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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 294 - ver ahora
Transcripción completa

¿O que la vendió y me ha contó todo?

Ser rastrero.

¡Rata de alcantarilla! Su señora y usted están equivocadas.

¿Piensan salir de rositas

del asesinato de Padilla?

Le aseguro, van a pagar por su crimen.

"¡Si piensa que puede chancearse de mí

en mi propia cara, está usted muy equivocado!

¡Voy a recuperar todo lo que le he prestado!

¡De eso puede estar seguro!

Temple, don Ramón, temple.

No le vaya dar a dar una apoplejía.

¿No dijo que íbamos a cenar?

Primero quiero que tengamos una conversación.

Como quiera.

No consigo entender qué sucede.

¿Acaso hay algo que entender?

Me invitó a cenar y no está la cena puesta.

Ya dije que cambié de planes.

No hay cena ni nadie que vaya a prepararla.

¿Está Fabiana? No.

No tengo ni la menor idea de dónde está.

Sé que al no estar Úrsula contaría usted con la ayuda de Fabiana.

Pues ya ve que no.

Ni cena,

ni Fabiana,

ni Úrsula.

Solas usted y yo.

Sin testigos que nos incordien en una conversación

que quiero que sea privada.

¿Privada?

¿Qué ha de decirme?

¿Qué requiere de tanto secretismo? No, secretismo ninguno.

Solo quería estar con usted a solas.

¿Y eso por qué?

Todavía no hemos brindado, ¿verdad?

Por la amistad y la lealtad.

Porque usted ha demostrado ser una gran amiga.

La más leal de todas.

¿Qué ocurre, Cayetana?

¿A qué se debe este brindis?

¿Se tiene que deber a algo?

Las dos sabemos que aquí algo pasa.

Dígame qué ocurre.

La vi con Mauro San Emeterio

y tengo dos preguntas que hacerle:

¿Qué relación tiene con él?

y ¿cómo ha podido traicionarme?

¿No va a decir nada?

¿Se le ha comido la lengua el gato?

(DESAFIANTE) ¿Se le ha secado la húmeda?

Yo confiaba en usted

y me ha traicionado.

Y no sabe el daño que me ha hecho.

Cayetana, yo... Salga de mi casa ahora mismo.

¡Fuera!

Salga de mi vida.

No quiero volver a verla.

Eso no es cierto, yo no la he traicionado.

¿Me va a decir que no era usted?

Le diré la verdad.

Soy toda oídos.

Mauro es la pareja de Humildad.

¿Cómo?

Lo que oye.

Por eso quise quedar con él.

Para asegurarme que era cierto y que no me habían engañado.

¿Y?

Es cierto.

Mauro y Humildad están prometidos,

pero él me pidió que no dijera nada, que me callara

y que lo guardara en secreto,

pero yo no soy capaz de engañarla.

Yo no soy capaz de ocultarle la verdad.

Que al fin de cuentas es lo mismo.

No me parecía bien que Humildad volviera a su casa

sabiendo que era la pareja de Mauro

y más sabiendo la tensión que hay entre ustedes dos.

Tensión para ser suaves.

Detesto a ese hombre y él parece odiarme.

Por un momento pensé

que todo era una jugarreta de Mauro

para sacarle información a Humildad acerca de usted.

¿Y eso por qué?

Porque me extraña que Humildad haya estado ocultando

su verdadera relación con Mauro.

¿Por qué no decirlo a cara descubierta?

En eso tiene usted razón

y viniendo de ese policía

todo puede ser.

Ese hombre es un demonio.

Yo solo quería ayudarla, Cayetana.

Es que no me puedo creer

que esa mosquita muerta nos haya engañado.

Le juro que todo lo que le digo es verdad.

Lo sé.

Usted no deja de mostrarme su amistad desinteresada

y yo la premio con suspicacias.

Discúlpeme.

Esa maldita coja me va a oír.

"Cuidado".

Sí. Ahí, muy bien.

Espera, te ayudo.

Te lo agradezco.

La verdad es que hoy no puedo con los dolores.

Venga.

Tienes que comer, Humildad.

Te hará bien y te asentará el estómago.

Qué haría yo sin ti, eres...

Mi todo.

Mi apoyo, mi bastón....

Mi todo.

Hoy soy yo quien ha de darte las gracias.

Me fuiste de gran ayuda.

¿De verdad lo crees?

¿Fue útil lo que hice? ¿Estás de chanza?

Muchísimo.

El rumor que hiciste llegar al padre Fructuoso

sobre las supuestas declaraciones de Úrsula en contra de Cayetana.

Se ha extendido como reguero de pólvora.

Solo espero que Cayetana,

con toda la maldad que alberga en su interior, no revierta

el efecto y todo no sirva de nada.

¿Pero que tienes en contra de ella?

Cuanto menos sepas del asunto, mejor.

¿Por qué? ¿Qué ha hecho?

Me gustaría saberlo.

Mauro, me gustaría saber en qué he contribuido.

Creo que tuvo algo que ver en la muerte de Padilla.

Pero tú le tenías mucho aprecio a Padilla.

Era como un padre para ti, un mentor.

Un buen hombre y un gran policía.

Yo le admiraba y respetaba por encima de todo.

Pero doña Cayetana... ¿De verdad estás seguro de eso?

Sé que fue la responsable.

Ya sabes que nunca me equivoco en mis pálpitos.

No, la verdad es que no, pero esa mujer dirige un patronato.

Es una buena cristiana.

Me cuesta creer que sea una asesina.

Esa mujer no es lo que parece, Humildad.

