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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1042 - ver ahora
Transcripción completa

Han detenido a mi sobrino. -Tie que ser un malentendío.

¿Qué mala cosa iba a hacer don Liberto?

-¿De qué le acusan? -De una violación.

Dicen que ha violado a doña Genoveva.

Guitarrista de renombre

y, ahora, novio de mi adorable hija.

-(RÍEN)

-A lo mejor, el marido de Genoveva la obligó a inventarse esa historia.

-¿Para qué?

-Hombre, para quedar él bien, ¿no?

-Tienen una prueba que le incrimina en el delito.

-Es imposible, es todo mentira. ¡Soy inocente!

-Lo que están haciendo es una injusticia,

pero no se saldrán con la suya. -9Está en manos de la justicia.

-¿Usted no dice nada?

Ha hablao uste con la prensa.

-Les conté todo lo que sé,

desde las inversiones fraudulentas hasta mi accidente de coche.

-¿Y pa qué ha hecho eso? -Es una manera de protegernos.

Uste sabe que aquello no fue una violación.

¿Cómo permite que un hombre esté en la cárcel por algo que no ha hecho?

Mi esposo me amenaza si no hago lo que me ordena.

¡Valdeza! No es un nombre de persona,

es un lugar en... Santander.

-"Hay un testigo".

Un testigo que vio a Liberto forzar a su esposa.

¿Quién es ese testigo?

Le voy a repetir la pregunta.

¿Quién es ese testigo que ha presentado ante el juez?

-¿De verdad me está pidiendo que le informe?

-Si es honrado y decente debería hacerlo.

-¿Honrado, decente?

Me sorprende usted, don Felipe.

Le creía por un hombre de su tiempo, inteligente y preparado

y me sale con conceptos

de novelita de buenas costumbres del siglo XVI.

-Hay valores que nunca cambiarán.

-Pues más le vale a don Liberto

que hayan cambiado.

¿Sabe lo que hubiese hecho un hombre

honrado y decente de esa época que usted añora?,

matarlo y entregarse a la justicia.

-Liberto no forzó a su esposa.

-¿Está acusando a mi amada esposa de adúltera y casquivana?

Si sigue por ese camino,

voy a poner una denuncia contra usted.

¿O prefiere que nos retemos a duelo

y nos veamos al amanecer en los campos de detrás del palacio?

-No diga barbaridades. -Creo que era allí

donde se dirimían los asuntos de honor. Usted, como abogado,

sabrá que se siguen celebrando.

Ah, no,

no, usted del pasado

solo quiere la honradez y la decencia, no el honor.

-¿No va a informarme del testigo?

-Claro que no.

Sería tirar piedras contra mi tejado.

-Me temo que se lo ha sacado de la manga.

-El juez ha dado credibilidad a su presencia, con eso me basta

y creo... que no debo decirle

nada más.

Usted no es quién para interrogarme.

-Le aviso que defenderé a Liberto y voy a sacarle de la cárcel.

En ese caso, siendo usted abogado de la parte contraria,

me parece completamente irregular

que se presente usted en mi casa.

-De momento, he venido como vecino.

-No es la impresión que me da.

Le ha faltado al respeto a mi esposa.

No deja de darme motivos para solicitar que le quiten su licencia

para intervenir en los tribunales.

-Muy bien, será la justicia

quien hable de este y de muchos otros asuntos.

-¿A qué se refiere?

-A todo lo ocurrido en el barrio desde su llegada.

-Estaré deseando que llegue ese momento.

Ahora, si no le importa,

ahí tiene la puerta.

-Conozco el camino.

(Sintonía de "Acacias 38")

¿Qué gritos son esos?

¡¿Por qué dices que Liberto está en la cárcel por mi culpa?!

¡¿Te has parado a pensar que yo también estoy sufriendo?!

-¿Tú sufres? -Sí.

Sufro tanto, que no te haces una idea.

-¿Y mi sobrino?

Te recuerdo que es él quien va a dormir esta noche en un calabozo.

¿Él no sufre? ¡¿Tienes que ser tú el centro de todo?!

-Por favor, señoras. -Estoy harta

de que siempre seas la víctima, la que más sufre, la que más soporta...

-¡Tu sobrino ha tenido una relación con una vecina

estando casado, ¿se te olvida?

-Porque tú le has echado de tu lado con tus desplantes y tus quejas.

-Por favor, vamos al restaurante, no pueden seguir así.

-¡¿Qué están mirando?!

¡Arreando! aquí no se les ha perdido nada.

-Te recuerdo que estábamos muy mal,

lo habíamos perdido todo por la quiebra del Banco Americano.

-Habíais perdido dinero.

Ahora lo habéis perdido todo, hasta la libertad.

Y todo por tus histerias. -Vamos, vamos.

-A lo mejor no he sido la mejor esposa estas semanas,

pero él se ha encamado con Genoveva.

-Por tu culpa.

-¡Me ha humillado!

-¿No te das cuenta de que está en un calabozo?

¿Es que no te das cuenta?

¿Es que no tienes un atisbo de piedad?

-Les voy a pedir una tila, a ver si se tranquilizan.

-No quiero una tila. -Pues lo que sea.

Quiero irme a mi casa.

-Susana, ¿no va tras ella?

-No. No es feliz si no es el centro de todo.

A mí me preocupa Liberto, no ella.

(Guitarra)

¡Eh! -Ole ahí.

Viva la gente con arte.

Si es que tenía que haber sido bailaor y no torero.

-Me vais a hacer que me sonroje.

Yo era un torero muy malo, pero conocí a tu madre

y salí de los ruedos pa subirme a los escenarios.

Toreó en las mejores plazas y salía a hombros.

Y en otras escoltado por la Guardia Civil

por no matar al toro.

-Me tiene que contar sus aventuras taurinas.

