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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1029 - ver ahora
Transcripción completa

-¡El Banco Americano ha quebrado! -Nuestro dinero,

vamos a perder nuestro dinero.

-La policía asegura que el doctor Maduro ha embarcado a Inglaterra.

-Ese caradura va a librarse de la cárcel.

¿Qué?

-¡El banco está en quiebra por la situación en el norte de África!

¿De qué está hablando, Alfredo?

El banco es solvente.

De todas formas, les recuerdo...

que yo no he obligado a nadie a invertir.

Pedimos un crédito a don Alfredo pa no quedarnos fuera del pastel.

-No solo no tenemos nada,

sino que tendremos que devolver los intereses del crédito.

-Me he reconciliao con la Marcelina. -¡Por fin!

-¡El Banco Americano está en quiebra!

-¿Y qué significa eso?

-Que no vamos a recuperar el dinero.

-Tu padre tenía razón.

Tu padre tenía razón con las advertencias.

Voy a dejar que se hundan poco a poco,

Así disfrutaremos más del espectáculo.

¿Acostumbrados a qué?

Pero... ¿por qué dices eso, alguien os ha hecho daño?

Ramón recibió un telegrama justo antes de salir.

Quizá el cartero sepa quién lo enviaba.

-Bien pensao, Carmen.

-La oficina de Correos ya estará cerrada,

pero mañana me presento ahí.

El Banco de España podría solucionar esto,

pero no quiere hacerlo. -¿Por qué no quiere?

Eso pregúntenselo a Federico Suñol.

Es uno de los consejeros, y vive aquí al lado.

Deberíamos organizar una protesta.

¿Cómo que una protesta?

¡Tenemos que quemarle su casa!

-¡¿Qué se habrá creído ese chupatintas?!

¡A mí no me arruina un tuercebotas! -¡Démosle un escarmiento!

¡Por menos de eso se han llevado a alguno al patíbulo!

-Templa, estás organizando una algarada.

No podemos usar la violencia,

pero no es menester quedarnos de brazos cruzados.

Organizaremos una protesta, pero de forma pacífica.

-Les ruego calma, especialmente a ti.

No me parece bien.

-Yo no soy de quedarme callado y mi señora menos.

-Esto es todo un escándalo, Bellita del Campo estafada.

Espero que no se entere la prensa, no sería nada bueno.

-¡Tenemos que coger una estaca y medirle los lomos a ese desalmado!

-Así no solucionaríamos nada.

Tenemos que pensar fríamente. Deben escucharme.

-Está bien.

¿Qué es lo que propone?

-Comprendo su enfado y su desazón, piensen que yo soy un afectado más.

-Le veo muy sosegado, teniendo en cuenta a lo que nos enfrentamos.

-Porque sé que de nada sirve perder los nervios.

Les pido, paciencia. -¡Yo no tengo esa virtud,

y menos, cuando están en juego mis cuartos!

-Temple y sosiéguese.

Estoy seguro de que esto se resolverá con dialogo

y negociación con el Gobierno.

Es una cuestión política,

lo mejor que podemos hacer es esperar.

-¿Por hemos de seguirle el juego a un banco que nos ha estafado?

-Porque el banco está haciendo lo posible por evitar

que el bulo que le perjudica continúe.

Apoyándole,

le ayudamos a resolver el entuerto

y, de esa forma, poner a salvo nuestro dinero.

Me parece muy bien,

pero hay mucho en juego como para quedarnos parados.

-¡Estoy de acuerdo!

Pez que no nada, se lo lleva la corriente.

¡Queremos nuestro dinero, y ya!

Si presionamos a Federico Suñol,

haremos que el Banco de España resuelva la papeleta.

¡Eso, vamos a agarrarle donde más le duele y apretar bien fuerte!

-¿Hace falta ser tan vulgar?

-¡Sí, hace falta!

¡Si fueras a perder lo que vamos a perder, hasta jurabas en arameo!

-Si no protestamos, es como si no existiéramos.

-Con las protestas van a complicar aún más las cosas.

-Puede, pero gritando, nos quedaremos a gusto.

-Diga que sí. En algo tenemos que estar de acuerdo.

Si nos movilizamos, forzaremos a los políticos a que nos ayuden.

-No dejaremos que se laven las manos como Pilatos.

No pararemos hasta que el Banco de España

meta dinero en el Banco Americano. -Eso.

¡Nos plantaremos en esa casa

y no nos moveremos hasta recuperar el dinero!

-Eso.

-Nuestro dinero no es de los banquero.

Nuestro dinero no es de los banqueros.

¡Nuestro dinero no es de los banqueros!

¡Es nuestro dinero, no de los banqueros!

¡Es nuestro dinero, no de los banqueros!

¡Es nuestro dinero, no de los banqueros!

¡Es nuestro dinero, no de los banqueros!

(Sintonía de "Acacias 38")

¿Está más cómoda?

No se apure por mí y vaya a trabajar.

Me da reparo dejarla sola.

No va a ocurrirme nada.

Márchese.

No quiero que tenga problemas con su señora.

No tendré ningún problema,

mi señora me pidió que viniera a cuidarla.

Doña Genoveva es pan de Dios.

No hay más que mirarle a la cara

para ver lo dulce y lo bondadosa que es.

Es una mujer muy noble.

Doy gracias a Dios cada día

por haber entrado a trabajar en su casa.

-¿Puedo pasar?

-Está usted en su casa.

-Vengo de hablar con el médico.

Espero que nos traiga buenas noticias.

Lo son, pero todo va a depender de Agustina.

Del interés que ponga en sus ejercicios.

El médico dice que la recuperación será lenta

y no que será fácil que recupere la movilidad que tenía,

pero no imposible.

-¿Cuándo empezaré con esos ejercicios?

-En unos días.

-Yo he pasado por algo semejante,

y le advierto que va a necesitar perseverancia y arrojo.

-Por eso pierda cuidado.

Me siento muy dispuesta,

he recuperado las ganas de seguir adelante.

Eso es lo principal.

Lo que más me preocupa

ahora es, que el señor va a seguir sin criada

hasta que me ponga bien.

Eso no es problema,

yo me paso cada día cuando termino en casa de los Bryce.

Y no sabe como se lo agradezco,

pero no puede seguir así mucho tiempo.

Hay que buscar una sustituta para mí.

-Prefiero esperar a que se recupere.

Procuraré no ensuciar.

Y a mí no me importa seguir limpiando en su casa.

