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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1059 - ver ahora
Transcripción completa

Me llamo Ledesma, soy aparcero en la finca Ledesma.

Tenemos que hablar. -¿Qué quiere?

-He visto cómo Emilio ha despachado al hijo del señor.

Mi Angelines tiene que casarse con su hijo.

-Eso es un disparate.

-O boda o garrote, ustedes verán.

-Acepto casarme con su hija.

-Ya lo tenemos casi todo listo,

pronto seremos marido y mujer.

-No sabes la ilusión que me hace escucharte decir eso.

"Eladio Sánchez, Calle del Molino Viejo, 4".

Tenemos que hablar con él.

Iré a verle. Tienes que conseguir que denuncie.

Y que testifique por las agresiones que sufrió por parte de tu marido.

-Calle del Molino Viejo, 4.

-Me marcho a recoger a mi Angelines.

Cuando vuelva con ella, la boda será en unos días,

no quiero ni una pizca de sorpresa. -Descuide, no la habrá.

-Mi mujer, está enfurruñá conmigo y no me dice ni ahí te pudras.

-Pues cántale una canción, que para eso no hace falta instrumento.

-Como ese banquero descubra que ambos se entienden, le atacará.

-Ya hemos hablado de esto, y es absurdo darle más vueltas.

Así que, por favor,

manténgase al margen de mi relación con ella.

-Quiero recordarte que te comprometiste a comportarte

como una buena esposa,

si no,... terminarás como tu amiga Marlén.

¿Está claro?

-He decidido que puede disponer del restaurante.

-Se lo agradezco enormemente, doña Felicia,

es muy importante. -Por eso he cedido a su petición,

porque sé lo mucho que se juega. -Así es.

Ahora sé que me quieres, y yo te quiero ofrecer mi ayuda

para romper tu compromiso.

Te quiero hacer una propuesta. ¿Qué estás diciendo?

-Deseo de todo corazón que todo salga como Liberto ha pensado.

-Dios quiera que su plan funcione.

-¿Qué plan?

¿Qué es ese plan que tiene que funcionar?

-No sé nada.

Si quieres seguir con la protección de don Alfredo,

dime ahora mismo...

dónde están doña Genoveva y don Felipe.

-Sigo aguardando vuestra respuesta.

¿De qué plan hablabais con tanto misterio?

Ay, por favor, vuestro silencio me está empezando a inquietar.

¿Me ocultáis algo?

-Verás, amiga, nosotras...

-No te ocultamos nada, querida,

supongo que ya se habrá enterado de que Lolita

está en estado de buena esperanza. -Claro,...

pero ¿acaso ese plan del que hablabais tiene algo que ver?

-Sí, claro que tiene que ver. El plan no es otro más que...

Felicia, cuénteselo usted, que lo hace mejor.

-Verá, estamos organizando una comida sorpresa

para celebrar tan grata noticia.

Todo Acacias está involucrado,

esperemos que todo salga a la perfección.

-Eso es mentira. -Jesús.

-¿Y cómo te has dado cuenta?

Quiero decir, ¿por qué dices esas cosas?

-¿Cómo que por qué digo esas cosas? Es sencillo: todo Acacias

no está involucrada, falto yo.

-No le habíamos dicho nada porque pensábamos

que estaba muy ocupada preparando su viaje.

-Que me vaya a marchar es razón de más para tenerme presente,

y a lo mejor no estoy en Acacias cuando ese niño nazca.

-Tienes razón, amiga, teníamos que haberte avisado,

pero aún estamos a tiempo de enmendar este error.

Mañana pásate por aquí a la hora de comer.

-Estaremos todos.

-Ni yo, no pienso faltar,

aunque no tengo cuerpo para celebraciones,

pero tengo que hacerme fuerte y quiero darle la enhorabuena a Lolita

como se merece.

Marcho que tengo muchas cosas que hacer.

-Ay.

-Descuiden, seré una tumba.

-Con Dios.

-Por poco nos descubre, menos mal que hemos estado avispadas.

-¿Hemos? Algunos más que otros.

A punto ha estado de soltarlo todo.

-No sabía qué contestarle, pero hemos salido airosas

de la situación, hemos conseguido que Rosina venga mañana aquí

sin levantar sospechas.

-Sí, podemos estar satisfechas. -Lamentablemente,

no del todo, ya ha oído lo que ha dicho Rosina.

Duda si estará de vuelta cuando nazca el niño de Lolita.

Está claro que piensa estar fuera de Acacias mucho tiempo.

Espero que el plan de Liberto funcione,

si no, perderá a su esposa,... y puede que para siempre.

(Sintonía de "Acacias 38")

¡Maldita seas, Genoveva!

Úrsula,...

al fin.

¿Ha averiguado algo? Sí, señor.

Ya sé dónde han ido.

Ha conseguido que hable esa criada.

¿Le ha dicho Marcia dónde están Felipe y Genoveva?

Sí, señor. Pues entonces no me haga esperar,

debo ir tras ellos. Dígame dónde puedo encontrarles.

Genoveva...

va a comprender al fin el alto precio que cuesta traicionarme.

Lo lamento, Cinta, pero eso que me pides es imposible.

Ni tú ni nadie puede ayudarme a romper mi compromiso.

¿Y qué quieres, que lo asuma sin más?

¿Que no me resista a que te cases con otra?

Aunque me parta el alma, ese es mi irrevocable destino.

¿Te vas a rendir sin ni siquiera pelear, Emilio?

No sirve intentarlo cuando ya has sido derrotado.

