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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1003 - ver ahora
Transcripción completa

Llegó una carta para Antoñito con noticias nefastas.

-¿Qué ocurre?

-Le piden que se presente cuanto antes en las autoridades militares.

Tiene que cumplir el servicio de armas.

En cuanto termine esto, volveremos a retomar nuestros planes.

Han aparecido unos primos de don Eduardo.

Me obligan a abandonar el piso.

-El éxito de la Dama del Misterio puede ser pasajero, ¿y después?

-Madre, no va a ser pasajero. -Si tu madre dice que no actúas más,

le obedeces. -No renunciaré a mi sueño.

Los Garrido-Zarauz, sin ir más lejos.

Sé que piensan en mí para el cargo.

Ya ha estado usted en casa de los Garrido-Zarauz

y no le han dado el puesto. ¿Me están espiando?

He hablado con la criada para que intercediera por usted.

-Detuvieron a la Dama del Misterio,

que la tienen "encerrá" en el calabozo.

-¡Que no, que es mentira, que la Dama del Misterio soy yo!

-Anda. -Tenemos llena la pensión,

pero necesitaríamos a alguien que nos echara una mano.

Si usted quiere, y mientras encuentra un trabajo de institutriz

en otra casa, se viene, nos ayuda y así se ahorra usted

dineros en alquileres.

¿Trabajar de criada en una pensión?

Fabiana, no voy a hacer camas para usted y para Servando.

Eso sí que sería caer bajo.

-Usted está buscando trabajo, ¿verdad?

-Sí. -Bueno, pues ya lo tiene.

Hable con Fabiana de las cosas del sueldo y esas cosas,

empieza ya, ¿no? ¿Acepta? -Sí, sí.

-Póngase al trabajo.

-Buenas tardes, es usted el hombre que conocí en comisaría.

-Sí, Victoriano. -Mis padres no están.

-Vengo a hablar con usted.

-Samuel tenía una deuda importante que podría estar relacionada

con un tal Cristóbal

un famoso maleante de la zona norte de la ciudad.

-Busquémosle y prestémosle la ayuda que no le prestamos a su esposo.

-Pero ¿dónde? No sabemos nada de ella.

Pasó por el barrio sin contar nada a nadie.

-Mis padres no quieren que me dedique al arte.

-Hasta que vean lo que puede ganar a mi lado.

Si usted me ayuda, les convenceremos.

-Me tengo que incorporar a filas.

-Don Ramón. Don Ramón, usted tiene amigos, haga algo.

-Lolita,... -Por favor, por favor se lo ruego.

-Mi padre ha hablado con un general

que es socio del Ateneo, está al mando de todo y no puede hacer nada.

-Es imposible, Lolita.

-Amor mío.

Pobres desgraciados.

Pronto voy a ser como vosotros.

Señor,...

¿este es el porvenir que tienes reservado para mí?

¿Tan perversa he sido, que merezco este castigo?

¿De nada han servido todos estos años

que he dedicado a enmendarme?

Todos me dan la espalda,...

ninguna oportunidad de trabajo llega a buen puerto,

ya no me quedan puertas a las que llamar.

Ya no sé cómo seguir mintiendo a todo el mundo

para que no se den cuenta hasta dónde llega mi desesperación.

Telmo me ha abandonado y tú lo haces ahora,

mi única esperanza.

Compadécete de mí, Señor,...

no merezco este castigo.

Me están condenando injustamente,

como ya lo hicieran otras tantas veces.

Apelo a tu misericordia,...

Señor, haz que cambien de opinión,

que alguien tenga a bien ayudarme.

Ya no tengo medios para poder pagarme una cama,

apenas sí me queda para comer.

Intercede ante Dios, Nuestro Señor,

pídele que termine este castigo.

No me abandones tú también.

Señor...

(Sintonía de "Acacias 38")

-Anda,... tómate esto a ver si te asienta el estómago.

-Mejor me iría una botella de cazalla, a ver si se me olvida "to".

Ay, Fabiana, que no me llega la camisa al cuerpo.

-Templa,

que verás como salís con bien de este entuerto.

-Que no, que mi suegro ya lo ha "intentao" "to", que no hay manera

de liberar a Antoñito, quiera o no quiera.

-No seas ceniza, de alguna forma u otra se librará del servicio.

-"Pa" mí que está cargando con el fusil en menos de decir Jesús.

-Ya verás como cuando toméis el desayuno que os he "preparao",

ves las cosas de mejor color. Anda.

-A ver si viene mi Antoñito.

Ahora me separo de él cinco minutos,...

y me da por pensar que vendrán unos cuantos con un sargento

y se lo van a llevar.

-Ay, mujer. No creo que lo hagan tan bruscamente.

Ya le dirán dónde y cuándo "tie" que presentarse.

-Fabiana,...

¿qué va a hacer mi Antoñito de "soldao"?

Que no ha "pegao" un tiro ni "pa" cazar una perdiz.

-Ya se encargarán de enseñarlo, si a la postre va.

-Que "pa" mí que sí. Mi suegro ya ha "hablao"

con "tos" sus contactos y "conocíos".

-Algún recurso quedará,... pero tú no pierdas el ánimo.

-¿Yo? "Pa" no perderlo.

Imagínese que me lo mandan "pa" el África.

Que está lleno de fieras esas tierras, Fabiana,

y de peligros, y de caníbales que se comen a las personas,

que mi Antoñito aún está tierno. -Anda, anda, anda

y no te pongas en lo peor, Lola.

-Que ya verá que lo mandan "pa" una guerra por ahí.

-La verdad que no "tie" gracia.

-Pues no, no tiene ni pizca de gracia.

A ver de qué se tiene que ir por ahí a pegar tiros.

Si él siempre dice que las guerras no valen "pa" "na".

