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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1002 - ver ahora
Transcripción completa

-Don Telmo ha tomado las de Villadiego.

-¿También? En este barrio, el que no corre, vuela.

¿Y Úrsula?

Tú has sido el peor de todos, Telmo,

el peor de todos mis hijos.

Has tiznado mi corazón...

con el negro de tus pecados.

Tengan paciencia, verán como me sueltan cuando todo se aclare.

-Pero ¿por qué se la llevan?

¿Se ha hablado ya de boda?

-Bueno, dice que habrá cortejo en vistas a lo que venga.

-Pero... ¿de qué le acusa la policía?

-De falsificar billetes.

-Don Hipólito es el inculpado general.

A Cinta y a los palmeros les alegan complicidad.

Queríamos saber cuál es la situación legal del pequeño.

-Hemos convertido a don Telmo en tutor de Mateo.

Lo suyo sería formalizar la adopción,

para que no hubiera reclamaciones.

¿Quién podría reclamar? ¿Los familiares de don Eduardo?

Soy una criada, Ramón.

-Eres la mujer que le ha devuelto la ilusión a mi vida.

Y así se lo diré a María Luisa y al papa de Roma si hiciera falta.

Lo importante es que la niña está sana y salva en casita.

-Y sin la pena pendiente,

que al final, don Hipólito ha reconocido

que les pagaba con dinero de juguete.

(LEE) "La familia Garrido-Zaráuz requiere institutriz".

Ya te vi.

Ya me pringué con las babas, sí.

No volverás a subirte a las tablas.

Ya te lo había dicho y me reafirmo.

Y aunque me duela en el alma, se acabó.

Una carta para el señorito. -A ver.

La familia de Eduardo exige sus derechos.

¿La herencia?

El piso. ¿Sigue usted habitándolo?

(ASIENTE)

Tendrá desalojarlo cuanto antes.

¿Y el niño?

¿Tendrá que regresar don Telmo?

No puede ser... -Es lo que pone, padre.

-"Servicio militar obligatorio".

-Tres años.

-Pero no puede ser cierto, no tienes la edad preceptiva.

-Lo leí en el periódico hace unos días y no le di importancia.

-¿Qué?

-El gobierno quiere evitar la sensación

de que solo los pobres cumplen con la patria,

y ha decidido llamar a filas a los que se han salvado.

-Pero será una medida de cara a la galería, os llaman,

os presentáis y os mandan para casa.

-Ojalá. No me veo dando tiros.

Además, estoy en contra de las guerras, sean donde sean.

-No voy a consentir que te marches.

-¿Y qué va a hacer? -Mover todos mis contactos.

-Padre, ha pasado 10 años fuera de circulación, no le quedan.

-Hablaré con Liberto, con Felipe...

-Si Lolita y yo hubiéramos tenido un hijo,

tendría posibilidades de salvarme, pero así...

-Hijo, es una medida absurda e injusta, no te vas a ir.

No te rindas sin presentar batalla.

-No use esa palabra.

Si de algo voy a saber los próximos tres años es de batallas.

Si es que no me matan antes.

-Ni se te ocurra pensar eso.

-Asúmalo, padre.

La fortuna ha dejado de sonreír a esta familia.

-Si es así, nos ponemos en pelea con la fortuna,

y si es preciso, lo perdemos todo, pero tú no te vas.

-Lolita no debe saberlo. No le diga nada.

-Hijo, va a terminar por saberlo. -Pero se lo diré en su momento.

-Antonio, necesitas a esa mujer.

Si no está de tu lado, todo va a ser más difícil.

-Yo se lo diré, pero en otro momento.

-En el Ateneo hay muchos militares,

seguro que Liberto conoce a alguno de ellos.

-Pregúntele, pero prefiero no hacerme ilusiones.

(Llaman)

-Hola, familia.

Don Ramón, perdone,

pero tenía clientas y tenía que atenderlas.

Chorizo de Cantimpalo se han "llevao".

-No te preocupes, lo primero es lo primero.

¿"Pa" qué nos ha "convocao", qué quiere decirnos?

-Verás,

Antoñito y yo hemos decidido

que me reincorporaré poco a poco al negocio con él.

-Bueno, no sabe qué alegría me da.

Déjeme que le abrace.

(Sintonía de "Acacias 38")

Aquí tiene.

Recuerde que el desayuno se sirve aquí mismo,

antes de las nueve.

Le deseo buena estancia y que disfrute del congreso.

Buenos días.

Buenos días, Úrsula. ¿Le puedo ayudar en algo?

Necesito una habitación. Una barata.

Pues lo lamento,

acabo de entregar las llaves de la última que me quedaba libre.

¿Era pa algún conocido?

Para mí, pero no se preocupe, busca otra pensión.

No creo que vaya a encontrar ninguna libre en "toa" la ciudad,

hay un congreso de científicos y está todo lleno.

Hasta habitaciones particulares en casas han tenido que alquilar.

Vaya, pues no sé qué voy a hacer.

En fin, no se preocupe, algo encontraré.

Pero, Úrsula, no la entiendo,

¿pa qué la quiere?

Verá, han aparecido unos primos segundos de don Eduardo,...

me obligan a abandonar el piso.

Alegan que son sus herederos.

No sabía que ese hombre tuviera familia.

Ni yo.

Simples buitres que han venido al enterarse

de que pueden quedarse con un piso.

Ni siquiera han preguntado por Mateo.

Pero el heredero debería ser ese niño, ¿no?

No sé, en manos de don Felipe están esos asuntos.

Solo sé que me echan como a una salteadora de caminos,

una hora me dan para sacar mis pertenencias.

Dios les confunda.

Un cuarto no le puedo alquilar,

pero me sabe mal dejarla en la calle.

Hay un trastero que le puedo habilitar "pa" unos días.

Se lo agradezco,

pero la situación no es tan desesperada.

Buscaré en otra pensión.

Ya le digo que no será fácil.

Si no encuentro, volveré. Creo que serán pocos días,

en dos o tres estaré trabajando en otra casa.

Ya hay varias familias interesadas en mis servicios,

es solo cerrar los detalles. Pues vaya,

lo celebro y espero que así sea.

Gracias. Con Dios.

Con Dios.

-(SILBA)

¿Qué le pasa?

¿A que no sabe quién ha venido a alquilar una habitación?

-Me sorprendería que viniera Alfonso XII,

por lo demás, somos famosos en toda España.

-Eso sí me gustaría también.

Él y su esposa, doña Victoria Eugenia.

Pues no, no han sido ellos.

Ha sido la Úrsula. -¿Y qué le ha dicho?

-La verdad, que estamos llenos.

La han echado de casa de doña Lucía los parientes de don Eduardo.

-Han llegado los herederos.

