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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1058 - ver ahora
Transcripción completa

Estás muy triste.

-No puedo evitar que me venza la pena por el amor perdido.

-Me barrunto lo que sucede,

pero no podéis estar aquí más tiempo,

vais a llamar la atención.

-No se apure, madre, ya estoy bien,

es que la llegada de Ledesma ha avivado el recuerdo

de todo lo que pasó en Valdeza.

-Por más que queramos olvidarlo,

ese pasado se presenta ante nosotros una y otra vez

sin que podamos hacer nada.

-Os comprendo muy bien,

yo también recuerdo con angustia el momento

en que supe lo que os había ocurrido.

Jamás podré olvidarlo de mi mente.

Insisto en que entremos,

la cara de funeral que tenemos es difícil de disimular.

-No le falta razón, por mucho que queramos disimular la pena

por lo que pasó, no nos es fácil lograrlo.

-Es mejor que entremos.

-Esta desgracia nos perseguirá el resto de nuestras vidas.

-Cuando llegasteis a casa ese día,...

fue un momento terrible.

¡¿Cómo has podido hacer algo así?!

Tus manos están manchadas de sangre.

-Le juro que fue un accidente,

yo no quería matarlo, aunque se lo mereciera.

-Lo sé, hijo, sé que no eres un asesino,

pero nadie más va a creerte.

Tenemos que alejarnos de aquí, debemos ocultarnos,

comenzar una vida nueva.

-No podemos hacer tal cosa, no puede perder su negocio.

-No tenemos otra alternativa. -El restaurante es su vida,

ha pasado muchas penurias para sacarlo adelante.

-Sé los sacrificios que he hecho para que tengáis una vida digna

gracias a este negocio, pero no podemos hacer otra cosa.

Debemos partir de Santander cuanto antes.

-Tiene que haber otra solución, no podemos rendirnos de esta forma.

-¡¿No lo entiendes?!

Has matado al hijo

del dueño de todas estas tierras,

si se entera que eres el culpable, te condenará.

-Soy inocente.

Ese hombre estaba...

¡He ayudado a mi hermana!

Me entregaré a los guardias

y les contaré lo ocurrido. -Nadie te creerá,

ese hombre tiene mucho poder.

-¿Es que no hay justicia?

-¡La hay, hijo, la hay!,

pero no es igual para los pobres que para los ricos.

¿No ves la importancia de este asunto?

Si te atrapan, terminarás en el patíbulo.

-Entonces es mejor que marche yo sólo.

Mi hermana y usted no deben verse perjudicados por mi culpa.

A mí me será más fácil desaparecer para siempre.

-Somos una familia

y debemos permanecer unidos, pase lo que pase.

-No se van a sacrificar por mí.

Cogeré mis cosas y me marcharé. No trate de detenerme.

-Pero... ¿te has parado a pensar que será de nosotras?

Si consigues huir,

ese hombre descargará su furia

contra tu hermana y contra mí.

Cualquiera sabe qué puede llegar a hacer para vengar a su hijo.

-Es cierto, ese malnacido es capaz de cualquier cosa.

-Nosotras tampoco podemos permanecer aquí.

Lo mejor será que escapemos todos juntos.

¡Maldita sea nuestra suerte!

-¡No, no!

-¡Ese hombre nos ha arruinado la vida!

-Sosiégate,

tranquilo.

No permitiré que nadie destruya esta familia.

¿Qué te pasa?

-¿Camino, estás bien?

-(LLORA)

(GRITA)

(LLORA)

-(LLORANDO) Tranquilos, hijos, tranquilos.

No permitiré que nadie os haga daño, de verdad.

¡Mis niños!

¡Ay, mis niños!

(Sintonía de "Acacias 38")

Lo pasado, pasado está.

Tenemos que hacer un poder

y olvidar esos aciagos momentos,

seguir adelante como lo hemos hecho siempre.

-Tratamos de hacerlo, pero en estas circunstancias no es fácil.

-Nuestra vida nunca podrá ser como la de cualquier persona,

lo que allí sucedió

nos perseguirá siempre.

-Huir de Santander nos aparta de la desgracia

que nos hace sufrir.

-Yo no puedo olvidar lo que me hizo aquel hijo del demonio.

-Y no te voy a pedir que lo hagas,

pero es lo mejor para nosotros,

para nuestra seguridad.

No podemos permitir que nadie sepa lo que allí ocurrió.

-Tiene razón, madre.

-Claro.

-Si se descubre quiénes somos, la vida de Emilio corre peligro.

-La mala suerte nos persigue,

si nos hubiéramos marchado a tiempo, Ledesma no nos habría localizado.

-Eso no tiene remedio.

-Me consta que no hay marcha atrás, pero no puedo evitar lamentarme.

-No te hagas mala sangre,

tenemos un pacto con él

y no podemos hacer otra cosa.

-Lo sé, no tengo otra opción,...

he de seguir adelante con lo acordado.

Espero haberle metido el miedo en el cuerpo a esa estulta de Marcia.

Me temo que es la única forma de que espabile

y nos sirva de alguna utilidad.

