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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1013 - ver ahora
Transcripción completa

Soy tu dueño.

Y tu vida me pertenece, no lo olvides ni por un momento.

Y no vuelvas a mentirme.

-He aceptado una gira por Argentina. ¡Pero eso es maravilloso!

Cómo me alegro. Bueno, ¿cuándo nos vamos?

Venía a decirle si necesita algo de la mantequería para el mercadillo.

Yo solo pongo la casa.

Doña Susana, Felicia y Rosina se encargan del resto.

-Con lo bien que bailas, deberías hacerlo

en las sesiones de bailes.

-"Algunas se creen que se llega" al señorío por la cama

y no es así, por la cuna sí,

pero por la cama no.

-Buenos días.

-De haber sabido que nos estaba escuchando,

hubiera dicho exactamente lo mismo.

Quiero que todos nos vean y que sepan que estamos enamorados.

¿Usted no? No.

Pero ¿por qué? Soy poca cosa para ellos.

Deje que me conozcan mejor.

No quiero que vuelva a trabajar en la pensión, vamos,

que está despedida.

-¿Qué?

¿Te has arrepentido ya de haberte casado con Alfredo?

Que no digas nada es una afirmación.

¿Estás arrepentida? De nada sirve arrepentirse.

Vamos a acabar con él,

yo te ayudaré.

No digas disparates. No son disparates,

sabes que tenemos las armas necesarias para desenmascarar

a ese monstruo.

Venga, ¿qué me dices?

Juntas podemos hacerlo.

¿Has perdido el oremus?

Lo que me propones es muy peligroso.

Es posible,

pero a mí no me va a temblar la mano hasta llegar al final.

Te equivocas, él es muy poderoso.

Lo sé, pero...

¿no estás dispuesta a ir a por Alfredo, a sacar todo a la luz?

Desengáñate, Marlene, Alfredo es intocable.

No lo creo, encontraremos como atacarle.

No, lo mejor que puedes hacer es marcharte.

Estás corriendo muchos riesgos al permanecer aquí.

Soy consciente de ello,

sé que quiere acabar conmigo, pero me importa muy poco.

No sé si eso es valor o inconsciencia.

Lo que no alcanzo a entender

es por qué te resistes a arremeter contra ese hombre.

En este momento no tengo otra opción.

¿Por qué te has casado con él?

¿Por qué te has unido a ese malnacido?

Tienes que darme una respuesta,

te lo exijo por todo lo que hemos pasado juntas.

Tengo razones de peso, siento no poder contártelas.

Me duele que me ocultes tus motivos.

No puedo hacer otra cosa.

Hemos sido durante mucho tiempo como hermanas,...

tu negativa nos puede separar para siempre.

A mí también me dolerá mucho perder tu amistad.

Está bien,

si quieres seguir con ese miserable a tu lado, es asunto tuyo.

Pero yo voy a ir a por él con todas mis fuerzas.

No me detendré hasta que me diga que ocurrió con mi hermano.

Marlene, te pido que olvides este asunto.

Jamás lograrás doblegar a mi esposo.

Eso está por ver.

Persigues un imposible.

Me da igual, ya no me queda nada que perder.

Te equivocas,

su furia puede ser terrible. Estoy cansada

de que canallas como él se salgan con la suya.

Voy a hacerle pagar por lo que hizo.

Y si tú no me vas a ayudar, lo haré yo sola.

(Sintonía de "Acacias 38")

Deje de marear la perdiz y cuénteme de una vez

que más razones tiene.

-Pues la gente... habla,

murmura, cotillea y da su opinión.

-¿Se está refiriendo a mi relación con Ramón?

-Es que, desde que se ha hecho público,

no es buena idea que siga trabajando aquí.

-Ya me contará por qué.

-¿Cómo va a estar fregando y haciendo camas

la prometida de don Ramón?

Eso no es bueno ni para unos, ni para otros.

-De eso se cansarán pronto.

Yo no veo problema en seguir aquí,

soy la misma, y sigo necesitando el trabajo.

-No quiero ser el jefe

de la futura esposa de don Ramón.

¿No ve que eso

va a ser muy incómodo?

-Por favor, Servando, déjese de pamplinas.

Mire que el día me está castigando de firme.

Ya he oído a las vecinas criticarme por mi relación.

-¿Lo ve? Ya está en boca de todos.

-Pues precisamente.

¿Sabe lo que decían?

Que voy tras Ramón por su dinero, nada más lejos de la realidad.

Si dejo de trabajar, pensarán que están en lo cierto.

-¿Lo ve? Es que, mal arreglo tiene esto.

-Pues ya me dirá que hacemos.

¿Hago el petate o sigo limpiando?

-Buenas noches.

Uy, ¿a qué esas caras de entierro?

¿Qué es lo que pasa?

-Nada, que Servando me ha dicho que me despide

porque ya se sabe lo mío con Ramón. -¡Qué disparate!

Digo yo, que siendo socios,

debería consultarme estos asuntos.

Sobre todo, si va a tomar decisiones tan inconvenientes.

-No creo que sea buena idea

que siga trabajando aquí, las señoras

se pondrían en nuestra contra si se lo consentimos.

-Eso no les importa ni a ellas ni a nadie.

Nosotros en nuestra casa hacemos lo que nos sale de las pestañas.

-Pero ¿será esto bueno para el negocio?

-Déjese de melindres.

¿Acaso las señoras van a venir a alojarse a esta pensión?

-Eso es verdad,

cada vez que asoma doña Susana por esa puerta,

se le arruga el hocico. -No se hable más del asunto.

¿O prefiere usted que Carmen se marche y hace uste su trabajo?

