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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1173 - ver ahora
Transcripción completa

Cualquiera que haya tenido disputas con Úrsula es sospechoso.

Entonces lo tiene difícil, como usted ha dicho:

"Se trata de todo el barrio".

No sé qué enfermedad tengo. Es una intoxicación.

Otra cosa que quería preguntar.

¿Y Margarita?

No sé por qué no viene.

Es mala suerte, siempre viene cuando usted está durmiendo.

La próxima vez, me despertáis.

Camino, parece que tenemos un nuevo pretendiente nuevo

y, este sí que es prometedor.

Esta tarde tenemos la cita con él en casa de Rosina.

Estuviste a punto de estrangular a Úrsula.

Si Méndez lo supiera...

No se lo vas a decir.

Esto solo lo sabemos tú y yo.

Todos tus secretos están a salvo conmigo.

¡Yo no he matado a Úrsula! ¡Lo juro!

No tienes que jurarme nada.

Nunca diré nada en tu contra.

"La pintura nos ha traído problemas".

-Es una afición que no hace daño a nadie.

-¡He dicho que no! Se acabó la discusión.

Han encontrao el cadáver de Úrsula. -¿El cadáver?

-La han asesinao.

-Ay, que Dios nos asista.

-"Muerta a tiros".

-"El cadáver de una mujer fue encontrado ayer

en el río Alenzón, se trata de Úrsula Dicenta".

Por eso estuvo el comisario por el barrio esta mañana.

-Vendría a avisar a don Felipe.

Yo, en cuanto pueda salir de esta cama,

iré a ver el espectáculo.

Si Dios quiere, con mi amiga Margarita.

-Pues mejor sola que mal acompañá.

-¿Qué?

-¿Ha oído hablar de Remi de Ternay?

-¿El marchante parisino? Sí, claro.

-¿Y si le invitamos a venir

y escucha su opinión sobre los cuadros?

-Me encantaría.

Soy Ildefonso Cortes, su más rendido admirador.

-No puedes estar rechazando pretendientes uno tras otro.

Tu madre se dará cuenta de que no piensas aceptar a ninguno.

-Debería haberse dado cuenta ya.

Tengo una idea.

He roto el cheque que me dio. Quiero el dinero en efectivo.

Tendrás el dinero en efectivo,

pero deberás esperar a que lo reúna.

(NIEGA) Lo quiero ahora.

¿Se cree que no me he dado cuenta de que ese bebé que lleva es mío?

¿No es así,...

Genoveva?

No ponga esa cara, sabe que es cierto.

El niño que lleva en sus entrañas es fruto de nuestra pasión,

¿se lo va a contar o no al abogado?

No veo la gracia a este asunto.

Yo sí, me divierte tu ingenuidad.

No se reirá tanto si hago público lo que sé.

¿Quién iba a creer semejante disparate?

Es la verdad. No.

Es la palabra de un muerto de hambre,

que no es quien dice ser, contra la de una señora.

Te correrían a patadas por insinuarlo.

Haga la prueba,

tal vez se lleve una sorpresa

y sea usted la que salga trasquilada de este asunto.

No, no me merece la pena enfrentarme a un botarate como tú.

Porque en el fondo sabe que tiene mucho que perder si nos enfrentamos.

No, es simplemente porque la cantidad que me pides

no me supone ningún esfuerzo.

Toma, es más de lo que me pides.

Tómalo como una pequeña propina

por los servicios extraordinarios que me has prestado.

Ahora que tienes lo que me has pedido,

vete con tu mujerzuela a Cuba, al diablo o a donde prefieras.

Esa mujer se llama Marcia, utilice su nombre, por favor.

No pretendas hacerme creer que tienes algo de vergüenza.

Los dos sois escoria.

Ni se le ocurra tratarme así.

¿Me amenazas?

¿No sabes cómo me las gasto?

Puedo hacer lo que me plazca... y tú no mereces otro trato.

Desaparece de aquí y no vuelvas más.

Partiremos cuanto antes. Bien.

El tiempo que pases en el barrio guardarás el más absoluto silencio.

Así será.

Eso espero,...

si no te tendrás que atener a las consecuencias,

y estas serían terribles para ti y para tu mujercita.

¿Qué haces ahí parado? Ya he terminado contigo.

Fuera de mi casa.

Que nadie te vea salir. Fuera.

(Sintonía de "Acacias 38")

¿Qué?

¿Me vais a tener toda la noche en vela esperando una respuesta?

No se apure, que no hay nada que contar.

No os creo.

Decirme de una vez lo que está pasando,

que no es de buenas cristianas

tener engañada así a una pobre convaleciente.

(Puerta)

-Buenas noches. ¿Qué hacéis, de concilio?

¿No deberías de estar ya en los brazos de Morfeo, reina mora?

-Déjate de zalamerías

y cuéntame de una vez qué está pasando con Margarita.

¡Vamos!

Estás tardando.

-(CARRASPEA)

Está bien, si es lo que quieres,

te vamos a contar la verdad.

-Ya sabía yo que había gato encerrado.

¿Qué ha pasado?

-Lo único cierto y verdadero, señora, le voy a confesar,

que doña Margarita y yo hemos tenido una discusión más gorda,

que los bonitos que pescan en Bermeo.

-¿Cómo que discutisteis? A ver, explícame eso bien.

Señora, que doña Margarita estaba todo el rato entrando en mi cocina

y diciéndome a mí lo que tenía y no tenía que hacer

y, ya sabe que la cocina para mí es mi castillo,

no me gusta que haya intrusos allí.

Es verdad,

hasta le decía a Arantxa cómo hacer las cocochas.

-Y sus consejos no eran pa bien.

-Así que,

yo, con lo nerviosa que estaba por su enfermedad,

lo estaba pasando mal...

Entró en mi cocina,

y yo ya no podía más, y le dije:

"Si vuelves a entrar, vas a ver cómo corta el cuchillo cebollero".

-Por Dios, pero alma de cántaro,

¿cómo has sido capaz de hacer algo así con una amistad mía?

-Perdóneme, señora, es que me tenía hasta el moño.

Madre, Arantxa tiene mucha paciencia,

pero todo tiene sus límites.

Tú no te metas, que nadie te ha dado vela en este entierro.

A ver,...

