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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1073 - ver ahora
Transcripción completa

-No es eso lo que a mí me han contado.

Si a ustedes les parece bien que una joven criada,

bella y exótica use sus encantos para seducir a un hombre

de su clase social como don Felipe,

entonces no tengo nada que decir.

-Poner en marcha tu idea de ayer: hacer que Angelines

se enamore de otro hombre para que rompa su compromiso conmigo.

-Ayer, una desdichada, y hoy, la alegría de la huerta.

-¿Y tú qué crees?

-Me da miedo que ese sinvergüenza de Emilio esté embaucándola.

He venido a decirte algo que quizás ya sepas:

me voy de Acacias.

Sí, lo sé. Para siempre.

Imagino que sabes que tú eres la causa.

Si eso es lo que tenía que decirme, ya se puede marchar.

-Pues si es de la Mancha, cuando se casen Emilio y Angelines

nos vamos los cuatro pa allá a ver molinos,

así nos conocemos mejor usted y yo.

¿No le ha gustado a Angelines ninguno de los chicos

que le ha presentado Antoñito? Al contrario, le han caído mal.

Al despedirnos, me ha dicho que menos mal que yo no era como ellos.

No duermas tranquila,...

en cualquier momento puedo volver a buscar más dinero.

-Como hace ya buen tiempo, se apetece mejor estar fuera,

así que he pensao sacar algunas mesas a la calle

para no estar tan apelotonaos.

-¿Y tenemos que ser nosotros

quien les digamos dónde se tie que sentar cada uno?

-No, eso tienen que ser los novios. -Es lo que faltaba,

que decidiéramos nosotros dónde se sientan y recibir las quejas.

-¿Sigue enfadao porque no ha podido ir a los toros, no?

-Si es que era Juan Belmonte, el Pasmo de Triana.

-Sí, y esto es su pensión, Servando, con lo que se gana usted la vida.

-Sí, que sí, que tiene razón, que estoy enfadao.

-Pues dos trabajos tiene: enfadarse y desenfadarse.

-A las buenas.

-Buenas.

Olé, la novia guapa.

-Bueno, ¿qué, cómo...

va todo?

-Pues viento en popa y a toda vela.

-Sí, precisamente hace un rato estuvo aquí don Ramón y nos ha dicho

que también viene su hija Milagros.

-Ay, sí, Fabiana.

Está feliz de la vida.

-Aquí está todo también casi organizao, mire.

El plano de las mesas y el menú, para el que nos va a ayudar

doña Felicia, y las flores, que se encargará Marcelina, claro.

-No, y por esto usted no se preocupe,

que los albañiles han arreglado ya la tubería por la que salía agua

y mañana estará apañao y no va a haber nada por ahí, todo limpio.

-Si yo no tengo ninguna duda, que son ustedes dos soles.

Bueno, me voy a dar un paseo con Ramón.

Nada, que gracias y...

con Dios. -Con Dios.

-Se nos ha olvidao preguntarle el reparto de los invitaos por mesa.

-No pasa nada, mañana tendremos tiempo de decírselo, ya verá.

Anda,... ya se ha dejao Carmen el tocado.

-Si quiere, se lo acerco yo. -Vaya.

(Ruidos)

(Sintonía de "Acacias 38")

-Servando,...

el ruido venía de arriba.

-Eso han sido los albañiles, que han tocado algo que no debían.

-Ande, déjese de monsergas y encienda la luz ya, venga.

-Qué poquito sabe de electricidad,

por no decir de ciencia, no es cuestión de encender la luz,

es que han saltao los plomos. -Habrá saltao

lo que usted quiera, pero muy lejos no habrán podido, y vaya ya, hombre.

-El caso es que el ruido, verbigracia el crujido,

no me ha sonao eléctrico.

-Calle ya y haga que vuelva la candela, rediez.

-Esto han sido los albañiles, que han metío los dedos donde no debían.

-Hasta las patas han metío esa gente.

-¿Qué ha pasado aquí, a qué tanta oscuridad?

-No, nada, Carmen,...

los albañiles, que han tocao algo y, por lo visto,

han tenido que cortar la luz para no sé qué, ya ve usted.

El que los entienda que los compre, ¿verdad?

-Ay, Fabiana,...

yo solo espero que no les dejen mucho tiempo a oscuras.

-Y yo no tenerlos a ellos mucho tiempo aquí.

Por cierto, antes se dejó el tocado. -Sí, venía a por él.

Nada,... Fabiana, gracias de nuevo.

Y a más ver. -A más ver.

-Dicen los albañiles que no han tocao na.

Oiga, ¿y si el ruido ese no venía de aquí?

(Ruidos)

-Ay, Servando,... pero ¿esa agua de dónde sale?

-Pasen, por favor, y pónganse cómodos.

Les agradezco que hayan venido, habiéndoles avisado

con tan poco tiempo. Nos va mucho en ello.

-¿Está usted solo en casa? No me gustaría que nadie se enterara

de nuestro enredo. -Por eso les he citado aquí.

Mi padre ha salido a dar un paseo y Lolita está tranquilamente durmiendo,así que manos a la obra.

Tenemos que encontrar un galán apropiado para Angelines.

Sí, y tenemos que hacerlo rápido.

No entiendo qué ha podido pasar con los pollo peras

que le he presentado hoy, si es que eran de lo mejorcito de la ciudad.

Que son demasiado finos, no le quepa duda.

A esa muchacha le gustan más chabacanos,

cuanto más zafios mejor.

Emilio, cuanto más patoso se ponía, mejor le miraba.

Con lo que me ha costado hacerlo.

Tampoco exageres, que no es que seas el marqués de Pitiminí.

"Marqués de Pitiminí".

-Bueno, que no cunda el desánimo que patanes y ordinarios

los hay a montones. A espuertas,

no le quito la razón. -¿Y por qué no empezamos a buscar?

-Yo había pensado en indagar en Cabrahígo, pero...

que no me oiga mi Lolita, pero es una mina de pencos,

pero tampoco tenemos tiempo para viajar.

-A ver, a mí se me vienen a la cabeza algunos más a mano.

Por poner un ejemplo, Mingo, el guardia del mercado.

-¿Mingo, Mingo... Mingo?

El que canta el "Tedeum" con eructos, ¿no?

-Ese. -Es que es ideal.

El problema es que está casado.

Bueno, tampoco sería mal candidato Pacorro,

el vendedor de berenjenas de Almagro.

Bueno, este es capaz de comerse de un bocado una de sus berenjenas

a petición del público, con el palito y todo.

Y luego eructa, ¿no? Como si lo viera.

He de decir que no entona tan bien como Mingo.