Te sorprenderías si hubieras visto algunas cosas que he visto yo,

pero es imposible que tú, con tu bondad y pureza de corazón,

puedas entender su maldad.

Es Belcebú.

Sí que soy capaz de comprender.

Hasta Judas traicionó a Cristo

y los ángeles caídos fueron expulsados del cielo.

Mira, no pienses más en ello. Olvídalo.

No voy a volver a pedirte que hagas nada.

No.

Puedes pedirme lo que sea.

Lo último que quiero es que te veas implicada

y que este asunto te salpique de forma negativa.

No me lo perdonaría jamás.

Nada malo ha de pasar.

Tú mantente al margen,

solo por si acaso,

y aléjate de esa mujer.

Está bien.

¿La Casilda?

No puede ser, ella es decente y formal.

Ella tiene hambruna, qué va a hacer la pobrecica.

Pues faenar,

como hacemos todas.

Sí, trabajo y jornal tenemos todas y un techo que nos cobija.

Ha tenido que pasar por calamidades. Por gusto no lo hace.

Que no he querido yo decir eso.

Que ya sé que la muchacha lo está pasando muy malamente.

Pues conociéndola...

Llorando y apenada.

Y yendo a misa a quitarse los pecados.

Pobre chica.

Tan requetebuena,

siempre bondadosa con todo el mundo.

Es que no es justo.

Se acabó.

Hasta aquí. ¿Dónde está Casilda?

¿A dónde vas a ir?

Pues a por ella a traerla de vuelta a la morada.

Hazme sitio que voy contigo.

Hasta le doy parte de mi jornal,

pero Casilda no hará esas marranadas.

Como que me llamo Lolita.

No podéis ir. ¿Y eso por qué?

No es sitio para vosotras

y la avergonzaréis más, ni a mí me dejó.

¿Y qué hacemos, Pablo?

No podemos quedarnos de brazos cruzados

y ver cómo se echa a perder.

Ya veré, créeme que no permitiré que acabe en ese infierno de vida.

¿De verdad que harás algo por traerla de vuelta?

Sí, confía en mí, ya haré que entre en razón.

Hala, vámonos.

Esperemos que Pablo tenga razón.

Será mejor que te quites la toquilla

y que te vayas a casa de tu señora

que ya hace un buen rato que tocaron la campana.

Venga, hija.

¿Qué te ocurre, Pablo?

Que no tengo ni pajolera idea de cómo ayudar a Casilda

y hacer que vuelva a Acacias.

Eres un buen hombre, Pablo.

Sí, encontrarás la manera.

Ya lo verás.

Tú eres lo único que el mozo de la sastrería

y esa muchacha tienen.

¿Se lo digo a Leonor?

Lo de Casilda digo.

Pues no sé hijo, no sé.

Eso...

Es algo que habrás de decidir tú.

Pues sí.

Ramón, querido.

Aquí estás.

A ti te quería yo ver.

¿Qué ocurre, Trini?

Nada, que no te vi de amanecida.

Cuando me desperté ya no estabas. ¿Dónde has ido?

No podía dormir, unos asuntos que me tienen preocupado.

Olvídalo.

Pues sí que han de ser graves que te levantan de mi lecho.

Salí a dar una vuelta.

Me gusta que me dé el aire por la mañana

para refrescarme las ideas cuando algo me da vueltas.

Bueno, ¿y por qué no nos acompañas a desayunar?

Así te distraes y te olvidas de los problemas.

No, no, no. Mejor me marcho a casa.

Anda, Ramón.

Acompáñanos. No sea sieso.

Haznos el favor, ¿dónde vas a estar mejor...?

No insistas. No me apetece.

Luego hablamos.

Celia.

Este Ramón cada día tiene peor carácter y él no es así.

¿A qué te refieres? -Pues a que algo le ocurre, Celia.

¿Y qué le ha de ocurrir? -Pues no lo sé.

Pero ayer me contestó tan malamente como ahora, o peor.

Y ahora esto.

No sé, pero Ramón no es así, Celia.

Ramón siempre fue un hombre muy cariñoso, bienhumorado

y simpático a rabiar.

Eso son fases normales y corrientes en los esposos,

Trini.

No, Celia, que mi Ramón está así

desde que está metido en el negocio de las basuras.

Le das demasiada importancia, pero si quieres quedarte tranquila,

¿por qué no haces algo para que se le pasen las cuitas?

¿Algo como qué?

Proponle un plan los dos juntos.

O mejor,

organízalo, pónselo en bandeja.

Algo que le guste.

¿Tú crees?

¿Por qué no?

Ah.

Ya lo tengo.

Sí, le voy a hacer uno de mis guisos.

Porque a él eso le encanta.

Unas gachas con panceta y guindilla

que a él ese mejunje le gusta que se relame.

(RÍEN)

Ahí lo tienes.

Y luego

podemos ir a pasear cerca del río.

Os va a hacer falta para bajar as gachas y la panceta.

Qué va, si mis guisos no se bajan ni yendo a segar en junio.

(RÍEN)

Pero sí, lo mismo tienes razón.

Ya verás como sí.

El médico me ha dicho que perdiste algo de sangre

y que te hiciste un buen picotazo,

pero que pronto estarás recuperado del todo.

Ni para eso he servido.

¿Por qué lo has hecho, Martín?

¿Por qué pensaste en quitarte la vida?

Porque mi vida ya no vale nada.

No tiene sentido.

Valdría si colaborases.

¿No vas a hacer nada para salvarte?

¿Seguirás callando y sin delatar a esa gentuza?

Lo que has hecho es una patochada.

¿Por qué cortarte las venas si te van a dar garrote igual?

