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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1085 - ver ahora
Transcripción completa

¿Cree que alertaría a los secuestradores?

¡Jacinto!

¡Qué raro! ¿Dónde se habrá metido este hombre?

¡Marcelina!

¿Has visto a Jacinto?

Tenía una carta para él.

Al parecer, el cartero se ha equivocado.

-¡Pues no! ¡Y una tampoco sabe dónde anda metido!

De hecho, venía a buscarlo.

-Ya...

-Pero ¡bueno! ¿Qué hacen aquí parados como un par de pasmarotes?

-Buscando a Jacinto, pero, ya ves, sin ningún éxito.

-¿Tú sabes dónde anda tu primo? ¿Lo has visto?

-No. ¡Ah, seguro que está en el altillo!

-Ah... -¿Y eso por qué, si puede saberse?

-Pues he oído a la señora Arantxa

pedirle que a ver si podía moverle la cama hacia la ventana.

-¿Y por qué se lo pide a él?

¿No había otro más cercano?

-¡No sé, prima, eso pregúntaselo a ella!

-¡Te lo pregunto a ti, conque no te andes por las ramas!

¡Prima...!

¿No te parece que Arantxa se ha hecho inseparable de mi marido?

¡No se separa de él, como la roña de la uña!

-Ahora que lo dices, sí es verdad que los he visto varias veces juntos.

-¿Lo ves? ¡Si hasta tú misma lo reconoces!

¡Ya sabía yo que aquí había gato encerrado!

(SUSPIRA) -¡Madre mía!

¡Más me valdría cerrarme la boca!

¡Vaya día llevo! -A ver, Marcelina,

Tampoco es tan extraño que Arantxa le pida ayuda a Jacinto

para ciertos menesteres. En fin,

es el portero.

-Ahí tiene usted toda la razón, Cesáreo.

-¡Pues que se apañe sola,

que demasiado acapara sus atenciones!

¡Y una ya se está hartando!

-¡Marcelina!

¿No pensarás que mi primo se está arrimando a la vasca?

¡Mujer, que ya te lo dijo,

que eres su borrega, que solo tiene ojos para ti!

-¡No te ondula! ¡Porque sabe que, si no, se los arranco!

-¡Mujer, no seas tan burra!

-¡Si una confía en él, pero lo de Arantxa

ya es otro cantar!

-¡Te aseguro que Arantxa no te robará al marido!

-¿Y por qué está tan seguro, Cesáreo?

¡Mire que mi Jacinto es muy buen partido!

¡Y no sería raro que la Arantxa ande enamoriscada de él!

Pero ¡que se ande con cuidado,

que, por muy vasca que sea, conmigo no se juega!

Disculpa, Ramón.

Faltaban los Benítez. -¿Lo ves, Liberto?

Por una vez no he sido la última en llegar.

-Sí, sí que es extraño, sí.

-Disculpen el retraso, estimados amigos,

pero mi señora no terminaba de arreglarse.

-¿Qué pretendías,

que saliera hecha una facha, José?

-¡Eso es imposible, amor mío!

¡Tú estás hermosa te pongas lo que te pongas!

-No se preocupen, acabábamos de comenzar la reunión.

-Pero, como sigan piropeándose,

no podremos seguir. Hagan el favor

de sentarse. (RÍEN TODOS)

-Puede seguir, don Ramón. -Bien.

Como les estaba comentando, la inversión en la compañía

de seguros La Tizona ha sido, tal y como yo esperaba,

una buena iniciativa.

-No sea modesto, padre,

ha sido algo más que buena.

-Sí. Lo cierto es que nos ha proporcionado

cuantiosos dividendos.

-¿Qué entiende usted por cuantiosos? ¡Tenemos el corazón

en un puño!

-Pronto lo van a poder comprobar por ustedes mismos.

Antonio, hijo, reparte los sobres

que hemos preparado. -Será un placer.

-Van a comprobar

que en el dinero que hay en cada sobre

está la parte correspondiente a cada uno

del adelanto que nos dio La Tizona cuando hicimos

la primera inversión.

Como bien saben, ese adelanto

se utilizó para recuperar la mantequería.

Así que les agradezco su paciencia

y con esto la deuda queda saldada.

-¡Ay, por Dios, que esto es una pequeña fortuna!

-¡Mucho más de lo que esperábamos!