Por su bien confío en que así sea.

Necesito que averigüe qué andan buscando Felipe y Genoveva.

Si no lo hace,

no debe de dudar en devolverla a sus antiguos dueños.

Por supuesto,

no voy a pagar por alguien que no me produce beneficio alguno,

no me he hecho rico tirando el dinero.

(Puerta)

Dichosos los ojos que te ven,

esposa.

¿Quieres acompañarme en la merienda?

Sí.

No paras en casa. ¿Adónde vas a todas horas?

A ver que tienen de novedad en las tiendas.

Sin duda, eso es lo que te tiene distraída últimamente.

Tengo entendido que Lolita ya ha abierto.

No tenía ni idea.

Parece que no te importa

que los Palacios hayan recuperado su negocio.

¿Debería inquietarme?

Pienso que sí, es un traspiés en tus planes.

Las cosas no siempre salen como uno quiere.

Yo no soy la responsable de eso.

Te veo muy sosegada,

como si no te afectara lo que sucede.

¿Has olvidado el motivo por el que regresaste?

Eso nunca lo olvidaré. Sé que estoy aquí

para vengarme.

Nadie lo diría,

te veo muy conformista.

Estás errado, nunca olvides mi determinación.

Solo quería asegurarme de que no has cambiado de opinión.

¿Por qué iba a hacer tal cosa? Podrías tener mil razones,

pero no permitiré que olvides el motivo por el que nos casamos.

Nunca he dejado de tenerlo presente.

Sabes que no puedes vivir sin mi dinero.

Ni tú sin mi protección.

Nuestro matrimonio es la fachada perfecta para que puedas seguir

con tus vicios.

Yo... prefiero llamarlo mis aficiones.

Considéralo como quieras, nada me importa tu vida íntima.

Esa es la idea, que no te interese.

Tenemos un trato.

Y... te exijo que te comportes como una esposa dócil y obediente.

Así será,

no temas.

Doña Susana, le podría soltar un poco del pecho, ¿no?

Que parecía que no podía respirar.

-¿Te digo yo como cortar los quesos o los chorizos

o como despachas las alubias?

-No, ¿por qué iba a hacerlo?

-Entonces no te metas en cómo hago mi trabajo.

-Pues ya está. Creo que me queda bien, ¿no?

-Deja, deja, que falta la funda. Trae la funda, Lolita.

-Yo lo hacía por ayudar,

que cuatro ojos ven más que dos.

Y que esa sisa le aprieta un horror.

-Si quieres ayudar,

mejor que te estés callada.

Sube para arriba.

-No se amostace,

me pongo punto en boca y hablo menos que los adoquines de la calle.

-No deja de sorprenderme

que hayáis retomado los planes de boda tan de repente.

-Ahora que parece que andan las cosas más sosegadas,

nos ha parecido el mejor momento.

-Sí, que la oportunidad la pintan calva y se pue torcer en un suspiro.

-No seas gafe, eso no se dice ni en broma.

-Ea, parece que no doy una,

que to lo que digo le parece un inconveniente.

-Pues a mí me parece muy bien,

porque si don Ramón ha pensado en casorios,

es que la inversión en los Seguros La Tizona marcha viento en popa.

-Yo de esos asuntos no tengo ni idea,

pero me da que no anda muy desencaminada.

-Pues claro, que mi suegro es un lince pa los negocios.

-Sí, ya lo ha demostrado recuperando la mantequería.

-Ya le digo, pensábamos que la perdíamos pa siempre.

-¿Qué os parece la idea de mi sobrino

de regresar al pasado con Rosina?

-Yo, perdone que le diga, pero me parece muy osado,

pero a ver cómo lo recibe la interesada.

-A mí me parece mu romántico,

solo que creo que no lo he entendío bien.

-No hay nada que entender,

quiere recrear el momento en que fueron felices los dos.

-Ya, pero no se puede volver de verdad de verdad.

A mí no me gustaría volver a perder la mantequería.

-No seas taruga, ¿cómo van a poder hacer eso, mujer?

Es solo una pantomima. -Vamos, como un teatrillo.

Ojalá salga bien y funcione,

que con lo que se quieren esos dos,

es una pena que se separen.

-Yo no lo tengo claro,

Rosina tiene la cabeza más dura que la piedra berroqueña.

Si está decidida a marchar a Portugal, lo hará a la postre.

-A ver si se tranquiliza y entra en razón,

que mal estuvo lo que hizo su sobrino,

pero peor está guardar tanto rencor y no darle una oportunidad

para que se enmiende.

-Eso mismo pienso yo, pero a ella no hay manera hacérselo ver.

Marcho. A más ver.

-Espere, que la acompaño.

-¿Podemos ver ya a la novia? -Sí, ya se ha quitao el traje.

-Ya lo tenemos casi todo listo, pronto seremos marido y mujer.

-No sabes la ilusión que me hace escuchar eso.

-No es pa menos, suegro, que es uste más bueno que el pan blanco.

Días me van a faltar pa darle las gracias por recuperar mi tienda.

