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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1044 - ver ahora
Transcripción completa

¿Alguien dice ser testigo?

-Todo es mentira.

Y todo lleva el sello de nuestro banquero.

-(GRITA) -¿Qué ha pasado?

-Que me ha pisao el dedo. -Cómo te voy a pisar.

-Sé que eres incapaz de comportarte de una forma tan vil.

Pero he venido para que lo escucharas de mi boca.

¿Te vas por el camarero? Me voy pa no verle.

Y me muero si me marcho.

Cinta, estás huyendo.

"Emilio, enserio,...

yo intentaría hablar con ella antes de que se vaya".

"No sé, decirle lo que siento y que no quiero que se marche".

-"Es mejor así".

"A usted se le escaparán las razones, pero créame, es lo mejor".

Ese artículo lo firma un reportero, no yo.

-Cuando descubra y demuestre

que ha sido usted el que está detrás de estas calumnias,

no tendré clemencia.

No me gustaría dar por terminada esta reunión improvisada

sin mostrarles mi agradecimiento por su lealtad.

Sí vale la pena ayudar a los vecinos, a mis amigos.

¿Y a don Liberto también?

Hable con don Felipe.

Sería bueno que tanto el Ministerio Fiscal como el Tribunal

vieran que su esposa cree en su inocencia.

-Pues entonces lo atestiguo.

-Que cohabitara con usted sería más convincente.

-Valdeza. Cesáreo anda preguntándoselo a todo el mundo.

Era por sacar un tema, pero no le veo por la labor.

Marcia, la doncella del don Felipe

trabaja para mí.

No puedo menos que felicitarla.

Gracias, señor,

sabe que estoy enteramente a su servicio.

Solo hay una cosa que me inquieta.

Dígame, señor, ¿qué le preocupa?

¿Está segura que esa tal Marcia nos será fiel?

No se apure, señor,

le garantizo que ni por un instante se le ocurrirá traicionarnos.

Eso nunca se sabe,

por dinero o por ambición puede cambiar de opinión

y ponerse en nuestra contra.

En otro caso no le diría que no, pero...

Marcia está totalmente en mis manos.

Veo que siempre va un paso por delante.

Verá, señor, Marcia ha estado hasta ahora al servicio

de unos tipos de muy baja catadura,

le he prometido liberarla de esos truhanes

si hace lo que le pidamos.

Comprendo.

Entonces, para liberarla de esos hombres,

tendremos que soltar un buen dinero.

¿Es eso un problema? No, no, no.

Estoy dispuesto a pagar por esa chica, pero con una condición.

Usted dirá, señor.

Genoveva no debe saberlo,

este trato debe quedar entre nosotros dos y Marcia.

No veo ningún inconveniente,

pero me gustaría preguntarle el por qué de esta decisión.

Genoveva no tiene que estar al corriente de todo lo que hago.

¿O acaso me va a decir que ella no tiene secretos para mí?

Todos ocultamos algo.

Pero si me permite, creo que en esta situación hay algo más.

Ya se lo he dicho, no quiero que sepa nada de esto.

Disculpe, ¿desconfía de ella?

En este caso,... sí.

Los dos sabemos que Genoveva presta demasiada atención a Felipe.

Usted misma me lo dijo.

Lo cierto es que...

Ya hace un tiempo que me preocupa

esa admiración que tiene la señora por el abogado.

Por eso creí que sería buena idea tener una confidente

dentro de la casa de don Felipe. Pues estará de acuerdo

en no darle esta información a mi esposa.

Por eso se lo he contado a usted lo de Marcia, no a ella.

Bien.

Nos vendrá de perlas que esa chica esté en la casa

para sacar información,

ahora que sabemos que don Felipe es el abogado de don Liberto.

Es usted lista,

muy lista.

Solo trato de cumplir con mi obligación.

Bien. Pongámonos en marcha.

¿Quiénes son los que tienen sometida a esa chica y cuánto piden por ella?

(Sintonía de "Acacias 38")

Gracias por venir, esperamos que hayan quedado satisfechos.

Hasta la próxima.

Si llegan quedarse un minuto más, les echo a escobazos, que pelmazos.

-Ya lo sabe, madre, la última mesa suele ser la más pesada.

-¿Y tú qué tienes?

Llevas toda la tarde con cara de pasa.

-Estoy muy inquieto.

-¿Asuntos de amores?

-No,... es por cierta cosa

que me ha comentado Antoñito. ¿Qué ha pasado?

-Según me ha contado, Cesáreo anda por ahí preguntando por Valdeza,

aunque cree que se trata de una persona.

-¿Por qué puede estar interesado en Valdeza el sereno?

-Supongo que le sonsacó algo a Camino y empezó a investigar.

Lo que no logro adivinar es qué está buscando.

-Y lo peor es que parece que va progresando.

Me da que ya sabe que Valdeza es una finca

y no una persona.

-¿Por qué dice eso?

-Por las llamadas que han recibido nuestros antiguos vecinos.

Es posible que sea él el que llamó a Santander

preguntando si nosotros vivíamos en la finca.

-¿Le has contado algo a Cesáreo de lo que ocurrió en Valdeza?

-¿Qué le has dicho?

-¿Cómo se ha enterado de la existencia de la finca?

-Templa, Emilio,

puede que ella no tenga culpa de nada.

Es posible que la haya escuchado hablar en sueños.

No ha dejado de tener pesadillas. -Tienes que tener más cuidado,

no podemos permitir que descubra nuestro secreto.