-Antoñito tenía razón:

don Ramón se quedaba corto al decir que los resultados eran buenos.

-¡Bendita sea la hora

en que le hicimos caso e invertimos! -¡Digo!

-También estamos muy satisfechos. Hemos zanjado

nuestras deudas y recuperado la mantequería.

-¡Qué más se puede pedir! -¡Ay!

-¿Lo ve, Felicia? ¡Hice bien en encargarle canapés!

¡Hay mucho que celebrar!

-¡Ahora mismo los sirvo!

-¡Eso, que esto se merece un brindis!

-¡Digo, motivos no nos faltan!

¡Después de pasar tantas estrecheces, no sé qué haremos con tanto dinero!

-Ya que lo comenta,

no estaría de más

que compartamos nuestra fortuna con los necesitados.

Podríamos dar ejemplo...

contribuyendo con un donativo para la repatriación de los soldados.

-Pero ¿cómo, don Ramón?

¿Apenas hemos tocado los billetes y ya pretende

que los soltemos?

-Cariño, haz el favor, ¿eh?

-¡No, es que llevo razón! ¡Por favor, don Ramón!

¡Déjenos disfrutar un poquito

antes de tener que deshacernos del dinero!

(RÍEN TODOS)

-¡Qué momento! -Tómese algo.

(ROSINA) ¡Hombre! -De verdad...

¡Mauro!

Dígame, ¿qué ha ocurrido?

-He estado investigando una pista que me dio un exconfidente.

-¿Y ha sido acertada?

-Así lo espero.

Siguiéndola, he dado en las afueras de la ciudad con un almacén

en el que trabajan mujeres en condiciones infrahumanas.

Por lo que he podido averiguar,

malviven allí entre la suciedad, hacinadas en literas y explotadas.

Y me temo que no solo laboralmente.

-¡Pobres!

¿Cree que Marcia podría estar allí?

-Pues he preguntado en el vecindario y, al parecer, hace unos días

vieron llevar allí a trabajar a una mujer negra.

-¿Qué podría hacer Marcia allí? ¡No estaba tan necesitada!

-Bueno, no estoy seguro.

Pudieron secuestrarla para vendérsela a los dueños

del almacén clandestino. -(SUSPIRA)

¡Canallas!

-Si buscan gente que explotar sin tener problemas con la policía,

una muchacha de piel negra,

extranjera, sin vínculos familiares, pobre...

sería una víctima perfecta,

alguien a quien nadie buscaría jamás.

-En eso están muy equivocados.

-Sí, no imaginaban

que tenía relación con alguien como usted.

-Tenemos que ir allí ya. -No tan deprisa.

Esta vez,

sí debemos contar con la Policía.

Iré a comisaría a hablar con ellos.

-¿Y yo, mientras, qué hago?

-Esperar aquí a que le avise para que nos acompañe al almacén.

Dios quiera que en él encontremos a Marcia.

(FELIPE SUSPIRA)

Te agradezco que me acompañes a la puerta.

Yo soy el agradecido de que hayas paseado conmigo.

Mañana podemos repetir.

¡O, mejor, podíamos ir al cinematógrafo de nuevo!

¡La proyección que vimos ayer fue extremadamente divertida!

Sí, sí que era muy graciosa.

Me extraña que la consideres así. No te vi sonreír ni una sola vez.

Lo lamento, Cinta, pero...

ninguna comedia lograría tal milagro.

(SUSPIRA) Mira...

Agradezco sobremanera lo que haces por mi hermana y por mí.

¡No estoy haciendo nada, Emilio!

No trates de negarlo.

Sé que te has propuesto entretenernos,

hacernos olvidar, aunque sea por un instante, nuestra pena.

Y a la vista está que no tengo mucho éxito.

Lamento ser tan mala compañía.

¡No digas eso! (SUSPIRA)

No es culpa tuya que te sientas así.

Pero sí es cierto que debes intentar

superar tal tristeza.

¡Ya no solo por ti, sino por tu madre y tu hermana!

No sé cómo voy a lograrlo.

¡Y menos tras haberle pedido Ledesma a mi madre fijar la fecha de la boda!

También estoy preocupada por ella. (SUSPIRA)

Una vez que se casen, ya no hay vuelta atrás.

¡Es que va a arruinar su vida por mí!