-Hazme caso, no era buen torero ni buen guitarrista,

y si sé algo de baile es porque me fijo en mi esposa,

que es la que tiene arte.

-Perdone, pero ustedes tienen arte por los cuatro costados,

los padres, la hija y, si tuvieran gato, el gato.

Ole.

-Os he traído una limonada,

pa que os toméis un respiro. Gracias, ya me hacía falta.

Muchas gracias.

-Sentaros. Contadme, a ver,

¿cómo va el ensayo?

-Cinta me sorprende cada vez más, no se cansa,

y canta por todos los palos, y muy bien, la verdad.

-Lo lleva en la sangre, como su madre.

Y eso que no ha recibido clases.

¿Le parecen pocas clases oír cantar a mamá?

Hasta cuando tararea mientras se corta las uñas,

tiene más arte que todo el Museo del Prado.

No exagera la niña ni na.

-Las pocas veces que he escuchado a doña Bellita,

me ha dejao con la boca abierta. -Pues ciérrala, que entran moscas.

¿Habéis decidido el repertorio? -Casi.

Llevamos temas clásicos, temas de doña Bellita y otros míos.

Estamos intentando cerrar el orden.

No sabemos si empezar en alto o ir subiendo poco a poco.

Que la gente vea que te dejas el alma en las tablas

y da igual en qué orden cantes. Eso sí, tu madre

dejaba siempre lo mejor para el final.

-Sí, eso podría estar bien.

Pero tengo que decir que Cinta,

todo lo que canta, a mí me parece lo mejor.

-Lo mismito me pasaba con su madre.

¿Y qué, dónde empieza la gira?

-En Valencia.

-¿En Valencia? Buena plaza.

Allí, tu madre ha tenido éxitos apoteósicos.

¿Y dónde no? Eso es verdad.

Ha recorrido toda España de norte a sur,

y en todas partes ha triunfado.

¿Y después de Valencia?

-No está cerrao, pero hay fechas para Alicante,

Murcia, Zaragoza, Castellón...

-Todo plazas de primera. ¿No estás contenta, niña?

-Sí, claro.

Con ganas de llegar a Madrid, a Sevilla, a Barcelona...

Poco a poco, todo llegará.

Deberías estar más entusiasmá, hija.

Si lo estoy.

Voy a cambiarme de zapatos, que estos me hacen daño.

Estos paseos le vienen muy bien, Agustina.

Hoy hemos conseguido andar un poco más que ayer.

Vamos a sentarnos, que estoy agotada.

Ya imagino,

pero ya sabe lo que dijo el doctor,

cada día un poquito más,

que moviendo las piernas, se mueve el corazón.

Tiene razón.

Además, le voy a confesar algo,

empiezo a tener la sensación de que voy a superar estos males.

No tenga duda.

Rezo cada día para que así sea.

Y me reconforta verla mejorar a pasos agigantados.

Es usted tan buena amiga...

Cuénteme las novedades del barrio,

que en el altillo se escuchan cosas que son de no creérselas.

Ya sabe que anda todo muy revuelto.

Después de la quiebra del Banco Americano,

las cosas están muy complicadas.

Yo, que paso gran parte del día en casa,

veo lo preocupado que está don Alfredo.

Los vecinos son injustos culpándole.

¿Seguro?

A mi edad,

no pongo la mano en el fuego por nadie,

pero creo que es un hombre honesto.

Y doña Genoveva, más todavía.

He oído en el altillo

que ha acusado a don Liberto de violar a doña Genoveva.

De ese tema no sé nada.

Ellos nunca hablan en mi presencia.

He intentado poner la oreja,

pero no he escuchado ni una palabra.

Pero tendrá una opinión.

Yo conozco a doña Genoveva

y creo en lo que dice.

Por otro,

don Liberto siempre me ha parecido un hombre serio y sensato.

Uno de los dos no es quien pensamos.

Nos tiene engañados a todos. Ella o él.

No es nuestra tarea discernirlo.

Pero en estos asuntos,

creo más a las mujeres.

Los hombres, muchas veces se ven poseídos

por el espíritu de la lujuria y se convierten en monstruos.

No sería la primera vez que ocurriera, desde luego.

Pobre doña Rosina.

Con lo enamorada que se la ve siempre de su marido.

Y a él de ella, que también hay que decirlo.

Menuda discusión tuvieron doña Rosina

y doña Susana por ese tema,

aquí, en mitad de la calle, delante de todo el mundo.

¿A cuento de qué?

Doña Susana recriminaba a Rosina

que no estuviera dando suficiente apoyo a Liberto.

¿Y está en lo cierto?

No lo sé.

Ya conoce el refrán,

cada uno en su casa y Dios en la de todos. Marcia.

¿Adónde vas a estas horas?

-"Buenas noches", doña Úrsula y doña Agustina.

"Voy al restaurante".

-¿Y eso?

-Un quindim para don Felipe.

-¿Qué es un "quindim"?

-Es una sobremesa. Un...

Un dulce.

Un postre.

Eso, un postre de mi país, de Brasil.

Es como un flan.

-Si es como un flan, le va a encantar.

Don Felipe dice que no es goloso, pero se los come a pares.

-Por eso quiero preparárselo,

pero no tengo coco rallado y quiero ver si doña Felicia tiene.

No creo que tengan esas modernidades.

Por probar...

"Quiero ver a mi patrón feliz".

¿Saben que me está enseñando español?

-Se te entiende, pero tienes que mejorar.

-Algunas palabras...

El otro día fui al mercado,

quería pedir "beterraba" y nadie me entendía.

¿El qué?

Vaya, "olvidé" el nombre otra vez.

Ese fruto morado que se usa para hacer azúcar

cuando no tienes azúcar.

-¿Remolacha?

-Eso es, remolacha.