-Ni él, ni nadie.

-Has de ser muy cauta, Camino.

-No te apures, mi niña,

saldremos de esta con bien y todos juntos. Eso sí,

tendremos que estar atentos,

ella no puede evitar tener esos malos sueños después de lo que pasó.

-Sé bien que no tienes culpa de nada.

No quería hablarte así, lo lamento.

Hablaré con el sereno para descubrir qué trata de averiguar.

-No, no me parece oportuno.

Tenemos que estar muy atentos para no levantar la liebre.

-¿Qué quiere que haga entonces? -Nada,

actuar como si no ocurriera nada de enjundia.

Seré yo la que se encargue de Cesáreo.

¿Sigue sin apetito, señor?

-Así es.

No se puede ir a la cama con la tripa vacía,

eso solo lo hacen los pobres de solemnidad.

-No me entra nada en el cuerpo.

-Si no le gusta el guiso que le he preparao,

le puedo hacer unos huevos fritos.

-Mejor vete al altillo a descansar.

Llévate el guiso y compártelo con tus compañeras.

-Por mi encantá,

señor, pero a lo mejor cambia de opinión y le entra apetito.

-No lo creo.

Rosina tampoco va a cenar,

no parece que tenga mucho intención en salir de su cuarto.

-Yo no me voy a llevar eso, señor,

no me lo voy a llevar al altillo, lo que me faltaba,

que las criadas se acostumbren a cenar esos manjares.

-Haz lo que quieras.

-Haga un poder.

Levante el ánimo.

Ahora que las cosas se están encaminando con doña Rosina,

verá como todo va a ir a mejor.

Incluso la señora va a recuperar el apetito, ya verá,

porque doña Rosina, sin hambre, no es doña Rosina.

-Casilda, vete al altillo a descansar,

no quiero seguir viéndote por aquí.

(Llaman)

-Vaya, a estas horas viene una visita.

-Liberto, sé que no son horas,

pero quería saber cómo se encuentra.

-Regular,

la situación es muy extraña. Apenas puedo hablar con mi esposa,

parece que nos evitamos desde que he vuelto.

-Es normal que tarden un tiempo en volver a su rutina.

-Eso si es que volvemos a ello.

-No se ponga en lo peor,

seguro que todo va a arreglarse.

¿Cómo está su situación legal?

Espero que el juicio no llegue a producirse.

-Yo también, pero no puedo asegurarle que sea así.

-Anímese,

Felipe, es buen abogado, le sacará de esta.

-Felipe tiene con toda mi confianza y respeto,

pero don Alfredo tiene los mejores abogados que puedan pagarse.

-Quiero que sepa que cuenta con todo mi apoyo en esta causa.

Haré lo que sea necesario,

declarar en su favor, hablar con el juez, lo que sea.

-Es usted oro molido.

Ha tenido que suceder esta desgracia

para darme cuenta del cariño que me tienen.

-No le quepa la más mínima duda.

-No le había dado la importancia que tiene.

Al igual... que tampoco había valorado...

la mujer tan maravillosa que tengo por esposa.

-Los dos son muy buenas personas,

y por eso quiero apoyarles públicamente.

He reservado en el restaurante mañana para que comamos juntos.

-Se lo agradezco.

Es un privilegio contar con su apoyo.

Trataré de convencer a Rosina.

-Espero que no ponga ningún impedimento.

Haré lo que pueda, pero no le prometo nada.

Qué alegría.

He recibido una nota de doña Susana,

quiere venir esta tarde a despedirse de ti de parte de todas las vecinas.

Mira que bien, ¿no?

Hay que ver lo que nos aprecian en este barrio,

y eso que somos, como quien dice, recién llegados.

Usted, que se hace querer esté donde esté.

Ya verás como a ti te pasa lo mismo.

Si una va por vida con humildad y buena fe,

la reciben en todos los lados con los brazos abiertos.

Seguiré sus consejos, usted de esto de salir de gira sabe un rato.

Me he pasado media vida rodando por esos mundos de Dios.

Oye, ¿llevas los pendientes que te regalé al cumplir los 15?

Sí, los he dejado ahí para que Arantxa los guarde.

Esos pendientes siempre me han dado suerte.

Y a mí,

mi abuela me los regaló cuando era mocita,

y espero que te hagan tan feliz como me hicieron a mí.

Es usted muy buena conmigo.

Le aseguro que no me los voy a quitar.

La voy a echar mucho de menos.

Y yo a ti, cielo mío.

Y yo a ti.

-Cinta,

último aviso,

yo voy a cerrar los baúles, lo que no hayas metido, aquí se queda.

Voy a ver que queda en el armario.

-Espera un momento, Arantxa,

tienes que guardar esos pendientes ya.

-Yo guardo lo que quiera,

pero no me ha parao solo por eso, ¿no?

Ay... A ver, ¿qué tiene?

-Mucha inquietud.

-Es normal que se preocupe por la niña,

pero ha de ver que de niña tiene cada vez menos,

porque ya es toda una mujer.

-Me tienes que prometer que cuidarás de ella como oro en paño.

Te llevas lo más valioso de la casa.

-Yo diría ya que lo único con valor, lo demás ya se ha empeñado.

-No quiero que la pierdas de vista ni en el teatro,

ni en el hotel,

ni dando un paseo.

-Voy a estar más pegada a ella, que su sombra.

-Y sobre todo, que no se quede a solas con el Boquerón.

