www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5449678
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1143 - ver ahora
Transcripción completa

Cristóbal me habló mucho

de los tiempos de la muerte de su amado Samuel,

pero también

me habló de una amiga suya,...

Marlén.

(LEE) "José Domínguez,

un característico de presencia magnética

que a buen seguro les deleitará con nuevas muestras de su talento

en el futuro". ¿Qué quiere?

Que me restituya en mi puesto.

¿Qué más?

La limpieza de mi nombre delante de los vecinos.

Necesito 24 horas para pensar en la forma de hacerlo todo.

Mañana, a las nueve de la noche en punto, volveré.

Espero que el menú esté rico. -Lo estará,

ya conocemos sus gustos, no puede ser de otra manera.

Como doña Rosina no me invita a sus tertulias,

he decidido hacerle competencia con las mías.

Me rogará que la invite cuando se vea abandonada por todos.

(BURLÁNDOSE) "Señorita Maite, conocemos sus gustos".

"Será un honor".

Es una clienta y hay que tratarla bien.

Pues ves con ella al almacén, seguro que te da lo que quieres.

Pero Cinta... Ni pero, ni pera.

-"Los celos son inexplicables. -O sea, que no hay solución".

-Cásese.

-"Hay que invertir en educación",

y que todos los niños, ricos o pobres, puedan formarse.

(Suenan las campanas)

-Las doce ya, y yo aún fuera, mi madre me va a matar.

Seguro que ha mandado a mi hermano a vestir las mesas.

-Lo último que quiero es que te mate.

Ven a cenar, a las nueve. Entra sin llamar.

No te arrepentirás.

Les comentaba mi opinión sobre la lucha de clases.

-Pues se acabó.

Cómo está Ramón con usted,

está encantadísimo de lo que ha leído.

-Te dejo esperando a don Ramón,

que yo tengo que hacer unos recados pa Margarita.

-Ah, bueno, yo te acompaño. -No, no hace falta.

-"¿Quién te ha metido esas ideas en la cabeza?".

¿Maite?

-Con Maite solo hablo de arte y de pintura.

No creo que Camino siga viniendo.

El futuro de Camino será encontrar un hombre que la quiera

y formar una familia con él. No la insulto,

le digo lo que dicen las vecinas:

que es usted un despojo,

que pasó temporadas en el manicomio y que no debió salir de allí,

que sus hijas la odiaban...

Han hablado de Telmo y de Mateo. ¡Cállese!

¡Le he dicho que se calle!

¡Úrsula, quieta!

¡Quieta, Úrsula, quieta, por favor!

¡Cállese!

¡¿Qué está ocurriendo aquí, qué está ocurriendo aquí?!

¡Basta, basta! Felipe,...

está desequilibrada, me ha atacado sin ningún motivo.

¡Miente como siempre, esa mujer es puro teatro!

¡No me obligue a ser más contundente!

¡¿Eh?! He escuchado gritos.

¡Ayúdeme, Jacinto! ¡Por favor, no!

(CHISTA)

Esa mujer es todo embuste.

Don Felipe, en realidad es malvada y retorcida.

¿Por qué me trata así?, yo solo intentaba ayudarla.

(CHISTA) ¡Déjese de comedias,

y muestre su verdadera cara, endriago el demonio!

¡Úrsula, deje de lanzar veneno contra la que ha sido su señora!

¡Quítense la venda de los ojos, por favor!

¡Les está engañando!

¿Primero la ataca y luego la acusa?

¡¿Cómo es tan desleal con la persona que le ha dado de comer?!

Es que, no merece ninguna consideración.

Don Felipe, si usted no estuviera tan atrapado en sus redes,

se daría cuenta.

(LLORANDO) No puedo más.

Me siento a morir. Tranquila, tranquila,

tranquila. Sujétala.

Ven aquí, ven.

Con cuidado.

Sosiégate.

Te prometo que ese endriago no va a hacerte daño.

Eh.

Es lastimero ver cómo manipula a todos.

¡Ya está bien! ¡Ya está bien de hacerle daño!

No me obligue a llamar a los guardias.

¡A los guardias no!

Déjela, Jacinto, es solo una pobre loca.

Tu clemencia te honra, pero podría hacerle daño a cualquiera.

¡Tiene que estar encerrada en un manicomio!

No, no, por favor, déjenme marchar.

No, no, no, no correré ese riesgo.

Lo que le hizo a Agustina es una felonía,

ha perdido la razón.

No se merece vivir entre nosotros. Don Felipe...

El verdadero peligro del barrio lo tiene usted delante, a su lado.

Úrsula, Úrsula,

le voy a decir algo y no se lo pienso repetir,

si le vuelve a poner las manos encima a Genoveva, yo la mataré.

Don Felipe, escúcheme, sé que no me va a creer,

pero... ella, ella es la responsable

de que usted perdiera a Marcia, ella lo dio todo

para separarles. Don Felipe,

¿llamo a las autoridades?

No, no, no.

Don Felipe, si usted tuviera a bien escucharme, yo le daría detalles.

Felipe,

te juro que nada tengo que ver con todo eso.

¡¿Hasta dónde está dispuesta a llegar para salvar su pescuezo?!

¡Ya está bien, ya está bien, ya he escuchado suficiente!

Llamaré a la policía.

¡Sujétala! Sí.

¡No! Don Felipe...

Suéltela, Jacinto.

Deje que se marche, lo digo en serio.

Esto no acabará aquí.

Se lo juro.

Jacinto, ¿la has dejado escapar? Ha sido la señora.

He sido yo, no soportaba más verla.

Ya la detendrán en otro momento.

(LLORA) Está bien.

Gracias por todo. Puedes retirarte.

Para servir.

Ya, ya, ya, ya, ya, ya. Ya está, ya está.

(LLORA) Ya está.

Eh...,

te prometo que Úrsula no volverá a hacerte daño.

Te lo prometo.

No sé qué sería de mí sin ti.