Perdonen que las deje,

pero voy a ir al restaurante,

quiero preparar el quindim para mi patrón.

"Boa noite". Buenas noches.

Parece que se está haciendo con don Felipe.

-No me extraña,

ella es una chica dulce

y él es una maravillosa persona.

Me recuerda

a cuando el coronel Valverde me enseñó a leer

y a escribir. (ASIENTE)

Es una suerte que Marcia haya aparecido.

Una suerte, sí.

¿Volvemos? (ASIENTE)

-(TOCA EL SILBATO) -¿Seguro que esto sirve pa algo?

-Claro que sí.

Para el sport de las canicas hay que estar entrenado y preparado.

Acuérdate de lo que decían los romanos:

"Manzana...

in campore in sano".

Lo que viene a decir: "Haz deporte y piensa bien".

-No sé qué significa,

lo que sé es que he corrío más de diez kilómetros

y uste ni se ha movío.

-Yo estoy pensando en la estrategia.

Qué exagerao eres.

Has dado dos vueltas de la iglesia al quiosco,

que eso no son ni 100 metros.

-A mí me ha parecío más.

-¿Y qué hacías en el campo cuando ibas con las ovejas?

-Ir a mi paso,

que Dios no ha creado al hombre para ir corriendo.

Que los que corren son ladrones o toreros malos.

-¿Y si un borrego se escapaba?

-Pa eso están los perros. El que más corría era Centella.

(CHISTA)

Le decías ¡ah!, y lo perdías de vista.

-Bueno, vamos a lo nuestro.

-Menos mal, que el deber me llama.

-¿Dónde vas?

-Lo que uste ha dicho,

a lo mío, a la portería, que tengo que barrer las escaleras.

-¿Y el entrenamiento? -Ya he corrido,

¿qué más quiere? -Eso era el calentamiento.

Ahora hay que practicar la puntería y pactar estrategias.

-"Estrategias".

-Venga, vamos.

Toma. Vamos. -El círculo también lo quito yo.

-Claro. Venga, vamos. (TOCA EL SILBATO)

-Ya va.

Ya me voy, mi amor.

-¿Tan elegante?

¿No vas a la mantequería? -P'allá que voy,

pero quiero ir de punta en blanco, que son los últimos días.

-Ya.

Me duele oírte decir eso.

-Pero es la verdá, en poco días,

los Bryce exigirán las llaves.

Quién sabe si algún día

podremos abrir otra.

-Bueno.

(Pasos)

-¿Te vas, Lolita? -Sí.

A pasarlo mal.

Me cuesta que los vecinos no sepan que perderemos la mantequería

y tener que atenderles con una sonrisa.

-Pues no pierdas la sonrisa, por dos cosas.

Primero, porque la tienes preciosa.

Y la segunda, porque no está todo perdido,

Y la esperanza es lo último que se pierde.

-Ea, pues la mantequería lo penúltimo.

-De poco sirve cerrar los ojos a la realidad.

-Y tampoco sirve perder las ilusiones sin luchar.

Yo no me he rendido.

-No me diga que ha encontrao la forma de salvar la tienda.

-No puedo decir nada, pero hay una posibilidad

y voy a batirme el cobre por ella.

-Por lo menos hace que me vaya con una sonrisa.

Venga, que le doy un beso, suegro. -Lolita, que me sonrojas.

-¿Le denuncio?, como Alfredo a Liberto.

-Ni lo mientes.

-Antoñito...

Bueno... Ay...

Por cierto,

que ayer hablé con Genoveva.

Me pareció raro,

creo que la denuncia es cosa de don Alfredo.

-Yo solo deseo que Felipe pueda sacar a Liberto de la cárcel.

He pasado muchos tiempo allí y sé lo duro que es.

(Llaman)

-Voy a abrir.

-¿Seguro que ha visto una forma de recuperar el dinero, padre?

-Sí. Hay una posibilidad, aunque pequeña.

Cuando pueda, te la contaré.

-El correo. Carta pa uste, suegro.

-Es del periodista con el que estuve hablando días atrás.

Dice que los tejemanejes de Alfredo Bryce

van a salir publicados en los periódicos de esta tarde.

-Maravilloso, así todos sabrán de la calaña de ese sinvergüenza.

-Cuando sepa que he sido yo quien ha puesto a los reporteros tras él,

se va a revolver.

-Si va a por usted, se verá con los Palacios,

los de aquí y los de París.

-Y que se ande con ojo con mis puños.

¿Cómo se te da tirar con efecto?

-"¿Efecto?". Mire, yo sé hacer carambolas

y sacar las canicas del guá,

no me venga con raridades.

-Raridad lo de don Liberto.

-¿Uste cree que es culpable de lo que le acusan?

-Me cuesta creerlo, y que mienta doña Genoveva.

Ojalá se arregle ese malentendido.

Pero tira ya.

-Vale.

-¡Ay! -Señora, señora.

-Doña Susana. -¡Basta!

-¡Al cielo con ella! -¡Quita!

¿Qué hacías ahí tirado como un chiquillo?

-Estamos entrenando.

-¿Entrenando? ¿Y hoy no trabajáis?

-Tiene razón, eso es lo que tenemos que hacer, trabajar.

-Nos entrenamos

para el Campeonato de Canicas de Naveros del Río.

Uno de los hitos más grandes de este sport.

-¿Canicas?

-Y ante usted tiene a las dos mayores estrellas de este sport.

-Estoy ante dos vagos.

Poneos a trabajar o haré que os despidan. Qué cruz.

Qué cruz tiene Fabiana contigo como socio, Servando.

-Vamos a pasear el nombre de Acacias por el mundo.

A pasear, a pasear. ¡Aparta!

(GRITA)

-¡Cuidado!¿ ¿Esto qué es? ¡Suéltame!

¡Os vais a enterar! ¡Guardias!