-No, todo lo contrario, además,

estoy muy liado con lo de la alergia de Marcelina,

eso sí que es peliagudo.

Señoras.

-No sé si algo de razón sí que tiene,

Fabiana.

Si hasta las compañeras del altillo me tratan ahora con reservas.

-Eso es normal,

se ha convertido to de golpe en la novia de un señor

y, ellas no saben cómo tratarla.

-No entiendo por qué, yo no he cambiado ni una pizca.

-Bueno, mujer, no sufra,

hablaré con ellas pa que todo siga igual.

-Se lo agradezco.

-Váyase a su casa, que el día ha sido muy largo,

y no se preocupe,

que yo me ocupo de esto.

Sus padres quieren para usted a un diplomático, me despreciarían.

No lo despreciarían.

Es formal, trabajador, su familia tiene un restaurante.

Acabarían aceptándole.

Buenos días, mi niña. Buenas.

No sé si voy a tenerlo todo listo a tiempo.

-Con cualquier cosa que te pongas encandilarás hasta al tío más sieso.

-No, no puedo salir hecha un adefesio, me debo a mi público.

¿Cuál me quedará mejor? Mira.

El rojo. -Con el rojo estás hermosísima.

¿Ya está? Espera.

Mira.

El rosa. -Espléndida.

-¿Na más, hijo? -Digo na más.

Mira, el azul.

Mira qué bonito. Mira cuánto volante.

-Uf, con el azul nadie te va a ganar en elegancia, gitana.

-¿Ya está, hijo? Espera.

El negro.

El negro sí que está bonito. Mira.

Mira qué elegancia. -Di que sí.

-Ole. -El negro.

Sin duda, el negro, con el negro estás imperial.

-Mira, me los voy a llevar tos.

-Me parece fetén,

haz lo que te haga más feliz.

¿Qué más da llenar tres baúles que cuatro?

-O cinco. Digo.

-Me voy a la naviera a por los billetes,

no sea que nos pongan pegas por cargar tanto peso.

-Con la labia que tienes, seguro que les convences

pa que nos dejen llevar hasta un piano.

-Te quería comentar...

-¿El qué?

Me lo he pensado,

y yo no te voy a acompañar a la guitarra,

yo me quedo entre cajas, admirándote.

Y controlando que no te falte ni un detalle.

Está demostrado que no soy el mejor guitarrista del mundo.

-Pero sí eres el marío más bueno y más guapo.

Cosa bonita.

Acuérdate, al mediodía vendrán las vecinas a tomar un té.

-Descuida, que llegaré a tiempo para saludarlas.

Me voy. Adiós, padre.

Estoy muy contenta por usted y por su regreso a los escenarios

y por el gusto que me da de ver a mis padres enamorados

como dos pipiolos.

Pronto estarás tú así de feliz cuando conozcas a tu diplomático.

Seguro, aunque no es imprescindible que tenga ese oficio,

se puede dedicar a otra cosa y estar los dos a partir un piñón.

Hija, ningún hombre será nunca lo suficientemente bueno para ti,

pero si te quiere, te cuida y te trata como a una reina

para que no pases ninguna penalidad, me conformo.

No pide usted poco. Pues eso, de diplomático pa arriba.

¿Y si se dedica a otra cosa?

Escucha, vamos por partes, si es buen hombre,

atento, cariñoso,

rico y formal, hasta podría aceptarlo.

Pero si es un diplomático, mucho mejor, no vas a comparar.

Vamos a estar fuera, te ruego que no hagas locuras.

Márchese tranquila, me voy a portar de fábula.

Mi Cinta, mi preciosa Cinta,

si hemos discutido estos últimos tiempos,

es porque pa mí eres lo más grande de este mundo.

Ni los teatros, el éxito, ni el público,

ni nada de nada se puede comparar al cariño que te tengo.

Le prometo que haré todo lo posible para que estén orgullos de mí.

Esa es mi niña. Te quiero.

Y yo.

Quiero que nos vean y sepan que estamos enamorados.

¿Usted no?

No.

¿Por qué? Se enterarían tus padres.

Creo que debemos decírselo.

¿Has visto las reservas que tenemos para hoy?

-Sí, ya lo he dicho en la cocina. -Quiero tenerlo revisado,

al final de la mañana me pasaré un rato por casa de Bellita.

-No se preocupe, yo me encargo de que tengan el menú preparado

y Camino se ocupará de las mesas.

-Puedo quedarme tranquila con vosotros.

-¿Hacemos o no hacemos buen equipo? -Claro que sí.

Estoy contenta con vosotros y con el resto del personal,

incluida Úrsula.

-Sí. Supongo que no está mal.

-A mí me ha sorprendido

y, eso que no me lo esperaba. -A usted y todos.

-A la postre, ha resultado ser de lo más eficiente y trabajadora,

todo un descubrimiento.

-¿No opinas lo mismo?

-Es cierto que trabaja como la que más,

pero a Camino no termina de gustarle.

-¿Ha pasado algo entre ellas?

-No, Úrsula es muy respetuosa con ella,

la verdad es que apenas tienen trato, pero...

hay algo que ha intuido Camino en ella que no le gusta nada.

-No debemos prestarle demasiada atención a tu hermana,

a veces se pasa de sensible.

Úrsula es una buena trabajadora, eficiente y cumplidora.

Perdónenme,...

no he podido evitar escuchar.

Gracias por sus halagos, es muy amable.

Es la verdad, estamos contentos por cómo lleva sus tareas.

Doña Felicia, necesito pedirla un favor.

¿Podrían adelantarme mi primer salario?

No se lo pediría si no fuera por causa mayor.

Agustina no está bien y quiero llevarla al médico

y, eso cuesta unas cuantas pesetas.