Esto es como el verso aquel:

"A un panal de rica miel, 2000 moscas acudieron".

-Dice Úrsula que tiene trabajo en una casa,

pero creo que es mentira,

con la mala fama que tiene, ¿quién la quiere meter en casa?

-Me preocupa.

Yo le voy a decir una cosa,

lo que le pase a Úrsula, a mí plin.

Esa mujer siempre me dio mal fario.

Me alegro de que la pensión esté llena y que no duerma aquí.

Nada, no dice nada de la redada.

Por lo menos, en las páginas de sucesos.

-Gracias a Dios y a la Virgen.

Debe de haber tantas redadas, que ya no son noticia.

-Qué horror, no sé dónde vamos a ir a parar.

La noche nunca fue tan pendenciera.

-Eso es porque ya no te acuerdas de nuestros principios.

¿Cuántas veces salimos por el almacén

mientras la policía se llevaba a los parroquianos?

-¿Dice algo el periódico? -No, te has salvado.

Pero no habrá más oportunidades. -Eso espero.

Si hablan de mí, que sea por mi arte.

Hasta en las portadas voy a salir.

-Que no hable de ti, es lo que hace falta.

Ni en las portadas ni en las noticias breves del final.

-No voy a llamarme para siempre la Dama del Misterio.

He pensado en Cinta del Campo.

Perdone, pero su apellido, Domínguez, es menos artístico.

-Ni Dama del Misterio,

ni Cinta Domínguez,

ni Cinta del Campo, ¡lo de cantar se ha acabado!

-¡¿Cómo puede decir eso, madre! -¡Diciéndolo!

Eso no es vida para una señorita. -Padre, dígale algo.

Yo le vi a usted aplaudir a rabiar, sabe que lo hago bien.

-Tu madre tiene razón, solo quiere protegerte.

-Madre,

he heredado su arte,

no se puede desaprovechar.

-Lo que tienes que hacer es buscarte un marido que te mantenga,

que te haga feliz y al que le des muchos hijos.

Y si quieres,

cantas en las navidades cuando me traigas a mis nietos.

-Ni sueñe que voy a hacer eso.

-Cinta, el favor del público es caprichoso.

Hoy, te aplauden

y mañana te tiran tomates al escenario.

El éxito de la Dama del Misterio puede ser pasajero. ¿Y después?

-No va a ser pasajero. -Yo te digo lo que pasará,

que todo el mundo te verá como una artistilla y,

nadie te tomará en serio.

¿Qué quieres, acabar con un palmero "desdentao"?

-¡A usted no le ha ido mal con un guitarrista guapo!

-A mí no me metáis por medio.

Si tu madre dice que no actúas más, obedeces.

-Mira, te vamos a mandar de vuelta al internado,

pero a uno más duro, al suizo.

-Será atada, no pienso ir.

-¡Con doble nudo si hace falta! -¡Pues me escaparé!

No te vas a atrever.

Si es que nos ha faltado mano dura, pero vas a saber lo que es bueno.

-No se crean que voy a renunciar a mis sueños.

-Hay que mandarla al internado,

que la eduquen y le quiten las majaderías de la cabeza.

-El internado es carísimo, no sé si ahora nos lo podemos permitir.

-¿Tan caro es? Más de lo que te imaginas.

Es mejor que la niña siga con madame Olenka.

-Todo problemas.

-Vaya por Dios, aquí si habla de la redada.

-Lo que faltaba.

-(LEE) "La inoportuna redada en el Cafetín del Duende,

interrumpió la maravillosa actuación de la Dama del Misterio".

"No les miento si les digo que esa joven es la mejor sorpresa

de la canción española en muchos años".

"Este gacetillero no se entusiasmaba tanto desde que vio,

hace muchos años, a la gran Bella del Campo".

Pero ¿la han echado ya de la casa?

-Por lo que sé, hasta han cambiado las cerraduras.

Le han "dao" a Úrsula una hora

para que saque sus pertenencias de la casa.

-Qué horror, qué mala entraña.

Con la de años que Úrsula le dedicó a don Eduardo.

-"Pa" eso queda el servicio,

"pa" que nos echen de una patada cuando ya no servimos pa "na".

-¿Y dónde va a dormir?

Yo le he "ofrecío" un trastero al que puedo poner un catre

pa unos días, pero dice que va a buscar una habitación.

-Si tiene para pagarla.

-El problema es que la ciudad está al completo

con los científicos esos. Le va a costar un ojo.

-Ella sabrá qué ahorros tiene.

Mientras encuentre una colocación.

-Ella dice que sí, pero no lo sé,

tiene melindres "pa" servir y trabajo como ama de llaves

o institutriz, tampoco hay tantos.

Mire, ahí viene.

Buenas.

Fabiana, le voy a pedir un favor.

Lo que sea.

¿Me puede guardar un par de maletas mientras encuentro habitación?

Claro.

Y ya sabe que el trastero sigue disponible si le hace falta.

Gracias, pero algo encontraré mejor que un trastero.

Vaya faena que le han hecho

esos primos de don Eduardo.

Gentuza es lo que son.

En vida de mi señor no asomaron la nariz

y, ahora, corren a por los restos.

Si podemos ayudar.

Aunque me contaba la señora Fabiana

que había echado el ojo a alguna casa.

Sí. En la calle no me voy a quedar, por supuesto.

Ahora mismo le traigo las maletas.

Con Dios.

-No tiene "na", ni trabajo ni contactos ni recomendaciones,

lo que pasa es que le puede el orgullo y no va a pedir ayuda.

-Con su pan se coma el orgullo.

Aunque,... a lo mejor la podemos ayudar.

-¿Cómo, Agustina?

-Creo que los Garrido-Zarauz buscaban institutriz,

lo que no sé es si el puesto sigue libre.

-¿Y se "pue" usted enterar? -Lo intentaré.

A ver si veo a su criada en el mercado.

Le informo luego.

-Gracias. Y que Dios se lo pague.

-"Vamos a ver".

Aquí están los libros de Leonor.

Lo que le ruego es que me los devuelva en cuanto los hayan leído.

De alguno solo tenemos un ejemplar.

-Vaya alegría para doña Rosina, que su hija sea escritora.

-Sí que lo es.

Leonor es una mujer maravillosa

y los libros nos ayudan a tener contacto con ella,

ahora que vive lejos.

Lo que no sabía es que usted y Bellita fueran tan buenos lectores.

-Quía, ya me gustaría a mí. Son para mi hija, para Cinta.

A ver si se aficiona a la lectura y olvida otras aficiones.

-¿Se puede? -Por supuesto que sí.

Perdonen la interrupción, me ha dicho Casilda que estaban reunidos.

Si estorbo... -Usted nunca estorba, don Ramón.

¿Quiere tomar algo? -No, es temprano.

