Televisión Española culmina la celebración de su 60º aniversario con una gala especial en la que el humor y las actuaciones musicales son los protagonistas. Raffaella Carrà es la encargada de presentar la gala Mónica Naranjo, Marta Sánchez, Diana Navarro, India Martínez, Ruth Lorenzo, Santiago Segura, Carlos Latre, Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes, entre otros, no han faltado a esta "Gala 60 años juntos" en la que se repasan las seis décadas de TVE.

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Fortunata y Jacinta - Capítulo 3 - ver ahora
Transcripción completa

-Yo...

Bien, señora... Estoy agradecido a sus bondades,...

...pero la señora no sabe que estoy desnudo,...

...que esta ropa que llevo se me está deshaciendo...

Si tuviera unos pantalones viejos del señor don Juan...

Sí, buscaré. Venga usted otro día.

-Porque la señora doña Guillermina...

...nos socorrió con bonos de carne y pan...

...y a la Nicanora le dio una manta...

...que nos viene como bendición de Dios.

Descuide, yo le buscaré esos pantalones.

-Agradecidísimo, señora.

Mire, se lo digo con la mano puesta en el corazón,...

...pero más me convendría ropa de niños que de hombre.

Yo no tengo niños. -¿Ah, no tiene niños?

Dios no sabe lo que se hace.

Bueno, puedo pedir a mis hermanas. Ellas tendrán.

-Mil y mil cuatrillones de gracias, señora.

Algunas ropas de abrigo, como las que repartió...

...el otro día doña Guillermina no nos vendrían mal.

¿Repartió prendas y se olvidó de usted?

Vaya, ya le diré yo unas cuantas cosas.

-Lo mejor fue para los hijos de la señora Joaquina:

capuchones de lana, medias y otras cosas.

Bueno y también para Pitusín.

Pero a ese no quiero quitarle la preferencia.

Comprendo que lo mejor ha de ser para él,...

...porque es de la familia.

¿Qué quiere decir? ¿De quién habla usted?

-El Pitusín es un niño de tres años.

Es hijo de una tal Fortunata. Mala mujer, señora, muy mala.

Guapetona, pero muy loca. El niño vive con Pepe Izquierdo,...

...un hombre de bien, vecino y tan desgraciado como yo.

Recogió a la criatura porque su madre la quería tirar.

Pero eso que usted dice ¿es verdad o es locura de usted?

-Yo le juro que lo que le he dicho es el santísimo evangelio.

José es un hombre de bien que tuvo platería...

...en la Concepción Jerónima.

Yo no sé si fue allí donde nació el Pitusín.

Lo que sí sé es que es hijo de su marido de usted,...

...del señor don Juan de Santa Cruz.

Usted está loco. Usted es un embustero.

¡Márchese!

-Si no me cree, puede enterarse en la vecindad.

¿Dice que ese José tenía una tienda de regalos?

-Sí, sí, señora, una platería... No quiero saber nada.

¡Váyase!

¿Qué te pasa? ¿Qué tienes?

Jacinta...

Estoy aquí hecho una plasta.

Y aburrido.

Cuando vienes a verme, pones cara de juez.

Cámbiala, por favor.

¿Qué haces ahí detrás?

Parece que estás lela. Ven acá.

¿Qué quieres?

Cariño, sigo teniendo frío.

Abrígate bien.

Jacinta, ya no haces caso al sinvergüenza de tu marido.

Celebro que te conozcas. ¿Quieres algo más?

Que tú me quieras y me cuides.

Acércame el agua.

¿Crees que tengo temperatura?

De pollo asado.

No tienes más que impertinencias, como los chiquillos.

Cuando venga la correspondencia, quiero que me la leas.

Tengo ganas de saber cómo se desenvuelve Salmerón.

Luego, me leerás "La época".

-¡Oh! A la cama, niño, a la cama.

Es ya de noche, te vas a enfriar ahí.

Voy a preparártela.

Jacinta, ponme un pañuelo en la garganta,...

...si no te importa; uno de seda.

¡Ah! No me aprietes tanto.

Mamá, pónmelo tú, por favor.

No muy fuerte. -Voy.

Ah.

Así, ¿eh?

Tengo que contarte algo, ¿vendrás?

-¿Es importante? Sí, muy importante.

¿Vienes? -Sí, claro.

No, no vengas, pasaré yo.

Algarabía.

-Eh, chiquillos, venid acá.

¿Eres tú del señor de Ido? -No.

-Soy yo. -¿Está arriba tu padre?