¿Margarita no viene porque se ha enfadado contigo?

Pues te voy a decir una cosa,

has de saber que Margarita puede entrar en esta casa

y hasta donde le plazca. -Tiene razón, señora.

-Y Margarita es mi amiga, y solo por eso,

le tienes que tener el mismo respeto que me tienes a mí.

-Claro que sí.

-Jesús... -Gitana, gitana mía,

sosiégate, chiquilla,

que no estás para llevarte estos disgustos.

Y lo mismo acabas diciendo algo que no quieres.

Madre, ha de entender que si Arantxa discutió con Margarita,

sus razones tendría, por algo sería.

Claro, os ponéis de su lado porque nunca os ha gustado

y habéis aprovechado mi enfermedad para libraros de ella.

Ea, veo que he metido el dedo en la llaga, ¿no?

Puede que en algún momento me haya volcado mucho en Margarita,

ya os dije que me arrepentía de ello,

pero no quita para que siga siendo mi amiga aunque a vosotros os pese.

-Te juro por lo más sagrado,

que hemos tratado a esa mujer como se merecía.

-Me cuesta mucho creerlo, Jose,

todos... la tenéis metida entre ceja y ceja.

-Señora, le prometo, yo siempre he actuado

pensando en lo que era mejor para usted.

-¿Mejor pa mí?

¡Mira, ahora mismo la estáis llamando

y pidiéndole perdón por lo que habéis hecho!

¡¿Está claro?!

Jesús.

(Campanas)

Aquí está el desayuno. Espero que sea del agrado del señor.

-Están un poco quemadas.

-Una hace lo que puede, yo no las veo tan mal.

-Si están más negras que la cara de un minero.

-Con Casilda no eras tan tiquismiquis.

-Porque trae las tostadas en su punto

y el café sin recalentar. -Esto de estar sin servicio,

me está empezando a no hacer gracia.

-Tampoco has hecho tanto.

No has limpiado desde que se fue Casilda, hay muchas pelusas.

-¡Pues recógelas tú! ¡Que me paso el día guisando!

-Ya sé que haces lo que buenamente puedes,

pero la casa no está en condiciones.

-Pues haberte casado con una criada.

Yo soy una señora y no he nacido para andar limpiar fogones

o fregar suelos.

-No te ofusques, esto es provisional,

ya buscaremos una solución.

-La solución es no dejar salir nunca más a Casilda

y, aquí paz y después gloria.

-Ya se verá.

Estas tostadas... tampoco están tan malas.

Ayer hablé con Ramón y con Felipe del asunto de Úrsula.

-¿Y qué te contó el abogado?

-Poca cosa, lo único que se sabe a ciencia cierta

es que han comenzado los interrogatorios.

-Pues me parece lo correcto,

la muerte de esa mujer tiene que esclarecerse,

cierto que era un mal bicho,

pero esa no es razón para que ese delito quede impune.

-Estoy de acuerdo, un crimen es un crimen,

aunque la víctima sea una mujer tan execrable como Úrsula.

-Liberto, cómo me desagrada este asunto.

El barrio está otra vez en la prensa,

pero por hechos la mar de reprobables.

-Es cierto, al final vamos a tener peor fama

que las barriadas más pobres.

¿Crees que esto afectará a nuestro negocio?

-No creo.

La galería está fuera del barrio,

nuestros futuros clientes no tienen que relacionarla con Acacias.

-¡Qué lástima! Con lo que ha sido esta calle,

y ahora, hasta nos avergonzamos de ella.

-No estoy de acuerdo,

estas calles son las mismas de siempre

y, nuestros vecinos gentes de bien.

En dos días, nadie recordará esto.

En fin,

me voy, que tengo asuntos urgentes que resolver.

-Pero si no te has comido la tostada.

-Es que no tengo apetito, Rosina.

Luego voy a almorzar bien,

he quedado con Rafael Escribano.

-¿Con Rafael Escribano?

-Sí, el del Ateneo. ¿De qué te extrañas?

-Nada, me parece curioso.

Ayer encontré a su mujer, a Elvira,

en una tienda y me dijo que iban a Toledo a ver a su hija.

Liberto, ¿no me estarás mintiendo?

(Puerta)

Buenos días. -Buenos días.

-¿Y esas ropas? No son tuyas.

-Ojalá lo fueran.

Estoy haciendo unos arreglos que me ha encargado una clienta de Lolita,

me paga dos pesetas por coser un rato.

¿Cómo te fue en la mudanza? Esta mañana te has ido muy pronto.

-Y he trabajado muy duro, pero ha merecido la pena.

-¿Ya te han pagado?

-Y mucho más de lo que esperaba.

-San... Esto es mucho dinero,

esos indianos deben de estar locos.

-Han sido muy generosos.

Con esto tendremos para pasar un tiempo en Cuba sin preocupaciones,

y para arrancar nuestros negocios.

-Me alegro de que todo esté saliendo tan bien,

ha sido una suerte que te saliera esa oportunidad.

-Verás como que te gustan esas tierras.

La Habana es una gran ciudad.

-Ya tengo ganas de llegar allí.

-Mi amigo Reynaldo me ha prometido buscarnos un buen cuarto

en el barrio del Vedado.

-A mí me da igual un sitio que otro.

-Nuestra casa estará cerca del puerto

y de las consignatarias navieras con la que quiero contactar.

-Lo tienes todo muy claro. Por supuesto.

Reynaldo también me va a facilitar las relaciones con los cafeteros

y con los propietarios de los ingenios

donde se procesa la caña de azúcar.

En poco tiempo pondré en marcha mis planes para la exportación.

-No te entusiasmes tanto,

puede que tus planes no vayan tan deprisa como crees.

-Marcia, todo empezará a rodar antes de lo que te piensas,

ya lo verás.

-Lo que mas deseo es que las cosas nos marchen bien.

-Para eso, tendremos que anunciar que nos vamos.

En un par de días deberíamos dejar la ciudad.

No tenemos que esperar.

¿Quién está al tanto de que vamos a marchar?

-Solo Lolita.

Ayer iba a decírselo a Fabiana y Servando,

pero entró Jacinto contando lo del asesinato de Úrsula

y me quedé tan espantada,

que no atiné a contarles nada de lo nuestro.

-Ese asunto no nos concierne.