-Tienen que ser sensatos los dos.

Úrsula, va a enfermar si sigue con tanto trabajo

y usted no pude recibir visitas sin una criada que las atienda.

Un hombre solo es un despropósito, créame.

-Está bien.

¿Puede buscarme alguna muchacha de servicio?

Por supuesto, cuente con ello.

-Cuide

que sea limpia y discreta y de buena pasta.

Yo me apañaré con un salario bordando y cosiendo,

que para eso no me tengo que mover de aquí.

-De ninguna de las maneras. No quiero que se preocupe por nada,

tan solo, procure recuperarse.

Yo me encargo de los gastos. No quiero un no por respuesta.

¿De acuerdo?

¿Qué te parece esta?

"Banqueros majaderos".

-Muy agresiva.

-¿Y esta? "Suñol y ladrón, misma cosa son".

-Tres cuartas de lo mismo.

¿Por qué tienes que ser tú la encargada de buscar proclamas?

-Porque siempre se me ha dao bien la rima y la copla.

-Con poner que nos devuelvan el dinero, ya va la cosa apañá.

-Eso es muy soso. Las tengo mejores.

"Acacias lo primero, devolvernos el dinero".

Y...

"Queremos lo robado, que Acacias lo ha ganado".

-Eso va sonando mejor.

Seguro que alguna más se nos ocurre.

-La verdad es que me he sentido fetén

gritando con los demás en la calle.

-Lástima que solo con eso no se solucione el problema.

-¿Qué va a ser de nosotros si esto no se resuelve?

-No lo sé.

Por ahora, Alfredo no me ha dicho na del préstamo que nos hizo,

pero habrá que pagarle.

-No quiero ni pensar que cuando eso pase, no tengamos ni un duro.

A ver si Oswaldo puede prepararme unas representaciones

en Buenos Aires y regresamos con dinerito en los bolsillos.

-No va a poder ser,

que anularas tu gira ha caído como un jarro de agua fría.

Y los empresarios

han cerrado sus programaciones sin contar contigo.

-Eso no puede ser, soy una estrella en esos países.

-En esos países y en todo el globo terráqueo,

pero ahora los tienes disgustados, y no te van a dar trabajo.

-Tendremos que empeñar alguna de mis alhajas.

-Eso nunca. Tú eres una joya,

y una joya como tú necesita estar rodeada de filigranas

y...

-Pero me voy a morir de hambre si no tenemos ni pa pan.

Mira, mejor que nos dejemos

de lindezas y agarremos el toro por los cuernos.

-Ya lo veremos.

Pa mí que basta con gastar con cabeza

y, buscar cómo sacar los cuartos aquí en España.

¿Y si vuelvo a los escenarios?

La vuelta de la Dama del Misterio

funcionaria seguro

y podría agenciar unas pesetas para la familia.

-Bien pensao,...

no es ninguna tontería.

-No, ya buscaremos otra manera de salir a flote.

De momento, debes seguir estudiando con Arantxa

y preparar otra clase de baile, que así, algo ganaremos.

Lo que usted diga. Me voy a dormir.

Señor,

¿es cierto lo que se dice?

-¿Depende, a qué te refieres?

-Dicen que los van a dejar a todos

con una mano delante y otra detrás.

-Hemos tenido problemas con el Banco Americano, sí.

-Y mu gordos, ¿no es así?

-No se trata de un asunto baladí precisamente.

-En el altillo estamos todas que no nos llega la camisa al cuello.

Lo que le ocurre a los señores,

a nosotras nos afecta y se multiplica por cientos.

-No te angusties, Casilda,

se está buscando solución y todo volverá a ser como antes.

-Dios lo quiera.

-¿Vas a salir ya?

Voy a protestar a la puerta de Suñol, nos va a oír ese.

-Desayunarás primero. -No.

Tengo prisa por montar el campamento.

Se me ha quitado hasta el apetito. -Todos estamos disgustados,

pero no descuides tu salud. -No te preocupes por mí.

¡Y tú trata de solucionar esto! -Hago todo lo que se me ocurre.

-¡Pues estar sentado leyendo el periódico no es suficiente!

¡No sé si te estás tomando esto tan en serio como deberías!

-¿Qué quieres que haga? ¿Asaltar el banco?

¡Lo que sea menester!

¡Tú eres el hombre, a ti te corresponde solucionar esto!

-¡Si supiera cómo!

-Perdónenme que les interrumpa cuando están discutiendo.

Han traído esta carta para don Liberto.

¡En esta casa no se discute, es una balsa de aceite!

-Señora, se les escuchaba en la cocina.

-¿Malas noticias?

¿Más malas noticias sobre el dinero?

¿Ha pasado otra desgracia?

Ay, por favor, pobres, vamos a ser pobres como ratas.

-No es dinero, Rosina.

Me comunican que Remedios, quien me crió, ha pasado a mejor vida.

-(RESPIRA ALIVIADA)

-Menos mal, pensé que sería algo malo.

-El entierro es hoy, tenemos que ir sin falta.

-Conmigo no cuentes, lo único que importa es recuperar el dinero.

-¡Rosina!

¿Cómo puedes ser tan insensible?

¿Sabes el cariño que le tenía a esa mujer?

-Y lo siento mucho, pero el muerto al hoyo y ¡tú a recuperar el dinero!

Me voy, que Susana me tiene que estar esperando.

Menudo follón hay organizao en el barrio.

Anda to el mundo como pollo sin cabeza.

-Y que lo diga, Fabiana,

somos muchos los afectaos por lo del banco.

-Dicen que los señores van a montar un campamento

pa poder protestar día y noche.

-Qué me va a contar, Antoñito es uno de los cabecillas.

-Parece que el roto... ha sido bien gordo.

-Pues sí,

que tenemos las monedas que me acaba de dar y poco más.

No sé cómo vamos a sacar adelante la mantequería.

-Seguro que to queda en un susto. -Ojalá.

Yo voy a preparar unos bocadillos

pa que no les falten fuerzas a los que protestan.

-Haces mu bien en ponerte de su lao,

que pa eso es tu marío y tu dinero.

-Pos eso. -Lolita,

¿has oído algo de tu suegro?

-Poco. Poca cosa.

Ya va siendo hora de que tengamos noticias suyas.

-Ten fe.

Me voy, que tengo que poner el puchero

y se me ha echao el tiempo encima.

-A más ver, Fabiana. -A más ver, hija.

