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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 1000 - ver ahora
Transcripción completa

Ella no fue feliz aquí.

Pero era su hogar, y es el hogar de Mateo.

Aquí debe ser velada. Mi esposo está muerto.

Ni usted ni los vecinos nos ayudaron cuando aún podíamos marcharnos.

Su auxilio ya no me sirve de nada.

-Quiero saber cómo es.

Y sobre todo, saber cómo se mueve en los escenarios,

cosa que descubriré mañana mismo.

Lo de Samuel no es fruto de la casualidad.

-Samuel estaba metido en asuntos muy turbios.

Jamás voy a olvidar nuestra amistad ni todo lo que has hecho por mí.

-¿Amistad?

Es el testamento de Lucía con sus últimas voluntades.

¿Quiere que lo lea? Por favor.

Telmo acaba de convocarnos al velatorio,

tiene algo importante que decirnos.

No me quiere.

Me ve como una amiga, ya me lo ha dicho.

"Querido Alfredo:

te necesito".

"No sé qué podré ofrecerte a cambio".

-"Me marcho de Acacias".

-¿No está tomándose las cosas un poco a la tremenda?

-Mi tiempo aquí ha llegado a su fin. "Hoy he sabido"

lo que Lucía... ha dejado encargado en su testamento.

Los bienes de su familia

pasan a su hijo Mateo...

y a mí.

Yo soy su padre.

Mateo es mi hijo.

Cariño, mira quién ha venido de visita.

-¿Qué hace aquí la Dama del Misterio?

-¿Cómo ha dicho?

Ninguno somos quién para juzgarles.

Estamos aquí para presentar nuestro últimos respetos y...

acompañar a una mujer buena al cementerio.

Para con el abanico, que me vas a constipar.

-Jose, ¿qué quieres? Con semejante disgusto, me falta el aire.

Y Cinta, nuestra querida hija,

que debía casarse con un diplomático,

¡es la Dama del Misterio!

-De eso ya no hay duda. Tenía todo escondido en el cuarto:

vestidos de faralaes, mantones,

zapatos para taconear,

abanicos, castañuelas...

No era un armario, era una caseta de la Feria de Sevilla.

-¡¿Cómo has podido engañarnos de tal forma?!

-Con muchos sudores, madre. Que no ha sido sencillo.

-¿Por qué lo has hecho?

-Porque sabía que se iban a poner como se han puesto.

-Y esto solo es el comienzo, Cinta,

¡aún no has visto nada!

-Ahora comprendo por qué la Dama del Misterio anuló

su actuación contigo.

Y por qué la niña volvió antes de tiempo del internado.

-No ha parado de engañarnos. -Madre, compréndame,

no tuve otra opción.

Quería labrarme mi carrera en los escenarios.

Mi destino es convertirme en una artista.

-¡De eso nada!

¡Tú destino es casarte con un embajador, de ahí "pa" arriba!

-Señora, la tisana para calmar los nervios.

-¡Más me calmaría no tener una criada tan traicionera!

-Deberías avergonzarte, Arantxa, mira que fingir una apendicitis...

Casi te llevamos al hospital. -Lo siento.

-Descuida,

aún no ha acabado el día,

¡aún está a tiempo de que necesite cuidados médicos!

¡¿Desde cuándo lleváis compinchada?!

-No, no, Arantxa no ha tenido nada que ver.

Yo la he involucrado en tales cuitas en contra de su voluntad.

-Ea, al menos das la cara en algo.

-Sí, eso, tú alábala encima.

¡Si te parece, le ponemos un monumento por ser tan buena hija!

-Madre, por favor. -¡Calla, no digas nada!

¡Vete, desaparece de mi vista!

Qué disgusto más grande.

(LLORANDO) Virgencita, cógeme en tu seno,

porque yo ya solo quiero morirme.

-Bueno, ya está, lucero mío.

-(LLORA)

(Sintonía de "Acacias 38")

Qué triste resulta enterrar a una mujer tan joven

con toda la vida por delante.

Aún estoy sobrecogido

recordando el ruido de la tierra sobre el féretro.

-Es un día muy triste para todos.

Y sorprendente, nadie podría imaginar la sorpresa

del antiguo párroco.

-No somos quiénes para juzgarles, hijo, ni a él ni a Lucía.

-¿Se da cuenta de que los vecinos ya vuelven a mirarle con respeto?

-Sí, hijo, sí, ha costado lo suyo.

Al fin vuelven a verme como el hombre que era.

Y todo gracias a que Felipe ha hecho las paces conmigo en la misa

por Celia y Trini, y ha conseguido convencerles.

¿Sabes?

A pesar de que hace tiempo que salí de la cárcel,

es ahora cuando me siento verdaderamente libre.

Ha llegado el momento de aprovechar esta nueva oportunidad

que me está brindando la vida.

Quizá, hasta deje la habitación de la pensión y me mude a otro sitio,

quién sabe.

Hasta quizá comience un nuevo negocio.

-No me cabe duda de que sea cual sea el negocio que emprenda,

el éxito le va a acompañar.

-Don ramón.

Antes, en el cementerio, no hemos podido comentar

las últimas noticias.

-No era el momento ni el lugar para ello.

-Pero ahora sí lo es.

¿Qué opina sobre lo que nos ha revelado Telmo?

-Que estoy impactado, como todos.

Pero pienso que como buenos vecinos, debemos mantener

al margen, y en todo caso, apoyarles en su dolor y no lapidarles.

Ya sabe usted que las habladurías pueden generar mucho sufrimiento.

-Tan sensato como acostumbra.

Pero tiene razón.

Permítame la ocasión para disculparme.

Lamento enormemente

los malentendidos que haya podido haber entre nosotros

estos últimos tiempos.

Don Ramón,

siempre le he tenido en la más alta estima.

-El sentimiento es mutuo, doña Susana.

Y, descuide, ya sabe lo que se dice:

"Agua pasada no mueve molino".

-En fin, no les entretengo más, continúen con su paseo.

-Hasta Susana ha venido a pedirle disculpas, padre.

Ahora sí que vuelve a ser el de siempre.

¿Y esa flor?

¿De dónde la has cogido, no te la había visto?

De la corona que adornaba el ataúd de mi madre.

Pensé que no le importaría que me llevase una como recuerdo.

Claro que no.

Y no vamos a regañarte, a tu madre seguro que no le importa.

Y ten seguro que nunca la olvidaremos.

Tu madre era la mujer más buena del mundo.

Voy a buscar un jarrón con agua para esa flor.

En el cementerio, un señor me ha dicho que me fuera con mi padre,

refiriéndose a usted.

Sí, Mateo, ya todos lo saben.

Se acabaron los secretos.

Podremos vivir como una familia normal,

sin escondernos.

¿Por qué se ha tenido que marchar mi madre justo ahora?

¿No podíamos estar los tres juntos?

No, hijo mío, tu madre no se ha marchado,

siempre estará con nosotros,

viviendo en nuestros corazones.

Ven aquí.

(Se abre y cierra una puerta)

Ten.

Pon la flor,

no sea que se marchite.

A pesar de mis dudas, he de decirle que lo ha hecho usted

a las mil maravillas.

En el entierro, todo el mundo hablaba sobre su paternidad

en voz baja, pero...

nadie se ha atrevido a hacer ninguna objeción.

Era preciso que todos lo supieran.

Estoy decidido a luchar con todas mis fuerzas

para vivir sin mentiras.

Criaré a Mateo en el respeto y en la verdad.

Haga el favor de quedarse con él un rato.

Debo ver a Felipe.

Hay un asunto del testamento que quiero consultarle.

Gracias.

Mateo,

debo salir. Volveré enseguida, ¿de acuerdo?

Está bien.

Mateo,

amor mío,

no te preocupes por nada,

tu abuelita

siempre cuidará de ti.

Úrsula, me aprieta demasiado fuerte.

Pues Lola, siempre había tenido yo en la mollera,

que "entoavía" había algo que les mantenía unidos a Telmo y a Lucía.

Pero quién imaginaba que se trataba de un hijo.

-Todos nos quedamos patidifusos al oírlo, Casilda.

-"Pa" chasco que sí. Mi señora sigue impactada con la noticia.

-Ay, pobre Telmo.

Lo mal que lo ha tenido que pasar viendo a la mujer que amaba

y a su hijo con otro hombre.

-Peor lo ha tenido que pasar el "finao".

Todavía me estoy cavilando cómo le han metido en el ataúd

con semejante cornamenta.

¿Y tú crees que sabía que su hijo era de otro hombre?

-Seguro que sí.

Lucía era muy valiente, seguro que le fue con la verdad por delante.

-Hablando de todo un poco,

a quien no se le ve el pelo es a doña Genoveva.

Estará "encerrá" en su casa, digo yo.

-Agustina sigue muy disgustada.

Se siente culpable por no dejar que se quedara en el altillo.

-Y dale.

No fue decisión solo de ella, fue de todos los del altillo.

Además, no hay ni una sola persona que no les haya dado la espalda.

-Pues sí, todos somos responsables de lo sucedido.

-¿Sabes qué creo yo, Lola?

Deberíamos presentarnos en casa de doña Genoveva

y darle nuestras condolencias y darle apoyo.

-Es muy buena idea.

Podemos llevarle queso y viandas,

que las penas con pan y vino son menos.

-(ASIENTE)

-Está "cerrao". -Soy yo.

Solo será un momento.

Casilda, ¿sabes dónde está mi esposa?

Pensé que estaría en el restaurante con mi tía.

-Pues no, creo que se marchó "pa" la casa.

Tenía el ánimo por los suelos, no tenía ni ganas de chismorrear.

Señor, aguarde un momento.

La Lola y yo estábamos considerando

acercarnos a casa de doña Genoveva para mostrarle nuestros respetos

y darle apoyo en estos momentos.

-Ese detalle os honra, pero creo que va a resultar inútil.

Genoveva está muy enfadada con los vecinos,

dudo mucho que os abra la puerta.

-Quizá, si usted nos acompañara,

podría convencerla y escuchara nuestras disculpas.

-Por intentarlo no perdemos nada, ¿no?

¿Vamos?

Apenas has comido nada, Mateo.

No tengo hambre.

Está bien.

Seguro que mañana te vuelve el apetito.

Marcha a tu cuarto si quieres, luego iré a leerte un cuento.

¿Usted ha terminado? Sí, gracias.

¿Cómo ha ido su reunión con don Felipe?

Desde que regresó, parece preocupado, inquieto.

Descuide.

No es nada de mucha enjundia.

Al parecer, algún pariente de Eduardo podría reclamar la casa.

Pero no hay motivo para disgustarse.

De hecho, había pensado que lo más conveniente

será llevarme a Mateo lejos de aquí, a otro lugar.

No es mala idea.

Sería la mejor manera de empezar de nuevo,

alejados de tantos recuerdos.

Voy a ver si Mateo necesita ayuda con el pijama.

Qué martirio debió padecer la pobre doña Lucía

teniendo que vivir con ese secreto a cuestas.

Y ni siquiera pudo vivir su amor con el hombre que amaba.

-Sí,

es una tortura a la que muchas parece que estemos condenadas.

Ya pude despedirme de doña Genoveva.

Nada más me retiene aquí.

Mañana mismo marcharé.

-¿Cómo, tan pronto?

-No debería precipitarse, Carmen. -No lo hago.

No hay motivo para esperar más.

Además, no deseo encontrarme más con don Ramón.

Dicen que la distancia es el olvido.

Y aunque sé que jamás conoceré a alguien

con el que compartir mis días,

al menos, viviré tranquilamente.

¿Puedo pedirle un último favor?

-"Pa" chasco que sí, lo que sea.

-Entréguele esta carta a don Ramón.

En ella le explico que me ha llevado a marcharme, y...

lo que sentía realmente por él.

-Pero ¿y no sería mejor que se lo dijera usted de viva voz?

-De ninguna manera.

Debe entregarle la carta cuando yo esté lejos de la ciudad.

-¿Y adónde planea ir?

-Primero pasaré a visitar a unas primas de Segovia

y, tal vez después, marche a las vascongadas para estar con Raúl.

-Ay, Carmen,

créame que la voy a echar mucho de menos, mucho.

-Yo también, Fabiana.

Sé que será muy difícil que nuestros caminos vuelvan a encontrarse.

-Antes, deme un abrazo.

Venga.

-Ay.

-Cuídate.

(Se cierra una puerta)

-¿Le sucede algo a Carmen?

-No, que yo sepa no.

(SUSPIRA)

"He localizado un lugar

en la costa de Levante donde el clima es moderado

y suave todo el año". ¿Cómo se llama?

Se llama Benidorm. Allí, Mateo podrá jugar

y crecer junto al mar.

Y los tres podremos vivir felices entre gente sencilla y agradable.

Parece idílico.

Será nuestro paraíso.

Mi amor...

Ojalá pudieras haber emprendido este viaje con nosotros.

Mateo, ¿qué pasa?

Ha dicho que vendría a contarme un cuento.

Oh, vaya, tienes razón. Enseguida voy.

Mateo.

Ven.

Siéntate.

¿Qué te parecería si cambiamos de casa?

¿Usted y yo?

Claro.

Me haría muy feliz.

Aquí todo es triste.

Y además...

Además, ¿qué?

¿Qué ibas a decir?

Úrsula me da un poco de miedo.

Antes no paraba de reñirme

y ahora es como esas abuelitas del parque.

Me abraza todo el tiempo.

¿Te gustaría que marcháramos?

¿Dónde querrías vivir?

No sé.

¿Qué te parecería cerca del mar?

¿Podré bañarme en él y jugar en la playa?

Por supuesto.

Todos los días que quisieras.

Y botar tus barquitos.

(EXHALA)

(HABLA EN EUSKERA)

Venga, tómatelo, a ver si te asienta un poco el cuerpo.

-Tata, te lo agradezco,

realmente me hace falta.

No he podido dormir.

-Ah, eso es la mala conciencia, que te ha impedido conciliar el sueño.

-La conciencia y los sollozos de mi madre,

que no ha parado en toda la noche.

Me duele en el alma haberles causado tanto dolor.

También temía por ti.

¿Qué te han dicho?

-Pues que no me van a echar a la calle, pero...

que me dejan varias semanas sin sueldo.

-Lo lamento mucho. -Bueno,

de todos modos, llevaba tiempo sin cobrar, así que...

-Madre mía, tal y como está el patio,

¿cómo consigo escaparme esta tarde

para volver a actuar en el Cafetín?

-Pero bueno, lo tuyo no tiene nombre.

¿Piensas ir a actuar esta tarde?

¿No has aprendido nada de lo ocurrido?

¿Quieres matar a tu madre a disgustos?

-Tata, es que... -¡Ni tata ni titi!

Tienes que volver a la escuela de madame Olenka

y olvidarte del Cafetín para siempre.

-No puedo fallar a don Hipólito.

Aunque se quedó anonadado al saber que soy hija de Bellita,

su oferta sigue en pie. Debo cumplir mi compromiso.

-Claro, un compromiso que lo mismo le cuesta la vida a tu madre.

O a las que estamos aquí presentes.

-Arantxa, ven un suspiro. -Uy.

Espero que no nos haya oído, que la volvemos a tener.

Ay, amá. -¡Arantxa!

-Voy.

(Llaman a la puerta)

Emilio, ¿qué hace usted aquí? -Eh...

Nada, que llevaba un par de días sin verla

y quería saber si estaba todo bien.

Le he traído unos bombones. -Muy amable,

a ver si endulzan el ambiente.

-Se suponía que tendría problemas y veo que no me equivocaba.

-¿Es adivino?

-No, pero ayer vi salir a Hipólito Pastrana

de la casa bastante alterado.

He descubierto que es el dueño del Cafetín del Duende.

Viene de detective, es una caja de sorpresas.

-No tanto como usted.

Su presencia solo puede significar una cosa,

mis sospechas tienen que ser ciertas, y usted

es la Dama del Misterio, ¿verdad?

-¡Usted no es nadie para meterse en mis asuntos

y mucho menos para espiarme! -Cinta.

-Fuera. -Pero...

-Ya está bien.

Estoy cansada de tener que dar explicaciones a todo el mundo, ea.

Entonces, no os abrieron la puerta.

-No. Y no será por que no insistimos.

Así que, "na". La Lola y yo pensábamos

que como venía don Liberto, la señora se ablandaría,

pero no nos abrió la puerta.

-¿Ni siquiera os dijo nada a través de la puerta?

-No. No se la escuchaba ni respirar,

no se escuchaba ni un ruido en esa casa.

-Qué raro.

No quiera Dios que le haya ocurrido nada,

que en esta calle no ganamos para disgustos.

-¿De qué hablaba?

-De doña Genoveva, andamos preocupadas por ella.

-En verdad, que parece que se la ha "tragao" la tierra.

-No es la única que me inquieta.

Anoche,

no quise decirle más, pero no dejo de darle vueltas a la mollera,

¿"enseguro" que no le sucede nada a Carmen?

Se la nota triste, extraña. -No lo sé, Agustina.

No lo sé.

-Usted nos oculta algo, Fabiana.

Mire que mis desvelos son sinceros.

Es nuestra comadre.

Solo queremos saber si precisa de nuestra ayuda.

-Está bien.

No anda usted equivocada, Agustina. Carmen oculta algo, sí.

Ha decidido marcharse para siempre de Acacias.

-¿Y eso por qué? -Verá,

después de lo sucedido en casa de sus señores,

la relación se ha "tensao",

así que ha "considerao" que lo mejor es poner tierra de por medio.

Se irá a Segovia y después a las vascongadas a ver a su hijo.

-Es de entender

que no le resulte sencillo seguir faenando en esa casa.

-Bueno, pero podemos encontrar otra solución, podemos ayudarla.

-No, no se puede hacer "na", ella está muy "decidía" ya.

-¿Y por qué lo guardaba en secreto? -No lo sé, Casilda.

-Al menos podemos hacerle una cena de despedida, ¿no?

-No, hija, ya no tendremos tiempo para hacer nada.

Carmen se marchará esta tarde y no quiere hacer ningún revuelo.

Por favor, que esto no salga de aquí.

-Pero ¿cómo va a irse así?

Ni que fuera una forajida. -Agustina,

es la voluntad de nuestra amiga y debemos respetarla.

(Pasos)

Al firmar este documento se convierte usted

en el tutor de Mateo...

a todos los efectos y a ojos de la ley.

Fue muy valiente al confesar ante todos su paternidad.

Creí que era lo mejor para el niño.

Su bienestar es lo único que me mueve,

por eso he tomado la decisión que le comenté.

Sigue decidido.

Sí. Lo he meditado toda la noche

y no albergo ninguna duda.

Cuente con todo mi apoyo.

No va a ser fácil emprender una nueva vida.

Los dos cargamos con un peso tremendo,...

haber perdido a la mujer que amábamos.

Le deseo toda la suerte del mundo.

Señora, cálmese, por favor, le pido.

Si sigue llorando, se va a quedar más seca que una pasa.

-Ay, Arantxa,

llevo toda la noche dándole vueltas,

¿qué he podido hacer malamente con mi hija?

-Bien sencilla es la respuesta, nada.

Ni usted ni el señor han hecho nada reprobable,

todo lo contrario, si le han dado la mejor educación.

-Entonces, ¿qué es lo que ha pasado?

-Verde y con asas.

Cinta lleva el arte en la sangre, señora.

Ustedes aquí dicen: "De tal palo, tal astilla".

En mi tierra dicen... (HABLA EN ESUSKERA)

La cabra tira al monte.

Quizá si cuando era una niña no me la hubiera llevado a los teatros

y no le hubiera cantado coplillas...

Debería...

Debería haberla internado antes.

Como cuando tenía tres años.

Pero no lo hicimos, y mi Cinta se crió en la juerga flamenca.

Pero aún estoy a tiempo de enmendar mis errores.

Debo hacer algo.

Encontrar la forma de impedir que haga carrera en los escenarios.

-Pues yo no quiero disgustarla, señora, de verdad,

pero no va a ser sencillo.

La Dama del Misterio ya se está creando un nombre.

-¡Como si la conoce el mismísimo rey de España!

¡Mi hija no va a ser artista, por esta, te lo juro!

(Pasos)

-Madre, ¿tiene un momento?

-Uno y dos.

Me has dejado para el arrastre.

Que ni tenerme en pie puedo.

-Sepa que estoy muy arrepentida por el dolor que le estoy causando.

No volveré a engañarla.

-Mira, me alegra saberlo.

-Por eso quería decirle que esta tarde...

actúo en el Cafetín y me gustaría que viniera a verme.

-Pero ¿quieres enterrarme?

¡¿Cómo se te ocurre pensar que vas a seguir actuando?!

¡Tu carrera artística ha terminado! ¡A tu cuarto ahora mismo!

¡Vamos!

Es que no dejo de darle vueltas.

Al final las malas lenguas tenían razón y nuestro antiguo párroco

ha resultado ser un libertino. -No hables así de él, Rosina.

-Te recuerdo que mantuvo relaciones ilícitas con Lucía

sin estar casados.

-"Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra".

-Para una vez que citas las Sagradas Escrituras,

tenía que ser en mi contra. -Tengo que marcharme, cariño.

He quedado con don Ramón para ir al Ateneo.

Varios socios han pedido su reingreso.

Me alegra que haya recuperado su prestigio.

(Llaman a la puerta)

-¡Casilda!

(Llaman a la puerta)

¿Es que nunca va a estar?

Si un día está Casilda para abrir la puerta, me da un patatús del susto.

Es Jacinto,

trae un paquete derechito de Portugal de mi niña.

Qué jarrón tan precioso. Leonor sigue teniendo

muy buen gusto, lo ha heredado de mí.

-Jacinto, quería buscarte para preguntártelo.

¿Has tenido noticias de Genoveva?

Te lo pregunto porque ayer fui con Lolita y Casilda a su casa

a verla, y parece ser que estaba vacía.

-Más vacía que un corral "abandonao".

Doña Genoveva marchó ayer cuando estaban "tos" en el cementerio.

-¿Tú estás seguro de eso? -"Pa" no estarlo,

servidor le pidió el coche. -¿Y adónde marchó?

-Ni idea, pero lejos, pon la cantidad de equipaje

que llevaba consigo. -Claro.

Genoveva ha querido alejarse de Acacias tras la muerte de Samuel.

Me temo que ya no vamos a poder disculparnos

por haberle dado la espalda.

-Carmen.

Ya marcha, ¿verdad?

-Sí, Fabiana.

Quería pedirle un favor.

Despídame de nuestras comadres.

Me rompe el corazón no hacerlo en persona,

pero sé que no hubiese sido capaz.

No soportaría el dolor de la despedida.

Durante todos estos años hemos sido una familia,

y las voy a llevar siempre en mi corazón.

-Pues... escríbanos al menos, mujer,...

háganos saber que está bien, ¿eh?

-Claro que sí.

¿Le entregará la carta de don Ramón cuando esté bien lejos de aquí?

¿La tiene usted a buen recaudo? -Pierda usted "cuidao",

que la llevo conmigo como si fuera oro en paño.

-Quieta "pará",

Carmen, que me he "enterao" que nos deja.

-Así es, Servando. -Vaya, pues llego a tiempo.

Pues ya no es menester que nos deje, porque su señora ya lo ha hecho.

-¿Doña Genoveva se ha marchado? -Sí, sí,

me lo ha asegurado Jacinto, y para no volver nunca más,

así que puede quedarse y buscar otra colocación.

-No, Servando,... no debo cambiar de parecer.

Mi tiempo en Acacias ya ha terminado.

Quiero agradecerle...

el cariño que me ha prestado estos años,

y sobre todo...

lo que ha ayudado a mi hijo a... ser un hombre de provecho.

No lo voy a olvidar mientras viva.

-Contrólate, Servando, puñeta, que los hombres no lloran.

-Bueno.

Marcho ya.

El coche sale por la tarde, pero...

prefiero irme cuanto antes del barrio.

-De nuevo...

vemos partir un amigo de estas calles.

-Pues sí, mi querido Servando,...

a lo largo de estos años han sido muchos los que se han ido

de nuestro lado ya para siempre.

En fin.

Hala.

Vamos a la faena, venga.

-Sí, la vida sigue.

-¿Y madre?

-Ha salido a dar un paseo,...

a ver si se distrae un poco del sofoco que nos has dado.

-Ya que no está, deje que intente explicarme.

-Dudo que puedas.

Engañar a tus padres no tiene perdón de Dios, Cinta.

-Padre, no tuve más remedio, sabía que no lo aceptarían.

-Sí que había otra solución.

Quedarte tranquila en casa, obedeciéndonos.

-No lo entiende.

Padre, esto que siento...

es superior a mis fuerzas.

Mi vocación es tan grande que no soy capaz de controlarla.

-Te equivocas otra vez.

No lo apruebo,...

pero sí que te comprendo, perfectamente.

-Cuando estoy en el escenario, me siento tan libre,

es como si hubiera nacido para ello.

-Eso mismo me pasaba a mí...

cuando me ponía delante de un toro.

En ese momento nada podía pararme.

-¿Por qué lo dejó? -Por amor, Cinta.

Tu madre.

Para mí, tu madre...

era más importante que nada,...

pero sí que puedo, cariño,...

sí que puedo ver que tu vocación es sincera.

-Así es.

Le prometo que no es ningún capricho de niña malcriada.

Padre, tiene que ayudarme a convencer a madre.

Debo seguir con mi carrera.

(Se abre una puerta)

-Eso que me pides es un imposible. Tu madre nunca cambiará de opinión.

(Se cierra una puerta)

-Vengan esta tarde a verme actuar, quizá si me ve sobre el escenario,

cambie de idea.

-Mira qué bien que estéis juntos...

porque hay algo que quiero comunicaros.

Llevo dándole vueltas...

y me he dado cuenta de que la culpa ha sido nuestra.

Quizá no hemos sabido alejarte lo suficiente de los escenarios.

-Madre, eso no es así. -Déjame terminar, niña.

He dado con la solución.

Vamos a volver a enviarte a un nuevo internado,

pero no aquí en España,...

sino a uno en los Alpes suizos, que allí no habrá mucho flamenco.

-Cuidado, Bellita, que eso nos va a costar un potosí.

-Venderé todas mis joyas si es preciso,

pero el sacrificio valdrá la pena.

Te pasarás los próximos cinco años en el lugar más recóndito

y frío de Europa,... rodeada de montañas y de nieve,

estudiando, para que se te quiten las ganas de mentirnos.

-¿Eso no es demasiado castigo? -No, Jose Miguel,

no es ningún castigo, es por su bien y es nuestra obligación como padres.

-Y mi obligación como hija es obedecer.

Me voy a la habitación a preparar mi equipaje.

Tan solo...

Tan solo quería pedirles que me dejen actuar por última vez.

Le prometí a don Hipólito que no le fallaría.

Después me marcharé para siempre.

¿Y Mateo?

Durmiendo la siesta. Hoy ha comido con más apetito.

¿Y usted?

¿Dónde ha estado toda la mañana?

Haciendo varias gestiones.

Úrsula,...

quiero comentarle algo de suma enjundia.

Siéntese, por favor.

Sepa que he estado meditando largo y tendido

sobre lo que hablamos ayer.

Sobre su intención de abandonar esta casa.

Sí.

Y he tomado la decisión de llevarme a Mateo lejos.

Hace bien.

Yo me encargaré de buscar una casa adecuada.

No, Úrsula, creo que no me ha entendido.

No solo pretendo abandonar Acacias,

me llevo a Mateo lejos de esta ciudad.

Iremos a la costa,...

y lo haremos mañana mismo, sin más tardanza.

¿Tan pronto?

No tiene sentido esperar más, lo más saludable para Mateo

es crecer en un lugar lejos de las habladurías de la gente.

Buscaré una buena escuela...

en un pueblo de Levante...

y se convertirá en el hombre honrado y trabajador

que Lucía habría querido.

Está bien. Si usted cree que es lo mejor.

Iré a hacer las maletas, hay mucho que recoger

si queremos marchar mañana. No, Úrsula, espere.

Solo habrá que preparar dos maletas,

la de Mateo y la mía.

¿No me va a llevar con usted?

Úrsula, compréndalo, tras la muerte de Lucía,

necesito estar a solas con mi hijo.

Más adelante, si quiere, podrá reunirse con nosotros.

Pero no pueden marchar solos.

¿Quién les cuidará?

Los tres formamos una familia, no podemos separarnos,

las familias tienen que estar juntas.

No pretendo resultar descortés,...

le agradezco de todo corazón lo que ha hecho por nosotros

todo este tiempo,... pero es el momento de separarnos.

No. No puede abandonarme.

¿Por qué me hace esto?

Yo lo único que quiero es cuidarle,

protegerle de todos los demás.

Tranquila, Úrsula,

no necesito que me proteja. ¡Por supuesto que lo necesita!

¡Siempre lo ha necesitado!

¡¿O quién cree que le allanó el camino con don Eduardo?!

¿Qué acaba de decir?

-Pues no, no termino de comprender por qué la Carmen

ha tenido que marcharse, si su señora ya no está en Acacias.

En fin, será mejor que vaya a atender el quiosco,

pero ya le digo que es una auténtica pena.

Con Dios, "señá" Fabiana. -Con Dios, Marcelina.

-A las buenas, Fabiana.

¿No te parece que hace hoy un día espléndido?

-Los he visto mejores, don Ramón, no le quepa duda.

Don Ramón.

Aguarde una miaja.

Tengo algo "pa" usted.

Carmen le ha escrito esta carta antes de marcharse.

-¿Cómo que Carmen se ha marchado de la ciudad?

¿Adónde? ¿Y por qué?

-Pues si lee usted la carta, lo comprenderá todo.

"Explíquese de una vez".

¿Qué pretendía decir con eso de que me allanó el camino

respecto a Eduardo?

No debería haber dicho nada,... no es bueno remover el pasado.

Ahora es tarde para evitarlo.

¿Qué es lo que hizo? ¡Conteste!

Ni más ni menos que lo que debía hacer.

Don Eduardo les estaba haciendo la vida imposible,

a usted, a doña Lucía.

Trataba mal a todo el mundo, incluso a Mateo.

"Todos creyeron...

que su enfermedad lo había matado,

pero no".

"Yo le di ese veneno".

Tenga, señor.

Es usted una asesina. No.

Solamente hice justicia, les liberé de esa mala persona.

Lo hice por ayudarles.

¿Qué no haría una madre por su hijo?

Cualquier cosa, todo, y voy a seguir haciéndolo

el resto de mi vida.

No podemos separarnos, nunca, nunca.

Aléjese de mí y de mi hijo.

¡Telmo, hijo mío, Telmo! ¡Usted no es mi madre!

Es una asesina.

Debería denunciarla a la policía. No diga eso.

¿Sería capaz de meterme en la cárcel?

¡Yo lo he hecho por usted,

por Lucía, por el niño!

¡Lo maté por usted! ¡Cállese!

No quiero escucharla más.

Cogeré a Mateo y nos iremos hoy mismo de la ciudad.

Adelantaré el viaje. (NIEGA)

Debo ponerlo a salvo de usted.

Se lo advierto, no trate de seguirnos.

Dios.

No voy a denunciarla, y no sé por qué,

porque creo que actuó confundida

y porque Mateo...

no se vea envuelto en un asunto tan terrible,

pero no se acerque a nosotros, jamás.

Dios,...

si la vuelvo a ver,...

daré aviso a la policía.

¡Telmo, Telmo!

¡Telmo, hijo!

(LLORA)

¡Hijo!

(LLORANDO) Telmo, no.

-"Don Ramón,...

cuando lea esta carta, yo ya estaré lejos".

"Espero que comprenda mi proceder".

"Lo que tengo que decirle

nunca podría haberlo hecho en persona".

"Se preguntará por qué me he marchado para siempre de Acacias".

"Solo hay una razón para mi proceder:

usted".

"Aunque ni siquiera llegó a sospecharlo,

le amo con todo mi ser".

"No tema, sé bien que mis sentimientos

nunca serán correspondidos,...

por eso debo marcharme".

"Tampoco crea que le guardo rencor, al contrario,

he sido muy dichosa ese tiempo al poder disfrutar de su compañía".

"Soy consciente de que su corazón sigue perteneciendo

a su difunta esposa".

"Admiro y valoro profundamente el amor que le profesa".

"Por eso... permítame un último consejo:

haga lo que esté en su mano por ver cuanto antes a la pequeña Milagros".

"La niña estará orgullosa de tener un padre tan bueno

y maravilloso como usted".

"A pesar de no haber sido correspondida,

quiero que sepa que siempre le estaré agradecida".

"Cuando ya creía que me resultaría imposible,

gracias a usted...

he vuelto a sentir el amor en mi vida".

"Le deseo lo mejor,...

lo merece".

"Siempre suya,... Carmen".

-Mucha mierda, niña, va a salir todo muy bien.

-Muchas gracias. -Vamos a disfrutar.

-¿Estás preparada, muchacha?

-En un santiamén, don Hipólito.

-Aún no me he repuesto de la sorpresa,

así que eres hija de la gran Bella del Campo.

Se nota que llevas el arte en las venas,

en fin,

vamos a anunciarte sin más tardanza, el público ya se impacienta.

-¿Podría aguardar? Espero a alguien importante.

-Que hubiese venido a su hora.

-Pochola.

-Ay, Arantxa, has venido. ¿Mis padres te acompañan?

-No, es que tu padre ha "intentao" convencerla hasta el último minuto,

cariño, pero tu madre es terca como una mula,

pero contenta deberías estar de que te dejen actuar.

-Sí, pero no me van a ver encima de un escenario.

-Lo siento, no podemos esperar más, tenemos que comenzar.

-Disculpe, ¿tiene fuego?

Muchas gracias.

-Querido público,...

es un honor y una tristeza presentarles

a nuestra artista más querida: la Dama del Misterio.

Honor...

porque ha desplegado su arte en este local,

tristeza, porque esta será la última vez que actúe.

Damas y caballeros, disfrutemos una vez más

con la Dama del Misterio.

(Silbidos)

(Aplausos)

-Buenas noches. -Buenas noches.

-Aún no sé cómo me he dejado convencer.

-Hombre,... es la última vez que se va a subir a un escenario.

No perdemos nada por darle este capricho.

Además,...

tú tienes tanta curiosidad como yo por verla actuar.

Mira cómo la quiere la gente.

-Estimado público, permítanme un segundo.

Quería dedicar mi actuación a la gran Bella del Campo,

la artista más grande que ha dado España.

Nada me habría hecho más ilusión que actuar algún día junto a ella.

Por eso, en su honor llevo hoy este traje,

con el que un día ella triunfó por todo el mundo.

Ea.

(Aplausos)

-¡Guapa!

-# Viva Sevilla, viva Sevilla. #

-Ole esas niñas guapas de verdad.

-# Viva Sevilla. Llevan las sevillanas

# en las mantillas

# un letrero que dice

# "Viva Sevilla".

# Viva Triana,

# vivan los trianeros,

# los de Triana,

# vivan los sevillanos y sevillanas. #

(Aplausos)

-¡Guapa!

-# Qué bien parece, qué bien parece.

# Qué bien parece,

# ay, río de Sevilla,

# qué bien parece,

# ay, río de Sevilla, qué bien parece.

# Qué bien parece,

# lleno de velas blancas y ramas verdes,

# ay, río de Sevilla, qué bien parece.

# Qué bien parece, lleno de velas blancas

# y ramas verdes,

# ay, río de Sevilla, qué bien parece. #

-¡Ole!

(Aplausos)

# Viva Sevilla, viva Sevilla. #

-¡Bravo!

(Aplausos y vítores)

-¡Artista!

-¡Artista!

-¡Bravo!

-¡Viva!

-Gracias, gracias.

-¡Guapa, guapa y guapa!

-¡Ole, ole y ole!

--¡Guapa, guapa y guapa!

(Claxon)

(Claxon)

(Claxon)

-Don Ramón, ¿qué hace usted aquí?

-¿Puedes bajar un instante del coche, por favor?

Debes saber que he leído tu carta.

-Fabiana.

Lo siento, señor, no debería habérsela entregado hasta más tarde,

pero... Qué vergüenza. -No, Carmen.

Aquí el único que tiene que avergonzarse

soy yo.

-Usted, ¿por qué?

-Por no haberme dado cuenta de lo que sentías.

Esa carta me ha demostrado

que he estado cerca de dejar marchar lo más hermoso que me ha sucedido

en estos últimos años.

Estabas equivocada, Carmen.

Tus sentimientos sí son correspondidos,

simplemente estaba asustado ante la idea de aceptar este nuevo regalo

que me está haciendo la vida.

No te vayas de Acacias.

Quédate a mi lado.

Dame la oportunidad de hacerte feliz

y hazme feliz tú a mí.

Eh.

Alegra esa cara.

Pronto dejaremos atrás los malos recuerdos.

Solamente nos acordaremos de las cosas bonitas,

y estas nos acompañarán el resto de nuestros días.

Mateo,...

vamos a ser muy dichosos,

estoy seguro de ello.

Soy tan afortunada de tenerte a mi lado.

No sé cómo he podido estar tanto tiempo lejos de ti.

Pues no me lo explico, estarías orate.

(RÍEN)

¿Sucede algo, padre?

No, nada, hijo mío.

Marchémonos ya.

Una nueva vida nos espera.

-¿Vamos? -¿Y adónde vamos?

-A Acacias, a casa.

-¿Y a hacer qué?

-Yo pienso cortejarte como si fuéramos veinteañeros.

-Dios ha vuelto a bendecirme con otra artista, tienes duende.

(Silbato de la policía)

-¡Quietos todos, policía!

-Genoveva se ha marchado. -Si se ha "largao",

es porque de quedarse aquí no las "tie" "toas" consigo.

-¿Quiere decir que los asesinos de Samuel podrían ir tras ella?

-A ver de qué se va a largar sin vender la casa.

-Tengan paciencia, verán como me sueltan cuando todo se aclare.

-Pero ¿por qué se la llevan?

Tú has sido el peor de todos, Telmo,

el peor de todos mis hijos.

Has tiznado mi corazón...

con el negro de tus pecados.

¡Maldito seas, Telmo!

¡Maldito seas!

-¿No la van a soltar? -Hoy no.

-Ay Virgencita del Rocío, ¿cuándo?

-Cuando se aclare el entuerto.

-Pero... ¿de qué le acusa la policía?

-De falsificar billetes. -¿Dinero?

-El hijo de su prima Lucía.

-Queríamos saber cuál es la situación legal del pequeño.

-Hemos convertido a don Telmo en el tutor de Mateo.

Lo suyo sería formalizar la adopción para que no hubiera reclamaciones.

-¿Quién podría reclamar? ¿Los familiares de don Eduardo?

-Podrían reclamar la custodia.

Si eso ocurre,... Telmo tendría que entregarlo.

-Me gustaría pasear de la mano sin temor a miradas.

-A mí lo que opinen los demás me importa un ardite,

pero me gustaría decírselo a mis hijos.

-¿No se lo habían llevado los guardias?

-Sí, intentaron meterme en el saco. -¿Cómo ha conseguido salir usted?

-El inspector que lleva el caso y yo somos amigos.

-Mi hija no ha tenido tanta suerte,

¿podría hacer algo por ella?

-Podemos pensar que Genoveva no se fue por su propia voluntad.

-No hay ninguna señal que lo indique.

-Como que los secuestradores van a pregonarlo.

Se secuestra en silencio, por eso mismo, el secuestro ha salido bien.

-Una carta para el señorito.

-¿Qué pasa, hijo, malas noticias?

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Acacias 38 - Capítulo 1000

26 abr 2019

Bellita abronca a Cinta tras descubrir que les ha estado engañando durante todo este tiempo ocultando que es La Dama del Misterio. Jose intenta tranquilizar a su mujer, pero es inútil, Bellita está convencida de que la única forma de hacer entrar en vereda a su hija es mandándola a un internado en Suiza. Cinta acata, pero pide un último deseo: actuar una última vez.
Tras la reconciliación con Felipe, que le exculpó de toda culpa en la muerte de Celia, Ramón recupera su estatus entre los vecinos. Carmen sigue con sus planes de marchar para siempre de Acacias y le deja la carta de despedida para Ramón a Fabiana, que se la entrega antes de tiempo al Palacios. Ramón sale corriendo tras de Carmen y le declara también su amor con un beso.
Los vecinos descubren que Genoveva ya no está en el barrio.
Telmo decide irse con Mateo lejos de Acacias, a un pueblo con mar, como le prometió. Úrsula, loca, intenta irse con ellos y termina confesando que ella dejó morir a Eduardo.

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  1. Leyce

    Me encanta la serie no me la pierdo vivo en georgia estados unidos de américa

    03 may 2019
  2. Pili Pérez

    Cuando empecé a ver esta serie nunca imaginé que llegaría a los mil capítulos, y que bueno porque me gusta mucho y me extraña que nunca descubren los crímenes, pero la que se lleva el nombre de ¿asesina en serie¿ es ursula y no la han descubierto: el Dr. esposo de Cayetana, Manuela, un Niño ciego que enveneno, Pablo, la mamá de Pablo, el Sr. Alday, cayetana, a su propia hija, ahora al esposo de lucia, de los que me acuerdo y no investigan! Qué pasa con esos policías! FELICIDADES por esos 1000 !

    30 abr 2019
  3. jaime

    seguramente los que han muerto en la serie han pedido subida de sueldo y los que han dejado la serie vivos no vuelven

    29 abr 2019
  4. ale

    Que lindo recordar a los personajes que pasaron....pienso que faltaron Blasa, Herminia, Carlota, la primera Sra Palacios, el hijo de Carmen(quizás vuelva ahora que Carmen y Ramón están juntos). Victoria pide que Lolita y Genoveva sean madres, no se...los unicos pequeños que sobrevivieron fueron Mateo (con un padre violento) y Milagros (lejos de su padre) Felicidades por los 1000 Capítulos.¿¿¿¿¿¿

    29 abr 2019
  5. °fansdicayetana

    La foto de Telmo es a color !!!!!!!!!!!!!!! Porque no es blanca y negra ????????????!!!!!!!!!!!!!!!

    28 abr 2019
  6. Lidia

    Por dios esto ya no hay por donde cogerlo... Son todo tramas secundarias

    27 abr 2019
  7. Manuela Banda R.

    Muchísimas felicidades a todo el elenco, productores, guionistas y por supuesto a la televisora que hace posible que disfrutemos de los mil capítulos de Acacias 38 y muy especialmente a la excelente actriz que interpreta a Úrsula, hace que se me olvide que es una actuación y de pronto reaccionó emocionalmente como si fuera real y no actuación. Felicidades!!!!!! gracias.

    27 abr 2019
  8. Ester

    A la tan pobre e insulsa historia de la familia Dominguez debieron inventarle un supuesto delito tratando de hacerla mas entretenida, porque hasta aquí, bastante floja venía, igualmente no creo que haya mucha tela para cortar.- Una ex cantora engreída, un marido demasiado meloso y pollerudo, la hija de regular calidad como cantante, menos mal que está la criada que salva la situación

    27 abr 2019
  9. Francesca

    Querubina, coincido con vos, la actriz que interpreta a Úrsula es de las que se aplauden de pie. Tiene una ductilidad asombrosa. Me encanta ver como compone ese personaje tan complejo. Alegra que Telmo y el niño se marchen para vivir una mejor vida. También que Carmen encuentre el amor. Es una pena que mataran a Lucia, la única de las mujeres que encarnaron las historias de amor, que no fue ejemplo de un tratado de psiquiatría. Merecía el amor. Felicitaciones a todo el elenco por los 1000 capítulos.

    27 abr 2019
  10. victorg

    Uy Dios... muy fácil y sencillo me resulta que se vayan a ir Telmo y Mateo, y Úrsula quedarse descompuesto "sin hijo y sin nieto", vaya, que no me lo creo que no vaya Úrsula a volver a dar guerra después de ver como se ha encendido... Felicidades por los 1000 primeros capítulos!!

    27 abr 2019