Y nada podemos hacer ya por impedirlo, Emilio.

¡No! ¡No, yo me niego a aceptarlo!

¡Haré lo que sea para impedirlo!

¡Bueno, bueno, te ruego que te calmes!

No cometas ninguna locura.

Trataré de contenerme, pero... no te prometo nada.

(SUSPIRA)

Debo marcharme.

Ya me he ausentado bastante del restaurante.

-¡Hija mía! ¿Qué haces ahí quieta

como un pasmarote? ¡Me has dado un susto de muerte!

¡Disculpe, padre, no era mi intención!

Tienes los ojos brillantes. ¿Sucede algo?

¡Padre, estoy muy preocupada por Emilio!

Temo que pueda meterse en serios problemas.

(SUSPIRA)

¡Mi Canelita!

(SUSPIRA)

(CHASQUEA LA LENGUA)

¿Sabes qué?

¡Ahora mismo vamos a entrar los dos en casa

y me vas a explicar lo que está pasando!

¿Eh?

(SUSPIRA)

¡Ahí está!

¡Ay, cómo te echo de menos, Cabrahígo!

-¡Muy buenas!

¿Qué haces, Lolita?

-Ha llegado un envío de Cabrahígo.

-Bueno, pues deja que te ayude a colocar.

-¡No, no se apure! ¡Ya lo hago yo! No se moleste.

-¡Si no es ninguna molestia! Me encanta ayudarte, y lo sabes.

Este queso huele que alimenta. Qué delicia, ¿no?

-¡Sí! Este es de mi primo tercero, el Eleuterio.

-Sí, sí... ¡Si yo ya lo he probado

y sin duda es el mejor!

-Ah... Pues a una servidora le gusta más...

el de mi primo segundo, el Amancio.

-¡Tienes razón!

¡Ese es aún mejor!

-Aunque, pensándolo bien,

lo mismo el del Eleuterio es como más cremoso.

-¡Eso es lo que decía yo! ¿Y a que tiene más saborcito?

-Calle, calle, que no.

¡Es el del Amancio! Es más cremoso

y más sabroso, sí.

-¿Vas a decidirte o acaso estás jugando conmigo?

-¡Jugando no, Carmen!

¡La estoy probando!

¡Que parece ser que, haga lo que haga,

me va a dar usted la razón! ¿Eh?

-Yo solo quiero contentarte, Lolita.

-¡Ya! ¿Y lo va a hacer dándome la razón como a los tontos?

¡Que me saca de quicio!

-(RÍE) ¿Que ahora soy yo la que te pone nerviosa?

¡Por favor, Lolita!

¡Si no hay manera de contentarte!

¡Si es blanco porque es blanco,

si es negro porque es negro...! ¡Yo ya no puedo más!

(CARMEN Y LOLITA SUSPIRAN)

-(CARRASPEA) -¡Doña Susana, no la he oído!

-Ya me he dado cuenta. (CARMEN RÍE)

Eh... ¿En qué... la podemos atender?

Piense que nos ha llegado un queso de Cabrahígo...

buenísimo, del primo Amancio.

-No, Carmen.

El mejor es el del Eleuterio, de toda la vida.

¡Jacinto, hombre!

¡Cuidado, mire un poco ese doblez!

¡Me está dejando toda la ropa de mesa hecha un higo, vaya churro

que hace! -¡No exagere, que todo tiene límite!

-Ah, pues bueno...

Si prefiere, voy a hablar con Marcelina...

-¡Tampoco hace falta ponerse a las bravas,

que lo que quiero decir es que creo que ya es suficiente!

¿No? Que...

Que creo que ya he comprado su silencio sobradamente.

Esta... es la última tarea que le voy a hacer.

Que quede claro.

Si le parece bien, que tampoco quiero molestar.

-¡Descuide, Jacinto,

que tiene usted razón!

¡Ya es suficiente, estamos en paz! -¿En serio?

-Pero ¡si le iba a librar mucho antes!

Pero ¡como usted no se quejaba...!

(RÍE)

(JACINTO RÍE NERVIOSO) -¡Hombre, aquí estás, Jacinto!

-¿Eh? -¿Qué te traes entre manos

con Arantxa? -Eh...

¡Es una historia muy larga, Cesáreo!

-Pues que sea convincente,

porque Marcelina venía detrás de mí hecha una hidra.