-Carmen,

¿trae alguna nueva? -Sí.

Me ha costado dar con el cartero, pero lo he conseguido.

Me ha dicho que el telegrama procedía de un pueblo llamado Frías.

-¿Y de quien se trata?

-De un tal Silverio Santana. ¿Te suena?

-Sí, fue por el que preguntó Ramón el día que hizo las llamadas.

-También tengo el teléfono del Ayuntamiento de Frías.

Podríamos llamar a ver si saben algo.

-Llame, llame, que ya está tardando.

Otra más.

Esta es buena. (LEE) "Queremos..."

-Algo más hacia aquí.

-¿Dónde estaban?

Tensad por si tuviéramos que resguardarnos.

Y tanto. Si es necesario, pasamos aquí toda la noche.

-¿Cómo? ¿No será mucho plantón?

Por la noche la gente duerme, no sabrán si estamos o no.

-Daremos buenas voces para que no peguen ni ojo.

-Felicia, las mantas a resguardo. -Sí.

¡Aurelio, eso más tenso, que se vuela!

-Claro, hombre. Este hombre...

Doña Bellita. -A ver...

qué les parecen estas pancartas. Una frase es mía y la otra de Jose.

"Devolvednos lo robado, que Acacias lo ha ganado".

Muy bien, es muy pegadiza.

-Ese verso es mío.

-Escribe un ripio y se cree poetisa, esta es mejor.

-¿No sería mejor acampar un poco más a ese lado?

-¡Y taparme la puerta del local!

-Yo lo digo porque estaríamos más resguardados.

-¡Lo dice por fastidiarme!

¿Quiere que hagan una hoguera en mi terraza?

-¡Todos tenemos que hacer sacrificios por esta causa!

¡¿Cómo es tan egoísta?!

-¡Será porque tengo un negocio por el que velar,

una no vive del cuento!

-Ya está bien, reserven sus fuerzas para protestar.

Y por favor, no sea tan rácana,

aquí todas nos jugamos mucho.

-Replique menos y comprométase por una buena causa.

-Lo siento, pero tengo mucho que hacer.

Ahora les mando a Camino para que proteste.

-Poco va a hacer esa pobre muchacha.

-No podrá gritar,

pero sí sujetar la pancarta ¡con más arte que usted!

-¡Uh!

-¡Qué poca vergüenza, nos va a mandar a la muda!

-Me duele decirlo,

pero no me gusta nada como se está comportando nuestra amiga.

-En estas situaciones se conoce cómo son las personas.

No es nadie. -Toma. Camino, ven.

A ver, toma esta pancarta. Cógela.

Da vueltas por aquí. Mira, por aquí, así.

Da vueltas, vueltas.

-Al menos hace bulto. Bueno, va, venga.

Con energía, ¿eh?

¡Acacias en la calle, aquí no hay quien se calle!

¡Acacias en la calle, aquí no hay quien se calle!

¡Acacias en la calle, aquí no hay quien se calle!

¡Acacias en la calle, aquí no hay quien se calle!

¡Acacias en la calle, aquí no hay quien se calle!

¡Acacias en la calle,

aquí no hay quien se calle!

-Entiendo. Muchas gracias, muy amable.

-¿Qué le han dicho?

-Por culpa de una tormenta, las líneas están cortadas.

Hasta dentro de un par de días no vamos a poder comunicarnos.

-¡Qué mala suerte, parece que nos ha mirao un tuerto!

-Lolita, yo...

no puedo seguir de esta guisa, necesito saber de él.

-Sosiéguese, algo se nos ocurrirá para averiguar qué le pasa.

-¿Sí? Pues no sé cómo.

Estoy sola en esto.

¡Y parece que a Antoñito le importa un comino su padre!

-Le aseguro que está mu preocupao por su padre,

pero le puede la culpa

y las ganas de arreglar el desaguisado del dinero.

-Lolita, me tienes que perdonar,

ya no sé lo que me digo.

Pero habla con él, por favor.

Dile que vaya a buscar a su padre.

-Lo siento en el alma, no puedo ponerle más peso encima.

Yo sé que lo que ha hecho con el dinero es una tontá

y que esto nos va a perseguir pa to la vida,

pero es mi marío

y le quiero. Tengo que ayudarle.

-Lo entiendo,... pero no puedo esperar más.

Lo del Banco va para largo

y dudo mucho que encontréis la solución que esperáis.

-(EN LA CALLE) ¡Queremos el dinero, Acacias lo primero!

¡Queremos el dinero, Acacias lo primero!

¡Queremos el dinero...!

-Se está organizando un buen quilombo

ahí fuera.

Madre mía,

ojalá sirva de algo.

Más nos vale, porque si no, vamos a pasar un calvario.

¿Tan mal estamos? Peor.

Desde que llegamos aquí,

todo se ha ido liando más que un saco de cuerdas.

Si tu madre no hubiera anulado el viaje a Argentina...

Ha sido por mi culpa, lo hizo para quedarse conmigo.

Eso ni lo digas,

se hizo lo que se tenía que hacer.

Es la verdad, por mi culpa estamos al borde del desastre.

No mientras sigamos juntos,

lo más grande es la familia,

y estando unidos, no necesitamos ni riquezas

ni lujos, ni demás mandangas.

Pero sí comer y mantener la casa.

¿Por qué no me dejan actuar?

Con lo que gane, podemos sacar un poco la cabeza de este bache.

Hija, vales más que el oro molido.

Todo lo que dices me suena a música celestial,

pero... ¿quién convence a madre?

Yo no me veo con fuerzas de lidiar ese morlaco.

-Han traído esto.

-Este jerez es del bueno. -(ASIENTE)

-Y anchoas de Santoña, Tienen que estar de muerte.

Bueno, es de entender que las manda algún admirador de Bellita.

-Ni de lejos le ha pegao.

Viene con una nota para Cinta.

Es de Emilio. Como muestra de afecto, dice.

A la señora le va a oler a cuerno quemado que el hijo de doña Felicia

mande comida y vino.

¿Qué se cree, que necesitamos de su caridad para comer?

Hay que devolverlas inmediatamente.

¡No! Esto es un detalle del muchacho.

Es una lástima devolver estas cosas tan riquísimas.

-Sí, pero va a ser lo mejor,

si no queremos que se entere la señora y arda Troya.

Pinta en oros. Me llevo todas.

Os he pasado por encima otra vez.

-Es que no suelta los ases ni con agua caliente.