¡Guardias!

-Lo mejor es que nos vayamos. -¡Corre!

¿No recuerdas nada más?

Cualquier detalle nos puede venir muy bien.

-No, señor, ya se lo he dicho todo.

Lo he contao una y mil veces. Yo entré,...

vi y me salí asustá.

La pena fue que se me notó.

-¿No había nadie, ¿verdad?

-No. -¿Segura?

-Sí, señor, completamente.

Lo único que sé es que...

me gustaría no haber visto na.

-Gracias, Casilda.

-Ya te puedes retirar.

-Siento tener que volver al mismo tema

siempre en su presencia, doña Rosina.

-Intento no pensarlo,

pero está hablando de mi marido y otra mujer.

-Don Alfredo Bryce ha presentado un testigo de violación.

-¿Otro testigo?

-No puede ser. ¿Había alguien más en la casa?

Qué bochorno.

-No lo sé. Dudo que todo se produjese en presencia de alguien.

Don Alfredo no ha dicho nada de la identidad o de las circunstancias.

-Sí, fue otro día.

-¿A qué se refiere?

-Que quizá la relación entre Liberto y esa pelandusca viene de lejos.

Que igual que les pilló Casilda,

les pudo pillar otra persona en otra ocasión.

-No había pensado en eso.

Pero no lo creo.

Liberto siempre me dijo que fue un desliz.

-Ya. ¿Y si mintió? -Eso es imposible.

Liberto siempre ha estado enamorado de usted, eso puedo jurarlo.

Tengo la certeza de que Liberto no es ningún violador.

¿Usted no?

-Claro que no lo creo.

-Pero la situación de Liberto se puede ver perjudicada.

Sigue en el calabozo.

La presencia de un testigo puede hace que el juez

no le dé la libertad.

-¿Cómo es posible que nos esté pasando todo esto?

-(RESOPLA) -Tranquila.

Haré lo posible para que Liberto regrese a casa.

Ahora debo seguir trabajando.

La tendré informada de todo.

Con Dios, señora. -Con Dios.

No sé a dónde vamos a parar en este barrio.

Poca vergüenza. (SE QUEJA)

Fabiana, Servando es tu socio, alguna autoridad tendrás sobre él.

-Uste lo conoce desde hace más de 30 años, doña Susana.

No es mala persona, pero como se le meta algo en la cabeza,

no se le saca ni con aceite.

-Aquí estaban los dos, en la acera,

y el portero, en el suelo jugando a las canicas.

El acabose, lo nunca visto.

-Hablaré con él, pero ya sabe que poco o nada puedo hacer.

Eso sí, que como empezó con las canicas,

se le olvidará y no se sabrá más de ellas.

Luego, le dará otra ventolera, y así hasta que le llegue la hora.

-Con razón su esposa se llamaba Paciencia. Y ni ella aguantó.

El que se va a enterar es Jacinto.

Voy a hablar con los vecinos para que lo despidan.

-No sea tan severa, doña Susana,

que tampoco es mal rapaz, solo que se deja llevar por Servando.

-Con la que está cayendo en el barrio:

lo de Liberto, lo del banco...

No estamos para lisonjas con el servicio.

-Conténtese y no sea dura, que por lo menos,

Servando no le hace daño a nadie con sus majaderías.

-Buenos días. -Buenos días.

Ya sabes, habla con Servando

y dile que va a verse en problemas si no deja esa necedad

de las canicas. Adiós.

Adiós. -(SE QUEJA)

Nada, nada.

-¿Y qué le pasa a esta? ¿Está enojada conmigo?

-Está enojá con el mundo, doña Bellita.

Ayer se peleó aquí, en medio de la rúe con doña Rosina.

-Jesús, pues sí que estamos buenos.

-¿Cómo está su familia? Dicen que Cinta se va de gira.

-Digo, por toda España.

De Norte a Sur, de Este a Oeste, no le va a quedar una plaza sin pisar.

-Sus buenos consejos le dará uste,

que giras ha hecho a puñaos.

-Ay, qué tiempos...

Aunque no se crea que me sabe bien

dejarla sola por esos mundos de Dios.

¿No hizo uste lo mismo en sus tiempos?

-Pero llevaba a mi Jose,

que aunque no parece muy arrojao,

si se trata de defenderme, es un hombre de una pieza.

-Se le ve mu enamorao y besando el suelo que uste pisa.

-Digo.

-De todas maneras, su hija no viaja sola, ¿no?

-Va con Rafael y Arantxa, que es una criada fiel como un mastín.

Por eso me quedo tranquila.

-Ay, cómo me hubiera gustao viajar,

que una no ha salío de Acacias en su vida.

Pero uste,

alégrese, que su hija va a triunfar ande quiera que vaya.

Como lo hizo su madre, uste.

-(SUSPIRA)

¿Un testigo?

Señora, no puede haber otro testigo.

-¿Has estado escuchando?

-Estoy mu preocupada por lo que le pueda ocurrir a don Liberto.

Si no fuera por mí, na de esto estaría ocurriendo.

-¿Cuántas veces te he dicho que no se escuchan las conversaciones

de los señores?

-Señora, de verdad que es imposible que haya otro testigo.

Pa mí que se lo ha inventao el banquero.

Don Liberto es inocente.

Bueno, al menos, inocente de haber violao a doña Genoveva.

Lo que ellos hayan hecho de común acuerdo,

yo ahí no me meto.

-¿Estás segura?

-Claro que sí, señora. ¿Es que uste no lo está?

No lo hay más bueno que su marido.

¿Le cree capaz de hacer algo así?

Yo ya no sé qué creer.

También pensé que era incapaz de traicionarme con Genoveva.

Solo espero que acabe esta pesadilla algún día.

Pero no sé si va a terminar nunca.

No me queda bacalao, vas a tener que ir al mercado a comprarlo.