-No quiero oír ni un halago más.

Yo sí que tengo que daros las gracias

por el regalo que me vais a hacer: mi nieto.

-Entonces estamos en paz.

El señor no está en casa.

Sí, lo sé, me consta que anda realizando ciertas gestiones.

Yo no sé cuándo va a retornar.

Es lo mismo, puedo esperar.

No tengo ninguna prisa.

Yo no puedo dejarla en casa a estas horas,

el señor puede molestarse.

No te apures, no le va a extrañar verme aquí cuando regrese.

¿No pensarás por un momento que puedes echarme?

No señora, yo solamente la informo.

Eso está mejor,

no olvides nunca cuál es tu sitio...

si quieres conservar tu trabajo.

-Marcia, déjanos solos.

Liberto, quería decirle que siento mucho lo que ocurrió...

No continúe.

¿No me va a permitir que me explique?

No, hay nada que explicar,

cualquier palabra que salga de su boca será mentira.

¿Y sabe por qué?

Porque es usted una mujer venenosa, ha arruinado mi matrimonio.

No era esa mi intención.

¿Ve como no puede decir ni una palabra sin mentir?

Su propósito desde que llegó aquí fue hacer daño.

Y no voy a consentir que ahora que se cebe

con Felipe, le voy a proteger.

No quiero hacerle ningún mal. ¿Ah, no?

¿Y qué pretende conseguir entonces?

¿Arruinarle la vida? Mis intenciones son honestas.

Usted no conoce el significado de esa palabra.

Ya veo que no va a escucharme.

Dígale a Felipe que he venido, quiero verle.

Y sí, lo mejor es que me marche.

(SUSPIRA)

Mi niña.

-Lo que no inventen en este barrio, a nadie se le ocurre.

Me han contado en el altillo, que Liberto, para volver con su esposa,

quiere dar marcha atrás en el tiempo

y volver a organizar el evento benéfico

que se celebró en el restaurante y hacerlo de la misma forma.

-No es nada fácil que eso salga bien.

-Yo diría que es más difícil,

que que un besugo a la parrilla se eche al mar y vuelva a nadar.

Está haciendo el canelo,

así no va a recuperar a doña Rosina.

-No seas agorera,

es un gesto de lo más amoroso.

Mi Jose sería capaz de hacer algo así si fuera menester.

-Buenos días. -Buenos días.

-Te traigo los dulces que tanto te gustan para desayunar, faraona.

¿De qué dices que sería capaz?

-De dar atrás en el tiempo

si precisaras de reconquistarme,

lo mismo que pretende hacer Liberto.

-Yo nunca haría tal cosa,

de ninguna forma me arriesgaría a perderte.

-En eso estamos de acuerdo,

mejor le hubiese ido a don Liberto

si hubiese mantenido las manos lejos de doña Genoveva,

y se habría ahorrado esta comedieta.

-Esta mañana me he encontrao con Ramón,

hemos estado un buen rato charlando.

-¿Se sabe algo de la inversión que hemos hecho?

-Según me ha contao, ese asunto va de perlas,

pero debemos esperar unos días antes de soltar las campanas al vuelo.

-Dios quiera que sea cierto. Porque si la cosa se tuerce,

tenemos que entregar el piso a Alfredo

y marcharnos a vivir debajo un puente.

-Mejor, señora, así hay menos polvo que limpiar todos los días.

-Me ha comentado su intención de celebrar su boda con Carmen.

-Me alegro por ellos,

es agradable ver cómo triunfa el amor.

-Lástima que no sea en esta casa también,

a niña no le marcha nada bien.

-¿No se ha levantado todavía?

-Se ha levantao muy prontito, ha comido un poco de bizcocho

y se ha vuelto a encerrar en la habitación, parecía un alma en pena.

-Pobre hija mía.

No es raro que ande tan desasosegada,

no puede entender por qué Emilio tiene que casarse

con la hija del tal Ledesma.

-A mí también me parece todo un misterio.

Por lo que sé,

ese tipo resulta más áspero que una camisa de esparto

y más seco que un bacalao.

-Muy indulgente lo pinta usted,

porque por lo que he oído, es más bruto que un arao.

-¿Qué pinta ese tipo con los Pasamar?

¿Por qué quieren emparentarse con él?

-¡Como que no es de recibo!

Le pone peros a la niña por ser de una familia de artistas,

y ahora va a casar a Emilio con la hija de ese ceporro.

-En todo esto hay algo muy turbio.

-Sea lo que sea lo que le pasa a esa familia,

tenemos que olvidarnos de ellos y preocuparnos de nuestra hija.

-Tienes razón, algo tenemos que hacer pa animarla,

que no vamos a permitir que se marchite por esos del restaurante.

-Yo le voy a preparar unas cocochas,

que eso siempre la anima. -Eso está bien.

Pero nosotros tendremos que pensar en algo de más enjundia.

Felicia, buenos días.

-Buenas.

-¿Ha estudiado lo que le propuse?

-Así es, he decidido que puede disponer del restaurante

para la comida con Rosina.

