7 días sin ellas La 1

7 días sin ellas

Lunes, a las 22.40 horas

Durante una semana, los hombres de una pequeña localidad se harán cargo de todas las responsabilidade familiares, del trabajo y la comunidad durante la ausencia de las mujeres.

'7 días sin ellas' tiene lugar de forma simultánea en la pequeña localidad segoviana de Bernuy de Porreros, y en Vera (Almería), donde se encuentra el complejo vacacional en el que se instalarán ellas durante una semana sin teléfono móvil. Serán sus compañeros, vecinos y familiares quienes tengan que hacerse cargo de todo, tanto en lo social como en lo privado, hasta que ellas vuelvan. 

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7 días sin ellas - Programa 4: Evolución y cambios - ver ahora
Transcripción completa

"En el último capítulo de 'Siete días sin ellas',

superamos el ecuador de una experiencia

que está abriendo los ojos a los hombres de Bernuy".

Lo extiendo como puedo.

Estás más perdido que una aguja en un pajar.

-Es lo que tiene.

"Y está fortaleciendo en Almería los vínculos de las mujeres".

¡Teresa, dale, dale!

"Pero aún quedan por delante

días de aprendizaje y desgaste para ellos".

Aquí está parado.

Se echan de menos. -Está claro.

"Y nuevas y reveladoras aventuras para ellas".

Encantada de la vida. -Risoterapia a tope.

"Llegamos al punto de no retorno en esta experiencia".

Hola. -¿Quién es?

"Es el momento para derrumbarse...,"

Estás llorando.

"o salir más fuertes de estos 'Siete días sin ellas'".

(Música rock)

"En Bernuy, los hombres afrontan su cuarto día sin mujeres

y muchos empiezan a mostrarse cercanos y solidarios entre ellos.

Por ejemplo, Jesús y Héctor han invitado a comer a Manuel".

(Timbre)

Muy buenas. ¿Cómo estamos? -¡Manolo!

-Hola, Héctor. ¿Qué tal? -Bien, ¿y tú?

-Muy bien. A comer contigo. -Pasa y cierra, que se va el gato.

-Vale.

-"'No sé qué hacer de comer'".

"Pues vente a casa mañana a comer".

"¿Y qué vas a hacer?". "Sorpresa".

¿Tienes hambre? -Bastante además.

-Unas carrilladas. -Huelen muy ricas.

-Ha llegado hoy: "¿Qué has hecho que huele muy bien?".

"Carrilladas". "Me encantan".

-Cómo huele, majo.

-Y con Héctor se lleva muy bien, le quiere mucho.

Y Héctor va a él.

# -A poner el mantel. #

-¿Vamos a por los vasos, los platos y demás?

-Vale. -Venga.

Dile a Manu dónde están. -Ya, ya.

-"Yo creo que sí echan de menos a Nazareth".

Es normal, vive con ellos. Si se va una semana...

Es un pilar fundamental que se ha marchado.

Tenedores y cuchillos, Héctor.

-Aquí.

-Vamos para allá. -¿Grandes o pequeños?

-Grandes, si quieres, ¿no? -Para comer la carne.

Héctor va incorporando alguna cosa.

"Cuando llegué de la cocina con la comida,

ya tenía el mantel puesto".

Por la cuenta que le trae.

Sabe que si hace las cosas bien, tiene premio.

A ver si nos da tiempo a pintar el comedor.

-Oh.

-Porque se tarda un día en hacerlo. -¡Cuidado!

Cuidado, que lo tienes en el pie. -Toma.

Toma. -Cuidado.

-Y te has manchado tú. -Ya, y tú.

Y tú, en la suela.

-"Es un chaval majete, muy salado".

Me recuerda a mí de pequeño; era muy nervioso, no paraba.

Cabrón, en realidad.

-¿Qué tal el examen hoy? -Que no había.

-¿No has hecho uno de Inglés?

-El de Inglés, no sé, no nos ha dado nota.

Yo creo que voy a suspender. -No, hombre, no.

-¿Vas a hacer las cosas bien? -Sí.

-¿Seguro? -Sí.

-¿Me lo prometes? -Sí.

-¿Y el examen? -Bien.

-A ver si voy a venir disgustada porque suspendas.

-No. -¿En serio?

-¿Estudiaste mucho o no?

-No estudié nada porque no me sabía el día.

Y mi padre no sabe inglés.

-Yo tampoco. -Pero yo te ayudo a lo que puedo.

-Sí, pero... -Se supone que hoy era el de Lengua.

-Sí, pero ha dicho: "Que no, que lo movemos al jueves".

Y me ha cambiado todos los planes.

-Sabes que si tenías un suspenso o algo,

todo lo que tenías: telefonito y cosas de esas...

-¿Para siempre?

-Pero sabías que tenías el de Inglés, yo no.

-Si te lo dije.

Hay que pensar.

-A ver si no se lo dijiste. -Hay una cosa que se llama coco.

-Pues a ver si lo utilizas un poquito.

-Si la uso mucho.

-Más tienes que usarla.

-"Nos parecemos mucho. Ayer me puse a estudiar,"

tenía el ordenador roto y no pude estudiar.

Y después de comer, me echaré la siesta.

-Bueno, chinchín. -Chinchín, sí.

-Héctor. -Espera.

-Por las mujeres.

¿No? Que las echamos de menos.

"Nazareth se merece estas vacaciones y más".

Por lo que hace y lo que se preocupa por sus hijos, por mí, por todo.

¿Imaginas lo que hacen allí tantas mujeres?

-No quiero ni pensarlo.

Y si pudiera ser más, mejor. Tiene 65 años.

Y lo que no haga ahora...

Que disfrute, que viaje.

Yo qué sé, que se vaya de senderismo y se pierda una semana.

Que disfrute, es lo que debe hacer.

-¿Chinchín de carne?

-¿Quién hace un chinchín de carne? Venga, va.

-Qué va. -Por las carrilladas de Jesús.

-Sí. -Venga.

-Va.

-Hala. -Va, va.

-A comer.

"Esta semana, me hice un cocido, metí en táperes lo que sobró".

El lunes comí cocido.

"Lo he vuelto a comer hoy".

-"Me siento un poco egoísta"

porque él está allí solo y yo estoy aquí haciendo yoga

"y montando en buggy, yéndome a cenar por ahí;

haciendo las cosas, además, que a él le gustaría hacer.

Y le tengo ahí en casa

haciendo cosas solito".

-"Yo creo que la soledad es más triste.

Llegas a casa, vienes de trabajar, aquí no hay nadie".

Y, bueno, estás aquí...

sin nadie a quien contarle las cosas.

-"Mis sentimientos hacia Fernando no han cambiado

en forma de afecto, de cariño, de amor,

porque esos ya estaban, pero ha cambiado"

el conocer la necesidad que todavía sigo teniendo

del contacto y de estar con él.

"Muchas veces te tienes que ir para querer volver,"

pero es esa sensación de querer desconectar de todo

para querer volver a conectar.