-¿Está enfadada? ¿Por qué?

-Mejor que se lo explique ella.

-¡Huy! ¡Lo sabía! ¡Si es que no deja a mi marido ni a sol ni a sombra!

-¿A mí me está hablando?

Pero...

¿se puede saber qué dice, Marcelina?

-¡Pues verde y con asas! ¡Que ya está bien!

¡Si quiere un marido, se lo busca!

Pero ¡deje en paz a mi Jacinto!

-¡Ay, por Dios, Marcelina!

¿Se ha chalado usted o qué?

Pero ¿no creerá que me he enamorado yo de Jacinto?

-¡Que una sabe que mi Jacinto tiene un atractivo único!

-Hombre, sí. Ahí lleva usted razón: como este,

no hay igual, por fortuna.

-¡Pues tendrá que contenerse!

¡Que es mi marido a ojos de Dios y de los hombres!

-¡Di que sí, y hasta que la muerte nos separe!

-¡Y tú te callas,

que, si sigues yendo de flor en flor, pronto te llegará la hora!

-¡Una cosa, por favor!

¡Marcelina, yo nunca me fijaría en un hombre casado!

¡Y menos en un tirillas como Jacinto!

-Bueno, lo de tirillas sobraba, ¿eh?

-Pues sí. ¡Si tú estás hecho un sietemachos!

-Bueno, déjelo en medio macho

y va usted sobrada, ¿eh?

¡Si hasta el deporte ha podido con él!

-(GRITA) ¡Mire quién lo dice!

¡Si le ganó hasta tirando de la soga!

-No, Marcelina, no.

Su Jacinto no ganaría ni a un niño de cinco años, ni aun enfermo.

-¡Mujer, tampoco hace falta hacer sangre!

-¿Vas a dejar que esta rompehogares te hable así?

-Marcelina...

Arantxa tiene razón.

No pude con ella, soy un flojeras. Le estaba haciendo las tareas

para que no me descubriera.

-¡Hala!

¡Ya está! Todo aclarado, ¿no?

Bueno, pues aquí los dejo.

¡Llamarme a mí robamaridos...!

¡Así me llovían

a mí los pretendientes en Bilbao!

(RÍE CON SORNA)

¡Así me llovían!

-Será mejor que yo también me marche.

(CESÁREO RESOPLA)

-¿Estás mu enfadada por haberte mentido?

-Estoy más sorprendida que nada.

-Ah... -¿Puede saberse por qué lo has hecho?

-¡Pues porque no quería que pensaras que... soy un flojo!

-¡Ay!

-Tenía miedo de que me dejaras de querer.

-¡Tú estás tonto! ¡Si lo que estoy es aliviada!

Prefiero mil veces

que seas un flojo que no que vayas coqueteando.

¡Si yo te quiero con locura,

tires o no bien de la soga!

(SUSPIRAN)

-(GRITA) ¡Epa ya!

(MARCELINA SUSPIRA)

Liberto, qué agradable sorpresa.

¿A qué debo su visita?

-Vengo de reunirme con don Ramón.

Nos ha dado los dividendos de nuestra inversión.

-Estoy al tanto.

¿Qué tal ha resultado la reunión?

¿Han sido estos cuantiosos?

-Mucho más de lo que esperábamos los más optimistas, sí.

-Me alegra escucharlo.

-Por eso me gustaría celebrarlo.

No olvido el apoyo que me brindó usted en los peores momentos.

-Solo podía hacer eso como amigo.

-Y yo como tal quiero agradecérselo.

He pensado

en invitarlos a usted y a Mauro a un restaurante francés nuevo.

-Liberto, se lo agradezco,

pero tendrá que ser en otra ocasión: no tengo muchos ánimos.

-Justo por eso le vendría bien distraerse un rato,

olvidar momentáneamente su mal.

-¡Le he dicho que no puedo! ¿De acuerdo?

-Felipe, le veo algo alterado. ¿Qué ocurre?

Se trata de Marcia, ¿no?

-Disculpe...

Así es.

Pero no puedo decirle nada.

-Ya sabía yo que no aceptaría fácilmente su marcha.

Cuente con mi apoyo para lo que sea.

-Gracias.

-Disculpe, señor. Un mozo acaba de entregar

esta nota.

Asegura que es urgente.

Se la envía don Mauro.