Si es por esa razón, no tengo inconveniente.

Emilio, paga a Úrsula lo que nos pide.

-Voy a por el dinero.

Agustina me tiene muy preocupada, cada día está peor.

Espero que el médico averigüe lo que le ocurre.

Seguro que el médico puede ayudarle.

Muchas gracias.

¿Tienes un rato para revisar la lista de invitados al mercadillo?

Estoy ocupado. Lo sé,

pero el mercadillo es mañana y no tenemos mucho tiempo.

Está bien.

Cuanto antes me quite esto de encima,

antes me pondré con asuntos de más enjundia.

Con este evento puedes ganarte a los vecinos

y hacer contactos para tus negocios.

Es posible. Y eso es algo

que nos interesa a los dos.

Si fuera de otra forma,

no habría accedido a celebrar este evento en nuestra casa.

Mira a ver qué te parece la lista. Sabes...

que cuando acabe el mercadillo,

tendrás que afrontar lo que prometiste.

Soy muy consciente de ello.

A los señores del Pocillo no los incluyas.

No, a estos tampoco,...

últimamente han caído en desgracia.

A estos sí.

Se han hecho muy amigos del ministro de Fomento.

Lo tendré en cuenta.

Tenemos que ser muy selectivos con la gente que acuda,

quiero personas que nos convengan.

Muy bien.

Me pongo en marcha. Espera un momento.

Hay algo que quiero preguntarte.

Si es por el mercadillo no te preocupes, está todo organizado.

No, no se trata de ese asunto.

Anoche me pareció escuchar pasos en el pasillo.

¿Saliste a algún lugar? No.

Me levanté a la cocina, tenía algo de sed.

Está bien. Ahora, déjame, tengo mucho trabajo.

(TARAREA)

(Llaman a la puerta)

Carmen, ¿qué haces aquí tan de mañana?

-Quería verte antes de entrar a trabajar en la pensión.

-Pasa, por favor.

Me da que se trata de algo serio.

-Así es, no me siento muy a gusto hoy.

-¿Qué te ha ocurrido? ¿Damos un paseo y me lo cuentas?

-No, prefiero quedarme aquí.

Me intimida como nos mira la gente.

-Eso debe de importante bien poco.

Lo importante es el cariño que nos profesamos,

lo demás es agua de borrajas.

-Eso mismo pienso yo,

pero no puedo evitar que me afecte la reacción

que están teniendo con nosotros. -¿Tan mala es?

-Se puede decir que muy buena no es.

No nos engañemos,...

la gente no ve adecuada nuestra relación.

-Sé de sobra lo ponzoñosas que pueden ser algunas vecinas.

-Cómo autenticas víboras.

-Ayer estuve hablando de esto con Felipe

y coincidió conmigo en que tenemos que estar preparados

para enfrentarnos a los comentarios contrarios a lo nuestro

por parte de las vecinas.

-Has de ver como no se van a cansar de poner palos en nuestras ruedas.

-Lo que ellas no saben es lo fuertes que podemos llegar a ser.

Estoy seguro de que dejarán de verte como a una criada.

-No sé cuándo llegará ese momento.

-Antes de lo que piensas,

tienes mucho más empaque que la mayoría de ellas.

¿No te criaste en una familia de posibles?

-Sí. -Pues no tienes nada que temer,

pronto te aceptarán.

-Me gustaría poder ser tan optimista

como tú. -Sé lo que digo.

Al principio, con mi queridísima Trini, pasó lo mismo.

-No sé si será lo mismo. -Será exactamente

como te digo.

¿Podrías venir conmigo a cierto sitio antes de comer?

-Bueno, pero tendré que preguntarle a Fabiana

para faltar en la pensión.

-No vas a tener ningún problema.

-¿En qué estás pensando? ¿Adónde vamos a ir?

-Buenos días, Carmen. -Buenos días.

Padre, quería decirle que Lolita y yo vamos a salir unos días

de la ciudad para celebrar que me he librado del ejército.

-Me parece una gran idea, os merecéis unos días de asueto.

-¿Usted podrá apañarse?

-¿Tú crees que soy el impedido que vio el inspector?

Además, no estaré solo,

tendré conmigo la mejor de las compañías, a Carmen.

Buenos días. ¿Cuándo será la próxima sesión de baile?

-Esta misma tarde.

¿Para qué quiere saberlo?

-Por nada especial, simple curiosidad.

-No se apure, no me importa que pregunte,

así puede enviarnos a cualquiera que esté despistado.

-No me apuro, es mi obligación estar informado de los eventos

que van a suceder en el barrio por si tengo que actuar como autoridad.

Le dejo con su faena. Con Dios. -Con Dios.

Me moría por estar a su vera. No podía tener más ganas que yo.

¿Ya se ha pensado si vamos a contar lo nuestro?

Mis padres se van muy pronto de viaje

y me haría mucha ilusión contarles que usted es mi novio.

¿Su madre lo va a aceptar?

La he estado tanteando y, puede que sí.

Le costará un poco, pero creo que terminará cediendo.

¿Cuándo lo contamos?

No lo sé, no termino de estar seguro.

¿Qué ocurre? ¿No le gusto lo suficiente?

No es que no me guste, es que me vuelve loco.

Entonces, no entiendo sus reticencias.

Es que no creo que sea oportuno hacerlo público por ahora.

Sigue sin darme una razón,

nosotros no somos como don Ramón y Carmen,

que tienen que esconderse y andar con disimulos.

¿O su madre se opone a que tenga relaciones

con gente del espectáculo?

Mi madre es una mujer muy conservadora,

nunca ha visto con buenos ojos a los cómicos ni a los artistas.

No entiendo a la gente con esos prejuicios.