Supongo que me dice eso para hacerme reaccionar,

xPorque si no es usted una persona cruel y despiadada.

Aún puedes salvarte, Martín.

Aún puedes hacer algo por ti.

No quiero hacer nada.

Solo quiero que esto termine Puedo ayudarte.

¿Por qué insistes

en salvarme?

Porque quiero hacer justicia,

porque quiero que esos anarquistas paguen

por la muerte de esa pobre gente que pereció en el atentado.

¿A ti no te importa?

Peiró está mediando para que te den la moratoria,

pero tendrás que hablar tarde o temprano.

Cedió a intentar atrapar a toda la banda.

Le deseo toda la suerte del mundo en su nueva empresa.

¡Vas a decir lo que sabes, quieras tú o no quieras!

¿¡Me escuchas!? ¡Suélteme!

¡Colaborarás conmigo y dejarás que te ayude!

¡Nunca le he pedido nada, déjeme morir!

¡Te mantendré con vida el tiempo que me dé la gana!

¿¡Me oyes!? ¡Déjame en paz!

Si no luchas por tu vida,

iré a por Casilda y la meteré de nuevo entre rejas.

No será capaz.

Sabe que es inocente.

Lo que sé

es que es lo único que te hará reaccionar.

O hablas, o habrás de ver cómo esa muchacha

pasa por un auténtico infierno.

¿Eso es lo que quieres?

Buenos días, don Leandro.

¿Y a qué se debe ese buen ánimo?

¿Qué pasa, que una no puede estar feliz y contenta?

No solo puede usted,

sino debe.

¿En qué puedo servirla?

El traje que encargué hace un par de semanas

Quería saber si ya lo tenía preparado, mañana tengo

un plan muy especial con mi esposo y me gustaría lucirlo.

Sé que mi madre andaba con ello, pero me temo que no.

Ay.

Qué lástima.

Trini, pierda cuidado.

Haré un poder y lo tendré yo esta misma tarde.

¿Sí? Me daré brío y agilizaré el trabajo.

¿De verdad? Es usted muy amable, Leandro.

Solo con las buenas amigas y las mejores clientas.

(RÍE)

(SUSURRA) ¿Entonces dice que su madre no está

por aquí?

No.

Perfecto, quería aprovechar para preguntarle por Víctor.

¿Cómo lo lleva?

No quiere ni tocar el tema, ¿verdad?

No, todo lo contrario.

Me alegra enormemente que me saque el tema.

Solo que...

Bueno, Trini, con usted puedo hablar libremente,

pero este secreto que tengo no lo sabe nadie,

pero tenerlo dentro hace

que tema volverse loco de pensar tanto en ello.

Víctor hace un par de días

que no aparece por el barrio.

No me diga.

Los enfrentamientos entre el zagal y su madre son tan frecuentes

y tan subidos de tono que me temo que Víctor ha optado por alejarse.

Lo lamento mucho.

Y ahora Juliana me responsabiliza

por haberla presionado para que le dijese la verdad a Víctor.

Me echa toda la culpa

Pero eso no es justo. -Lo sé.

Pero no quiero defenderme atacando más a Juliana.

Sé que ella actúa movida por el dolor

y ese chico es lo único que tiene en la vida.

Trini,

y si....

¿Y si?

¿Y si tiene razón y estoy actuando con cierto egoísmo?

¿Y si no tenía que presionarla para decir la verdad a Víctor

y decirle que yo soy su padre?

Don Leandro, no se machaque usted y no se haga sangre con algo

con algo que no se puede tirar para atrás.

No sé si algún día podré perdonar a Juliana por su mentira,

pero le juro que no quiero que sufran más.

Lo entiendo.

María Luisa tampoco lo está pasando bien.

He querido a Juliana todos estos años

por encima de todas las cosas, por encima de mí mismo

y ella no se merece eso

después de todo lo que ha pasado la pobre.

Usted tampoco se lo merece.

Si le soy sincera...

Trini, yo doy igual.

Leandro,

es usted un buen hombre.

Siempre está pensando en los demás.

y tiene un corazón tan grande que no le cabe en el pecho.

Habría sido usted un buen padre.

Aunque quién sabe,

quizá todavía esté a tiempo.

¿Cree usted?

Usted, Juliana

y Víctor se entenderán.

Ojalá manejase los destinos de todos nosotros, mejor nos iría.

Si fuese yo el Santo Padre tendría todo el mundo resuelto.

Pero no le diga nada

a las señoras, que me llevan de las orejas

al confesionario por herejía

y blasfemia.

"Ca", "co", "cu". Con C de casa.

Con C de "casa".

"Ca", "co", "cu".

"Ca", "co", "cu".

¿Usted cree que una puede cambiar de trabajo así de un día para otro?

Supongo.

"Za", "zo", "zu".

Con Z de "zarrapastrosa".

"Za", "zo",

"zu".

Aunque sea una faena que una nunca haya hecho, nunca, en la vida.

Sí, Pero ¿se puede saber qué te pasa?

No estás a lo que tienes que estar.

Pues no, profa, para qué engañarla.

Tengo yo la cabeza en la Conchinchina.

¿Ocurre algo? Una amiga a la que quiero mucho.

Que anda malamente y calamidades difíciles de aviar.

¿De verdad?

Ojalá fuera embuste.

En tal caso dejemos la lección para otro momento.

Pues gracias, Señorita Teresa,

que hoy no tengo yo ni cuerpo ni ganas.

Acaba de llegar de Tano.

¿Y qué dice? ¿Se lo está pasando bien?

Divinamente.

Ya sabía yo que al final le daría contentura

pasar unos días con mi prima

y eso que al principio no quería saber del asunto.