-Se lo agradezco enormemente, es muy importante para mí.

-Por eso he cedido a su petición,

porque sé lo mucho que se juega con esa reunión.

-Así es.

¿Cree que recordará como estaban colocadas las mesas

y la decoración de la sala? -Haré un poder por recordarlo.

Es muy importante que todo esté tal cual estaba ese día.

-Lo que sí puedo garantizarle es el menú,

tengo apuntado todo lo que solemos organizar para estos eventos.

-Cuanto más podamos aproximarnos a lo que ocurrió, mucho mejor,

preciso retomar el ambiente de ese día hasta el último detalle.

-Lo que será difícil es reunir a los mismos invitados.

-Hay gente importante a la que no sé cómo explicar esta idea

y otros invitados están fuera de la ciudad.

-No se apure por eso,

no es fácil que todo sea exactamente igual.

-Lo sé, pero no voy a dejar de intentarlo.

-Por nuestra parte puede estar tranquilo,

el restaurante lucirá como aquel día.

-Le agradezco muchísimo su esfuerzo.

-Me alegra mucho poder ayudarle. Si me disculpa,

voy a la cocina, no tenemos mucho tiempo

si queremos que esa comida se pueda celebrar.

-Claro. -Con Dios.

-Con Dios.

Antoñito, ¿cómo está Lolita, marcha bien su embarazo?

-Bien. Mi esposa hace vida normal,

y conociendo su fortaleza, será así durante toda la gestación.

Ahora está centrada en la reorganización de la mantequería.

-Me alegro que les vaya tan bien.

Ojalá uno pudiera decir mismo.

-No se arrugue, que pronto cambiará su suerte.

-Eso espero.

Desde que me casé con Rosina, pensé que íbamos a envejecer juntos,

y ya ve, ahora está a punto de marcharse para siempre.

De aquí a dos días puede que no la vuelva a ver.

Espero que lo que estoy organizando sirva de algo.

-Estoy seguro que su viaje al pasado no dejará indiferente a Rosina.

¿Cómo marcha su ocurrencia?

-Acabo de enterarme de que Felicia me cederá el restaurante.

Le ruego que avise al resto de los vecinos,

es importante que acudan los mismos que aquel día.

-Cuente con ello, será un placer ayudarle.

-Lo que más me preocupa es cómo llevar a Rosina al restaurante,...

pero ya se me ocurrirá algo. Espero que todo vaya bien.

-Seguro que sí.

Su esposa y usted no pueden terminar de esta forma,

merecen seguir juntos.

(Llaman)

(Puerta)

Vengo a ver al señor. Está en su despacho.

La señora viene de visita. -Gracias, Marcia, déjanos solos.

Ayer intente verte, pero no estabas y tuve que irme,

Liberto no me recibió con agrado. Llegué tarde a casa.

No he podido salir hasta que Alfredo ha salido a una comida.

Las cosas están muy tensas.

¿Cómo te fue ayer?

Bien, estaba esperando que llegaras para contarte.

Tengo buenas noticias. ¿Has dado con Eladio?

Ayer escribí a un amigo y le pedí que me ayudara a encontrarle.

¿Y lo ha conseguido?

Ese hombre es un fenómeno, tiene controlada a toda la ciudad.

Esta mañana me ha citado...

y me ha dado esto.

"Eladio Sánchez. Calle del Molino Viejo, 4".

Tenemos que hablar con él.

Esta tarde iré. Tienes que conseguir

que denuncie a Alfredo.

Y que testifique por las agresiones que ha sufrido.

Vamos a poner a la luz sus perversiones.

¿Crees que acudirá a la policía?

No es fácil hacer público lo que tiene que contar,

por mucho que sea la víctima. No lo sé,

pero confío en mi poder de persuasión.

Tengo que convencerle que denunciando,

pondremos a ese monstruo en su sitio.

Quiero acompañarte.

No sé. Puede que Eladio reaccione violentamente

cuando le cuente por qué he ido a verle.

Puedo asumir ese riesgo.

Si le cuento el infierno que estoy pasando,

tal vez se anime a denunciar.

Está bien,

iremos los dos, pero tenemos que ser muy precavidos,

intentar que nadie nos vea.

Ojalá Alfredo salga de nuestras vidas.

Y que pague por lo que ha hecho.

-Calle del Molino Viejo, 4.

Gracias a la ocurrencia de Liberto, mañana llenamos el local.

-Me alegra verte más tranquilo.

-Que el negocio marche, siempre me da algo de ánimo.

-Ya que estás tan dispuesto,

te encargarás de las comidas y de las reservas,

así yo podré centrarme en la celebración de Liberto.

-De acuerdo.

Ojalá se pongan de moda esos viajes al pasado

y vuelvan los comensales una y otra vez.

-Buenas.

-Buenas.

-Me marcho para el terruño a recoger a mi Angelines,

por aquí está todo liquidao.

Es de suponer que puedo irme tranquilo.

-Así es, todo está meridianamente claro.

-Cuando vuelva con ella, en unos días será la boda.