Ven.

(SONRÍE)

(Sintonía de "Acacias 38")

¿Ya está trabajando? Aún es muy temprano.

-Tengo que entregar esta portada cuanto antes

y no quiero perder el trabajo.

-Es precioso.

Ojalá dibujara yo así algún día.

-Bueno, es cuestión de tiempo.

Tienes talento y ganas de aprender, lo más normal es que triunfes.

-Me conformo con seguir aprendiendo.

¿Qué precisa de mí a estas horas tan tempranas?

-Discúlpame por haber hecho que te levantaras tan temprano.

-Trabajando en el restaurante estoy acostumbrada a madrugar.

¿Por qué me ha mandado recado?

-Quería verte antes de la clase. Quiero hacerte una propuesta.

-Sea lo que sea, me parece bien.

-Tenía tus clases organizadas, pero viendo que estás progresando mucho,

he cambiado el siguiente ejercicio.

-¿Y de qué se trata?

-Creo que estás lista para trabajar con un modelo real.

-¿Pintar a una persona? -Justamente.

Te estoy pidiendo tu primer retrato tomado de alguien.

-No sé, me parece muy complicado, no creo que esté muy preparada.

-Estás preparada para eso y para mucho más.

Y para que te sea fácil,

creo que debemos escoger a alguien cuyos rasgos te sean familiares.

-No se me ocurre a nadie a quien pudiera pedirle ese favor.

-¿Y tu madre?

¿Te atreverías a pedírselo?

-No creo que esté dispuesta, siempre está muy ocupada.

-No le supondrá mucho tiempo.

No te pido que hagas una obra maestra,

solo que pierdas el miedo a trabajar con modelos reales.

-Está bien, lo intentaré.

Aunque no le aseguro nada. -Inténtalo.

Además de aprender, podrías darle una sorpresa a tu madre

con un obsequio.

-Eso sí puede que le agrade.

-Claro.

Imagínate cómo quedaría el retrato de la dueña

en el salón del restaurante pintado por su propia hija.

-Está bien, trataré de hacerlo. Espero encontrarla de buen humor.

-Seguro que la convences.

-No estoy tan segura, pero todo se andará.

-Tendrás que hacer unos bocetos y pasarlos a lienzo.

-Así lo haré.

Espero que me deje. -Seguro que sí.

Te veo en tu clase de esta tarde.

-Sí.

Hasta esta tarde.

-A ver si así vamos convenciendo a la madre.

Es curioso que José haya descubierto su vocación después de tantos años.

¿Quién le diría a él que tendría talento para el teatro?

-Yo le veo más joven

y de un humor excelente desde que se dedica a esto.

-A lo mejor tiene que buscar un talento artístico

para no desentonar en su familia.

-Me temo que yo soy bastante torpe en esas lides.

Yo, con saber atender mesas y entender de este negocio,

me basta y me sobra.

-Tendrá que conformarse con ir de público a ver a su familia.

-Eso no es problema,

estoy encantado de tener una novia que se dedique a la farándula.

-¿Y con Cinta qué tal?

-Eh...

-No ha hecho nada desde la última vez que hablamos, ¿no?

-La verdad es que no.

-Pues muy mal, Emilio, tiene que lanzarse.

-Ya, lo sé, pero no dejo de darle vueltas al asunto.

-Pues deje de darle vueltas, tiene que hablar con Cinta

sobre planes de boda.

-Ya.

Supongo que no le falta razón.

-Si lo reconoce, échele arrojo y enfréntese a su destino.

Voy a la mantequería, a ver si me enfrento con el mío. ¿Me invita?

Suerte. -Con Dios.

Cinta, me alegra verte tan pronto.

No te alegres tanto, vengo a hacer una reserva.

Mis padre quieren cenar para celebrar su éxito.

Descuida, que les pondré la mejor mesa.

Muy bien. Abur. Espera, Cinta.

Dame la oportunidad de disculparme.

Siento lo que ocurrió con la señorita Zaldúa.

Solo trataba de atender amablemente a una buena clienta,

pero si a ti te molesta,

la trataré a partir de ahora con la mayor frialdad.

Te prometo que...

que tú y solo tú eres la mujer de mi vida,

solo tengo ojos para ti, Cinta.

Ya sé que no tienes ningún interés en Maite.

Ese no es el problema.

Entonces, ¿cuál es el problema?

Cómo me tratas.

La obsesión que te ha entrado por, bueno, ya sabes qué.

Discúlpame otra vez,

te prometo ser más considerado.

Bueno, ¿fuiste al final al Café Sóller?

No,

se me quitaron las ganas después de discutir contigo, pero iré.

Lamento que por mi causa cambiaras de planes.

Mira, a partir de ahora,

voy a ser la contención personificada,

todo por hacerte feliz, amor mío.

¿Ves, Emilio? Mucho mejor así, lejos de los ardores de estos días.

Lo único que te pido es respeto y paciencia.

Como pidas, no te achuchare más hasta que llegue el momento,

es decir, hasta la boda.

Eso sí, la noche de bodas va a ser sonada.

Por eso estoy deseando que nos casemos,

así podremos hartarnos de mimos y arrumacos.

¿Qué opinas tú de eso?

¿Ese es el único motivo por el que te quieres casar conmigo?

Bueno, el único, no, pero sí uno de peso.

Muy bien, perfecto.

Pues nada, voy a tener que pensármelo con mucha calma,

porque una proposición tan romántica

no me la puedo tomar a la ligera.

(RESOPLA)

Me da a mí que en lugar de arreglarlo,

he metido la pata hasta el corvejón.

Lo que me acaba de contar es de lo más preocupante.

-Yo también estoy intranquilo desde que Felipe me contó

lo que sucedió ayer con Úrsula.

Este asunto está superando todos los límites.

-Creo que los señores del barrio

deberíamos tomar cartas en el asunto.

-¿Y en qué está usted pensando?