Es un buen chico.

Se adapta a todo, en todos los sitios está bien.

Si no fuera porque estoy convencida que le echa de menos...

pensaría que no quiere volver.

Seguro que no

me echa de menos tanto como yo a él.

Teresa, ¿qué le ocurre?

Tiene usted mala cara.

Ayer ocurrió algo que...

me dejó mal cuerpo.

¿Ayer?

En casa de Cayetana.

Vendí a la pobre Humildad.

¿qué significa que la vendió?

Cayetana me vio con Mauro

y para salir del paso dije que me había reunido con él

porque sospechaba que Humildad era su pareja y quería asegurarme.

¿Y se lo creyó?

Pues supongo que sí,

pero no me siento bien con lo que hice.

¿En qué me estoy convirtiendo, Celia?

¿Hasta dónde voy a llegar para salirme con la mía

y cumplir mi objetivo?

Esto tiene que terminar y tiene que terminar ya.

Leonor.

¿Qué ocurre?

Me gustaría leerte un fragmento.

¿Un fragmento de un libro?

"Y la muchacha,

que era pobre pero honrada,

fue injustamente despedida de la casa

donde tanto tiempo había faenado".

"La casa en la que entró siendo apenas una niña".

"La casa que ahora le daba la espalda".

"En la calle hubo de verse

sin dinero ni nada que echarse al coleto".

"¿Qué podía hacer si nadie le daba un jornal?".

Pablo...

"¿Morirse de hambre acaso?".

"Y la chica tomó una decisión".

"Si había de irse con esos hombres

que le ofrecían hasta tres reales por pasar la noche con ellos,

lo haría,

pero ella iba a salir adelante sola".

¿Continúo?

No es necesario, sé cómo sigue. Yo misma lo he escrito.

Sí, sé que quizás se te había olvidado.

Es de mi novela: "Servir y callar".

¿Te acuerdas cómo termina la historia?

¿Cómo se salva la criada?

Gracias a sus amigas.

¿Dónde quieres llegar?

¿A qué viene todo esto?

A Casilda.

¿Casilda?

¿Quieres decir que ella...?

Casilda vive ahora

en los bajos fondos de la ciudad.

La vi vestida como una mujer de la calle.

Con unos ropajes que jamás habrías dicho

que se pudiera poner.

En unas condiciones que le encogerían el corazón a cualquiera.

Si la hubieras visto...

¿Por qué no cuentas todo esto?

Pues porque he intentado ayudarla, pero ella no entra en razón

y yo ya no sé qué hacer.

No tienes que hacer nada, no es nuestro menester.

¿Verdad que no te importa tu amiga?

Mi amiga no pone una bomba para matar a mi padre.

Sabes bien que no lo hizo queriendo.

Queriendo o no lo hizo.

Leonor, la manipularon. La engañaron como a una boba.

¿Qué más da el camino si ese es el fin?

¿De verdad crees que Casilda merece terminar así?

¿Haciendo la calle

como una vulgar zarrapastrosa?

¿Crees que merece meterse en la cama y sentir asco de sí misma?

Que conociéndola seguramente se estará sintiendo así.

¿O crees que merece ser salvada

como la chiquilla de tu novela?

Sabía que...

a tu madre nunca podría hacerla entrar en razón,

tiene una mentalidad antigua y desfasada,

¿pero tú?

La verdad es que tu actitud me decepciona, Leonor.

Jamás pensé que te mostrarías así.

¿Así cómo?

¿Cabal?

¿Justa? ¿Equitativa? No.

Cerrada, obtusa e intransigente.

Quien la hace, la paga.

Es lo que hay.

Aquí tiene.

¡María Luisa!

Doña Juliana. ¿Cómo está?

¿Has visto a Víctor?

¿Has hablado con él?

Está bien, no se apure.

Pero si lleva dos días sin aparecer. -Tan solo necesita algo de tiempo.

No se lo tome usted a mal.

Necesito saber dónde está, cómo pasa las noches,

si se alimenta bien.

Está bien, ya se lo he dicho

y no pida que se lo diga, me dijo que le guarde el secreto.

María Luisa, soy su madre.

Y yo su novia, así que no me pida que le traicione.

Seguro que hablan de Víctor.

¿Sabes que lleva dos días sin aparecer por casa

y que doña Juliana no tiene ni idea de dónde está?

Buenos días tengan ustedes.

Buenos días. Juliana, ¿cómo está su hijo?

Hace días que no lo vemos por aquí.

En cama.

¿En cama? ¿Enfermo?

Sí, con una gripe.

Muy mala ha de ser

para que la deje a usted sola trabajando en la chocolatería.

Malísima, sí, y muy contagiosa.

Bueno, espero que se recupere pronto.

Dele recuerdos. De su parte.

¿Nos tomamos un chocolate?

Te lo agradezco,

pero hoy no me apetece sentarme en la terraza de La Deliciosa.

¿Tú también estás indispuesta?

Incómoda más bien. ¿Y eso por qué?

Por todo un poco.

No me digan que están a la greña y de pelea.

¿Ha sucedido algo entre ustedes?

No ha sucedido nada, qué va a suceder.

Está bien.

En todo caso, si mis amigas no quieren estar aquí

yo tampoco.

Vamos.

Aguarden un momento, señoras.

No se vayan tan malamente.

Si usted

no se encuentra a gusto en la terraza,

quizá esté más cómoda en el interior.

Yo invito al chocolate.

¿Y bien?

De acuerdo.

Entremos y almorcemos.

Estas dos me revuelven las tripas

cada vez que abren la boca y le dan a la húmeda.