Créeme, esa solución que estás buscando no existe.

Si no fuera así, yo ya habría dado con ella.

Vivo con esta daga desde hace mucho tiempo.

Una daga que también se va a clavar ahora en mi corazón.

Antes de lo que crees.

Ledesma se ha marchado en busca de Angelines,

mi prometida.

En un par de días estará de regreso con ella.

Así que pronto os voy a ver paseando por estas calles, ¿no?,

cogida de tu brazo, dichosos y enamorados los dos.

No, Cinta,...

Podremos pasear juntos, pero no seremos dichosos ni enamorados.

En lo que me resta de vida solo podré amar a una mujer,

mi corazón será tuyo para siempre.

No debería haberlo hecho.

No, si tu falta es haberte detenido. Bésame, te lo ruego.

No puedo.

No quiero confundirte ni hacerte sufrir más, no te lo mereces.

Este ha sido nuestro último beso.

Adiós, Cinta.

Nuestro amor es verdadero,...

nunca voy a dejar de luchar por él.

(Puerta)

Señor, ¿ya ha regresado?

No. Soy yo quien ha vuelto, Úrsula.

Está usted aquí ya.

Parece sorprendida de verme.

Aquí sucede algo.

¿Hay alguna cosa que deba contarme?

No, señora, simplemente es... que temo por usted.

¿Por qué habría de hacerlo?

Muy sencillo: porque sé lo que está haciendo,...

pero lo que debería preocuparla...

es que don Alfredo también está al tanto.

No sé a qué se refiere.

Las dos sabemos que eso no es cierto.

Don Alfredo no llegó a verla salir con don Felipe,

pero está al corriente de que están juntos

y por eso fui tras ustedes.

Descuide,... como puede ver, no dio conmigo.

Esta vez, pero no sé si tendrá suerte en la próxima ocasión.

Debe tener cuidado, señora.

Eso es lo que siempre he hecho.

(Se abre una puerta)

Es el señor. ¡Úrsula!

Tenemos que hablar.

Genoveva,...

qué alegría verte.

El sentimiento es mutuo, querido.

Pero... ¿qué haces todavía con ropa de calle?

¿No deberías estar acostada ya?

Sí,... solo he venido a por un vaso de agua a la cocina.

Luego regresaré a mi alcoba, ¿y tú?

¿Qué hacías en las calles a una hora tan tardía?

¿Dónde estabas?

Querida, no deberías ser tan curiosa,

ya sabes qué le pasó al gato.

Señora,...

aquí tiene su agua.

Puede marcharse a la habitación si lo desea.

Agradecida, Úrsula, así lo haré.

Que descanses tú también querido. Pareces fatigado por tu paseo.

Esa maldita criada nos ha tomado por tontos.

Sus indicaciones eran falsas,

ni Felipe ni mi esposa estaban allí.

A no ser...

que usted me haya traicionado dándome una pista falsa.

¿Cómo puede pensar tal cosa? Yo jamás le traicionaría.

Me alegra ver que no ha dudado.

Nadie que haya jugado conmigo...

ha seguido con vida para contarlo,...

y tal destino le espera a esa condenada criada.

Le aseguro que no volverá a tener ocasión de burlarnos.

Le ruego que no se apresure.

A pesar de todo, Marcia todavía puede sernos útil.

¿Pretende que la deje sin castigo? No, no,

yo no he dicho eso.

Déjelo en mis manos,

le aseguro que Marcia recibirá su merecido.

-Jacinto, ya no dice ni esta boca es mía.

-Aquí donde me ve, estoy dándole duro a la mollera.

-Claro. Y por falta de costumbre, le cuesta.

-Pues el esfuerzo está dando sus frutos,

que sepa que ya casi tengo terminá la tonadilla pa Marcelina.

-¿Y cómo la llevas?

-No tengo el arte y la gracia de don Jose, pero...

yo diría que bastante apañá. -Cántame lo que tengas.

-Me da vergüenza. -Pos me lo cantas dentro,

que ahora no tengo clientela, venga. -Va, va.

Prepárese, que le voy a dejar los pelos como escarpias

de la impresión.

-Pero no lo dejes ahí, ¿no ves que luego lo tengo que limpiar yo?

-Ya verá, ya verá. -Vamos a ver.

# Marcelina, Marcelina.

# Tu trotar sandunguero me estremece y tus berríos me alegran el vivir.

# Marcelina, Marcelina.

# Eres tierna y mullida, más que una oveja. #

-Para, para, para, para, para. Ya, ya, con eso ya...

Con eso ya es suficiente, de verdad, que... menos mal

que no tenía clientela, porque si no me salen despavoridos.

-¿No le ha gustao? -A ver...

Jacinto, ¿cómo te lo diría...

para no hacerte daño y...

de una forma amable?

Es...

Es un horror, es espantoso, y encima no rima, por Dios.

-Pues menos mal que iba a ser amable.

¿Y desde cuándo riman los versos?

-¡De siempre!, por eso se llaman versos.

Por no olvidar que le estás diciendo que tu esposa está trotando

y que berrea y que parece una oveja, por Dios.

-Bueno, recuerde lo mucho que me gustan a mí esos animalicos,

y además, he dicho que es aún más mullida.

-Buenos días. -Muy buenas.

-¿Qué? ¿Cómo está nuestro cantante y poeta?

-Ni está cantante ni poeta, la verdad.

-Precisamente le estaba cantando a Servando. ¿Quiere escucharlo?