-Era alguien a quien conocíamos, algo nos tendrá que importar.

Los detalles que aparecen en la prensa

ponen los pelos de punta.

Cuanta maldad pueden alcanzar algunos.

-En el mundo suceden cosas así todos los días.

-Si no fuera porque Andrade está tan mal,

pensaría que es cosa suya.

¿Quién será el asesino?

-Eso nos va a dar igual cuando lleguemos a Cuba,...

lo único que importa es nuestro futuro.

-Sí, supongo que tienes razón.

Todo lo pasado en este barrio quedará muy lejos.

-¿Sabes qué podemos hacer?, preparar nuestro equipaje.

-Pero antes, hemos de hacer otra cosa.

¿Seguro que es eso lo que te contó Elvira?

-Totalmente. -Debe de haberse equivocado.

Esa mujer tiene la cabeza en las nubes.

-Claro, va a dudar de si se va de viaje o no.

-No sé, a lo mejor se ha equivocado o se van otro día...

-Liberto...,

¿con quién vas a comer en realidad?

-Con Maite.

Cerca de la galería.

Es que... tenemos que ver algunos detalles del catálogo

y era el único rato que tenía.

-Me lo podías haber dicho.

-Sí, pero te conozco y no quería disputas.

-¿Cómo me va a parecer mal que comas con ella?

Me parece bien,

pero no me gusta que tratándose de negocios no me hayas avisado.

-Es cierto, no he caído en eso.

-Además, ¿y si os ve cualquiera y piensa cualquier barbaridad?,

Ya sabes lo maledicente que es la gente.

-Que no, no puede haber ningún chismorreo,

hemos quedado en un sitio público y muy concurrido.

Nadie pensará nada malo.

-Aun así, deberías habérmelo dicho.

-Te ibas a aburrir como una ostra,

vamos a hablar de la organización de la exposición, algo tedioso.

-Sí, no insisto más,

pero no tardes, no quiero estar sola.

-Te prometo que me entretendré lo menos posible.

-Bajo contigo, a ver si como algo en el restaurante

que estas tostadas se han quedado frías.

Por eso quería preparar una empanada de bonito de las grandes,

que parece que las cosas se van encauzando en esta casa.

Y todo gracias a ti,

si no llegas a cargar con la culpa de la desaparición de Margarita,

hubiéramos tenido problemas.

Algo teníamos que hacer.

Si tu padre le cuenta la verdad,

le da un síncope y la perdemos, que sigue muy débil.

Pero tú te has llevado una regañina de las gordas.

Mayores me han caído y por causas menos justas, te diré,

porque tu madre es muy buena, pero tiene su genio.

No me cuentas nada que no sepa.

Así la tendremos tranquila un tiempo.

Tampoco creo que sea por mucho,

tarde o temprano habrá que contarle la verdad del cante.

Cree que estamos intentado localizar a Margarita,

pero que no la localizamos.

Tú madre se huele las mentiras a la legua,

no podremos mantener esta historia mucho tiempo.

Le diremos que está de viaje

y así la vamos preparando para la verdad.

Pobre Bellita,

se va a llevar un disgusto cuando sepa lo que ha pasado...

Para ella, doña Margarita sigue siendo muy buena persona.

Ya. Yo solo pido que esa mujer sea condenada como se merece.

Es de suponer que se hará justicia, no te apures.

Eso supongo, pero mi padre no me ha hecho ningún comentario

al respecto.

¿Qué te va a comentar?

Si estos días solo ha tenido ojos para su esposa,

hasta la condena de la presunta asesina ha quedado en segundo plano.

(Llaman)

Adelante. -¿Se puede pasar?

-Claro, ¿ya ha terminado su ronda?

-Sí.

¿Cómo está?

Me han dicho que se ha llevado una bronca

por evitarle un disgusto a su señora.

-Bueno, Cesáreo, eso son gajes del oficio,

de vez en cuando toca una reprimenda, sea merecida o no.

-Al menos esta vez, ha sido por una buena causa.

Es usted más buena que el pan tierno.

-Se ha ganado un plato del relleno de la empanada por el cumplido.

-No lo decía por halagar, pero me viene de perlas tomar algo.

Pero antes, tome, el portero me ha dado esto para usted.

¿Qué es? Un telegrama.

Ay, virgencita, ¿qué pasará?

-Léelo, que un telegrama solo trae noticias muy buenas o muy malas.

Este es de los buenos.

Es el crítico,

me quiere entrevistar para su sección

de Estrellas del espectáculo. Enhorabuena, muchacha,

serán buenas noticias si vienen enviando telegramas.

Y tanto, si él dice que alguien tiene talento, ese triunfa seguro.

-Como si tú no supieras el talento que tienes.

Pero ahora lo van a saber todos. Voy a decírselo a mi madre.

-Bueno, vamos a preparar ese plato de relleno, ¿no?

-Sí.

Buenos días. -Buenas.

-Por decir algo, qué frío.

Aquí te dejo, no comas muchos dulces, que luego te sientan mal.

-Peor me sienta preparar la comida. Anda, ve.

-Luego te veo.

Con Dios. -Con Dios.

¿Desea tomar algo?

-Un café y algo de comer.

-¿Una tostada? -No, un par de suizos.

-¿No acompaña a su esposo?

-No, tiene que hacer unas gestiones de la galería.

-¿Cómo van los preparativos? -Parece que bien,

pero hasta que no inauguremos, no lo sabremos a ciencia cierta.

-Estoy deseando que llegue ese día.

-Y yo, más que nada porque entrará dinero de la venta de los cuadros,

pero también porque la crème de la crème asistirá

y se harán clientes nuestros. (RÍE)

-Sentémonos.

La verdad, no sé si serán mucho o pocos,

pero solo los más pudientes pueden costearse una obra de arte.

-Desde luego, la galería nos va a abrir las puertas

de los círculos más granados y selectos.

-Llegado el día,

no se olvide de mí y ni de mi restaurante.

Si puede dejar caer a sus nuevas amistades

que aquí se come de fábula, se lo agradeceré en el alma.

-Cuente con ello. ¿Cuándo la he fallado?

-La verdad es que nunca.

Tengo que agradecerle su ayuda con el nieto del marqués de Pontones.