Pues probémoslo.

Ya,... pero es muy mayor para Angelines.

Debe andar en los 70 o...

-Y cualquier día se atraganta en uno de sus alardes.

En fin, no lo pongamos tan difícil, tiene que ser un hombre agreste,

pero... puede estar de buen ver, ¿no?

Vamos a pensar tranquilamente.

-Ya está, de buen ver y garrulo,...

el joven que nos dio la idea, Nicolás, el cobrador del almacén.

Es joven,...

bien parecido y, bueno,...

dentro de su "vastez", muy agradable.

Por eso lo descartamos en un principio,

pero, visto lo visto,... Creo que sé quién es.

Le he visto alguna vez, y puede ser una opción, sí,

buen hallazgo. Además,

le ha dicho a Emilio que no tiene novia.

Pues ya está, decidido.

Hecho. Mañana haré por que conozca a Angelines.

Me da el tufillo de que funcionará este amorío.

Ojalá.

-Pero necesitamos un nombre,...

para el plan.

Se puede llamar...

"Operación Poliedro".

-¿"Poliedro"?

-Confía en mí.

-Pues no lo sé, lo único claro es que esto nos va a costar un dineral,

y no solamente el arreglo de la tubería.

Fabiana, por Dios, coja un cubo, haga algo.

Lo que nos va a costar va a ser el arreglo

de la electricidad que se ha cascao con el agua.

-¡Servando,...

este es nuestro fin, el diluvio universal, el apocalipsis!

¡De esta cerramos la pensión, lo que yo le diga!

-No se me ponga en lo peor, por el amor de Dios.

-Pero ¿cómo que no, Servando?

¿Cómo que no? A ver, dígame qué hacemos.

Aquí está, aquí tenemos al hombre que siempre tiene una solución,

el que me trae un roto para un descosío.

-Tome esto. -¿Qué hacemos?

-Yo, de momento, voy a preguntar a los albañiles qué pasa,

y haga algo, mujer, haga algo, que se nos inunda.

Siempre tengo que hacer yo todo.

-Pero ¿cómo se le ocurre dejarme sola achicando agua?

¡Servando Gallo de Naveros del Río, venga pa acá!

Carmen y don Ramón esta no nos la perdonan, no,

y con toda la razón del mundo.

Le gustará Toledo,... y espero que prospere.

La familia Pozuelo es de buena cuna, la tratarán bien.

Señora, ¿por qué no lo intenta de nuevo?

No puede rendirse así.

Luche por el hombre a quien ama. Es tarde.

Nunca es tarde. Yo la ayudaría.

Prefiero marcharme muy lejos y empezar de nuevo.

Tenga, Úrsula,... por sus servicios.

(Risas)

Si me haces esperar mucho, te llevaré a mi sastre

y me tomaré medidas para tres trajes y un esmoquin.

(Risas)

Deprisa, arranque.

Eh.

¿Estás bien?

Tranquila,... las dos se marchan para siempre.

Ahora solo tenemos que pensar en nosotros.

¿Vamos?

-Don Ramón tiene que estar muy contento, porque su hija,

la pequeña,... -Milagros.

-Milagritos, sí, parece que va a acudir a la boda.

-Sus buenos duros le habrá costado al Palacios.

-Mujer, si el hombre no reparó en gastos

en ninguna de sus otras bodas, no iba a hacerlo a la tercera.

-A la tercera va la vencida.

-También me he enterado de que Úrsula ha encontrado cobijo

en una buena familia toledana.

-Cobijo no, habrá encontrado empleo. -Como le llamen.

-Ojalá no vuelva nunca.

-De eso no podemos estar seguras, cualquier día aparece mendigando

unas monedas. No sería la primera vez.

-Susana, no seas gafe, esta vez es la definitiva,

ella y su señora se marchan con viento fresco.

-Pues que lleven tanta paz como descanso dejan.

-Por fin. Albricias, señoras mías.

-Dime que no has bebido, hijo. -No,...

aunque la ocasión tal vez lo merezca.

¿A que no saben de dónde vengo? -¿De dónde?

-Del banco. ¿Y qué me han dicho allí?

Que el dinero que nos prometió Genoveva está en las cuentas,

al menos en la nuestra. -¡No!

-Sí, y eso no es lo mejor de todo:

Jacinto me ha dicho que Genoveva ha abandonado la ciudad en coche.

-Eso se merece un beso.

-Pues yo también voy a ver si me han ingresado lo mío.

-Espere un momento, tieta, ya tendrá tiempo de eso,

que esto hay que mojarlo.

Les voy a poner un vino español.

-Di que sí, bien está lo que bien acaba.

-Sabias palabras. -¿Qué les parece si brindamos por...

la paz y la prosperidad que vuelven a Acacias?

-Y por el amor. -Y porque en casa de los Palacios,

después de esta no se celebren más bodas hasta que Milagritos crezca.

-Bueno,... sea.

-Eh, por nosotros.

Yo creo que deberíamos reunir a todos los afectados

por el Banco Americano y celebrar una fiesta, por todo lo alto.

-Me parece una idea estupenda, y más viniendo de ti,

que no eres amiga de jarana. -Sí, yo me encargaré

de decírselo a los vecinos. ¿La organizamos aquí?

-No, no, en el restaurante.

Yo hablo con Felicia, quiero encargar el mejor champán.

-Que incluya también sidra, que el champán es demasiado atrevido

para una viuda como yo. -¿Ya empiezas a rajarte, capillitas?

Es broma, tómate este a gusto, que después te acompaño al banco

a comprobar,...

que aunque ahora te muestres sosegada, no te vas a quedar en paz

hasta que te demuestren que tú también has recibido el ingreso.

-Cómo me conoce.

-Es que quiero que me acompañes de escaparates.

Ay, Liberto, yo hablo con Felicia, voy a encargar el mejor festejo,

va a ser de órdago.

-Lo que tú quieras, cariño.

-Es más, estoy pensando que el convite lo pago yo.

-Se nos ha enfermado. -Calle,...

calle, tieta, no sea que se arrepienta.

-Tiene su aquel que las últimas personas que ha visto doña Genoveva

en la despedida hayan sido Marcia y don Felipe.

-No murmure, que sus buenas perras me ha dao.

-No murmuro, es un hecho. -Trataba de ocultarlo, la mujer,

pero estaba hecha fosfatina, se le notaba.

-Fíate tú de las mosquitas muertas.

Confieso que ese lío de tres me tenía preocupado.

A punto estuvieron de alterar el orden público y de que un servidor

tuviera que intervenir. -Pos no se preocupe

que ya no va a tener más quebraderos de cabeza,

sobre todo porque también se va a largar la urraca.