-En poner una denuncia contra Úrsula o hacer algo bien contundente.

-Creo que no es a nosotros a quien corresponde tomar esa decisión,

son Felipe y Genoveva los que tienen que decidir

cuál es el siguiente paso a dar. -Sí, ellos son los más afectaos,

habrá que dejarlo en sus manos.

-Supongo que no es para hablar de Úrsula para lo que me ha citado.

¿En qué le puedo ayudar?

-Pues verá, don Ramón,

estoy interesada en promover un salón de tertulias,

como en Francia.

-¿Tertulias? ¿Qué tipo de tertulias?

Para hablar de toros o de política ya tenemos el Ateneo.

-No, no.

Yo quiero que las charlas que se den aquí sean de mucha altura.

Quiero juntar a artistas de todo tipo, pensadores.

-Eso suena interesante. ¿Y dónde piensa reunirse?

Porque le advierto que todos los cafés

están llenos de escritorzuelos

que por un café, le pueden dar su opinión durante toda horas.

Pues el salón, como le digo, será aquí, ¿no?

Y la concurrencia de lo más granada.

Yo lo que quiero es dar lustre a este barrio nuestro.

-Es una buena idea,

pero no termino de comprender para qué me ha citado usted.

-Muy sencillo, quiero que usted participe en estas reuniones.

-Me halaga usted, pero yo no soy un artista ni un pensador,

ni nada de eso.

-Puede que usted no sea un intelectual,

pero de todos los que conozco, es el que más se acerca.

-Supongo que he de tomármelo como un cumplido.

-Sí, sí, por eso mismo se lo he dicho, esa era mi intención.

Usted sabe de todo, y tiene una labia...

Seguro que aporta temas de conversación.

-Está bien, aceptaré su invitación y haré todo lo que pueda,

espero no desentonar entre tanta gente ilustre.

-No se preocupe, que de momento solo cuento

con doña Maite y con usted.

-Pues con tres personas, pocos argumentos enfrentados va a tener.

-Por eso mismo, necesito que me eche una mano.

Don Ramón, ayúdeme a buscar más candidatos mis reuniones,

para mi salón.

-Haré lo que pueda. -(RÍE)

Pero la mayoría de las personas que conozco son hombres de negocios,

rentistas o comerciantes,

a los cuales yo no tildaría de intelectuales,

más bien todo lo contrario. -Es verdad.

Solo aportarán cosas de intereses bancarios y mercancías,

temas de esos.

-No se angustie usted,

que yo intentaré buscar a personas

que encajen con la idea que ha tenido.

-Sabía que podía contar con usted. "Merci beaucoup".

(ROSINA RÍE)

oye, deja de disimular, que te conozco como si te hubiera parido.

¿Qué tienes?

¿Qué voy a tener, madre? Nada.

¿Por qué me lo pregunta?

Porque llevamos más de una hora en esta habitación

y no has dicho ni pio, y tú no eres de estar mucho tiempo callada.

Tengo mis días, y hoy es uno en el que no me apetece hablar.

Sí que estás picajosa, sí.

Ayer intenté ponerme en contacto con Margarita

y no fui capaz de localizarla.

Ya recibirá noticias suyas,

o no, que le está dando mucho bombo a esa señora, creo yo.

-Doña Bellita, han traído esta nota de la señora Margarita.

-Ni que me hubieras escuchado, parece cosa de duendes.

Ah, mira, me pide que vaya a su casa a verla.

Anda, encárgate de mandarle respuesta diciendo que iré.

-Muy bien. Como usted mande, señora.

-Bueno, ¿qué os pasa hoy a las dos?

La niña no habla y tú has perdido la oportunidad de decirme

si debo ir a esa casa.

-A mí no me ocurre nada.

-No mientas, que tú no estabas tan seria desde que murió Sabino Arana.

-Ay...

-Señora, que tengo una cosa en la cabeza y ando dándole vueltas.

-¿Y se puede saber qué es?

Porque tú no te pones tan concentrada para pensar en el menú.

-Pues Cesáreo, el sereno,

que me ha propuesto que le acompañe a una verbena.

-¿Y qué tiene eso de malo?

-Que ya se puede figurar las intenciones que lleva.

Buenas, seguro que no,

los hombres solo tienen una cosa en la cabeza.

-¿A ti te hace tilín o no te hace tilín el sereno?

-A una no le amarga un dulce, señora,

pero no sé si tengo edad de andar metida en esos berenjenales.

Además, ¿qué voy a bailar yo? Hace años ya que no bailo.

A mí me sacas de los "zortzikos" y me pierdo.

-Pues con no bailar lo tienes todo arreglado.

Y si él insiste mucho, te arrimas a él y te dejas llevar.

Seguro que a eso no le pone pegas, te lo digo yo.

Mira, escucha,

no seas tonta, que todavía estás de muy buen ver,

y sería una pena que perdieras la oportunidad de divertirte.

-¿No estoy muy cascada para estas lides?

Tata, eso son bobadas, tú eres una mujer de rompe y rasga,

cualquier hombre que te corteje sería afortunado.

Esa es otra,

es que yo, para los amoríos, soy un poco gafe.

-No digas pamplinas, ¿por qué dices eso?

-Pues a ver, un novio que tuve, que era remero,

murió ahogado en una regata, que estaba lloviendo.

Otro, que era "aizcolari", que estaba compitiendo,

y claro, me miró embobado, se metió un hachazo,

quedó cojo y no quiso saber nada más de mí.

Y el otro, pues justo en el momento de levantar la piedra,

le miré, sonreí, y el pobre cayó con la piedra.

Bueno, tata, a Cesáreo no creo que le vaya a pasar nada,

en todo caso, que se clave el chuzo,

y no creo que se lo lleve a una cita.

-Bueno, escúchame, todo eso que cuentas es agua pasada,

te llevas una estampita de la Virgen del Rocío

o de tu Amatxu de "Begonia"... -"Begonia" no, señora, Begoña.