No quiero ni una pizca de sorpresa.

¿Estamos? -Descuide, no la habrá.

-Espero que en mi ausencia ni se te ocurra arrimarte a la moza esa.

No quiero que mi hija se encuentre a su prometido

refocilándose con otra.

-No sufra por eso, no tiene nada que temer.

-No lo tengo yo tan claro.

Me parece que su hijo no es de los que respetan su palabra.

Más le vale que se aplique, por el bien de sus hijos.

Usted sabe lo que se juegan.

-¡Maldito desgraciado!

Daría mi alma al diablo por poder romper el trato que tenemos con él.

-Templa, hijo, sabes que eso es imposible,

traicionarle sería tu perdición.

Tenemos que coger lo necesario,

no pierdas tiempo guardando cosas de poco valor.

Nos vamos a marchar enseguida. Tu hermana está fatal.

-Sí. Tenemos que irnos de Valdeza a escape.

¿Ha hablado ya con la gente del restaurante?

-Les he pagado el jornal y les he dado unos cuartos de más

para que se mantengan mientras buscan trabajo.

-Ha sido muy generosa. No nos sobra el dinero.

-Lo sé, pero es lo menos que podía hacer por esa gente

que ha trabajado para nosotros.

En lo único que has de pensar es en tenerlo todo listo

para coger ese tren mañana.

-¿Qué será del restaurante? -He dejado apalabrado que lo vendan

y que nos ingresen el dinero en una cuenta.

Con lo que saquemos, podremos empezar en otra ciudad.

-Buenas tardes.

Me llamo Ledesma, soy aparcero en la finca Valdeza.

Tenemos que hablar.

-Le conozco, le he visto por allí. -Estamos muy ocupados.

¿Puede venir otro día? -¿Cuándo se hayan marchado?

Tiene que ser ahora mismo.

-¿Qué quiere?

-No me voy a andar con melindres,

he visto como Emilio ha despachado a Federico.

-¿Va a denunciarle?

-El señorito era un miserable, se merecía eso y mucho más.

-Si no va a denunciar, ¿a qué ha venido?

-Yo soy pobre, no tengo muchos recursos,

algo de provecho tengo que sacar de lo que he visto.

Estoy dispuesto a guardar silencio si me recompensan adecuadamente.

-Es usted un miserable.

-Llámame lo que quieras,

pero si no me tratan con generosidad,

hablaré con el señor de la finca y contarle lo que he visto

y eso supone él va a ir desfilando hacia el garrote en un decir Jesús.

-Está bien, ¿cuánto quiere por su silencio?

-No es dinero lo que vengo buscando.

-Entonces, ¿qué quiere de nosotros?

-Yo tengo una hija, una muchacha muy poca cosa y algo apocada,

y no sé si podré casarla.

-¿Qué tiene que ver eso con nosotros?

-Ustedes tienen sus buenos cuartos su educación,

si mi hija se emparenta con ustedes,

va a tener la vida resuelta y un buen marido.

Su hijo tiene que casarse con mi Angelines.

-Eso es un disparate.

-O boda o garrote, usted elige.

-No voy a pasar por eso.

¿Cuánto dinero quiere?

-No voy a coger ni una peseta, este trato no acepta regateos.

-Nos tiene agarrados, madre.

Acepto casarme con su hija.

Lamento haber aceptado su petición.

-Podíamos haber buscado otra solución,

insistir en darle dinero.

-No habría aceptado, estaba emperrado en colocarnos a su hija.

-Solo nos queda cumplir con lo pactado.

Lo siento, pero ese hombre siempre te tendrá a su merced.

-No tengo otro remedio que resignarme,

este es mi sino, cargar con una vida de infelicidad.

Solo me queda esperar a que Cinta me olvide pronto

y sea dichosa de nuevo. Aunque sea con otra persona.

¿Qué te ocurre, Jacinto?

Estás más mustio que un lebrel desdentado.

-La Marcelina que está de morros

por la tontá del voto de las mujeres.

-Sí que le duran los enfados a tu parienta,

ni que los metiera en hielo pa que no se le marchiten.

-Buenos días. -Buenos días.

¿Qué le trae a esta humilde casa?

-A tomar un café, si es posible.

Es posible y muy bueno.

Que la Lolita lo ha traído

a la mantequería desde Colombia. Sí, señor.

Desde que ha reabierto, solo trae género de primera.

-¿Sigue aquí alojao el señor Ledesma?

-No, pero me da que regresará pronto.

-¿Cómo lo sabe?

-Creo que ha ido a recoger a su hija,

a la prometida de Emilio, el del restaurante.

-Por lo que veo, el tema sigue adelante.

-Esperemos que la chica sea menos taruga que el padre.

He conocido a gente bruta en Naveros del Río,

pero este se lleva la palma.

-No sé qué han visto en esa familia para emparentarse con ellos.

-Yo tampoco lo entiendo,

tiene menos modales que el burro de un aguador,

es un tuercebotas.

-Hay algo que se nos escapa.

-Tiene que haber gato encerrado.