Daba canguelo la mirada que le ha echao a la Marcia.

-¿Canguelo yo?

Cuidao con lo que dice.

En cuanto a Úrsula, que se vaya con viento fresco.

Muerto el perro, se acabó la rabia.

-Bueno, bueno, hablando de canguelo:

los que sí acoquinaban eran los novillos que le soltaron ayer

al Belmonte. -Y que lo digas,

tenían unos pitones que cabía una catedral en medio.

-Y él ahí, mirándolos de tú a tú, ofreciéndolos al respetable.

-¿Te acuerdas de la verónica con la que recibió el segundo?

-Sí, larga, larga, larga y más larga que se paró el tiempo

de tanto temple. -¿Y el remate del quite

a la tercera vara? -¡Uh!

Un farol más estrecho que...

el corsé de la tabernera.

-Y se pasó al morlaco por la ingle.

Déjame, déjame. -Espere, espere, espere.

-Déjame los trastos. Venga, venga.

Ahí.

Parar,...

Templar,... mandar, como está escrito.

-Si eso es un farol apretao, que baje Dios y lo vea.

No, un farol apretao es como un quiebro, pero un quiebro enamorao.

Fíjese.

Lo primero:

la panza del capote...

en los ojos del bicho, y después...

mu lentamente se va envolviendo poco a poco sobre la capa

como si fuera la primera toquilla

en la que le envolvió su madre. -Bravo.

Bravo, bravo.

-Olé, olé y olé.

-Ay. Caramba, Marcelina, no sabía que estabas aquí.

-Porque no estaba, he acudío al calor de la faena.

-Na, na, un poco de ciencia para el sereno.

-Sí, si es me parece muy bien,

lo que ya no me gusta tanto es que me torees a mí.

-Eso nunca, flor de azahar. -Ya está bien, que no soy tonta.

Así moviste los muebles ayer, ¿no?, sacando cadera en el lance.

-¿Sacando cadera? ¿Acaso he sacao yo cadera, Cesáreo?

No, la cadera se saca en la media verónica,

en el farol to lo contrario. -Yo me marcho.

-Eso, eso.

Anda, que espera usted que salgan las mulillas pa abandonar el ruedo.

Váyase por el callejón, corra, cobarde.

-¿Por qué me mentiste? Sabes la ilusión

que me hacía ver la película, y me dejaste más plantá

que un campo recién salío de barbecho.

-Eso no es así, lo que fue... -Fue como fue.

-Espera, espera. -Que te espere tu cuadrilla,

yo no soy desecho de tienta. -Espera un momento.

-¡Jacinto, Jacinto, Jacinto! Necesito que me eches una mano.

-Ahora cuando termine. -¡No, no, no! Es urgente.

Es cuestión de vida o muerte.

-"Todo va como la seda, mi amor".

"He visto a Nicolás el Salazones a primera hora

y he quedado con él para que esta tarde conozca a Angelines".

"Viento en popa, princesa".

(Se abre una puerta)

-El zapateado final, canelita.

¿Qué sucede?

Que tenemos a nuestra disposición el dinero de doña Genoveva.

Olé.

-Aunque parece que bajamos de la gloria, venimos del banco.

-Sí, con una paradita de avituallamiento.

Eso es fantástico. -Mejor aún,

es real.

-Mojama de Barbate, gambas de Huelva,...

bueno, bueno,... y unas huevas gaditanas aliñadas

que se derriten de suaves.

Se me hace la boca agua. Y a mí, pero esa agua

la vamos a mezclar,...

la vamos a mezclar

con este fino de jerez que endulza a un notario amargado.

-¿Bajarás con nosotros al restaurante?

-Hay convite.

-No es que me muera por ver a Felicia,

pero no hemos podido decirle que no a doña Susana y doña Rosina,

que nos han pillado ahí abajo.

-Hay que aprovechar, que doña Rosina invita.

-Sabe Dios cuándo nos vemos en otra. ¿Vendrás?

Luego les digo.

Qué bien que por fin ha llegado el sosiego a esta casa.

Me voy a llevar todo esto a la cocina,

se lo dejo allí a Arantxa.

Enhorabuena.

Ay, se acabaron las penurias.

Un "xikito", que diría la vasca. -Ale.

-Ahora todo va a ir como la seda del manto de la Virgen.

-Yo no estaría tan segura.

Aunque se empeñe en que no, y jure y rejure, para mí que la niña...

-Chissst.

-Para mí que la niña vuelve a beber los vientos por el camarero.

-Pero ¿es que tú nunca terminas de estar ufana?

Ayer que si la niña andaba tristona,

y hoy que está alegre, nos oculta algo.

Venga, vamos a tomárnoslo con calma,

y bien regada, vaya.

Porque todo el camino sea llano,

o cuesta abajo.

Ahora solo falta que el negocio de los seguros de don Ramón

dé la campanada, entonces sí va a ser miel sobre hojuelas.

-Hablando de don Ramón,

todavía no sabemos qué vamos a regalarle por la boda.

-Yo ya le he dado mil vueltas a la cabeza,

y no se me ocurren nada más que tontadas,

como las que dijo Arantxa.

Es que es muy difícil regalarle a alguien que lo tiene todo, o casi.

-Ozú.

-¿Qué se te ha ocurrido?

Te conozco.

-Que vamos a aprovechar que Cinta vuelve a estar de humor.

-¿Cinta? ¿Y para qué?

¿Qué tiene que ver el talante de Cinta con la boda de don Ramón?

-Así a primera nada de nada, pero ya lo verás, corazón.

-Pero dímelo, dímelo, no me dejes sobre ascuas, como las sardinas.

-Sardinas como las de anoche, ¿eh? Que no dejaste ni las colas.

-Pues estaban regular.

-Para regular no dejaste ni el aceite.

-Anda ya, morena.

-Tú no veas cómo caía agua de ahí, toda la noche achicándola,

y el crujir... sonó como el iceberg cuando chocó contra el Titanic.

Y la luz, fuera. -No sea exagerao.

-No, de exagerao nada, como te lo cuento, que aquí había más agua

de la que había en el funesto trasatlántico.

Y la luz también se fue al garete, como en el hundible.

-Pero se podrá arreglar, digo yo. -Digo yo que se podrá arreglar,

pero no sé cuándo, porque el albañil no sabe, y los que saben

son los fontaneros, pero no pueden porque están en una obra.

-Pues menuda estará Fabiana. -Menuda no,

yo la veo cada vez más grande con la mala leche,

y eso por no mentar a los clientes, que los pocos que nos quedan

se tienen que limpiar el sobaquillo con el sifón.