Qué mala baba tienen.

Bueno, en fin.

Todo sea por mi negocio y el pan que alimenta a mi hijo.

Que si te digo la verdad, es lo único que me importa,

¿Me lo contarás si necesita algo?

Se lo prometo.

Señores, tengan paciencia.

Doña Rosina debe estar al caer.

(SUSPIRA)

Lolita.

Saca canapés, más bebida.

Baja a la chocolatería a por dulces, haz lo que sea menester,

pero entretenles de alguna manera, vamos.

Acape, Señor.

Señores, ¿otra copita?

¿Abro otra botella de coñac?

Señores, por favor, no se vayan.

Doña Rosina debe estar al llegar.

Ahí está.

Esa debe ser ella.

Buenas tardes a todos, señores.

Disculpen el retraso, no me lo tengan en cuenta.

Me presento: mi nombre es doña Rosina, viuda de Hidalgo.

Gracias por venir y por favor, disculpe

la demora, vengo del Ministerio.

De hablar con los compañeros de mi difunto esposo que en paz descanse.

Ya saben cómo son los políticos. Hablan y no se callan.

y la cosa empeora cuando se trata de masones.

Le dan jarabe de pico, qué verborrea y yo no me quedo corta.

Doña Rosilda, lo importante es que está aquí

y podemos hablar de negocios.

Lo importante es hablar y dejarnos de chanza,

porque eso me pareció la oferta que me dieron: chanza, broma

y un mal chiste.

¿Pero qué dice usted, doña Rosina?

Señores, está de broma. -No estoy de broma.

Hablo completamente en serio.

Necesito que exploten

mis tierras, pero quiero una buena oferta.

Por favor... -Por favor, nada.

Yo soy viuda,

pero no tonta

y tengo amigos en las altas esferas de poder

de este país.

Amigos que me aconsejan y me asesoran

Ahora debo ir a otra reunión

donde espero me den mejores ofertas que las que me dieron ustedes.

Más serias por lo menos,

pero si ustedes se lo quisieran pensar,

yo sigo abierta a escucharles.

Pero deben saber que yo tengo un suelo y por debajo de eso no bajo.

Desde ahí, quien haga la mejor oferta gestionará mis tierras.

Señores, con Dios.

¿Humildad?

¿Qué hace usted aquí?

Vine a ver a doña Cayetana

para resolver unos asuntos concernientes al patronato.

¿Por?

¿Pasa algo? -No, solo que no es buen momento.

Quizá debería venir otro día.

¿Por qué lo dice?

¿Qué tiene hoy de malo? ¿Cómo se atreve?

Cayetana, aguarde.

¿Cómo se atreve

a venir a este barrio?

¿Cómo? Deje ya de fingir.

Sé quién es

y sus intenciones.

¿Intenciones?

"He decidido que escribiré"

una novela sobre vosotras.

Que vuestras historias dieran

mucha más enjundia

que cualquier pamplina que pueda explicar mi madre al editor.

Ay, virgen santa.

¡Que la pluma de Leonor Hidalgo va a hacernos famosas!

"Nadie, absolutamente nadie, debe saber que preparo"

una novela sobre vosotras.

Nada diré, se lo juro.

Si llega a oídos de mi madre o del editor, no podría seguir.

Señora, sé lo que nos estamos jugando.

Así que descuide, que mi boca estará

más sellada que la tumba de mi abuela, en gloria esté.

Gracias.

"Con cariño para Casilda,"

mi mejor amiga.

¿Ha puesto usted "mi mejor amiga"?

Claro.

Eres mi mejor amiga, Casilda.

Muchas gracias, señora.

Ya verá cuando se lo enseñe a las chicas.

El día más feliz de mi vida.

No exageres, ya vendrán

"días más dichosos".

"Casilda es una buena chica, quizá confiada en exceso,

pero es una buena persona

y tú debería saberlo mejor que nadie".

Hija, esos empresarios de tres al cuarto

por fin van a saber con quién están tratando.

¿Qué ha hecho, madre?

Ponerle los puntos sobre las íes y déjales las cosas bien claritas.

¿Y siendo un poco más concreta?

Anotar en un papel el precio mínimo que estaba dispuesta a aceptar

por la explotación de las tierras que con tanto cariño nos quiso dejar

tu padre, que en paz descanse.

Un precio que les habrá dejado de piedra.

A la altura de la fortuna que se puede sacar

con ese yacimiento de oro, se creen que me chupo el dedo.

Si lo creían, ya han cambiado de parecer.

¿Qué quieres que haga

si soy una tiburona de los negocios?

En eso estamos de acuerdo.

Hija, las cosas por fin se van a poner en su lugar.

Esas tierras dando beneficios,

que es lo que habría querido tu padre

Y los culpables pagando por su muerte.

¿Qué sabe de ese asunto?

Nada todavía,

pero no ceso en el empeño de que la policía

mande al infierno a esos anarquistas

y eso es lo que haré hasta que la memoria de tu padre

sea vengada.

Me alegro de verla a usted con tanta energía.

Y ahora si me disculpa me marcho

que aún tengo algunos recados por hacer.

¿No vas a reconocer lo mucho que estoy haciendo

por sacar a esta familia adelante?

¿¡Hija!? ¡Hija, dímelo, por favor!

¡Hija, que te esto hablando!

No sé de qué habla, doña Cayetana. No se haga la mosquita muerta.

Que a nadie engaña ya.

Mire, la metí en mi casa porque creía que era de fiar.

Al venir del padre Fructuoso, tendría buenas intenciones.

Y lo son. Embustera.