-No, prefiero el que traes tú.

-No exageres, si viene to del mismo sitio.

A ver si te crees que pesco el bacalao en el estanque del parque

y lo seco en la trastienda. -No lo necesito pa hoy.

Me espero a que lo traigas y me lo llevo mañana.

-Es que no sé si mañana me lo van a traer.

Mejor que vayas al mercao. ¿Qué más querías?

-Pimentón dulce.

-Tampoco.

-Hija, cómo estás.

No te queda pimentón dulce, no te queda bacalao...

-Ni harina de almorta, toma nota pa no pedírmela.

-En fin, ¿tienes garbanzos?

-De Zamora, los mejores que hay.

-Pues ponme un kilo.

Y dame dos chorizos,

que le voy a preparar a Jacinto unos garbanzos

que no se los salta un galgo. Oye, por cierto,

¿te ha contao algo la la Casilda de cómo va lo de don Liberto?

-Pos ni la he visto.

Anda to el día con doña Rosina, no está pa andar de cháchara.

Que lo que tiene en casa, pos es muy gordo.

¿En qué cabeza que don Liberto abuse de nadie?

-Cierto.

Estoy segura de que si él quisiera

las mujeres se le echarían a los brazos.

-Mujer, tampoco es eso.

Toma tu pedido. -Gracias.

(SUSPIRA)

¿Me lo apuntas en la cuenta?

-Sí.

Marcelina,

cuando puedas, pásate a pagar la cuenta.

-Ni que no te fiaras de una.

-Me paso esta tarde, Lolita.

Con Dios.

-Maritornes.

¿Qué te pasa?

Tienes cara de que te duele algo.

-El alma.

Antoñito, que...

¿Tú sabes la ilusión que le he puesto a esta tienda

pa ahora perderla?

No me queda bacalao, pimentón, azafrán, chorizos, no me queda na.

-Yo veo la tienda bastante llena.

Podríamos encerrarnos aquí dos meses

y ni pasaríamos hambre.

-Y tengo que pedir a los clientes que abonen lo que deben,

como si no me fiara de ellos,

cuando sé que los pobres lo pagan to porque tienen palabra.

-Lo siento, cariño.

Sé que es culpa mía.

-Que no, hombre, que no,

no se trata de culpas.

Desde que me casé contigo

no he tenido miedo al futuro, y ahora lo tengo.

-Ya has oído a mi padre,

todavía tiene esperanza de que no perdamos la mantequería.

-Ojalá, pero yo no me quiero hacer esperanzas

pa luego llevarme el chasco.

-Mira, el sinvergüenza de Alfredo Bryce nos engañó,

pero no vamos a permitir que se salga con la suya.

Hay que esperar a ver qué consecuencias trae

el artículo del periódico, hay que ser optimistas.

-No seas ciego.

Nadie nos obligó a aceptar ese préstamo

y poner la mantequería como garantía.

O pasa un milagro...

o no tenemos na que hacer.

Y ya sabes que los milagros no existen.

¿De qué vamos a comer?

Rosina es una cabezota

y quiere ser la novia en la boda y el muerto en el entierro.

-No digo que no esté en lo cierto,

pero también entiendo que ella esté así de nerviosa.

-¿Y mi sobrino?

Él es quien está en el calabozo sin el apoyo de su esposa.

Si alguien debía estar nervioso es él.

Y su esposa debería apoyarle.

-Es un palo para una mujer defender a su marido

cuando se ha ido con otra.

-En la salud y la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza.

Que no se hacen promesas ante Dios para olvidarlas

cuando a uno se le antoja.

-No digo que no tenga razón,

pero hay que entender la debilidad del ser humano.

-Ay, Felicia,

menos debilidades y más afrontar las pruebas que nos pone la vida.

Si no hubiera venido al barrio esa pécora de Genoveva,

no estaríamos así.

-Buenas, doña Susana.

Quería preguntarle por Liberto, ¿se sabe algo?

-Sigue en el calabozo. Y ahora hay un testigo.

¿Cómo va a haber un testigo de algo que no ha sucedido?

-Estoy seguro de que Felipe hará lo posible para defenderlo.

-Dios le oiga, don Ramón.

¿Y del tema de Alfredo Bryce y sus maniobras en el banco,

sabe usted algo?

-Sí.

Hoy habrá noticias frescas.

Estoy esperando los periódicos

porque se va a publicar todo lo averiguado.

-Vamos a comprarlos. -No es necesario.

Estoy esperando a Carmen,

ella ha quedado encargada de recogerlos. Ahí viene.

-Gracias. -Con Dios.

-Nada,

todavía no han llegado los periódicos, hoy se retrasan.

-Pues no nos queda otra que esperar.

-Siéntense, enseguida vienen a atenderles.

El campeonato es por eliminatorias.

Tenemos que evitar que nos toque jugar con los Castaños.

-¿Por qué?

-Por el pelo, lo tienen castaño.

¿Por qué tenemos que evitarlos? -Son muy buenos.

Hay que jugar a la defensiva y evitar dejarles jugadas hechas.

-¿A la defensiva? Que las canicas son una tontería

que no hay estrategia ni na.

Hay que sacar más bolas del guá que el otro y ya está,

no se líe, Servando, no se líe.

-No sé qué pasa hoy, que ya han venío los señores preguntando

por los periódicos de la tarde.

Algunos hasta dos veces.

-¿Saldrá algo de don Liberto? -O de lo del banco.

Pa mí que la tarde va a estar revuelta.

-Pero mejor, que vendo más ejemplares.

¿Y cuándo no está revuelto este barrio?

Ni cuando el lobo amenazaba al rebaño

estábamos más nerviosos que los vecinos de Acacias.

-Tampoco sé qué pasa en la mantequería.