-Me hago cargo y le doy mis condolencias,

pero ¿pa qué me quiere usted a mí?

-Hombre de Dios, para que me eches una mano.

Visto lo visto, la tubería esa la tenemos que poner

por nuestros propios medios. -¿Yo?

Pero si de la única tubería que sé algo es la del canal del parto,

de las ovejas, eso sí.

-¿Tú qué quieres, arruinarles la boda a Carmen y don Ramón?

-Yo no, no, pero si tienen todas mi bendiciones.

-Si quieres que se celebre esa boda, tienes que arrimar el hombro.

-¿Qué ha pasado aquí?

¿Otra tubería que se va al garete? -Con un crujío.

-Una tragedia, una tragedia. Esto ha sido

como lo del Titanic, pero en secano.

-Pero ¿sois conscientes de la fecha que es?

No da tiempo a arreglarlo, hay que retrasar la boda.

-No, de eso nada, de verdad, la Fabiana y yo nos hemos comprometido

a celebrar aquí los esponsales y aquí se van a hacer,

no nos haga esa faena.

-Bueno, Servando, por los años que ha servido a la finca,

venga, que os voy a echar una mano.

-Así se comporta uno, sí señor, como un caballero.

-Como un fontanero. -Y Fabiana, ¿dónde está?

-Fabiana está en las habitaciones achicando agua.

-Con un flotador, como los del... -Sí, como los del Titanic, que sí,

pero si hay que achicar agua no sé si nos va a dar tiempo.

-¿Cómo que no nos va a dar tiempo?

La unión... hace la fuerza.

-No sé si una unión de tres es suficiente.

-Pues voy a hablar con las muchachas,

a ver si nos echan un cable. -Sí, diles que no digan nada

a Carmen y don Ramón.

-No se preocupe, otra cosa no, pero son discretas.

-Pero ¿qué haces? -Argamasa.

-¿Para qué?

-Pa cuando vengan a cambiar la tubería esté to preparao.

-¿No hay que picar, encontrar la avería y hacer argamasa?

-Pero así ya la tenemos prepará.

-Anda, vamos, Servando, vamos para arriba.

(RÍE)

(Golpes en la copa)

-Un momento, por favor.

Ahora que estamos todos, y con su permiso, por supuesto,

me gustaría proponer un brindis.

Quiero brindar...

por una nueva época de prosperidad para Acacias y sus vecinos.

Por Acacias.

-(TODOS) Por Acacias.

-No ha brindado usted, don Jose.

-Bueno, ahora me tomo un par de jerez como desagravio.

-Pues que alguien me agravie a mí.

(Risas)

-Aurelio, una copita de jerez para el señor.

-La verdad es que yo no terminaba de tenerlas todas conmigo.

Hasta que no vi el apunte contable del ingreso,

no me quedé tranquilo del todo. -Eso mismo he hecho yo,

ir al banco para asegurarme. -Mujer de poca fe.

¿No era santo Tomás el que tenía que tocar las llagas para creer?

(Risas)

-Rosina, en cambio, sí que se ha fiado de mi palabra

y ha salido corriendo a comprarse dos tocados y un vestido.

-No es para tanto. -No, ha sido para más.

-¿Y tu señor marido?

-Tenía que atender a un proveedor o algo así.

-Lo que tenía que haber hecho es organizarse mejor su agenda,

porque debería estar en esta celebración.

-¿Otra copita, don Ramón? -Se lo agradezco,

pero después tenemos que recoger a mi hija en la estación Carmen y yo.

-Don Ramón, qué suerte tiene que venga su familia a verle.

-No te quejes,...

que para eso ha tenido que casarse.

-Nos casaríamos cada mes

si con eso surtiera efecto esas visitas, ¿verdad, amor?

-Un modelito nuevo cada mes.

-Propongo otro brindis:

por la recuperación de un dinero que siempre fue nuestro.

Por nuestro dinero. -(TODOS) Por nuestro dinero.

-Rosina, deberías beber más despacio.

-No seas aguafiestas.

Buenas.

Me alegro de verles a todos en tan simpática armonía.

Pero, Genoveva, ¿no se había marchao usted?

Sí,... me había marchado, y para siempre,

pero los viajes en solitario invitan a la reflexión.

A pocas leguas de aquí me he dado cuenta

de que no me estaba marchando, estaba huyendo.

Doña Genoveva, ¿huyendo?

Ni que alguien la persiguiera.

Sí, doña Susana, ya sé que nadie me perseguía.

No huía de nadie en particular,...

o sí, quizás de mí misma.

Qué profundo, y eso que solo ha viajado usted unas pocas leguas.

Si llega a reflexionar

viajando un día entero, escribe usted unas obras completas.

Sea como sea, he comprendido que en Acacias

dejaba cosas que amo

y no podía abandonarlas,...

no sin luchar, al menos.

Gracias.

He dicho cosas que amo, pero también dejaba atrás

personas a las que estimo, a ustedes, por ejemplo.

Lamento no haber estrechado más nuestros lazos.

Lo he intentado,

bien lo sabe Dios.

No sé si Dios estaría muy interesado con sus cuitas.

-Pues si no lo sabes tú, no lo sabe nadie.

En resumen,

me he dado cuenta que mi destino está aquí.

Espero más adelante poderme acercar más

a todos ustedes.

Salud.

Salud. -Salud.

En fin, les dejo.

Y vuelta la burra al trigo.

-¿Y Felipe y su mucama?

Yo no voy a tolerar un escándalo más.

-Confiemos en que no se produzcan, doña Susana,...

démosle el beneficio de la duda.

-¿Qué ocurre, Servando? -Don Liberto, le necesito,

es un asunto de vida o muerte.

Sí, ya sé que está de celebración con los señores,

pero le necesito en la pensión. -¿Es grave?

-Bastante grave. Haga el favor de acompañarme.

-De acuerdo, cojo el sombrero y salgo.

-Señores, por favor,...

no quiero volver a escuchar que no son fontaneros,

porque tampoco creo que sean bailarines

y bien que se aplican en la verbena, ¿sí o no?

La situación es desesperada: hay que levantar las baldosas,

perforar el cemento, encontrar la tubería rota y ya,

cuando nos traigan la nueva cañería, cambiarla.

Si lo hacen bien y a tiempo, tendrán una buena propina,

así que para arriba, por favor.

Gracias.

-Adelante.

-Disculpe, Antoñito, no sabía nada, me acabo de enterar.

-Ya, es lo que tiene que nadie haya revisado el estado de las cañerías.

Servando, no te dejes la puerta abierta.

Cuidado, cuidado.