-Uy, uy, como el Boquerón se pase,

lo paso por harina y lo frío.

Aunque sean novios,

no quiero que hagan nada hasta que estén casados, como Dios manda.

-Diga que sí, señora, que la honra de la niña es de lo más golosa.

-Pues está en tus manos.

-No sufra, señora,

yo a la niña la quiero más que a mi vida,

y la voy a tener vigilada y entre algodones.

Eso se lo prometo yo por nuestra Señora de Begoña.

No se preocupe. -Eso espero.

¿Te duele si hago esto?

-(SE QUEJA)

¡Te he hecho daño! -(RÍE)

La verdad es que no, pero ha valido la pena por ver su cara susto.

-Casi se me sale el corazón por la boca.

¿Estás bien o no?

-Sí, ya casi no me duele.

-Bendita juventud,

a tu edad se pasan todos los males en un decir Jesús.

-Y eso que ya estoy añoso,

que antes cascaba las nueces con el sobaco.

-Vamos a lo que importa,

¿puedes o no puedes participar?

-Vamos a verlo. -Venga.

-(SOPLA)

-Ahí va. -Vamos ya.

¿Estás bromeando o has perdido la puntería?

Pa mí que tantos cuidaos

me ha hecho perder... el punto de mira.

A ver, dame.

-Hundidos, estamos hundidos, has perdido tu don.

No sea cenizo, que se me van toas pal mismo lao,

lo único que tengo que hacer es apuntar una miaja más pal otro.

¿Lo ve? Sigo teniendo mi don. -Ahí está.

Marcho a escape a por los billetes para Naveros,

que si queremos llegar al campeonato tenemos que salir hoy mismo.

Baja ese melón. Dios mío.

(RÍE)

-¿Hasta cuándo vas a estar haciendo el canelo con las bolitas?

Pareces una criatura. -Hasta que termine el concurso.

A mí esto me importa un pito, pero tendré que seguirle la corriente

a Servando pa ver si recupero mi medallita.

-Más nos vale, que esto de las canicas ya resulta pesao.

-Ten paciencia,

hoy salimos pal pueblo del Servando, que el campeonato es mañana.

-Pero entonces no vas a dormir en tu catre con una servidora.

-No queda otro remedio, Naveros del Río no está cerca.

-Eso me importa un comino, yo no me he casao pa dormir sola.

Ya sabes lo mucho que me gusta tu calorcillo todas las noches.

-Mujer, que va a ser solo un día,

y luego lo cogeremos con más ganas.

-¿Me vas a echar de menos? -Pues claro, lechoncilla mía.

-Ay...

Está bien, pero mal rayo parta a Servando Gallo que nos separa.

Y por algo de tan poca sustancia.

-Descuida, entre partida y partida solo pensaré en ti.

-Está bien.

Jacinto.

Don Felipe.

Le andaba buscando.

Ya sabe dónde está mi casa, solo tiene que llamar a la puerta.

No me resulta tan fácil, Alfredo me controla cada paso que doy

y, salir a la calle se ha convertido en una odisea.

Ya.

Comprendo que está pasando por una situación

incómoda.

No sabe hasta qué punto.

Cuando no me miran mal por lo de Liberto,

me echan en cara el fraude que supuestamente

ha cometido mi esposo. Muchos la tienen como su cómplice.

Así es.

Y aunque me importe poco lo que piensen los demás,

no deja de ser inquietante.

Espero que con el tiempo se aclare este galimatías.

Con Dios.

Espere un segundo.

Quiero aclarar que lamento mucho lo que está pasando con Liberto,

nunca pensé que podría ocurrir algo así.

Pues trate de solucionarlo. Ojalá pudiera.

También quiero insistir en que nada tengo que ver con el asunto

del Banco Americano.

Dice no le afecta lo que piensen de usted,

¿por qué me da explicaciones?

¿Qué le importa lo que yo piense?

Solo pretendía que usted conociera la verdad.

Por eso le he buscado.

Me encantaría charlar a solas un rato,

aclarar lo que ha ocurrido.

Lo siento, pero no puedo.

¿Ni siquiera unos minutos? No.

Preciso dedicar todo mi tiempo a la defensa de Liberto.

Los abogados de su marido irán a por todas.

De eso no tenga duda, ha buscado a los mejores.

Genoveva, esto se podría solucionar de manera rápida y justa,

si cooperara conmigo.

Eso que me pide es imposible.

Ya.

En ese caso, no la molesto más, ya nos veremos en otro momento.

Estaré deseando que llegue esa ocasión de la que habla.

Lo cierto es que...

yo también deseo pasar

un rato a solas con usted.

En fin, debo irme. Con Dios.

Con Dios.

Te voy a tener que reprender por no obedecerme.

"¿En qué he errado?".

-Te dije que te dedicaras a estudiar.

-"Tengo mucho trabajo".

-¿Hiciste los deberes que te puse?

-No, pero Agustina, me está ayudando con las letras.

-Ah, ¿Agustina?

¿No te es suficiente con mis clases? -Sí.

"Pero ella me está ayudando a hacer una cosa".

-Y he de suponer que "esa cosa" es un secreto.

-"Es una sorpresa".

-Ya.

Me encantará descubrir esa sorpresa.

-"En breve".

-Me voy, pero quiero que esta tarde estén los ejercicios estén hechos,

no me importa que no esté la casa limpia o la cena sin hacer,

¿está claro? -Sí, señor.

Veo que estás intimando con tu señor.