-¿Verdad que es un chico adecuado? Es perfecto para su hija.

-Indudablemente, y parece que a mi hija no le desagradó.

-Bueno, eso es toda una novedad,

será al primero que no mire como si fuera un apestado.

-Para mi sorpresa, esta misma mañana me comentó

que no le importaría volver a verle.

-Eso es todo un triunfo.

-Por eso tenemos que aprovechar la oportunidad,

voy a necesitar toda la ayuda que pueda prestarme.

-Cuente con ello. Su hija se va a comprometer, lo lograremos.

Y si es con un futuro marqués, mucho mejor.

-Ojalá, menudo futuro le iba a esperar.

-El que se merece.

Camino cuando está de buenas, es una joya.

-La verdad es que mi hija está sentando la cabeza.

Estoy contenta de que haya dejado esa etapa tan rebelde

y contestataria.

-No es para menos.

¿Se da cuenta?

Liberto y yo vamos a entrar en lo más selecto de esta sociedad,

gracias a la galería,

y su hija hará lo mismo casándose con el rico heredero.

-Nunca pensé que me podrían ir tan bien las cosas.

Hemos pasado por momentos difíciles en mi familia.

-Como todas, querida,

pero seamos optimistas, el futuro que nos espera es de color rosa.

Espero que el asunto de Úrsula, que en paz descanse,

se olvide pronto y no altere nuestros planes.

Espero que tenga usted razón.

Hija mía, si no fuera por esa barriga que tienes,

cualquiera diría que estás preñá.

-Muy mal tengo que estar pa quedarme en casa mano sobre mano.

-Deberías descansar, que tanto ir de aquí para allá

no tiene que ser bueno pa la criatura.

-Buenos días.

Lolita, ¿tiene usted huevos frescos?

-Recién puestos que me los han traído,

ni aunque tuviera una gallina en su casa, serían más frescos.

-Menos mal, porque estoy haciendo una empanada a mi señora

y no me queda ni uno para pintarla.

Así, por favor, póngame media docena.

-Arantxa, ¿cómo va su señora, va mejorando?

-Mucho, Fabiana.

Afortunadamente, la fiebre es historia y vuelve a tener apetito.

-Eso es muy buena señal, tener apetito es salud.

-Y cuanto más coma, más pronto recuperará fuerzas.

Descuiden, que me voy a esmerar en prepararle

todos sus platos favoritos.

-Seguro que en nada la tenemos paseando por la calle.

-Eso, da gusto verla andar con esa gracia que tiene.

No hay nadie que mueva el mantón con más salero que ella.

-Es verdad.

Lástima que cuando salga

se vaya a encontrar el barrio tan revuelto.

-Es que, la muerte de Úrsula los tiene a todos desosegaos.

-Y tanto, como que nos ha pillado a contrapié,

todos pensábamos que la que nos dejaba era su señora,

pero final ha sido la otra.

Aunque mejor,

así, una bicha menos en el mundo.

-No esas tan borrica, que los difuntos se merecen un respeto.

-Unos más que otros, que esa de buena tenía bien poco.

-Nadie eres tú pa juzgarla.

-En eso tiene razón Fabiana,

que de juzgarla, ya se encargará el de arriba.

-Si ustedes lo dicen.

-Me barrunto que deberíamos prepararle un funeral

y encargarnos de que reciba cristiana sepultura.

-No me puedo creer lo que estoy escuchando,

¿después de las barrabasadas que ha hecho esa mujer?

-Ya, si a mí tampoco se me olvida.

Pero si hasta Dios Nuestro Señor, supo perdonar a los que le mataron,

¿qué va a hacer una servidora?

-No me parece mal que se le prepare un funeral,

pero también le digo, sin gastar mucho dinero, Fabiana,

lo justo para cumplir con la caridad cristiana.

-Yo creo que no se merece ninguna consideración,

pero si ustedes están tan seguras, no voy a ser la que me oponga.

-Lo dicho, yo me encargo del asunto.

-¿Y qué dice la policía de todo esto?

-Yo creo

que no saben bien por donde se anda. No dicen ni chus ni mus.

-No te confundas,

cuando el comisario Méndez está tan callao,

es porque se está rumiando algo muy gordo.

-¿Cree que ya tienen algún sospechoso?

-A mí no me se ocurre ninguno.

-Pues a mí se me ocurren muchos.

En el mercado se comentaba en todos los puestos el asunto de Úrsula.

-Las malas noticias son las que más corren.

-Me han preguntado si la mujer muerta vivía aquí en Acacias.

-Yo he hablado con el comisario.

-Y yo, y ahí me he dado cuenta

lo acertado que he estado al cambiarme el apellido.

Me he sentido como más natural hablando con la autoridad.

-Eso no tiene ninguna importancia. -Se equivoca.

esta mañana me han preguntado mi nombre,

y al decirles Gallardo, me han convidado en una taberna.

-Lo habrán hecho para ver que le sacaban de Úrsula,

la gente es curiosa y morbosa.

-No creo que haya sido por eso.

Desde que me he cambiado el apellido,

me siento mejor,

como si hubiera vuelto a nacer, me encuentro más avispado.

-Eso no tiene sentido. Jacinto, ¿qué opinas?

-¿Yo? Yo lo que creo es que de tres que estamos aquí,

dos están de cháchara y uno trabajando.

Y así va el país como va.

-Oye, que nosotros ya hemos terminado nuestras tareas.

¿Crees que ha sido para bien o para mal lo de cambiarme el apellido?

Yo pienso que una oveja churra,

por mucho que le llamen merina, no va a dar mejor lana.

-Buenos días, señores. -Buenos días, don Ramón.

-Muy buenas, don Ramón. ¿Qué dice la prensa sobre Úrsula?

-Apenas hay novedades.

-Pa mí que la policía no quiere decir na pa no alertar al asesino.

-Puede ser eso o que todavía no hayan encontrado ninguna pista

que arroje luz sobre el caso.

-Es posible que no tengan un sospechoso,

y para meter la pata, es mejor callar.

-Medio barrio le tenía ojeriza a la finada

y el otro medio no la conocía.

-En todo caso, digamos lo que digamos,

no son más que suposiciones.

-Yo estoy convencido de que el asesino tenía un siniestro plan

orquestado por Úrsula, y ella, llegado el momento,

quiso aventajarle, pero él se deshizo de ella.