-¡No, no, no! ¡Niéguese, por el amor de Dios!

Si no quiere tener pesadillas de por vida, yo...

creo que necesitaría que usted le echara una mano,

porque si no, su esposa se lo va a pasar de un cuerno al otro

en cuanto escuche la sonata. -No sé por dónde empezar.

Ya le dije que lo mío eran los gritos ovejeros, no los ripios.

-Si es muy sencillo.

Solo tienes que pensar en la destinataria de tu canción,

tu único amor.

Por ejemplo, dime... cómo son los ojos de tu Marcelina.

-¿Los ojos? Pues...

Así, dos. En la cara, uno a cada lao de la napia, ahí.

-Va a necesitar más ayuda de la que pensábamos.

Vamos a ver.

Vamos a ver, tú puedes empezar...

así, con rumbita, muy facilito.

# Tus ojos son dos luceros que alumbran mi camino.

Eso para empezar. -Qué bonito.

No he entendío ni jota, pero queda mu aparente.

-Que yo también puedo ayudar, que para eso he sido el compositor

del famoso pasodoble "La Niña de Cabrahígo",

que la historia no me lo ha reconocido, pero sí.

-Pues no conocía yo ese pasodoble, pero sea, le aseguro que Jacinto

le va a cantar a su señora la más bella canción de amor

que jamás se haya compuesto.

Mira, mira, un poquito.

Para, para, para. -So, so.

-Bueno, ¿qué le parecen los colores de estas madejas?

Los he comprado para hacerle unos gorritos al niño que esperan.

-Ay, gorritos para el niño.

Todavía no me creo que vaya a ser padre.

-No me extraña que aún le sorprenda.

Son muchos los cambios que ha vivido esta familia en los últimos tiempos.

-Y que lo diga, últimamente no ganamos para sobresaltos.

La salida de la cárcel de mi padre, perdemos la mantequería,

la recuperamos, la visita de Milagros,

tu compromiso,

y ahora el embarazo de Lolita. -Sin duda, la nueva más grata.

-Sí, pero antes de que nazca el niño,...

tú te vas a casar,...

y serás oficialmente miembro de esta familia.

-Pues sí, Antoñito, y espero con ansia ese momento.

(Suena el timbre)

-¿Esperas a alguien?

-No, quizás,...

quizás sea Lolita, que se ha dejado las llaves, vaya a abrir,

mientras yo guardo las madejas, que quiero que sea una sorpresa.

-Tranquila, Carmen, es Cinta, que viene a hablar conmigo.

-Muy buenas. Buenas.

En tal caso, les dejo a solas, que estoy deseando empezar a tejer.

-Gracias, Carmen. -No hay de qué.

-Siéntese.

Bueno,... dígame,

¿qué tal el encuentro? Estaba deseando tener noticias.

No las debería haber esperado con tanta ansia,...

no logré convencerle de que rompiera su acuerdo con Ledesma.

No lo entiendo, ¿qué se traerá ese hombre entre manos?

Sea lo que sea, tiene a Emilio bien cogido.

Bueno, lamento que el encuentro resultara tan fatídico.

Tampoco ha sido así del todo, gracias a nuestro encuentro

he hallado algo de esperanza. ¿El qué?

Comprobé que Emilio aún me ama. Yo eso siempre lo he sabido.

Por desgracia, no es suficiente para que pueda huir de su destino.

Pero sí para que yo luche por él y no rendirme.

Aunque preciso de su ayuda y también de algo de dinero,

debo actuar a espaldas de mis padres.

Cuente con ello. ¿Qué, qué se propone?

Quiero demostrarle a Emilio que soy capaz de hacer lo que sea por él.

Soy todo oídos.

-Camino, las cocineras ya están terminando el menú

que serviremos a mediodía.

-Entonces está todo listo.

He dispuesto el comedor tal y como estaba aquel día.

-Buen trabajo, el plan de Liberto tiene que salir a la perfección,

no puede fallar nada. -Eso espero.

Ha servido para mantener nuestra mente ocupada en otras cuitas.

-¿Qué te pasa, mi niña?

No puedes quitarte de la cabeza el pacto que tenemos con Ledesma,

¿verdad? -No, madre, ¿cómo podría?

Mi hermano tiene que renunciar a su felicidad por mi culpa.

-No digas eso, cariño,... tú no tienes culpa de nada.

Buenas, Casilda. ¿En qué puedo ayudarte?

-Verá, traigo un recao pa usted de parte de mi señora.

-Tú dirás.

-Mi señora tiene que ir al centro a hacer unas compras

porque ya sabe que se marcha de viaje.

-Sí, pero no entiendo por qué me tienes que decir

que está tan ocupada.

-Verde y con asas, señá Felicia.

Es que, sintiéndolo mucho, mi señora no va a poder asistir a esa comida,

así que na, tendrán que contar ustedes con un cubierto menos.

-Eso no puede ser. -Es un desastre.

-Arrea, no sabía yo que la iban a echar tanto en falta.

-Tengo que avisar de inmediato a Liberto.

-Sí. -¿Cómo que a don Liberto,

qué está pasando aquí?

-Nada, cosas nuestras.

Al fin, Felipe, estaba alarmada por tu retraso.

Estaba esperando el momento preciso para salir sin ser visto.

Has hecho bien, cualquier precaución es poca.

Alfredo tiene mil ojos y todos están puestos sobre nosotros.

¿Eladio no ha dado señales de vida? No, y ya debería estar aquí.

La hora a la que nos citó ya ha pasado.