Mi padre está que las caza al vuelo y solo faltaba que se enterase.

-No se alborote usted, su señor padre

está de celebración y por aquí no va a aparecer.

-¿Cómo que no va a aparecer?

Está ahí enfrente y tiene que ir a la estación.

-Se retrasará.

La llegada de doña Genoveva al barrio es un asunto jugoso

como para conversar de él largo y tendido.

-¿Que Genoveva ha vuelto al barrio? -Sí, y al parecer, para quedarse.

-Bueno, ya hablaremos, que ahora no hay tiempo.

Liberto, ¿le ha dicho Servando para qué le necesitamos?

-Para doblar el lomo, supongo. -Y bien que lo siento,

que sé que usted no ha nacío pa estos menesteres, pero...

a grandes males, grandes remedios. -Déjate de retórica y al tajo.

-Eso es, al tajo.

Arriba ya está Jacinto, con Fabiana y alguna de las chicas,

y los albañiles, pero de ellos me fío regular.

Hay que encontrar la tubería rota, cambiarla por la nueva

y sellarlas juntas. -Antoñito, estás hecho

todo un ingeniero de canales, caminos y puentes.

-Ya nos reiremos cuando terminemos, vamos para arriba.

-Claro, no se hable más. -Venga, que no quiero tocarte.

-Si la esperan en Toledo, yo puedo tapar los muebles sola.

No hay prisa, Agustina.

Prefiero que todo quede limpio y protegido.

Ha tenido usted mucha suerte,...

otra señora no se habría preocupado por dejarla colocada.

Y con una familia sin tacha.

Al menos doña Genoveva

se evitará el mal trago

de ver a diario a don Felipe y a la muchacha.

Es una pena que se haya enamorado así,

pero ya se sabe:

el amor es loco.

Yo por ti,

y tú por otro.

En fin, la dejo a usted,

que querrá aprovechar estos últimos momentos.

Sé lo que se siente al partir: muchos recuerdos.

Gracias por ayudarme.

No hay de qué.

Estaré en el altillo por si surge algo antes de marcharse.

Nos despediremos de todos modos, ¿no?

Por supuesto, Agustina,...

somos amigas, y siempre lo seremos.

Con Dios.

Con Dios.

(Ruido de llaves)

Úrsula.

Se ha ocupado usted de todo.

Siempre me ha gustado el principal.

¿Se ha olvidado algo, señora?

He recordado sus palabras antes de que subiera al coche:

"Luche por el hombre a quien ama",

ha dicho usted.

Y que no se rindiera... y contara conmigo.

El recuerdo de la chacha riéndole las gracias a Felipe

ha hecho el resto.

¿Su regreso es definitivo?

Al menos hasta que reconquiste a Felipe,...

después, entre los dos,

decidiremos dónde encaminar nuestros pasos.

Me alegro, no terminaba de verla

rindiéndose con tanta facilidad. Gracias.

Perdone que la moleste con mis minucias, pero...

¿prefiere usted que continúe mi camino a Toledo

o que me quede aquí? Nunca podría exigirle lealtad

cuando fui yo quien me marché, vaya con esa familia,

y no se preocupe por mí,...

me siento lo suficientemente fuerte como para afrontar el reto

yo sola.

Una última pregunta, señora:

¿su regreso significa también que recupera su afán de venganza

contra los vecinos?

Mis afanes se limitarán a Felipe, me ocuparé solo

de enamorarle de nuevo.

Después, cuando vuelva a mi lado, ya veremos.

Y mi tarea empieza ya.

Es mi casa,

es mi amor y nadie me separará de ellos.

Me quedo con usted, señora.

Juntas conseguiremos que don Felipe

bese el suelo por donde pasa.

-No sea usted así, madre, a mí me da un poco de pena.

Creo a doña Genoveva cuando dice que le gustaría que los vecinos

la aceptaran. -Sí, díselo a Rosina,

casi se queda sin marido.

-Al menos, doña Genoveva ha devuelto el dinero.

Eso me indica que es sincera.

-Y se lo agradezco.

La verdad es que era una tortura cada vez que tenía que devolverle

la factura a un proveedor. Por cierto, hija,...

¿de qué hablaba Emilio con el muchacho,

el que nos trae los salazones? ¿Cómo se llama?

-¿Nicolás? -Eso, con Nicolás.

-No tengo ni idea de qué se traen entre manos.

¿Le gustaría ir al cinematógrafo esta tarde?

-Lo siento, cielo, tengo mucho trabajo.

-Buenas.

-Buenas.

-Han montao ustedes un buen festejo.

-Gracias.

-Enhorabuena por la recuperación de los cuartos.

Me alegro de que les vaya bien,...

por usted y por Angelines,... que le va la felicidad en ello.

-No tiene que preocuparse por eso,

su hija va a estar en buenas manos.

-Lo sé, no hay más que conocer a la madre del novio.

Me ha dicho Angelines que hoy iban a volver a salir con otros mozos.

Lo está pasando la mar de bien.

-Bueno, ya sabe que a esa edad los amigos son como la familia.

Los jóvenes tienen de sobra con estar con otros jóvenes.

-Y los maduros deberíamos hacer lo mismo.

¿Se vendría usted conmigo a la feria que han montado en el ayuntamiento?

-Lo siento, tengo muchísimo trabajo. -Venga, Felicia,

será solo un ratillo, lo pasaremos bien.

No me conoce usted metío en juerga. -Ya tendremos tiempo,

además, tengo mucho trabajo

porque tengo que preparar la comida para la boda de don Ramón,

así que lo siento. Si me disculpa.

-Otra vez será.

-Estoy pa el arrastre, prima.

-Ah, no, empeño, que tenemos que echar una mano a la seña Fabiana.

¿No querrás que falle a la seña Carmen y a don Ramón?

-Que sí, que no me voy a rajar.

Como pa hacerlo,

si hasta don Liberto y don Antoñito están batiendo el cobre.

-Y toas las muchachas.

-Menos la Marcia,

que está de picos pardos con el abogao.

-Pero porque no se han enterao de la avería.

El amor, que es lo que tiene, pero si se hubiera enterao,

estaría arrimando el hombro como tú y yo.

-A las buenas.

¿Os queda mucho? -¿Y a vosotros?

-Buf. Lo que tardó el Escorial.

¿Estás enfadada?

-Mira, estoy tan ocupá, que no me ha dao tiempo ni pa pensar,

pero ahora que lo pienso,...

sí, mu enfadá.

-Mujer, que solo fue una corrida de toros, buena, sí, pero una.

-Que me da igual que te fueras a los toros, lo que no te perdono

es que me engañaras.