-¿Qué pasa? Yo fui a comprar pipas de calabaza y no vi nada raro.

¿No vio uste que no quedaba de na?

-Había pipas de calabaza.

-Pero se había terminado el bacalao,

el azafrán, el pimentón...

Y los sacos de legumbres estaban mediaos.

-¿Y eso por qué será?

-El motivo no lo sé, pero que está pasando algo raro, se ve venir.

Por ahí llega el zagal de los periódicos.

A ver qué noticias trae.

-Tráenos una a nosotros, así nos enteramos.

-Si lo paga uste.

-Siempre he pensado que don Liberto es un caballero.

Me cuesta creer que haya hecho esa indignidad.

-A todos nos cuesta creerlo.

-Es que no lo ha hecho, esa mujer miente.

Aunque no me extrañaría que Lolita, que tan amiga se ha hecho,

la defendiera. -Yo defiendo a Liberto,

pero creo que la denuncia es asunto de don Alfredo, no de Genoveva.

Él es una víctima más.

-Esa mujer trajo a su esposo al barrio,

a ver si en el pecado lleva la penitencia.

-Ahí están los periódicos. -Yo voy.

-¿Cree que serán buenas noticias?

-Lo deseo fervientemente.

Pero no piense que el problema se va a arreglar hoy.

-¿Y cuándo?

-Estoy seguro de que Alfredo Bryce va a ser un hueso duro de roer.

-Aquí está, en primera página.

"Posible estafa en el Banco Americano".

-"Se sospecha que el miembro del consejo del banco,

el popular financiero Alfredo Bryce,

habría captado inversiones millonarias para el Banco Americano

y las habría desviado a bancos en el extranjero.

-Se ha llevado el dinero fuera de España.

-Pero eso es ilegal.

-Si fuera lo único ilegal que ha hecho.

Escuchen que sigue.

"Según fuentes del banco, el señor Bryce vació en las semanas previas

a la quiebra todas sus cuentas,

lo que indica que sabía lo que estaba a punto de ocurrir".

-Menudo pirata, se lleva su dinero,

el nuestro y a saber el de quién más.

-Y encima nos deja endeudaos.

-Ay, Dios mío, ese hombre es Satán en persona.

"Fuentes del Ministerio han respondido

ante las preguntas de este periódico,

que el caso será investigado". -¿"Investigado"?

¡A la cárcel debería ir!

-¿Qué opina usted, padre? -Que se ha dado un paso adelante.

Esto confirma que nuestra sospecha ya es de dominio público.

-¿Van a meter en la cárcel a ese miserable?

-Eso depende de los jueces, pero no va a ser fácil.

Los poderosos tienen dónde aferrarse.

-Y lo más importante, ¿vamos a recuperar nuestro dinero

o se va a anular la deuda?

-Eso, eso, don Ramón.

-No les voy a dar falsas esperanzas.

Va a ser duro y, lo que es peor, va a ser un largo camino.

Pero es muy bueno que la noticia haya salido a la luz.

-(CARRASPEA)

Aquí está el viperino, que creo que viene sabroso.

-A ver.

"Posible estafa en el Banco Americano".

-¡Oh! -¿Y quién ha podido ser?

-Pues seguro que el marido de doña Genoveva.

-Uy...

¿Qué dice el periódico, que to el mundo lo está leyendo?

-Un momento.

"El financiero Alfredo Bryce

habría captado inversores millonarios

para el Banco Americano

y los habría desviado

a bancos en el extranjero".

-Eso quiere decir que Alfredo ha robado los dineros

y se los ha llevado a las Américas. -Pues le han pillao.

Pues si le han pillao, tendrá que devolver el parné.

-Son buenas noticias para el barrio. -Claro.

-Hay que brindar

con licor de castañas de Naveros del Río.

-Sí. Ya era hora.

¿Qué hace, Servando?

Somos cuatro. -No, tres.

Jacinto no bebe, que tiene que mantener el pulso

para el Campeonato de Canicas.

-Yo siempre tengo el pulso firme, no como otros.

-Qué contenta me pongo con las alegrías de los señores.

-Normal, si ellos están bien, nosotros también.

-Se notará en el aguinaldo. -En el aguinaldo y en el ánimo.

Está el barrio más apagao que una cerilla mojá.

-Es muy fácil trincar, pero es muy difícil soltarlo.

-No sea cenizo, Servando.

Raro será que sabiéndolo los periódicos,

la autoridad no haga nada.

-Yo no he visto a ningún gorrilla llamando.

-(TOSE) Ay, Jacinto,

acaba de salir en los periódicos, dales tiempo.

-Pa mí que ese se libra,

que pa eso come en el mismo plato que los ministros y los secretarios.

-Habrá juicio y el tal Alfredo se defenderá.

-Ese es más astuto que un zorro.

-Sí, sí, saluda con una mano y con la otra te da un trabucazo.

-Mira, mira,

este, liberao.

Y don Liberto en la cárcel, con lo buen hombre que es.

-Qué injusta es la justicia. -Sí.

-Dejemos de barruntar y vamos a brindar.

Porque algún día

la justicia sea justa.

-Eso.

¿Eh? -¿Qué?

¿Por qué el gobierno no actúa y mete a ese sinvergüenza en la cárcel?

-Son solo las acusaciones de un periódico, hay que probarlas.

-Todos sabemos que son reales.

-Don Alfredo es rico y tiene muchos amigos en el gobierno.

Desgraciadamente, la justicia no es igual para todos, hijo.

-Ningún país puede ser decente sin que la justicia sea ciega.

Hoy he negociado con unos proveedores el retraso de los pagos,

y todo porque ese se ha quedado nuestro dinero.

-Fui yo la que cometió el error de invertir más de lo que debíamos.

(Teléfono)

-Sí, Camino, don Alfredo, pero quítale el don, que no se lo merece.