Mire que preferir a esa chica antes que a su Cinta...

No digo yo que la Angelines sea mala,

pero no le llega ni a la suela de los zapatos a su hija.

-De eso no le quepa duda.

No hay muchacha más hermosa y más espabilada que mi niña.

¿No te parece, Jacinto?

-Bueno.

¡Qué poco hablador estás hoy!

-Estoy mu triste, más que cuando el lobo me se comía alguna oveja.

-Sí que tiene que ser grave. -Mi mujer

que está enfurruñá y no me dice ni ahí te pudras.

-Yo cuando tengo a mi señora de uñas,

le compro unos pendientes o una pulsera

y la tormenta se va.

-No es mala la idea,

pero pa eso de comprar joyas hacen falta unas perras que yo no tengo.

-Claro.

En otras ocasiones, le toco unos fandanguillos,

eso la anima mucho. -Este no sabe tocar la guitarra.

Le da una guitarra y la utiliza pa hacer leña.

-Cántale una canción, pa eso no hace falta instrumento alguno,

y a juzgar por tus gritos borregueros

debes tener muy buena voz.

-Lo pensaré. Gracias, don Jose. -Ea.

"Te voy a dar una oportunidad, la última".

Quiero que averigües qué se traen entre manos,

dónde van al salir del barrio, con quién hablan...

¿Lo has entendido?

-Sí, señor, sí. -Bien.

Ya te dije una vez que si me mientes, si no me obedeces,...

hablaré con la gente que te trajo de tu país.

¿Es eso lo que quieres? -No.

Marcia.

¿Te ocurre algo? -No, nada.

Últimamente he podido observar que...

cada vez que estás alterada, sujetas esa medallita.

¿Qué te sucede? -Estoy bien.

-Ven, siéntate, hablemos con calma.

Quiero que me cuentes la verdad.

¿Te preocupa algo?

-Sí. -¿Es tu pasado?

No sé nada de ti antes de que llegaras a esta casa.

-No gusta recordar eso.

"Son tempos muito amargos".

-Marcia, sabes que puedes contarme todo

lo que quieras.

(Puerta)

-Buenas.

-Permiso.

-Buenas, Liberto. Tome asiento, por favor.

-Sí.

¿Problemas con el servicio? Espero no interrumpir.

-No, solo le preguntaba si le ocurría algo,

la noto algo alterada.

Por cierto, ¿cómo van sus planes de vuelta al pasado?

-Divinamente.

He conseguido el restaurante para dar la sorpresa a Rosina.

-Me alegra, sé la esperanza que deposita en este evento.

-Le agradezco su apoyo, de verdad.

Por cierto, don Felipe,

¿sabe que Genoveva estuvo ayer en esta casa?

-Sí, estoy al corriente.

-Espero que no le moleste que la echara con cajas destempladas.

No puede evitar reprenderla por el daño que me ha hecho

y pedirle que no hiciese lo mismo con usted.

-Genoveva me lo ha contado todo,

estaba muy alterada por la discusión.

-No se fie de ella ni por un instante,

en esa mujer todo es fingimiento.

-Sé lo que me traigo entre manos.

-No es Genoveva quien me preocupa, sino el señor Bryce.

Si el banquero descubre que se entienden, le atacará.

-Ya hemos hablado de esto, y es absurdo darle más vueltas.

Por favor, manténgase al margen de mi relación con ella.

¿Va a salir?

Sí, voy a dar un paseo.

¿Dónde digo que ha ido si me pregunta su esposo?

No creo que pregunte.

¿Sales ahora?

Sí.

¿Y... puedo saber adónde vas?

Por ahí. ¿Qué tal ha ido la comida de negocios?

Aburrida. No has contestado a mi pregunta.

Voy a ver unas tiendas,

luego tomare el té con las esposas de tus socios.

¿Por qué será que no acabo de creerte?

Es la verdad. ¿Qué otra cosa me puede sacar de casa?

No lo sé,

pero quiero recordarte que te comprometiste a comportarte

como una buena esposa,...

si no,... terminarás como tu amiga Marlén.

¿Está claro?

Completamente. Bien.

Y por tu seguridad, espero que no te cites con ese abogado.

No estoy dispuesto a que me pongas en evidencia.

Te aseguro que no tienes de que preocuparte.

Entre Felipe y yo no habrá nada.

Nos hemos visto en un par de ocasiones.

Espero que todo se reduzca a una conversación.

Te juro que es así.

No te atrevas a mentirme.

No lo hago. Alfredo, suéltame, me haces daño.

Deja que me marche, te aseguro que puedes estar tranquilo.

Está bien, puedes irte.

Úrsula, ya sabe lo que tiene que hacer.

Disculpa el retraso, Alfredo me ha sorprendido cuando salía.

¿Sospecha algo? Me temo que sí.

Está convencido de que estamos juntos.

Es peligroso para ti que Alfredo sospeche algo.

Lo sé, pero ¿qué hacemos?

Ser más cautos que nunca.

Tenemos que cambiar nuestros planes.

¿Me vas a permitir que te acompañe a ver a Eladio?