El hombre que me hace la vida imposible,

me metió en la cárcel

injustamente y me acusa de salvajes crímenes

Mi peor enemigo es su prometido.

No me lo niegue.

Está con ese policía, no imaginé tal traición.

Tiene usted el corazón

lleno de hollín,

de maldad, de negrura.

Cómo pensaría que alguien como usted

tendría un hombre.

¿Como yo? -Cayetana.

Es usted una lisiada, una enferma, torpe, frágil.

¡Inválida! Antes de que siga...

Solo un loco

o un enfermo estaría

con una persona como usted.

(SISEA)

¿No le da vergüenza

salir a la calle?

Basta, se está excediendo. No, ni un poquito, Teresa.

Esta mujer no merece nuestra compasión.

(GRITA)

No quiero volver a verla en mi vida.

No se acerque a este barrio

y mucho menos a mí.

Vaya con Cayetana, vaya. ¡Por el amor de Dios!

Pachasco que asista mejor.

¡Mírate!

Si pareces una diosa.

Y ríete tú de las del lejano Egipto.

No te digo lo que parezco por no ofenderte.

Tontadas.

Pero mírame, Fátima.

Si parezco un juguete roto y abandonado.

Pareces una mujer hermosa y preparada para la faena.

Y ahora escúchame polluela,

que te voy a dar unos consejos que no tienes que olvidar nunca.

A ver.

Primero:

Sonríe siempre, pase lo que pase.

Estés triste o estés contenta.

Te haga gracia la chanza o te entren ganas de llorar.

¿Estamos? -Sí.

Segundo: menéate con gracia y soltura,

no como si vinieras de recoger tomates en el campo.

Que es como te sueles mover tú.

Eres una hembra y no una vaca lechera.

¿Estamos?

Aunque ellos no lo crean.

eres tú quien decide cuándo empezar y cuándo terminar la faena.

Si ves que hay que darle brío al asunto, pues se le da.

que así si la noche está movidita, puedes coger más clientes

para ganar más perras, ¿estamos?

Estamos aviadas.

Estamos para ganar dineros y a labrarnos un porvenir.

Y una reputación de paso.

Guarda la húmeda y atiende al último consejo.

Si aparte de ganar unos reales para llevarte algo al buche

quieres realmente triunfar en este negocio,

tendrás que hacer algo más.

¿El qué?

Dejarte los melindres y las manías en casa

y dejar volar el magín hacia lugares insospechados.

Te juro por lo más sagrado

que he entendido ni un solo palabro, Fátima.

Pues hija,

que si te piden cosas raras de hacer, las hagas y te calles.

Con voluntad, contentura y sin remilgos.

Con placer a toda costa.

¿Y ahora qué te pasa?

Que me ha entrado mal cuerpo, Fátima.

Pues hija, ya se te puede ir pasando pronto

que los clientes están al llegar.

Ahora vuelvo.

(VOMITA)

No se solivie ante usted.

No sé cómo fui tan boba de sentir pena por esa mosquita muerta.

No pensé que me dejaría engañar por alguien tan simpe y poca cosa.

Del padre Fructuoso venía,

¿si no de qué se iba fiar?

¿Quién pensaría que una mujer tan bondadosa y cristiana

soltaría tantos embustes?

¿Cree usted que el Padre podrá regañar con usted

por haberse enfrentado con Humildad?

Me importa bien poco, la verdad.

Dudo mucho que ese deshecho de mujer me rete

y hable mal de mí ante la curia.

Muy loca debería estar para traicionarme de nuevo.

Chalauza del todo.

Y temple los nervios y no hable tanto, que no le conviene.

No soporto el engaño, la traición,

la mentira.

Bien lo sé.

Que serle fiel es lo que me ha permitido

estar a su vera de usted.

La deslealtad es el mayor de los pecados.

El único que no puedo perdonar y después de lo de Úrsula...

¿Por qué todos me quieren engañar, traicionar o aprovecharse de mí?

¿De Úrsula habla usted?

¿Sabes cómo la solía llamar?

Mi fiel Úrsula.

Qué engañada estaba.

¿Cree usted que será verdad

eso que cuentan que ha soltado por su boca en comisaría

lo que no está escrito?

Pues no lo sé,

pero sí sé que pronto nos enteraremos.

Si me ha delatado tomaré una decisión

que hace tiempo que debería haber tomado.

Úrsula tendrá su merecido.

Nadie traiciona a Cayetana Sotelo Ruz.

Nadie.

"¿Cómo que no van a pagar?".

Como lo oye. -¿Pero por qué?

Antes los deudores pagaban religiosamente

y en los plazos acordados.

Usted lo ha dicho: antes. En este negocio se sabe todo.

Los rumores corren como la pólvora. -¿Qué rumores?

Todo el mundo se ha enterado de que el Marqués

no le pagó la importante deuda que le debe.

Y lo que es peor... -¿Pero hay algo peor?

Sí, que usted no hizo nada por obligarle a que le pague.

Todos creen que si no le pagan a usted se irán de rositas

como don Norberto hizo.

Pero eso es terrible, no me lo puedo permitir.

Yo entré para dejar en una buena posición a mi familia

y me voy a arruinar.

Se están riendo de usted, don Ramón.

Maldita sea, pero es que esa gente no tiene vergüenza.

Ninguna. Esa gente lo único que tiene es miedo.

Es el miedo el único lenguaje que entienden.

¿Qué quiere decir?

O sufren importantes represalias o no le van a pagar nunca.

Impagos en este negocio es perder poder,

es ser un pusilánime, un mequetrefe, un don nadie.

No sé si me explico bien, don Ramón.

Se explica usted de maravilla.