Vamos, el típico caso de un ajuste de cuentas entre maleantes.

-Puede que sea posible que lo que dices es lo que haya sucedido

o puede ser que haya sucedido cualquier otra cosa.

De todas formas,

tu observación me resulta de lo más aguda y atinada.

El tiempo dirá si estás en lo cierto.

-Que no le quepa la menor duda, don Ramón.

Servando Gallardo no se equivoca.

-Seguro que no,

porque una afirmación dicha con tanta convicción,

tiene que ser por fuerza, verdad.

Con Dios, señores.

-(LOS TRES) Con Dios.

-¿Qué? ¿Ayuda o no ayuda el nombre?

Hasta un señor de alto copete como don Ramón

se ha quedado apabullado al escuchar Gallardo.

-No ha dicho nada por lo educado que es

y por no ponerle en evidencia. -Anda.

-No, no, no, yo creo que Servando ha hablado

como el mismísimo ministro de Gobernación.

-Ahí le has dado, Jacinto.

-Bueno.

-¿Le apetece tomar algo?

-No, muchas gracias. -Siéntese, por favor.

Bueno,...

cuénteme,

¿le ha resultado de utilidad la charla con Remi de Ternay?

-Desde luego. Hablar con él ha sido de lo más ilustrativo.

-No es para menos, es uno de los marchantes más importantes.

-Su experiencia en el sector me ha tranquilizado mucho.

-Convénzase, don Liberto, el arte es un gran negocio.

-Y según el marchante, sus cuadros van a despertar mucho interés.

Ha insistido en que sus clientes parisinos

se los quitarían de las manos. -Sí,

según él, voy a cosechar buenas críticas por mi obra.

-El problema es que no estamos en Francia.

No sé si nuestros compatriotas se animarán tanto con sus cuadros.

-¿Se está amilanando? ¿Piensa que mi obra no es adecuada?

-No, después de hablar con el marchante,

estoy convencido de que tendremos éxito,

solo tenemos que buscar los clientes adecuados para la exposición.

-No será difícil,

en esta ciudad hay mucha gente elegante y cultivada.

-Si conseguimos que conozcan nuestra galería, está todo hecho.

-Me satisface escucharle,

no estaría cómoda si usted no estuviera convencido

de lo que vamos a exhibir.

-Por eso no se preocupe, doña Maite,

estoy totalmente volcado con nuestra empresa.

Es más, estoy convencido de que será un antes y un después

en la vida cultural de este país. -No va a pasar inadvertida.

-Desde luego que no.

Y ahora,... me gustaría que... echara un vistazo

a unas pruebas para el catálogo.

-Déjemelas y las revisaré con calma.

-Muy pronto tendremos listo el local para recibir sus obras,

solo falta confeccionar la lista de invitados.

-Quería comentarle que estoy trabajando en un último cuadro

que terminaré para el día de la exposición.

-Pensé que ya había decidido las obras que quería presentar.

-Sí, pero he tenido un arrebato de inspiración

y quiero incluirlo en la muestra.

Es una obra muy personal. Espero que no le importe.

-No. ¿Por qué me iba a importar? Usted es la artista.

-Entonces, ya está todo hablado.

-Sí. No le molesto más.

¿Qué piensa hacer después de la inauguración?

-No, todavía no tengo planes. Ya le iré contando.

-Claro, era curiosidad.

-Cambio de planes con mucha facilidad, soy impulsiva.

-Como todos los artistas.

Con permiso. -¿Le acompaño a la puerta?

-Muchas gracias.

Que tenga un buen día. -Con Dios.

Menuda pinta tiene eso. -Ya lo creo, hijo,

mejor sabrá.

-A ver qué le parece el café, es una mezcla especial que he hecho yo.

Casi que he seleccionado grano a grano.

-Está bastante bueno, pero no sé si eso justifica tanto entusiasmo.

-Mi buen humor no es solo por el café.

Por primera vez en semanas, parece que ha cambiado mi suerte.

Mi futura suegra mejora.

Cuánto me alegro, hubo un momento en que me temí lo peor.

-Lo temimos todos.

La pobre Bellita ha estado a punto de pasar a mejor vida.

Buenas tardes. Buenas, Cinta.

-¿Cómo ha ido tu entrevista con Vidal?

Si ha sido muy duro contigo ese crítico,

voy y le mido las costillas con una vara.

Ha sido muy amable conmigo.

-¿Le ha gustado tu actuación? Me ha puesto por las nubes.

-No podría ser de otra forma, todos comentan lo bien que estuvo,

eres una artistaza.

Eso mismo ha dicho Vidal, casi me saca los colores.

-Su opinión va a misa, así que tiene el éxito asegurado,

no le queda duda.

Vidal dice que tengo una carrera muy prometedora por delante.

-Se ve que tiene buen criterio ese pollo.

Estoy deseando contárselo a mis padres.

-A las buenas.

-Buenas, Marcelina.

-Aquí tiene la prensa pa que la lean sus clientes.

-Gracias. -Y a usted, señorita,

muchas felicidades, la ponen de dulce en los periódicos.

Va a ser uste más grande que su madre.

Gracias, Marcelina, estoy muy contenta.

Uste y todos,

que es un orgullo que se sepa que vive en Acacias,

que solo nos caen desgracias por estas calles.

Menos mal que Genoveva y Cinta dan buena fama al restaurante,

que si no, no iba a ver quien entrara.

-Lo de Úrsula pasará

y este volverá a ser el barrio de postín que ha sido siempre.

-Eso seguro, Antoñito.

La verdad es que no dejan de llegar buenas noticias.

-Cuéntanos más detalles de la entrevista.

No te puedes ir y dejarnos con la miel en los labios.

Pero rápido, que me estarán esperando en casa.

-Eso. Y yo os convido a tarta a todos, así lo celebramos.

Emilio, pon unos platos, por favor.

-¿Pa mí también va a haber tarta? -He dicho que os convido a todos.

Siéntense. -Muchas gracias, doña Felicia.

Qué detalle.

¿Eso es todo lo que puede decirme de ella?

-Sí, comisario,

últimamente nadie sabía qué tipo de vida hacía la difunta.

-Pero seguía apareciendo por aquí.