Bueno,... apenas unos minutos. Unos minutos

en los que estamos expuestos.

¿Y si al final se ha arrepentido y no viene?

Cuando estuvimos en su casa y no lo encontramos,

creíamos que jamás daríamos con él, que ignoraría la nota.

Sí, y sin embargo hoy es él quien nos sorprende citándonos aquí.

No se hubiera arriesgado a mandarte una nota si finalmente

no fuese a acudir.

Espero que tengas razón y merezca la pena el riesgo.

Mira, es él. Eladio, le estábamos aguardando.

Por todos los santos, le han golpeado con saña,

¿quién ha sido?

-¿De verdad cree preciso que le conteste a eso?

Alfredo.

Disfruta mostrándome el poder que tiene sobre mí.

-No puede permitir que le trate así,

tiene que denunciarle. La justicia le hará pagar sus actos.

-La justicia no está hecha para él.

Se equivoca, no vamos a dejar que se salga con la suya.

No sería la primera ni la última vez que lo hace,

¿o creen que soy la primera de sus víctimas?

Si me atrevo a desenmascararlo, acabaré en el cementerio,

como todos los que lo han intentado.

Podemos derrotarle, hacer que pague por todos sus crímenes.

No cuenten conmigo,... he aprendido de sus golpes.

-En esta ocasión puede ser distinto.

He trabajado para la policía, tengo contactos,

puedo protegerle. -¿A quién trata de engañar?

Ni ustedes pueden estar a salvo.

Nadie puede protegerme de Alfredo.

No le comprendo,... si no está dispuesto a desenmascararle,

¿por qué quería vernos?

Para rogarles por mi vida.

Les imploro que me den parné para huir de ese hombre.

Si no lo hago,... mi vida no valdrá nada.

-Por lo menos tráeme unas olivicas pa acompañar.

Quien dice unas olivicas, dice un poquito de jamón.

-Pero, señor, si va a bajar ahora mismo al Nuevo Siglo XX a comer,

lo mismo se queda sin apetito. -Sería la primera vez.

Además, no comer por haber comido, no tiene delito.

-Mira, Jose, ¿te gusta el vestido?

Mira. ¿Qué tal estoy? -Deslumbrante,

como siempre.

Serás la mujer más hermosa de la reunión.

-Y tú el marido más lisonjero.

-Con tanto piropo, vamos a llegar tarde.

-No seas siesa, Arantxa.

Además, nunca está de más hacer esperar un poco.

-Esperemos que hoy todo le salga a pedir de boca a Liberto.

-Di que sí, Jose, que no todo el mundo tiene nuestra suerte,

que el amor, en ocasiones, es muy difícil.

-Que se lo digan a nuestra pobre Cinta.

Aunque he de decirte que hoy la he notado más animada y sonriente.

-¿Está seguro? Yo creo que la procesión igual va por dentro.

-O lo que sería peor, que la niña se esté haciendo falsas ilusiones

con ese lechuguino, cuando lo mejor sería olvidarlo para siempre jamás.

-La verdad es que Emilio solo le ha dado quebraderos de cabeza.

-No se equivocan ustedes, desde que empezó a coquetear con él,

no ha tenido más que sufrimiento.

-Puede que ese muchacho no sea culpable del todo.

Si Cinta lo ha querido así, es que tiene buen fondo,

pero las cosas del querer son muy crueles.

-Pero en este caso solo han sido para nuestra niña.

Por estas te juro que Emilio va a pagar cada lágrima

que le ha hecho derramar a Cinta. Tenlo seguro.

-Es que está mal recibida.

-¿Que qué? Bueno, es la ventana que te dije,

quiero que esté arreglada antes de irme.

-¿No se iba usted mañana? -Exactamente.

-Pos no me da mucho tiempo pa darle capricho.

-Si me la hubieras arreglado la primera vez, otro gallo cantaría.

-Descuide, me pondré a ello, no se preocupe.

-Si me llegan a dar una moneda cada vez que me has dicho eso,

ahora sería rica.

-Y, dígame,...

¿el piso va a quedar vacío en su ausencia o...

lo va a ocupar de nuevo don Liberto?

-Jacinto. -Compréndame,

como portero debo saberlo.

-No había pensado en esa posibilidad,

pero si es así, te doy aviso.

-Voy a por las herramientas y me pongo en un periquete.

(Llaman a la puerta)

¿Qué quiere, que abra? -Lo has adivinado.

-No, si uno tie que estar pa to.

-¿Qué haces aquí, Jacinto? Ay, Rosina, aquí te encuentro.

-Sí, pero por poco tiempo, marcho a hacer recados.

-Tú al único sitio que vas a ir hoy es al restaurante.

-Te agradezco mucho tu interés, pero tengo muchas cosas que hacer

antes de mi partida, y descuida, que le di aviso a Felicia que finalmente

no iba y le he mandado una nota a Lolita deseándole lo mejor.

-Aun así, no le vas a hacer ese feo a la muchacha,

y a los demás, que también te espera el resto de los vecinos.

-Seguro que comprenden y perdonan mi ausencia.

-Mujer, acude un momento y así no tendrán que hacerlo.

-Por favor, Susana, tu insistencia me empieza a molestar,

¿por qué tanto interés?

-Tú hazme caso, Rosina, no puedes faltar a esa comida, te lo aseguro.

-Ay, ¿por qué? ¿Me vas a decir de una vez por todas qué está pasando?

-Mujer, templa un poco antes de bajar al Nuevo Siglo XX,

que con tamaña rabia eres capaz de montarle un escándalo a Felicia

o a su hijo. -¿Acaso no tendría motivo?