Antes no se enterraba a los cómicos en sagrado.

Ya, pero me choca saber que tiene esos prejuicios

y que se lleve bien con mi madre.

Hoy irá a mi casa a tomar un tentempié.

Ya. No es lo mismo

mantener una amistad entre vecinas,

que organizar acordar un casorio entre sus hijos.

No me imaginaba que su madre fuera de esa forma,

me la imaginaba más simpática.

Le ruego que no se desanime. Le aseguro

que tengo poderosas razones para hacer lo que hago,

pero no olvide que la quiero con locura.

Lo sé, pero me duele no poder pregonarlo a los cuatro vientos.

Lo haremos en su momento.

Por ahora, lo que debemos hacer es

aprovechar los momentos en que podamos vernos,

como el baile de esta tarde.

(ESTORNUDA)

¿Está seguro de lo que va a hacer?

-Confía, que de una tarascá te quitamos to los males.

-¿No podría ser de una forma menos borrica?

-De un golpe te quitamos la herejía, -(ESTORNUDA)

pues de otro, te apañamos lo de la alergia.

-¿Y si ahora me sale algo peor?

Como querer volar como los pájaros y me tiro desde un campanario.

-Eso no va a pasar, si te damos en el sitio preciso.

-(ESTORNUDA)

-¿Uste está seguro que sabe dónde arrear?

Digo yo, que si le damos al lao del chichón del último golpe,

antes casi quedó normal.

-Dios quiera que no fallé el tiro,

que me la veo cacareando como una gallina.

-Si se convierte en gallina, le vendrán bien los huevos que ponga.

No, no, pero,...

pero no te preocupes, que yo ya tengo completamente dominada

esta medicina.

-¿Estás segura, cariño mío?

-Qué remedio,

si sigo estornudando así, se me van a salir los sesos por la nariz.

-Arree, Servando, acabemos con esto de una vez.

-Vamos a ver.

No te muevas. -¡Ay!

-Quieta, quieta!

-Ahí, ahí.

A la de dos...

-¡Alto ahí! Ni se le ocurra darle a mi prima.

-¿Y cómo la curamos?

-De otra forma, pero a golpes no.

-Es que no se le van los estornudos.

-No te preocupes,

una ya se va a acostumbrando a los porrazos.

-Y a base de probar, alguna vez acertaremos.

-No sea cafre.

¿No ve que a cada golpe que le dan va a peor?

-No estoy muy de acuerdo,

ahora estornuda, pero antes iba al infierno de cabeza.

-Vamos a ver, ¿no será más razonable llevarla al médico?

-Sí, pero sería más caro.

Es mejor el golpe, luego le damos árnica y, solucionado.

Venga, siéntate. Vamos allá.

-¡Espere, Servando!

Le estoy dando a la sesera y mi prima tie más razón que un santo.

-Aleluya.

-No quiero que siga maltratando a mi florecilla.

¿Y si de tanto golpe se olvida de mí?

-Eso no pue pasar en la vida,

que de un marío tan bueno no es posible olvidarse de él.

-Ahora mismo nos vamos al médico a que te vea la cabeza,

que seguro que te cura sin tanto daño.

-(ESTORNUDA) -¿Ve lo que ha conseguido?

Ya no podemos ni besarnos a gusto.

-¿Me vais a echar a mí la culpa de todo?

-(AMBOS)¡Sí! Va, Marcelina.

Pasen y tomen asiento, que hoy no nos va a faltar conversación.

Por favor, pasen. -Qué bonita la mesa.

Qué buena pinta los pasteles.

Bellita, ¿ya ha pensado que va a donar al mercadillo?

-Este abanico. Mire. Es muy antiguo

y de mucho valor.

Verán, con este abanico

debuté en el Gran teatro Ciudad de México.

-Sí que es una buena pieza. -Quizá un poco excesiva,

yo no pienso desprenderme de algo con tanto valor.

-¿Por qué será que no me extraña?

Eres de la cofradía del puño cerrado.

-Señora, ¿les sirvo ya el té?

No, espera un poco, aún no ha llegado doña Genoveva.

-La pobre tiene que estar muy ocupada organizando el mercadillo.

-Yo también he ayudado.

-¿Cómo? No te he visto mover ni un dedo.

-He mandado a Casilda para que le eche un cable.

¿Te parece poco?

-Lo que no comprendo es,

¿por qué no tienen servicio con todo el dinero que poseen?

-Excentricidades de rico.

-Probablemente, pero a la pobre Genoveva

no le queda tiempo para integrarse en la vecindad.

-Y lo está intentando.

-Esa mujer ha cambiado mucho,... y para bien.

(Puerta)

-Uy, ahí está mi Jose.

-Señoras, un placer tenerlas en casa.

Da gusto entrar y encontrarse con un ramillete de tan hermosas flores.

-(RÍEN)

-¿Hiciste las reservas?

¿Qué si reservé? Tres horas he estao en el mostrador,

una, dos y tres. Aquí tiene los pasajes.

-Ole, ole y ole. ¿Han visto qué arte?

Hasta pa reservar billetes.

-¿Van a salir ustedes de viaje?

-¿Lucero mío, aún no les has contao nada?

No, estaba esperando a que estuviéramos todas juntas,

y falta Genoveva.

-Ya que lo ha dicho, lo tienen que contar,

no pueden dejarnos con este suspense.

-Sí, pero vamos a esperarla. -Doña Bellita,

no se haga de rogar.

-¿A que lo cuento yo? -No, lo cuento yo.

-Ea, está bien, ya no lo oculto más.

Voy a hacer una gira en Argentina.

-Una gira triunfal.

-Eso es una gran noticia, allí la adoran.