-Muy de vez en cuando.

Un día empezó a venir vestida con hábito,

pero no estaba claro cuál era su situación.

No me se ocurre nada más que contarle.

-No se apure, cada uno da el testimonio que puede.

-Señor comisario, ya que está uste aquí,

me gustaría decirle que le quiero organizar a Úrsula

un funeral como Dios manda.

No quiero yo que acabe por ahí tirada como un perro.

-Las monjas de la congregación se van a encargar de eso.

-Pero ¿se había metido a monja?

-No, las monjas se dieron cuenta del estado de confusión mental

en el que se encontraba y le pidieron que abandonara el convento,

pero ella se resistía a marcharse alegando que no tenía donde ir.

-Dios mío de mi alma, qué pena terminar de esa guisa.

-Las monjas le permitieron seguir en el convento por piedad,

pero Úrsula entraba y salía y no acataba las normas.

-Pa mí que no sabía ni dónde se andaba,

me barrunto que cada día estaba más chiflá.

-Es posible, al final, estaba totalmente fuera de la realidad.

-Era de cajón que acabara mal.

-Cuando le dije a la madre superiora que había muerto,

pensó que se había quitado la vida.

-No puedo evitar sentir piedad por alguien que ha acabado tan sola,

rechazada y perdida.

-Tenga en cuenta que ese final se lo ha fraguado ella misma.

-Es posible, pero eso no quita para que tenga un funeral.

-Haga lo que le parezca bien, eso no afecta a la investigación.

-Señor comisario,

como hace mucho tiempo que ya le conozco,

me atrevo a preguntarle si tiene algún sospechoso del crimen.

-Por supuesto que sí,

pero como comprenderá, no voy a decirle nada.

Con Dios. -Con Dios.

-¿Qué tal ha ido con Méndez? ¿Le ha dicho algo de enjundia?

-Nada, pero pa mí que tiene un sospechoso,

pero no he conseguido que suelte prenda.

-¿Y no le ha dado ninguna pista? Yo no paro de darle vueltas al caso.

-¿Ah, sí?

Pues dele menos vueltas y apañe las puertas de una vez,

que hacen más ruido que un estanque de ranas.

Y le recuerdo que esta tarde tenemos reunión con Marcia.

-Otro misterio. ¿Qué querrá decirnos?

-Yo ya me huelo algo.

-Cuéntelo, no me sea usted tan agria.

-No, ya se enterará a su tiempo,

yo hago mutis, como el comisario. -Pero...

(SE QUEJA)

Estate quieto si no quieres que te pegue un alfilerazo.

-Estoy nervioso, me cuesta estarme parao,

es la primera vez que me pongo un traje de señor.

-Te queda de fábula, nadie diría que es de segunda mano.

Te lo voy a dejar fetén.

-¡Qué suerte he tenido dando contigo!

No hay mujer como tú.

-Tampoco exageres, que solo te está cogiendo el bajo,

lo de Arantxa sí que es excepcional.

Se ha llevado una bronca por evitar que Bellita se enterara

de la traición de Margarita.

-Y ha hecho muy bien, si doña Bellita se entera del asunto,

le da un patatús.

-Es una mujer extraordinaria, cada día que pasa, la admiro más.

-Claro, lo normal, pa cada uno, su pareja es lo mejor del mundo,

y si no, mal iríamos.

Mire a mi Jacinto,

tiene una percha, que cualquier cosa que se ponga, le sienta fetén.

-Da lo mismo que sea un pantalón de pana raído, que uno de paño inglés.

-Ahí le has dao.

-De culo se iban a caer las ovejas si te vieran así.

-El que nace bonito, bonito se queda pa toda la vida.

-No te estires tanto, a ver si te rompes el espinazo.

-Se estira lo que le viene en gana,

que pa eso es un hombretón.

-Tú no necesitas abuela, ya tienes a tu mujer para que te eche piropos.

-¿Acaso he dicho alguna mentira?

Mi Jacinto es un hombre de los de pelo en pecho

y tiene mejor porte que el rey de España.

-Di que sí. Y pa que a nadie se le escape lo que valgo,

he decidido cambiarme el apellido, como el Servando.

-Otro que ha perdido el oremus.

-¿De verdad vas a renegar del nombre de tus ancestros?

-No, no, no, no, no voy a renegar, voy a mejorarlo.

-Se van a revolver en sus sepulturas los tuyos.

-Ellos lo entenderían si se lo pudiera explicar.

-Pues no me gustan na estos cambalaches.

Cada uno tiene el nombre y los apellidos que le han puesto,

y no está bien enmendar la plana a los que te han traído a este mundo.

-Marcelina tiene razón, no debes seguir las chifladuras de Servando.

-Déjenlo, ya está decidido.

A partir de ahora, me voy a llamar, atención,...

Jacinto Recio y Lozano.

"Yepaya".

-¿Ese berrido formará parte de su apellido?

-Es pa que vea la contentura que tengo.

Jacinto Recio y Lozano.

He podido burlar a mi madre por un rato.

-Parece que solo pienses en estar aquí.

-¿Y dónde voy a estar mejor que a tu lado?

¿No te parece bien?

-Sí, me parece bien.

A mí me pasa lo mismo, te echo mucho de menos.

-Me cuesta mucho frenar mis deseos,

gritaría a los cuatro vientos cuanto te amo.

-Ya. Pues tienes que intentar ser más discreta.

-¿Cómo va el cuadro que empezaste el otro día?

Ese para el que me hiciste posar para un apunte.

-Bien, marcha bien. -Eso ya me lo figuraba,

a ti siempre te salen tus obras según lo has pensado.

Quiero verlo. -Eso es imposible.

Lo verás cuando esté acabado. -Siempre dices lo mismo.

¿Tienes miedo de que aprenda tu técnica y te supere?

-En absoluto.

Ya sé que me superarás a poco interés que tengas,

tienes mucho más talento que yo.

-Por favor, déjame verlo. -No puedo enseñártelo.

Camino...

Pero mira, a cambio, te diré...

que estoy disfrutando mucho pintándote.

Cada vez que pongo

el pincel en el lienzo es como si...

acariciara tu piel.

-Ya, muy romántico, pero no dejarme ver como pintas es,

como si no confiaras plenamente en mí.