Eso, de tu Amatxu de Begoña,

y verás cómo no pasan desgracias.

No vas a tener tan mala suerte otra vez.

En todo caso, el que corre el riesgo es él.

Y a la postre, seguro que le está bien empleado,

que seguro que se intenta propasar.

¡¿Qué te pasa a ti hoy, que estás tan rara?!

¡Me pasa lo que me da la gana!

(AMBAS) ¡Te lavo la boca con jabón!

Parece que nuestra labor en Marruecos va viento en popa.

-Así es, no dejamos de recibir donativos.

A raíz de la buena prensa que ha tenido la iniciativa,

el dinero llega espuertas.

Hemos hablado de cómo aprovechar el dinero.

Hemos pensado mandar un tercer barco

o emplear el dinero para ayudar a los heridos repatriados.

¿Disponemos de suficiente capital?

Estamos hablando de miles de pesetas.

-Es una gran satisfacción ver como los vecinos

se han volcado para ayudar.

Les ha tocado usted el alma y el bolsillo, Genoveva.

Ahora tenemos una gran responsabilidad,

administrar muy bien esos recursos.

-¿Y qué debemos hacer primero,

enviar otro barco o socorrer a los que ya están aquí?

Lo siento, pero me cuesta mucho tomar esa decisión,

sigo muy afectada por la agresión de ayer.

-No se apure, tómese su tiempo, Felipe nos ha puesto al tanto.

-Tuvo que ser muy desagradable para usted.

Fue terrible.

Por un momento pensé que iba a morir, Úrsula estaba fuera de sí.

No puedo seguir hablando de esto.

Si no se encuentra bien, dejemos aquí la reunión.

No, no quiero que esa mujer mande sobre mi vida.

Tenemos que continuar.

-Si duda, es un peligro que ande libre por el barrio.

Si Genoveva no me hubiera citado a esa hora,

estuviéramos lamentando una desgracia.

-Es una irresponsabilidad dejar a esa desequilibrada libre.

Deberíamos actuar contra ella con crudeza.

No quiero que le ocurra nada,

a pesar de lo que ha sucedido, siento pena por Úrsula.

Sigo pensando que eres demasiado buena con ella.

La pobre ha perdido la cabeza,

no podemos entregarla como si se tratara de una delincuente.

Es posible eso que dice, pero ahora debe protegerse.

-La próxima vez le ataque, puede que Felipe no esté allí

para ayudarla, no puede correr ese riesgo.

Sé que tiene toda la razón, don Ramón,

pero deberíamos encontrar la forma de ayudarla.

-No, Genoveva.

Úrsula es un peligro, y usted su víctima, ¿no lo ve?

Ahora debe protegerse.

-No es momento para la compasión, si le atacan, debe defenderse.

Hemos de tomar una determinación.

Y así será, pero ahora sigamos con la reunión,

les ruego que miremos las cuentas y la previsión de gastos

para ver de cuánto dinero disponemos.

Te queda muy bien, apenas hay que arreglarlo.

¿Estás segura de que ya no lo quieres?

Completamente.

Yo no me lo pongo, y además, quería hacer limpieza.

Pues, hecho.

Nunca había tenido un vestido tan bonito.

Y más que te va a gustar cuando Arantxa le haga los retoques.

Está haciendo de comer, cuando acabe se pone con ello.

En cuanto esté, me lo pongo para mi próxima clase de pintura.

A ver qué dice Maite cuando me vea tan elegante.

Seguro que le gusta, estás guapísima.

Espero sí.

Ella tiene un gusto tan exquisito para la ropa.

Nunca había conocido a una mujer como ella.

¿Y esa cara? ¿No te gusta como viste?

No es de mi agrado, la veo demasiado atrevida.

No entiendo por qué la gente la ve tan atractiva, no sé.

Bueno, es una mujer muy bella, tienes que admitirlo.

No para mí, me parece vulgar.

Bueno, ¿y esa inquina que tienes con ella ahora?

He discutido con tu hermano por culpa de tu maestra.

¿Qué ha hecho? ¿Ha coqueteado con él?

No, pero es muy moderna

y tiene un trato muy cercano con los hombres,

y eso te puede llevar a confusiones.

Yo no lo veo así, es una mujer de mundo y muy de estos tiempos.

Yo diría que es liberal en exceso.

No te confundas con sus formas,

ella sabe dónde está el límite de la confianza

y nunca va a traspasarlo. No estaría yo tan segura, Camino.

Lo que pasa es que ella trata a los hombres con camaradería,

de tú a tú, como si fuéramos iguales,

y eso no es normal en una mujer. Claro,

porque no somos iguales, por algo nos llaman el sexo débil.

No tan débil,

algunas mujeres pueden hacer lo mismo que un hombre.

Pero deja de decir disparates,

gracias a Dios, somos muy diferentes,

y ella lo tendría que tener claro cuando habla con un prometido.

Que eso no te quite el sueño.

Maite no tiene interés en Emilio, por no hablar de que mi hermano

solo tiene ojos para ti, y eso no admite discusión.

Supongo que tienes razón.

Tú los conoces a los dos,

pero es inevitable que me entren dudas.

Destiérralas de tu cabeza, Cinta.

Temer algo de Maite es completamente absurdo,

hazme caso y deja de imaginar cosas raras.

-Chiquillas, ya he terminado la comida.

¿Este es el vestido? Sí.

¿Puedes meterlo un poco?

Eso está hecho, ponte de pie, cariño.

Vamos a ver un poco.

Voy a ver si puedo sacar un poco.

Tal vez tengas razón y esté exagerando un poco.

Además, el origen de mis problemas con Emilio...

vienen de otro lado.

Cuéntame, ¿qué te pasa con mi hermano?

Ya te cuento en otro momento, ¿sí?

-Cuéntaselo cuando quieras, cariño mío,

si tarde o temprano vendrás a pedirme consejo,

y si no, al tiempo.