-"Cada día que pasa lo llevas peor, pero vamos..."

También cada día que pasa, va quedando menos.

Por una parte, peor y por otra, mejor.

"Mientras, en Almería,

nuestras 40 mujeres combaten la melancolía

con nuevas experiencias y una actitud abierta y atrevida.

Hoy toca una excursión de película".

Estamos en Hollywood. -Que no.

A ver... -Hollywood de Almería,

pero estamos en Hollywood.

-¡Uh!

El Fort Bravo, una pasada.

¡Ay, los bandidos! -¡Mira!

Ay, que nos van a atacar.

-Aunque hice una bromilla, que mi marido no se enfade,

con la tontería del chico...

¡Ay, que me atrape!

Fue en tema broma.

Ay, que sube. -Uy, qué cara de mala...

(Disparo)

-¡Manos arriba! ¡Esto es un atraco! -Manos arriba.

Salieron allí dos pistoleros pegándonos tiros.

No nos queríamos bajar porque, claro...,

-A ver, alma cándida, ¿tú sabes dónde te estás metiendo?

(TODAS RÍEN)

-Yo llegué al pueblo y empecé a hacer el tonto ya.

"Pues nada, pues un duelo".

"Pues nada, un duelo".

-Uno, dos,

tres, cuatro,

cinco ¡y ahora!

Disparo.

-Y gané yo, claro, fui más rápida.

-Ayúdame a levantarme.

-Vamos arriba.

-Ay, mi espalda.

"Con Amparo, ese día me reí muchísimo".

Estaba escrito que tenía que conocer a Amparo.

-Estamos en el Oeste. -Hombre, claro que sí.

-Hice cosas que pensaba que no haría nunca.

Disfrazarme.

-Nuria estaba genial.

"Es que le quedaba muy bien.

Iba de mexicana y, como es morena, es que le quedaba..."

Yo la vi fenomenal.

-Yo nunca me había disfrazado.

Estoy perdiendo la vergüenza.

-Si tú nunca has tenido vergüenza.

-¿Qué dices?

-Amparo me ha sorprendido. No sabía que era así de continuo.

-Estoy encantada de la vida. -Yo estoy encantada, feliz.

-Yo me estoy riendo mucho. -Yo, feliz.

-Además, está saliendo genial. -Estoy haciendo risoterapia.

-Yo quiero más tiempo. -Risoterapia.

-No, no, risoterapia a tope.

-El grupo, excelente.

Estás conociendo a la gente que...

Muchas: "Hola, buenos días" o...

"hasta luego".

"Y se están hablando entre ellas y se están conociendo".

(TODAS RÍEN)

-Ten cuidado con Mary Poppins. -Mary Poppins.

Mary Poppins. Como salga volando, verás.

-"Nos hemos reído,"

hemos hecho el tonto y el loco, pero es que la vida es esto.

¿El programa cuál es? Dos, tres, cuatro.

¿Qué estoy poniendo? ¿A 60 grados o...?

A ver. -A 95.

-Aquí está apagado.

Me he enfrentado a la lavadora.

"Hablé con Alberto

y él me explicó un poco cómo funcionan las telas

y los programas de la lavadora".

Que sea lo que Dios quiera.

¿Vale?

"El reto: la he puesto".

Y no ha salido muy mal.

¿Tienes muchos deberes hoy?

-Bueno...

-Oye, una cosa, papá.

¿Sabes que no funciona sin detergente?

-¿Eh?

-Que sin detergente no funciona.

-Sí.

Me recordó mi hija el jabón.

Pero bien.

Bien.

Es que mi hija es como yo, está encima de todo en todo momento.

Mira, este.

Y ahora, ese: Mimosín.

Trae. -Hay otro allí.

-No. -El que echa mi madre es

el que tiene mi hermana en la mano ahora mismo.

-¿Este?

Qué va.

Si este es detergente de jabón.

Para el suelo.

-Ahí está. No sé cómo ha quedado.

Pero hasta que no se seque, vamos a ver qué tal.

Ahora, ¿no?

Yo creo que sí, creo que dimos bien.

"Puesta la lavadora, Luis se enfrenta a su siguiente tarea:

llevar a Naiala a clases de inglés.

Para eso, necesita que alguien cuide de Elsa,

así que recurre por primera vez

a una figura salvadora en estas situaciones: el abuelo".

¡Abuelo!

-Hola.

-"En esta vida,"

lo que pasa es que tenemos que tirar siempre de abuelos.

"Porque como ambos trabajamos,"

tenemos que tirar de abuelos todos los días.

Ricardo, voy a llevar a Naiala a inglés, ¿vale?

Luego vengo a recogérsela. -Vale, aquí nos quedamos.

Aquí nos quedamos. -Vale, muy bien.

-Diles adiós. -Adiós.

-Pórtate bien. -Hasta luego.

-Hasta luego. -Uy. ¿Qué vamos a hacer?

-"Él encantado. Sus nietas son sus nietas".

Y ellas a él... le quieren un montón.

-"A Jesús le diría que tuviera mucha paciencia con Héctor".

Yo tampoco es que la tenga, pero...

encima, no estando yo y no viéndolo,

que tenga más paciencia todavía.

-Papá. -¿Qué?

-¿Podemos salir en bici? -No, que es muy tarde.

-Que sí. -Que no.

-Que sí. -Que no.

-Que sí. -Hay que hacer las tareas.

-Que sí. -A hacer las tareas.

-Vale, pero luego.

-¿Luego qué?

-Salimos. -Que no.

-Que sí. -Que no.

"Hoy ha traído deberes; no hay premio, no hay nada".

Tajante: no, no.

-Papá. -¿Qué?

-Que sí.

-¿Qué, Héctor, hijo? ¿Qué?

-Que sí, anda.

-Que no. -Que sí.

-Que no. -Que sí.

-El sábado, si podemos, quiero ir hasta los huertos contigo.

-El sábado no.

Hoy o nunca.

-Pues nunca, hala. Ya está.

-Y encima tenía examen, tenía dos exámenes esta semana.

Habrán discutido haciendo las tareas, seguro.

-¿Cuál fue la primera tarea que realizaron los hijos de Cosme?

-Pues esconder un tesoro.

Sí. ¿Te lo has leído?

-No. -Pues entonces.

-Te lo tienes que leer tú, mañana te lo corregirá el profesor.

-Y déjame a mí, como si tú no estuvieras.

"Varios de los hombres recurren a castigos y recompensas

para conseguir que sus hijos colaboren un poco,

pero los resultados varían en función de la familia".

Una mona...

León. -Bueno, chicos.

-Eso.

-Justo... -¿Qué tal si...

hacemos una sorpresita por sacar buenas notas?

-Vale.

-¿Nos vamos a dar una vuelta en bici?

(NIÑOS) ¡Sí! -¿Sí?

-Sí. -¿Seguro?

-Sí. -¡Sí!

-Pues hala, venga.