No te avergüences,

estás haciendo lo correcto,

y eso tiene buenas consecuencias para ti.

He hablado con don Alfredo y tengo noticias.

¿"Qué sucede"?

Oh, no te alarmes, todo bueno.

El señor Bryce va a pagar por ti. Esa gente no volverá a molestarte.

¿"Yo seré libre"?

Desde luego,

pero has de tener en cuenta

que tu deuda con nosotros ha crecido.

Ahora, más que nunca, estás a nuestra órdenes,

sea para lo que sea.

Tienes que estar muy atenta a las reuniones de don Liberto

y don Felipe.

Escucha sus conversaciones

y memoriza todo lo que hablen sobre la preparación de la defensa.

No pierdas ni una palabra.

Es muy importante para nosotros saber lo que hablan.

No quiero tener que recordarte

por qué estás aquí y a quién se lo debes.

"Entiendo".

Me alegro que se haya animado a venir, Rosina.

-No quería hacerle un feo.

-Todos estamos muy agradecidos por esta invitación,

es muy valiente por su parte mostrarnos su apoyo.

-No hay de qué,

en esta casa somos muy lanzaos.

-Nadie podía poner en duda su buen nombre, Liberto.

Me refiero a que nadie cree

que usted

pudiera forzar a Genoveva.

-Todos pensamos que es una falsedad.

-Es un enredo del liante de don Alfredo.

-Hasta ahora no le ha salido nada mal.

-Confiemos en el buen hacer de nuestro amigo Felipe.

-Seguro que pone a su servicio todos sus conocimientos sobre leyes,

que no son pocos.

-Nuestro futuro está en sus manos, no solo que usted quede libre,

sino que el barrio recupere su estatus económico.

Yo confío plenamente en él.

-Me alegro de escucharte optimista.

-Reconozco que por primera vez en mucho tiempo,

sí lo estoy.

-Ojalá todos tuviéramos su ánimo.

-Créame, amiga mía,

cuando la situación pinta tan negra como ahora,

es fácil caer en la desesperación,

pero la vida me ha enseñado que por duro que sea el presente,

no va a ser siempre igual. -Pues claro que sí,

no hay mal que dure cien años. -Ni cuerpo que lo resista.

-Recuerde que he pasado años en la cárcel

y llegué a pensar que mis días terminarían allí.

-Puf, fue una época de lo más amarga.

-Un infierno en vida,

pero ahora, además de estar libre,

tengo a mi familia y he encontrado a la mejor compañera del mundo.

-No...

La vida nos ha vapuleado con fuerza en alguna ocasión,

pero todo se endereza cuando menos lo pensamos.

-Lo último que se pierde es la fe y la esperanza.

-Les agradezco sus testimonios,

sus intentos por animarme es lo que más preciso.

Y tengo que decirles que...

tener buenos amigos como ustedes,

me ayuda muchísimo.

-¿Cómo andan de apetito nuestros invitados?

-Bien, tengo que reconocer que estando en tan buena compañía

me está abriendo el hambre.

-Yo tomaré un consomé con una yema.

-Los demás, si os parece,

tomaremos los entremeses y ese faisán que tan bien hacen aquí.

-¿Estás bien?

-Sí, perfectamente.

Espero que no nos dejemos nada,

hasta he metido unos bocadillos de sardinas para comerlos en el tren.

-No sé si voy a aguantar, a mí ya me está entrando apetito.

-Quédate, y te preparo unas gachas.

-Deja de jorobar, Marcelina,

que Jacinto tiene una misión y no hay que distraerle.

-No es decente que me separe de mi marido.

-Que es solo un día.

-Compréndelo, es la única forma de recuperar la medallita.

-Por culpa de este tuerce botas. -Oye, un respeto,

que peino canas.

Has de tener fortaleza

y saber que estás casada con un as de las canicas.

-Antes eras la mujer de un pastor, y ahora la mujer de un artista.

Anda que no has mejorao.

-Y tienes que mentalizarte

a ser la pareja de un hombre que tiene un don magistral.

-¿Un don?

Un don es curar a los enfermos y adivinar el porvenir,

no pegar a una bola con otra.

-No seas descreída,

Jacinto va a ganar el campeonato... y va a pasar a la historia,

y su nombre se escribirá con letras de oro

en el libro de la glorias deportivas.

-Deje de dar coba y aligere, que a este paso perdemos el tren.

-Tampoco pasa na malo si te quedas en tierra.

Me da mal fario este viaje.

-No temas, que volveremos antes de que te des cuenta.

-Además, le voy a cuidar como si fuera mi propio hijo.

-Está bien, pero ten mucho cuidao,

que no te salten un ojo de un bolazo.

-Te prometo volver pronto y de una pieza.

-Llamaremos por teléfono a la mantequería

para daros el reporte de cómo nos ha ido.

-Y no te metas en discusiones,

que en esas tierras tienen que ser más brutos que un arao.

-(CARRASPEA) -Mejorando lo presente.

-Mañana volveremos, te lo juro por estas que son cruces.

-Voy a estar esperándote, así que no te quedes allí ni un minuto más.

-No podría, los vecinos me han dao un día de permiso.

-Voy a estar contando las horas hasta que vuelvas.

-Venga, que al final perdemos el tren.

Tira, tira. -¿Qué?

-(SUSPIRA)

Aquí tienen la cuenta. ¿Han comido bien?

¿Ya se marchan? ¿No quieren un digestivo?

-No, gracias, ahora toca reposar tan buena comida.