-Una mentirijilla de na pa que no te disgustaras.

-Pues ya lo has visto, primo, te ha salío el tiro por la culata,

ahí está disgustá.

-¿Y si te digo... que tengo dos entradas...

para el Cinema Imperio?

-Un momento,...

¿y piensas dejar a los demás faenando?

-¿Por quién me tomas?

Estamos esperando a que fragüe el cemento

donde tie que asentar la tubería,... y yo he aprovechao

pa descansar.

Allí se han quedao el Servando y Antoñito

metiéndole mano a la electricidad.

-Pues hala, a descansar, pero lejos.

-Prefiero sentarme a tu lado en el cinematógrafo.

-Te quedarías dormido.

-Sí, pero a tu lao.

¿Qué?

¿Qué? -Venga, vamos.

Prima,...

¿te importa? -Ah, no, a mí no me importa.

Iros, iros vosotros al cinematógrafo,

si yo ya me apaño solita con to esto, no necesito tu ayuda.

-Yepaya.

-Adiós, prima.

-Bueno, ya estás aquí otra vez, bienvenida a casa de nuevo.

-Ven aquí, pitusa, ¡pero cómo has crecido!

-Lolita. -Ay.

-¿Qué tal está la criaturita?

Mi padre, cuando escribe, se le nota que se le cae la baba.

-Señorita, un respeto con su progenitor.

-Pues estar, está bien, pero pega unos toñazos

que tiembla el misterio. ¿Quieres tocar?

-Sí. -¡Cuidao!

Que te rompe un dedo.

Que no.

-Milagros, ¿cómo están tus hermanos?

-Bueno, con ganas de venir. Les han traído esto para ustedes.

Un libro de Flaubert para usted, padre, que sabe francés.

-"Merci beaucoup, ma fille".

-Dos pañuelos para...

las señoras, a la última de París. -Uh.

-Oh, la, la.

(Risas)

-Y...

unos guantes de cabritillo para mi hermano.

-Si es que las cabras...

-Por cierto, ¿dónde está?

-Eso me gustaría saber a mí. ¿Sabéis algo?

-Pos sigue con el proveedor, por lo visto, ese hombre es un pelmazo.

-Como si él lo fuera poco. Debería estar aquí

para recibir a su hermana. -Le digo yo que lo ha intentao,

que se ha quedao bien fastidiao de la reunión.

¿Quién quiere... un bizcocho de nueces?

-¿De nueces?

-(ASIENTE)

¡Que no, que lo he preparao pa ti!

Siéntate. -Qué rico.

-Dilo otra vez. -Tres "leites".

-Será el mismo postre, pero te aseguro que tres "leites"

suena mucho mejor que tres leches, que es como llaman al postre

en Argentina.

Has sido muy valiente.

-Después ya no me di cuenta de quiénes estaban mirando.

-Por eso lo digo. No debe ser fácil.

(Llaman a la puerta)

-Vaya por Dios.

Don Liberto. -"Boa tarde".

-Don Felipe, tengo que hablar con usted.

-Voy a preparar un "chá", una "infusao".

-Pase, pase, por favor.

Adelante.

Tome asiento, por favor.

-Iré directo al grano, tengo prisa.

-¿Y eso?

-Ha vuelto a haber una avería en la pensión y estoy echando una mano.

Ya le daré más detalles, pero tengo que regresar enseguida.

-¿Quiere entrar a asearse? -No, se lo agradezco,

tengo que volver. -Usted dirá.

-Genoveva ha vuelto,...

y no solo eso,...

delante de todos los vecinos y a su manera, ha dejado caer

que regresaba para luchar por usted.

-Esa mujer ha perdido la cabeza. -No, no lo creo,

parecía serena y segura de sí misma.

Sencillamente,... y perdone que se lo diga así,...

creo que Genoveva está enamorada de usted.

-Marcia. Marcia.

-Lo siento, me he sentido en la obligación de informarles.

-Gracias.

-Cuídense de ella y de las habladurías.

Con Dios. -Con Dios.

Eh, eh, eh. No va a pasar nada.

Le haremos frente.

-¿Úrsula también se queda? -Ni lo sé ni me importa,

a ninguno de los dos nos importa.

Cariño,... todo va a salir bien.

Ven.

-Yo lo siento por ella, pero si quiere que los vecinos

la consideren una persona de bien, no debería haber pregonao

que vuelve pa camelarse a don Felipe.

-Tampoco le ha nombrado. -Ni falta que hace, Carmen.

-Felipe tendrá que templar sus nervios.

-Y más difícil todavía: conseguir que los de Marcia

se templen también. -Pa mí que la mejor receta

es tratarla como una más.

¿Han contemplao invitarla a la boda? -Pues quizá

lleves razón, pero no lo creo conveniente.

Muchos invitados aún siguen resentidos con ella.

-Ustedes sabrán. ¿Y Milagros?

-Dormidita la he dejado.

-Es que un viaje así agota a cualquiera, y más a una cría.

-Ha vuelto a preguntar por Antoñito, y esto ya está pasando de castaño

oscuro, es una falta de respeto hacia su hermana.

-Usted siempre le ha enseñao que los negocios son lo primero.

-Yo siempre le he enseñado que la familia es lo primero.

-¿Quieres que vayamos a ver cómo va la organización del banquete?

-Pues sí, me parece bien, cuando se despierte Milagros

vamos los tres a verlo. -¿Ande, a la pensión?

-¿Dónde va a ser, al obispado? -¿Pasa algo?

-Pos claro que pasa, claro.

Que a menudo espectáculo van a llevar a la chiquilla,

estará to manga por hombro y Milagritos se va a llevar un chasco.

To sin ataviar, ya me dirán, la pensión no es un lugar

pa hacer un casamiento. Yo creo... que mejor mañana.

Cuando ya esté to engalanao, la llevan ustedes y será mejor.

-Quizá tenga razón,

porque la niña viene de París nada menos,

y allí son muy mirados para estas cosas.

-Pues sí. Da igual, iremos al parque.

-Mejor.

Yo de lo que tengo ganas es que llegue esta noche

para empezar a leer el regalo de mi hija:

"Madame Bovary".

-¿Quieren un poquito de bizcocho? -No, gracias.

-Por ahí viene Nicolás, Angelines tiene que estar a punto de llegar.

Esto está en marcha. Cruza los dedos.

Cruzados.

Buenas, Nicolás. -Buenas.

-Me alegro de que hayas podido salir pronto del mercado.

-Hasta a lavarme me ha dao tiempo, que olía a bacalao

como si lo hubiera pescao yo. -Mal hecho.

-¿Eh?

Nada, que era una broma, hombre.