Vaya, las novelas de Leonor. Cómo he disfrutado con ellas.

Cada vez que salía una, Antoñito me la llevaba a la cárcel.

-Buena compañía le harían.

-Pues sí, porque el problema de estar tras los barrotes

es la soledad, aunque estés todo el día rodeado de gente.

-Ojalá no tengamos que comprobarlo.

-Aunque, mejor eso, que lo que le ha ocurrido al pobre Samuel.

-Rosina está preocupada por Genoveva.

-Y Bellita

y todas las mujeres del barrio.

Esa joven, tan guapa, que parecía que lo tenía todo, y desaparecida.

-Ojalá esté ilesa y todo le vaya bien.

No sabemos qué ocurrió y, quizá, nunca nos enteremos.

-Ojalá solo sean preocupaciones infundadas.

-Eso es lo que todos esperamos.

Si me perdonan, supongo que don Ramón ha venido a comentarle algo.

Así que, mejor me voy y les veo en otro momento.

Gracias por los libros, don Liberto.

-Que los disfrute Cinta. Buen día.

-Don Jose.

Un hombre agradable y discreto. -Sí que lo es.

¿Conoce su tierra?

Es de Garrucha, Almería. No, pero he escuchado maravillas.

Quizá algún día pueda permitirme ese viaje.

-Seguro que sí. Siéntese.

-Y bien, ¿es cierto que venía a comentarme algo importante?

-Lo es.

Se trata de Antoñito.

Ha recibido una carta del Ministerio de la Guerra,

le ordenan presentarse a cumplir con el servicio militar.

-Vaya. Sí, leí en el periódico que...

iban a llamar a filas a los hijos de familias pudientes.

-Pero a su edad... -Todavía está en edad militar,

don Ramón, mal asunto. Supongo que se habrá hecho un sorteo.

-Liberto, mi hijo no puede pasar tres años fuera de casa.

Además, hace dos años del desembarco de Larache,

seguimos en guerra con Marruecos.

Estoy dispuesto a hacer lo que sea.

-Le entiendo, pero no sé cómo puedo ayudarle.

-Usted conoce a mucha gente en el Ateneo,

conocerá militares de renombre.

Estoy dispuesto a pagar lo poco que me queda para evitar su marcha.

-Le haré la gestión, pero no creo que sirva.

Los políticos quieren evitar la sensación

de que la defensa de España es asunto de los pobres

y que los ricos se libran.

-Pero un hombre de su edad, casado...

-Antoñito es el mejor ejemplo de lo que buscan:

familia acomodada, educado en Inglaterra,

EE. UU., empresario...

-Por eso mismo, es más útil en su casa que en un cuartel.

Si Antoñito no puede librarse del servicio militar,

es que nadie va a poder hacerlo.

Eso es lo que están buscando.

Será difícil salvarle.

-Ayúdeme, se lo ruego.

-Está bien, claro que sí, lo intentaré.

Hoy mismo haré gestiones

para que se reúna con alguien del Ministerio.

Servando, tenemos la pensión llena

y hay habitaciones que están por limpiar.

-Hoy no puedo, Fabiana. -¿Cómo que no puede?

-Sabe que otro día lo haría, pero hoy tengo cosas más importantes.

Le recuerdo que somos socios,

aquí no hay señores y criaos. Usted tiene que limpiar, como yo.

-Si supiera lo que estaba haciendo, ya me daría unas horas libres.

-Venga, largue por esa boca.

-Alquimia.

-¿Qué es eso?

-Transformar cualquier cosa en oro, aunque no tenga valor:

un hierro, una madera, una pera, una manzana,

Hasta las castañas de Naveros del Río.

-¿Y las boñigas de vaca no? -¡Boñigas de vaca, también!

Son grandes, fáciles de conseguir y cada una tiene una forma.

-¿Se ha vuelto loco?

-No, usted, que le gustan las boñigas.

Son muy bonitas y, cada una, con una forma personal.

-Mire,

déjese de majaderías,

coja la escoba y a barrer.

-¿No quiere que la cubra de oro? -Ni de oro ni de boñigas.

Venga, saque esto de aquí y no vuelva con más cajas.

-Se va a arrepentir. -Arrepentía estoy de ser su socia.

Venga, a sacar esto de aquí.

Por cierto, ¿sabe si Úrsula ha traído ya sus cosas?

-Dos maletas, están en el trastero.

-Pobre mujer.

Hale. Y venga, después a limpiar.

-Hola.

¿Qué, cómo va el laboratorio?

-Mal, Fabiana no me deja ponerlo aquí.

Y eso que he tenido una idea genial,

convertir en oro las boñigas de vaca.

-No, hombre, no.

Chist.

Mejor de oveja, es más compacta. -Todo es experimentar.

¿Podemos poner el laboratorio en tu portería?

-No, no. (RÍE) Marcelina me echa de casa.

Ya no tengo edad "pa" dormir al raso.

-Habla con ella. Nadaría en oro

Jacinto,

el futuro empieza

con una idea genial.

A los buenos días.

-Buenos días.

-Me preguntaba yo por qué echaba de menos este barrio,

y me lo encuentro delante.

-Vaya, qué galante viene usted. ¿De visita?

-Qué va, he vuelto para quedarme. Espero que le alegre mi presencia.

-¿Por qué no habría de hacerlo? -Me alegro que le alegre.

Deseo que tengamos ocasión de poder charlar

y profundizar en nuestra amistad.

-Claro, cómo no.

-Y si necesita protección, no tiene más que pedírmelo,

que ya he sabido del asesinato de don Samuel y la desaparición

de doña Genoveva. Conmigo, estará libre de asechanzas.

-Se lo agradezco.

Me encantaría quedarme a charlar con usted, pero debo irme.

Con su permiso.

-¿Qué quería ese hombre? No se iba ni a pedradas.

-Me temo que cortejarme,

debería haberme salvado de él con dos mandobles.

-Y batirme en duelo, lo que me faltaba.

-Bueno, dejémonos de chanzas, ¿cómo ha ido el encuentro?

¿Qué han dicho cuando reveló nuestra relación?

-No se lo desvelé.

-¿Se ha arrepentido?

-No, en absoluto, mis promesas siguen en pie.

Pero surgió un imprevisto.

Llegó una carta para Antoñito con noticias nefastas.

-¿Qué ocurre?

-Le emplazan a presentarse en breve ante las autoridades militares.

Debe cumplir el servicio de armas. -Pero eso es una locura.

-Antoñito ya no es un mozo con edad de servir como quinto.

-Les da igual.

Tres años y la guerra de Marruecos de por medio.

He quedado con un contacto del Ministerio de la Guerra.

Por eso, te pido tiempo para formalizar lo nuestro.

-Claro, no se preocupe, don Ramón.