-Ya he puesto el cartel en la mantequería

de "Volvemos en 15 minutos". -Bueno, pues entonces a desayunar

los dos tranquilitos, que tenéis una cara de entierro

que no os la quita nadie.

-Normal, Fabiana, si no hemos pegado ojo en toda la noche.

-"Toa" la noche en vela pensando soluciones "pa" que se librara,

pero "to" lo que se nos venía a la mente se iba al traste.

-Tú tranquila, que yo buscaré algún resquicio en el reglamento militar.

-Pero ¿qué voy a hacer yo sin ti?

Amor mío, que me muero como te manden a la guerra.

Si al menos...

-Si al menos... ¿qué?

-Da igual, da igual, si es que no merece la pena pensar en eso ahora.

-Si queréis,...

puedo dejaros a solas para que habléis con más confianza.

-No se preocupe, Fabiana, si usted es como mi madre,

entre las dos no hay secretos. -Bueno, si al menos ¿qué?

-Pues que si te hubiera "dao" un hijo, "to" esto no hubiera "pasao".

Que eso es una buena razón "pa" no ir al servicio.

-No digas tonterías.

Nuestro amor es tan poderoso,

que ni el mayor ejército del mundo podría con él.

Te lo juro por mi corazón.

Anda, no llores, ven.

-No me puedo creer que esa media chicha nos haya tratado así.

Pero ¿quién se cree que es esa madame Olenka,

la reina de Inglaterra?

-Tranquila, que te va a dar un síncope, lucero del alba.

-Ay, no puedo, Jose.

Nunca me han tratado con ese desprecio, y menos una maestra

de medio pelo como esa. Pero vamos,

ni que su escuela fuera la Universidad de Salamanca.

-Lo cierto es que ha estado... muy grosera, ¿verdad?

Sobre todo después de que la llamaras maestrilla de pueblo

y la mandaras a freír espárragos. -Y porque me he contenido,

que a punto he estado de tirarle a la cabeza el tintero.

Esto no se queda así.

A mi niña no la echan de un colegio y se marchan de rositas.

-También es mala suerte que se haya enterado

que Cinta y la Dama del Misterio es la misma persona.

Se tendrá que cambiar de nombre, ya es más conocida que Frascuelo.

-Ni una broma con eso, que tampoco es plato de buen gusto

que la gente vaya contando por ahí que la niña ha estado detenida.

-No te apures, gitana,...

que no todo el mundo tiene amigos policía

como madame Olenka, que le cuenten qué ha pasado con nuestra hija.

A cuadros se tuvo que quedar la madame cuando supo

que una de sus alumnas ha pasado por comisaría.

-Sabía que esto iba a traer cola,

y más conociéndola, que parece que se ha tragado un palo.

-Sosiégate, que solo nos ha pedido que saquemos a la niña

durante un tiempo de su academia.

-Ah, ¿y eso te parece a ti poco desprecio?

-Es comprensible que no quiera que le salpique el escándalo.

Mira, cuando pase todo este torbellino,

ya hablaremos de la vuelta a las clases.

-De ninguna de las maneras, mi Cinta no vuelve a esa casa,

ni por encima de mi cadáver. Vamos, ni una peseta más

le doy yo a ganar a esa desgraciada de madame Olenka.

-Nos vendrá de perlas ahorrarnos ese dinero.

-Malaje, deja de recordarme

que andamos con una mano delante y otra detrás.

-¿Qué sucede con tantos gritos, que se escuchan desde el pasillo?

-Nada, venimos de hablar con la directora de la academia,

y no te quiere ver. -Mucho mejor para todos.

-¿Se puede saber por qué has desvelado a los vecinos

tu identidad? ¿Te quieres arruinar la vida?

-No, ustedes me amargan la vida.

-Fuera de aquí ahora mismo, no te consiento que me hables así.

-Será que la verdad escuece. -¡Vete a tu cuarto ahora mismo!

Pero ¿tú has visto qué descaro? ¡Esto es intolerable!

-La niña tiene mucho carácter,

tienes que tener paciencia con ella. -Y un cuerno.

Es una cabezota. -¿A quién habrá salido?

-Menos guasa, menos guasa, Jose, búscale una profesora

y enciérrala en casa hasta que aprenda disciplina,

que para eso eres su padre.

-Una profesora... saldrá más barato.

-Voy a tener que venir más veces a desayunar a esta casa,

he de reconocer que el café de Casilda es de primera.

-Casilda no tiene ningún mérito, ella solo mete el café

en la cafetera. Yo me encargo de comprarlo,

el mejor café llegado de Cuba.

-Me extraña que te encargues de esos menesteres.

Aunque después de lo de Cinta me puedo creer cualquier cosa.

-¿Quién diría que era ella la Dama del Misterio?

-Tan modosita que parece,

y luego el temperamento que se le achaca cuando sube a un escenario.

-Yo no me paso por un tablao de esos por nada del mundo.

No quiero recordar ciertas cosas.

-Susana, lo pasado, pasado está,

habrá que entretenerse.

Lo que es una pena es todo lo que ha pasado en el principal, eso sí.

-Al menos, tenemos al sereno, para que no pasen esas barbaridades.

-Gracias a Dios.

-Algo hará, pero uno para todo el barrio se me antoja poco.

-Casilda me ha comentado

que ha visto a los parientes de Eduardo sacando los muebles,

enseres de valor y pertenencias de Lucía y su esposo.

-Sí. Si ayer mismo me crucé con un trapero al que habían vendido

los vestidos de Lucía.

-Están dejando la casa vacía como un solar.

-Son como aves de rapiña que no pierden ni un segundo

en lanzarse sobre los restos del drama.

-Es de suponer que están en su derecho, Rosina.

-Pero podrían hacerlo con más elegancia.

-A la que he visto muy perdida es a Úrsula.

-Deambula por el barrio sin rumbo fijo.