-Menuda potra. -Al saber le llaman suerte.

Me voy a hacer mi ronda.

-Lo dejamos para otra vez que tenga menos suerte.

-Yo también, que tengo tarea pendiente.

-A las buenas. -Buenas.

Qué pronto has cerrao el quiosco.

-No hay quien trabaje con la gente protestando.

¿Cómo sigue la Agustina? -Reposando, no la molestes.

-Sí. Anda,

¿preparaos pa la partida que tenemos pendiente?

-No, el deber me llama.

-No sea uste sieso,

nadie se va a enterar si está haciendo la ronda o no.

¿No sabe el jaleo que hay montao?

-La verdad es que solo conseguiré meterme en líos.

Luego hago la ronda.

-Bueno, y mi labor la puede hacer Fabiana.

-Y yo, pa que voy a vigilar, si están tos los señores fuera.

Ah, pa hacerlo más entretenío

podemos jugarnos algo que no sean garbanzos.

-Yo no tengo un real.

-Lo que yo tengo es para pagar la pensión, o a dormir a la calle.

-Yo no hablo de dinero, nos podemos jugar otra cosa.

-¿Otra cosa, como qué?

-Al que gane, los demás le tienen que hacerle sus tareas.

Si gano yo, ¿os vais a poner mi traje y van a hacer la ronda por mí?

Eso no lo veo claro.

-Claro que no, pero podemos hacerle la comida y plancharle el uniforme.

-Me parece buena idea, total, voy a ganar yo.

-Eso ya lo veremos.

Aceptamos la apuesta.

Yo, con tal de que no te vayas más del chiscón,

hago lo que sea menester. Da cartas.

¡Devolvednos lo robado, que Acacias lo ha ganado!

¡Devolvednos lo robado, que Acacias lo ha ganado!

¡Devolvednos lo robado, que Acacias lo ha ganado!

Rosina, tenemos que hablar.

-¿No puedes esperar? Estoy protestando.

-No, tiene que ser ahora, ¿estamos?

Ven. -Espera. Espera, cuidado.

-¡Devolvednos lo robado...!

Cuidado, Liberto. -¡Banqueros majaderos!

-¿Qué es eso tan importante?

No estoy a gusto con lo de esta mañana.

-Te has dado cuenta y vienes a disculparte.

-No, para nada.

Insisto en que me acompañes al entierro.

No te estoy pidiendo tanto, ¿no te das cuenta?

Si salimos ya, estaremos de vuelta a la tarde.

-Ni lo sueñes, Liberto.

¿Cómo nos vamos a ir? Es un disparate.

¿No ves la que hay montada?

-Solo te pido unas horas.

-Liberto, no puede ser. Por favor, compréndelo.

¿Y si devuelven el dinero y no estamos presentes?

Y todo por el entierro de una tata, menuda simpleza.

-Me duele en el alma tu negativa.

Yo siempre te he ayudado en todo por absurdo que sea el motivo.

-¿Te parece absurdo tratar de recuperar nuestro dinero?

-Yo siempre estoy a tu lado, ¡te pido que hagas lo mismo!

¡Esa mujer es importante para mí, merece que esté en su despedida!

-Me estás dejando...

No pensaba que fueras tan melodramático,

ponerte así por el entierro de una criada

que te limpiaba los mocos de pequeño.

Me parece muy exagerado con la que tenemos.

-Eres muy injusta, solo te importa el dinero.

-Porque sé lo que se sufre cuando no se tiene.

Déjate de melindres y sé responsable, ¡lo necesitamos!

-Desde que ha quebrado el banco,

no dejas de arremeter contra mí, y no te lo voy a consentir.

-Me parece muy bien, pero coge una pancarta,

ponte a protestar con nosotras, que es lo que hace falta.

Te lo repito. Necesito, por favor,

te lo ruego, piensa en nuestras finanzas.

-De eso nada, Rosina, prefiero marcharme.

Liberto...

-¡Acacias arruinada, su gente ignorada!

-¡Acacias arruinada...! -¡Acacias lo primero!

Doña Rosina,

perdone que se lo diga, pero...

he visto como la trataba su marido y me ha parecido una vergüenza.

Tiene que velar por los intereses de la familia

y dejarse de sentimentalismos. Es lo que necesitamos.

No sé si me habré excedido.

Ni una pizca. Manténgase en sus trece,

él es quien no está actuando como debería.

-¡Acacias arruinada...!

Vamos con los demás.

-¡Acacias arruinada, su gente ignorada!

-¡Acacias arruinada, su gente ignorada!

Pa mí que he ganado.

-No tenga duda.

Y se quejaban de mí. -No he visto cosa igual.

-Será la suerte del novato.

-No hemos hecho ni una baza. Tendremos que hacerle las tareas.

-Yo no sé si podré.

-Quieto parao, que ya le buscaré yo tiempo.

Van a cumplir los tres, que tengo trabajo pa dar y tomar.

Tienen que lavar la ropa en el río y frotarla bien,

que Jacinto es mu guarro y tie las camisas con lamparones.

Hacer compra y barrer nuestro chiscón

y arreglar el cierre del quiosco, que chirría.

-Para, que te estás embalando.

-Si acabo de empezar.

Lo que pasa es que no saben toas las tareas que tie que hacer una mujer

pa sacar su casa adelante.

¿Qué mas? Ah, sí, recoger la ropa

y planchar las sábanas.

Regar las flores.

Y hablarles un poquito, que son muy sensibles.

Hacer la comida y la cena.

Y saquen tiempo pa cuidar a la Agustina, ¿eh?

No me miren así, que no he terminao.

La achicoria, que no esté muy fría ni mu caliente.

Tienes que ver cómo les manejo, son marionetas en mis manos.

Estás haciendo tu gran actuación. No tengas duda,

todos están convencidos de que soy la más afectada

por la debacle del banco.

¿Sabes?, a veces,

me dan pena. No.

No te ablandes ni un solo segundo, tienen lo que se merecen.

La codicia es la que les está perdiendo.

Está resultando tan fácil.

Están convencidos de que te estás reuniendo con el Gobierno

y con el Banco de España.

Si les dijéramos que el rey está interesado en el asunto,

no dudarían ni un momento en creerlo.

Es una lástima que no consiga nada,

que nadie me escuche,

que no desmientan la noticia de Marruecos,

ni donen dinero al banco.

Es difícil que esto ocurra,

sobre todo,

cuando no he movido ni un dedo.