Pobre Lolita, no imagino la angustia que debe sentir.

-Ella todavía no sabe nada, y mejor que siga así.

-No entiendo por qué tanto secreto y ocultamiento,

eso solo puede volverse en contra de Antoñito.

-Eso fue lo que yo le dije, pero él me lo pidió y debo cumplir.

Ojalá pueda solucionarlo y, mi nuera no tenga que pensar en su esposo,

en el ejército, con riesgo de su vida.

-Ojalá.

-En cuanto esté todo resuelto, retomaremos nuestros planes.

No hay nada que desee más que llevarte del brazo por Acacias.

Bueno, tengo que irme.

Pensábamos que Úrsula

solo tenía mala fama entre los criados,

pero la opinión de los señores no es mucho mejor.

-Y ellos con más motivo, Agustina, a pulso se lo ha "ganao".

-Mal lo tiene para conseguir un trabajo.

-Mire que nos lo ha hecho pasar canutas,

pero me da pena ahora que está pasándolo mal.

-Y a mí.

Mire, ahí viene.

-Úrsula, ¿ha encontrado habitación?

No me he puesto a buscar todavía.

Tenía una entrevista para trabajar en casa de una familia.

-¿Y? ¿Lo ha conseguido?

No.

He llegado tarde, ya habían contratado a otra institutriz.

Pero no me importa, hay más familias.

-¿Familias con niños que necesiten una mujer "pa" educarlos?

No me vienen a las mientes tantas.

Los Garrido-Zarauz,

sin ir más lejos.

Sé que piensan en mí para el cargo.

-No falte a la verdad, Úrsula.

Ya ha estado usted en casa de los Garrido-Zarauz

y no le han dado el puesto. Me lo ha dicho la criada.

¿Me están espiando?

Al contrario,

he ido a hablar con la criada para interceder por usted

y me lo ha contado.

-No es desdoro tener problemas, se tiene que dejar ayudar.

Aquí estamos una para todas y todas para una.

¿Cómo van a poderme ayudar unas criadas?

Si no hablaran mal de mí

sin justificación, no me negarían estos trabajos.

-No nos eche la culpa a nosotras, que solo queremos su bien.

-Mire,

nosotros tenemos llena la pensión

y necesitamos a alguien que nos eche una mano.

Si quiere, mientras encuentra un trabajo de institutriz,

se viene, nos ayuda y se ahorra usted dinero en alquileres.

¿Trabajar de criada en una pensión?

Trabajo "honrao", Úrsula, que eso es lo importante.

No pidas a quien pidió ni sirvas a quien sirvió.

No voy a hacer camas para usted y para Servando,

eso sí que sería caer bajo.

Pues nada, Úrsula, como usted quiera.

Con su permiso.

-Algunas se ganan su mal fario a pulso.

-Y que lo diga, Agustina.

¿Y qué le ha dicho Lolita? -Lolita no sabe nada.

Y le ruego que me guarde el secreto.

Se lo digo para que esté preparado

por si usted también recibe esa carta.

-¿Cree que puedan llamarme a filas?

-Si me han llamado a mí, a mi edad, es que nadie está libre.

-¿Qué puedo hacer?

-No lo sé.

Buscar una recomendación,

conseguir un certificado médico que acredite

que usted no está capacitado para prestar el servicio militar...

Hasta tener un hijo, no sé, cualquier cosa, mientras no le pille

desprevenido como a mí, claro. -Tal vez un amigo de su padre.

-En esas está, sí.

Me temo que es mi última esperanza. -Roguemos que lo consiga.

¿Quiere tomar algo?

-No, se lo agradezco, pero creo que voy con mi esposa,

temo que pronto voy a dejar de verla.

-Con Dios.

-Hola, don Anto...

-Educación ¿para qué, para ni saludar, como ese hombre?

-Ese hombre que llaman don Antoñito,

que me parece muy poco viril, es bien "educao",

pero no nos habrá visto. ¿Ser "educao" es malo?

-No.

Ay, pero yo me quiero dedicar a cantar,

no a buscar un hombre como ese.

Que ni a don Antonio ha llegado, se ha quedado en don Antoñito.

-Tú necesitarías un marido vizcaíno,

uno que te metiese en cintura. -Ni vizcaíno, ni nada,

no pienso hacer caso a mi madre.

-Pues tienes que hacer lo que te mande tu "amachu".

-Ay, tata, tú me has visto cantar. ¿Acaso no se me da bien?

-Eres la segunda mejor cantante de España,

solo después de Bellita del Campo. -Pues entonces, es un don de Dios,

no aprovecharlo sería como desperdiciar su obra.

-Bueno, bueno, tampoco exageres, que me estás recordando a Aitor,

uno de mi pueblo, venga a decir que levantaba la piedra de 300 kilos.

-¿Y qué pasó? -Levantarla, la levantó,

pero le cayó encima y le aplastó. -Por Dios, tata,

tu pueblo se parece al de Lolita, la de la mantequería.

-¿Cabrahígo? Oye, por favor te pido, esos son mucho más brutos,

te lo garantizo yo. -Buenas tardes.

-Hola, Marcelina. -Buenas tardes.

-Hoy ha salido una noticia en el diario,

del Cafetín ese.

No sé si lo han visto. -Sí, el Cafetín del Duende, ¿no?

-Ese. Pues anteayer entró la policía, y hubo redada,

y se llevaron "detenía" a la Dama del Misterio.

-No, mujer, eso sería un error. -Qué va,

si todavía la tienen "encerrá".

Por lo visto, era la que mandaba en un grupo de falsificadores de parné.

-Eso es mentira. -Que no.

Que "menúa" lagarta "tie" que ser esa,

que hasta la tienen "encerrá" en el calabozo y "to".

-¡Es mentira, que la Dama del Misterio soy yo y estoy libre!

-Anda.

-Entiendo que esté usted "fastidiá" por la tardanza,

pero también me pongo en la piel de don Ramón y no me extraña

que esté que no viva por la preocupación.

-No, Fabiana, si yo no tengo dudas acerca de él,

solo la mala suerte de que esa noticia llegue justo en el momento

que vamos a dar el paso. -Hay que ver los Palacios.

Eran como la familia real del barrio:

elegantes, queridos, y ahora...

no hay día que el destino no les dé

un revolcón. Yo, si le digo la verdad,...

no se lo merecen. -Pobre Antoñito, en África,

si es que los políticos españoles se meten en guerras

que ni nos van ni nos vienen.

-Ninguna guerra es decente.

¿Se acuerda de las bajas que hubo con aquellas tribus

de aquellas tierras? ¿Cómo era?

-Riff.

-Eso.

A lágrimas los vecinos en las iglesias de toda España.

Digo, y allí seguimos, perdiendo a nuestra juventud.