-No sé cuál será su situación. -Ni yo,

pero no debe tener su futuro claro.

-No me extraña. A esa mujer solo se le ha tolerado

en el barrio porque la tenía protegida Lucía.

Ninguno ha olvidado sus tropelías del pasado.

-A la postre, todos acabamos pagando nuestros errores.

-Sí. Como Samuel y Genoveva.

-Por favor, ¿dónde se habrá metido esa mujer?

Los esfuerzos de Felipe por averiguar algo sobre ella

han resultado infructuosos.

-Ni que se la hubiera tragado la tierra.

-Es muy raro,

una persona no puede desaparecer sin dejar una pista.

-Lo único que sabemos es que se conocieron en el extranjero.

-Me desasosiega no saber nada de este asunto.

Nosotros tenemos derecho a conocer la verdad.

-Déjalo pasar, no es bueno que te obsesiones con este asunto.

-No estoy obsesionada, estoy preocupada, y me preocupa más

tu preocupación por mi preocupación por algo que es preocupante.

-No sé usted, pero no me he enterado de nada,

pero imagino que hasta que no sepas de Genoveva,

no va a haber quien pare en esta casa.

-Mi sobrino tiene más razón que un santo.

Haz un poder, no le des más vueltas a esto, mujer.

-Pues no sé si seré capaz.

-¿Te queda más café?

-Del de Cuba no sé.

-Disculpe el retraso, pero me han entretenido a última hora.

-No te preocupes, no tiene importancia.

En nuestro banco estaremos más tranquilos.

¿Cómo te encuentras?

-Mejor.

Ahora que tengo trabajo estoy mucho más tranquila.

-En la pensión te va a ir muy bien. -Sí.

¿Cómo marcha el asunto de Antoñito?

-No te voy a engañar, el asunto marcha peor que mal.

Han fallado mis primeras gestiones.

-¿No ha conseguido usted ayuda?

-Los que no me han dado la espalda no saben cómo ayudarme.

-Pero eso es terrible, no pueden separar de esa forma

a su hijo de Lolita. -No te preocupes, todo se arreglará.

Hay algo más que te ocurre.

Te encuentro un poco sombría, ¿qué más te preocupa?

-Nada. Estoy bien.

-No te creo.

-Supongo que ando un poco mohína por tener que volver a vernos

a escondidas, como dos ladrones.

Pensaba que serían de otra forma nuestros encuentros.

-Yo también, pero tengo que pedirte un poco de paciencia,

es menester que arregle el entuerto de mi hijo primero.

-Sí, claro, su hijo es más importante que yo.

-Yo no he dicho eso.

Tú también eres muy importante para mí.

-No tiene que darme explicaciones,

me hago cargo de lo que pasa. -Entonces,

no te sientas ofendida, no voy a dejar de ocuparme de ti.

De hecho, he pensado en darte

una cantidad para que te apañes

mientras cambio la situación.

-De ninguna manera,

no me sentiría a gusto cogiendo su dinero.

Además, ahora tengo trabajo en la pensión.

-No tenía intención de ofenderte, solo quiero que no pases apuros.

-Mire, sé que lo hace con buena intención, y de buena fe,

pero estoy acostumbrada a sacarme las castañas del fuego solita

y no me gusta depender de nadie.

Tengo que marcharme, tengo mucho trabajo pendiente,

ya nos veremos.

¿Me necesita usted en la pensión? -Sí, pero no hacía falta

que viniera corriendo, mujer. -Es lo mismo,

si ya habíamos terminado de hablar.

-¿Ha tenido un desencuentro con don Ramón?

Va a tener que ser comprensiva con él.

-Fabiana, le agradezco el consejo, pero prefiero no hablar de eso.

-Está bien.

Si no le importa, acérquese a por carbón para los braseros,

que nos estamos quedando sin "na". -Claro que sí, voy a escape.

-"Entoavía" me tiemblan las piernas de la explosión.

"Pa" mí que se me han "caío" las pestañas de respirar esa bosta.

-Pero qué exagerado eres, era un poco de tufo.

-He visto ovejas muertas de varios días que olían mejor que el altillo.

-Tú tienes el olfato muy fino. -No me venga con monsergas,

que menudo rapapolvo me pegó la Marcelina de la peste que echaba.

Tuvimos que abrir la ventana y ventilar.

-Ahí tiene, muchas gracias. No viene mal ventilar.

-Se lo dice a las demás, que están todas de uñas porque se creen

que faltó un pelo "pa" que saltáramos todos por los aires.

-De cobardes está el mundo lleno.

Pero ¿cómo crees tú que avanza la ciencia? A explosiones.

-Ah, bien, pues que inventen otros. -No, ¿cómo puede decir eso?,

ahora que estamos en un tris de convertir los cantos "rodaos"

en oro.

¿Ves al hombre que está "sentao"?

Por lo visto,

es un científico de mucho relumbrón

y tengo entendido

que va a anunciar un nuevo descubrimiento

de mucha enjundia en el Congreso. -¿Y eso de qué nos vale?

-¿Cómo de qué nos vale?

¿Ves la libreta donde apunta?

Al parecer, apunta todo lo que se le ocurre

y estoy seguro que entre esas cosas

hay fórmulas matemáticas

que nos pueden hacer de oro.

-Pues que le aproveche al pollo ese. -No, no, a él y a nosotros,

que nosotros necesitamos esa libreta y sus secretos,

que para eso te quiero yo a ti. -¿Pretende que se la robe?

-No, ¡por Dios! Por Dios.

(RÍE)

Por Dios, ¿cómo pretendes que yo te pida eso?

No disparates, hombre, yo... quiero que se la pidas prestada.

Tú se la coges prestada y para él la gloria y para nosotros el dinero.

Tú piensa en la cantidad de cosas que podrás comprarle a tu mujer.