-Debo decirle que la reunión ha ido como la seda.

-Sí, quitando el asunto de Úrsula, todo han sido buenas noticias.

-Y eso también se arreglará, ya lo verá.

-Tengo apetito, le convido a un aperitivo.

-Claro.

-Don José, ¿nos podemos sentar con usted?

Íbamos a tomar un piscolabis. -Buenos días.

Por supuesto que pueden sentarse, estoy encantado con su compañía.

-Lo primero, darle la enhorabuena por las críticas que ha recibido

por su interpretación.

-Fuimos a verle con nuestras esposas,

y yo, personalmente, debo decirle que está usted espléndido.

-Ha descubierto su verdadera vocación en el teatro.

-Si les soy sincero, he de decirles que no las tenía todas conmigo.

-Pues ya no puede tener ninguna duda,

está hecho un actor de tomo y lomo.

-Hago lo que puedo.

Ahora que he probado las mieles del éxito,

no me será fácil abandonar las tablas.

-Está visto que la interpretación es como una pócima

que una vez que se cata, no se puede dejar de probar.

El veneno del teatro le llaman.

-Tiene a todo el sector femenino del barrio revolucionado

con su tipo y sus artes de galán.

Qué más quisiera yo, si soy un pobre característico.

-Pero no ha dejado a ninguna dama indiferente.

-Eso me da igual, yo solo vivo para mi lucero del alba, mi Bellita.

Además,

en poco tiempo nadie se acordará de la obra de teatro

ni de mi interpretación.

-No sea usted modesto, que ha triunfado totalmente.

-Tengo que admitir

que tuve la fortuna de debutar pronto y con buen pie,

la suerte del principiante, seguro.

-Imagino que su familia debe de estar encantada con su éxito.

-Sí, bueno, se puede decir que sí.

-No me puedo creer que no estén entusiasmadas.

-No, sí que les ha hecho ilusión, pero, bueno, tampoco tanta.

-Lamento oír eso, don José,

espero que no haya empañado su éxito.

-No, de ninguna forma.

Yo comprendo que ellas tienen muchas cosas en que pensar.

Bellita está empeñada en sacar a Margarita del hoyo,...

y Cinta

va a la suya, está en esa edad en la que solo se preocupa de ella misma.

Pero bueno, dejemos esto.

A ver, cuéntenme, ¿qué parte de la obra les gustó más?

Y no me digan que cuando cayó el telón y pudieron irse.

(RÍEN)

-Eso no.

¿Cómo se te ocurre mandarme un recado citándome?

Tenía que verla.

¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Qué es lo que sucede?

Esto no puede volver a repetirse.

Si la he avisado, es porque el asunto es urgente,

al menos para mí.

Habla de una vez.

Todo está saliendo como pensaba,

arranqué bien en el barrio con esos trabajillos,

pero ahora no saco nada limpio.

Si lo que pretendes es pedirme dinero, ya puedes ir olvidándote.

Eso me lo dejó claro hace tiempo. Entonces, ¿por qué insistes ahora?

Porque creo que está en deuda conmigo.

Algo tengo que ganar en todo este asunto.

Deja de decir simplezas,

yo no te debo nada, ya he pagado por tus servicios.

No es suficiente.

No voy a mantenerme en silencio si no obtengo una recompensa.

Me parece que te sobreestimas,

eres un enemigo muy pequeño para que tenga en cuenta tus amenazas.

Se equivoca, puedo hacerle mucho daño.

¿Tanto como Úrsula?

Deberías de tomar nota de cómo he acabado con ella.

A ti te puede pasar lo mismo si se me antoja.

No podrá deshacerse de mí tan fácilmente.

Contigo sería mucho más fácil.

Te aseguro que saldrías de este barrio trasquilado.

Sé muchas cosas sobre usted,

si las cuento, la echarían de aquí a patadas.

No lo harás. ¿Cómo puede estar tan segura?

Si no acepta mis condiciones,

lo mejor que puede hacer es darme una cantidad y asegurar mi silencio.

No pienso hacerlo.

A partir de ahora, tendrás que subsistir con tus propios medios.

Y no me molestes más.

¿Y si no lo hago?

Yo misma acabaré contigo,

sabes que soy muy capaz. No me pongas a prueba.

Y ni se te ocurra volver a mandarme un mensaje a mi casa.

Si alguna vez quiero verte, seré yo quien te cite.

¿Está claro?

Totalmente.

Bien.

Aquí tienes el plato.

El bizcocho estaba buenísimo, no tenías que haberte molestado.

-Hace tiempo que quería que lo probara,

y este era un buen momento para animarla.

-Te agradezco que te preocupes por mí,

todos están siendo

muy amables, y eso me anima.

-Es lo menos que podemos hacer después de lo de Úrsula.

-No quiero ni escuchar su nombre. Perdóneme por nombrarla.

Lo mejor que puede hacer es olvidarla.

Borrarla de su cabeza, como si nunca hubiera existido.

-Justamente es eso lo que trato de hacer,

pero es tan grande la decepción,

que tengo, que me cuesta un mundo conseguirlo.

-Haga un poder, Agustina.

A veces, el olvido es la única arma que tenemos

para superar la desilusión y el desengaño.

Marcia, ¿qué haces aquí?

-Ha venido a buscar algo, pero ya se iba.

Agustina, déjenos solos. Pero...

Por favor, déjenos solos.

-Felipe, es verdad que ya me iba.

Siento haber venido, pero no esperaba encontrarte,

Jacinto me dijo que habías salido y que volverías tarde.

Y no se hubiera equivocado,

de no ser porque he olvidado unos documentos y tenía que volver.

Siendo así, estoy de más en esta casa.

Espera, me gustaría hablar contigo un momento.

No me parece oportuno.

¿No vas a darme ni un minuto?

Está bien. ¿Qué tienes que decir?

No entiendo tus continuos desaires.