-A ver si entre todos paramos esta locura.

Por cierto, Fabiana,...

no diga nada, que Lolita todavía no lo sabe,

esperan a que el asunto se solucione para informarle.

-Una tumba seré hasta que don Ramón haga sus gestiones.

-Luego iré a la iglesia a rezar para que todo salga bien

y para que don Ramón no se arrepienta por todo esto.

-Tranquila,... si algo tengo claro,...

es que don Ramón es todo un caballero.

-Sí,...

yo lo que tengo claro es que lo más importante para él es su familia.

Vamos, que yo no soy de las personas

por las que él daría todo.

-Ande, ande, ande y no diga eso.

Y ponga al mal tiempo buena cara,

ánimo.

-En fin.

Me voy un momento al 36.

Tengo que empezar a pensar en buscar trabajo.

Sin doña Genoveva aquí no tiene sentido seguir esperando.

-Todo se va a arreglar, mujer, ya lo verá.

Y a lo mejor yo también voy más tarde a la iglesia

a pedir que "to" salga bien. -Gracias, Fabiana,

que todos los rezos son pocos.

A más ver.

-A más ver.

-Hala.

Ya están hechas las camas. Fabiana, así no podemos seguir,

yo tengo cosas más importantes que hacer.

-Pues no sé cuáles. Servando, mire.

La recaudación de la semana. -Leche.

-Tenemos que esconderla por si los cacos.

-Sí, es verdad, yo sé dónde, traiga.

-Pero tenga "cuidao", ¿eh? -(ASIENTE)

Qué suerte hemos "tenío" con que el congreso de los científicos

se haya hecho aquí en la ciudad. -Sí.

-"To" lleno de gente gastando dinero.

-Sí, e igual alguno de ellos incluso saben la manera de fabricar oro.

-Sí, claro, de las boñigas de vaca. -Si usted me dejara,

en vez de mandarme a hacer las camas, yo sería un gran hombre,

podría ser la salvación de España, sí.

-Lo que es verdad es que cada vez estamos más "ocupaos"

y necesitamos ayuda.

Fíjese que hasta le he "ofrecío" a Úrsula

que trabaje con nosotros. -¿A Úrsula?

-La mujer lo necesita. -Pero nosotros no necesitamos

tenerla aquí para sembrar cizaña.

-Ha "cambiao".

-Sí, quien nace gorrino, muere cochino.

-Bueno, no se preocupe que ha dicho que no.

Y traiga, traiga la caja, que ya me encargo yo

de esconderla bien en el altillo.

-Pues menuda manera de guardar un secreto.

Mira, lo va a saber todo el barrio enseguida, mira.

-Pero si es que me ha enfadado la entrometida esa.

Dice que soy la jefa de una banda de maleantes.

Artista noctámbula sí,

pero forajida, de eso nada.

-Te toca callar y no hacer mucho ruido.

A ver si a tus padres se les olvida lo del "internao".

-Pero si no tienen dinero, eso son todo disparos de fogueo.

-Ándate con ojo que son capaces de sacarlo de debajo de las piedras.

Bueno, ¿qué, te vienes al "mercao" conmigo o no?

-No, no me apetece, me voy a dar una vuelta por el barrio.

-Pues yo ya voy a ir, que fíjate las horas que son

y todavía la compra sin hacer.

¡Ay, Cinta! Venga, agur.

-Pero bueno, si es la misteriosa dama.

-Si ya lo sabe todo el mundo.

O al menos lo sabrán en unas horas. -No será por mi culpa.

-No, es por la mía, que se me va la lengua.

-Dicen que hubo redada en el Cafetín.

-Está informado, si lo pone hasta en los periódicos.

-Pues espero que no nos haya pagado aquí con billetes falsos.

Dígame una cosa: ¿es verdad que es usted la cabecilla de la banda?

-Le creía botarate, pero supera mis expectativas.

-Aquí respetamos mucho a los líderes de los bajos fondos.

-Mameluco.

¿Qué hace?

-Vaya por Dios.

¿Cuánto cree usted que puede pesar una boñiga de vaca?

-Pues no me hago a la idea.

-Ya, pero ese peso en oro puede ser una fortuna, ¿no?

-Supongo que sí. -¿Qué pensaría usted

si le dijera que puedo convertir una bosta en oro?

-Pues que la fortuna del Duque de Alba se quedaría a la altura

de la de un barrendero a su lado, pero hablo en términos de dinero,

porque un barrendero puede ser un hombre cultivado.

-Pues ya lo ve, Fabiana no entiende eso.

En vez de estar fabricando oro, dice que me ponga a trabajar.

-Qué injusticia.

Pero ¿usted qué quiere, que trabaje solo ella?

-No, no, que contratemos a alguien.

Usted está buscando trabajo, ¿verdad?

-Sí.

-Bueno, pues ya lo tiene.

Hable con Fabiana de las cosas del sueldo

y esas cosas, empieza ya, ¿no? -Sí, sí.

-Pues venga, venga, póngase en su lugar de trabajo.

Yo tengo que marchar.

Recójame eso antes de que venga Fabiana y estas cosas.

Y el de la habitación siete, que quiere toallas.

-Sí, pero ¿dónde están las toallas?

-Mujer, pregúnteselo a Fabiana, no voy a saberlo yo todo.

Si es que...

-Señora,... tengo que decirle algo.

-Tengo la cabeza como un bombo, ya puede ser importante.

-Lo es, señora, lo es.

(Llaman a la puerta)

-Anda, antes ve a abrir, por favor.

-Buenas tardes, ¿estorbamos?

-No, para nada, ustedes nunca estorban.

Pasen y siéntense, por favor. ¿Té y pastas para todas?

-Sí, por favor, y un poquito de esa mermelada tan rica.

Nadie como los vascos para las mermeladas, ¿verdad?

-Ya la has oído, Arantxa. -Sí, señora, pero antes...

-Ya, Arantxa, ya. -Señora.

-Arantxa, por favor,

que las señoras esperan.

-¿Es verdad que Cinta es la Dama del Misterio?

-¿La Dama? -Sí, eso se comenta en el barrio.

-Eh... sí, sí, sí. Cosas de la niña,

pero va a seguir estudiando. -Uy, difícil lo tiene,

con el arte que dicen que derrocha.

-Y se dice que lo ha hecho a escondidas de usted y su marido.

-Qué va, claro que no, por supuesto que no.

La niña quería y nosotros le hemos dejado

para que se quitara el gusanillo.

-¿Entonces es mentira que se les oyó discutir?

-Claro que es mentira.

-Bellita, yo misma las oí discutir.