Si nos portamos bien, damos premio, ¿verdad?

¿O no? -Siempre no.

-Os damos el huevo de chocolate.

-Con mamá tenemos muchos más castigos.

-Os pone castigos muy grandes.

-Sí, de un mes. -Pero luego...

-Luego, no. -Luego, se viene abajo.

Vamos, campeón.

"Si fuese así todos los días,

que no tuviésemos que estar regañándoles ni castigándoles

e hicieran todo como estos días de atrás,"

vamos, sería fenomenal.

Muy bien. -¿Adónde vamos?

-Arriba. -¿Dónde?

-A la fuente del Moro.

"Si ellos van consiguiendo

hacer todos los días los deberes a tiempo y todo,"

es un incentivo para que sigan haciendo las cosas bien.

-"Estamos mejor con papá.

Está portándose superbién con nosotros.

Nos da premios..."

y no es muy duro.

-No está sobornado, ¿eh?

"Como hemos visto, los hombres del pueblo

aprovechan esta experiencia para sacar a relucir

su lado solidario.

Luis, por ejemplo, invita a Alberto a casa

para que pueda ver el fútbol

mientras sus niñas entretienen a la pequeña Rocío".

(Timbre)

¡Hombre, Alberto! -Luis, ¿qué tal?

-¿Qué tal, Rocío? -Va a lo suyo.

¿Qué tal todo? -Aquí andamos.

-Hola, Roci. -¿Va bien el día?

-Ahí, ahí. -¿Ahí, ahí va?

-Ahí, ahí.

-"A Luis le llevo conociendo unos años".

Es un buen chaval, su mujer también.

Desde que se han ido, tenemos algo más de trato

"porque nos ayudamos entre nosotros".

-Tengo una cosita para ti. ¡Anda!

-Tenemos una cosa para ti. -Que llevo tiempo queriéndote dar.

-"One, two, three".

-Mira. -¡Ah!

Lo mismo me mata tu padre, pero...

Pero bueno. -Es posible que te mate.

El otro día, le dio la sorpresa: tenía Aspitos.

"Se pusieron de Aspitos moradas y luego, no querían cenar".

No hay que decirlo, o nos dan las madres.

-¿Cómo te estás apañando con ella?

-Ya te digo que bien, pero me faltan horas de sueño.

A las 6:30 me despierto.

Cámbiala, vístela, bájala a la guardería,

trabaja, vete a recogerla luego...

-"Si estuviera trabajando, sería un caos".

Yo me levanto muy pronto, así que tendría que venir mi suegro

aquí a cuidar de las niñas.

La verdad que sería...

un despliegue enorme.

-Yo espero y deseo que se lo estén pasando muy bien.

O sea, están fuera, no sabemos dónde están.

Si encima se lo están pasando mal,

que venga Dios a verlo.

-Yo estoy deseando que venga.

-El rato que voy yo a su casa con la niña,

"se ponen a jugar y estamos viendo los dos tranquilos la tele"

y no tenemos que estar pendientes, disfruto.

-¿Qué tal llevas las cenas?

-¿Sabes lo que pasa?

Que bien, pero últimamente, prefiere solo leche con galletas.

Y es lo que cena.

-Me va a matar la madre cuando venga, pero les hago lo que les gusta.

Me dice: "Papá, no me pongas fruta, no me pongas fruta".

"Fruta no quiero, no quiero".

"Pero si es... Bua, va.

Mira, ya vendrán las semanas que comeréis cada día fruta".

-Que me obliguen a hacer la cena lo llevo muy mal.

Yo llego y pregunto: "¿Qué queréis cenar",

y no me importa.

Pero que me digan: "Vete a hacer..."

Digo: "Ahí tienes la sartén, el cazo y ve haciendo lo que quieras".

Buenas noches. (TODAS) ¡Hola!

-¿Qué tal estáis? (TODAS) ¡Bien!

-¿Van bien las vacaciones? (TODAS) ¡Sí!

-Hoy vamos a bailar un poco, ¿os parece?

(TODAS) Sí. -¿Sí? Vale.

-Las piernas...

-Eso es. -Eso es un vals.

-Nuri.

Tu hueco.

-Jolines, si es que vuelves antes de que yo vaya.

-Vamos a portarnos bien.

Vamos a portarnos bien, o me uno. -¡Sí, señor!

-Venga. Repetimos.

-"A nivel de grupo, esta experiencia está siendo fantástica.

La gente me ha conocido como Gloria, no como la concejala".

Como la borde, como la que regaña, como la que no sé qué.

"Me han conocido como soy yo cuando no estoy"

en el rol de concejala.

¿Bailas?

-Nosotros tres lo bailamos.

Me la dejas un momento. Venga. -Te la dejo.

-Vamos a coger a la chica en esta posición.

-Amparo. -Venga, salimos. Amparo.

-Venga, que salimos. -Qué a gusto estás.

-He bailado con el profesor.

Algo vería, que movía bien los pies.

"Diría: 'Esta, que los mueve bien'.

Pero creo que todo el mundo se lo ha pasado bien".

Además, hemos hecho piña.

-¡Voy! Uno, uno.

Zasca. En el sitio, en el sitio.

En el sitio, sin movernos.

-"Me lo pasé genial".

Entre otras cosas, por el rubio con el que me tocó bailar.

O sea que...

-Tenía ese monumento delante. -Como para no darlo.

Tenía que quedar bien con el monumento que tenía.

-Avanzo.

Avanzo, adelante.

-Me daba igual no coordinar que coordinar

que ir más despacio o más deprisa.

Era pasármelo bien, y me he reído muchísimo.

Esto lo dominamos. -Lo dominamos.

-"Conocer a la gente del pueblo me ha venido muy bien,

porque tenía relación con dos o tres de las mujeres que han venido".

Si pasa algo con Rocío, o conmigo misma,

tengo a quien poder llamar, que antes no tenía.

-Un aplauso para todas vosotras.

-"Como vecinas, me parece que nos ha venido estupendamente".

Ya hemos dicho que vamos a quedar cada mes para irnos de cena

y comentar todo lo que ha pasado.

"Un viaje así lo necesitábamos todas".

Hubo compañeras que lloraron de la emoción, así que muy bien.

"Nos ha venido muy bien".

(Timbre)

¡Hombre, Fernando! -¿Qué tal, Luis?

-¿Qué tal estás? -Bien.

Mejor que tú, porque soy más guapo y más listo.

-Fernando, ¿cómo andamos?

-Fernando estaba solo, era como el soltero de oro.

¿Quieres tomar algo? -Una cervecita.

-Vale. -¿A qué hemos venido?

-Solo tengo una. -No voy a venir solo a verte.

-Y estaba divinamente.

-Tienes buena cara, Luis. -¿Sí? Bueno.

-Ellos lo llevan bastante peor...,

porque tienen más responsabilidad.

-Se echan de menos. -Claro que se echan de menos.

-Se echan de menos.

-Cuando llegas a casa por la noche...