-De sobra,...

pero hoy acudimos a su restaurante a ayudar a nuestro vecino,

no lo olvides.

-No, no lo he hecho,... así que prometo contenerme...

y no decirle las cuatro verdades a esos taberneros de tres al cuarto.

¿Aún no han ido a la comida? -Ahora mismo íbamos.

-¿Tú cómo estás, mi alma?

Si no te quieres quedar sola, no vamos a la comida.

No, de ninguna manera, no pueden fallar a Liberto.

Además, estoy bien, por mí no se preocupen.

-Ya has oído. Vámonos para allá, no vaya a llegar antes Rosina.

-Bueno.

Cuídamela.

-Ay, "txikitxu", que te conozco como si te hubiera parido.

Tú no estás tan bien como aseguras.

¿Quieres que te prepare una tisana para sentar un poquito el cuerpo?

Lo agradezco, tata.

(Llaman a la puerta)

Pero antes ve a abrir la puerta, te lo ruego.

Uy, buenos días, don Antoñito.

Los señores se acaban de marchar.

-No, buscaba a Cinta. -¿A Cinta?

Ah. Pase, por favor.

Cinta,... tienes visita.

Qué gracia, qué curioso, cualquiera diría que el señor

estaba esperando a que se fuesen tus padres para verte.

-Pura casualidad, Arantxa. -Sí.

-¿Podemos hablar un segundo? Por supuesto.

Arantxa, la tisana. Ahora mismo.

¿Tiene lo que le pedí?

Ahí están los dos billetes de tren, solo ida.

Se lo agradezco de veras.

Voy a ir a hablar con Emilio inmediatamente.

Tengo que aprovechar que Ledesma se ha ido para convencerle

de que huyamos juntos.

Les deseo toda la suerte del mundo. Marcho, que me esperan.

Sí, márchese antes que levante sospechas.

Antoñito, le voy a estar agradecida por siempre.

¿Y tu visita?

¿Ya se ha marchao? Sí.

Era una visita de cortesía para ver cómo estaba.

Pues no te ha podido dar ni tiempo a responder casi, qué prisas.

A ver,... mi niña,...

que a mí no me puedes engañar, ¿eh?

Aquí está pasando algo muy raro, pero no me lo vas a contar, ¿verdad?

-Don Liberto, ¿está todo a su gusto? -Sí, sí, doña Felicia,

está todo bien, gracias. -Maravilloso.

Rosina debería haber llegado ya.

Quizá mi tía no la ha logrado convencer.

-No diga usted eso ni en broma, ¿acaso no conoce a su tía?

Vendrá aunque tenga que arrastrarla.

Estese usted tranquilo, que va a salir todo bien.

-Es el consejo más difícil de seguir que he oído. Estoy como un flan.

-Tranquilo. -Rosina, que viene Rosina.

-Don Liberto.

-¿Qué significa esto?

-Eso ya pregúntaselo a otro, que yo no puedo más.

-Buenas.

-Bienvenida al restaurante Nuevo Siglo XX.

-Gracias por asistir a esta comida benéfica.

-La estábamos esperando.

-La decoración, los manteles,...

ya lo entiendo, estáis intentando reproducir aquella comida benéfica.

-Así es.

Mismos invitados,...

misma forma de vestir.

-Los mismos platos están dispuestos para ser degustados

y la colocación de las mesas es la misma.

-En lugar de Cinta y Rafael hemos venido Antoñito y yo,

esperemos que no le importe.

-Yo, como no estuve, es como si fuera el diplomático

que fue invitado.

-Al final, he sido yo la que ha terminado casada con un embajador.

(Risas)

-Pero ¿no se supone que íbamos a festejar tu estado?

-No, no, hoy la homenajeada es usted.

-No lo comprendo. -Rosina,...

¿no dijiste que te encantaría echar atrás en el tiempo

y volver al último momento en el que tú y yo fuimos dichosos?

Pues eso es lo que he hecho:

he creado una máquina del tiempo

para retomar nuestra historia desde ese punto.

-Tome una copa,...

justo íbamos a brindar.

Por nuestras valerosas tropas afincadas en África.

-Por las tropas de nuestra querida España.

-(TODOS) Por las tropas.

-"Bom dia".

¿Me buscaba, doña Úrsula?

Si me quiere decir alguna cosa, puede hacerlo aquí, a ojos de todos.

No me culpes de seguirte a escondidas,

llevas todo el día intentando darme esquinazo.

Eso no es cierto. No intentes negarlo.

Solo hay una razón para que me temas:

que sepas que no has actuado bien conmigo.

Yo no he hecho nada malo. ¿Ah, no?

¿Y cómo llamas a que anoche me dieras una dirección falsa?

Sabías perfectamente

que allí no encontraríamos a mi señora con don Felipe.

Aquellas eran las señas que yo escuché, lo juro.

No insultes a mi inteligencia con juramentos falsos.

Has cometido un error lo suficientemente grave

al engañarme.

Te aseguro que me ha costado mucho convencer a don Alfredo

de que no diera la orden de matarte de inmediato,

pero eso no quita que evidentemente

vas a recibir tu merecido.

Jacinto.

-Hola. ¿Qué se te ofrece, muchacha?

-La ventana de mi cuarto, que no cierra bien.

-Uh, pues sí que andamos apañaos con las ventanas del edificio.