-Bueno, ya se sabe, entre una madre y una hija

siempre hay ligeras discrepancias,

pero nada que ver

con lo de la Dama del Misterio. Además,

mi Cinta es una joven muy educada,

¿creen ustedes que iba a actuar en un café

a escondidas de sus padres?

-Uy, los hijos, nunca se sabe. Algunos, que no los míos,

confunden libertad con libertinaje. -¿Lo de la redada es mentira?

-Un malentendido, un simple malentendido.

Mira, Arantxa, venían a decirme que Cinta es la Dama del Misterio.

Como si yo no lo supiera.

-Uy, por favor, desde el principio se supo en esta casa.

Porque aquí... gracias, no hay secretos.

-Entonces, ¿la señorita Cinta es flamenca?

-De tomo y lomo. -¿Quién lo iba a decir?

Con lo educada que parecía.

-"Señá" Agustina, se puede ser flamenca y educada al mismo tiempo.

-Uy, difícil.

-¿Y entonces, Bellita del Campo? -Ay.

-Es verdad. El hábito no hace al monje.

-Ya, pero se la llevó la policía con lo del dinero falso.

Algo turbio haría.

-A ver, con el dinero "robao" no tuvo nada que ver la chiquilla,

ni pisó el calabozo siquiera, y lo de la Dama del Misterio

ha sido una diversión, pero ya ha "terminao".

-Arrea, ¿entonces va a dejar de ser flamenca?

Mire, mejor artista que fregona, si no, mírenos.

-La señorita Cinta va a seguir estudiando,

que es lo que debe hacer. -Qué chasco,

yo ya me había hecho a la idea.

-A ver, a ver, paso, paso, paso.

-¿Qué es eso? -Esto, nuestro laboratorio.

-¿Y para qué? -"Pa" hacer oro.

-Ay, Jacinto, que ya te ha "liao" el Servando.

-Cuando seamos millonarios, ya estarás orgullosa de tu marido.

-¿Y cómo van a hacer oro, pues? -Usted espere.

Espere y verá.

-Que sí, Lolita, me lo ha confirmado la propia Bellita.

La Dama del Misterio es su hija. -Bien "callao" que se lo tenía.

-Ella dice que lo sabía, que la niña actuaba de acuerdo con ella,

pero me da que se enteró cuando lo de la redada.

-Buena cosa es tener una hija artista,

yo misma quise ser la Niña de Cabrahígo.

-Todo el mundo habla de lo mismo, de la Dama del Misterio.

-La cosa no tiene mandanga.

-Y mejor hablar de esto que de noticias tristes.

-Me temo que son las que yo traigo.

Vengo de comisaría, de informarme acerca de Genoveva.

-¿Y?

-Samuel tenía una deuda importante.

-Si ya lo sé, y yo debí prestarle dinero y no lo hice,

y nunca me lo voy a perdonar por ello.

-El problema, aunque no existe certeza, es que

la deuda podría estar relacionada con un tal Cristóbal,

un famoso maleante de la zona norte. -¿Le mató él?

-No se sabe, pero el tal Cabrera podría estar implicado

en la muerte de otro hombre,

un tal Ariza, también relacionado con Samuel y con Genoveva.

-Pobres. Es que, quien mal anda, mal acaba.

-¿Y si Genoveva ha huido amenazada por ese hombre?

-Es posible, pero también lo es que se haya ido por su propia voluntad.

-Busquémosla y prestémosle la ayuda que no le prestamos a su esposo.

-Sí, pero ¿dónde? No sabemos nada de ella.

Pasó por el barrio sin contar nada a nadie.

Es una desconocida para todos.

Señoras, con Dios.

-¿Y con eso van a hacer ustedes oro?

Con esto van a hacer un revoltijo enorme.

-Usted espere, mujer de poca fe.

-Si este experimento sale bien, yo quiero una pulsera.

-¿Una? Dos, una para cada mano.

Cencerros de oro les iba a hacer a mis becerras.

-¿Y a mí?

-A ti, a ti te voy a cubrir de oro, cordera.

-A ver, "cuidao". He aquí...

nuestra materia prima.

-Pues huele a caca de vaca.

-Es que ahora es caca de vaca,

pero en unos segundos esto será oro puro.

-¿Boñigas de oro? Ande y déjese que yo no quiero ya

ninguna pulsera. -Ahora silencio

que viene la parte importante. Protección.

Jacinto. -Servando.

Bote rojo. -Bote rojo.

-Jacinto. -Servando.

-Bote azul.

-Bote azul. -¡No, ese azul no!

El otro azul. -Perdón.

El otro azul.

Jacinto. -Servando.

-Polvos de oro.

-Polvos de oro.

-Y ahora viene lo más importante. Jacinto,

seguridad.

Bote blanco. -Bote blanco.

-Bote... -Bote blanco.

-Bote blanco.

Ah.

(Burbujeo)

(Explosión)

(Grito)

-Yepaya.

-(HABLA EN EUSKERA)

-¿Oro?

¿Oro? ¡Mierda!

¡Mierda es lo que habéis "inventao" para todos!

¡Qué asco, por Dios! -¡Eso lo limpian los dos!

¡Cochinos!

-Y lo dejan brillante. Habrase visto.

-Agustina. Ay, Agustina.

Deje, deje la tetera.

Vamos.

-Ahí, ahí.

-Gracias.

(Llaman a la puerta)

-Buenas tardes.

-Buenas tardes, es usted el hombre que conocí en comisaría.

-Sí, Victoriano.

-Mis padres no están. -Vengo a hablar con usted.

Bueno, en realidad vengo a hablar con la Dama del Misterio.

-Pase, pase. -Gracias.

-Tome asiento, por favor.

Gracias por ayudarme a salir del entuerto del dinero falso.

Ya me dijo mi padre que me dejaron libre gracias a usted.

-No, fue fácil, usted no tenía culpa de nada.

Lo que no sé es cómo se metió Hipólito Pastrana en eso,

ha arruinado su reputación.

Con el buen ojo que tiene para descubrir jóvenes artistas,

usted es un ejemplo. -¿Le parece que lo hago bien?

-Puede ser grande, tan grande como lo fue su madre.

Yo la veo en los mejores teatros de España,

la veo hasta en Londres, París, Nueva York.

-No quiero imaginármelo que después se rompe el cántaro.

-Solo necesita a alguien que lleve su carrera.

-Bueno, mis padres no quieren que me dedique al arte.

-Hasta que vean lo que puede ganar a mi lado.

Si usted me ayuda, les convenceremos.

-Buenas tardes.

¿Y usted es?

-Yo... ya marchaba,...

que ya me ha dicho la señorita Cinta que don Jose no está.

-Tata, es don Victoriano,

ayudó a mi padre a sacarme de comisaría

después de la redada.

-Ah, pues muchas gracias, porque un calabozo

no es el sitio más "adecuao" para una señorita.