Sigo siendo el mismo hombre que se enamoró de ti.

Han pasado muchas cosas desde entonces.

Lo sé,

pero yo no soy el culpable de que Santiago reapareciera.

No tiene sentido remover esa aguas,

lo pasado, pasado está.

¿Acaso no se puede luchar contra el destino?

(NIEGA) No, ya no.

Has rehecho tu vida junto a Genoveva,

es ella quien te corresponde como compañera, no yo.

¿Y si mis sentimientos siguen siendo los mismos?

La realidad pone las ilusiones en su sitio.

Yo soy una mujer casada con un buen hombre,

y tú, quizás también estés casado.

¿Y si no me casase con ella?

¿Por qué ibas a hacer tal cosa? Ella está enamorada de ti.

Sí, es posible, y es verdad que se ha comportado como una amiga.

Pero por mucho que lo intento,

no logro sacarte de mi cabeza.

Es que, es eso justamente lo que tienes que hacer,

dejar que siga mi camino y olvidarme.

Marcia, me pides un imposible.

Felipe, sé sensato por una vez.

Los dos nos equivocamos al creer en nuestro amor.

Pertenecemos a mundo diferentes,

y aunque Santiago no hubiera regresado,

lo nuestro, difícilmente hubiera salido adelante.

No, no estoy de acuerdo.

El amor, por difíciles que sean las circunstancias,

siempre se abre paso.

A veces, eres inocente como un niño.

Lo nuestro se terminó...

y no podremos recuperarlo nunca.

Me resisto a no intentarlo.

Es que no hay otra opción.

Consuélate pensando que tenemos el recuerdo de nuestro amor,

eso nadie podrá negarlo.

¿No vas a darme otra oportunidad?

No.

No voy a prolongar lo que sería un despropósito.

Trata de aclarar tus sentimientos con Genoveva.

Yo con Santiago los tengo claros,

es el hombre con el que voy a pasar el resto de mi vida.

Tus palabras me rompen el corazón. Lo sé.

También es difícil para mí,

pero no debemos seguir hablando de esta quimera.

Adiós.

(EXHALA)

Menos mal que ya cesó la guerra entre Lolita y Marcelina.

De haber continuado, nos vamos todos a la ruina.

-Suerte que han vuelto las aguas a su cauce.

Lolita es terca como una mula.

Parece mentira que vuelvan a ser...

Buenas. ...tan buenas amigas como antes.

-Es lo que tiene, Marcelina, que no es rencorosa.

Mi mujer, que está llena de virtudes:

guapa, cariñosa, trabajadora...

Y otras cosas que no es menester comentar con usted ni con nadie.

-Ni falta que hace.

Y por culpa de la disputa,

se han quedado algunas de mis genialidades en agua de borrajas.

-Decir genialidades es exagerar una pizca,

yo lo dejaría en ocurrencias.

-Qué razón tiene don Antoñito cuando dice

que los que no vamos por delante somos unos incomprendidos.

-¿Por delante de quién?

-¿De quién va a ser? Del vulgo, de la plebe.

-¿Qué es el vulgo? -Tú, por ejemplo.

-¡Ojo con lo que me dice, que yo no le he faltado!

-Sosiega, que no era ningún insulto.

-Tu tentempié,

que ya es la hora de la merienda y no quiero que desfallezcas.

-Si se come todo eso, hambre no va a pasar,

si tiene el tamaño de un tranvía. -Uy.

Le va a saber a na, en este puesto se gasta mucha energía.

-No será pensando. -Oiga,

¿qué tal van las reuniones de artistas que está preparando?

-Pues muy bien.

Tengo a la Fabiana, que puede que no sea muy sesuda,

pero es la que más sentido común tiene.

-Pues mucho más que la mayoría de los señores.

-No hace falta tener estudios pa saber moverse por el mundo.

-¿Y no cuenta con nadie más?

-Sí, sí, con el Cesáreo,

que conoce a mucha gente, y por eso tiene que saber de todo.

Y contigo y con Casilda

que sois las dos unas artistas de la pastelería y de la floristería.

-¿Y con este qué piensa hacer?

-Le estaba dando vueltas y no sé qué puede aportar este en el grupo.

-Pues está mu claro, es el único que habla idiomas.

-¿Ah, sí?

Creía que solamente hablaba español, y malamente.

-Se equivoca de medio a medio, habla el idioma de las ovejas.

¿O cómo cree que se entiende tan bien con ellas?

No creo que doña Rosina encuentre na tan raro como mi Jacinto.

-No, no, desde luego.

Si Jacinto habla idiomas, va a ser el intelectual del grupo.

-Entonces, ¿le admite o no?

-Venga, está bien.

Jacinto, estás admitido en el salón Servandé.

Salón Servandé,

como intelectual "poligliota".

-¿Eso es bueno o malo?

-Puede que haya que pulirle un poco, pero dele tiempo.

Bueno, voy a ver a Agustina y a Arantxa,

que no sé de qué meter a estas dos mujeres.

-Con Dios.

(SUSPIRA)

Mira que habrá sabios de esos con toga y to,

pero ninguno que dé cuenta de un bocadillo con más gracia

que mi marido.

¿Eh?

Come.

Es de suponer que ahora que sabe que cuenta con todo nuestro apoyo,

Genoveva estará más tranquila. -Hasta cierto punto,

nadie sabe a dónde ha ido a parar Úrsula.

-Esa mujer aparece y desaparece como un fantasma.

-Por eso no podemos estar seguras de que vuelva a cometer otra maldad.

Y más, teniendo en cuenta que nos considera como enemigos

a todos los del barrio.

-Si esa mujer no está bien de la cabeza como dice,

puede atacarnos por sorpresa en cualquier momento.

-Mejor estaría encerrada en algún sitio,

donde no pueda hacer mal a nadie.

-Para eso se tendría que poner una denuncia a las autoridades,

y probar que es un peligro para todo el barrio.