-Espero que todo haya estado de su gusto.

-Sí, le aseguro que hemos estado la mar de contentos.

¿Verdad, Rosina? -Sí, supongo.

-¿Les han tratado bien mis hijos? -La comida ha sido exquisita,

doña Felicia, y el trato intachable.

-Nos gusta cuidar a nuestros clientes como se merecen.

-Tiene unos hijos educados, encantadores y trabajadores.

-Que son más majos que las pesetas. -Le felicito,

con ellos tiene el éxito del negocio asegurado por muchos años.

-Me llena de orgullo escucharle.

-Debe sentirse muy orgullosa de ellos.

-Modere sus halagos, cualquiera diría que intenta decirme algo.

-Prefiero no contestar a eso.

-Si me disculpan...

-Alegre un poco esa cara, Rosina,

que los nubarrones que tenemos encima terminarán pasando.

-Le agradezco la intención, pero me cuesta creerle.

-Hace usted muy mal.

Todo va a solucionarse. Todo mejorará

en todos los sentidos, incluso en lo económico.

-Mi padre otra cosa no será, pero optimista...

-Lo que estoy diciendo, muy pronto lo vais ver.

-Pues ojalá,

porque empiezo a estar hasta el moño de tanta negrura.

-En fin, a lo mejor ha llegado el momento de marchar.

-Le agradezco una vez más su invitación,

ha demostrado ser un amigo.

-No tiene nada que agradecer, nosotros también

hemos estado muy a gusto, ¿verdad?

-Claro que sí, no hay nada mejor que compartir la mesa con amigos.

-Maldita seas.

-¿Decía algo, Rosina?

-No, nada, nada.

Tú todo el tiempo detrás de mi princesita,

que no quiero que la dejes ni a ni a sombra.

Si está triste, la animas.

Y si está demasiado alegre,

preocúpate más, no sea que el Boquerón haya...

tomado Zamora, y eso no se puede consentir, tú ya me entiendes.

-Solo a medias,

porque en el fondo me está pidiendo lo mismo que doña Bellita.

-Nos la tienes que cuidar muchísimo,

por fuera ya parece una señorita,

pero por dentro sigue siendo una niña.

-Descuide, don Jose,

que estaré con un ojo puesto en ella y otro en el guitarra.

-Mejor pon los dos ojos en ese,...

y si la cosa se complica,

te traes de vuelta a la niña, y todo arreglado.

Y tráeme bicarbonato, que me están entrando unos ardores de pensarlo...

No se desasosiegue, don Jose,

nuestra Cinta sabe muy bien lo que quiere

y no va a hacer nada para quebrar su confianza.

Pueden dormir tranquilos.

-Lamentablemente, eso no va a poder ser hasta que estéis de vuelta.

-Con nadie va a estar mejor nuestra criatura que con Arantxa,

si ha criado a la niña.

-Yo no quería decirlo así, ¿eh?,

pero eso es una verdad más grande que todo el monte Igueldo.

Que yo a esa niña la quiero, como una madre quiere a su hija.

(LLORANDO) Voy a por las sales.

-Que estoy yo bien segura,

que en esta casa queremos a nuestra pequeña a rabiar.

¿Qué están confabulando?

Nada, solo le pedíamos a Arantxa que esté pendiente de ti.

Como si eso hiciera falta,

Arantxa me va a tener más protegida que si fuera de porcelana.

-Esperemos que eso sea suficiente.

Además, también está Rafael para auxiliarme si lo preciso.

Eso no sé si me tranquiliza o me inquieta más.

-A ese habrá que atarlo en corto,

que la tentación por esos mundos de Dios es mucha.

¿Cuántas veces hemos de hablar de esto?

¿Acaso no se fía de mí? De ti ciegamente,

pero un hombre es un hombre,

y a la postre, todos tienen la misma idea en la cabeza.

Será doña Susana, que viene a despedirte

de parte de las vecinas.

-Hay que ver lo amable que es esa señora... y lo pesada.

-Doña Susana, menuda comitiva que ha traído usted.

-Estas, que se han apuntado a última hora.

-Perdone el atrevimiento,

pero doña Susana ha ido a comprar las flores,

y como nos hemos enterao que venía a despedirse, pues aquí nos tiene.

-Vamos, que nos ha dao mucho coraje no decirle adiós a la señorita.

-Ya saben lo mucho que nos gusta su arte.

-Y como ahora lo ha heredao la muchacha,

pues pa eso estamos,

pa desearle una gira de lo más exitosa.

-Así que, mucha mierda.

-Fabiana, no es propio de ti decir esas vulgaridades.

-No la reprenda,

entre los artistas esa es la mejor forma de desearse suerte.

-De todas formas, les pido disculpas por traer todo este tropel.

-No hay nada que disculpar, que el cariño siempre es bienvenido.

-Y mucho más ahora, que nos pillan con el corazón arrugao

por la marcha de la chiquilla.

-Las despedidas siempre son muy tristes,

si lo sabré yo, que acabo de decirle adiós a mi Jacinto.

-No sé si será mucho pedir,

pero no estaría mal que nos cantara una copla,

como no vamos a poder verla en los escenarios.

-Esto no es de recibo.

Además de colaros, queréis un espectáculo gratis.

-Pa eso están los artistas, pa dar gusto a su público.

Yo estoy encantada de entretenerlas un rato,

les agradezco que hayan subido a despedirse.

Arantxa, la guitarra para que acompañar a la niña.

-Tomen asiento, por favor, como en su casa.

Aquí.

Parece que fue bien la comida con Liberto y Rosina.

-No sé hasta qué punto, ella no estaba a gusto.

-Desde luego, se notaba que estaba haciendo un esfuerzo

por acompañarnos.

-Es comprensible, debe estar sufriendo mucho

por la infidelidad de su esposo.

-Es lógico, pero saben que les apoyamos

con el asunto de la acusación a Liberto.

-Indudablemente, pero no es él el que precisa más ayuda,

la principal víctima de todo esto es Rosina.

-Nadie pretende restarle importancia al trago

que está pasando nuestra vecina,

pero el que se está jugando su libertad es Liberto.

Sé lo que es estar en prisión, y es algo que no se lo deseo a nadie.

A la que he visto demasiado relajada es a tu esposa.

-Es cierto,

ella que siempre está con prisa para atender la mantequería,

y hoy parecía que no le importaba.

-Les aseguro que no es falta de interés,

es que ya se va haciendo a la idea de que vamos a perder el negocio.

-Habla con ella, que no se desaliente.

-Es difícil, padre, en el fondo tiene razón.

-Hijo, tarde o temprano,

terminaremos por salir de esta.

Pero no puedes dejar el negocio sin mercancía,

porque un cliente que pierdes, es un cliente que ya no regresa jamás.

-Pero no tiene sentido comprar a los proveedores

para luego dejarlo todo en el local.

-Todo se soluciona con el tiempo.

-De verdad, no sé de dónde saca ese optimismo.

En fin, si me disculpan, me retiro.

-Tu hijo tiene razón.

¿Qué es lo que te hace verlo todo de color de rosa?

Algo estás planeando.

-Así es.

Tengo en mente un negocio que podría ayudar a todos los vecinos

e impedir que Lolita perdiera la mantequería.

-Vaya, eso es toda una panacea.

-Si los vecinos colaboraran,

podrían recuperar el dinero que perdieron con la inversión.

-¿Tan productivo es?

Llevo días estudiándolo y creo que podría ser la solución para todos.

Pronto sabréis de qué se trata.

-Asegúrate bien,

porque si esto sale mal, no habrá quien levante cabeza.

¡Ole! ¡Ole! ¡Bravo! -¡Bravo!

Muchas gracias.

¡Qué grande eres, hija de mi alma!

¿Qué les dije, es o no es un portento?

-Se me ha puesto la piel de gallina de escucharla.

-Señorita, va a ser usted tan grande como su madre.

-Con esa voz y su gracia, no pue tener otra cosa más que éxitos.

Ojalá encuentre un público tan bueno como ustedes.

-No se preocupe, se va a llevar de calle a todo el que le escuche.

-Doña Bellita, ¿por qué no nos canta algo que nos alegre los oídos?

-Uy, ¿yo?

Ea, pues nada, pa mi público lo que sea.

Se la dedico a mi niña.

# Del mundo...

# Y aunque mi cuerpo ha corrío...

# Del mundo...

# Como aquí me dejo el alma

# y aquí he venío a por ella.

# Como aquí me dejo el alma

# y aquí he venío a por ella.

# Casita donde nací,

# rinconcito de mi cueva.

# Casita donde nací,

# nadie sabe lo que vale si no está

# lejos de ti.

# Nadie sabe lo que vale

# si no está lejos de ti.

# Que to el que quieres, tiene dos males,

# que to el que quieres, tiene dos males

# calenturita dicen los mortales,

# calenturita dicen los mortales. #

(Aplausos)

-¡Ole! -Mi vida.

Mi niña guapa.

-Ay, qué bonito.

Esta era la sorpresa,

has traducido la letra de la canción.

-Sí, espero que le guste.

-Por supuesto que me gusta, gracias.

(CANTA EN PORTUGUÉS)

(LEE) "Cada mañana te veo pasar".

"No me importa si hago bien

o hago mal".

-(CANTA EN PORTUGUÉS)

"Oh, jardinero, ya no te quiero a ti".

"Tus manos siempre cuidan de mí".

Te ha tenido que dar mucho trabajo.

-"Solo un poco".

-Marcia, ¿me cantarías la canción mientras toco el piano?

(Llaman)

Qué inoportuno.

Ve a abrir.

Quería hablar con usted, don Felipe. -Lolita, ¿qué ocurre?

-Es mejor que hablemos en privado.

-Vamos al despacho.

¿Qué te trae por aquí?

-Vengo a hablarle de Genoveva. -Te escucho.

-Sé que en este momento to el mundo duda de ella,

y me barrunto que uste también.

-Hay razones para desconfiar.

Muy cierto,

pero es mi amiga, y me ha contao cosas que nadie sabe.

-¿Qué tipo de cosas?

-Pues que vive encerrá,

puede que con to los lujos que se nos ocurran,

pero aunque sea una jaula de oro, es una jaula.

-Siempre puede marcharse de esa casa.

-Eso es lo que ella quisiera,

pero don Alfredo es un mal bicho,

un tipo despiadado y maltratador, la tie muerta de miedo.

¿Pue hacer algo por ella?

No, no es por Cinta, es por todo, por el barrio, por el negocio.

No te sofoques, ya se me pasará.

-Emilio...

Sé que todo se le está haciendo cuesta arriba,

pero debería hacer un poder y cambiar esa cara.

-Es la que tengo, por mucho que me esfuerce, no puedo cambiarla.

-Entiendo que ha de ser doloroso

ver como se marcha la persona que uno ama

y no poder hacer nada.