-Saludos a su padre, con permiso.

-Tata, ¿a qué hueles? -Calla, calla, cosas de Servando.

Me voy a bañar antes de que vengan tus padres.

-Úrsula, venga.

Venga y siéntese.

¿Quiere un vaso de agua?

Ay, gracias, Fabiana.

Una no se da cuenta de cuántas cuestas hay en la ciudad

hasta que no tiene que ir de un lado para otro todo el día.

Tenga, que el agua fresca acaba con "tos" los males.

Más rica está que el champán ese que tanto le gusta a los franchutes.

Cada cosa a su momento, aunque el champán a mí no me va.

¿Y por qué ha "andao" usted tanto?

Me hablaron de una familia inglesa nueva en la ciudad.

Buscaban una mujer para enseñar español y ocuparse de los niños.

Qué bien, ¿no? ¿La han "contratao"?

No.

Me pidieron referencias y,...

ya sabe, con don Telmo fuera y doña Lucía y don Eduardo

fallecidos,... no se las pude dar.

Hablando se entiende la gente, Úrsula.

Si les cuenta qué les ha ocurrido a sus patrones, lo pueden entender.

Ya lo he intentado, pero quieren preguntar.

Y ya sabe usted lo mal que habla todavía la mala gente de mí.

Que no es eso, mujer.

Los ingleses son muy suyos y muy listos, más que el hambre.

Fabiana,

empiezo a pensar que el trabajo de institutriz

va a tardar en llegar más de lo que creía y, quizás,

debería aceptar ese que usted me ofreció,

aunque sea de un nivel más bajo. Buenas, Úrsula.

Buenas.

Fabiana, las lavo y me pongo a planchar las que ya están limpias,

¿no? -Gracias, Carmen.

-Les dejo, que estaban hablando de sus cosas.

-Úrsula, como usted no aceptó el trabajo,

Servando se lo ofreció a Carmen,...

pero estoy segura que ya encontrará una casa muy pronto.

No, no pasa nada,...

si seguro que me van a llamar los ingleses.

¿Quién mejor que yo?

Muchas gracias por el agua.

Con Dios. Con Dios, Úrsula.

-Qué buen día hoy, todo el mundo se quería llevar, de lo bueno,

lo mejor.

¿Qué ha "pasao"?

-Cariño, ¿por qué no te sientas? Queremos decirte una cosa.

-¿Quién se ha muerto? -Nadie.

-Todavía.

He recibido una carta del Ministerio de Guerra.

-¿Tú, por qué?

Pero si tú eres,...

tú eres de eso, ¿cómo...?

¿Cómo le dices? Pa...

"Pacientista".

-Pacifista, cariño, pacifista convencido,

pero a ellos les da igual. Me tengo que incorporar a filas.

-Vamos.

"Amos", anda, Antoñito. Si no tienes edad.

-No hay chanza, Lolita.

El Gobierno ha decidido llamar a filas a muchos

de los que se libraron por ser hijos de familias acomodadas.

-Para dar ejemplo.

-¿Y te tiene que tocar a ti? ¿Te tiene que tocar a ti?

¿Y por qué no se va el Rey para dar ejemplo

y para él bombas con el pecho? -Me ha tocado a mí.

No sirve de nada lamentarse.

-Don Ramón. Don Ramón, usted tiene amigos, haga algo.

-Lolita,... -Por favor, por favor se lo ruego.

-Mi padre ya lo ha intentado todo, incluso ha hablado con un General

que es socio del Ateneo y se supone que está al mando de todo

y no puede hacer nada. -Es imposible.

No van a dispensar a ninguno de los que han llamado ya.

-Amor mío.

"Ya no sé cómo seguir mintiendo a todos

para que no se den cuenta hasta dónde llega mi desesperación".

"Que alguien tenga a bien ayudarme".

"Ya no tengo medios para poder pagarme una cama,

apenas sí me queda para comer". -Pero ¿qué voy a hacer yo sin ti?

Amor, que me muero como te manden a la guerra.

-A mi niña no la echan de un colegio y se marchan de rositas.

-También es mala suerte que se haya enterado

que Cinta y la Dama del Misterio es la misma persona.

-Ando un poco mohína por tener que volver a vernos

a escondidas, como dos ladrones. Pensaba

que serían de otra forma nuestros encuentros.

-Yo también, pero tengo que pedirte un poco de paciencia,

es menester que arregle el entuerto de mi hijo.

-Sí, claro, su hijo es más importante que yo.

-Necesitamos esa libreta y sus secretos,

que para eso te quiero yo a ti. -¿Pretende que se la robe?

-No, ¡por Dios! Por Dios.

-He estado pensando en lo que me dijo ayer

y, su propuesta es muy interesante.

Acepto que sea mi representante.

-Ha tomado usted una decisión muy inteligente.

-Me gustaría poner una condición. -Las que quiera.

-Que no se enterara mi madre. -Es sobre Úrsula.

-Con su edad, su fama y sin recomendaciones,

no le va a dar trabajo ni la familia del santo Job.

-¿Usted le podía pedir la recomendación a don Ramón?

-Escúchame, Rosina, te prohíbo

que entres en casa de Genoveva o que cometas cualquier tontería.

-No eres nadie para prohibirme a mí. -Que me puedo quedar viuda.

-Pamplinas, que la mayoría de los que van al servicio militar

vuelven sin ningún rasguño. -Ya,

y muchos se quedan por ahí, tirados por el campo "destripaos".

-Le he visto en otra ocasión por el barrio.

¿Qué pasa con él?

-Me han contado que es muy posible que sea él

quien esté pagando las cuentas con dinero falso

para quedarse con las vueltas en dinero legal.

-Debes estar atento. -Descuide,

que no lo perderé de vista. -De acuerdo.

-La Virgen del Arroyo es un trasatlántico

que va de Londres hasta América, y en el que nos vamos a embarcar.

-¿Cómo? -Lo que tenemos que hacer

es coger todo el dinero y salir hacia Inglaterra.

-¿Y qué hacemos con la mantequería?

-Podemos dejar a mi padre encargado

para que la venda junto con nuestra casa y nos mande el dinero.

Cariño, en Nueva York tengo amistades, algún contacto,

podemos empezar de cero allí.