-¿Puede subir conmigo a verla? -Pa chasco que sí,

sin ningún problema,... pero no le diga na a doña Rosina,

que aún no he subido a arreglar la suya.

¿Necesita alguna cosa?

No, gracias. Vamos, muchacha.

-Se precisa vocación para emprender la carrera diplomática.

Es necesario viajar a los rincones más recónditos

representando a tu patria.

-¿No le parece a usted que se está tomando demasiado en serio

la actuación? -Amigo mío, uno es así,

se mete en el papel y no hay quien le pare.

-Le entiendo, le entiendo. -Y yo encantada con la farsa.

No habrá visto usted un diplomático más apuesto.

-¿Un canapé?

-Permiso.

-Dios quiera que la treta de mi sobrino surta efecto.

-La verdad es que se ha dejado la piel para que ella

disfrute de la velada. -Pues no sé si va a obtener

el resultado deseado, mírelos. Serios e incómodos.

-A lo mejor necesitan ayuda.

-¿Qué le ha dicho a su hija?

-Ahora lo sabrá.

Señoras, señores, he pensado que antes de comer

podríamos bailar un poco.

-¿Bailas conmigo, Lola? No, no, perdón,

¿me concede este baile, Cinta?

-Pues claro que quiero bailar, Rafael.

Además, con el bombo que se me va a poner,

puede ser uno de nuestros últimos bailes.

-Anda, calla.

-Rosina,... ¿me concedes este baile?

Bueno, aquel día no bailamos, pero...

así me gustaría retomar nuestra historia,

bailando...

y felices,... y amándonos.

Rosina,...

vamos a dejarlo todo y marchémonos a París.

-¿A París?

-Sí, o donde sea, cualquier sitio, pero vámonos lejos de aquí,

por favor,

felices.

-¿Cómo si nada malo pudiera separarnos?

Lo siento, Liberto, no puedo.

Escúchenme, amigos, un momento, por favor.

Camino.

Lo lamento,...

créanme, agradezco mucho el esfuerzo que están haciendo todos,

pero es inútil.

No se puede viajar al pasado.

-Rosina, espera. ¡Rosina!

# -Amor de mis...

# amores,...

# no me causes más dolores,

# que pese a cualquier revés

# yo te quiero con toda el alma,

# y aquí me pongo a tus pies del derecho y del revés. #

Au.

-Ole.

-Seguro que ese verso lo ha escrito Servando.

-Arrea, Jacinto, me ha dejao usted de una pieza.

Podía haber estao mejor entonao, pero le ha quedao muy sentío.

-Sí, es que mi primo es un... gran artista.

-Artista sí, pero el arte lo debe tener bien escondido.

-Jacinto, que nunca me habían cantao na tan bonito.

-¿Me perdonas, entonces? Que uno solo quería hacerte rabiar,

si a servidor le parece requetebién que queráis votar las mujeres

en Noruega o donde os venga en gana. -Descuida que eso está olvidao.

Que más dejao encantá con tu canción.

¿Cómo se te ha ocurrío componerla? -Como uno no tiene monís

pa comprarte un adorno, he tenío que improvisar.

Y fue una lástima, que bien sé que eso gusta a las mujeres,

que teniendo parné pa comprar broches y flores

no hay matrimonio desgraciao, que eso os gusta,

es fácil teneros contentas. -¿Te quieres callar un poquico?

Te estás poniendo la soga al cuello.

-Aguarda un suspiro, ¿estás diciendo que solo nos importan las joyas?

Así que pa ti todas las mujeres somos unas interesás,

tu esposa la primera. -A ver, tampoco es eso,

pero ¿a que hubieras preferido un broche a la dichosa cancioncilla?

-Se está usted luciendo.

-Me voy pal quiosco, que al final la vamos a tener, y bien gorda.

-Sí.

-Desde luego, parece mentira.

-De verdad, y vete al monte con las cabras.

-Eran ovejas.

-Ay, Jacinto, Jacinto.

-Me da que don Jose me va a tener que ayudar con otra tonadilla.

# Amor de mis...

-Marcia,...

¿estás bien?

Pareces asustada.

Últimamente he podido observar que...

cada vez que agarras esta medallita,

es porque algo te preocupa.

-No es nada,...

no se preocupe por mí.

-Ya sabes que sí me preocupo por ti.

Puedes confiar en mí.

Háblame de ese pasado tuyo en Brasil que tanto te atormenta

y que hasta ahora has decidido no contarme.

¿Es eso lo que te tiene así?

¿Tan terrible es que no logras confiármelo?

Me imagino por todo lo que has tenido que pasar,

cuánto dolor se esconde entre tus ojos.

-Lo siento,... ahora no quiero "falar" eso.

-Está bien,... no pienso insistir más,...

pero quiero que hagas algo,...

que cantes un poco para mí.

Por favor.

-(CANTA EN PORTUGUÉS)

-Ay. Casilda, ¿has acabado el equipaje?

-No, señora, entoavía me queda una bolsa.

-¿Tengo que recordarte que parto mañana?

-No, no se preocupe que no se me olvida.

Señora,...

disculpe mi atrevimiento, pero ¿puedo decirle algo?

-Preferiría que te dedicaras a tus quehaceres.

-Lo tomaré como un sí. -Ah, pues muy mal, era un no.

-¿Por qué no toma en consideración aplazar su viaje?

-No tengo que tomar nada en consideración, nada me retiene aquí.

-Se equivoca.

Eso que me ha contao que don Liberto ha hecho por uste,

sorprenderla con la comida y el baile, es porque entoavía

la quiere con locura.