Me está diciendo que me han perdido el respeto.

Sin ánimo de ofender, le toman a usted por el pito del sereno.

Tenemos que hacer algo para parar

la debacle.

¿Y qué podemos hacer?

Se me ocurre una cosa,

pero

no sé si usted estará muy de acuerdo.

Dígamelo.

Tenemos que darle un susto a Norberto que sirva a los demás de advertencia.

¿Un susto?

Dejar claro quién manda, no sé si me entiende.

Me está usted sugiriendo que hay que darle...

-Un escarmiento, sí.

Yo me ocuparé de todo,

pero necesito su consentimiento.

Es

el bienestar de su familia lo que está en juego.

¿Se puede?

Claro.

¿Pero no habíamos quedado luego en La Deliciosa?

He venido

porque creo que tenemos que hablar del asunto cuanto antes.

¿Qué asunto?

¿No te lo ha contado Humildad?

¿Contarme qué?

Cayetana tuvo un enfrentamiento con ella en la calle.

¿Cayetana?

¿Por qué?

Le gritó, le llamó inválida y...

casi la tira al suelo.

Esa mujer es una endriaga malnacida.

Es el demonio.

¿Por qué hacerle algo así a Humildad?

¿Qué le ha hecho la pobre

para que esa mala pécora la trate de tal forma?

Yo he sido la culpable.

Cayetana nos vio juntos y empezó a sospechar.

Tuve que salir del paso y acabé delatando a Humildad.

¿Qué le dijiste?

Que tú y ella erais pareja.

Lo siento.

Lo siento, pero es que...

Temí por mí y por ti

porque nada de lo que habíamos hecho sirviera para algo.

Cayetana pensó que Humildad se había acercado a ella

movida por tus malas artes y tu influencia.

Pobre Humildad.

Ahora no podrá seguir con las labores del patronato.

Maldita sea. ¿Sabes lo importante que era

para ella el trabajo que hacía allí junto al padre Fructuoso?

Lo sé.

Lo siento, pero no sabía qué hacer.

No sabía cómo salir de esa.

Me equivoqué.

Sí, te equivocaste.

y lo va a pagar quien menos lo merece.

Ojalá Humildad no hubiera entrado nunca

en casa de Cayetana.

Es la mujer más ingenua, bondadosa, caritativa...

Con el corazón más puro y limpio...

Ojalá hubiera podido evitarlo.

Ojalá hubiera podido mantenerla

alejada de esta miseria de mundo que nos rodea.

Basta, por favor, no sigas.

No me atormentes más.

¡Lo siento!

¡Lo siento de veras.

Has de creerme, Mauro.

Yo nunca quise perjudicarla, yo nunca quise hacerle daño.

Mauro, has de creerme, por favor.

Mauro, abrázame, te lo ruego.

Templa.

Tomaste la decisión que en ese momento creíste acertada.

Ya nada podemos hacer.

La verdadera culpable de lo sucedido es Cayetana.

Víctor, aguarda un momento.

Disculpa, te he visto desde la sastrería.

Por fin apareces.

Víctor, es preciso que hablemos.

Ahora mismo es imposible.

He quedado con María Luisa y lleva un rato esperándome.

Comprendo.

Víctor, qué pronto has llegado.

Por poco no me encuentras en casa.

¿Qué pasa?

Teresa, no insista más.

No me arrepiento un ápice de mi proceder con Humildad.

Se merecía eso y mucho más.

A palos la debería de haber sacado

de estas calles.

Le agradezco mucho que la desenmascarara.

No tiene importancia.

Sí que la tiene.

No me quiero imaginar todo lo que le habrá contado a Mauro.

Si hay algo que no soporto en esta vida es la traición,

Madre, ¿qué hace usted ahí?

Observarte. ¿Se puede saber

de qué hablabas

con Víctor?

No se puede saber. No son cuitas de su incumbencia.

Lo es, marchas corriendo al verle

dejándome como tonta sujetando tu patrón.

Ya te he dicho

que pido una explicación.

Madre, y ya le he dicho yo que no puedo dársela.

"¿Ha visto usted a Pablo?".

Nones, niña.

Hágame el favor de en cuantico le vea

entrar en casa, dígale que le ando buscando.

Descuida y no me digas más.

Quieres preguntarle por Casilda, ¿no?

Aún andas preocupada por ella.

Cuando sepa dónde está

la pensión donde la vio Pablo, me la traigo como sea.

¿Dónde está, Pablo?

No te entiendo, ¿dónde está quién?

Sabes perfectamente quién.

La persona en la que los dos estamos pensando.

Casilda.

Pensaba que no te importaba su paradero.

Ni dónde estuviese ni qué fuese de ella.

Te equivocas,

sí que me importa y mucho.

Aunque haya intentado negármelo.

No puedo quitármela de la cabeza.

Debo mirarla a los ojos

y ver qué tiene que decirme.

No pasará lo que ayer. Una puede ser buena, pero no tonta.

Harta de atender a tus clientes.

Y no me mires

con esa cara de cordero degollado que una tuvo ya suficiente paciencia.

O te estrenas esta noche, o de patitas en la calle.

Fuera tengo un buen cliente, un caballero de Pocillas.

¿Le hago pasar o no?

"¿Dónde vas?".

A ver una persona.

¿A quién?

Negocios. Intentaré llegar a comer.

¿Cómo que "intentaré llegar"?

¿Para quién llevo todo el día cocinando? ¿Para el Rey?

Ya basta de reproches, Trini.

No tengo tiempo

para reclamos de una esposa malcriada.

Felipe, por favor,

no guarde más silencio.