-Le deseo el mayor de los éxitos.

-¿Cómo es que prefiere actuar en Argentina antes que en su patria?

-Las ofertas que tenemos... -No son pocas.

Pero mis admiradores argentinos

llevan mucho tiempo rogando

que vuelva, y no puedo defraudarlos.

-Pues a la vuelta le debe una actuación a sus paisanos.

-Eso está hecho.

-Arantxa,... -Dígame, señor.

...saca una botella de champán, que vamos a brindar.

-Brindemos por la mejor artista de Acacias.

-Muy bien.

-¿Y el té? ¿Qué hago?, que ya está preparao.

-Pues "te" lo llevas.

-(RÍEN) -Muy bien.

-Por favor.

Hemos sido durante muchos años

como hermanas,

tu negativa nos puede separar para siempre.

A mí también me dolerá mucho perder tu amistad.

A las buenas, señora.

Voy a empezar con la limpieza general,

y ya mañana retiro las sillas y coloco las mesas

para poner las cosas del mercadillo. Como tú creas, Casilda. Gracias.

(Llaman a la puerta)

¿Quién será? No espero a nadie a estas horas.

Voy a abrir.

-A las buenas. Hola, lolita.

Aprovechando que Antoñito estaba en la tienda,

he subío pa despedirme. -¿Y eso por qué?

-Hoy mismo me voy de viaje con mi marío.

Vamos a León,

a celebrar que se ha librao del servicio militar.

-Qué suerte tienen algunas.

Un marío con posibles que la lleve de paseo por el mundo.

Me alegro mucho por los dos,

es una suerte que Antoñito no tenga que ir a filas.

-Bueno, suerte y algo de picardía,

que se la dimos con queso al inspector.

-Pues bien hecho.

Voy a empezar con la faena.

Gracias. Siéntese.

Gracias.

¿Qué tiene? La veo algo mohína.

¿Ya se ha arrepentío de organizar el mercadillo?

No, para nada, mis cuitas vienen de otro lado.

Estaba recordando cosas de mi pasado.

¿Y eso la entristece?

Yo, cada vez que pienso en mi pueblo,

se me alegran hasta los huesos.

A mí, en cambio,

me entristece pensar en los años que ya han pasado,

cuando todo era más fácil,

cuando iba con mis amigas a las verbenas a bailar y reírnos.

Bueno, eso puede seguir haciéndolo.

No, ya nada volverá a ser igual.

La vida nos separa de las personas que queremos.

¿Lo dice por alguien en concreto?

Una de mis amigas, Marlene,

era casi una hermana para mí,

con ella crecí en Bilbao.

Dicen que cualquier tiempo pasao fue mejor,

pero yo no soy de ese parecer.

Fui muy feliz en Cabrahígo,

pero ahora también lo soy en Acacias.

Déjese llevar, ya verá todo lo bueno que le puede pasar.

Ojalá fuera así,

pero nunca recuperaré la paz de aquellos días felices.

No sea ceniza,

yo estoy aquí pa animarla

y a cabezota no hay quien me gane.

Se nota que es usted todo corazón,

le agradezco sus buenas palabras.

Bueno, anímese.

Voy a ver si la Casildilla necesita algo.

Don Ramón ha tirao la casa por la ventana,

ha tenío que dejar varias tiendas vacías.

-Yo no quería ir de compras,

pero él se ha empeñado.

-Mujer, a nadie le amarga un dulce.

-Pero no es menester gastar tanto dinero.

-A don Ramón no le faltan cuartos

y, las vecinas la van a criticar igual.

-En eso, Ramón tiene razón, cuanto menos caso les haga, mejor.

-¿Está más sosegá desde que le ha contado lo que pasa por el barrio?

-Sí, mucho mejor, me he quitado un peso de encima.

-Entonces, pelillos a la mar y a disfrutar de sus compras.

-A las buenas, comadres. -Buenas.

-¿Qué haces que no estás en tu tienda?

Está Antoñito de dependiente. He ido a casa de Genoveva

y me he subido a tomar un café con ustedes.

-Ponlo a calentar y así tomamos toas.

-¿Y tos esos paquetes? ¿Es el santo de alguien?

-No, pero como si lo fuera,

son regalos de don Ramón pa Carmen.

-Demasiadas cosas para una mujer como yo.

-Déjese de melindres y enseñe lo que se ha agenciao.

A ver. (SE ASOMBRA)

-Mira. -¡Pero, Carmen,

qué cosas más hermosas!

Se ha mercao usted to un vestuario.

-Y mira que telas, parecen

de seda.

-No lo son, pero casi que mejor,

ya saben lo que dicen de las monas y las sedas.

-Pamplinas, con esta ropa va a ir usted más bonica que un san Luis.

-Lolita, yo no quería aceptar tanta ropa,

pero Ramón va siempre hecho un pincel

y yo no puedo ir de trapillos.

-Ay. -Uy, uy.

Mi suegro no ha escatimao en escoger colores llamativos.

-A mí no me gusta ir con tantos colores en la ropa,

pero Ramón ha escogido casi todo y no quería contrariarle.

-Este es mu parecío a uno que tenía doña Trini, que en gloria esté.

-Es verdad, ya me recuerdo,

vamos, es casi igual.

-¿Qué se va a poner para salir esta tarde con don Ramón?

-No. Es que no me ha querido decir dónde vamos,

es una sorpresa.

Me pueden ayudar a decidir. -Claro.

-Esta camisa, sin duda. -Esta bien pa ir a la verbena,

pero si la lleva a misa, va a dar la nota.

-¿Quién lleva a su novia a misa, pudiendo hacer algo más divertido?

O con esta. -A ver esta.