-Eso no crea que sea un problema.

Si las cosas siguen así...

-¿Qué le ocurre?

-Disculpe.

Es que llevo un rato observando que su hija

no nos quita ojo de encima.

¿Se puede saber por qué?

-Es cierto, nos estaba mirando.

-¿Y no sabe por qué?

-No tengo ni idea.

-Bueno, si lo averigua, dígamelo.

Ahora marcho, voy a buscar a mi esposo.

A saber qué se le pasa a mi hija por la cabeza.

-No se lo tenga en cuenta.

Todas hemos sido jóvenes, será una tontería.

-Con Dios, Carmen. -A más ver.

-¿Se puede saber que estás haciendo? Espantas a las clientas.

-¿Yo? Nada.

¿Por qué mirabas a Carmen?

-No la miraba a ella.

-No me mientas, te he pillado infraganti.

¿Estabas dibujando?

-Solo un poco.

Quedamos en que las horas de trabajo son sagradas,

no quiero que pierdas el tiempo en tonterías,

en vez de atender a los clientes.

-Lo siento, madre, no volverá a suceder.

-Eso espero.

¿Qué le parece?

Lo tomé al natural, como me pidió.

-Estoy impresionada...

por lo rápida que has sido y por la calidad de tus apuntes.

-Entonces, ¿le gustan? ¿Son buenos?

-Muy bueno.

Creo que estás preparada para pintarlo al óleo.

-Ay, no puedo esperar.

¿Puedo coger este lienzo grande? -No, coge uno pequeño,

uno que puedas acabar en un par de sesiones.

No quieras correr antes de empezar a andar.

-Es que estoy muy emocionada con todo esto, pintar me hace muy feliz.

-Y la pasión es fundamental para crear una obra de arte,

pero paso a paso, ¿de acuerdo?

Y antes de coger los pinceles, quiero que sigamos hablando de arte.

Quiero que observemos el tratamiento que hacen los clásicos.

Mira.

Fíjate...

cómo trabaja Miguel Ángel la musculatura de su David,

¿lo ves?

Con una curvatura de la cadera da sensación de movimiento.

¿Qué ocurre, Camino? ¿Te incomoda esta imagen?

-No, no, no pasa nada,

continúe con su explicación.

-Muy bien.

Podríamos decir que esta escultura no es

exactamente proporcional a la anatomía.

De verdad que no entiendo tu actitud.

No esperaba que te pusieras así ante una obra de arte.

¿Qué ocurre, Camino?

-Tengo que irme, me muero de vergüenza.

-No, no, no te vayas, por favor.

Somos amigas, puedes contarme lo que quieras.

¿Qué te aflige así?

-Es por algo que pasó hace mucho tiempo...

en un lugar llamado Valdeza.

Muy buenas. Ha arreglado un poco todo esto.

-Aún me quedan por hacer algunas mejoras

para que esto parezca una casa de bien.

-Lo mismo digo con usted, parece que vuelve a cuidarse como merece.

-Gracias. Ya veo que ha recibido mi aviso.

-Así es, he venido en cuanto he podido.

Es usted muy amable. Siéntese, por favor.

Lamento no haber contestado a sus notas.

-No se apure, me figuro que habrá sido por alguna causa de enjundia.

-No, simplemente...

no me encontraba bien,

me sentía sin ganas de nada.

-¿Qué le ocurre? ¿Puedo ayudarle en algo?

-No, no quiero agobiarle con mis problemas.

Es más, pienso que a partir de ahora,

a partir de ahora no deberíamos de volvernos a ver.

-¿He hecho algo que le ha molestado?

-No, no, todo lo contrario,

usted me ha demostrado que es la mejor persona del mundo,

por eso mismo quiero dejarla al margen de mis cuitas.

No quiero ser un lastre para nadie.

-Ande, dígame que le ocurre, permítame que la ayude.

No, puede.

No puede, por mucho que quiera, nadie puede ayudarme.

No me podía imaginar una traición así.

-Ay... ¿Tan terrible es lo que le ha sucedido?

-(RESOPLA)

Es por Alfonso,...

me ha abandonado.

-No me puedo creer que le haya hecho semejante vileza.

Ese hombre es un malnacido.

No tuvo piedad de mí,

por mucho que lloré o supliqué, no ceso en su empeño

y acabó forzándome sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo.

-Pobrecita,

has tenido que sufrir muchísimo.

-Sí.

El señorito de Valdeza casi destroza mi vida y la de mi familia.

Yo perdí la voz y ellos tuvieron que empezar de cero.

-Ojalá algún día reciba su castigo

y se pudra en el infierno.

Tiene que ser horroroso rememorarlo.

-Sí,...

pero también es un alivio.

-Claro.

Hablar de ello me ayudó a luchar

contra aquello que me dejó muda,

como si fuera un sortilegio, no sé.

-Ahora entiendo por qué te afecta tanto mirar esa fotografía,

pero tú eres joven, Camino,

y fuerte, y tienes que seguir adelante con tu vida.

¿Me oyes?

-El proceso ha sido largo,

pero desde entonces he mejorado mucho.

-Claro.

Y más que vas a mejorar, ya lo verás.

Tienes que desterrar

los miedos que tengas hacia el cuerpo del hombre,

porque podría ser tan bello como el de una mujer.

-No sé si algún día podré superar todo eso.

-Te aseguro que sí.

Todo se supera en esta vida, hasta las peores tragedias,

te lo digo por experiencia.

-¿Usted también padeció algo así?

Bueno, no es comparable,

pero... durante una época de mi vida,...

pensé que nunca volvería a ser la misma.

-Me cuesta creer que en algún momento

no haya sido dueña de su destino.

-Pues es así,

pero mira,

aquí estoy,

he rehecho mi vida y...

tengo fuerza e ilusión por mi futuro.

-¿Cree que yo también podré hacerlo?

-No tengo la menor duda.

Tienes que tener confianza en la vida,

en que siempre nos brinda otra oportunidad.