-No van a servir de nada tus pucheros.

Y claro que confío en ti.

¿Cómo va el plan que te propuse?

-Por el momento, bien.

He hecho lo que me indicaste y le he dicho a mi madre

que el muchacho me parece bien.

-Seguro que se ha puesto muy contenta.

-Como unas castañuelas,

pero no sé cuánto tiempo podré mantener la mentira.

-Tienes que hacer un poder, Camino,...

así, tu madre se tranquilizará por un tiempo.

-Me duele tenerla tan engañada...

-Lo sé, pero es menester que piense que no te gusta la pintura

y que te interesan otras cosas.

Así podrás venir cuando quieras y no levantaremos sospechas.

-Con tal de estar contigo, soy capaz de cualquier cosa,

pero esto no va a ser para siempre,

mi madre es muy sagaz y terminará escamándose.

-Soy consciente de ello.

-¿Cuánto tiempo crees que la podemos tener engañada?

-Pues no lo sé.

Espero que el tiempo suficiente como para encontrar una salida

que nos permita estar juntas para siempre.

Su mujer se está recuperando a buen ritmo.

Sigan con la medicación y asegúrense de que se alimenta bien.

-Gracias por su visita, doctor.

Seguiremos su tratamiento al pie de la letra.

No duden en darme aviso ante cualquier empeoramiento,

sobre todo con la fiebre. -Descuide, así lo haremos.

Le acompaño a la puerta.

Con Dios. -Con Dios.

-¿Estás contenta, lucero mío?

El médico se ha marchado

admirado de lo bien que progresas.

-Sí que estoy más animada,

tanto, que me tomaría un vaso de leche y unas galletas.

-Eso está hecho.

Voy a decirle a Arantxa que te lo traiga.

-Prefiero que me lo pongas tú.

-¿Qué pasa, sigues molesta con ella?

-Claro, por su culpa no sé nada de Margarita.

Prefiero no verla,

no quiero tener que cantarle las cuarenta otra vez,

que me pone de muy mala uva.

-Se ve que con la recuperación te está volviendo tu carácter.

-Me parece un desatino lo que ha hecho,

aprovecharse de que estaba enferma para atacar a mi amiga.

Si tuviera tanto carácter como dices,

la habría puesto en la calle ipso facto.

No diga enormidades. ¿Cómo va a echar a Arantxa?

-Además, lo que hizo no ha sido para tanto.

Deberías olvidarte de tu amiga,

que se marchó dejándote sola en semejante trance.

Y todo por una tontería, por discutir con una criada,

que utilizó eso de excusa para no cuidarla.

Demasiada susceptibilidad pa una mujer que te hizo lo que te hizo.

-Y que yo ya he perdonado y he olvidado.

Por eso estoy tan disgustada con Arantxa.

Si yo decidí abrirle las puertas de mi casa a Margarita,

ella no es quién para cerrárselas.

-Ya se ha disculpado por eso, no se lo tengas más en cuenta.

-Ya se me pasará el enfado cuando se me tenga que pasar.

No insistas más, me está dando dolor de cabeza.

No se enfade, madre,

hoy es un día de los de guinda,

usted mejora y a mí me ha ido genial con el crítico.

Cuantos éxitos vas a tener, hija mía.

Y si Dios quiere, los podré ver.

-De eso no tengas duda,

allí estaremos, en todas las capitales que debute,

viendo como las pone a sus pies.

-Estoy tan orgullosa de ti.

Nos vas a superar como artista a los dos.

No creo que llegue a tanto,

usted es insuperable,

y padre,... un actor de primera.

Un actor que está pensando en volver a la función

ahora que te vas recuperando.

-Mira, no pienso poner ningún pero a eso.

Después de lo que hemos pasado,

estoy convencido de que puedo dedicarme a mi vocación,

pero cuidando de no desatender a mi familia.

-Todo hemos aprendido de este susto.

Anda,...

y ahora, a celebrar que los Domínguez vuelven a las tablas.

(Pasos)

¿Y todo esto?

Son cuatro cosas que le he comprado al niño.

¿No es un poco pronto para andar con estas cosas?

¿Quieres que nuestro hijo nazca y no tenga qué ponerse?

Por supuesto que quiero lo mejor para él,

pero no es oportuno que alguna vecina vea

que ya estás preparando sus cosas.

Por supuesto, por eso guardo su ropa en un armario bajo llave.

He hablado con Méndez.

¿Cómo va la investigación?

De momento, se sabe que Úrsula intentó ingresar en un convento,

se dieron cuenta de que estaba perturbada

e intentaron remitirla a un manicomio.

Ojalá la hubiese ingresado a tiempo,

de ser así, todavía estaría con vida.

Si no consiguieron hacerlo es porque se escapaba continuamente,

aunque luego volvía al convento.

Por lo que veo, no te ha contado nada de interés.

No,... estaba muy reservado y cauteloso.

Creo que hay algo que le ronda la cabeza.

¿A qué te refieres?

No te sabría precisar,

puede que ya haya encontrado una nueva línea de investigación,

me he ido con la sensación de que me ocultaba algo.

¿Estás seguro? Hace años que le conozco

y sé cuándo se guarda información para él.

Es la misma sensación que estoy teniendo yo en este momento,

que no me lo estás contando todo.

Sí,... tienes razón.

No me puedo creer que os marchéis al otro lado del mar.

Na menos que a Cuba.

No os vamos a ver ni en pintura.

-No te apenes, es lo que más nos conveniente.

Hemos preparado un pequeño obsequio como recuerdo.

Son unos pañuelos en los que he bordado sus iniciales.

-Me da que yo lo voy a tener que estrenar ya,

me está dando una llorera... -¡Qué detalle tan bonito!

-No lo mire mucho, que le va a sacar muchas faltas.

No he tenido tiempo para hacerlos como se merecen.

-Pamplinas, lo has hecho con todo el cariño del mundo

y eso es lo que cuenta.

-Yo lo voy a guardar como si fuera un tesoro.

-Solo espero que cuando lo miren me recuerden.

-Mujer, ¿cómo te vamos a olvidar? Si eres mejor que el oro molido.

-¿Y para nosotros no hay nada?

-Por supuesto que sí. Vamos a ver.

Para Jacinto, una gorra nueva.