-Qué bonita. -Muy bien. Mira, mira.

Ahí tiene, señor Bermejo.

Gracias. Con Dios.

(SUSPIRA) Ay, Servando,

rezo pa que el médico haya apañao a la Marcelina.

-Y yo, que no podemos estar to el día atendiendo su negocio.

-No sea atravesao.

¿Quiere que cerremos el quiosco?

Mis primos tendrán muchos gastos con los médicos.

-Eso es tirar el dinero, yo se lo habría hecho gratis.

-Qué bruto.

¿No ve que con un porrazo de esos

ha podido dejar a mi prima mal pa siempre?

-No veo por qué, ya tenía el punto justo donde arrearla.

-Déjese de cuentos, Servando. Y deje de pensar en pegar golpes.

Tiene que pensar en la forma de cómo sacar parné pal mercadillo.

Habrá cosas de interés.

-Habrá cuatro trastos viejos de los señores

que ya ni quieren.

-Que no. Me ha dicho doña Rosina que Bellita va a donar

uno de sus abanicos, que tie que valer un potosí.

-Ahí no me dejarán entrar.

Ahí solo van convidaos gente muy principal.

-(ESTORNUDA) -Salud.

-Pero usted tiene una pensión, Servando.

-No es suficiente, mujer.

Ya verás como ves pasar a lo más granado de la ciudad.

Que a casa de un banquero...

(ESTORNUDA) ...no va cualquier invitado.

-¿Cree que Carmen irá acompañando a don Ramón?

-Cualquiera sabe.

-Desde que esta ennoviá con el señor Palacios,

no sé bien cómo tratarla.

-Te ha dicho Fabiana que la trates como siempre.

(ESTORNUDA)

-Pero ahora todo es distinto, no es lo mismo.

(ESTORNUDA) -Jesús.

A las buenas. -Buenas.

¿Cómo ha ido con el galeno? -Mal.

Me pedía demasiados cuartos pa tratarla.

-Ya te lo dije. -No, no,

-He dejado a Marcelina en la casa de socorro.

-¿Cómo, la has dejao allí sola?

-Me he venío a por ropa pa ella, la cosa va pa largo.

Eso sí, me han dicho que los estornudos no pueden ser provocaos

por un golpe,... -(ESTORNUDAN)

que puede que sea pulmonía o algo peor.

-Ya te dije que no tenían ni idea.

-(ESTORNUDAN)

-Servando. -¿Qué?

¿Se da cuenta que estamos los dos estornudando to el rato?

-Sí, como la Marcelina.

-Eso tie que ser algo de por aquí.

-(ESTORNUDA) -Entonces,

Marcelina no tie na malo en los pulmones.

Pues me voy corriendo antes de que la ingresen

en un sanatorio pa tísicos o le hagan algo peor.

(ESTORNUDA) -Anda Dios.

-Perdón.

-¿Y nosotros que hacemos?

-(TOSE)

Nosotros cerramos, Servando,

porque yo ya tengo la nariz que parece

un bizcocho borracho. -(ESTORNUDAN)

Buenas tardes.

-Tenga. -Muchas gracias.

Esto se está poniendo de bote en bote.

-¿Ponemos ya la música?

-Sí, y después sirvo las consumiciones.

-Muy bien.

(Suena la música)

-Buenas tardes. ¿Cómo están?

-¿Qué hará aquí el sereno?

-Viene de paisano, me barrunto que querrá bailar.

-Buenas.

-¿Se ha animado a practicar unos bailes?

-Sí, a pesar de que esto no es barato.

-La entrada también incluye un refresco.

-Caro refresco.

-Tenga. -Gracias.

-Aquí tienes, muchacho.

-Estamos llamando la atención,

no me esperaba que fuera esta la sorpresa.

-El toro hay que cogerlo por los cuernos cuanto antes.

Si te miran, es porque eres la más bonita del baile.

-Parece que a don Ramón no le importa el qué dirán,

están haciendo toda una exhibición.

-La cara que va a poner Susana cuando se entere.

-Buenas tardes, señorita.

¿Sería tan amable de concederme este baile?

-(SE ASUSTA)

-¿Cómo se atreve a pedirle a mi hija que salga a bailar?

A la niña le cuesta mucho trabajo establecer relación con la gente.

-Lo hice sin mala intención. Me pareció que le podía apetecer.

-Ya le dije que no le gusta bailar.

-No era mi intención molestarla, discúlpeme.

-Está perdonado.

Ando un poco inquieta por Carmen, Agustina.

-No me sorprende,

desde que se ha ennoviado con don Ramón,

todas la encontramos rara,...

como si no fuera una de nosotras.

-Ya imagino,

pero toas tenemos que hacer un poder pa que no se sienta rechazada.

Le pido ayuda pa que las demás la entiendan también.

-Haré lo que pueda,

pero no me va resultar fácil,

la he visto pasar por la calle del brazo del señor Palacios

hecha una marquesa,

una no sabe si saludarla o hacerle una reverencia.

-(RÍE)

Ha de ver como en unos días se acostumbra a verla,

y ya verá a la misma Carmen de siempre.

Agustina.

¿Qué le pasa, mujer? -No, no.

-¿Se ha mareado?

-No, es solo cansancio.

En casa de don Felipe

hay mucho faena y no paro en todo el día.

-Tenga.

Dígale al picapleitos que no le exija tanto,

que tiene dos manos, y seguro que él se pasa de exigencias.

-No se crea,

don Felipe está pendiente de mí

y me pide que no trabaje tanto.

Lo que pasa es que,

no termino de acabar bien con la faena,

me canso en exceso.

-Pues haga menos,

que las dos tenemos ya una buena pila de años

y no podemos tensar tanto la cuerda.