Sí, iremos juntos, pero por caminos separados.

Es posible que Alfredo esté observando la calle.

Vale. Yo iré camino al centro,

le he dicho que iba a ver unas tiendas.

En media hora nos veremos en la calle de Eladio.

Allí estaré.

No te voy a negar que las amenazas de Alfredo,

hacen que me den escalofríos.

Eh, tranquila, todo va a salir bien.

Es mejor que te marches,

puede vernos todo el barrio.

Pronto estará rodeado de pañales y escuchando llantos.

-Me da exactamente igual. Estoy deseando ser padre, Emilio.

-¿Qué era eso que tenía que decirme

que no me podía decir en el restaurante?

-Quiero mostrarle algo.

Pase, pase. Ya me lo agradecerá.

No te enfades con Antoñito,

he sido yo la que le ha pedido que te trajera.

Os dejo solos.

Acércate.

Por favor.

Espero que no tengas para mí otra bronca,

o lo que es peor, un bofetón, que aún me duele el último.

Te aseguro que vengo con buenas intenciones.

Tenemos que aclarar algunas cosas.

Te escucho.

A ver, llevo unos días que no dejo de pensar en lo nuestro

y necesito que me contestes a una pregunta:

¿Lo que ha habido entre nosotros era verdad?

No te entiendo. ¿A qué te refieres?

Hablo de nuestros sentimientos.

Preciso saber si cuando bailábamos juntos, paseábamos o nos besábamos,

lo que sentías era real,

tal y como escribiste en tu cuaderno o era una simple burla.

Era tan real, como que tú y yo estamos aquí ahora mismo.

¿Cómo iba a mentir sobre lo que siento por ti?

Cada instante que he pasado a tu lado

ha sido el mejor momento de mi vida.

No lo cambiaría por nada.

Desde que te vi he anhelado estar junto a ti.

A mí me pasa lo mismo.

Me alegra saber que tus sentimientos

son verdaderos y que siguen vivos.

Más que nunca.

Pero es imposible, no podemos seguir juntos.

Emilio, no sigas hablando,

te quiero hacer una propuesta.

Me da igual que hayas ocultado tu futura boda.

Ahora sé que me quieres

y te ofrezco mi ayuda para romper el compromiso con Angelines.

¿Qué estás diciendo?

¿Ha visto?

Son los mismos platos y cubiertos que usamos en el acto benéfico.

-Es usted muy atenta, está cuidando hasta el último detalle.

-Es lo que pidió su sobrino.

-Yo ya tengo preparada la ropa que me puse la otra vez.

Espero que esto sirva para convencer a Rosina.

-Supongo que sabrá valorar l esfuerzo que está haciendo Liberto.

-No sé si será suficiente, Rosina es muy testaruda.

-Bueno, hacemos lo que está en nuestra manos,

solo podemos intentar que el plan de Liberto salga lo mejor posible.

-Se le da muy bien organizar banquetes.

¿Va a celebrar aquí la boda de su hijo?

-No lo sé, la verdad es que no lo había pensado.

-No se la ve muy contenta con ese enlace.

-No se casa un hijo todos los días.

-Cierto, pero tiene que reconocer que su consuegro

no es un mirlo blanco.

¿Es eso lo que le entristece?

-No, es porque de alguna forma, cuando se case,

me voy a quedar sin él. -En eso no le falta razón,

mis dos hijos están en el extranjero,

y les echo tanto de menos.

-Al menos mi Emilio no se va a ir tan lejos.

Por cierto,... ¿se ha enterado de que Ramón y Carmen

han retomado sus planes de pasar por la vicaría.

-He vuelto a tomarle medidas a Carmen para terminar el traje.

Si no se casan esta vez, desisto de ser la que les cosa el vestido.

Habrá vestido usted de nupcias a casi todo Acacias.

-Son tantos años y tantas bodas...

Recuerdo cuando Rosina y Liberto volvieron de su luna de miel,

qué felices estaban.

Deseo de todo corazón que todo salga como Liberto ha pensado.

-¡Dios quiera que su plan funcione!

-¿Qué plan tiene que funcionar?

(SILBA)

Si Felipe pregunta por mí,

dile que he llevado a limpiar mi traje para mañana.

-(ASIENTE) Le veo muy feliz.

-Sí. Sí, estoy más animado.

La sorpresa para Rosina va fetén

y tengo el palpito de que todo saldrá a pedir de boca.

-Seguro que queda encantada. -Eso espero,

que todo vaya bien y sepa lo mucho que la quiero.

-Le deseo buena suerte.

-Gracias, Marcia. Buen día.

-Buen día.

(Se cierra una puerta)

(Se abre y cierra una puerta)

¿Don Liberto?

¿Quién anda ahí?

No te sobresaltes,

soy yo, que he entrado por la puerta de servicio.

¿Quiere usted?

Nada, solo venía a hablar contigo un momento.

Ahora no puedo,

tengo mucho trabajo.

Cuidado, no trates de torearme.

Si te digo que quiero hablar, tú te paras y me escuchas.