-Jacinto,...

mejor harías en no juntarte con este majadero.

Menuda liaron ustedes ayer. -Fue un experimento.

-¿Experimento? Bonita dejaron ustedes la casa.

Los dos haciendo tonterías y la gente de vuestro alrededor

con problemas de verdad.

Y tú, Jacinto, vete a la portería

antes que te echen en falta. Venga.

-Piensa lo que te he dicho.

-Lo tengo en la cabeza.

-Servando,...

¿se puede saber qué se traen ustedes dos entre manos?

-"Na", mujer, cosas nuestras.

-Nada de experimentos, que lo sepa, que no queremos salir volando.

(Pasos)

-Señorita.

-Espero que mi madre no nos eche el ojo.

-No lo creo, es un lugar bastante discreto.

Es lo que me pedía en su nota.

-Gracias por venir tan pronto. -Faltaría más.

Bueno, aquí me tiene,...

¿en qué puedo ayudarle?

-He pensado en lo que me dijo ayer, y su propuesta es muy interesante.

Así que acepto que sea mi representante.

-Ha tomado usted una decisión muy inteligente.

Me pongo en marcha para conseguirle contratos.

-Un momento, antes de nada... me gustaría poner una condición.

-Las que quiera. -Quiero cambiar mi nombre artístico.

No quiero volver a ser la Dama del Misterio.

-Por qué?

-No quiero que se me relacione con la redada del Cafetín del Duende.

-Es una pena, porque ya se había creado cierta fama con ese nombre,

pero si así lo desea, buscaremos otra forma de llamarla.

-¿Y a qué artistas más representa? -A muchas.

Si digo nombres, podemos tirarnos aquí toda la mañana.

-Pero alguna conoceré, seguro. -Claro que sí, seguro.

No se preocupe, tengo mucha experiencia

en el mundo del espectáculo, conmigo llegará muy lejos, no tenga duda.

Bueno, entonces está todo hablado. -¿Y no firmamos contrato?

-Hay que ver lo desconfiada que resulta, criatura.

-No es por desconfiar, es que no hemos hablado de condiciones.

-Es muy fácil. Yo le busco todas las actuaciones que pueda,

por eso me llevo un 15 por ciento de cada una,

lo demás, para usted. Y le garantizo 25 pesetas por actuación.

Por mal que se nos dé, sacará al mes 200 pesetas limpias.

-Pero eso es una barbaridad.

-Entonces está todo listo, nos damos la mano y venga,

que entre gentes de honor como nosotros no hace falta papeleo.

-Una cosa más.

-¿Qué duda tiene? -No, duda ninguna,

me gustaría pedirle un favor:

que no se enterara mi madre.

Mi madre siempre me ha ayudado con mi carrera

y me gustaría salir adelante por mis propios medios,

no por mi apellido.

-Por eso no habrá problema, a ella no le decimos ni chus ni mus.

-Me alegro de encontrarlas, quería comentarles algo.

-Vaya. Seguro que es una desgracia, que últimamente en este barrio

no pasa "na" bueno. -No sea usted agorera

y espere a ver qué dice. -Es sobre Úrsula.

-Pues va a tener razón, algo malo.

-Anoche la vi en la pérgola.

-Estaría... descansando, o reconsiderando sus faltas.

-Mucho me extraña, ya era bien entrada la noche.

Para mí que pasó la noche allí.

-¿Usted cree? -No puedo asegurarlo,

pero he oído que iba a entrar a servir con unos, luego con otros...

y nada se concreta. Para mí

que no nos dice la verdad.

-Mire que lo lamento, pero no se me ocurre nada "pa" echarle un cable.

Por un "lao" está su orgullo y por otro,

el "pasao" que carga.

-Que las malas acciones, antes o después, traen sus consecuencias.

-El pasado siempre nos termina alcanzando

y ella se ha "escapao" ya muchos años.

-Bueno, yo solo quería que lo supieran.

Si llevara razón, intentaré que no le ocurra ningún percance.

-Ay, Cesáreo, qué buena persona es usted.

-Con Dios. -Con Dios.

-Con Dios.

-No sabía yo que pintara tan mal para Úrsula.

-Mal y peor, Carmen, que no "tie" "ande" agarrarse.

Agustina ha "pedío" una carta de recomendación a don Felipe

"pa" la individua y le ha dicho que nones.

-Pues entonces sí que va apañada.

Con su edad, su fama y sin recomendaciones,

no le va a dar trabajo ni la familia del santo Job.

-Carmen, yo sé que no es buen momento,

pero ¿usted le podía pedir la recomendación

a don Ramón?

-Fabiana,... es usted una santa.

Yo, por pedírsela,...

pero...

tampoco sé si don Ramón tiene mucho peso en la sociedad del momento.

No hace tanto que ha salido del presidio.

-En eso "tie" usted toda la razón, "entoavía" hay muchos

que lo miran con resquemor. -A parte...

de que tampoco estoy muy segura de lo nuestro.

-Es de entender que no ha "sío" una buena idea, así que no se apure.

Se me está ocurriendo una cosa "pa" que Úrsula tenga un sitio caliente

"ande" dormir. Voy a pedirle a Agustina un favor.

-Jacinto, ¿cómo va todo? ¿Alguna noticia de enjundia?

-Los políticos, metiéndose unos con otros.

Hoy me he leído una noticia entera.

-Eso está muy bien. ¿Y qué, era buena?

-No, por lo que he "podío" entender,

a causa de la mala cosecha de trigo nos van a subir el pan.

-Lo que yo te diga: está muy bien leer, pero hay veces

que es mejor vivir en la ignorancia. -De verdad que sí.

Vete al descansillo de los Alday para ver de qué es la mancha

que ha salido por debajo de la puerta.

-Yo no he visto "na".

-Yo tampoco la he visto al pasar.