-Sí. -Anda, acompáñanos.

-¡Eh, tú, que me estás mojando la ropa!

-¡Qué delicada! -¡Cállate!

-¡Señá Mariana!

¿Ha visto que nos hemos traído sopa en la enrabadilla?

Risas. -Señoras, cada una a su trabajo.

Y dejen en paz a quien no se mete con ustedes.

(LOS NIÑOS CHILLAN)

-¡Agua va!

-¿Qué? ¿Te asustas, niña bonita?

¿Qué creías? ¿Que era el Palacio Real?

Para venir aquí se necesitan dos cosas:

caridad y estómago.

En el nombre del padre, ¿has visto?

Vamos, quita, quita de ahí.

-Te voy a romper la cara.

-Cochino, canalla, pero mira cómo te estás poniendo.

-Pero, rediós,...

...señá Nicanora, ¿por qué deja sus condenados...

...faroles a los niños?

-Pasen, pasen las señoras.

Me encuentran hecha una compasión.

-Pero ¿qué hace usted, mujer, con esa pintura?

-Es que soy lutera.

-Somos luteranos.

Pintamos papel de luto.

El almacén nos paga un real por cada uno.

Y nosotros ponemos el tinte.

Trabajando todo el día podemos ganar de seis a siete reales.

Ahora los tiempos están malos, ¿eh?

O no se muere nadie o no les echan papeletas.

-¿Las suscripciones por entregas no os dan para comer?

-José tiene muy mala suerte, vende muy pocos libros...

...y si lo hace es a gente que no le paga.

-Tienen que mandar a los chicos a la escuela.

-No los mando porque me da vergüenza que salgan a la calle.

-Os daremos alguna ropa. -Dios se lo pague.

-¿Y el mayor, gana algo?

-Sí, señora, gana cinco reales en una imprenta.

Pero quiere ser torero, ya ve usted.

La Rosita está aprendiendo el oficio de peinadora.

Alboroto de niños. Voy a ver qué pasa.

-No veas cómo os habéis puesto, cochinos.

Que lo laven. ¿Por qué no lo lavan?

-Anda, pues sí que está bonito Juanín, ¿eh?

Y esta señora que quería darte un beso.

¿Y ese señor Izquierdo dónde está?

Tengo que hablar con él. ¿Dónde vive?

-Yo lo pondré en su conocimiento.

La puerta de su domicilio está cerrada herméticamente.

-Otro día vendremos, ¿no? Sí, pero, por Dios, que lo laven.

Debe estar pasando un martirio horrible.

Di, tontín...

¿Quieres que te laven?

-Sabía que iba a venir, tocayo.

A lo mejor podemos celebrar algo, ¿no?

-Pero sepa que sólo llevo un... duro.

De modo que no se corra mucho.

-Lo voy encargando.

Eche ahí.

Tocayo, mire que me alegra mucho verle porque tengo...

...que darle una noticia de mucha importancia.

Ayer estuvo en casa doña Patricia y preguntó por el niño.

Y le vio, no le vio porque el pobre iba todo pintado de negro.

Preguntó por usted; pero como usted no estaba,...

...pues quedó en volver.

-¡José, viva la república!

-¡Rehostia con la república!

Vaya porquería.

No colocarme a mí... ¡a mí!

Que fui el individuo que más bregó por ella en esta jodida tierra.

Es lo que se dice: "cría cuervos...".

¿En el 55 qué hice?

Batirme en las barricadas como todas las personas decentes.

En el 56 era teniente de milicianos.

Y hasta O'Donell me tenía miedo.

En el 66, cuando lo de los artilleros,...

...estuve pegando tiros en la esquina de Leganitos.

En el 68, estuve de guardia en los bancos...

...para que no robaran.

Y luego toca la recompensa, pido un triste destino...

...y qué me dan. ¡N'a!

Ni para comer.

Me caso,...

...muere la Demetria, y vuelvo a pedir un destino.

Pero esos mequetrefes dicen que no obtienen colocaciones.

Un día pedirán que les ayudemos; pero yo... no me pienso menear.

¡Si se hunde la república, que se hunda!

¡Si se hunde el jodido pueblo, que se hunda también!

Dicen que le van a traer a Alfonso.

Al Chasco. Por mí que lo traigan.

Me da igual lo blanco que lo negro.

Bastante pasé yo.

En Barcelona... si no es por mi sobrina Fortunata...

...no lo cuento.

Es una buena chica.

Con los cuartos que me dio, trinqué el tren y volví a Madrid.

-Entonces recogió usted a ese niño.

-Entonces, tocayo de mi alma, viendo que me querían meter...

...en el estaribel y enredarme con los curas,...

...tomé el olivo y me largué a Cartagena.

Allí me querían hacer "menistro" de gobernación.

Y dije que nones.

Salíamos con los barcos por aquellos mares de mi alma.

Entonces, pues quieras o no,...

...me enzarzaron a "tiniente de navío"...

...y estuve a las mismas órdenes del general Contreras,...

...que me llamaba de tú.

Aquello era un tío.

Parecía mismamente el gran turco con su gorro colorao.

¡Qué tiempos! ¡Alicante, Águilas!

¡Pelotazo va, pelotazo viene!

Para qué les voy a contar.

Me najo de allí, vuelvo a mi Madrid muy calladito, tan fresco...

¿Y a mí qué?

Me presento a esos teólogos mequetrefes y les digo:

"Aquí me tenéis.

Aquí la personalidad del individuo verídico...

...que se pasó la vida...

...luchando como gato panza arriba por las libertades.

¡Matarme, hostias, matarme!

Ya que no queréis colocar".

¿Usted me hizo caso?

Pues ellos tampoco.

Y yo digo que es menester acantonar a Madrid,...

...y prenderle fuego a las Cortes, al Palacio Real...

...y a los jodidos ministerios,...

...al Monte de Piedad, al cuartel de la Guardia Civil...

...y al depósito de aguas.

Y después, hacer un racimo de horca con Castelar,...

...Pi, Figueras, Martos, Bicerra y los demás...

...por moderados, coño, por moderados, ¡por moderados!

-Usted es un desgraciado porque no le hacen justicia,...

...pero yo lo soy más porque no hay desdicha mayor...

Todo se puede conllevar menos la infidelidad conyugal.

-Hombre... -¿Porque ha de echar sobre mí...

...la sociedad esta befa, no siendo culpable?

¿Es que no soy modelo de esposo y de padre?

-Es verdad.

-¿Cuándo he sido yo un adúltero? ¿Cuándo?

A ver, que lo digan.

¡Chis! Quieto, noble amigo.

Estimo su ayuda, pero debo ir solo.

Los cogeré in fraganti.

-Hombre, yo... -Silencio.

La ley me autoriza para hacer un escarmiento horrible,...

...siniestro. ¡Silencio, amigo!

(LOS NIÑOS DISCUTEN)

-¿Ya estamos otra vez con el maldito dengue?

¡Ay! Pobrecito, viene perdido. -¡Adúltera!

-Tú has comido, ¿verdad?

Buena la hemos hecho. Si pesco al que te convidó, lo mato.

Venga, trae. -Papá, no nos asustes.

Quítate de la cabeza esas andróminas.

-Venga usted acá. -¡Ay!

-Lo he visto, no lo vas a negar.

-¿A quién has visto tú? -¡Al duque!

-¿Al duque? Sí, aquí lo tienes. Es que no me acordaba. Espera.

Toma, toma.

Ya puedes escabecharnos. Dale, estamos ahí.

Sácanos el mondongo. -¡Adúltera!

-Dale, dale. -¡Muertos los dos!

Ya estoy vengado.

Mi honra.

-Ya pasó lo peor.

Pobre ángel, se pone así siempre que come.

Qué cosa más rara. -Sí. Siempre que come carne.

Dicen que es uno de los enemigos del alma.

Siempre que toma carne, le sale ese dengue.

Dice que se la pego con un duque. Fíjense.

Miren que yo con esta facha...

Perdone, yo quisiera hablar con el señor José Izquierdo.

(CARRASPEA)

-Para servirle.

¿De quién es ese pelo? -De la hija de mi mujer.

¿Dónde está? -En el cementerio.

Anda, piojín, da un beso a la señora.

Se espanta de las personas finas.

Señor Izquierdo, ¿tiene por aquí un retrato de su sobrina?

¿Por qué le tiene tan desabrigado?

-Soy pobre, señora. No me quieren colocar por decente.

-¿Pero es posible que no tenga...? -Absolutamente.

Te voy a traer unas botas muy bonitas, ¿eh?

Señor Izquierda, sé quién es la madre del niño.

Está visto que usted no puede criarlo ni educarlo. Me lo llevo.

-Yo verídicamente le tengo ley.

Socórrale la señora por ser de la casta que es.

Colóqueme a mí y yo le criaré.

No, esos tratos no me conciernen.

Seremos amigos a condición de que me lleve...

...a este ángel a mi casa.

Yo le protegeré a usted.

¿Qué quiere, una cantidad?

-Si la señora me logra una cosa. A ver qué cosa.

-La señora se aboca con Castelar, con el Sr. de Pi.

Déjeme a mí de pi y de pa. No le puedo dar ningún destino.

-Pues si no me dan la administración del Pardo,...

...el niño se queda aquí.

No pide usted nada.

Hablaré con mi marido. Él reconocerá al niño.

-¿A quién quieres tú, piojín?

Yo no le impediré que le siga queriendo.

Ni que le vea alguna vez.

En cuanto a lo del Pardo, tampoco le digo que no.

Podría ser. No sé.

Lo mejor sería una cantidad.

Me parece que está la patria oprimida.

-Me pasé la vida bregando porque los españoles sean libres.

¿Todavía más?

Ten.

No, tonto, si tengo más.

-Putón.

Qué cosas le enseña usted.

-Vaya, piojín, no digas expresiones.

¿Me quieres?

-Dile que sí. -Sí.

-Pero a cuenta de que no te vas con ella.

Porque a tu papá le tienen que dar una administración.

-Señoritas, queríamos hablar con ustedes un momento.

Hacerles saber que tengo los hijos descalzos.

-Yo tengo cinco y estoy en cinta.

No puedo ir a la fábrica de tabaco donde trabajo.

-Mi marido se cayó del andamio.

Hace tres meses que está en el catre.

A veces, echa sangre por la boca. No tenemos a nadie que nos ayude.

Haré lo que pueda. -Por favor.

-Señora.

¿Ha visto usted mi delantal?

Sí, ya lo veo.

Estás muy guapa. -Lo estreno hoy.

No lo mancharé porque no bajo al patio.

¿De quién eres? ¿Cómo te llamas? -Adoración.

(SUSURRA) Es hija de una mujer muy mala, Mauricia la dura.

Vivió aquí. La pusieron en las Micaelas, pero se escapó.

Ahora nadie sabe dónde anda. -Vive con su tía.

Sí, he oído hablar de ella. -La señorita Guillermina...

...la quiere mucho.

-Señora.

Yo no me pinté la cara el otro día. Tú no. Ya lo sabía.

Eres muy aseada. -Esos puercones...

...me querían pintar, pero no me dejé.

-Eres muy inocentona y no sabes tratar a esa gente.

Déjame a mí y estate tranquila, que ese niño será tuyo.

¿Qué pensabas tú ofrecer, 10 000 reales?

Pues me los das y, si lo saco por menos,...

...la diferencia es para mi obra. Lo que tú digas.

-Ahora, vete a descansar.

No pienses más en ello, déjame a mí.

-Nos ha tocado la lotería. -¿Qué dices?

-Que hemos ganado la lotería. Era un número muy bonito.

En cuanto el lotero me lo enseñó sentí la corazonada.

Tres cuatros, un cero y un ocho: tenía que salir.

-¿Cuánto? ¿Cuánto nos ha tocado?

-¡Nos ha tocado la lotería! -¿Cómo?

-He oído al señor. -¡Huy! Venga, daros prisa.

-¡Vamos! -¡Ay, qué alegría!

(SUSURRAN TRAS LA PUERTA)

-Los chicos jugaron dos décimos y se calzan 50 000 reales;...

...Villalonga, 25 000; Samaniego, la mitad...

Ah, ahora viene la morralla.

Deogracias, Rafaela y Blas...

...salen a 1200 reales cada uno;...

...el carbonero, lo mismo,...

...y Juana la cocinera gana 2400 reales.

(GRITAN Y RÍEN EMOCIONADOS)

-Juana...

¿Qué pasa? -Al señor le ha tocado...

...la lotería, señorita. Bueno, nos ha tocado a todos un poco.

¿Has oído? La lotería es el atraso completo.

La providencia de los haraganes.

Debería suprimirse. Mata el ahorro.

No te marches tú ahora. Ven.

Que lo celebren ellos.

Anda, cuida a tu enfermo.

Campanita de la puerta.

-Buenas tardes, señor. -Hola, guapa.

Pero ¿qué pasa? -Que nos ha tocado la lotería.

-¿A quién? -En la casa, a todos.

-El pobre Plácido no jugó esta vez.

Deberías incluirle en la lista pese a todo.

-Estuvo con el medio duro en la mano,...

...ofreciéndolo y retirándolo hasta que se lo gastó en anises.