-Gracias.

-Para Cesáreo, unos guantes que las noches son muy frías.

-Agradecido, me vendrán bien.

-Y para usted, caballero,

que es un amante de las ciencias,

un barómetro, para que tenga informado al barrio del tiempo.

-¡Rediez! Pero...

esto les ha tenido que costar un potosí.

-No se apure, que lo hemos comprado en una quincallería,

espero que funcione bien.

-Y si no, lo arreglo yo,

pero me sigue pareciendo demasiado.

-Todo eso es poco para agasajar a nuestros amigos.

Todos se han portado muy bien con nosotros.

-Desde el principio nos acogieron

como si fuéramos unos más del barrio.

-Ay.

-Aquí se recibe a todo el mundo con los brazos abiertos.

A la buena gente como vosotros

y a endriagos como Úrsula,

pero por suerte,

viene más buena gente que mala.

-Os vamos a echar mucho de menos, hija.

-Y nosotros, Fabiana.

-Dame un abrazo.

-Tú, cuídamela. -Por supuesto.

Y felicidades por la criatura. -Agradecida.

-Espero que todo salga bien.

Dime, ¿qué es lo que te está desasosegando?

Verás,...

es algo que me preocupa... y no me he atrevido a plantearte.

Pronto seremos marido y mujer,

la sinceridad tiene que presidir nuestra relación.

Me alegra que pienses así.

Esto solo te lo voy a preguntar una vez.

¿Has tenido algo que ver con la muerte de Úrsula?

Por supuesto que no.

¿De verdad me crees capaz de hacer algo tan horrible?

No, no, claro que no,

pero te lo tenía que preguntar y quitarme esa duda de la cabeza.

Más bien deberías de preocuparte de no levantar sospechas hacia ti.

Yo misma evité que la estrangularas pocos días antes de su muerte.

Me ofende tu duda,

pero lo que más me molesta es que lo primero que he sentido

hacia ti es preocupación,

y tu primer pensamiento es de sospecha.

Eso me duele en el alma.

Siento haberte molestado,

no debía de haberte hecho esa pregunta.

(Puerta)

Comisario Méndez.

Adelante.

Gracias.

¿Qué ocurre?

Quiero hablar con doña Genoveva

sobre la muerte de Úrsula Dicenta.

¿Le ha molestado mucho el comisario Méndez?

Úrsula tenía un retrato mío entre sus pertenencias.

-¿El comisario le comentó algo del sospechoso o sospechosos?

Tiene indicios sólidos, pero la investigación sigue abierta.

-"En dos días nos vamos a Cuba".

¿En qué piensas? -En nada.

-No, en nada no.

-Sigue los consejos de tu padre, que te va a ir muy bien a ti.

-¿Crees que me vas a camelar?

Tira pa tus fogones, que hasta que Margarita no vuelva,

no quiero saber de ti.

-"A Cuba".

-¿Cree que Felipe estará al tanto?

-Lo esté o no, creo que es una buena noticia, don Ramón.

Así podrá olvidar y centrarse en Genoveva.

-Espero que no se moleste ni que le parezca atrevido,

pero el otro día me causó una enorme impresión.

-No me molesta, incluso me halaga.

-Al parecer, mi marido quiere darle un halo de misterio a la operación.

-Es mejor verlo que contarlo.

-Pues plantémonos allí los tres,

los cuatro, si doña Carmen se anima,

nos plantamos en el estudio y le echamos un vistazo a esos prodigios.

Si ha decidido irse a Cuba,

es porque pensará que allí será más feliz.

-Una cosa es lo que piense y otra cosa es lo que pase.

Tengo mal agüero.

-Tú, tan mohína como enfadada con el mundo...

-Cesáreo. -Sí, sí,

y de repente, llega el marquesito con el que se puede hablar.

-No tan deprisa.

-¿Y tú estás ilusionada?

-Un poco sí.

-El actor que me ha sustituido estos días

está siendo aclamado por crítica y público.

Hoy mismo me han dicho que no volveré a la compañía.

-Te han traído un paquete. -¿Un regalo?

-Tiene que ser un admirador secreto.

-Ábrelo, por Dios.

-Uh, delicado, pero incomprensible.

-¿Podría salir un momento, don Felipe?

Quiero hablar con su prometida... a solas.

¿Sospecha de Genoveva?

¿Pretende acusarla de asesinato?

Soy su abogado.

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Acacias 38 - Capítulo 1173

07 ene 2020

La serie, ambientada a principios del siglo XX, está situada en una calle, Acacias, y nos muestra el devenir de sus habitantes.

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  1. Aleja

    Lina tiene razón es un spoiler!!: - Marcia y Santiago no se van: como Andrade se arrepintió de haber maltratado a Marcia y haber matado al verdadero Santiago, decide dejarles toda su fortuna, muere en la carcel y ellos se convierten en "señores" -Susana vuelve sola porque Armando lo mandaron a una misión a algún lugar recóndito del planeta, no católico, y ella no lo soportó y decidió abandonarlo - y Carmén y Ramón se separaron porque Lolita volvió con alguna locura Cabrairense que Carmén no soportó. Ramón decidió separarse por la memoria de Trini y ella decidió volver al servicio como lo hizo cuando escapó de "Adonis" Jajajajaja......me divierte pensar cosas sin sentido que puedan ocurrir en la serie!

    14 ene 2020
  2. lina

    A mi lo que me ha extrañado es que no hayan sacado a Susana y tampoco hayan metido a Maite. ¿Hacen un cambio donde meten a Santiago cuando se supone que se va? La nueva cabecera o son dos spoiler como una casa (Susana vuelve y Santiago y Marcia no se van) o no tiene sentido

    08 ene 2020
  3. Claudia

    Completamente de acuerdo contigo, Victoria.

    08 ene 2020
  4. Victoria

    En la nueva cabecera me ha extrañado mucho que D. Ramón y Felipe aparezcan al final ... espero que éso no signifique que, Juanma Navas y Marc Parejo, vayan a tener menos protagonismo o bien sean los próximos que vayan a abandonar la serie. Espero y deseo que ninguno de las dos cosas sucedan porque, desde mi punto de vista de espectadora, hay otros personajes que han sufrido mucho más desgaste y ahí siguen.

    08 ene 2020