-Parece que se te cae la casa encima. -Así es.

"A mis hijas claro que las echo mucho de menos...,"

pero no tiene comparación con cuánto echo de menos a mi mujer.

-Ya no tiene problemas, al tener a las chicas grandes.

Este problema ya lo pasó. -Ya ves.

-¿Nos vamos?

-No. -"No". Hala.

¿A que no? -Le va a dar igual,

en un rato nos tenemos que ir.

-Luego, cuando mande la jefa.

Hombre, claro. -Faltaría menos.

Me gustaría ser un poco más recio.

En el trabajo, aguanto mucho, pero cuando me cabreo, me cabreo.

"Pero con mi hija, no puedo..."

no puedo casi nunca cabrearme.

No cojas muchas cosas que nos tenemos que ir a casa.

-Pero voy a... -"Pero", ya.

-Pero espera un poco. -Ya sé yo el pero.

-No te desesperes.

-Si no me desespero.

"La paciencia, por la mañana, la tengo y no se me acaba,

pero a última hora de la noche, cuando son las 22:00:"

"Rocío, que tu padre está cansado, que hay que dormir,

que mañana hay que madrugar".

Y a última hora, ya estoy muy cansado

"y la paciencia ya la tengo casi nula".

¡Rocío!

-Di: "Ya va".

-Ya va.

-Venga, a ponerse las zapatillas. -Pero que ya va.

-Es que mira que tiene prisa tu padre.

Para una vez que te lo dice, ya...

Es la primera vez que te lo dice que os vais.

Cada uno sabrá cómo tiene que educar a sus hijos.

Pienso que cada uno lo hace de la mejor forma posible.

-Es que la paciencia ya...

-Venga. -Venga.

-Se está agotando, sí. -Pero totalmente ya.

-"Yo no sé quién para decirle cómo tiene que hacerlo con su hija".

Está deseando que llegue su mujer, pero vamos,

creo que lo lleva bien.

-Di "adiós" a todos.

-Adiós. -Adiós.

-Adiós.

Que te caes. -Hasta luego.

"En Almería, las mujeres siguen aprovechando

esta semana sin cargas ni preocupaciones

para recuperar el espacio y el tiempo perdidos.

Esta noche, toca salir a bailar".

(Música house)

"El momento de salir..."

sin preocupaciones es espectacular.

No tienes cargo de conciencia de "para que yo esté de fiesta,

otro tiene que estar ahí".

"Y eso es un alivio".

# -Baja y pasa el limbo. # -¡Ole!

# -Esto está como, como pa', # como pa', como pa' rumbear. #

-Toditas.

# -Pa' pasarla caliente # con toda mi gente. #

-Me salió todo.

# -Nos favorece el sol, # tu bronceado... #

-"Y bailando con Aitana me lo pasé muy bien".

# -¡Zu-zu-zumba! #

-Estamos disfrutando de que estamos las dos solas.

# -Me tratas como una princesa, # me das lo que pido.

# Tú tienes el bate... #

-Bailamos sin parar.

# -Cuando estamos solos, # te juro... #

-Yo hacía que no bailaba, yo qué sé...,

15, 20 años.

# -Nunca había sentido # algo tan grande. #

-En este viaje, he perdido mucho el sentido del ridículo.

"No sé si volverá otra vez, espero que no,

pero... me lo estoy pasando muy bien".

# -...todo, # pero ¿y el anillo pa' cuándo?

# -¿Y el anillo pa' cuándo? #

Ha estado que te mueres.

"Nos hemos soltado todas".

"Estuvimos todas como locas, ¿no?".

"Bien. Además...,"

no hicimos el loco, por si acaso los maridos creen que... No.

Nos portamos muy bien, pero bailamos...

"desinhibidas totalmente".

# -¿Y el anillo pa' cuándo? #

"Arranca el quinto día sin mujeres en Bernuy,

y lo hace con una buena noticia:

Luis tiene una entrevista de trabajo;

por eso le toca recurrir de nuevo al abuelo

para ayudarle con las niñas".

Hola, buenos días.

Te estamos esperando Naiala.

-Pues salid, que me pongo la ropa.

-No, hombre, lo digo para que nos ayudes.

-Ah. -A que sí. ¿No?

-Sí.

-Yo me lo voy a tomar con tranquilidad.

-"Naiala se levanta..."

un poquito tosida, y cuando se levanta así...,

lo pagamos todos.

Vamos, hija, Elsa, que te pongo la ropa.

-¿Has terminado? -A ponerle la ropa.

-No, pero vas a estar ahí parada. -Ve con la tata.

-Hala. -"Para ayudar,"

tiene que salir de ella.

Si no sale de ella, no te lo va a hacer.

-A ver, otro poco.

Vale, vale, vale.

-Ricardo. -Sí.

-Yo ya me voy. -Vale, de acuerdo.

Hasta luego. -Cualquier cosa, me llamas.

-Cuidado. -Ahora te lo revisa Naiala,

a ver cómo lo he hecho.

Naia, ¿qué te parece lo que le he hecho a Elsa?

Mira qué guay. -Sí, está... Vamos.

-Pues si se lo quieres mejorar.

-Pero ahora, me tengo que quitar la camiseta

y me voy a despeinar.

-Que no, verás, quítatela.

-Son unos trastos para el abuelo.

Porque es que le ponen patas arriba.

-¿Metiste el bocadillo de las dos? -Ay, no.

-Ve, va. A ver.

Algo se nos olvida.

-Naiala, desde muy pequeña, tiene un carácter.

-¿Qué me vas a poner de almuerzo? -Pues lo que toque.

Y si no te gusta, te jorobas.

-No permite que le digan que está haciendo...

algo mal cuando se está esforzando.

-Vamos, que andamos tarde.

-Tengo que hacer yo el almuerzo, tengo que prepararla todo.

Pues ahora, se fastidia.

Y si llegamos más tarde, pues... llegamos más tarde.

-Una hora más tarde.

-¿A que te lo preparas tú solita?

Qué pesada es, ¿eh? -Naiala.

-Están todo el día como el perro y el gato,

chinchándose la una a la otra.

-También tengo que hacer el mío, que lo sepas.

Toma.

-"Pero se van a apoyar ahora muchísimo".

De hecho, Elsa...

No quiero que la vea como a una madre,

pero sí como a una hermana mayor.

-¿Estamos, Naiala? -Pues no.

"Creo que me estoy organizando bien".

Cocina fregada, cacharros limpios, salón recogido.

No hago mi cama porque no quiero hacerla.

No me gusta hacerla.

Mi madre me hace la cama, pero perfecta.

Y al principio se está a gusto, pero cuando empiezas a girarte,

estiras los pies y no puedes levantarlos, me amargo.

Por eso no la hago nunca.

Para deshacer la cama, cojo el edredón,

lo muevo para un lado, lo meto y estoy a gusto.

"A veces, dejo algo para luego, pues para luego".

Y "luego" se convierte en un poco más tarde y ya es mañana,

pero mañana lo hago seguro.