-Por favor, ve a acabar el equipaje.

(Llaman a la puerta)

-Descuide, señora,

seguro que es mi primo, que ha tenío a bien venir a ver la ventana.

-Déjame pasar, Casilda. -Liberto, ¿qué haces aquí?

-Impedir que renuncies a nuestra dicha.

-Por favor, no me hagas más difícil este paso.

-Entonces no lo des. Cariño, escúchame.

Tienes que escucharme, perdonarme,

tienes que volver a mi lado, mi amor, no puedo perderte.

-Liberto, te ruego que no insistas más.

Debo marcharme, y te pido que no intentes detenerme.

-Esto no puede ser el fin, nuestra historia no puede acabar así.

-Liberto, sí es el fin,...

más te vale aceptarlo.

-Señor,...

no todo está perdío.

Quizá mañana cambie de opinión la señora,

que la almohada es buena consejera.

-No, Casilda, no.

La verdad es que ya tengo pocas esperanzas

y tampoco tengo mucho que hacer. He perdido a Rosina para siempre.

-¿Estás seguro? ¿No quieres que te ayude a recoger?

-No, Camino, vete a casa, ya me encargo yo.

-Mira que hay mucha tarea.

-Mejor,.. así, inmerso en la faena, dejaré de darle vueltas a la cabeza.

-Y que no quieres ir a casa, con madre.

-Me conoces bien.

Entiéndeme, no deja de recordarme mi destino.

-No la juzgues con dureza, ella también sufre mucho por ti.

Solo hay una culpable de tus males: yo.

-Camino, te he repetido mil veces que dejes de culparte.

Yo no tengo nada que reprocharte, al contrario.

Te lo ruego, vete a casa a descansar,

ha sido un día largo. No sufras más por mí.

-Pides un imposible,...

pero sí,... te daré capricho en dejarte solo.

(Se abre la puerta)

Camino, ya te he dicho que te marcharas.

Como puedes ver, no soy Camino.

De hecho, estaba esperando fuera a que te dejara solo.

¿Qué haces aquí? Ya nos dijimos todo lo que nos teníamos que decir.

Aún no hemos dicho la última palabra.

Emilio, los dos sabemos que estamos enamorados como locos.

Sí, y también somos conscientes que eso no es suficiente.

Pero... sería injusto romper algo tan único y hermoso.

La justicia nada tiene que ver. Espera.

Tú decías que no había ninguna solución, que...

nada se podría hacer para romper tu compromiso,

pero te equivocabas, hay una salida.

¿Cuál?

Huir juntos. Marchémonos de la ciudad esta misma noche.

Pero ¿has perdido el juicio?

No, nunca he estado más cuerda.

Emilio, debemos marcharnos antes que retorne el maldito de Ledesma.

Mira, esto son...

unos billetes de tren para Valencia.

Una vez allí cogeremos un barco a Mallorca,

y podremos ser felices, juntos.

"Te aseguro que me ha costado mucho convencer a don Alfredo

de que no diera la orden de matarte de inmediato,

pero eso no quita que evidentemente

vas a recibir tu merecido".

-Chissst. ¿Dónde vas con tanta prisa, muchacha?

-No , señor. -Calla, calla, calla, calla.

-No, no, no.

-Mira qué fruta más exótica tenemos aquí.

-No tengo dinero, déjame.

-¿Qué te hace pensar que voy a querer tu parné?

Quieta, he dicho.

Pierde cuidado,

nunca besaría a una de tu calaña.

Eso sí, estaré encantado de darte una paliza.

-¡No!

¡Ayuda!

-Calla, calla.

-¡Quieto! ¿Qué está pasando ahí?

-Como me vuelvas a ver...

-¿Estás bien, muchacha?

-(LLORA)

-¿Cómo se encuentra?

-Está claro que la sorpresa no salió como yo esperaba

y Rosina se marcha hoy de Acacias como tenía planeado.

-Me preguntaba si don Jose podía recibirme.

-Al parecer, le ha cogido como su consejero matrimonial.

-El señor es el único que sabe qué hacer para calmar a las mujeres.

-Comentaba con don Ramón que no entendemos

cómo un ladrón pudo atacarla.

-Tal vez han querido mandarme un mensaje.

-Alfredo Bryce.

¿Cree usted que ese miserable puede estar oculto detrás de la agresión?

-Puedo esperarme cualquier cosa de Bryce.

-Así que mi Jose es el único que sabe calmar a las mujeres?

Mira, qué fama se está echando en el barrio.

Cuatro cosas me va a oír ese.

¿No estarás siendo tan insensata como para atreverte a traicionarme?

Si te dijera que de ninguna manera,

que siempre te seré fiel,...

¿vas a creerme?

Por supuesto que no.

-Atacar a una indefensa muchacha.

Tienes que cuidarte mucho, Marcia.

Quizá la próxima ocasión no aparezca nadie para ayudarte.

-Susana, tengo que pedirte algo.

Prométeme que cuidarás de Liberto.

Te va a necesitar ahora más que nunca.

-¿Tenéis esperanzas de que Ledesma no aparezca con su hija?

¿Creéis que va a dejar pasar su oportunidad para medrar?

Tarde o temprano aparecerá.

-No hemos conseguido que Eladio declare,

ni contactar con ninguno de sus amantes,

todos se esfuman antes de poder hablar con ellos.

Son unos cobardes.

Quizás sean realistas y hayan entendido

que nada se puede hacer contra Alfredo.

¿No será que a quien temes es a mí?