El plan está funcionando a la perfección,

están convencidos de que todo es culpa de los políticos

y no ven que les hemos clavado una estocada hasta la bola.

Muy pronto vas a ver cómo se desmoronan,

va a ser... un verdadero espectáculo.

Y tanto, ya empiezan los problemas entre ellos.

¿Tan pronto?

He visto discutir a Rosina y a Liberto,

ya no parecen la pareja feliz que eran hace un par de días.

Ya sabes:

"Cuando el dinero sale por la puerta,

el amor se va por la ventana".

Es un placer ver el fin de la felicidad

de los vecinos de Acacias. No va a quedar ni una pareja.

El imbécil de Antoñito lo va a tener muy difícil

para justificarse ante esa ordinaria que tiene por esposa.

Por no hablar de Carmen,

muy pronto va a saber lo que es vestirse de luto.

Cuando terminemos con esto,

va a ser mejor derribar el barrio

y volver a construirlo para unos nuevos vecinos,

no va a quedar títere con cabeza.

Señora, traigo las provisiones que me encargó para el campamento.

Muy bien,...

que no les falte de nada a nuestros compañeros.

Hay que ser solidario. (SONRÍE)

¿Cómo marcha todo?

He recibido un encargo que puede que sea de su interés.

Cuente.

Tengo que buscar nueva criada a don Felipe.

Ese no es un encargo baladí.

No debe tardar en llevarle buenas candidatas para que elija,

tenemos que ser muy diligentes con esto.

Me da que ya está pensado algo. No tenga duda.

(EN LA CALLE) ¡Banqueros majaderos!

-Hoy no entra a comer ni el Tato.

-Con el jaleo de la calle, nadie tiene ganas de pasar.

-Estamos apañados, tenemos en el aire el dineral que hemos invertido,

el negocio se viene abajo, y para colmo,

mis amigas me acusan de egoísta. -¿Cómo? ¿Qué les ha hecho?

-Nada, pedirles que no se planten a protestar en la puerta.

¿Qué les cuesta irse más lejos del local?

-Supongo que quieren ponerse donde mejor las escuche ese tipo.

-Pues van a arruinarme del todo.

Me duele que digan que no cooperamos,

les he mandado a Camino para que nos represente.

-Pobre hermana mía, rodeada de esas víboras y sin poder replicarles.

-Aprovechando que no hay nadie, voy a sustituirla,

que tiene que tener los pies molidos de calle arriba, calle abajo.

¡Acacias no se rinde, Acacias no se rinde!

¡Acacias arruinado...!

¿Qué le trae por aquí? Si viene a comer,

está de suerte, tenemos todas las mesas libres.

No, vengo a devolverle su obsequio.

¿Se ha creído que por mandarme un vino y unas latas

iba a compensar su cobardía?

Trataba de hacer las paces con usted.

¿Dándonos comida por caridad?

No era mi intención ofenderla.

Son productos de capricho, pensé que podrían servir para limar asperezas.

Pues se ha colado y de largo.

Nuestras madres están a la gresca y quería aplacar la situación.

Mala idea, si mi madre descubre esta caja,

se lía la de San Quintín.

¿A quién se le ocurre mandarnos una limosna?

Nosotros también estamos teniendo problemas económicos,

si alguien tuviera un gesto, lo agradeceríamos.

Me parece bien, pero lo último que queremos en casa

es la misericordia de nadie, y menos la suya.

Ya le dije que yo no existía para usted.

No debería ser tan jactanciosa, vienen muy malos tiempos para todos.

No para nosotros.

Yo conseguiré el dinero que precisa mi familia.

No sé cómo va a hacerlo.

Convenceré a mis padres para que me dejen volver a actuar.

No lo va a tener fácil.

Ahórrese sus opiniones, me importa muy poco. Abur.

Si hubiera concursos de orgullo, se los ganaba de calle.

¡Banqueros majaderos!

¡Banqueros majaderos!

¡Banqueros majaderos!

¡Banqueros majaderos!

¡Banqueros majaderos! -¿Qué, trabajando?

-Descansando de la paliza que me he dao limpiando tu ropa.

-Eso ni se lo cree, que me ha dejao la colá peor de lo que estaba.

-He hecho lo que he podido, no es culpa mía si Jacinto es un guarro.

-Déjese de cuentos, a esas camisas no les ha enseñao ni el agua.

Aquí se las dejo hasta que lo haga fetén.

-No es justo, lo hago lo mejor que sé.

-No es suficiente.

Tienen que hacer mis tareas, pero igual de bien que las hago yo.

Menudo premio si no.

-No pienso volver a limpiar estas camisas ni esta ropa ni nada,

así es que, humo.

-De eso na.

O me lava las camisas como Dios manda,

o le casco a to el mundo que uste ni tiene palabra ni es de fiar.

¿Qué le parece?

-Mira, está bien, las volveré a lavar,

pero no porque tú me doblegues,

no, señor, porque a mí me sale de las pestañas.

Y para que se dé cuenta la gente

que esto es un trabajo de poca enjundia.

-Diga lo que quiera,

pero tráigame las camisas más blancas que la nieve.

-(BURLÁNDOSE) "Más blancas que la nieve".

"Diga usted lo que quiera". "Me trae las camisas

más blancas que la nieve".

Más blancas que la madre que...

Si es que, yo me...

-¿Ya está renegando? ¿Qué tripa se le ha roto ahora?

-Marcelina, que me ha sacado de mis casillas.

Que no está suficientemente limpia la ropa que le he lavado.

Que ahora hay que perfumar las camisas al Jacinto,

que se ha tirao to la vida viviendo entre ovejas.

-A mí me ha leído la cartilla por el arreglo de la puerta del quiosco.

No terminaba de ver la compostura,

ni que fueran las puertas de un palacio.

-Tenemos que pararle los pies antes de que nos vuelva locos.

¡¿A quién se le ocurrió la idea de aceptar esta apuesta del demonio?!

-A usted, así que no se queje y terminemos esto cuanto antes.

Caso en sos.

¡Y esos que no paran! Es que...

-¡Queremos el dinero!

No sé si he comprado demasiado.

-Aquí tiene compra pa abastecer a medio barrio.

-He pedido al tuntún.

No termino de acostumbrarme a estas labores.

-Como que a uste no le corresponden estas cosas.

Si le parece, me encargo yo de su compra,

que aún recuerdo sus gustos.

-Me viene de perlas.