-Descuide, no me pasa nada

que no se arregle reposando unas horas.

-Pues ya sabe lo que tiene que hacer.

Y si se ve cansá,

mande a su señor al restaurante y ahórrese la cena.

Agustina, tengo que bajarme a la pensión,

si necesita algo, avíseme.

-Vaya tranquila,

ya me encuentro fetén.

Agustina, traigo buenas noticias.

He conseguido cita con un médico muy bueno, el doctor Maduro.

Le va a hacer un reconocimiento, él descubrirá qué le pasa.

No es necesario que se gaste dinero en mí.

Lo que yo tengo son años, y eso no lo cura nadie.

No se apure por el dinero,

la consulta y las pruebas ya están pagadas.

Doña Felicia me ha adelantado un jornal

y lo he empleado enteramente para pagar al doctor.

¿Ha hecho eso por mí?

Es lo menos que puedo hacer

por usted.

Es mi amiga.

Además, después de todo lo que me ha ayudado.

Es usted un ángel.

(Suena la música)

No, vengo solo a saludar. Gracias.

¿Qué tal? Vengo a despedirme antes de salir de viaje.

¿Cómo marcha el baile? -Ya lo está viendo, todo un éxito.

-Ya veo, ya, ha venido hasta mi padre.

-Ramón, ¿te importa si dejamos de bailar?, estoy un poco sofocada.

-Está bien, sentémonos un poco y bebamos algo.

No recordaba que esto de bailar era tan cansado.

Hola. -Buenas tardes.

Espero que se encuentre mejor del tobillo.

Totalmente recuperada y lista para bailar.

Me alegro.

Ahora tengo trabajo en la barra, pero espero que me reserve un baile.

Cuente con ello.

¿Cuánto le debo? Nada, están ustedes invitadas.

-Muchísimas gracias, Emilio.

-¿Estás segura que no tienes nada con ese pollo?

¿Qué voy a tener? Nada.

Eso dices tú, pero el brillo de tus ojos opina otra cosa.

No digas bobadas. Sí, sí, bobadas.

-¿Qué? ¿Volvemos a bailar?

-¿Por qué no salimos mejor a tomar el aire?

-Como quieras.

-Buenas tardes. Una para el baile, por favor.

Aquí tiene.

-Bienvenido al Nuevo Siglo XX. ¿Es usted nuevo en el barrio?

-Así es, estoy de paso por aquí.

He escuchado música y he entrado a echar un vistazo.

Veo que está esto muy animado.

-Sí. Algunos días organizamos bailes de salón.

Permítame presentarme, Emilio.

Y le voy a presentar a mi amigo, don Antonio Palacios.

-Encantado, me llamo Rafael Bonaque.

-Un placer.

¿Qué le trae por aquí, don Rafael?

-Negocios, tengo una empresa textil y estoy cerrando algunos tratos.

Después del trabajo he pasado por aquí para entretenerme.

-Sin duda, ha venido al lugar adecuado.

(Aplausos)

-Qué mujer tan hermosa.

¿Cómo puede ser que esté sin bailar?

Discúlpenme caballeros, pero tengo que enmendar

semejante despropósito.

Muchas gracias.

Buenas tardes, señorita. Buenas.

¿Me concede este baile? ¿Por qué no?

-No puedo callarlo más tiempo, estoy loco por esa mujer.

-Pues no sé a qué espera para pedirle formalmente noviazgo.

-No es tan fácil como parece.

No se puede negar que es usted un buen bailarín.

Podría estar bailando con usted toda la noche.

Eso no es posible, la gente murmuraría.

Si me disculpa.

-¿De dónde ha salido ese ángel?

Buenas noches.

Los acuerdos entre Grecia y Serbia

para dividirse el territorio búlgaro no presagian nada bueno.

Tampoco las zancadillas del Imperio austrohúngaro

a la política de expansión de los serbios.

Poco a poco, el continente se nos desmorona.

Créame, cuanto más conflictos haya en Europa,

más posibilidades de negocio tendremos.

Se trata de aprovechar el desconcierto y, sobre todo,

el miedo a perder lo conseguido.

El ciudadano medio tratará de conservar su patrimonio,

da igual la magnitud de este.

-Estoy de acuerdo, son tiempos de oportunidades.

-Genoveva.

-¿Cómo estás, Genoveva?

No gastes saliva. Mi dinero.

Te lo advertí, Genoveva,

te dije que nunca podrías escapar de mí.

¿Qué haces aquí?

¿No te alegras de verme?

Que me parta un rayo si no acabo de ver salir al asesino de Samuel.

¿Te vas a ocupar por fin de Marlene?

-"¿Qué quiere?".

-Contarle lo que pasó y por qué insistí en sacarla a bailar.

-Le escucho.

A ver qué se cuece por el barrio, este nunca defrauda.

Siempre hay algo que comentar.

Bonito atuendo, Carmen.

El doctor Maduro dice que a Agustina no le pasa nada,

su salud es de hierro.

A mí me sigue pareciendo raro.

Yo no me siento como antes.

-Carmen intenta parecerse a Trinidad Crespo.

-"¿Cinta la ha vuelto a liar?". -No que yo sepa.

Pero si se mete en líos estando nosotros lejos,

¿qué hará en nuestra ausencia? -Ha aprendido la lección.

No volverá a ocurrir. Esto ya está hablao.

Arantxa la vigilará. -Eso espero.

No me gusta dejarla sola.

-¿Quién es? -Cristobal Cabrera.

El asesino de Samuel.

-¿Y por qué me la enseña?

-Anoche Lolita vio a un hombre muy parecido, por eso iba a comisaría.

Tenemos que estar muy alerta. -¿Qué han dicho?