-"Manuel va a sobrevivir sin mí, tiene que sobrevivir".

Tiene que sobrevivir, es lo que hay.

"La casa la tendrá...

la tendrá patas arriba ahora,"

y el domingo o el sábado se pondrá a limpiar.

"El sábado por la noche

puse una lavadora con una chaqueta mía.

Y pues con las prisas, con los nervios,"

se me olvidó la chaqueta.

Y cuando venía en el autobús, que me quedé un poco dormidilla,

me acuerdo de repente, y digo: "Ay,

me he dejado la chaqueta en la lavadora".

Y no puedo decirle a Manuel:

"Saca la chaqueta de la lavadora y tiéndela".

Cuando llegue el domingo, está la chaqueta en la lavadora.

Manuel no va a ver la chaqueta.

Verá la lavadora, pero la chaqueta no.

-"Al ir a poner la lavadora, he visto una chaqueta de mi madre

y no sabía que estaba ahí.

Así que he metido la ropa y he tendido la de mi madre".

Lis, ven, nos vamos.

"Todas las tareas que hago en casa las podría hacer habitualmente,"

pero como mi madre me las hace, egoístamente,

me aprovecho de eso.

"A lo mejor cuando llegue mi madre, a lo mejor no, seguro,"

le ayudaré más.

Si mi madre tarda una hora y entre los dos tardamos media,

mejor para los dos.

Venga.

-"Mojácar..., muy bien, es muy bonito".

Lo que pasa es que empujando el carro,

cuesta para arriba, cuesta para abajo...

Amparo, ¿qué le compras a Manuel?

-¿Crees que le gustará un camión de estos?

-Es un detalle; usarlo no porque ya es mayorcito.

-A lo mejor le gusta el cochecito. -Mira, "Manuel", qué mono.

"Manuel".

-Le llevo esto a Manuel y fíjate.

"A Manuel no le he comprado nada".

Cuando vaya, me va a echar la bronca.

Cómprale un gorro al niño.

Por favor. -¿Sabes qué?

Tita Amparo, compra el gorro tú.

Solo espero que Amparo le compre el gorro a Axel.

Qué pesadas todas con el gorro,

"tápale las orejas, abriga al chico".

-Voy a comprarle un gorrito. -Sí, pero de niño.

Tita Amparo, arriba. -Esto es muy grande para el niño.

Es un niño alucinante.

"Es que qué paliza le damos, porque le coge una,"

le suelta la otra.

Y siempre que te asomas a algo, te echa unas sonrisas.

Es increíble, de verdad.

-"Todas me están ayudando mucho a cuidar a Axel.

Desde el primer día, todas se han ofrecido a cuidarle.

Cuando lleguemos al pueblo, haré un planning"

para que se queden con Axel, que cada rato se vaya con una

porque las echará de menos.

-"Con Yolanda llevo sin salir 12 años,

porque si se va ella, no me voy yo".

Unas vacaciones así juntas de más de una noche...,

"llevamos 12 años sin tenerlas".

"Es mi amiga del alma, siempre lo ha sido".

Es la madrina de mi hijo, con eso te digo todo.

-"Bueno, hicimos el tonto de a ver si la tiraba al agua o no".

Es que es como mejor te lo pasas.

Todo serio, todo serio.

Esta vida son dos días, hay que disfrutarla.

"Y fuera".

"La comunión que se está produciendo entre las mujeres en Almería

tiene su reflejo en los hombres que se han quedado en Bernuy.

Esta mañana, Luis, Juan y Manuel

vuelven a juntarse en la mancomunidad

para seguir trabajando mano a mano en la rehabilitación del edificio".

-"En la mancomunidad hemos estado hoy Luis, Juan y yo"

con el resto de las parejas que estaban haciendo cosas.

Hemos terminado de limpiar ventanas.

"Luis ha tapado con masilla las grietas de las paredes,

para poder lijar luego y pintar".

Puede quedar chulo.

-Chicos, Día de San Valentín.

¿Qué les habéis regalado a las novias, a la mujer?

¿O qué les vais a regalar? -Absolutamente nada.

¿Y tú? -Yo, una rosa.

-¿Solo una? -Una rosa para otra rosa.

Si no riegas la flor que tienes en casa,

vendrá otro a regarla.

Hay que cuidar.

Hay que cuidarla.

Oye, Juan. -Dime.

-¿Con cuántos años te casaste? -Con 18.

-¿Y tienes? -20.

-Oye, ¿y cómo te casaste tan joven?

-Cuando nos casamos, llevábamos saliendo cinco años.

-Ah.

-El estilo de vida de Juan, si a él le gusta, me parece bien.

No es mi estilo.

Él, trabajar y casa.

Y yo, estudiar, trabajar, salir, novia, para acá, para allá.

Y él es uno, dos y tres.

Y yo, hasta 100 o 200 algunos días.

¿Y tú, Juanito, qué?

Ya estás casado, tendrás que tener hijos, ¿no?

-Yo, sí.

-¿Te gustaría? -A mí me encantaría.

-Pero ahora, me refiero.

Tan joven y eso.

-Me encantaría tener niños,

pero por la situación económica que tenemos Aitana y yo,

no podemos.

¿Y tú? -No, no, no. Y casarme tampoco.

No me voy a casar, así que fíjate.

"Creo que sería buen padre".

Consentiría lo que debo consentir y tendría mano firme.

No dejaría que se torciera mucho. Porque...

-Me encantan los niños. -A mí también me gustan, pero...

Tú eres un niño todavía, cabrón.

-"La relación que tenemos ahora Manuel y yo..."

Antes era de lo típico de "hola", "adiós", "¿cómo estás?"

y, si acaso, tomarnos un chato en el bar.

Pero ahora estamos...

"casi todo el rato juntos, y la verdad es que no lo esperaba,

no me esperaba tener tan buena relación con ninguno"

porque yo soy un poco... un poco raro

y, no sé, yo soy así, lo pensaba de esa forma.

-A la tarde, subiré con Alberto.

¿Te quieres subir? -Si no tengo nada que hacer, subo.

-Vale.

"Lo que ninguno de los tres puede imaginar es

la sorpresa que van a recibir esa misma tarde.

Por primera y única vez desde que arrancó esta experiencia,

estas 40 mujeres tendrán la oportunidad

de llamar a casa desde Almería y hablar con sus familias".

(TARAREA)

(Móvil)

¿Sí?

-Hola. -Hola.

-"Hola, cariño". -¿Qué tal estás?

-Yo, muy bien, ¿y tú?

-Madre, ¿eres tú seguro?

Estaba sorprendido porque no parecía ella,

estaba supercalmada, superrelajada: "¿Qué tal, hijo?".

Digo: "No es ella".

Esa no es tu voz.

-Que sí es mi voz. Es que estoy emocionada.

-Ah, bueno, sí que puede ser.

(Móvil)

¿Sí?

-Hola.

-Hola. -"¿Qué tal?