-¿Buenas noticias?

-Eso aún está por ver.

Pero son las que esperaba.

Liberto, hablaremos más tarde. Me tengo que ir.

-¿Dónde va, señor?

(Puerta)

(Puerta)

Hola, amor. -¡Hola!

-¡Eso era, al fin! (GRITA)

-¿El qué era, Lolita? ¿Se puede saber qué te pasa?

-¡Qué gusto! ¡Me he acordado del sueño de anoche!

-¡Vaya, pues me alegro!

Pero ¡a poco se me sale el corazón con ese grito!

-Soñé con usted, Carmen.

-¡Vaya! (RÍE) Pues para ti habrá sido una pesadilla, ¿no?

-(RÍE) Soñé que paseaba con mi retoño por Acacias.

-Mira, parece un sueño bonito. -No he terminado.

Y...

el nene llevaba como un gorrito que le tejía usted

y usted llevaba uno igual.

(RÍEN) -¡Vaya tontuna!

Y...

Qué guapa estaría yo así, ¿no?

-¡Calla, Carmen, deja que Lolita continúe!

-Paseaban por el barrio, Carmen saludaba a la gente,

se sentaba en el restaurante a tomar algo...

y la gente hablaba de lo gracioso que era su gorrito a juego

con el de la criatura.

-¡Graciosísimo! (RÍE)

¿Y yo qué era? ¡El hazmerreír de todos!

-Eso no es lo más raro.

Es que le explicaba a todo el que quisiera oírla

que era un gorro especial.

Para ponerse de cabeza, abajo.

-¿Para ponerse de cabeza?

-Sí, como los niños al hacer el pino.

-(RESOPLA) ¡Lo que me faltaba por oír!

-Y, dicho y hecho,

la Carmen se levantaba y lo hacía,

delante de todo el mundo, como una artista.

-¡Me hubiera gustado verla! (RÍE)

-¡Aún está a tiempo!

Supongo que podría ser peor.

-¿Cómo que aún está a tiempo y que podría ser peor?

-Pues que el primer sueño que tiene la madre con su criatura

en Cabrahígo es muy importante.

-¿Y qué tiene eso que ver conmigo?

-Sencillo.

Que hay que tratar de hacerlo realidad. Es la tradición.

-(RESOPLA)

No..., no te comprendo, Lolita.

-Yo me temo que sí...

-¡A ver...!

Yo también lo lamento,

pero tendrá que hacer exactamente lo que hacía en el sueño:

ponerse el gorrito como la criatura, pasearse por Acacias

y ponerse de cabeza delante de todos.

(CARMEN RÍE)

Esto es una broma, ¿no?

Sí...

Puedo sentarme a tu lado, ¿muchacho?

-Claro.

¿Qué hace aquí, don José?

-Buscarte.

Me he pasado

por el restaurante y tu madre me ha dicho que habías salido.

-¿Para qué quería verme?

¡Si es por Cinta, sepa que mis intenciones son buenas!

Yo amo a su hija.

-Lo sé.

Ya has dado sobradas muestras de ello.

Pero no vengo a hablarte de mi hija.

Ella me ha hablado de ti.

(CARRASPEA) Mira...

Sé que algo muy grave debe sucederos para que tu madre

acceda a casarse con ese hombre.

-¿Cinta se lo ha contado?

-¡No!

Estate tranquilo. No me ha dicho ni mu.

Vuestro secreto está a salvo.

Pero ¡no hace falta que me lo cuente

para darme cuenta del sufrimiento que os acongoja!

-Supongo que no soy capaz de ocultarlo.

-Puedes contar conmigo para todo lo que necesites.

-Se lo agradezco, pero... no creo que esté en su mano ayudarnos.

-Eso está por ver, ¿no?

Cuando se está tan desesperado,

no es inteligente despreciar cualquier ayuda.

Pero no podré hacer nada

si no me cuentas de una vez lo que sucede.

¿Qué...?

¿Qué tiene Ledesma contra tu familia para teneros en sus manos?

-Está bien.

Le contaré toda la verdad.

(Toses)

(EL HOMBRE DA UNAS PALMADAS)

(Toses)

(LAS MUJERES TOSEN)

(Toses)

(TOSE)

-(DA UNAS PALMADAS)

(Toses)

-¡Alto a la policía!

¡Atrápenlo, que no se escape!

(TOSE)

¡Cálmense, cálmense!

¡No les pasará nada malo! -¡Marcia!

¡Marcia! (MAURO TOSE)

-¡Busco a una mujer de color!

Se llama Marcia.

-¡Felipe!

-¡Marcia!

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Acacias 38 - Capítulo 1085

28 ago 2019

Ramón reparte los dividendos de seguros La Tizona entre los vecinos mientras que Lolita y Carmen vuelven a sus desencuentros. La mantequera le insta a realizar otra rocambolesca tradición cabrahíguense.
Bellita conmovida por la situación de Felicia hace las paces con la hostelera. Emilio confiesa a Cinta que está dispuesto a hacer todo lo posible para parar esa boda, cuenta con el apoyo de Jose.
Mauro comparte con Felipe sus sospechas de que Genoveva está implicada en la desaparición de Marcia. El abogado finge ante la viuda Bryce para intentar sacarle información.
El excomisario recibe un soplo sobre el posible paradero de Marcia. Felipe y Mauro acuden al rescate de la brasileña a un antiguo almacén ¿encontrarán a Marcia?

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  1. kassir consuegra

    Que porquería el trato dr Lola hacia Carmen, es su suegra nno su sirvienta, no se puede soportar tanta humillación, que asco y que fastidio tener que adelantar todas las escenas de ellas.!!!

    31 ago 2019
  2. Mabi

    Sinceramente como paso de comedia los dimes y diretes entre Lolita y Carmen aburren... Ahora, encima, con la payasada del sueño y la costumbre cabrahiguense, es más para ponerla en ridículo a Carmen con el " sueño inventado " para tal fin...Lástima...

    30 ago 2019
  3. Susana

    Estoy con todas vosotras en vuestros comentarios. Lolita, un personaje cada vez más denso w intratable. Carmen, ¡perfecta idea lo del viaje!, a ver si toman nota. Úrsula, otro personaje que cansa con sus actos y siempre sale impune. Mauro.... ¡Adoro!. Espero que no nos mareen con el caso Marcia. En cuanto a los del restaurante..... Un besín a todas/os.

    29 ago 2019
  4. Belén

    Un verdadero pestiño de un tiempo a esta parte. Se nota, mogollón, el corte en el guión

    29 ago 2019
  5. Eva

    Por lo menos llegó alguien coherente y con cerebro, se llama Mauro y no se dejó ""deslumbrar"" como el resto con las ""buenas intenciones"" de Genoveva-. Espero que les abra los ojos sobre todo a Felipe que por suerte,, confia mucho en El .. Lo de Lolita ya es una burla a los televidentes,, ahora con eso del sueño espero que los guionistas no se les ocurra hacerlo realidad como ella le pide a Carmen,, sería demasiado humillar así al personaje... una pena.

    29 ago 2019
  6. Felisa

    ¿ Porque " Genoveva " habla como habla, con tantas eses ?, parece como que se le traba la lengua

    29 ago 2019
  7. Alicia

    Debo decir.... que la novela, a mi me gusta, pero tiene muchos momentos densos, aburrido y sobre todo con situaciones previsibles, el encuentro de Belita y Felicia.... ¿PARA QUEEEEE???!!!! No pasó nada!!! Felisa tratando de justificar lo injustificable, veamos si ahora el pasmarote de Emilio se sincera con José y este lo puede ayudar. Siguen con las tonterías de Cabrahigo, las peleas de Carmen y Lolita, que no conducen a nada, la maldad de Úrsula Genoveva, y la pobre Casilda, sola.

    29 ago 2019
  8. Silvana

    Espero que lo de Marcia sirva para que Ursula pague de una vez por todas por los crímenes que ha cometido. Es desesperanzador que siempre pase lo mismo y nunca haya justicia. Me alegro mucho por el regreso de Mauro. Un personaje muy interesante y muy guapo!!

    29 ago 2019
  9. Silvana

    Qué pasó con los adelantos de la novela? Ya cansa los caprichos de lolita. El embarazo le anuló el cerebro?

    29 ago 2019
  10. Aleja

    Insisto: que Carmen le cante las cuarenta a Lolita, se vaya de viaje con Ramón y al volver se mude a otra casa!!!! E insisto en la pregunta: ¿en la presentación por qué Carmen sigue de criada?

    29 ago 2019