-Que usted está intentando parecerse a la señá Trini.

¿Y Agustina? En su alcoba.

Algo le ha sentado mal y se ha retirado a descansar.

"¿Qué haces?".

Trae. ¡Dame eso!

Te he dicho que me lo des.

Y yo te dije que dejaras de mandarnos estas fotografías.

Ahórrate el destruirlas, solo son copias.

Tengo los negativos.

Lo suponía, no te considero tan estúpida.

Debes ponerte a salvo y dejar de insistir.

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Acacias 38 - Capítulo 1013

16 may 2019

Carmen, con la ayuda de Fabiana, consigue que Servando no la despida. Ramón regala a Carmen atuendos de señora y la lleva a los bailes organizados en el restaurante.
En los bailes del restaurante, aparece Rafael Bonaque, un industrial textil, que queda prendado de Cinta.
Servando intenta propinar un nuevo golpe a Marcelina para curar su alergia. De repente, Casilda y él contraen la alergia.
Agustina está fatigada continuamente. Úrsula preocupada por su estado, pide un adelanto a Felicia para llevar a la criada al médico.
Cinta insiste a Emilio en hacer pública su relación. El joven sale del paso acusando a su madre ya que no lo ve con buenos ojos.
Genoveva ruega a Marlén que no se enfrente a Alfredo y que se vaya de Acacias. El banquero sigue presionando a Genoveva para cumplir su parte del trato. Genoveva encuentra a su marido charlando en su casa con Cristóbal, el asesino de Samuel.

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  1. Marilu

    ¡¡¡¡ ¿ Alfredo GAY ? !!! Por lo que se aprecia en su foto con el hermano de Marlene parecería que sí.;"muero" por ver y escuchar a Susana cuando eso salga a la luz (si así sucede) Cuan retorcidos son los guionistas ( y no lo digo como novedad ) ¡¡¡ Alfredo está en franca y amena charla con Cristobal , hablando de política y negocios !!! Hace varios capítulos comenté mi parecer acerca de la salud mental de don Ramón, hoy insisto con ello, pobre Carmen; espero reaccione a tiempo y decida irse con su hijo

    pasado sábado
  2. Maria

    Gustavo Adolfo Casas...debo corregirte, como Argentina y seguidora del tango y otros estilos del folklore de mi país ...Gardel tuvo su primera oportunidad de dar a conocer su voz en 1912 grabando 7 discos simples q se lanzaron en 1913 y muchos de ellos eran muy escuchados y pedidos en Europa por la novedad de la música aunque él como cantor fue más conocido a partir de 1917 cuando comienza a presentarse fuera de Argentina y Uruguay como en Brasil y Europa....la novela en esta etapa empieza en 1913 asiq coincide con la llegada de Gardel a Europa con sus primeros discos q lo dan a conocer x esas tierras lejanas. Si tenés dudas lee toda su historia en Wikipedia encontrarás detalla su vida entera.Saludos

    pasado sábado
  3. Mabi

    Gustavo la serie Acacias avanzó 10 años, de 1903 a 1913, por consiguiente lo que comentaron Jose y Bellita no está errado. Saludos cordiales!

    pasado sábado
  4. Gustavo Adolfo Casas

    Hola, buena tarde. Escuche una información histórica errónea, uno de los comentarios que hacen Jose y Bellita mencionan a Gardel y con el comentario que con el llega el tango a Europa. Le aconsejo a los guionistas que se ilustren porque la trayectoria de Gardel comienza en 1912 o sea que no es contemporáneo con la época de la serie, supuestamente en 1910. La sigo viendo a pesar de Susana y de Servando.

    17 may 2019
  5. Santi

    Hola Patricia Abad y algun@ más. Que escribais aquí quejandoos no os va a srvir de nada, esto no lo lee nadie "responsable" que pueda solucionaros algo. Abajo del todo de esta pagina teneis un enlace llamado Contacto, es ahí donde debeis pulsar y buscar "quiero contactar con RTVE"... o ir directamente a este formulario: http://www.rtve.es/participacion/consultas/ . Espero ois sirva de ayuda

    17 may 2019
  6. Lili

    Opino como Maria, Servando y Susana son desagradables. Los personajes buenos se mueren, nunca una alegría, un nacimiento feliz, se está convirtiendo en una serie tétrica. Deseo que estas críticas constructivas sirvan para algo. Un saludo.

    17 may 2019
  7. Lili

    Coincido con Maria, Servando y Susana son desagradables, las buenas personas se mueren, nunca una alegría, un nacimiento, se convirtio en una serie tétrica. Un saludo.

    17 may 2019
  8. Patricia Abad

    Ya no gracias , llevo varios intentos en pedir que por lo menos se pueda ver en YouTube la novela . Gracias

    17 may 2019
  9. Patricia Abad

    Realmente es una lástima que no se puedan ver los capítulos , ya ni siquiera en YouTube!!! Así que los no electos de USA nos quedamos , a estas alturas en la ¿nada¿ , no es justo, somos un público que hemos decidido optar por las novelas Españolas y se nos han desconectado por completo, no se si alguien puede ha re algo , graciad

    17 may 2019
  10. Matias

    Y DALE PERICO EL TORNO, HASTA CUANDO VA A SEGUIR SUSANA, AMARGÁNDOLE LA VIDA A CARMEN, PERO QUE TAMPOCO VAN A SER FELICES??? QUE APORTA EL PERSONAJE DE SUSANA?? SOLO COTILLEO, MALDAD, ES UNA METEMEENTODO, INSOPORTABLE IGUAL QUE SERVANDO, PORQUE NO LOS QUITAN DE UNA VEZ.

    17 may 2019