¿Cómo estás?". -¿Quién es?

-¿Eres tú?

-Soy yo, sí. ¿Qué tal, amor?

-Bien. A ver, echándote de menos, pero bien.

"Tengo aquí a las enanas ansiosas"

por hablar contigo.

-Hola, mami.

-"Hola, amor, ¿qué tal?".

-Hoy hemos comido puré de calabacín y pescado.

-¿Puré de calabacín y pescado?

¿Habéis comido pizza, hamburguesa...?

-"Todavía no".

-"¿Y perrito?". -Aún no.

-"Ah, bueno".

-A ver, no hemos mentido, pero tampoco hemos dicho todo.

(Móvil)

¿Sí?

-"Hola".

-Hola. ¿Qué tal?

-Muy bien, ¿y tú?

-Muy bien. ¿Dónde estás? -He estado jugando al golf.

-¿Has jugado al golf?

-Bueno, no he jugado, he intentado jugar.

-"Me sentí superfeliz.

Y que me dijese que estaban a gusto, que se lo estaban pasando bien,"

en parte, también me... me tranquilizó un poco.

-Hola, tesoro. -Hola, Nuria, ¿qué tal?

-Bien. ¿Me echas de menos, o todavía no?

-No, todavía no. -¿Todavía no?

-No.

-Estamos muy bien, lo pasamos genial y nos reímos mucho.

-Vale.

-Que te quiero muchísimo, Juan. -"Y yo".

-"Y yo" no, dímelo tú.

-Que sí, que te quiero mucho.

(Móvil)

¿Sí?

-Buenas tardes. -Hola, buenas, ¿qué tal?

-Muy bien, ¿y tú? -"Bien".

Aquí tranquilitos, en casa, tu hija y yo.

-Tan a gusto. ¿Qué tal está? -"Muy bien. Muy bien".

¿Quieres hablar con ella?

-Sí, porfa. -"Venga".

-"Roci". -¿Quién es?

-"Rocío". -Dile hola a mamá.

No quiere.

-"Rocío".

Hombre, me apetecía escucharla, porque quería escucharla.

-Pues no quiere decirte mucho.

Está viendo los dibujos. Ya la conoces.

-"¿No me vas a decir nada?".

-Se está escondiendo.

-Está en su mundo.

Es su momento dibujos, olvídate de que hable con nadie.

-¿Qué tal?

-Yo, muy bien, genial.

-¿Sí? -"Estupendo".

Con muchas actividades.

Ayer fui a la discoteca.

-¿Sí?

-Sí.

No paré de bailar.

-No se ha ido nunca sin mí de vacaciones,

así que tiene que estar en la nube.

Los típicos bailes que se echa ella, con su cerveza sin alcohol.

¿Te has pillado al ruso?

-¿Me busco un novio? -Sí, un ruso.

Uno cualquiera no me vale. -¿Tiene que ser ruso?

-Son magnates del petróleo. -Te voy a pedir un favor.

-A ver, cuéntame.

-Que saques mi chaqueta de la lavadora.

-La he sacado y la he tendido. -¿La has sacado y la has tendido?

-Hombre, hombre.

-Eres un cielo, hijo.

Es que, bueno, Manuel, no me lo puedo creer.

Me he quedado alucinada, no me lo puedo creer.

No sé si cuando llegue me llevaré una sorpresa

y haya metido algo más a lavar,

y la chaqueta amarilla igual ha salido roja.

¿Me echas de menos?

-A ratos. Estoy bien, mamá.

"Estoy cómodo".

Me alegra hablar contigo. -Pero me echas de menos.

-Eres mi madre, cómo no echarte de menos.

No me emocioné. Sí que me puse algo sentimental, pero se acabó.

-Un beso muy grande. -Un beso. Te quiero, madre.

-Adiós, cariño. Un abrazo. -Hasta luego.

Quiero que disfrute

y no quiero molestarla ni que me moleste ella.

Esta semana; el resto ya, sí, que me moleste lo que quiera.

(LLORA)

Me he emocionado.

Me gusta mucho oírle.

-"Que te debo una gorda, que esto es espectacular".

-¿Sí? -El mejor regalo de San Valentín.

¿Sabes que es San Valentín? Siempre se nos pira.

-¿No has recibido nada?

-Eh...

-Mira a tu lado.

-¿El qué? ¿La rosa? ¿Esta es tuya?

-Hombre, claro.

-"¿Y cómo la has mandado?".

Oye... -"Por telepatía".

-Qué malo eres.

Luis, en el nacimiento de Naiala, me regaló un ramo de rosas rojas.

En el de Elsa, fue otra separada.

Y... esto pues es el presagio

de eso, del nacimiento de una...

de una manera nueva de familia.

Vamos a decirle adiós. Venga, mamá.

(LOS TRES) ¡Adiós! -"Adiós".

-Me hace mucha falta.

La verdad es que sí.

La verdad es que...

sentir su falta es...

es duro, es duro.

-"¿Duerme con el móvil, con el padre, o cómo duerme?".

-Duerme encima del padre.

-Vale. Ya me ha sustituido. Muy bien.

-Y luego, el padre la coge y la lleva a la cama.

Solo el hecho de hablar con ella es una tranquilidad,

porque yo...

el miércoles decía: "Si estamos a miércoles,

no llega nunca el sábado ni el domingo.

Me va a dar algo".

-El domingo os veo ya, ¿vale?

-Vale. Un besito. -"Un besito".

-Que te quiero, que te quiero mucho.

-Y yo también, os quiero. Chao. -Chao.

-No escucho los dibujos.

-¿No escuchas los dibujos? ¿Por qué no has hablado con mami?

Me ha dicho que te va a traer un regalo.

Le he dicho que tiene que ser muy grande.

-Él promete y yo tengo que hacer.

A ver dónde me busco la vida para encontrar un regalo grande.

-¿Te estás relacionando con los de Bernuy?

-"Sí, hemos estado haciendo unas cosas".

Que hemos estado todos juntos.

"Ya veréis cuando lleguéis".

Y hemos estado todos juntos, pero muy bien todo.

-"Juan es muy cerrado, y que hable con los del pueblo es un gran paso".

Y nos viene muy bien a todos.

Necesitábamos, tanto nosotras como él, comunicarnos con el pueblo.

"¿Tú cómo estás de ánimos?".

-Yo estoy bien.

Por la noche es cuando más te echo de menos

"porque no puedo abrazarte, pero abrazo a Luque y a Nana".

No es lo mismo, pero...

-"Lo que más me ha gustado es que lo está pasando bien".

Que está haciendo cosas y está tranquilo.

Lo demás ya me da igual.

Te quiero mucho. -"Te quiero un montón".

-Vale. -Hasta luego, mi amor.

-"Adiós".

-"Cuando colgué el teléfono, de toda la semana,"

es cuando más he echado de menos a Aitana.

"Más tarde, en el Bar de Abajo,

Rober deberá recurrir al teléfono por razones bien distintas.