-Irías pensando en tus cosas, pero es una mancha grande.

-¿Era de agua?

-Sí, eso me ha parecido. ¿Te imaginas que haya un escape

en el principal? Arruinaría todo el piso.

-Pues sí, menudo desastre se puede ocasionar, sí.

-Es mejor que se compruebe antes de que se agrave la cosa.

¿Tienes llaves de la vivienda?

-Sí, tengo las llaves de todo el edificio.

¿Qué quiere que haga? -No, no tienes nada que hacer,

es algo sin importancia.

Si hubiera una fuga, ya se habría notado en la escalera.

-Voy a ver si ha entrado agua de la calle, que anoche cayó un chaparrón.

-No sé qué te propones, pero nada bueno.

-Mal pensado, ¿qué me voy a proponer?

Podríamos coger las llaves y entrar,

seguro que encontramos una pista de Genoveva.

-¿Te has vuelto loca?

Entrar en casa de Genoveva es allanamiento de morada,

y es inmoral.

-¿Y? (RÍEN)

-¿Te da igual? -Sí.

-¿Quieres, que acabemos en presidio? -Pamplinas.

Somos vecinos preocupados por el buen estado de este edificio.

No queremos que salgan goteras. -Eso no te lo crees ni tú.

Nos vamos a meter en un buen lío.

El caso está en manos de la policía, ellos deciden.

-No se molestarán si les echamos un cable.

-Escúchame, te prohíbo terminantemente

que entres en casa de Genoveva o que cometas cualquier tontería.

-No eres nadie para prohibirme a mí. -Rosina.

-Está bien, solo era una idea.

Me gustas mucho cuando te pones tan varonil.

Vamos a casa.

-¿Se le ofrece algo?

Nada. Agustina, que me ha mandado llamar.

Quiere hablar conmigo.

Pase, que "tie" que estar en el altillo, la he visto pasar.

Gracias.

-Es bonito, no te digo yo que no es bonito el flamenco,

ahora, donde esté un aurresku o un Arin-Arin...

-Me pensaba que eras mi madre.

-Claro, es que menudos sitios escoges "pa" ensayar.

-No estaba ensayando, estaba pasando el rato.

-A otro perro con ese hueso, que te tengo calada.

-¿No me crees?

-Pues igual que a uno de Bermeo

que había "pescao" una ballena y no era ni anchoa.

Tú no estarás pensando en volver a actuar, ¿no?

-No, ni se me pasa por la cabeza, qué despropósito.

-¿Estás segura? -Segurísima.

Aunque...

si pensara remotamente en actuar, ¿qué pasaría?

-Que iría con el cuento a tu padre ipso facto,

porque yo no pienso volver a ser cómplice de tus embustes.

No quiero meterme en más berenjenales.

-A ver, es un suponer, tampoco hagas tantos aspavientos.

-Por si acaso,

porque con la misma piedra no tropiezo dos veces.

Que tu padre y tu madre han sufrido las de Caín por nuestra culpa.

Te pido un poquito de caridad.

-No quiero ser tampoco la causa de sus desdichas.

-Muy bien, así que quítate esa manía de querer subirte

a los escenarios y todos viviremos mucho más tranquilos.

-Te prometo que la Dama del Misterio nunca más va a actuar.

-¿De verdad me prometes? -Te lo juro. Por estas.

-Me parece muy bien, porque tú ahora tienes que estudiar,

que buena falta te hace.

-Fíjate,... justo aquí tengo mis libros de estudio.

No tienes ningún motivo para desconfiar.

-Le dijo el lobo al cordero. Ya veremos.

Pero si es una novela, sinsorga.

-Me habré equivocado.

-Uy, me habré equivocado. Estudia, ¿eh?

(CHISTA)

-¿Está listo?

-Yo no le he dicho que le vaya a ayudar.

-El que calla, otorga, y no te quedes ahí "pasmao".

-ES pronto "pa" que salga. -Es el momento exacto, vamos.

-No, no, tengo muchas tareas pendientes, Servando.

-Pues ya las harás luego.

-No sé, que me está entrando un dolor en las tripas de órdago.

-Pues toma magnesia, pero déjate de milongas.

-Si no le digo que no, pero me da cosa dejar la portería vacía,

lo mismo me reclama un vecino y no me encuentra.

-Pues le dices que has ido a hacer el "recao" de otro,

y vale de peros.

-¿No puede esperar a que termine mis tareas?

-Jacinto, que estabas mano sobre mano. Tú piensa...

que lo que vamos a hacer va a significar mucho para la humanidad.

Y de paso nos podemos hacer ricos, venga, tira.

¿Sabe qué, "señá" Agustina?

"Ende" que se marchó doña Genoveva, no consigo dormir

más de dos horas seguidas. -¿Qué me vas a contar?

A mí me pasa tres cuartos de lo mismo.

No me quito de la cabeza el día que murió Samuel

-Pues igual que mis señores, que no hablan de otra cosa.

-Un suceso así afecta a todo el barrio.

-"Pa" chasco que sí, aunque bueno, mi señora está obsesionada

con encontrar a doña Genoveva sea como sea.

Y ya conoce a doña Rosina,

lo cabezota que es.

-Yo me he confesado con el párroco para que se me pasara la angustia,

pero no ha servido de nada. -¿Usted también?

Yo también he ido a confesarme.

Madre mía, lo que tiene que pensar el párroco de nosotras.

"Me se" salen los colores de la vergüenza que me da.

-No sufras por eso, es de suponer que está curado de espanto.

-Lo peor de todo es no poder quitarse este peso

que lleva una encima.

Si por lo menos pudiéramos pedirle perdón a doña Genoveva.

Ojalá pudiéramos volver a verla para hacerlo.

Buenas tardes. Venía a ver a Agustina.