Una vez instalados en Palma de Mallorca, yo buscaré cafés

donde cantar y tú podrás buscar alguna colocación.

No nos faltará ni un techo ni pan.

Si realmente me amas, vas a coger esos billetes

y te vas a marchar conmigo. -"Me ha dao una nota pa usted".

-¿Una nota de Rosina?

-Emilio.

Nuestra madre tiene razón, vendrán, y antes de lo que creíamos.

-Ahí vienen.

-"No puedes venir a mi casa,"

hemos hablado de lo peligroso que es Alfredo, ¿no lo entiendes?

De mi esposo es de quien quiero hablarte.

-Y pronto tendrás noticias mías.

-Espero que me las traiga en persona.

-Cochero, arranque.

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Acacias 38 - Capítulo 1059

19 jul 2019

Rosina asiste al evento del restaurante y acaba huyendo. En casa, Liberto le pide de rodillas que no se marche.
Emilio confiesa a Cinta que no puede romper su compromiso con la hija de Ledesma. La joven le propone fugarse juntos.
Eladio se niega a testificar contra Alfredo. Úrsula informa al banquero sobre el paradero de Genoveva y Felipe, pero la información que le pasó Marcia es falsa.

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  1. Silvana

    Saludos desde Argentina

    01 ago 2019
  2. Mabi

    Marilu. Por más que estén grabados, si en la emisión del día se modifica la programación por el motivo que sea, No lo van a subir a Internet. Si coincido contigo en que por televisión internacional vamos capítulos atrasados y seria sencillo enparejarlos con el del día, ya que cuando no se emite algún programa en vivo, allá, en vez de rellenar con otros podrían subir los capítulos atrasados..... En fin deberemos de conformarnos con lo que hay....

    23 jul 2019
  3. Marilu

    Como ya lo expresé días atrás, a mi criterio la transmisión de los capítulos por TV es independiente a la " subida " de ellos a Internet, tanto es así que el capítulo 1059 que pudimos ver por Internet el 19/07, en la TV (Internacional) " supuestamente " deberían emitirlo hoy, 23/7 ya que ayer lo hicieron con el 1058.-- Mas allá de cuestiones técnicas o cambios de programación, y personalmente, me siento poco y nada respetada por los responsables, sean quienes sean ya que NO es la primera vez que suceden estas desprolijidades

    23 jul 2019
  4. Mabi

    Estimadas hacer 22/7 no se emitió el capítulo 1060 en España por la transmisión del debate por la investidura presidencial. Toda la grilla fue modificada, ya que el mismo comenzó a las 12 p.m y duró como tres horas abarcando el horario de Acacias.y si hoy por el internacional recién veremos el cap 1059....

    23 jul 2019
  5. Esther

    Marilú, siguen igual. Apuntó de empezar el capítulo 1061 y esperando todavía el 1060!!!¿¿

    23 jul 2019
  6. Francesca

    ¡Qué poca sangre tienen estos personajes! Insufribles.

    23 jul 2019
  7. Marilu

    Hoy, 22/07/2019 y pasado con creces el horario habitual NO han subido el capitulo 1060 correspondiente a este d[a./ Por la TV Internacional en este momento están emitiendo el capitulo 1058 !!! `

    22 jul 2019
  8. carmela

    Rosina por favor, tenés que perdonar a Liberto, el te ama y un tropezón cualquiera da en la vida.

    20 jul 2019
  9. Marilu

    Así como Rosina ( por ahora y si no cambia de idea ) no perdona a Liberto, creo que yo, como mujer tampoco lo haría.- Pero no crucifiquemos a Liberto; la tentación, bien dirigida por Genoveva, lo encontró en un momento muy álgido de su relacion matrimonial, inclusive habiendo sido acusado por Rosina de MANTENIDO, entre otros " HALAGOS ".- Del mismo modo no comparo con lo de Flora, no recuerdo muy bien pero ella fue la BUSCONA y solo fue un beso de menor importancia. Dicho todo esto NO defiendo a Liberto, solo opino que hay otros culpables a su alrededor, tanto como el.- Y pasando a otro tema, ¡¡ cuanta gente de " baja estofa " en ese barrio !!; empezando por Ursula, Alfredo, etc etc, me llama la atención (o nó )la facilidad en encontrar SICARIOS.- Y como decimos en mi país BASTA DE SOPA, ( léase asesinatos, desgracias, etc etc.) señores guionistas, a DESPERTARSE DE UNA BUENA VEZ Y NO NOS TOMEN A LOS SEGUIDORES COMO CAIDOS DEL CATRE !!!!!!

    20 jul 2019
  10. Alicia

    Maribel, coincido con vos, como habrían reaccionado los personaje si la infiel, era Rosina, en un capítulo, Alfredo le recrimina a Genoveva que su honor había sido masillado (Acá en Argentina lo llamamos, cornudo jaja) nadie pensó en el honor de Rosina por eso nadie la comprende como deberia, ella es la verdadera víctima de todo este entuerto, pero parecería ser que Liberto, de victimario paso a ser víctima, todos están buscando la reconciliación de la pareja porque ven sufrir mucho a Liberto, Rosina también sufre muchísimo pero ella sale a la calle con la mejor cara posible sin ponerse a llorar frente a los vecinos. A mi entender se está mostrando las dos caras de un mismo sufrimiento. Me gusta esta Rosina más madura, calmada y reflexiva, Ojalá este personaje tenga una vuelta de rosca y cambie para mejor (claro, si no se va para siempre)

    20 jul 2019