Bien. Vengo de parte de don Alfredo.

Sé que doña Genoveva ha salido del barrio

y sospecho que está con tu señor.

Yo no sé nada.

No me mientas,

puedo ver en tus ojos que tratas de engañarme.

Si quieres seguir con la protección de don Alfredo,

dime ahora mismo

dónde están doña Genoveva y don Felipe.

Espero que el plan de Liberto funcione,

si no, perderá a su esposa.

Y puede que para siempre.

Llevas todo el día dándome esquinazo.

Eso no es cierto.

Solo hay una razón para que me temas,...

que sepas que no has actuado bien conmigo.

En lo que me resta de vida, solo podré amar a una mujer.

Mi corazón será tuyo para siempre.

Mi señora no va a poder asistir a esa comida.

Tendrán que contar ustedes con un cubierto menos.

-Eso no puede ser. -Es un desastre.

-¿Qué está pasando aquí? Antoñito,

preciso de su ayuda y de algo de dinero.

Debo actuar a espaldas de mis padres.

Cuente con ello. ¿Qué se propone?

Alfredo tiene mil ojos y todos nos están mirando.

¿Eladio no ha dado señales de vida? No, y ya debería estar aquí.

¿Y si al final se ha arrepentido y no viene?

¿Te ha dicho dónde están?

Sí, señor. Pues no me haga esperar.

Genoveva va a comprender al fin

el alto precio que cuesta traicionarme.

El amor en ocasiones es muy difícil.

-Que se lo digan a nuestra Cinta.

Aunque hoy la he notao más animá y sonriente,

casi como era antes.

Al único sitio al que vas a ir hoy es al restaurante.

-Agradezco tu interés, pero tengo cosas que hacer antes de mi partida.

-No puedes faltar a esa comida, te lo aseguro.

-Pero ¿por qué? ¿No me vas a decir qué está pasando?

Sé lo que está haciendo.

Pero lo que debería preocuparle...

es que don Alfredo también está al tanto.

¿Tiene lo que le pedí?

Los dos billetes de tren solo ida.

Se lo agradezco de veras. Les deseo toda la suerte del mundo.

Nadie que haya jugado conmigo...

ha seguido con vida para contarlo.

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Acacias 38 - Capítulo 1058

18 jul 2019

Susana vuelve a coser, va a confeccionar el vestido de novia de Carmen.
Genoveva y Felipe van en busca de Eladio, el amante de Alfredo, para que testifique contra él. Úrsula se cuela en casa del abogado para sonsacar a Marcia los planes de su señor y Genoveva.
Los Pasamar recuerdan el chantaje de Ledesma para que Emilio se comprometiese con su hija Angelines. Cinta ofrece su ayuda a Emilio para romper su compromiso.

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  1. Anani Moreno

    Hola, me encanta esta serie no me pierdo ningún capítulo. Esta es una crítica constructiva, me llama la atención que Lolita después de tener años casada con Antonio y viviendo en la ciudad, aún no haya aprendido a hablar bien, refinarse un poco, sigue tan pueblerina desde que llegó a Acacias. Creo que ya es hora que mejore.

    19 jul 2019
  2. Mélany

    Como dice Marcela, a mi también me da rabia que no haya avance... Me gusta verlos y me extraña que aquí no los pongan con el capítulo, sea que se haya retrasado la trasmisión o no... Yo creo que eso es independiente. Y, también apoyo lo que ha dicho Isabel... Que pena... Liberto, tan majo y tan enamorado de Rosina, y hace esto... Se ve que está súper arrepentido y que la sigue queriendo con locura, pero haber que pasa. Me va a dar muchísimas pena si se separan y ella no vuelve...

    19 jul 2019
  3. Marcela

    Emilio, sin ser experta en tecnología y/o medios de comunicación, ni mucho menos, creo entender que la transmisión de los capítulos por la TV y los capítulos que se suben a Internet, son dos cosas independientes. Una pauta de ello me la dá el hecho que en Buenos Aires, con una diferencia horaria de cinco horas ( en esta época del año, y sinó son cuatro horas, con respecto a España ) en este sitio encuentro el video del capítulo del día alrededor de las 15:00 horas argentina y por RTVE Internacional la pasan entre las 17 o 18 horas .- S.e.u o.

    19 jul 2019
  4. Emilio

    Marcela: Es debido al retraso en la emisión de los capítulos debido a la transmisión del Tour de Francia.

    18 jul 2019
  5. Isabel

    Arantxa ha estado "sembrada" esta tarde con esta frase: "Mucho mejor le hubiese ido a D. Liberto, si hubiese mantenido las "manos" alejadas de Dª Genoveva y se habría ahorrao toda esta comedieta que está montando" ... además tiene muchísima razón con lo que ha dicho. ¡Ay Liberto, que nos has dado gato por liebre y no sólo a Rosina!!!.

    18 jul 2019
  6. Marcela

    Capítulo 1058. terminó abruptamente y sin los avances del próximo como sucede de costumbre, ¿ Que les pasa a los responsables últimamente ?

    18 jul 2019