Mira, aquí tenemos a Angelines.

-Buenas. -Buenas.

-Angelines,... Nicolás.

-Encantado. -Igualmente.

-Una belleza, ¿verdad? -Por supuesto.

-Bueno, ¿tomamos algo?

-¿Los tres? -Sí, es que Antoñito

al final no va a poder venir. Id sentándoos.

Aurelio, cuando puedas nos traes tres limonadas.

Gracias.

-Así que eres de pueblo, como yo. Yo soy de un pueblo de Albacete.

Mira si somos poca gente, que contando a los Guardia Civiles,

somos menos que una manzana de la calle Acacias.

-Tampoco el mío es muy grande. -Qué casualidad,

pero si tenéis muchas cosas en común.

-Bueno, más que con la gente de ciudad seguro.

No sé si te da la impresión a ti de que la gente aquí

va con las corbatas tan apretás que parece que van ahorcaos.

(Risas)

-Tiene gracia, el cateto.

-Y no digo me mondo cuando lo que quiero decir

es que me meo de la risa.

(Risas)

Por cierto, ¿te gustan las sardinas y arenques bien apretás

en su barril, con ese olor que llega hasta la sacristía?

-Es lo que mi padre se lleva al campo de almuerzo.

De pequeña se las pellizcaba. -Ah, mira, como yo.

Mañana te traigo media docena.

-Venga. -¿Cómo, mañana?

-Sí, es que ahora tengo turno en el mercado.

Necesito los cuartos y si no voy, me ponen el culo en la calle.

-(RÍE)

-Bueno, pues nada, mañana.

Iremos al río, así te podrás bañar en gayumbos, como en tu pueblo.

-De acuerdo. Con Dios.

-Con Dios. -Con Dios.

-(RÍE) -El Nicolás, tiene gracia, ¿eh?

Bueno, ahora nos traerán las limonadas.

-Madre mía, estoy destrozado y todavía nos queda lo peor.

-Vaya con el profeta, no me lo recuerde, hombre.

-Ay.

Pero bueno, ¿qué hacen?

-Tomar un poco de agua. -No, de eso nada,

a mover el trasero ya.

Tenemos que limpiar todos los rincones, sacar la mesa, la vajilla.

-Que no, Fabiana, es imposible.

-No, de eso nada,

seguro que llegamos.

Tendremos que pencar toda la noche y santas pascuas.

-Ea, pues nada, que por mí no sea. -Que no, hombre,

no lo decía por usted, sino por... el vagoneta de mi socio.

Usted ya ha hecho bastante.

-¿Y no se pue quedar un ratito más?

-No, Servando, no. Ande.

Vaya a buscar a Jacinto que seguro que ha vuelto ya de la película esa.

Además,...

aunque don Antoñito se empeñara, no debería quedarse,

su padre seguro que le estará echando en falta

y se enterará.

-Es verdad que en casa estarán extrañados, además,

que ha venido mi hermanita de París y todavía ni la he visto,

pero ¿puedo confiar en vosotros? -Claro que sí, hombre.

Vaya, vaya usted tranquilo. Ande.

-Muchas gracias, don Antoñito, ya me ocupo yo de la electricidad.

¿Está usted segura de que vamos a llegar?

-Más nos vale, Servando.

Como no puedan celebrar la boda por nuestra culpa,

esta servidora de aquí...

se marcha del barrio para no volver nunca más,

y va en serio, va en serio. -Voy a por el Jacinto.

-Hala.

Un momento, ¿dónde van? Un momento, un momento,

que todavía queda mucha faena. Vayan para dentro.

Lo primero,...

poner la loseta, y luego sacar todos los escombros,

que hay una barbaridad. Hala, a doblar la bisagra.

Perdona la simpleza de la cena, señora,

apenas quedaba nada en la alacena.

Ha sido suficiente, gracias.

Señora,...

¿me permite una pregunta?

Llevo toda la tarde dándole vueltas.

¿Sobre Felipe?

¿Cómo va a hacer para atraerle?

Todavía tengo que ordenar mis pensamientos y sentimientos,

pero lo conseguiré.

Me gustaría que considerara una propuesta.

Yo podría allanarle el camino y de forma inapelable.

Hable.

Es muy sencillo.

Se trata de liquidar los obstáculos,

el obstáculo,... para ser más precisa.

¿Se refiere...? Yo lo diré, señora.

Le estoy proponiendo eliminar a Marcia.

No debía haber abandonado su afán de venganza,

el tiempo va en su contra.

Cuanto más permita la cercanía entre don Felipe y Marcia,

más fuerte será el vínculo que les una.

Cuéntame, ¿cómo ha ido la cita?

Nicolás parece haberle caído en gracia a Angelines.

Angelines quedó encantada con él.

Dios quiera que todo siga adelante.

De momento he conseguido que quedemos mañana.

Iremos los tres a dar un paseo junto al río.

Cuando llevemos un rato los tres juntos,

me inventaré cualquier excusa y les dejaré solos.

-Esta es la primera vez que amo de verdad.

Te voy a confesar algo.

-Entonces, ¿qué te inquieta? -La vuelta de Genoveva.

-No tienes por qué preocuparte por eso.

No siento nada por esa mujer.

-Sí, pero con su vuelta,

Úrsula seguirá en el barrio, y esa mujer sí que me da miedo.

El regalo de boda de don Ramón y Carmen vamos a ser nosotras dos.

¿De qué hablas? Vente para el salón y te cuento.

-Les deseo que lo pasen muy bien en la boda de los Palacios.

-Gracias.

-Por un momento pensé que no se tragaría el anzuelo.

¿Está todo listo? -Tal y como me lo pidió.

(Aplausos y vítores)

¡Guapa!

-Padre,... aquí tiene a su novia.

-¿Tiene un rato pa dar un paseo por el centro?

La convido a un café.

-Lo siento, pero tengo mucho trabajo con la boda de don Ramón.

-El día es muy largo, tendrá que descansar en algún momento, ¿no?

-Tengo un asunto entre manos de mucha enjundia.

Con Dios. -Con Dios.

No sabía que había vuelto a trabajar.

-Eso parece.

-Lo que me pregunto es para quién.

-Pronto lo averiguará. Debería estar del brazo de Felipe,

sin embargo, estoy aquí aguantando ver

cómo me juzga por haber sido derrotada.

Yo no hago tal cosa, señora.

Mejor así, porque yo no he perdido.

Esto apenas ha comenzado.