¿Respondieron los empresarios? -Por eso vine.

Pues dígamela ya, que estoy al borde del síncope.

Primero déjeme que le diga cuatro cosas

de lo ocurrido ayer, no se procede así y menos sin avisar.

Primero:

se retrasa sin motivo.

No fue así, quería hacerme valer y ponerles nerviosos.

Más lo estaba yo que ellos.

Segundo: se comporta como una avezada mujer de negocios.

Le sorprendí. -Peor que eso, me aterrorizó.

Y tercero: trata de imponer un precio desorbitado

sin consultármelo.

Doña Rosina, creo que no midió las consecuencias de sus actos.

¿Pudo hablar con el Marqués?

Al medio día y no me recibió.

Ingrato.

Ni siquiera tuvo la dignidad de dar la cara.

Unos esbirros lo hicieron.

Dijeron que no estaba en casa,

pero es obvio que estaban mintiendo.

Y no pudo entrar para comprobarlo.

Con muy malos molos me lo impidieron.

Cuídese de esa gente.

Están acostumbrados a cumplir las órdenes de su patrón

sin ningún tipo de reparo.

Madre, no tengo ánimos para sonreír. -Eso ya lo veo.

Lo que no entiendo es por qué.

Y por lo que veo, me voy a quedar sin saberlo.

Vente conmigo a casa a cenar, mañana tenemos mucha faena

y es tarde.

Vaya usted yendo, madre.

Yo necesito estar un rato a solas.

¿A solas?

¿O con la botella?

El mal humor me ha quitado el apetito.

Tanta rabia solo puede tener una responsable,

esa maldita Cayetana.

Esa mujer hace y deshace a su antojo.

Siempre se sale con la suya. Eso debe cambiar.

A todo cerdo le llega su San Martín.

Tienes que destruirla, Mauro.

Hacerla pagar por todos sus pecados sin piedad.

Eso intento.

¡No intentes, hazlo!

"El proceder de Cayetana no tiene perdón de Dios"

y tampoco el mío.

No es merecedora de mi estima.

¿Entonces no te importa que vaya tras ella?

¿Que trate de desenmascararla?

Al contrario.

Puedes contar con mi ayuda si es menester.

Ya no merece mi respeto,

tan solo mi rechazo.

He podido ver su verdadero rostro.

¿Qué está haciendo esta mujer fuera de su celda?

Poca cosa.

Aguardar mi libertad.

¿Qué está diciendo?

Lamento que sea el último en enterarse.

Se ultiman los papeles para poder marchar.

Ya se lo dije.

No iba a pasar mucho tiempo bajo su hospitalidad.

"¿Aún está faenando?".

No.

Tan solo necesitaba un poco de aire.

Lo precisaba.

¿Quieres algo?

Decirle que ya estoy preparado

para tener esa conversación que buscaba.

¿Lo está usted?

"Yo vendí a Humildad,"

yo soy la culpable de lo sucedido.

Usted no le arrebataba el bastón ni la insultaba por ser desdichada.

Usted no tenía otro remedio que actuar como hizo.

Fue Cayetana la que mostró su mal corazón.

Teresa, no desfallezca ahora.

No ha de cejar en su empeño.

Ha de lograr que Cayetana

pague por su maldad.

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Acacias 38 - Capítulo 294

07 jun 2016

Cayetana le hace una encerrona a Teresa para echarle en cara su traición con Mauro, pero Teresa logra darle la vuelta a la situación y le cuenta que Humildad es la pareja de Mauro. Cayetana humilla a Humildad y le exige que deje de fingir: sabe quién es. Trini está preocupada porque Ramón está muy arisco últimamente; Celia le anima a preparar un plan especial para él. Ginés le cuenta a Ramón que los impagos de Norberto están llevando al resto de deudores a no pagar y le propone darle un escarmiento.

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  1. Alberto Montaner

    Hoola amigos somos fieles seguidores de Tv Española desde la ciudad de México y nos encanta Acacias 38 pero nos topamos con la novedad de q no podemos ver algún episodio atrasado porque ustedes nos tienen bloqueados el acceso vía internet. Q pena, en verdad lo lamentamos. Saludos cordiales desde el otro continente

    09 jun 2016
  2. maggy

    la madre de Cayetana no es Casilda , es FABIANA. Que llorona Teresa, yo sigo preferiendo la pareja de German y Manuela tenian mejor rollo y mas sympaticos.

    08 jun 2016
  3. martha

    Hay mire la mitad de la novela y ahora no me dejan verla por internet .que malos.

    08 jun 2016
  4. rasky

    jajja ay cayetana con humildad que parecia un gato jugando con un raton ,que risa, menuda es cayetana y la mosqita muerta de humildad menuda bicha yo creo que casilda no tubo reparos en poner a su hija en el puesto de la verdadera cayetana porque deben ser hermanastras

    08 jun 2016
  5. Ines

    Humildad es una bruja,muy modosita pero se muere de. celos por Teresa . Mauro no la conoce y ella dándole pena se cree que le tiene dominado. Ya se dará cuenta y verá su error.

    08 jun 2016
  6. leonor

    cuidado, Mauro! Humildad non es como crees!

    07 jun 2016
  7. francisca52

    Ya se acabò el amor de Mauro por Teresa? Es muy frio con ella y es Teresa la que le pide de abrazarla. Mauro ahora quiere Humildad? Habla de ella como la mejor mujer de el mundo!

    07 jun 2016
  8. Bimba

    Teresa y Cayetana hermanas en la maldad, buscan víctimas inocentes para salir con la suya, mis mismos método, de verdad no serán hermanas malvadas.

    07 jun 2016