Pues "toa" "pa" usted, que yo ya he "terminao".

Además, me marcho a mi casa que "entoavía" tengo faena.

Con Dios. Con Dios.

¿Cómo va todo?

Bien, según lo previsto. Prácticamente

ya tengo un empleo nuevo.

¿Para qué me ha llamado? Nada,

que he estado hablando con Fabiana, y hemos pensado que mientras

empieza a trabajar para los ingleses,

¿por qué no se queda en el altillo

con nosotras? Yo ya tengo habitación.

Que le cuesta sus buenos duros.

Si se viene aquí, se ahorra el dinero del hotel.

Es tonto pagar un dineral habiendo sitio con nosotras.

No es necesario que se tomen tantas molestias por mí,

todo me va de perlas,

gracias.

¿Está segura?

Por supuesto que sí.

¿Acaso no me cree?

Solo intento ayudarla,

como haría con cualquier otra de nuestro gremio.

No se apure,...

lo de los ingleses ya es en firme.

Se han ido una semana a Londres, pero en cuanto vuelvan,

quieren que me instale con ellos en su casa.

Tienen un piso magnífico con todas las comodidades.

Eso es muy buena noticia, pero permítame que insista,

mientras tanto puede quedarse aquí.

No, es demasiada molestia hacer una mudanza aquí

por tan pocos días. Como quiera,

el ofrecimiento está hecho.

Y yo se lo agradezco,

pero ya le he dicho que no es necesario

que se preocupen por mí, que todo me va de perlas.

Con Dios. Con Dios.

-Pero ¿no decía que ya era el momento de actuar?

-¿Qué culpa tengo yo si se ha ido a su habitación?

-Me avisa cuando salga o lo dejamos "pa" otro momento.

-No, de eso nada, tú de aquí no te mueves.

-Que tengo menos artes que un cojo robando panderetas?

-No es tan difícil lo que te he "pedío".

-¿Cómo que no?

¿Le parece poco robar la libreta del tío ese?La tiene muy "agarrá".

-Y no es para menos si tiene ahí "apuntao" lo que yo espero.

-Yo esto lo veo más negro que la pata de un grillo.

-No me seas gallina,

lo único que tienes que hacer es darle el cambiazo.

-¿Y si me descubre?

¿Y si me quiere pegar por robarle? ¿Y si llama a los guardias?

Pero ¿qué va a ser de mi Marcelina? -Tú tranquilízate...

y sosiégate. Me voy a arrepentir del plan.

-Pues ya está, lo dejamos y todos contentos.

-No, calla, calla, que ahí viene, viene, toma, suerte

y al toro.

-Pero esto... esto no es como esquilar ovejas.

-No te amilanes.

-Me están entrando sudores fríos. Que me ha "dao" un tabardillo.

-Mucho mejor, así es más creíble la función.

Venga, venga. -(TOSE)

-Ay, ay, ay.

Ay, qué malito estoy, ay, que se me va la vida en un suspiro.

-¡Por Dios, que se me muere este hombre!

Que se me... Usted que es sabio, haga algo.

No sé, el boca a boca.

-(GRITA)

-¡Servando!

-Lolita, mujer, no puedes estar así "tos" los días,

vas a caer enferma.

-¿Y qué quieres que haga, Casilda?

Que me dan "tos" los calambres desde que llegó la dichosa carta.

-Si tienes razón, no es para menos,

pero así tampoco vas a poder solucionar nada.

Siéntate, que te voy a preparar una tila.

-No me va a hacer "na", Casilda, que llevo dos litros ya hoy

y ni me calmo ni "na". -Haz un poder, Lola.

Anda, siéntate, reposa.

Si en un rato no te encuentras bien,

le decimos a alguna del altillo que baje a la mantequería a atender.

-"Pos" no te digo yo que no, que tengo en el cuerpo

un ahogo

que me siento morir.

-Ya. Si cuando te he visto ahí en...

en la calle, parecías una trucha "salía" del agua

queriendo respirar con la boca abierta.

-Porque pienso en... que me quedo sin mi esposo...

y me falta el aliento, hasta las ganas de vivir.

-¿Qué haces por aquí, Lolita? -Pues "na", "señá" Carmen,

que me la he "encontrao" en la calle

descompuesta, así que me la he "subío" al altillo.

-Es por lo de tu marido, ¿no?

-¿Y por qué va a ser si no, Carmen?

-No te pongas así que se me abren las carnes de verte tan compungida.

-¿Y qué quiere que haga?

¿No ve que me puedo quedar viuda? -Pamplinas,

que la mayoría de los que van al servicio militar

vuelven sin ningún rasguño. -Ya,

y muchos se quedan por ahí, tirados por el campo "destripaos".

-Anda ya,... no seas tan tremenda.

(LLORA)

-Lolita, témplate una miaja.

Dime qué ganas poniéndote en lo peor.

-Porque...

Antoñito es el amor de mi vida,...

es la persona que más quiero en el mundo.

Me pongo mala...

de pensar que me puedo quedar sin él.

-Pues no lo pienses.

-Es que no puedo, no puedo,

que seguro que cuando esté en el servicio militar

voy a estar "to" los días pensando en si va a estar vivo o muerto.

-Eso no hay cuerpo que lo aguante.

-Yo no sé, si mi suegro no arregla esto,

yo no sé qué va a ser de mí,

de verdad que no. -Mira, Lolita,...

ten fe y confianza en que se va a arreglar todo,

don Ramón es un hombre de los que se visten por los pies

y estoy segura de que va a encontrar una solución a todo este entuerto.

-Me consta que ya lo ha "intentao", Carmen,

y le han "dao" con la puerta en las narices.

-Lola, seguro que don Ramón encuentra una solución.

Seguro que sí, pues menudo es el señor, y más tratándose

de que se lleven a su hijo.

-Lo va a sacar de este lío, ya lo verás.