Voy de cabeza sin una mujer en casa.

-Ya. No pue seguir así, lo de la Agustina pinta pa largo.

-Estoy buscando criada.

Úrsula me traerá unas cuantas candidatas.

-Si no le apaña ninguna,

le puedo traer una moza de Cabrahígo,

no hay mujeres como nosotras.

-Eso salta a la vista.

Si no encuentro a ninguna que me guste,

contratamos a una del pueblo.

-Buenas. -Buenas.

¿No se sabe nada de don Ramón?

-Igual que ayer. A mí ya me están dando tos los calambres.

-No es para menos, no es propio de tu suegro desaparecer de esta guisa.

-Eso es lo que más me preocupa.

Al principio pensé que se había ido para darme largas

y que no invirtiera en el banco. -Ya son muchos días

sin saber de él.

Tiene que haber otra razón.

¿Podríamos avisar a la policía para que lo busquen?

-Quizás es más prudente esperar un poco más.

Don Ramón sabe manejarse por el mundo

y dejó una carta en la que avisa de su marcha.

-No nos iban a hacer caso.

-Es lo más posible.

No hay indicios para pensar en una desaparición.

-Yo creo que algo le pasa, por mucha nota que dejara.

-Entiendo tu inquietud.

Esperemos dos días más, y si no da señales de vida,

hablaré con el comisario Méndez.

-Gracias, gracias, Felipe.

Esperemos no tener que echar mano a ese recurso.

-Con Dios.

-¿Cómo estás?

Se te ve cansado. -Estoy cansado.

Todo el día gritando, me voy a quedar afónico

de tanto grito sin sentido.

-No es sin sentido, así nos hacemos de notar.

-Esto no deja de ser un pataleo.

Me temo que ya es hora de que asumamos

que hemos perdido el dinero.

-No digas eso, to se va a solucionar de dulce.

-No, que no te engañes.

Antes o después voy a tener que pagarle a don Alfredo

y no sé cómo voy a hacerlo.

-Busca otro comprador pa la patente de las cafeteras.

Si le pediste el dinero a Bryce,

fue porque no pudiste cerrar esa venta.

-Ya lo he intentado,

pero no encuentro a nadie dispuesto a pagar tanto dinero por la patente.

-No lo entiendo, si lo de las cafeteras vale un potosí.

-Ya, ya, pero no tanto.

Aprovechando que Alfredo me iba a hacer un préstamo,

le pedí mucho más dinero

para hacer una inversión mayor en el banco.

-No lo puedo creer.

No lo puedo creer.

¿Cómo has sido tan codicioso y tan inconsciente?

No sé, lo vi muy claro, me he puesto la soga al cuello.

Aunque venda la patente, no podré hacer frente a la deuda.

-Ay. -Lo siento.

Te he fallado.

Siento como el corazón se me parte dentro del pecho.

Yo solo quiero que todo se acabe ya.

-Escúchame,

eso no lo vuelvas a decir nunca, ¿me oyes?

Tú y yo no vamos a estar en un ay por dinero.

Seremos pobres, pero felices.

¡Venderemos la mantequería y santas pascuas! Ea.

Ven.

¿Cómo lo ves?

-Hay poca cosa, pero si solo comemos gachas,

podemos tirar por lo menos un par de semanas.

-Uy. Jesús, es raro ver a los señores por estos lares.

-Andábamos mirando que tal vamos de provisiones.

-Y no quieras saber la respuesta.

-A mí me lo va a decir, que estoy ahí to el día metida.

-Con esto de las protestas, nadie quiere venir a las clases de baile.

-Y ese era nuestro principal ingreso.

Si lo del banco se retrasa mucho,

no vas a poder ir al mercado ni a comprar unos rábanos.

-A ver, no se vengan abajo,

han de ver como el viento cambia de un día para otro.

A mí no me ha ido mal.

He hecho buenos negocios

y he conseguido buenos duros empeñando los abanicos y las joyas.

Con esto tenemos para comer por lo menos un mes.

Y si no hay para pollo, pues se comen sardinas.

-Eres un sol, Arantxa.

¿Qué íbamos a hacer sin ti?

-Me da mucho coraje que tengas que deshacerte de tus cosas.

-Yo también lo siento, pero no queda otro remedio.

No tenemos el agua en el cogote, nos llega a la coronilla.

-Bueno,

si dejaran a la niña actuar, seguro que ganaban unas pesetas.

-No, eso no puede ser.

-¿Por qué?

A la niña le hace ilusión subirse a un escenario

y a mí me gustaría ayudarla,

y no lo digo por el dinero, aunque nos venga tan bien.

-Señora, si el arte corre por sus venas,

igual que corre por las suyas,

sería una lástima echar a perder ese don.

-Qué no.

No quiero esa vida pa mi hija.

Quiero convertirla en una señorita y casarla bien.

-Eso no es lo que ella quiere.

-Cinta ha madurao y ha aprendido la lección.

Está deseando arrimar el hombro pa ayudar en la casa.

-Lo cierto es que no nos vendría mal que nos echara un cable.

¿De verdad lo ves tan claro?

¿Crees que la niña debe actuar?

Eso ni lo dude, madre, no hay nada que desee más en este mundo.

-Ya la has escuchado,

tontos seríamos si nos enrocamos en que se quede en casa.

Tiene talento de sobra y, nosotros, dinero de falta,

todo encaja, mejor que un reloj suizo.

-Está bien, actuarás.

Pero solo hasta que se solucionen los problemas de monises.

¿Está claro?

(Se cierra la puerta)

Casilda, deja lo que estés haciendo ahora mismo

y prepáreme los aperos.

-Sí, sí, siéntese, que yo le pongo el guiso

y mientras se lo come, le preparo la ropa y las mantas.

-No, no te molestes,

desde que sé lo del Banco Americano no me entra nada.

-Pues pa no entrarle nada en el cuerpo,

ya le ha echado el ojo a las pastas.

-Algo tendré que echar al buche.

Anda, tráeme una lata de galletas,

que voy a pasar toda la noche y va a ser larga y fría.

-Señora, sé que no he de meterme,

pero sigue comiendo así de mal, le va a dar un torozón.

(Se abre una puerta)

-Buenas.

-Ya era hora.

Me he pasado toda la noche protestando, sola,

que me voy a dejar la salud, ¡y tú no mueves ni un dedo!

-Por si no te has dado cuenta,

vengo del entierro de mi aya,

bien podrías preguntarme cómo me encuentro.