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Acacias 38 - Capítulo 1002

30 abr 2019

La carta que recibió Antoñito es una citación para hacer el servicio militar en la Guerra del Rif, lo que significa una muerte segura. Los Palacios se movilizan, pero no va a ser sencillo. Ramón, por las circunstancias, pide a Carmen posponer el anuncio de su relación y la criada duda si existe otra razón para que Ramón no quiera hacer público que están juntos.
Úrsula busca alojamiento en la pensión pero Fabiana no puede ofrecerle habitación, aun así se apiada de ella y le ofrece techo y trabajar en la pensión a cambio de sustento, pero la institutriz, orgullosa, rechaza la ayuda y es Carmen quien finalmente se queda ayudando en la pensión.
Bellita está preocupada por el buen nombre de su hija tras la redada y reitera su prohibición de que regrese a los escenarios. La muchacha, por despecho, revela que es La Dama del Misterio. Victoriano, el hombre que intercedió por Cinta ante la policía, se ofrece a ser su representante.
Servando sigue con la idea de ser un importante alquimista, importunando a todo el mundo.

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  1. Suarez sergio fernando

    Están pasando por momentos maravillosos en la novela, el ir acomodando las épocas dá lugar también a ver como la historia del mueble y de vestuario ha ido modernizando sus formas. Estoy inmensamente felíz con tán grandiosa novela! Ojalá dure varios años más hasta llegar a la modernidad del siglo XXI y ver a los nietos de la gran Bellita Campos recordar a su abuela y a al hijo de Telmo bautizar a sus niños y llevarlos en un super auto y cosas así...si se proponen la novela durará tanto como quieran. El público se renueva y uds han tomado a la vida misma como hilo conductor. Felicidades desde Argentina! Su amigo Sergio Fernando.

    02 may 2019
  2. Mabi

    He leído un comentario que se refiere al cambio de la cortina musical de Presentación, y como en Argentina, o por lo menos con mi servidor de cable vamos dos capítulos atrasados, miré el capítulo por Internet y la cortina es la misma solo que han hecho una variación más sinfónica, con tonalidades más bajas que son más armoniosas, pero se identifica claramente que están presentando Acacias. Con respecto a los comentarios, claro que cada uno puede opinar lo que quiera, pero a mi personalmente no me cierran los que amenazan con no verla más, y siguen comentando... Si no la veo más, no la veo más y Chauuuuu!!!! Son muy distintos los que si la ven, pueden analizar a favor o en contra de lo visto y sobre todo con respeto. No importa Continente, ni seguidores o fanáticos lo que importa es la diversidad de opiniones respetuosas.

    02 may 2019
  3. Marilu

    Hola Francesca: si bien no es prevalente, no entiendo eso de "SOY DE OTRO CONTINENTE " si tanto vos como la otra comentarista se refieren a que no son de Europa pues yo tampoco, mas precisamente soy de Argentina y no lo disfrazo diciendo que soy de " otro continente ".-; eso es lo de menor importancia para la aclaración acerca de mi comentario anterior. Me parece mal para Carmen que don Ramón no le dé el lugar que le prometió en su " declaración amorosa".y como correspondería. Que tanto Antoñito como Lolita se enteraran de la novedad supongo que los hubiera hecho muy felices al ver al padre recuperarse de sus penas anteriores y encarar una nueva vida; eso no implica menospreciar la situación por la milicia, que no es otra cosa que una de las tantas maniobras de los guionistas para sacar personajes de escena; la situación de Lolita no sería diferente a la de tantos otros personajes que los guionistas han hecho desaparecer de alguna manera, que parece ser una costumbre inveterada ,. Y solo como ejemplo que necesidad de matar a Trini, o al esposo de Casilda o a tantas otras buenas personas?

    02 may 2019
  4. Mabi

    Andrea Heredia, totalmente de acuerdo contigo. Saludos cordiales desde Argentina

    02 may 2019
  5. Francesca

    Hola Marilú. La desaparición de Antoñito, significaría una quita para Lolita, que no es un personaje banal. Ni hablar para el padre, que puede dar alguna historia con Carmen. ¡Por favor, por favor, que pase algo nuevo...! Entiendo que el padre difiera la presentación de la novia, frente a la situación que vive Antoñito. Debe ser terrible que a un hijo lo envíen al frente.

    02 may 2019
  6. Marilu

    En una novela que se extiende por AÑOS, se pierde el " hilo " del argumento ya que los autores saltan de un protagonista a otro, de una historia personal a otra y llega un momento que no saben COMO seguirla y, como en Acacias, los mandan al camposanto o unos pocos emigran.- Otra cosa que PUEDE suceder es que en TANTO TIEMPO los actores quieran emprender otros trabajos, se quieran retirar y la respuesta de los responsables es ELIMINARLOS a como sea, sobre todo FATALMENTE,. Y por supuesto que cada uno tiene el derecho, como seguidor y/o fanático, a elegir ver una novela, seguirla el tiempo que se le ocurra o la aguante y también tiene el derecho a la crítica, así como OTROS se adjudican el derecho a elogiarla; Y no se trata de ENTENDER, sino de aceptar democráticamente la disparidad de ideas

    02 may 2019
  7. Francesca

    Hola Andrea. También vivo en otro Continente. Seguramente, en el mismo que vos. No me molesta que la serie sea larga. Me apena que sea una noria. La veo desde que arrancó, dejé de mirarla poco menos de 1 año, cuando la retome, aunque habían desaparecido algunos personajes, todo estaba igual. Siempre las parejas protagonistas o mueren, o huyen, sin una necesidad para el argumento. Yo, la veo, en un rato libre, por internet, si es que no se me presenta algo más interesante. Me alegra que la disfrutes. Ojalá siga así para vos.

    02 may 2019
  8. Andrea Heredia

    No entiendo por qué a muchos molesta que la novela sea larga, pero que si matan a los actores de la etc, etc, etc. Señores, no es normal que en una novela larga tenga que haber cambios de personajes, pero e tre muertes y viajes por que es LARGA, yo adoro la novela y la sigo desde hace más de 3 años, pero casi casi que cuando empezó y os digo que es la única novela que me tiene intrigada y con ganas de seguirla viendo Y YO QUE VIVO EN OTRO CONTINENTE, el día que no la dan me aburro de lo más fatal. Traten de no criticar y más de gozarce cada día un capítulo más. No gasten sus horas viendo algo que los aburre o les da coraje y pónganse a hacer algo productivo. Vuelvo y repito, en lo personal, adoro cada uno de sus capítulos y aunque hay algunos que me duelan o me den coraje por como están yendo, pero luego entiendo que eso es lo que nos quieren transmitir los guionistas.

    01 may 2019
  9. Blanca

    Esta demasiado larga y llena de crueldades. Son varias novelas en una . Podían haber hecho media docena de series con tanto personaje de unos seis meses cada uno y SUFICIENTE

    01 may 2019
  10. Katy Miquel Periano

    Cuando las parejas son felices, no se como, pero siempre tienen que truncar la felicidad. En esta novela lo que reina es la maldad y de verdad que cansa mucho. Si alguien tiene que desaparecer ya, creo que tendría que ser Ursula, Susana y la otra Chafardera del restaurante, o bien que se descubra lo que esta esconde.

    01 may 2019