El jueves es día de tapeo en el pueblo,

y le toca enfrentarse a una cocina que apenas ha manejado esta semana".

¿Tercio?

-A Roberto le veo bien.

A lo mejor le falta experiencia; normal, no lo ha hecho nunca.

No se le puede pedir más. -Rober, ¿qué tal lo llevas?

-Si sé cómo se da y poner el fuego y poner el gas, pero no encenderla.

Me dijo que con una cerilla debajo, pero la pongo por debajo

y muevo el gas para los dos lados y no enciende en ninguno.

Manuel me dio un consejo; lleva dos años estudiando Cocina.

Siempre le ha gustado cocinar.

La... plancha, ¿tú sabes cómo se enciende?

¿Cómo? A ver.

¿Sí?

Vale. He dado con ello, he dado con ello.

Venga, anda. Adiós. Gracias.

-El pincho estrella es un huevo frito con patatas y un trozo de beicon.

Con un par de huevos vamos cenados a casa.

-Claro. -De pincho.

-A Rober le vi muy suelto.

No estaba agobiado, para nada.

-Lo que más me preocupa es el huevo, que no sé cómo me quedará,

pero saldrá adelante seguro.

"Se me ha esparramado un poco al principio,

pero le he dado con la espátula y no ha salido adelante.

A tomar por culo.

No he cocinado en mi vida, pero más o menos me va saliendo.

"Si Cristina lo viera, yo creo que se quedaría más tranquila".

Más tranquila.

-Eh, mira, aquí le tenemos.

-Juanito, ¿cómo lo llevas? ¿Has hablado hoy con la mujer?

-¿Qué? -¿Has hablado con la mujer?

-Sí. -¿Te han dejado?

-Me ha llamado. -Está como Dios.

Dice que si se queda otra semana, no le importa, ¿no?

-Nada. Pero ni a ella ni a mí.

-Ni a ella ni a ti, ¿no?

"Cae la noche sobre Bernuy

y siguen las llamadas sorpresa en los hogares.

Aunque en algunos casos, la prohibición expresa

de comunicarse con las mujeres durante esta semana

provoca casi más confusión que sorpresa".

(Móvil)

¿Quién llama a estas horas?

-Dígame. -Hola.

-Hola.

-¿Qué tal?

-¿Quién es?

-¿Quién soy? ¿No me conoces?

-No, pero ahora no puedo. -"Ah, ¿que ahora no puedes hablar?".

Yo creo que sí.

-¿Sí? -"Sí".

-Tenía ganas ya de escucharla y de hablar con ella.

Pero como tampoco se pueden contar todas las cosas por teléfono...

-Dos por cuatro. -Jopé.

(Timbre)

Mira, me llaman. -Pues cógelo.

-¿Te gano por cuántos?

-Por tres. -¿Sí?

-Hola.

-¿Vane?

-¿Sergio? Hola.

¿Por qué me cuelga? -Era mamá.

(Timbre)

Mira.

-Cógelo.

-Que no puede hablar con ella.

-"Ir a coger el teléfono y ver que era mi mujer,

no podíamos hablar,"

no sabía si podía cogerlo o no.

Cuando ya veo que sí, que insiste y que sigue llamando,

digo: "Le voy a coger".

-Hola, chicos. (NIÑOS) Hola.

-¿Quién es? -Hola. ¿Qué tal?

(NIÑOS) Bien. -"¿Todo bien?".

-"Sí". -¿Me echáis de menos?

-"Sí". -"Un poco".

-Vale. Yo también.

-Estás llorando.

Espera, dile hola a Axel, que a ti sí que te hace caso.

Dile hola. -Hola, hola.

-Ostras. -"Hola".

-Mira. -"¿Qué?".

-Ay. A tu padre no le ha hecho caso, pero a ti sí.

"Está mirando... está mirando el teléfono".

Ay, y se ríe, Héctor.

Ay, es el tate. Se ha reído.

Es que es ciego por Héctor, y se le ha visto.

Es que le ha cambiado la cara, se ha reído cuando le ha oído.

-"¿Qué tal el cole?". (NIÑOS) Bien.

-"¿Os estáis portando bien?". -He sacado un 9 en Lengua

y un 10 en Cálculo.

-¿Un 10 en Cálculo y un 9 en Lengua? -Sí.

-Vaya máquina que eres.

-Hombre, fue muy emocionante.

Los niños se pusieron muy contentos.

-¿Qué tal lo está haciendo papá? ¿Lo está haciendo bien o mal?

-Sí, bien. -¡Bien!

-¿Lo está haciendo bien papá? -"Sí".

-¿Superbién? -Superbién.

-"Os tengo que dejar". -Vale.

-Que acabéis bien la semana, el domingo nos vemos.

-Vale, igualmente. -Ya queda menos.

-Dadle un beso muy grande. -Un beso muy grande, chicos.

(SE TIRAN BESOS)

-Hala, adiós. -"Adiós".

-Cuelgo. -"Adiós".

-Qué guay.

-Ya no estás malo. Te ha llamado mamá y se te han pasado todos los males.

Macho, ¿qué será esto?

-Sí que sigo malo.

-¿Sí?

Pero más contento. Sí, ahora, claro.

-Cuando escuché a mamá, me sentí fenomenal.

-Esta noche, duermes en tu cama. -No.

-Sí. -Que no.

-Sí, sí. -Que no. Que no.

Que sí, que sí que tenía ganas de escucharla.

-¿Sí?

¿Y más de verla?

¡Hombre!

-¿Qué les va a hacer a tu hermano cuando le veas?

-Pegarle un abrazo.

Fuerte.

-¿Cómo le vas a dar el abrazo? -Más.

-¿Cómo? A ver. -Que no, a ti no.

-No ha colado, ¿eh?

Deja de hacer el tonto.

Te estás jugando la maquinita el fin de semana.

(HÉCTOR ESCUPE)

Puaj.

-Ha llamado tu madre y ya la jodiste.

Vaya lavados. Vaya lavados.

"Como habló por teléfono con su madre y demás,"

pues se puso más rebelde.

"A la hora de acostarse, me costó que se lavase los dientes".

-¿Mmm?

¿Qué? -Qué desesperante. Vamos.

-¿Desesperante? Desesperante serás tú.

-Venga.

A la piltra.

Héctor, ya.

A ver esta, a ver cómo se enciende.

Ahí.

¿Vale? -Vale.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-Y no me llames en toda la noche. -Que vale. ¿Y si quiero?

Pues te llamo.

Vas a venir, ¿eh?

-Sí, en un rato.

-Ay, qué a gustito.

"Una de las casas donde más se acusa la ausencia de las mujeres es

la de Carlos y su hijo adolescente Jorge.

Una casa especialmente apagada y silenciosa

desde que se marchó Gloria".

(Móvil)

Está sonando un móvil.

-Pues el mío no es.

-¿Hola?

-Holi. -¡Coño!

(AMBOS RÍEN)

-"¿Qué tal?". -¿Qué pasa?