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Acacias 38 - Capítulo 1073

09 ago 2019

Milagros es recibida en Acacias por toda su familia menos por Antoñito que está ayudando a Servando a arreglar la pensión porque se les ha roto otra tubería.
Emilio y Cinta consiguen que Angelines conecte muy bien con un mozo llamado Nicolás. Ledesma busca quedarse a solas con Felicia, que se escabulle ¿Qué intenciones tiene el aparcero?
Los señores celebran una fiesta por haber recuperado el dinero que les robó Alfredo. Genoveva tras a su partida de Acacias aparece en mitad del brindis. Úrsula propone a su señora librarse de Marcia para recuperar así a Felipe.

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  1. Mabi

    Cap 1074. Ésta vez coincido con Rosina, que horrible y anticuado el vestido de novia???? de Carmen y el tocado otro tanto... No podía ni caminar por la estrechez en el bajo!!!! Por otra parte que sincero presente le dio Milagros, lástima el comentario tan desubicado, como siempre, de Susana y más hacia una niña,. El ágape en la pensión y las mesas en la calle hicieron que recordara lo que mis mayores me contaban, de ese tipo de fiestas en los pasajes de las calles de los barrios en Buenos Aires capital, donde todo se compartía y siempre alguno de los presentes cantaba o tocaba algún instrumento para amenizar la velada y se entremezclaban los pudientes con los no, pero se integraban. Grande Bellita y su regalo, aunque me faltó Arantxa con alguna arenga Vasca para la pareja.

    pasado miércoles
  2. Marilu

    Los responsables del sitio volviendo " a las andadas ", dos capítulos sin abrir comentarios !!!!!.- Que INSOPORTABLE está Lolita, le " pegó mal " el embarazo, nunca vi embarazadas tan insufribles; mas que con un ginecólogo/obstetra debería hacerse atender por un PSICÓLOGO que buena falta le hace

    pasado martes
  3. Mabi

    Antoñito trabajando y de albañil!!!!! Jajaja muy subrealista!!! Y Liberto??? El mejor paso de comedia del día!!!!! Que mal me cae Ledezma...me da pensar que ante tanto rechazo .de Felicia algo sucio se traerá entre manos o el intercambio de " amores" el de ella por el de su hijo con Angelines... Mmmm.....

    pasado martes
  4. Saro

    He esperado hasta ahora creyendo que se subsanaría el problema que prohíbe comentar en el capítulo correspondiente pero, como veo que no es así, lo traslado aquí. COMENTARIO DEL 1074.- Bonito capítulo coral de la boda de Ramón y Carmen, ellos han sido el centro de atención (como es natural). Hermosas palabras las de Ramón (muy emocionado) con su hijo y también las de Carmen sincerándose con Lolita. Me gustó la charla de Ramón y Felipe donde éste dice: espero que mi futuro sea junto a Marcia, no me extrañaría que la próxima fuera mi boda. El regalo de los Domínguez los ha puesto a bailar a todos; ¡qué emocionante el baile de Ramón con Carmen y Milagros!!. Quiero expresar mis mejores deseos de Felicidad a Ramón y Carmen. También merecen felicitaciones Fabiana, Servando y Jacinto porque, si no fuera por sus esfuerzos, no se hubiera podido celebrar el enlace en la Pensión. A propósito de Jacinto, sí que se puso elegante. El momento que están viviendo Felipe y Marcia no puede ser más bonito ... esa cena romántica!!. Felipe ha tenido hacia Marcia otra demostración de amor, la ha despedido como criada, me encantó toda la escena. Para mí como espectadora, son un disfrute los capítulos como el de ayer, donde se reúnen tanto los señores como los criados para una celebración tan especial, aunque sé, que tanto para los actores como para el equipo técnico, son los capítulos más complicados de realizar. Mi Enhorabuena a todos los equipos que han trabajado para hacerlo posible.

    pasado martes
  5. Marilu

    Voy a sumarme al intercambio de opiniones respecto a Marcia. - Es una muchacha aparentemente tímida, y digo aparentemente ya que su trato hacia Felipe es para nada tímido; ( en mi país la tildarían de " RAPIDA PARA CIERTOS MENESTERES " ) quizás debido a los padecimientos sufridos en virtud de la esclavitud, muy habitual en esa época y el racismo que debe soportar de parte de la mayoría, que ahora " parecen " aceptarla pero en su aparición lo primero que recalcaban era su color de píel, y aún la destratan por " pretender" a un SEÑOR de Acacias.- Para seguir con su desgracia cayó en manos de Ursula, que con esto suma a sus otras " virtudes " la de NEGRERA (para que no se mal interprete, negrero: que se dedica a la trata de negros, explotador).- Todo esto respecto a la personalidad de la señorita, en cuanto al resto, a su relación con Felipe, en mi país diríamos que esos dos " NO PEGAN NI CON COLA ( PEGAMENTO ) " ; me gustan ambos individualmente pero no como pareja,

    pasado lunes
  6. Emilio

    MARCIA ME ENCANTA, ES UN PERSONAJE CON MUCHO ATRACTIVO Y ENGANCHA. ES LA PAREJA IDEAL PARA FELIPE.

    pasado domingo
  7. Felicitas

    Quisiera comentar sobre la vestimenta de las señoras y señoritas de la serie: Me alegro de no pertenecer a esa época ni a esa sociedad, bastante feos casi todos los vestidos salvo poquísimas excepciones ( el de novia de Carmen, y su look en general, un espanto) ,los únicos que me parecían impecables y hermosos eran los de Lucía y que ella los " lucía "(!!) de maravilla.- Bueno, es mi humilde opinión P.D .siguiendo con los vestidos, al de Rosina de estos días a cuadros negros y blancos le falta un forro o una # enagua #, se le adhiere al cuerpo y no queda bien

    pasado domingo
  8. MariaA

    Os voy a decir una cosa, Marcia es un personaje aburridísimo! Genoveva iba por buen camino portandose de forma humilde, pero como estos guionistas le pegan giros sin sentido todo el rato a la serie, pues nada... Pero ella es un personaje potente, tiene buen fondo y si no la hubieran transformado en mala habría sido la pareja ideal para Felipe, que en el fondo yo sé que se siente atraído por ella. La mala malísima debería ser la urraca esa cuyo nombre no recuerdo, Marcía fuera que por muy mona q sea y triste historia q tenga, aburre, y Genoveva al poder!! Pero en plan bien por favor, que con triquiñuelas y a las malas no va a conseguir nada. Qué manía con transformar en malo a los buenos, ains...

    pasado domingo
  9. MAMBdeCM

    Porque para Latinoamérica nos pasan retrasados los capítulos, yo no provoca verlos por tv, vamos directo a internet.

    pasado sábado
  10. Aarón ortega anchia

    Excelente saludos desde costa rica

    pasado sábado