Solo tienes cabeza para las protestas.

¡Solo tengo cabeza para las protestas!

Tú tienes la culpa.

-¿Qué estás diciendo?

-Liberto,

tú eres el único responsable de todo este desastre,

tú tomaste la decisión y nos arrastraste al abismo.

-Y me siento muy culpable por ello,

pero no esperaba que tú me lo echaras en cara.

-Tendrías que haber tenido más talento,

haberte olido la tostada,

¡y estaríamos viviendo en la gloria, como siempre!

-Si he corrido ese riesgo, fue para mantener nuestra posición

y para hacerte feliz.

-Pues bien que te has lucido.

Pensaba que tenías más criterio para los asuntos de dinero.

-Pensé que se trataba de un negocio seguro,

pero has de entender que toda inversión tiene su riesgo.

-Sí no estaba completamente claro,

tendrías que haber declinado la oferta, y punto.

-Eso es fácil decirlo ahora. -¡Pamplinas!

Tú eres el cabeza de familia,

tu deber es protegerme y eso no lo has cumplido ni de lejos.

Ni siquiera me acompañas en las protestas.

Me has decepcionado, Liberto,

no te has comportado ni de lejos como deberías.

-No quiero seguir con esta conversación.

Solo puede decirte, Rosina, que te quiero.

No voy a tener en cuenta lo que me has dicho,

me parece terriblemente injusto.

Te he preparao to lo que precisas pa pasar la noche,

hasta una botella de brandi, por si aprieta el relente.

Arrea, que tienen que estar esperándote.

-No me veo con fuerzas de irme,

no termino de ver claro la venta de la mantequería, me tiene inquieto.

-No hay na que ver,

si no tenemos salida, nos desprendemos de ella.

-Pero a ti te gusta estar allí,

te ha costado tanto tiempo sacarla adelante, que...

-Pues sí,

con toas mis fuerzas he tirao del carro,

pero lo que no pue ser, no pue ser y, además, es imposible.

La mantequería no da pa mantenernos a tos

ni pa quitarnos la deuda en la que nos has metío.

-Tienes razón, soy yo el que tiene que arreglar este entuerto.

-No, no quiero que te metas en más berenjenales,

que tú eres mu de desvestir a un santo pa vestir a otro.

-Tendré que buscar una solución.

-Mejor que no.

Mañana hablaré con don Alfredo pa ver cómo están las cosas

y si hay solución.

Y si no la hay,

vendemos la patente, la mantequería,

pagamos lo que debemos... y a empezar de cero.

-Eso no resulta tan fácil como parece.

-Amor, en teniendo juventú y salú,

no necesitamos na más.

-¿No es mejor que me quede y lo consultamos con la almohada?

-No hay na que consultar,

(Llaman)

A dormir, que mañana será otro día.

Buenas noches, Carmen. -Buenas noches.

Si viene a preguntar, seguimos sin noticias.

-Ya me figuraba,

pero no vengo por eso, Lolita.

Vengo a decirte que he tomado una decisión, no voy a esperar más.

Me voy a Frías a ver que saben de Ramón.

-Espere, voy a buscar a Antoñito, será mejor que él haga el viaje.

-No.

Fuiste tú misma la que ayer me dijo que tu marido andaba en un lío.

Déjale, a ver si consigue arreglar algo de lo de vuestros cuartos.

Yo me basto y me sobro para ir hasta allí.

-Mire que pue ser un viaje peligroso.

-No me da miedo hacerlo,

cualquier cosa es mejor que estar aquí esperando.

-Me gustaría acompañarla,

pero no veo como ausentarme de Acacias en estos momentos.

-No pases pena por eso.

Has de ver como no tengo problema.

Además, estoy acostumbrada a viajar sin compañía.

Todo irá bien.

Gracias.

Gracias. Si nos cuadra, te avisará Úrsula.

¿Esta tampoco le ha gustado?

Siento ser tan tiquismiquis,

pero ninguna es de mi agrado,

será por mi deseo de que vuelva Agustina.

No se apure, ha de tener paciencia.

No es fácil encontrar a alguien del nivel de Agustina,

pero lo conseguiremos.

¿Qué quiere de cena? No, no se moleste,

cenaré en el restaurante.

Vaya a atender a sus señores.

Sí voy a ver si puedo servirles algo,

los pobres lo están pasando muy mal con todo esto del banco.

Es de suponer que don Alfredo esté muy afectado.

No sabe hasta qué punto se está desviviendo

por arreglar este desaguisado. Y no solo él,

doña Genoveva ayuda a todos,

solo hay que ver cómo está organizando la protesta.

Esperemos que su ayuda sirva para solucionar el problema

o los vecinos lo pasarán muy mal.

Dios quiera que todo esto acabe con bien.

Si no me necesita, marcho.

Con Dios. Con Dios.

(Llaman a la puerta)

-Disculpe, ¿es aquí donde buscan una criada?

Estoy harto de ver candidatas.

El trabajo es tuyo.

¿Ha venido todo Acacias?

-Sí, hijo, nos jugamos mucho.

¿Y Carmen? -En su cuarto haciendo el equipaje.

Mañana al alba marcha de viaje. ¿Adónde?

-Irá en busca de don Ramón.

-Aunque no te des cuenta, nuestro sitio está con los vecinos.

-No voy a discutir delante de todos los vecinos, sube a casa.

No sabía si acudiría a mi nota. Eso no se duda.

¿Por qué quería verme?

A veces, la persona que hemos elegido

para compartir nuestra vida no es perfecta.

Aceptamos sus defectos,

pero a veces, estos, se hacen insoportables.

Es muy reconfortante ver que alguien me comprende.

Mi suegro no aparece.

Carmen ha ido a buscarle.

No diga nada, pero... ella tiene un mal presentimiento.

Actuaré, pero con una condición,

mostrando mi rostro y con mi verdadero nombre,

que estoy orgullosa de él. No ocultaré nada.

Marcelina está en racha, no la vamos a ganar nunca.

-A no ser

que busquemos otras soluciones para arreglarlo.

Trampas.

Disculpe,

¿ha visto a este hombre?

Nunca he dudado de su honradez. -Venderemos...

la mantequería

y la patente de las cafeteras. Con eso tendría que ser suficiente.

-¡Me estoy jugando nuestro dinero, Rosina!

-¡Mi dinero!

¡Yo soy la que trae el dinero a casa, no tú! Tú eres...