-Usted no es solo una maestra para mí,

es un ejemplo a seguir,

y nada me haría más feliz que ser como usted.

-Entonces, sequemos esas lágrimas...,

y a seguir adelante, ¿de acuerdo?

Si no tienes fuerza,

podemos dejar la clase para otro día.

-No, no, de ninguna manera,

pintar es lo que más necesito ahora.

Estas clases, este estudio,

los ratos que paso con usted me hacen muy dichosa.

Me alegra tenerte en casa.

He tenido una tarde muy ajetreada y necesitaba descansar.

No quería dejarte a solas después de la agresión de Úrsula.

Se te nota muy cansado.

Y algo más.

Yo diría que tienes algo que contarme.

No.

Bueno... No.

No sigas, Felipe.

Estaba mirando por la ventana cuando vi a Marcia entrar,

pocos minutos después entraste tú.

Casualidad, no quiero que pienses que te espío ni a ti ni a ella.

Pero es de suponer que os encontrasteis.

Sí, así es.

Vino a recoger algo a casa, pero fue algo fortuito,

te lo puedo jurar. No hace falta, te creo.

¿De qué hablasteis?

De nada.

Apenas se dirigió a mí.

Se mostro altiva y poco considerada.

Me sorprendió, porque me he comportado bien con ella.

Qué poco sensibles sois los hombres.

Esa muchacha ha pasado por todo tipo de calamidades,

pruebas terribles que pocas mujeres habrían superado.

Sí.

Pero no la exime de ser agradecida. Sí.

Es verdad que la liberaste de ese infame de Andrade

y que ella te entrego su corazón,

hasta que llego su marido.

Pero es terrible por todo lo que ha pasado.

¿No lo comprendes?

Me sorprende que seas tan empática con ella.

Yo también tuve una infancia muy dura...

y una juventud terrible,

hasta que Samuel llegó a mi vida y me sacó de aquel infierno.

Lo sé.

Sé lo mucho que le debes al joven Alday,

y siento que su asesino no haya pagado por su crimen.

Tal vez no sea tarde para meter a Cristóbal entre rejas.

No, no lo es.

Un asesinato no prescribe hasta pasados 20 años.

Se me ocurre que tal vez...

podrías hacer algo para solucionar tamaña injusticia.

No se me ocurre cómo.

Tienes buena relación con el comisario, podría reabrir el caso.

Eso no es sencillo, no tenemos ninguna prueba contra él.

Ese hombre viaja con frecuencia a la ciudad,

la oportunidad de detenerle llegará tarde o temprano,...

y si eso sucede,

yo estaría dispuesta a declarar contra él como testigo.

Me huelo que has averiguado algo más sobre Cristóbal,

algo que te ha dado valor para tomar esta decisión.

¿Me equivoco?

No,

no te equivocas...,

tengo novedades sobre ese asunto.

Solo estaba pensando cómo acabar mi bordado.

-¿Eres sincera conmigo?

¿No estarás recordando a otro hombre?

-¿No me diga usted que ese saborío

la ha abandonado por otra?

-Por otra mucho más joven.

Está enamorado hasta las trancas.

¿De veras... cree que estoy preparada para enfrentarme al óleo?

-Para enfrentarte al óleo y para enfrentarte a la vida.

Y sobre todo, para tomar tus propias decisiones.

-"¡Salga de aquí, chisgarabís!".

¡No te quiero volver a ver!

¡Que te...! ¡Que te vayas de aquí! -¡¿Qué?!

-¿Qué le ha hecho? -¿Era Gonzera?

Y tanto que metes las narices en las cosas ajenas,

mírate un poco lo tuyo. ¿Has hablado con Cesáreo?

¿Qué has tratado con el comisario?

Hemos estado hablando sobre Cristóbal Cabrera.

Sea lo que sea, lo siento, perdóname.

¿Vamos a seguir con esta conversación?

Sí.

Para mí es un placer inaugurar este salón

de intelectualidad Servandé,

donde se tratarán cosas de lo divino, de lo humano...

Y de lo que está por medio, pues también.

Bonifacio, ¿verdad? Quiero hablar con usted.

Preferiría que no contaras nuestras conversaciones.

-Pero yo no... -No, lo entiendo.

Entiendo que quieras compartir con tu gente lo que hablamos, pero...

obvia mis opiniones sobre política y sobre la situación de la mujer.

-Ha hablado con mi madre.

-Sí.

No vean lo bien que se lo pasa una en los salones.

-¿Es que ha empezado a recibir en su salón Servando?

-Claro que sí.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 1143

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Acacias 38 - Capítulo 1143

20 nov 2019

Úrsula intenta que Felipe se dé cuenta de hasta qué punto está siendo engañado por Genoveva, pero el abogado no le hace caso y la echa de su casa… Y de Acacias.
Santiago pide dinero a Genoveva para marcharse de Acacias con Marcia. Pero ahora es Genoveva la que no quiere: Felipe está mucho más cerca de ella que nunca y es gracias al ver a Marcia feliz con Santiago.
Maite, para suavizar el malestar de Felicia con las clases, sugiere a su alumna regalarle a su madre un retrato. En otra de sus clases, la profesora enfrenta a Camino al desnudo masculino y la muchacha revive sus pesadillas de Valdeza.
Emilio sigue el consejo de Antoñito y pide matrimonio a Cinta, que lo malinterpreta y cree que el único objetivo de Emilio es encamarse. Se ve que la pareja no logra entenderse.
Margarita confiesa a Bellita que Alfonso, su marido, la ha abandonado por una joven actriz.
Rosina y Servando compiten por tener el mejor salón cultural del barrio.
Genoveva sabe que está a punto de derrotar a Úrsula y le pide a Felipe que hable con Méndez para detener a Cristóbal, el asesino de Samuel.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 1143" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 1143"
Programas completos (1162)
Clips

Los últimos 3.740 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos