www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.9.0/js
3954902
No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 481 - ver ahora
Transcripción completa

Teresa.

Disfrute del baile.

Algo me dice que el carnaval nos traerá muchas sorpresas.

-Me encanta verte tan contenta, hija.

Así te quiero recordar. Y quiero que tú también

me recuerdes feliz por fin.

-Cuenta con ello.

-Te agradezco todo lo que has estado haciendo por mí, madre.

-Y más que voy a hacer. Te lo aseguro.

Hay algo en usted que me resulta

extrañamente familiar.

Como si ya nos conociéramos de antes.

Dígame, se lo ruego, ¿es así?

Tiene razón, disfrutemos de nuestros bailes sin más preguntas.

(Música)

¿Has llorado, por qué?

-Deja de preguntarme, Pablo.

-Cariño, pues dejaré de preguntarte cuando tú me contestes.

Leonor, aguarda. ¡No...!

Tú no vas a ninguna parte sin antes contarme qué está ocurriendo aquí.

¿No habrá visto al hombre de la máscara blanca con el que bailaba?

Él también la estaba buscando.

Como no la encontraba

me ha dicho que la esperaría junto a la fuente.

No sé como no se da cuenta de la clase de hombre que tiene a su lado.

Agradezco sus palabras, Cayetana.

Ya no me acordaba de lo que era sentirse reconocido.

Un hombre como usted merece esas palabras y muchas más.

Mauro. No puede ser.

¡Mauro!

¿Dónde va tan alterada?

Un momento, Úrsula. Se le va a salir

el corazón por la boca. Ni que hubiera visto un fantasma.

Ahora no, por favor.

Parecía que hubiera encontrado un tesoro y que lo había perdido.

Creí ver un antiguo conocido.

Algo muy importante tuvo que ser para que esté usted tan alterada.

Impropio de una dama. Incluso en Carnaval.

No esperaba encontrarlo aquí, era una sorpresa.

No olvide que tras el Carnaval

llega la Cuaresma, que tras los días de desenfreno

llegan los de recogimiento y dolor.

Lo siento, Cayetana.

No sé qué me ha pasado, don Fernando.

No se preocupe.

Me siento culpable. Olvídelo, por favor.

No, no, el único culpable soy yo.

Discúlpeme. No hay nada que disculpar.

Haremos como si nada hubiera pasado.

Nos seguiremos viendo y no se repetirá.

Será mejor que me vaya y los dos nos tranquilicemos.

Sí, sí, sí. Lo achacaremos al Carnaval.

Teresa.

Hola.

¿Ya has vuelto del baile?

Ya le quedaba poco.

¿Y Tirso?

No he querido terminar con su diversión. Luego bajaré.

Ya bajaré yo y le traeré de vuelta cuando la fiesta termine.

Si me disculpan...

¿No te has divertido en la fiesta?

He visto a los vecinos cantar y reírse.

Hasta he bailado con un desconocido.

Pero no pareces feliz.

Tal vez tengas razón

y los carnavales no sean una fiesta respetable.

No, no lo son, sin ninguna duda.

No me refiero a la convención moral,

que está bien saltársela una vez al año, me refiero

al engaño,

a la ocultación.

A un día en el que todo el mundo puede llevar una máscara.

Teresa, todo el mundo, todos los días del año lleva máscara.

Tú, tu marido, yo.

Todos.

Sé que en ti puedo confiar.

Sí. Claro que sí.

Será mejor que me vaya a descansar.

¿Puedes decirle a Tirso que vaya a verme cuando llegue?

Claro, cuenta con ello.

Te exijo que me respondas:

¿Qué le pasó a Leonor en esa isla?

-Ella ya te contó.

Plantaciones de cacao. De caña de azúcar.

Trabajo duro, mal pagado y con pocos alimentos.

-¿Qué más?

-Eso es bastante para quebrar la voluntad de una persona,

¿no te parece?

Te aseguro que es así.

Mi pueblo lleva sufriéndolo cientos de años.

¿Ves esto?

-Claro, un vaso de agua.

-Muchas veces pasábamos el día con uno así,

nada más que uno.

De agua de un riachuelo sin saber si íbamos a enfermar.

Eso es lo que le ha pasado a tu esposa.

-Es que eso ya forma parte del pasado.

Ahora mi esposa está aquí, con su familia, conmigo.

Algo más ha tenido que ocurrirle, algo que ella no supera.

Y tú tienes que contármelo todo. -Debo ser leal a Leonor.

Yo no hablaré.

Eso ya lo veremos.

-A mí no me amenaces.

Nada conseguirás con eso.

Ni en la peor de tus pesadillas alcanzarías a ver

lo que yo sería capaz de soportar.

-Yo no quiero amenazarte. Yo solo te estoy pidiendo ayuda.

Si quieres ser leal a Leonor, tienes que contármelo todo.

-Yo solo me debo a ella.

Leonor hablará cuando ella quiera. Y no antes.

-Antes Leonor era una mujer positiva.

Cariñosa.

Amaba a su familia.

Me amaba a mí.

-Quizá algún día vuelva a ser la Leonor que se marchó de casa.

-Así será.

Te lo aseguro. -Solo te recomiendo

que no la presiones.

No le hagas preguntas que remuevan sus recuerdos.

Déjala olvidar lo que sufrió para que pueda alejarse de ello.

Solo entonces podrá superarlo.

Y volverá a ser feliz otra vez.

Voy a ver si necesita algo.

Nos hemos pasado. Ya verás la que nos monta mi padre.

Es Carnaval. De mi padre me lo espero,

pero pensé que el tuyo lo entendería.

¿Entender que su hija se bese con una mujer y en público?

Has perdido la cabeza.

-Cuidado que ahí viene tu padre. Está muy enfadado.

Lo mejor es que le digáis a todo que sí y no le llevéis la contraria.

Que se está pensando si enviarte a un convento o echarte de casa.

-Pero es Carnaval, Trini, usted debería entenderlo.

-Sí, Luisi, es Carnaval. No una orgía romana.

Estoy de acuerdo con tu padre.

Aunque os voy a ayudar.

Cuidado que viene. Silencio las dos.

-Qué vergüenza. Qué escándalo, qué desatino.

-Lo siento, padre, nos hemos equivocado.

-Silencio.

Aquí el que va a hablar ahora soy yo.

Y no quiero oír ni una sola excusa.

Lo peor no ha sido el beso delante de todo el mundo.

Lo peor ha sido el engaño, el abuso de confianza.

-Ramón, querido.

Te va a dar un síncope. -Pues que me lo dé.

Así sabrán estas dos insensatas lo que han conseguido

con su comportamiento.

Me pedisteis que intercediera delante de tu padre.

Os atendí. Empeñé mi palabra.

¿Para qué, para esto?

Lo siento, don Ramón.

Me da igual si lo sientes o no.

Pensaba que tu padre era demasiado estricto contigo.

Y estaba dispuesto a ayudarte.

Pero ahora me doy cuenta que tu padre te trata como te mereces.

Como una niña malcriada y sin cabeza.

Y lo que es aún peor:

con mal fondo,

dispuesta a manipular y engañar a cualquiera.

-Ramón, querido, te estás excediendo.

-Después hablaremos tú y yo.

No me puedo creer que supieras lo que estaban pensando

hacer estas estúpidas sin impedirlo.

-No, padre, Trini no sabía nada. Tan solo los disfraces.

-Suficiente.

Espero que don Arturo no se haya enterado de lo del beso.

Porque entendería y justificaría su ira.

Lo del beso fue culpa mía,

no de María Luisa.

Ella no sabía lo que iba a hacer.

Ni siquiera yo lo sabía.

Eso me demuestra

el poco sentido común que tienes.

La falta de confianza que me mereces.

Lo que tu padre decida hacer contigo,

bien decidido estará.

Y no seré yo el que lo dude

ni por un solo segundo.

Y en cuanto a ti, hija,

lo que más me duele, es darme cuenta

de que me he equivocado intentando tratarte

como una persona adulta.

Debería castigarte, pero no lo voy a hacer.

-Seguro que no se va a repetir, padre.

-Me da igual si se repite o no.

Yo ya no espero nada de ti.

No sé lo que pensará Víctor.

Imagino que no le habrá gustado nada ver como su prometida

se besa con otra mujer en la calle delante de todo el mundo.

Si decide romper relaciones contigo, no seré yo

el que le pida explicaciones.

Yo haría lo mismo.

-Anda que la que habéis liado con el beso, ¿eh?

Voy a ver si lo tranquilizo.

Si Víctor me deja, me muero.

Lo siento.

No sé cómo se me pudo ocurrir lo del beso.

Ya era bastante con lo del baile, pero es que lo del beso...

¿Viste la cara que ponían los vecinos?

Pues no, ni me fijé.

Como si hubiera caído una bomba en medio de la calle.

Menos mal que no estaba doña Susana.

Nos hubiese bañado en agua bendita.

O acabamos en la hoguera. Las dos juntas en un beso eterno.

Estás loca. Anda, será mejor que te vayas.

Sí.

Aún me queda otra reprimenda.

A por ella.

¿Otro besito?

Anda, vete.

¿Aún no ha subido mi hija?

-No, señor, estará en casa de los señores de Palacios.

-Ya.

No tienen palabra ni sentido común.

El padre me pide que permita acudir a mi hija al baile.

Y qué él se ocupará de que se comporte decentemente, y mire.

-Es Carnaval y son jóvenes.

-¿Le he pedido su opinión, Gayarre?

Espero que don Ramón me pida a mí disculpas la próxima vez que me vea.

-Tiene que estar tan abochornado como usted, señor.

-Yo ya no lo estoy, estoy curado de espanto.

Le deseo que si algún día tiene una hija, no le salga como la mía.

Pero va a entrar en vereda, se lo aseguro.

-Señor, sabe que veo casi a diario a su hija y que más o menos

sé como piensa.

-Supongo que mejor que yo, porque yo no la entiendo.

-Por eso, aunque no sea quién para hacerlo,

voy a cometer la indiscreción de darle mi opinión, si le parece bien.

-Adelante.

-Elvira lo único que quiere es provocar.

Lo del baile y el disfraz solo son formas de llamar la atención.

-¿Y qué cree que se debe hacer?

-Dios me libre de decirle a usted lo que debe hacer, señor.

Solo sugiero que...

no le preste demasiada atención.

De lo contrario, su hija se habría salido con la suya.

-Póngame un oporto.

Puede que tenga razón, Gayarre.

Pero le aseguro que mi hija va a acabar haciendo lo que debe.

Va a aprender por la fuerza lo que no ha querido aprender por las buenas.

-¿Va a castigarla?

-Voy a encarrilarla.

Que donde ruge el tigre no rebuzna el burro.

Ella sabrá lo que le conviene.

(Puerta)

Si va a echarme una reprimenda, que sea ya.

Tengo que cambiarme de ropa. Sí, mejor que te cambies.

Estás hecha un esperpento.

¿No se quedó a verme bailar hasta el final?

Con lo que vi tuve suficiente.

Una mamarrachada de Carnaval de gente de baja estofa.

Pues creo que bailé muy bien.

Puede que lo haga incluso mejor que mi madre.

Sí.

Creo que he heredado su talento.

Puede.

¿No me va a decir nada más? Sí.

Que pronto dejarás de ser un problema de una vez por todas.

¿Se ha tomado algo para controlarse?

-Hace un momento estaba muy enfadado.

Eso es que ha desistido de dirigir mi vida.

No, no lo creo.

Los ríos más profundos siempre son los más silenciosos.

Esta es la primera vez que temo de verdad qué decisión pueda tomar.

Da igual.

Piensas irte en breve, ¿no? No la verás.

Esperaré a ver qué sucede, si no te importa.

¿Desde cuándo te interesa lo que me importe?

¿Te sirvo café?

-Sí.

Por favor.

Sin leche ni nada.

Ay, no sé por qué me duele tanto la cabeza.

-Pues no he estudiado medicina pero eso se llama post melopea.

Y se produce cuando alguien ha bebido todo lo que bebiste tú anoche.

-Dos licores.

Dos docenas, querrás decir. -¿Tantos?

Estaban tan ricos, que ni me di cuenta.

,Estabas muy chisposa.

Vas a ser la comidilla de Acacias.

,No exageres, que no hice nada reprobable.

Además, después del espectáculo de María Luisa y Elvira,

dudo que se hable de otros temas.

,Sí.

Es cierto que se excedieron un poco.

Pero hay que reconocer que bailaban muy bien.

,No tanto.

¿Te das cuenta?

Por una vez, no estaremos en todos los corrillos.

No se hablará ni de ti ni de mí, ni de mi hija y de mi yerno,

ni de si Javiva destiñe o no.

-Hay que ver qué cazurra es la gente con lo del color de Javiva.

Si tan solo es un poco diferente a nosotros, nada más.

Bueno, ¿un poco? Como la noche al día.

Nunca mejor dicho.

-Buenos días. -¿Café?

-Sí, por favor.

-Pero ¿por qué no lo sirve Casilda? ¡Casilda!

Ay, Pablo, no te vi irte de la fiesta ayer.

¿Te recogiste muy temprano?

-Es que había mucha gente y no pude despedirme.

-Estábamos comentando el baile de María Luisa y Elvira.

¿Llegaste a tiempo de verlo?

-No, ¿sucedió algo?

-Un escándalo.

Elvira vestida de hombre, con mostacho y todo.

Y María Luisa de mujer.

Bailaron, sí, y se besaron.

-¿Se besaron, cómo que se besaron?

-Se besaron, como tú puedes besar a tu esposa.

-Ya.

-Bueno, como uno cualquiera puede besar a su esposa, o la esposa...

-Buenos días. -Qué bien.

Todos unidos para el desayuno. Sentaos.

-No, lo siento,

Javiva y yo vamos a salir.

Volveremos pronto.

-Bueno, voy a ver si Casilda sirve ya el desayuno.

-¿Tú has decidido hacer algo, Pablo?

-Creo que le voy a escribir una carta a Leonor.

-Se me impone algo más imperativo, Pablo.

-Bueno, ella fue quien me enseñó a leer y escribir.

Es muy importante para ella.

Leonor volverá a ser quien era. Voy a recuperar a mi esposa.

-Ojala tengas razón.

"Ábrelo".

Es un zoótropo.

Hazlo girar.

Somos nosotros, cariño.

Ahí.

Donde nadie nos puede hacer daño.

Inseparables. Besándonos para siempre jamás.

En nuestra burbuja.

Hay algo en usted que me resulta

extrañamente familiar.

Como si ya nos conociéramos de antes.

(Llaman)

Buenos días.

¿Puedo pasar? Claro.

He pedido que te preparen el desayuno para traértelo a la cama.

Qué detalle.

Me encanta desayunar en la cama.

Zumo de naranja, café

y suizos de "La Deliciosa". Mi desayuno preferido.

¿Tú ya has desayunado?

Sí, hoy he madrugado.

Teresa, quería pedirte perdón por dejarte ayer sola en la fiesta.

No es necesario que lo hagas.

¿Al menos te divertiste?

Bueno, ya sabes cómo es el Carnaval.

Sirve para que un día olvidemos los problemas y seamos otra persona.

Celebro que fueras dichosa.

Aunque, siento que quisieras ser una persona diferente a la que eres.

¿Te vas?

Sí.

He combinado encontrarme con el maestro de obras.

Ya sabes que si no estamos detrás de él nunca vamos a terminar la casa.

Pero aquí estamos bien. No quiero que Cayetana

se indigeste con nuestra presencia.

Te veo esta tarde.

¿Le das un beso a tu esposa?

Claro.

Quiero prepararte una sorpresa.

Para olvidar los problemas que hemos tenido.

Seguro que lo conseguiremos.

Hasta la tarde.

¿Y no te dijo nada la niña que se la dio?

-No reaccioné a tiempo.

Me dio la caja y se fue. Cuando supe lo que era,

ya había desaparecido.

-Celia, todavía podemos encontrarla.

-No la conocía, Trini, tampoco me fijé tanto.

Además, ¿para qué?

-No sé, Celia, quizás tu madre, no sé, le dijera algo a esa niña

cuando le entregó la máscara, antes de pedirle que te la diera.

-Mi madre ya me lo ha dicho todo, Trini.

Ya has visto su nota.

"Hasta siempre, hija".

Además, antes de irse me dijo que quería que la recordara riéndose.

Y feliz. Se ha ido para que no la vea sufrir.

-Bueno, ¿y dónde está? -No lo sé.

Ya sabes cómo es mi madre.

Quizá en un barco camino de Inglaterra, o de las Américas.

O puede que en un tren buscando el mar.

Sé que donde haya decidido pasar sus últimos días,

será en un lugar con mar.

Bello.

Lo que siempre le gustó en la vida.

-Te noto tranquila.

-Lo estoy.

Aunque me hubiera gustado cuidar de ella.

He aprendido mucho de mi madre.

Solo espero saber ponerlo en práctica.

Su forma de disfrutar de la vida, de luchar

por lo que le parecía justo.

-Tienes razón.

Tu madre siempre será recordada como la última vez

que fue vista en Acacias. Bailando en el Carnaval.

Y llena de alegría.

-Señora, un mozo ha traído este sobre para usted.

-Lolita. Me alegro de verte.

Don Ramón quiere que todos los criados os reunáis después de comer.

Quiere hablar con vosotros. -¿Nos van a echar a todos?

-Pues espero que no. Pero está muy enfadado, Lolita.

-Ay, si es que no queríamos enfadar a nadie con la murga.

Solo que se riera el barrio.

-Pero hay que tener cabeza.

¿Tú no te acuerdas del tío Isacio en Cabrahígo?

-No se me ha ido de la cabeza.

Isacio el bromista. Que siempre se estaba riendo.

¿Se acuerda usted cuando se hizo el muerto?

-Uy.

Lo hacía de maravilla, que ni se movía.

Que hasta lo enterramos y le hicimos funeral y todo.

-Menos mal que su primo no se fiaba y volvió a sacarlo.

Cómo se reía al abrir la caja.

-Llega a aguantar un minuto más y no sale, ¿eh?

-Señora, se tiene que venir usted un día a Cabrahígo.

-Me ahorraré la experiencia, Lolita.

Puedes retirarte. -Sí, señora.

-Hasta luego, Lolita.

-Es de mi madre.

Todo lo que dejó pendiente.

Me cede todas sus propiedades.

Toda su fortuna.

La patente de los tintes, todo.

Celia, eso es un dineral.

Te ha dejado solucionada la vida. Pero para siempre.

-Sí. Y hay un documento más.

Mi nulidad de matrimonio con Felipe.

Entonces, ¿-ya no serás más la señora de Álvarez-Hermoso?

-Vuelvo a ser yo.

Celia Verdejo.

Y gracias a mi madre.

En esto consisten los carnavales. En ensuciar las calles

y perder los papeles. Por Dios, Úrsula, no se queje tanto.

Que las fiestas ayudan a que los pobres se alegren de lo que son.

Los romanos ya lo sabían perfectamente.

Al pueblo hay que darle pan y circo, y con eso, pues... tienen bastante.

A ver si celebran la Cuaresma con tanta devoción

como las carnestolendas. Ayer se lo recordé a Teresa.

Tras los días de desenfreno, llegan los de recogimiento y dolor.

A Teresa.

Sí. La encontré casi al final de la fiesta.

Corría tras alguien, como si le fuera la vida en ello.

¿Y sabe usted quién era ese alguien?

Un hombre enmascarado creí ver.

Pero no sé su identidad, no lo alcanzó.

Bueno, si es alguien importante, acabaremos sabiendo quién es.

Por cierto.

¿Cómo van sus planes con Teresa?

A las mil maravillas. Usted no ha estado nunca casada,

Úrsula, y no sabe lo que se sufre cuando la persona a la que se ama,

a la que se lo ha entregado todo, empieza a alejarse.

Yo lo viví con Germán, cuando conoció a esa fregona, Manuela.

¿Y eso mismo va a sucederle a Teresa con don Fernando?

Por supuesto.

¿Qué hombre soporta que una mujer le niegue lo que se supone que es suyo?

Esa meliflua debe creer que su esposo es un santo

y no necesita lo que necesita todo varón.

Pero alguien le va a dar a Fernando lo que ella le está negando.

Alguien se lo dará.

Alguien que no estará demasiado lejos.

Eso nunca se sabe, hay mujeres para todo.

Las hay incluso a las que les da igual que un hombre

tenga esposa.

Fernando se irá alejando poco a poco.

Y para cuando Teresa se percate,

ya será demasiado tarde para recuperarlo.

¿En la boca? ¿Un beso en la boca?

-Como te lo cuento.

La coronelita vestida de hombre y la otra, de mujer.

-¡Pecado mortal!

¿Y qué dijeron don Ramón y don Arturo?

-Don Arturo nada, no lo vio porque se fue, menos mal.

Mire. Ahí están Susana y Rosina.

Creo que se quedaron hasta el final del baile.

A lo mejor, hasta saben quién era ese enmascarado

al que perseguía Teresa.

Menuda cara de pánfilo puso.

Buenos días. Menos mal que te vemos, Cayetana.

No te puedes imaginar...

el escándalo de ayer. Qué vergüenza.

Bueno, seguro que exageras. Tú eres muy de escandalizarte.

-No. Esta vez tiene razón, Cayetana.

-Un acto sexual, contra natura.

-¿Dos hombres? -Dos mujeres.

En plena calle.

Y no dos mujeres cualesquiera, no.

Dos vecinas del 38.

Ardo en deseos de saber quiénes eran.

¿Y yo por qué no estaría en ese jaleo?

-Elvira y María Luisa, nada menos.

Acto sexual, pero ¿qué hicieron? -Besarse.

En la boca.

Bueno, pero eso tampoco es un acto sexual.

Es efusividades entre jovencitas.

-Suficiente para que se las lleve la guardia urbana si las ve.

Una creía que ya lo había visto todo, pero

que esas dos mozas sean unas zapatonas,

eso sí que no me lo esperaba. Bueno, tampoco exageremos.

Un beso en Carnaval tampoco es sinónimo de que haya que llevarlas

a la hoguera.

Son chiquilladas.

-Líbrenos el Señor de chiquilladas de esas.

Tampoco es tan grave.

A mí lo que me importa es la cara que se le debió quedar al coronel,

tan estirado como es.

No lo vio.

Entonces, ¿qué esperamos para ir a contárselo?

Pues deberíamos, deberíamos.

-A ver, a ver. Son dos buenas chicas, tampoco exageremos.

-¿Dos buenas chicas, Rosina?

Permíteme que lo dude.

-Desde luego, no se comportan como tales.

Bueno, Elvira no sé si lo es. María Luisa lo era, pero claro,

el problema es la mujer de su padre, que lejos de corregirla,

seguro que le ha reído la gracia.

-¡Uh! Precisamente ahí está la susodicha.

-A ver qué excusa tiene.

Mocita.

De ti hablábamos. -Buenos días, señoras.

-Menudo espectáculo vimos ayer, ¿eh?

-No debimos. Les pido disculpas.

-¿Se puede saber en qué pensabas, insensata?

-Lo siento.

Bueno, ya ha pedido perdón. Queda olvidado.

Lo único que les voy a pedir es que no le cuenten nada a don Arturo.

Elvira lo iba a pasar muy mal.

-Como si esas cosas pudieran ocultarse.

¿Has ido a confesar ya?

-A eso iba. -Pues ya estás tardando.

No te tenga que llevar yo de las orejas.

Ay, pobre sacerdote, lo que va a tener que oír.

-Con Dios, señoras.

-Con Dios.

Admirad esos lujosos fogones que es la última vez que los vemos.

-Eso.

Nos van echar a todos, por nuestra mala cabeza.

-No, no, por la nuestra no.

Por la del señor Servando.

-Para el carro, mequetrefe, que aquí cantamos todos.

-Usted nos convenció. -Anda que no pusiste tú ideas

para las letras. -Lo hice engañada,

que usted dijo que don Ramón lo había aprobado.

-Mira que os avisé, ¡cafres! ¡Más que cafres!

-Señora Fabiana, usted no debería estar aquí.

Tiene un negocio propio; se ha pasado a la Patronal.

-A ver si no vamos a estar todos a una, hombre, que...

Que viene.

-Bonita representación nos disteis ayer.

"Doña Susana, ¿una beata revenía?".

"Doña Rosina,

¿que quiso operarse el careto y casi pierde hasta el coleto?".

"¿Liberto, el de los pinreles pestosos?".

Y eso que no os dejé seguir.

-Compréndalo, don Ramón.

Era Carnaval, y...

-¿Y?

¿Eso justifica semejante falta de respeto?

-Nosotros le pedimos perdón muy encarecidamente, don Ramón.

-Que estamos muy bien en Acacias.

Y no nos queremos marchar. -Pues eso no lo parecía ayer.

Porque parecía que estabais pidiendo despidos a tutiplén.

-Don Ramón, de usted y de doña Trini no decía nada malo la rima.

-Silencio.

No voy a estar escuchando estupideces de todos.

Servando,

¿tienes algo más que decir?

-Que fue todo culpa mía, don Ramón. Que...

Yo les convencí a todos para que cantaran.

Si, si tiene que echar a alguien, écheme a mí.

Me iré a Naberos o a Cuba con mi señora esposa.

-No es justo que pague solo Servando.

Que aunque la idea fue de él, cantamos todos.

Si hay que pedir perdón

a los vecinos uno a uno, lo haremos.

-¿Cantando? -Cantando, bailando

o lo que haga falta.

-En ese caso, me lo tengo que pensar.

Adelante.

(TOCA UNA TROMPETILLA)

#En Acacias hay malos y buenos,

hay ricos y pobres, y hay mucho de "tó".

#-¿Hay mucho de qué? -Hay mucho de "tó".

#-¿Hay mucho de qué? -Hay mucho de "tó.

#El Servando,...

#el Servando salió de Naberos, colgó los aperos,

#llegó a la ciudad. -¿Llegó a la ciudad?

#-Sí.

#Con el carro cargado de castañas,

#llenó de lagañas toda la vecindad. -¿Toda la vecindad?

#-Toda la vecindad. -¿Toda la vecindad?

#-¡Toda la vecindad!

#En Acacias hay malos y buenos,

#hay ricos y pobres, y hay mucho de "tó".

#-¿Hay mucho de qué? -Hay mucho de "tó".

#-¿Hay mucho de qué? -Hay mucho de "tó". #

-Lolita.

-Oh.

#Lolita es de Cabrahígo

#y se mira el ombligo al bailar.

#Luego se inventa una leyenda, que es estupenda

#y te puede desarmar.

#-Te puede desarmar.

#Te puede desarmar.

#En Acacias hay malos y buenos,

#hay ricos y pobres, y hay mucho de "tó".

#-¿Hay mucho de qué? -Hay mucho de "tó".

#-¿Hay mucho de qué? -Hay mucho de "tó".

-Fabiana.

#Y ahora viene la señora Fabiana que sin Cayetana tiene poca moral.

#Y ahora que es la dueña del quiosco, lo mismo te vende un rosco

#que un diario o un rosal.

#-Que un diario o un rosal.

#En Acacias hay malos y buenos,

#hay ricos y pobres, y hay mucho de "tó".

#-¿Hay mucho de qué? -Hay mucho de "tó".

#-¿Hay mucho de qué? -Hay mucho de "tó".

#-Hay mucho de "tó".

-¡Ole!

-¡Muy bien, viva!

-¿Qué, qué te ha parecido, Servando?

-Pues permítame que le diga que no tenían ustedes derecho

a humillarnos con sus chanzas. -Anda.

-Si es lo mismo que hicisteis vosotros.

-Y cortos nos hemos quedado.

-¿Pues no decías que en Carnaval valía todo?

-Sí, pero hasta un límite, y ese límite lo marca el buen gusto y...

Así no.

Aquí, o jugamos todos o se rompe la baraja.

Con permiso, señores. -¿Cómo?

¿Esta bandeja qué hace ahí?

¿Te lo tengo que decir todos los días?

Como la vuelva a ver, vas a aprender normas, pero por las malas.

-Hola.

-Por fin te dignas a aparecer.

-No me atrevía.

¿Estás enfadado?

-Tú me dirás.

Llevo todo el día escuchando hablar de mi novia la machorra.

He echado a un par de clientes porque te han faltado al respeto.

-Lo siento. -¿Sabes lo que me han dicho?

Que mejor, que no pensaban ni volver.

Porque me han parado un par de clientes habituales,

si no llegamos a las manos. Y eso ha sido lo mejor de hoy.

¿Sabes lo que ha sido lo peor?

Los que me recomiendan que rompa mi compromiso, sin siquiera escucharte.

-No, no, por favor, no hagas eso. Escúchame, deja que me explique.

-Venga. Explícate.

Pero antes ponte en mi lugar.

¿Te gustaría que yo me besara con Pablo, con todo el barrio de testigo?

-No.

Pero yo no quería.

Lo del beso fue tan sorpresa para mí, como para todos los demás.

Fue cosa de Elvira y yo no supe reaccionar.

-Pues reaccionaste como si te hubiera gustado.

-No.

Nosotras solo queríamos llamar la atención.

Vestirnos de hombre y de mujer, bailar juntas.

Pero lo del beso fue una improvisación de Elvira.

Si yo lo hubiese sabido, no me habría prestado.

,¿Y yo en qué lugar quedo?

-¿Tú?

Tú eres el hombre al que amo.

Con el que quiero pasar toda mi vida.

Formar una familia, pasar por lo bueno y lo malo.

Quiero envejecer a tu lado.

-¿No se va a volver a repetir?

-Claro que no.

No volverás a tener una queja sobre mi comportamiento, te lo prometo.

-Yo tengo una responsabilidad.

Un negocio. Y también tengo un apellido

que proteger.

¿Te acuerdas cuando tú eras el cabeza loca

y yo, la seria y responsable?

-No seas chantajista, no me hagas reír.

-Voy a tener que decirte lo que me dices tú a mí.

Víctor de mi vida y de mi corazón.

-No puedo vivir sin ti.

Pero si vuelvo a ver a la Elvirita darte un beso,

-no va a tener campo para correr. Hecho.

-Ven para acá.

-¿Víctor? Que me da vergüenza.

-¿Esto sí te da vergüenza?

Pues muy graciosa estuvo la venganza.

No sabía yo que los señores

tuvieran tanto salero para cantar esas coplillas.

-Para que veas.

Y siento habérmelo perdido.

¿Y Servando? ¿Sigue enfadado?

-Pues dos tareas tiene: enfadarse y desenfadarse.

Que no es quién para andar con tantos remilgos.

Y así se acaba la historia de las murgas, que solo nos dan disgustos.

-Eso espero.

(Llaman)

Debe ser Teresa. Ve a abrir.

-Volando.

Buenas tardes. Sabía que sería usted.

¿Viene a preguntarme por su enmascarado?

Ha acertado.

Pues no sé nada.

No le había visto antes, no le conocía y tampoco reconocí su voz.

No me sirve de mucha ayuda.

¿Por qué tiene tanto interés en ese hombre?

No se lo va a creer, pero por su forma de bailar...

¿Era buen bailarín?

Te hacía sentir única en el mundo.

Debería haber bailado yo con él.

Y más ahora que vuelvo a ser soltera.

¿Soltera?

Es que, pasaron ayer muchas cosas.

Mi madre se ha marchado, Teresa.

Me dejó su máscara y una nota de despedida.

"Hasta siempre, hija".

Y esta mañana...

me ha llegado... un sobre de su parte.

Con su testamento.

Y además,

la sentencia de mi nulidad matrimonial.

Lamento mucho lo de su madre.

Y no sé si darle la enhorabuena por la nulidad.

El final de algo nunca es motivo de fiesta.

Yo me casé con mi marido para toda la vida.

Y mi madre...

no sé dónde estará,

pero sé que no la voy a volver a ver.

Es la manera que tiene de hacer las cosas.

Sin molestar.

Consuelo es una mujer muy especial.

Y tiene las cosas claras.

Claridad.

Eso es lo que me hace falta a mí.

Claridad para tomar las riendas de mi vida.

-"¿Ya has resuelto el problema tras el baile de ayer?".

-Bueno.

Es que se le ha dado mucha importancia a un baile de Carnaval.

A veces se gastan bromas y la gente no sabe encajarlas.

No tenían mala intención.

La mala intención estaba en los ojos del resto.

-Yo opino lo mismo.

No puedes romper tu relación con María Luisa por una nimiedad así.

-Lo que más me cuesta encajar son las críticas de la gente.

Están felices de que los demás sean desdichados, ¿te das cuenta?

-Siempre es así. La envidia es el pecado más español.

Yo te he hecho caso. -¿En qué?

-Billetes para un viaje.

-Le voy a regalar a Teresa la luna de miel que no tuvimos.

-Hombre, Fernando.

Bien hecho.

Cuénteme: Londres, París,... -La vuelta al mundo.

-Madre mía.

-Las cosas se hacen a lo grande o no se hacen. Serán varios meses.

Suficientes para que pueda olvidar a ese policía.

Para que la casa que se está construyendo esté preparada,

y ¿quién sabe si a lo mejor

ella esté esperando a su regreso al primer hijo?

-Eso sí que sería una buena noticia.

Brindo por ella.

Doña Cayetana, ¿quiere usted tomar algo?

Sí, por favor. Un chocolate.

De inmediato. Por favor.

-Me va a perdonar, doña Cayetana.

Espera un segundo.

Después de lo que pasó ayer,

será mejor que no nos quedemos a solas.

Sí. No me lo recuerde. Yo también me arrepiento.

Quien evita la ocasión, evita la tentación.

Si me disculpa.

-Su chocolate.

Gracias.

Vas a cometer un tremendo error de cálculo.

¿Qué hace usted aquí? Seguirte.

Te vi subir con tamaña urgencia, que despertaste mi curiosidad.

¡Vete, déjame sola!

En un momento, no temas.

-¿Qué hace, Gayarre?

¿Y conseguiste hablar con Leonor? Porque yo no la vi en el baile.

-Yo en el baile no pude ver a nadie.

Bastante tuve con que todo el mundo me viera a mí.

-También es verdad.

-Pero la verdad es que está un poco rara.

-Y no hay quien la separe de su amiga.

-Yo no sé como Pablo lo soporta. -Es que no lo soporta.

Al pobre no le queda otra.

Espero que se arreglen.

Porque al final vamos a ser tú y yo la única pareja que se lleve bien.

Porque yo tengo el cielo ganado,

que si no... -Pues eso espero.

Tú y yo siempre juntos.

La verdad es que a mí, la tal Javiva esta, me da muy mala espina.

-Hay que tener en cuenta que viene de otro mundo,

y le va a costar integrarse. Tendremos que ayudarla entre todos.

Hablando precisamente de ellas.

Señoritas. ¿Qué tal va el paseo?

-Agradable. Camino de la iglesia íbamos.

-¿A poner una velita?

Cuando tengáis un rato, si no es molestia,

me encantaría hablar con Javiva.

-Conmigo.

Me he enterado que has trabajado en las plantaciones de cacao.

Seguro que me puede enseñar cosas interesantes para la chocolatería.

-Solo sé de plantarlo, no de consumirlo.

No le va a servir de nada.

Con su permiso.

-Vaya antipática.

-Pues sí, la verdad.

-No me gusta nada esa mujer.

Y no tiene nada que ver con su color de piel.

Por cierto,

¿tú qué tienes que preguntar sobre las plantaciones de cacao?

Verá, señor, nunca sé si su hija echa los vestidos a lavar

porque están sucios o porque tiene la habitación desordenada,

así que hay que olerlos.

Este se puede planchar sin necesidad de llevarlo

a la lavandera.

-No sé cómo puede ser tan desastrosa.

Ni siquiera su madre era tan desordenada.

En fin, a otra cosa.

¿Ha preparado ya el cuarto de invitados para el señor Burak Demir?

-Está todo en orden, señor.

La habitación está preparada, la criada está aleccionada

y su vestuario y el de su hija, en perfecto estado, señor.

-Bien, Gayarre. Se puede confiar en usted.

Por lo demás,... ¿todo bien?

-¿A qué se refiere, señor?

-A usted, Gayarre, a su vida.

A su relación con el resto de los criados del barrio.

Sabe que siento aprecio por usted.

Si necesita cualquier cosa, solo tiene que decírmelo.

-Gracias, señor, no necesito nada.

-Bien.

Vamos a organizar una cena de bienvenida para el señor Demir.

Se encargará usted.

-Claro, señor. Será todo un honor. -En cuanto pueda, páseme el menú.

El plato principal debe ser de pescado, no vayamos a equivocarnos.

¿Quién sabe si el señor Demir evitará algunas carnes?

-Pues la cocinera prepara un lenguado menier espectacular, señor.

-Es una buena opción.

Debemos pensar el vino con el que lo acompañaremos.

-Está bien, miraré en la bodega, a ver qué opciones tenemos.

-Bien. Gracias, Gayarre.

-Disculpe una pregunta, señor.

¿Sabe si el señor Burak Demir se va a quedar mucho tiempo?

-Espero que sí.

Espero que se quede mucho más tiempo

del que se quedaría una visita normal.

No puedo seguir fingiendo.

No puedo más.

Abandonar no es una opción.

-Hay que seguir adelante cueste lo que cueste.

-Pablo me conoce.

Sabe que no soy como intento aparentar.

Sus sospechas no van a terminarse tan fácil.

-Entonces... hay que acelerar nuestros planes.

Hay que vender tu parte del yacimiento

de oro.

-No podemos vender sin antes encontrar un comprador.

-Será nuestra... prioridad. -No es fácil.

-Da igual que no sea fácil.

Es urgente. Necesitamos ese dinero.

Hay algo en usted que me resulta...

extrañamente familiar.

Como si ya nos conociéramos de antes.

Dígame, se lo ruego, ¿es así?

¿Quién se oculta tras esa máscara?

Tiene razón, debería estar prohibido en Carnaval preguntar

quién se oculta tras una máscara.

Disfrutemos de nuestros bailes sin más preguntas.

¡Ah!

¡Buenos días, señorita!

Luminosa mañana, ¿eh?

-Muy bonita, sí. -¡Ay!

Muchacha, cuidado, identifícate antes que se empiece

a entablar una conversación, porque uno si no, no gana para sustos.

-Pues no veo yo en qué he podido asustarle a usted.

-No digo yo que... lo hagas intencionadamente,

pero es que las personas normales no estamos acostumbrados a...

a esos colores que gastas. Vamos, a las...

negruras africanas tropicales.

¿Por qué se empeña en callar?

¿A qué ese afán de padecer en soledad?

Acabas de decirlo. Cuanto antes nos alejemos,

será mejor para todos, nada ganamos con dilatar nuestro sueño.

Descuida.

Me hago a la idea de nuestra separación.

Tan solo te pido que no me escondas tus sentimientos.

¿Por qué lo haces, Simón?

Creo que ya he encontrado a la persona interesada en la compra.

-Espero que hagas las cosas bien.

Antes de hablarle del oro, asegúrate que es alguien

que no irá contando por ahí el posible trato.

-Puedes estar tranquila.

-Si lo tienes todo claro, podríamos visitar mañana a esa persona.

-A ver, eh, contadme vuestro secreto.

Por Consuelo.

Por su valor

y por su bondad.

Padre, es su amigo, su compañero de viaje, su socio, lo que sea.

Usted disfrutará de su compañía, pero ¿qué pinto yo ahí?

No tengo por qué darte explicaciones, Elvira.

Pero allí estarás: guapa, elegante y simpática.

¿Me has oído? Sí, coronel.

A sus órdenes, mi coronel. Ya sabes lo que tienes que hacer.

Modosa, complaciente y alegre. Y no me defraudes.

O te acordarás.

No me gustaría aumentar su angustia, pero me parece realmente insólito

que Teresa esté ausente tanto tiempo, de noche y sin avisar.

Ni a usted ni a mí.

¿No cree que puede saber algo?

¿Puede saber algo de lo que ocurrió entre usted y yo?

"Me alegro de tenerle de vuelta, comisario Méndez".

Me alegré mucho cuando supe que había sido destinado aquí.

Enhorabuena.

-Ya me imaginaba que no todo terminaría con la muerte de mi amigo,

el doctor Germán De la Serna.

-Muerte o desaparición, que aún no ha quedado claro.

-Espero poder hacerlo durante mi mandato.

-Le estaremos muy agradecidos.

-Sin embargo, hay otro caso al que quiero otorgar prioridad.

La muerte del anterior comisario, don Mauro.

-"No puedo estar aquí esperando a que aparezca".

Voy a buscarla.

Fernando, ¿cree usted que es buena idea?

Se podrían cruzar por el camino.

¿Dónde te has metido,

muchachita?

¿Dónde te escondes?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 481

Acacias 38 - Capítulo 481

23 mar 2017

Celia recibe unos papeles de su madre y descubre que Consuelo le ha proporcionado la nulidad matrimonial y la herencia. Cayetana y Fernando se besan, pero él acaba arrepintiéndose. Arturo, en lugar de montar en cólera con Elvira por el beso que se dio con María Luisa durante el carnaval, se comporta con frialdad con su hija. Teresa y Fernando siguen disimulando su tensión como pareja. De repente, un hombre embozado la asalta en la calle y la mete en un portal.

ver más sobre "Acacias 38 - Capítulo 481" ver menos sobre "Acacias 38 - Capítulo 481"

Los últimos 1.958 programas de Acacias 38

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 505 Completo 52:21 98% ayer
    Capítulo 505 ayer Teresa decide quedarse con Fernando. Mauro queda hundido. Cayetana convence a Fernando para que haga el amor a Teresa. Para sorpresa de Leonor y Habiba, Mario Melero aparece en casa de los Hidalgo de visita. Mari...
  • Nuevo Capítulo 504 Completo 52:14 100% pasado jueves
    Capítulo 504 pasado jueves Fernando y Cayetana marchan a comisaría con Méndez. Fabiana se ofrece a cuidar de Teresa pero Cayetana se niega. Susana cuenta toda la verdad sobre Simón a Juliana y Leandro y hace las paces ...
  • Nuevo Capítulo 503 Completo 53:40 100% pasado miércoles
    Capítulo 503 pasado miércoles Teresa despierta con mal cuerpo, no recuerda nada de la noche anterior. Fernando miente ante las personas que se interesan por cómo está Teresa. Celia visita a Teresa y Cayetana logra que la situaci...
  • Nuevo Capítulo 502 Completo 52:09 100% pasado martes
    Capítulo 502 pasado martes Cayetana miente a Fernando sobre la droga y le propone que le dé él mismo las dosis; Fernando acepta y la voluntad de Teresa comienza a ser doblegada por el consumo del específico. Elvira y S...
  • Nuevo Capítulo 501 Completo 52:06 100% pasado lunes
    Capítulo 501 pasado lunes Fernando reprocha a Teresa haberle convertido en un monstruo. Cayetana no permite que Celia visite a Teresa. Fernando no permite que Teresa salga de casa para despedir a Tirso, que se va a un colegio interno. Elv...
  • Capítulo 500 Completo 53:38 98% 21 abr 2017
    Capítulo 500 21 abr 2017 Fernando, manipulado por Cayetana, promete ser más duro con Teresa. Mauro se enfrenta a Fernando, le advierte contra Cayetana, pero ya es tarde. Fernando decide sacar a Tirso de la casa: lo llevarán...
  • Capítulo 499 Completo 54:23 100% 20 abr 2017
    Capítulo 499 20 abr 2017 Fernando amenaza a Teresa después de que ésta le confiese su amor por el inspector. Llega lleno de ira a casa de Cayetana, la señora le tranquiliza, promete ser su aliada. Teresa vuelca sus m...
  • Capítulo 498 Completo 55:02 100% 19 abr 2017
    Capítulo 498 19 abr 2017 Mauro amenaza a Úrsula, sabe de su relación con Elena, y no va a parar hasta meterlas en la cárcel. Úrsula advierte a Cayetana, las dos van a tener que luchar mano a mano. Arturo ofrec...
  • Capítulo 497 Completo 54:18 100% 18 abr 2017
    Capítulo 497 18 abr 2017 Celia conoce a Michel, un atractivo comerciante que se va a encargar de la distribución de los Tintes Albora en Francia. Después de descubrir el embarazo Teresa está destrozada, Fernando es i...
  • Capítulo 496 Completo 54:25 98% 17 abr 2017
    Capítulo 496 17 abr 2017 Serie diaria en la que se narran la vida de los personajes que habitan una comunidad de vecinos, y todas aquellas historias que se suceden alrededor de sus personajes, situada a principios del siglo XX en Madrid
  • Capítulo 495 Completo 54:14 100% 12 abr 2017
    Capítulo 495 12 abr 2017 Habiba le cuenta a Pablo la razón de la urgencia de Leonor por conseguir el dinero y el motivo de la carta de amenaza: Leonor no está haciendo otra cosa que pagar su rescate como esclava. Mauro le c...
  • Capítulo 494 Completo 55:30 100% 11 abr 2017
    Capítulo 494 11 abr 2017 Mauro llega a un trato con Elena: él protege a su padre y ella le cuenta toda la verdad. Pero el padre de Elena muere y el inspector no puede dejar de pensar que es provocado. Susana se sincera con su hijo...
  • Capítulo 493 Completo 54:43 100% 10 abr 2017
    Capítulo 493 10 abr 2017 Teresa, consciente de que el futuro de Tirso depende de ella, decide adoptar al niño junto a Fernando, aunque sepa que eso le separa de Mauro. Gracias a la compañera de celda de Elena, Felipe y Maur...
  • Capítulo 492 Completo 56:34 99% 07 abr 2017
    Capítulo 492 07 abr 2017 Pablo transmite a Liberto las dudas que le genera la extraña relación entre Habiba y su esposa. Leonor, después de la carta de Fernando Poo, insiste a Ramón que necesita el dinero, per...
  • Capítulo 491 Completo 54:00 100% 06 abr 2017
    Capítulo 491 06 abr 2017 Cayetana descubre que Tirso no la ha podido ver con Fernando, porque el niño se ha quedado ciego. Teresa regresa a casa de Cayetana después de haber pasado la tarde con Mauro, la casa está va...