Nos ha hecho la pascua, nos ha engañado

para quedarse con el dinero de todos.

Sí, es rico, pero quiere ser más rico todavía.

Hay gente que nunca tiene bastante dinero.

Son tan pobres, que solo tienen dinero.

-Camino, ve a la cocina

y comprueba que está preparado el servicio de las mesas.

Ha llamado Basilia, ¿te acuerdas? -Claro, de Santander.

-Un hombre ha estado llamando por teléfono durante todo el día

preguntando a los vecinos.

Quería saber si vivíamos cerca de Valdeza.

-¿No le ha dicho quién era ni qué quería?

-Según Basilia, no ha dicho nada más.

No sé, estará indagando por lo que pasó.

-¿Por qué se iba a preocupar nadie de aquello?

Hace mucho tiempo de lo que pasó.

Sería un proveedor buscando referencias,

o un antiguo cliente de nuestro restaurante.

-Puede ser.

Pero tenemos que ser muy cautos, tanto como al principio.

No podemos permitir que los vecinos de Acacias descubran lo que pasó.

Esa tírala con efecto retroceso.

-¿Quiere que saque la bola o no?

-Estrategia. Lo que cuenta es la estrategia.

-En mitad de la calle y a gritos. ¿No pueden jugar en el parque?

-Imposible, según mis estudios, aquí en la calle,

se reproducen las mismas condiciones

que nos encontraremos en el campeonato.

-Los vecinos se han quejado. -Los vecinos que se quejen,

pero ya nos verán con las coronas de laurel

ceñidas a nuestras cabezas

y nos aplaudirán y sentirán orgullo acaciero.

-¿"Orgullo acaciero"?

Servando, ha perdido usted el oremus.

¿Y tú, Jacinto, te tienes que dejar llevar por este botarate?

-A mí me da igual, yo quiero ganar pa que me devuelva mi medalla.

Me da igual jugar a las canicas en la calle,

en los jardines o en el comedor del palacio de Alfonso XIII.

-Ustedes lo han querido.

-¿No nos estará poniendo una multa?

-Una multa a cada uno,

de una peseta. -Por Dios, que somos amigos.

Punto cuatro, párrafo 32:

El sereno no podrá tener trato de favor

con amigos o familiares.

Usted debería saberlo, que se presentó a las pruebas.

-Pero que solo jugamos a las canicas.

-Alterando el orden público, más bien.

Así aprenderán a cumplir las normas de civismo.

Con Dios.

-Cesáreo está compinchao con doña Susana,

con el Litros y con Juancho Cervera.

-¿Con quiénes?

-Los caniqueros más tramposos de Naveros.

Pero nos da igual, porque vamos a seguir practicando.

-Pero en los jardines, que no quiero pagar más multas.

-Venga, recoge las canicas.

Vamos, vamos.

(TOCA EL SILBATO)

Así que, don Ramón tenía razón.

Este malnacido nos ha engañado a todos.

¿Cómo he podido ser tan estúpido?

-No se fustigue,

fueron muchos los que picaron de ese anzuelo.

-Tendría que haberme dado cuenta, las promesas de pingües beneficios,

los préstamos, las facilidades...

Y todos caímos, menos don Ramón y usted.

-No me considero más listo que nadie, fui más cauto.

-Y yo más incauto.

El más majadero de los majaderos.

¿Ha hablado con el Juez de Guardia?

-De allí vengo.

Tengo malas noticias.

-Ya me imagino.

No me permite salir bajo fianza, ¿no?

-Ha aparecido un testigo de sus abusos sobre Genoveva.

-¡Eso es imposible!

¡Nunca abusé de ella, todo fue consentido!

¡Además, es imposible, estábamos solos en el salón de Genoveva!

-Liberto, tranquilo, ¿vale?

¿Hubo otro encuentro? -No.

No, se lo juro.

A mí no me tiene que jurar nada, le creo.

El problema es que el juez también debe creerle.

-Don Felipe, sáqueme de aquí.

Necesito hablar con Rosina, ella no va a venir a verme.

-He hablado con ella,

está al tanto de todo. -¿Y qué opina del testigo?

-Amigo,... siento decirle que Rosina tiene dudas.

Pero no la juzgue, está sobrepasada por todo,

por la estafa, por la denuncia, por todo...

Si yo pudiera... -Amigo, escúcheme, por favor.

Hago lo que puedo para sacarle,

pero mientras no conozcamos al testigo, poco podemos hacer.

-Su declaración será una sarta de mentiras.

-Espero que podamos demostrarlo.

Hasta el momento, lo único que le pido es que tenga fuerzas

y que no se venga abajo.

Es el único consejo que puedo darle.

Guardia.

Un judas y un malnacido es ese tal Bryce.

Ahora mismo voy a ir a casa de ese banquero estafador

pa cantarle las cuarenta. -Reina, no hagas locuras.

-¿Es que nadie le va a decir nada?

-Yo mismo podía coger la navaja que me regaló aquel bandolero

y ponerle la cara como un Cristo,

pero esa no es la forma de conseguir las cosas.

-Eso no, mi Jose,

que lo que me faltaba era que te pusieran a la sombra.

-El que ha demostrado tener más cabeza de todo el barrio,

es don Ramón, que se olió lo que iba a pasar.

-Se ve que ese hombre es un genio, un sabio.

Si un día me viene a ver a un teatro, le dedico un pasodoble.

-Y otro a mí.

-A ti todos los del mundo, mi rey.

-De momento, esperemos

y hagamos lo que don Ramón crea oportuno,

sin precipitarnos,

que de lo que se trata es de recuperar el dinero

y acabar con la deuda que tenemos.

-Tienes razón, pero ya sabes que yo soy de sangre caliente.

-Pues vamos a enfriarla, por la cuenta que nos trae.