-"Estás viva". -Muy bien.

-Espera. -"¿Está Jorge?".

-Sí. -"Pon el altavoz".

-Espera, que le pongo.

"¿Cómo se pone? ¿Quién es?".

Escucha. -"¿Quién es?".

-¡Mamá! -¡"Mamá"!

¿Qué pasa, tíos? -¿Qué tal? ¿Dónde estáis?

-En Almería. -"Joder, cómo vivís".

-No te creas, sufrimos mucho.

No lo estamos pasando muy bien. -"¿No?".

Que sí, hombre. ¿Estás bobo? -Pobrecitas.

-"Es que, vamos..."

Eres tremendo. ¿Qué tal vosotros?

-¿Me has comprado el recuerdo?

-No te he comprado nada.

-Me han dicho que las mujeres han llamado por teléfono.

Como es el Día de los Enamorados, las han dejado llamar.

Y yo he dicho: "No me ha llamado nadie a mí".

Digo: "Esto no me cuadra a mí, esto no va bien".

Pero bueno.

No le habrán dejado llamarme, digo yo.

¿De qué le hablaría? De lo que hablamos diariamente,

de lo que hemos hecho, cómo lo llevamos.

Y, sobre todo, le diría que la quiero.

Que hoy es el día.

-¿Viste al Madrid ayer?

-Jorge, no veo al Madrid. -Yo qué sé.

-"Sé que ha ganado porque lo he visto en el periódico del bar".

-¿Y cómo ganó? -¿Cómo jugó?

-"Mal".

-Qué conversaciones tenemos, de fútbol.

"Lo de Jorge con el fútbol empieza a ser preocupante".

No sé si tendremos que hacer algo, porque... joder.

Se nos está yendo de las manos.

-¿Vas a ir a ver algún partido del Almería?

-No me llevan a ver el fútbol.

-Ve por la ciudad y haces cultura general.

-Sí.

Cultura general, sí, hago cultura general.

"Un chaval de 15 años, lo del teléfono con su madre...

Por Whatsapp, genial, pero muchas veces es:"

"Vale, sí, vale, hasta luego".

He entablado conversación y me ha hecho mucha ilusión,

y más estando junto con Carlos.

-El Betis ha empatado.

-Más fútbol. -"¿Quién?".

-Ay.

(Móvil)

Hola. -Hola.

¿Qué tal? -Bien. ¿Dónde estás?

-Ah, ando por ahí. ¿Qué tal?

-"Yo, muy bien". -Cuéntame.

-Pues nada, haciendo la cena. -"¿Y qué tal lo llevas?".

-Bien.

-"¿Quieres que vuelva?". -"Sí. Ya queda menos".

-El domingo me lo dedicas. El domingo llegamos.

-Sí, el domingo libro.

-El domingo libras. Muy bien. -"Claro. Faltaría más".

-Echo mucho de menos la sensación del contacto con Fernando.

"Sin poder llamar, aunque sea para decir: 'Hola, estoy aquí'".

Yo tengo claro que a él le necesito.

Y creo que él también me necesita a mí.

¿Recuerdas qué día es hoy? -"Sí, sí, claro".

Hombre, y mucho.

-"Ah, vale, vale".

-"Mucho". -Qué bien.

Sabes que los días y las fechas se me olvidan.

-Ah. -"Me acabo de dar cuenta"

que es 14 de febrero. -Si ya te lo recordé yo.

-"Madre mía".

-Ha habido siempre en mi vida...

tres personas importantes.

"O cuatro o cinco, las que tú quieras".

Mi amiga, mi esposa, mi amante, mi novia,

y todas tienen el mismo nombre: Inmaculada.

-¿No me dices nada más?

(AMBOS RÍEN)

-Es que se entera todo el mundo. -"Cobarde".

-"Cuando vuelva Inma, creo que irá mejor la cosa.

Todavía. Porque yo sé lo que tenía,"

lo que tengo y lo que tendré.

"Pero vamos, te das más cuenta lógicamente en estos días,

piensas más en ello".

Que nos han dejado llamar, chicas. A nosotras al menos.

¿A vosotras también? -Sí, he hablado con Jorge y Carlos.

Más guay. -¿Qué tal?

-Más majetes. Bien, sobreviven.

-Manuel me ha dicho que me eche un novio ruso.

-Para que te vayas bien lejos.

-Digo: "¿Por qué ruso?".

Dice: "Porque tienen mucho dinero los rusos".

(TODAS RÍEN)

-Pero no vuelvas, quédate aquí con el ruso.

-Ya sé que todo está bien en casa.

Me quedo otra semana más y fuera.

-Yo tengo sentimientos encontrados.

Estoy contenta porque estoy bien y me lo estoy pasando genial

y estoy haciendo muchas cosas, pero me entra la otra parte, la de...

"ahí está el otro pobre".

Básicamente, que estoy gilipollas y ya está.

-Y ya se pone Héctor conmigo, me ha contado dos cosillas y tal:

"Venga, que te paso con papá. Adiós".

-¿Has llorado? -No, no he llorado.

-Bien. -¿Tú sí?

-¿Tú has llorado? -No. He salido feliz como una perdiz.

-Cuidado. Ella no llora.

-Lo que les he dicho mogollón es "gracias, gracias".

Porque claro, al fin y al cabo,

ha tenido que ser en equipo para que estemos aquí.

Pues un brindis por estos chicos.

-Es verdad.

-Que se han ocupado para que nosotras nos desocupemos.

-Voy a tener que pagar.

-Chicas, por los chicos.

-Sí, eso es.

"Así termina este quinto día de separación

en esta última noche antes de enfilar

la recta final de 'Siete días sin ellas'".

-"Me encantan los caballos".

-"Estoy aquí cada fin de semana". -"¿Sí?".

-"No me gusta ir de compras".

Bua.

Normalmente, la madre hace estas compras con ellas.

Entonces... -Hay que ponerse,

que las madres no damos para todo.

-Cuando eras pequeña, has visto que la que lleva las cosas en casa

siempre ha sido tu madre. -Hay que terminar con el patriarcado.

-Y tiene que ser ya,

porque yo entiendo que el mundo está fatal.

-"Quiere hacerse una raya o algo así en el pelo

y pintárselo de rosa".

-"Es que Jorge es un capullo".

Aprovecha que no estoy para sacarle a su padre de todo.

-Entrad, tenemos malas noticias.

Está castigado de tal manera que no hay ni cena ni juegos ni nada.

(LLORA)

-Yo no me quiero ir, quiero quedarme otra semana.

-Pero nos llevan.

-Y tú te casaste y dejaste a estos cabrones de lado.

-Tenía otros entretenimientos.

-Digámoslo así, ¿no?

-Yo juraría que primero se pinta el techo y luego, las paredes.

Pero bueno. -Se pinta primero el techo.

-Me voy, estoy hasta las pelotas.

7 días sin ellas - Programa 4: Evolución y cambios

19 ago 2019

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