Añadir comentario ↓

  1. rosa lopez

    que decepción de los guionistas, como reviven a Mauro, por fin que la trama avanzaba, ese policía, que en vez de caer bien, fastidia, todos los casos los lleva el, que decepción.. mejor hubieran revivido a germán y manuela, al menos esos protagonistas estaban a la altura, germán caballero ante todo y manuela lista y con suerte. No que estos, Teresa parece mensa y Cayetana se la maneja con un dedo, y Mauro entre tramposo y siempre engañando. Hubieran aprovechado y hayan traído otro protagonista mejor.

    24 mar 2017
  2. Aburrido

    Es horrible cuando veo esos comentarios de lo maravillosa que es la serie pienso en que es gente que trabaja en TVE . La serie se va en picada cada vez es más previsible,Teresa es muy repetitiva por no decir de Cayetana por lo menos que Cayetana se enamore de Fernando y este la rechaze para ver que sufra un poco o que le salga el tiro por la culata. El portero es poco menos que odioso , es una pena que a fuerza de prolongar destrocen lo que era una excelente serie. En fin esperemos que los guionistas corrijan y nos den algo mejor.

    24 mar 2017
  3. MRM

    Todos los actores son geniales!!!!! Mauro,Teresa,Felipe,Celia,Trini,Liberto, Lolita,Simón.......!!!!!!. Y Servando por supuesto.!!!!

    24 mar 2017
  4. Maria Alfonzo

    Bueno......tal parece que nos gustan lo malo, guionistas muy malos, malas interpretación, con algunas excepciones, el portero da vergüenza, yo creo que mientras más pedimos que lo manden a Cuba con su mujer mas ajuro nos lo meten. Pero tiene audiencia, yo la veo para darme cuenta hasta cuando aguantamos tanta maldad

    24 mar 2017
  5. Natalia

    La mejor novela, la mejor ambientación y libreto ....no me pierdo sus capítulos! Cada caracterización de personajes y siempre yendo a distintos embrollos. Que vuelvan juntos Celia y Felipe! Mauro y Teresa ! Los del altillo unos genios ( la parte más graciosa la de las coplas). Saludos desde Bs As. Argentina

    24 mar 2017
  6. Joséfina Regazzoni

    Bueno por fin se pone mejor,,HARTA DE LAS TONTERÍAS DE MAESTRA Y LAS INTRIGAS DE CAYETANA

    24 mar 2017
  7. Esther

    El personaje de Teresa , ya es un poco pesado , con sus ñoñerias tiene q darle a $Fernando lo q quiere

    24 mar 2017
  8. Pilar Méndez

    Ya era hora que escribáis algo positivo. Hasta que no he escrito yo, no leía más que comentarios negativos y temía que la quitaran. He visto los principios de algunas series peores, gracias por los comentarios positivos! Estoy impaciente por ver qué ocurre hoy....

    24 mar 2017
  9. Mabi

    Me olvidaba!!!!!! Buenisimas las coplas de los señores y señoras !!!! Y como no podía ser de otra manera con los dos matrimonios mas divertidos, y salerosos de Acacias , Don Ramón y Trini, Rosina y Liberto!!!!!! Bien por Víctor y Luisi, triunfo del amor !!!!! Cayetana...cómo hace ésta mujer para conseguir todo tipo de criminales????? Celia me encanta su nuevo perfil, ahora que Felipe la valora, estaría bueno que se dieran una nueva oportunidad y esta vez por amor sincero y mutuo. Y estaría buenisimo que le destaparan la olla a Susana, así los demás pueden mandarla a confesarse y escandalizar al cura, como murmuro a Maria Luisa.

    24 mar 2017
  10. Mabi

    Muy interesante el capitulo de hoy, la intriga que han generado Habíba y Leonor en la puerta de la iglesia, da que pensar que Leonor es reen de la mulata, hasta tanto pague por su libertad, era raro que habiendo sido esclava, la dejaran irse así como así, por el solo hecho de que " alguien leyó lo del indulto" ...intrigadisima hasta mañana!!!!! Siempre defendí la novela, hoy estoy mas que segura que seguirá su éxito!!!!!! Un saludo fraternal Acacieros¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    24 mar 2017