Ya lo verás.

-Chist.

-¿La tienes? -Poco ha "faltao"

"pa" que me quedara ahí muerto. -Ya, pero ¿la tienes o no?

Ahí está, creía que no ibas a tener redaños.

¡Qué grande, Jacinto!

-Le he "dao" el cambiazo.

-Si es que tienes madera de ladrón. -Calle,

a ver si le va a oír alguien y nos van a detener.

-¿Quién nos va a oír? Si nadie sospecha de nosotros.

-¿No se ha amoscado el hombre? -Qué va,

y eso que te has levantado más rápido que Lázaro.

-Ponga pegas a la actuación.

-No, si lo has hecho fetén, si el científico no se ha amoscado.

-A mí no me vuelva a pedir una cosa "asín", que lo he "pasao" peor,

que cuando el lobo atacaba al rebaño.

-Lo bien hecho, bien termina. -Pero esto no ha "terminao".

¿Qué le vamos a decir al pavo cuando se entere del cambiazo?

-Eso ya lo he "pensao".

Le decimos que se ha "equivocao" al cogerla porque yo tenía una igual

y le devolvemos la suya. -Ah, pues no está mal "pensao".

Total, con un momento que tenga para copiar las fórmulas,

le basta y le sobra. -Claro, eso había "pensao".

Trae, trae. -Tenga.

-Reunión de pastores, oveja muerta. -Agua, agua.

-¿Qué están tramando, Servando?

-Nada, aquí, estábamos charlando.

-¿Y esa libreta? ¿Qué se trae entre manos?

Mire que le conozco bien. -¿Qué libreta?

-Esa.

-¡Ah, esta!

(RÍEN)

Esta.

No, esta libreta se la hemos tomada prestada

a uno de los científicos que se alojan en la pensión.

-Querrá decir que la han robado.

-Sí, porque no sabe que la tenemos nosotros.

-Vamos a ver, estamos convencidos de que en esta libreta

hay anotados grandes secretos de la alquimia

y no es justo que lo sepa "namás" que uno.

-Eso son excusas. Un robo es un robo.

Debería irme ahora mismo a la comisaría a denunciarles.

-Servando, haga algo que si me detienen,

a la Marcelina le da un soponcio. -Vamos a ver,

está claro que lo que hemos hecho no está bien, pero es un pequeño hurto

sin importancia. Además, es de ley

que todos nos enteremos de los grandes secretos antiguos,

y le echo un vistazo y le juro que se la devuelvo a su propietario

en cuanto le vea salir.

-Está bien.

Un vistazo rápido y la guarda.

-Ahí.

Esto no es... -¿No entiende lo que pone?

-Entenderse, se entiende a la perfección.

-Entonces, ¿por qué se ha "quedao" tan blanco?

-Porque aquí... aquí no hay fórmulas matemáticas, aquí lo que hay

son guarrerías.

-Rediez, cuanta mujer en pelotas.

Yo no sabía que se podía hacer así.

-Ahí hay un montón de dibujos sicalípticos.

Hala. -Venga.

Vamos, que ese sabio,...

ese sabio no es tan sabio, ese sabio lo que es un libidinoso.

Ahí va. -Bueno, pero hay que reconocer

que dibuja bien, ¿eh? Qué lujo de detalle.

-¿Está todo bien, caballero?

-Madre, he conseguido un descuento buenísimo con el proveedor de vinos.

-Cada día eres mejor negociante, hijo.

-No puede decir que le ha salido un hijo malo, ¿eh?

-No, y eso no lo pueden decir todas las madres de sus hijos.

-¿Lo dice por doña Bellita? -Por ejemplo,

aunque no me resulta extraño que la niña se dedique al cante.

De tal palo, tal astilla. -Y por lo que dicen,

parece que no lo hace nada mal.

-La madre sigue diciendo que va a casarla con un diplomático,

que lo de la escena es solo un entretenimiento pasajero.

Ya veremos, ya veremos si aparece o no ese mirlo blanco

que retire a la niña. -¿Podemos cambiar de tema, madre?

Me molesta dedicar tanto rato a lo que hace o deja de hacer esa cría

caprichosa.

-Creía que te caía simpática. -Ni pizca.

¿Qué tareas tengo?

-Te puedes encargar de la sala, voy a ver cómo marchan en la cocina.

-Como quiera.

-Espera, hijo, un momento.

Estate muy atento al hombre ese de la mesa del fondo.

-Le he visto en otra ocasión por el barrio.

¿Qué pasa con él?

-Me han contado de otros restaurantes, que es muy posible

que sea él quien esté pagando las cuentas con dinero falso

para quedarse con las vueltas en dinero legal.

-¿Quiere que le eche a patadas? -No, no tengo la certeza

de que sea cierto lo que me dicen de él, pero si te da un billete,

míralo bien, y si tienes dudas, le dices que te dé otro.

-Estaba seguro de que el falsificador de billetes

era don Hipólito el del Cafetín del Duende.

-No, no sé si son socios el uno del otro o si trabajan cada uno

por su cuenta, pero de todas formas, debes estar atento.

-Descuide, que no lo perderé de vista.

-¿Qué? ¿Cómo te encuentras?

-Me he "tomao" otra tila con las del altillo

y parece que me ha hecho efecto. Estoy más "sosegá".

Aunque...

no sé lo que me va a durar la tranquilidad.

-Cariño, yo no quiero que sigas sufriendo,

por eso he estado cavilando sobre este asunto y...

he encontrado una solución para este galimatías.

-Bueno, ya has visto más que yo, que yo no veo ninguna.

A ver, ¿qué has "pensao"? -Te lo resumo en tres palabras.

Virgen del Arroyo.

-Amor mío, yo también he "pensao" en rezarle a esa virgen y a otras,

pero no creo que sea buena idea confiar en un milagro.