Y si don Ramón dice que hay que esperar a que actúe la justicia,

nosotros chitón.

-Ay, menos mal que me suavizas.

Voy a limpiar unas sardinas, a ver si así me tranquilizo.

-Eso, así ayudas a Arantxa.

Ya he leído el periódico,

menudo es el tal Alfredo, ¿no?

Y que lo digas.

Tu madre está que se sube por las paredes de la ira.

¿Y usted no se enfada?

¿Otra?

He pensado en ir a su casa y que me devuelva el dinero a mamporros.

Pero cariño mío,

lo mejor es tener la ley de tu lado.

Menos mal, que no quería llevarle mojama a la cárcel.

Voy a ver a mi madre. Espera, espera.

Siéntate, que quiero hablar contigo.

¿Ocurre algo? Algo más, me refiero.

No, solo quería comentarte...

Tengo la impresión...

de que no hay nada que te guste más que estar en un escenario.

¿A usted no le gusta?

No tengo la pasión que tu madre o que tú.

Pero conozco la sensación,

es la misma que sentía en la plaza.

Pues ya sabe lo que yo siento.

Entonces, ¿por qué no estás entusiasmá con la gira?

¿Qué dice? ¿De dónde se ha sacado eso?

Os he visto.

Se ve la pasión y la ilusión en los ojos de Rafael,

pero los tutos no brillan. Eso son imaginaciones suyas.

¿Es por él?

¿No quieres irte de gira con Rafael?

Ya le llamaré cuando sea necesario, de momento haga lo que le he pedido.

Por fin he acabado con ese hombre. ¿Quién era?

Un testaferro que pone su nombre para que yo mueva el dinero

sin ser descubierto.

¿Y es de fiar?

Todo el mundo al que encargo algo es de fiar,

no porque sean honestos, que no lo son, sino por miedo.

Saben lo que les pasaría a ellos y a sus familias

si intentaran traicionarme y quedarse con lo que es mío.

El miedo es más fuerte que la ambición.

No hay nada más fuerte que el miedo.

Quizá el amor, pero...

eso es muy difícil de encontrar.

¿De verdad crees en el poder del amor?

Solo hay que ver lo que estás dispuesta a hacer

para vengar la memoria de tu esposo.

Cierto.

Por eso he decidido darte una sorpresa relacionada con el amor.

Si es darme el tuyo,

sabes que no lo apreciaría, aunque...

reconozco que eres muy bella.

Conozco tus gustos y sé que no encajo en ellos,

no te preocupes.

Me tienes intrigado.

Mira a la puerta.

Eladio.

No vayas de gira si no lo tienes claro.

Lo tengo más claro que el agua de la fuente.

Quiero ir con Rafael.

Sé lo que me hago.

-Que me ha partido el dedo. -Que no seas agonías.

-Que me lo ha cascao, que he oído el chasquido.

-¡Que no, mequetrefe! A ver, muévelo.

-Mire, pendulea, pero no sé quién lo mueve.

Alguien es testigo de la violación.

-De acuerdo con Liberto y teniendo en cuenta que lo creo, es mentira.

Y todo lleva el sello de nuestro banquero.

Ese testigo cometerá perjurio.

Tendremos que demostrarlo y no será fácil.

Si viera cómo se pone conmigo, como una fiera, un energúmeno.

Me hace sentir miedo hasta de mirarle a los ojos.

Deje las lágrimas, que no merecen la pena.

Llorar quizá no, pero sí vale la pena ayudar a los vecinos,

a mis amigos.

Usted dirá.

-Verá,...

podría hablarle como amigo, pero no pienso hacerlo.

"Voy a hablarle como abogado".

-¿Es por el camarero?

Me voy pa no verle.

Y me muero si me marcho.

Ni contigo ni sin ti.

¡¿Es usted el responsable de esta infamia?!

-Le ruego que no levante la voz.

-¡¿Cree que me importa el escándalo?!

¡Son mentiras, calumnias!

¿Ha oído algo de un tal Valdeza?

-¿Qué? -Valdeza.

Sí, no sé, Cesáreo anda preguntándoselo a todo el mundo.

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Acacias 38 - Capítulo 1042

26 jun 2019

Jose intuye que Cinta no tiene ninguna ilusión por irse de gira con Rafael. Bellita informa a las vecinas sobre la gira de su hija.

Genoveva y Alfredo reciben en su casa a Eladio, la persona con la que se cruza habitualmente Genoveva. Alfredo discute con Felipe ya que no va a retirar su denuncia contra Liberto.

Felipe informa a Rosina sobre un testigo presencial de la supuesta violación de Liberto y que el juez puede denegarle la libertad bajo fianza.

Ramón investiga sobre un nuevo negocio para salir delante de la ruina económica. Lolita está liquidando la mantequería.

 El reportaje sobre la estafa de Alfredo Bryce aparece en los periódicos.

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  1. FatiSan

    Una pregunta. ¿Desde cuando saber leer tan bien Servando?, creo que me he perdido algo.

    10 jul 2019
  2. Marcela

    Santi: muchas gracias por tomarte la molestia de informarme. Ya lo busqué en Google, muy joven y veo que con una ya extensa carrera

    28 jun 2019
  3. Santi

    MARCELA: se llama Andreas Muñoz - Rafael Bonaque En esta página encontrarás TODOS los datos sobre esta serie.... cuidado porqué según la van actualizando puedes encontrar algún spoiler https://es.wikipedia.org/wiki/Acacias_38

    27 jun 2019
  4. Marcela

    En el " nuevo " listado de personajes aparece la recién llegada Marcia, no así el personaje de "Felipillo el boquerón; es injusto, me gustaría saber el nombre del actor el boquerón me gustaría saber el nombre del actor

    27 jun 2019
  5. Pilar Fernández

    No se carga el capítulo 1042

    27 jun 2019