-¡¿Yo qué, yo qué?! ¡Dilo, atrévete!

¡Tú, al fin y al cabo, solo eres un mantenido!

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Acacias 38 - Capítulo 1029

07 jun 2019

Emilio envía una cesta de comida para ayudar a los Domínguez, pero Cinta la rechaza, no necesitan su caridad. Cinta decide volver a los escenarios para ayudar a su familia, contando con la aprobación de Bellita.
Antoñito y Lolita deciden vender la mantequería y hablar con Alfredo para así hacer frente a la deuda.
Felipe acepta buscar una sustituta para Agustina, pero ninguna le convence.
Carmen intenta localizar a Ramón a través de llamadas telefónicas, al no conseguir dar con él decide ir ella misma a Frías en su búsqueda.
Se organiza la protesta frente a la casa de Federico Suñol, el responsable de la caída del Banco Americano, aprovechando la coyuntura Bellita arremete contra Felicia. Rosina acusa a Liberto de haberse quedado sin dinero.

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  1. Aleja

    Maria... cuando la serie empezó Rosina estaba casada con Maximiliano, quien al perder su partido político las elecciones (perdón por mi ignorancia pero no conozco mucho de aquella parte de la historia española) también perdió su puesto en un ministerio, y se agravaba la situación porque el poco dinero que tenían él lo jugaba a los caballos. Así toda la familia vivía "a sopa de ajo" pero Rosina hacia lo imposible para aparentar tener un buen pasar: le pedía a Casilda que llenara la bolsa de los mandados con piedras abajo y arriba pusiera verduras, se sentaba con Leonor en "La Deliciosa" y tomaban agüita no mas....etc. Saludos desde Buenos Aires

    11 jun 2019
  2. María

    Liberto era un rentista. Tenía dinero y rentas sobradas (de mantenido poco). Lo que no sabía o no recordaba era que Rosina antes no tuviera dinero.

    11 jun 2019
  3. Mabi

    Liberto para mí no es ningún mantenido... Sí un " pollerudo " creo que si no fuera porque él le ha manejado sus intereses a Rosina, ésta hace rato que hubiera estado comiendo solo sopa de ajos. Si bien no sabemos si se recibió o no de arquitecto, cuando le hizo el primer préstamo a Samuel, el mismo le dijo que le daría el dinero de sus rentas para que Rosina no montara en cólera, así que de mantenido náa. Solo que para Rosina lo suyo es suyo y lo de Liberto también, además de llenarle la cabeza y sus oídos con su triste avaricia hasta converserlo de invertir.

    10 jun 2019
  4. Victoria

    Pido disculpas; quise decir que la pareja Liberto y Rosina fue la nº 1 por Septiembre de 2016 y no 1976.

    10 jun 2019
  5. Victoria

    Hace tiempo que no comentaba pero lo de la pareja Liberto y Rosina lleva tiempo que está siendo muy extraño. Fue la pareja nº 1 allá por Septiembre de 1976, fechas en que comenzaron su romance pero, poco a poco, las cosas entre ellos ya no son lo mismo. Han ido perdiendo relevancia y, sobre todo, el personaje de Rosina ha ido desaprovechando mucho del atractivo que tenía. La han convertido en una "vieja histérica", siempre hablando a gritos, cotilleando "colgada" de Susana todo el día, desagradable, caprichosa, exigente, frívola, ambiciosa, injusta (culpando a su marido de lo que pasa cuando fue ella la que quería invertir) ... en resumen: ha perdido el encanto que tenía, incluso su maquillaje, peinado y vestuario le hacen aparecer mucho más vieja. La pareja, al menos para mí, ha perdido el atractivo que siempre tuvo en el pasado y que ahora, cada vez que aparecen cada uno por su lado o en compañía de terceros, no tienen nada de atractivo y, sobre todo Rosina, se me hace totalmente insoportable; no entiendo como una actríz tan buena haya podido cambiar su personaje hasta esos extremos de "sobreactuación", a no ser que sean exigencias del guión, con lo cuál, entre los guionistas tiene que tener a uno de sus peores enemigos.

    10 jun 2019
  6. Aleja

    Liberto llegó a Acacias como estudiante de arquitectura, es verdad, pero recuerdo que era una fechada para que su tía lo protegiera. Recuerdo sus andanzas. Siempre dijo que vivía de rentas..el se ocupaba de los negocios de su familia. La ambiciosa siempre a sido Rosina y ahora le hecha en cara a Liberto el ser quien quiso invertir....Ella y Susana cada día más insoportables. Saludos desde Buenos Aires

    09 jun 2019
  7. Angelita

    Liberto entiendo tenía unos negocios de alquiler antes de estar con Rosina ¿¿

    09 jun 2019
  8. Ester

    Liberto apareció por Acacias siendo, según el, estudiante de arquitectura y con apariencia de no ser precisamente un " necesitado ", proveniente de no recuerdo que lugar y se encuentra con su tía Susana, quien lo " ampara " por así decirlo.- Posteriormente se conocen con Rosina y entablan una relación que termina en casamiento; Ya antes de eso nunca mas se lo vio con sus libros y enseres de estudiante como si sucedía a su llegada.- A partir del matrimonio se dedicó a atender, en todo sentido a su esposa y nunca mas se lo vió en algún menester como todo hombre adulto y trabajador, ¡¡ que vá !!..- Tampoco se supo nunca si terminó su carrera o la abandonó para " administrarle " los bienes a su neo esposa y de paso estar todo el día " mano sobre mano " y al ateneo y otras distracciones.- Si a eso no se lo puede calificar de mantenido, un mantenido ¿ que es ?

    09 jun 2019
  9. Francesca

    La situación de Liberto, no es clara. En una escena, Rosina le grita que él nació en la riqueza. Ahora le dice que ha sido un mantenido. Ella es repugnante, él ha sido un marido atento, tolerante, enamorado. Como persona uno de los más éticos y sensibles del culebrón.

    08 jun 2019
  10. Maria

    A mi me enganchó desde que empezó y ahora sino la puedo ver en la TV la veo en el móvil. Pensé que no me iba a gustar cambiando a la gente pero cada día que la veo me gusta más, me río con la familia de artistas y su criada que lo hacen genial y todos los demás que vaya papelón que hacen es una serie de 10 que digo de 10 es de 100 jiji. Enhorabuena a todos los que realizan la serie no la olvidaré nunca.

    08 jun 2019