-Le ruego que deje ese tema,

me cansa que todo el mundo me hable de Cinta,

es agua pasada. -Ambos sabemos que eso no es cierto.

Me duele mucho ver... como usted está cada día peor

a medida que se acerca la fecha en que ella se tenga que ir.

-Mire,

le agradezco su preocupación,

pero tiene que perdonarme, he de recoger la cocina.

Mal de amores, que es lo peor le que puede pasar a uno.

Estoy muy preocupado por él.

Cada día está peor por Cinta, aunque se empeñe en negarlo.

¿O crees que me equivoco?

Es su cuaderno, ¿no?

No estará tan mal, digo yo.

Que lo tiró a la basura.

¿Y por qué?

-"El que haya elegido a otra persona

como compañero para el resto de su vida,

me hunde en la peor de las desesperaciones,

me quita toda la esperanza y ganas de seguir adelante".

Vaya letra que tiene Emilio.

Ha escrito aquí todo lo que siente por Cinta.

La verdad es que...

me impresiona ver lo bien que ha sabido transmitir

sus emociones.

Todo esto destila amor hacia Cinta.

¿No crees que deberíamos de hacer algo para ayudar a tu hermano?

-(ASIENTE)

Señora,

don Alfredo ha dicho que esta noche volvería tarde,

que no le espere despierta.

No pensaba hacerlo.

Estará solazándose con alguno de sus amigos.

Lamento que sea así.

Que eso no la turbe, lo sé desde el principio,

conozco bien las aficiones de mi esposo y sus vicios.

Créame cuando le digo que rezo a diario por la salvación

del alma enferma de don Alfredo.

Me temo que eso no le va a servir, mucho tendría que cambiar.

Lo sé,

por eso no me atrevo a comentarle nada, su pecado es mayúsculo.

Hace bien en no decirle nada.

No le haría ningún caso.

Ahora que mis planes funcionan,

reconozco que me estoy aburriendo de mi matrimonio.

Tenga paciencia, señora.

Su sociedad está siendo fructífera,

sin don Alfredo no habría conseguido nada.

No le falta razón,...

pero eso no impide el hastío que siento a su lado.

Puede marcharse a descansar, no la necesito.

Buenas noches, señora.

(Música francesa)

¿Te gusta el gramófono?

No hay regalo que pudiera gustarme más.

Me recuerda a nuestras noches.

Aquí también vamos a ser muy felices.

(Música francesa)

(Llaman a la puerta)

Don Felipe, ¿qué hace aquí?

¿Puedo pasar?

Por supuesto.

¿Quieres decirme algo?

No dejas de mirarme a hurtadillas.

-No, no, no lo hacía.

-No me mientas,

que ya te he visto un par de veces.

Escucha,...

sé que esta no es una situación agradable para ti.

Pero quiero que sepas que te agradezco

que me acompañaras a comer con los Palacios.

-No tienes por qué, porque sabía lo importante que era para ti

tener su apoyo en la calle de cara al juicio.

-Y no solo eso.

Rosina, el salir contigo a la calle

me ha dado esperanzas para pensar que tal vez

nuestro matrimonio tenga solución.

-Es que,...

en estos momentos, mis sentimientos son un torbellino.

-No te apures por eso, Rosina, no importa.

Lo mejor es no forzar las cosas, dejar...

que los acontecimientos fluyan,

y tal vez así podamos sentir lo que sentíamos antaño.

-"Antaño".

Parecen tan lejanos esos tiempos.

-Pues yo confío en que lo nuestro mejore.

-Ay, perdón.

Es que no lo puedo evitar.

¿Qué ha pasado?

¿Qué quiere de mí?

He venido porque sabía que estaba sola en casa.

Así es.

Úrsula se ha marchado y mi esposo tardará en llegar.

Estoy a su disposición.

Quería hablar sosegadamente con usted.

Lolita me lo ha pedido y creo que es mi deber.

Este no es un buen momento, Felipe.

Esta noche estoy decaída y no tengo ánimos

para tratar temas de enjundia.

Será un momento.

Le ruego que se marche.

No puedo.

No hasta que hablemos de Liberto.

Todos sabemos que aquello no fue una violación.

Hable con sus esposo.

Que dé marcha atrás.

Evitar el juicio, es lo justo. ¿Cree que no lo he intentado,

que no he tratado de hablar con él?

Ya le he dicho que no fue una violación, pero no me cree.

Yo a usted le admiro y le respeto,

no sería capaz de mentirle en esto.

Lo siento, pero de nada le vale hacerse la víctima.

Es usted una egoísta.

Calló lo que sabía de Alfredo Bryce

permitiendo que la gente cayera en la ruina.

Eso no es cierto. No trate de enredarme.

Lo hizo, igual que ahora.

Guarde silencio en el caso de Liberto,

y conseguirá que le encierren.

Estoy seguro que la Genoveva que está ante mí

no es la misma que enamoró a Samuel. No diga eso.

En recuerdo de su amor y de las promesas que le hizo,

piense en lo que está haciendo.

(LLORA)

¿Cree que está tomando el camino correcto?

¿Cree que él estaría orgullosa de usted?

Discúlpame.

Lo siento, lo último que quiero es incomodarte.

-No pasa nada, si comprendo que esto también es muy duro para ti.

-Es que, no sé, estoy bloqueado, no sé...

No sé cómo tratarte ni qué decirte para no molestarte.

Me encantaría dar marcha atrás y que todo fuera como antes.

-Eso es imposible, nada volverá a ser como antes.

-¿Ni siquiera poder resistir que te toque?

No sé,

tal vez sea esto lo que merezco, pero es muy duro para mí.

-Me imagino, yo...

Entiendo que esta situación también es terrible para ti, pero...

te juro que no...

puedo evitarlo. Lo siento, Liberto, es que no...

Lo que me pasa es que no puedo soportar más tu presencia,

eso es lo que me pasa.

No puedo.

Pensé que podría solucionarlo todo, pero...

está claro que me equivoqué.

Me iré de esta casa.

Todos mis actos han tenido un solo objetivo,

vengar tu muerte,

hacerles pagar uno a uno a todos los vecinos de Acacias.

Pero ahora que estoy a punto de lograrlo, una duda me asalta.

Mi padre está en la cocina, voy a darle aviso de que ha llegado.

En realidad, quería hablar con usted.

¿Conmigo? Quería hablarle sobre Emilio.

No me acostumbro al rechazo de mis vecinos.

¿Qué esperaba?

Todos están pasándolo malamente por su esposo.

Lo comprendo, no debe estar resultándoles nada fácil.

¿No estabais arreglando las cosas?

-Sí, lo hemos intentado,

pero nos hemos dado cuenta de que buscábamos un imposible.

-Hablaré con ella y la convenceré.

Me demostraba lo mucho que ha aprendido de la lengua de signos.

-Es una pena que no lo haya aprendido antes,

nos hubiese venido bien cuando trabajábamos cerca de Valdeza.

-¿Ha dicho Valdeza?

Quiero revelaros...

a lo que he estado dedicado estos últimos días.

La crisis del Banco Americano me ha hecho pensar en un negocio

que estoy convencido que en los próximos años estará al alza,

podría ser la solución a nuestros problemas.

-¿Qué negocio es ese que lleva tantos días callando?

-Las compañías de seguros.

-Veo que han ganado.

-Lo realmente importante es que usted me va a devolver

de una santa vez mi medallita.

-No te la voy a devolver, no.

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Acacias 38 - Capítulo 1044

28 jun 2019

Cinta y Arantxa se despiden del vecindario para iniciar su gira. La joven les obsequia dando una muestra de su talento.

Emilio reprende a Camino por haberse ido de la lengua con Cesáreo por lo de Valdeza. La joven encuentra el cuaderno de Emilio en la basura y se lo entrega a Antoñito.

Alfredo paga por Marcia para que sea su espía en casa de Felipe. El abogado consigue que Genoveva se sienta culpable por la acusación contra Liberto.

Ramón confiesa a Carmen que está a punto de cerrar un nuevo negocio y organiza una comida en el restaurante para apoyar a Liberto. En la comida a Rosina se le abren las carnes al ver pasar a Genoveva, y pide a Liberto que se marche de su casa, no le puede perdonar.

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  1. #fansdecayetana

    yo no entiendo cual es el problema de Antonio, en que mundo vive? como si no tuviera suficientes cosas que atender, ahora se ocupa de los desamores del poeta con pocas luces. Solo faltaría que Emilio impidiera a Cinta de cumplir su gira e irse con el boquerón, el cual es mucho mas divertido, guapo e interesante y la ama de verdad! Finalmente una mujer se mantiene firme ante la infidelidad de su marido, idola! viva Rosina! Y como siempre decimos, desde hace 1044 capítulos, esta novela es muy lenta, pero no lavamos a dejar de ver, porque lo acaciero no se nos quita.

    08 jul 2019
  2. Ada Tarot

    Y luego dicen que el crimen perfecto no existe. A cuantos ha matado la Ursulina?, y ahi esta, tan falsa y amagada.

    03 jul 2019
  3. Antonia Nuñez

    Veo Acacia todas las tardes, allí los únicos cuerdos son Ramón y Felipe, los demás es puro chisme y Ursula que ir debería haber desaparecido hace rato, no debía de morir Lucia, ni Trini, ni Celia

    03 jul 2019
  4. Mabi

    Que desagradable es "ésta " Susana, al decirle a Bellita y Cinta que " éstas ", por las criadas, se le habían colado en la despedida..." esas " son más gente que ella pues su despedida y deseo de triunfo son sinceros, no como el de ella que es solo perogrullo...

    01 jul 2019
  5. María

    Un señorito bien educado como es Antoñito se supone que nunca tomaría el café con la cucharilla dentro. Jajajajaja, hay detalles que los cuidan poco.

    30 jun 2019
  6. Belén

    No publican mi comentario!

    30 jun 2019
  7. Estela cardozo gaite

    Quisiera q desmascararan a los 3¡¡ q alguien escuche la conversacion de ellos o la empleada brasileña comience un romance de enamore y le cuente a su amor, la trama de Ursula

    30 jun 2019
  8. María

    Pues sí Marilu. Vaya pareja de atontados la de Lolita y Antoñito.

    29 jun 2019
  9. Marilu

    La poco seso de Lolita VA A ARRUINAR toda estrategia para descubrir y denunciar las estafas y otros delitos de Alfredo & Cía. y " llegar a buen puerto " o sea la cárcel para ese tipejo.- Entre Lolita y el inútil del esposo no tenemos ni medio ser con " dos dedos de frente ",. Ojalá Ramon intuya algo de ello y no permita que en adelante lleguen sus planes a oido de su nuera ,. A ver, guionistas si alguna vez nos dan una alegría

    29 jun 2019