-La Virgen del Arroyo es un trasatlántico

que va de Londres hasta América y en el que tú y yo nos vamos a embarcar.

-¿Has "perdío" el oremus?

-No. Tenemos que hacer es coger el dinero y salir a Inglaterra.

-¿Y qué hacemos con la mantequería?

Podemos dejar a mi padre encargado para que la venda con nuestra casa,

y nos mande el dinero lo antes posible.

En Nueva York tengo amistades, algún contacto,

podemos empezar de cero allí.

-Sí, has "perdío" el oremus.

Antoñito, ¿qué me estás planteando?

¿Que vivamos como unos prófugos el resto de nuestras vidas?

¿Que no vuelva a Cabrahígo? -Si nos quedamos aquí,

a mí me va a salir un viaje, pero a África.

Yo me tengo que ir y quiero que tú vengas conmigo.

-Amor mío, yo me voy contigo al fin del mundo, pero

esto que me dices no es una solución,

es un disparate.

Que vivir como proscritos no es vivir.

-Sí, es una locura, pero si no hacemos eso ¿qué?

¿Qué hacemos? -Antoñito, hijo,

Lolita, lo tengo,

lo tengo. -¿El qué?

-La solución para que mi hijo quede libre del servicio militar.

He estado estudiando las razones legales por las que un mozo

puede quedar exento del servicio militar

y hay una que quizá cuadre. -¿Cuál?

-Ahora hay que preocuparse de Úrsula,

que nadie sabe dónde pasa las noches.

Agustina le preguntó si quería dormir aquí y le dijo que no.

-¿Qué ocurre?

-Parece ser que están apareciendo billetes falsos por toda la ciudad.

-Algo había oído: lo de la redada en el Cafetín del Duende,

pero han detenido al jefe de la banda.

-Sí hay que temer.

-Te molestó que te dijera que imaginabas cosas.

-No me imagino nada, sé lo que oí de madrugada.

-Claro, y oíste ruidos en el principal, ¿no?

-Genoveva ha regresado y no sé por qué no me permites comprobarlo.

-Aquí no ha regresado nadie.

Genoveva no ha vuelto y tú estás obsesionada.

-¿Crees que me invento lo de los ruidos?

-No, conozco a Úrsula desde hace mucho y nos está mintiendo.

Que me parta un rayo si no está durmiendo en la calle.

-Fue a mí a la que detuvieron y durmió en prisión.

-Sí, eso es cierto, pero tu madre se llevó la peor parte.

-¿Peor que dormir entre maleantes? -Saber que todo el mundo

se ha "enterao" que la Dama del Misterio es tu hija.

-¿Y eso te parece malo?

-Y que la hayan "echao" de la academia más prestigiosa.

-Servando, ya que le veo por aquí.

¿Usted ha "encontrao" una libreta por el hostal?

-(TOSE)

-¿Una libreta? No, no.

-Uno de los científicos ha perdido su cuaderno

y lo está buscando muy "preocupao". -Ya.

-¿Ha venido a hablarme de lo guapo que es?

-¿Siempre es usted tan,...

tan...? -¿Sincera?

-Desagradable.

-Es usted, que saca lo mejor de mí. ¿Qué quiere?

-Vengo a advertirla.

-¿Cuánto tiempo hace que le dejó en el cuartel?

¿No está tardando mucho?

-Esas cosas llevan su tiempo.

-"Pa" mí que ha "pasao" algo malo, ¿eh?

-No seas agorera.

-¿Quién es ese?

-Ese es el hombre que intercedió en comisaría

para sacar a Cinta de prisión.

-Uy, qué pena, me hubiera gustado darle las gracias.

-Tenía una reunión con un cliente. Ha salido dando zancadas.

¿Qué? -No sé,

apenas le he visto de refilón, pero me ha recordado a alguien.

-¿A quién?

-A un representante que conocí antes de irnos a América.

-Será mejor que nos marchemos antes de que alguien nos descubra.

-¿Me ha conseguido actuación? -Es posible.

-¿De verdad?

-Calma, calma, que todavía no hay nada firmado,

pero hay posibilidades de que salga algo bueno.

-Cuénteme más, por Dios. -Conozco al dueño

de un teatro de n municipio cercano.

-¿Y? -Y está interesado en conocerla.

-¡Sí!

-He quedado en que iríamos a visitarlo mañana a su teatro.

¿A qué hora la recojo?

(Ruido)

-¿Qué ha "sío" eso? Eso ha "venío" de ahí dentro.

Que me parta un rayo si no hay alguien ahí dentro.

(Golpean la puerta)

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Acacias 38 - Capítulo 1003

02 may 2019

Úrsula se ve obligada a dormir en la calle. Fabiana se apiada y le pide a Agustina que la acoja en el altillo. Pero Úrsula roba las llaves a Jacinto y se cuela en su antigua casa abandonada.
Servando, obsesionado todavía con entrar en el Congreso de Científicos, decide robar con la ayuda de Jacinto el cuaderno de uno de los clientes de la posada. Pero el cuaderno no contiene ninguna fórmula mágica, sino ¡dibujos sicalípticos!
Los Domínguez reciben la noticia de que la directora de la Academia de Cinta rechaza educarla tras el escándalo del Cafetín. Bellita insiste en enviar a su hija a un internado en Suiza.
Cinta acepta que Victoriano sea su representante pero con la condición de no usar el nombre de La Dama del Misterio. Emilio los ve hablar y sospecha que algo turbio esconde Victoriano.
Rosina sigue preocupada por Genoveva ¿Y si entran en el principal a ver si descubren su paradero? Pero Liberto se niega.
Antoñito propone a Lolita escapar lejos de España para librarse de una muerte segura en África. Ramón da con otra solución para evitar que su hijo vaya al frente ¿pero cuál?

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