-Pobrecillo. Ponlo en la lista. ¿Qué más te da, hombre?

Que sean felices.

-Hoy es día de fiesta en esta casa.

Hay que felicitarles a todos.

-Tú jugaste diez reales.

Te tocan, por tanto, 1200.

-No, si yo no...

-Si habrá nacido de pie que le toca la lotería sin jugar.

-Pero si yo... -Cómo tienes la cabeza, Plácido.

¿No recuerdas que me diste medio duro para que lo jugara?

-¿Yo?

Cuando usted lo dice...

Mi cabeza anda talmente ida.

Esto hay que celebrarlo.

Campanita de la puerta.

-Me he enterado de todo y comunico que cada uno...

...me tiene que dar el 25% para mi obra.

Si no Dios y San José les amargarán el premio.

-Mujer, el 25 es mucho para la gente menuda.

Consúltalo con San José y verás cómo me da la razón.

-Bueno, ya veremos. Eh.

¿Qué?

-Ya puedes vivir tranquila, el Pituso es tuyo.

He cerrado el trato: 6500 reales.

Lo que sobra de los 10 000 es para mí, ¿eh?

Que bien me lo he sabido ganar. Sí.

-El 25 para ellos, pero el 50 para ti, hereje.

Y punto en boca. Si no lo gastarás en botica.

Conque elige.

La lotería es la que me ha tocado a mí contigo. Eres el premio gordo.

¿Cómo te encuentras? Bien.

Por primera vez en 20 días estoy bien.

No me duele la cabeza, estoy sudando, pero no tengo frío.

No tienes fiebre.

A pesar de todo, no me puedo dormir,...

...me he desvelado.

¿Tú tienes sueño? No, tampoco.

Cuéntame algo. ¿Dónde has estado estos días?

¿Cuándo? Por la mañana...

...y alguno por la tarde.

Todo lo quieres saber.

Tengo derecho.

De compras. No me lo creo.

Es verdad.

Estoy haciendo un ajuar.

No te burles de mí.

¿Te lo digo o no te lo digo? Venga.

Pues allá va.

Voy a tener un niño.

Oye, esas cosas no son para bromear.

No es broma.

¿Lo sabe mamá? No, nadie.

Estás segura de lo que dices. Tan segura como si lo viera...

...y le sintiera correr por los pasillos.

Tan granuja como su padre.

Y ya sabes que va a ser niño. Sí.

Si fuera cierto, levantaba a toda la casa ahora mismo.

Dentro de... ¿cuántos meses?

Pronto.

¿Seis? No...

¿De cinco? (NIEGA)

¿Tres? Más pronto.

Oh, déjate de bromas. (RÍE)

Bueno...

Tiempo hay de que hablemos de estas cosas.

Ya te irás convenciendo. No te he creído nada.

Duerme ahora. Embustera...

Duerme.

Gritos del mercado. En el portal de Belén...

...hay estrellas, sol y luna,...

...la Virgen y San José y el niño que está en la cuna.

Ande, ande, ande, la Marimorena,...

...ande, ande, ande, que es la Nochebuena.

-Esta tarde tuve la palabra en la boca para contarle a Baldomero...

...tu locura, pero no me atreví. Él debe suponer, si es grave,...

...que doy de barato que ese muñeco sea mi nieto.

...que el trasto de su madre pueda reclamarlo y meternos en pleitos?

¿Cómo lo va a reclamar si lo abandonó?

-Eres una inocente. Pues si lo reclama no se lo daré.

Que lo he parido, a ver quién prueba lo contrario.

-No pienses locuras, tú tendrás que demostrar que lo pariste.

Cuando lo veas, entenderás por qué me lo traje.

-Necesito pruebas, pruebas muy claras.

(EL NIÑO PROTESTA) -Pero bueno...

(EL NIÑO LLORA Y GRITA)

Gritos y llantos del niño.

-Tía, se come las cáscaras de las naranjas.

-Da coces como los burros,...

...coge la ceniza y nos la echa a la cara.

-No he visto un salvaje igual. Lo domesticaremos.

-Se come las velas. -Tía, se orina en el suelo.

Ya irá aprendiendo, ¿no veis que se ha criado de manera distinta?

Vamos a conocer a alguien que te quiere conocer.

Antes te daré un trozo de mazapán. ¿quieres?

-Quiero patata.

Esto es una cosa rica. -Patata.

Anda, cómelo.

-¡Quiero patatas, hostias!

Bueno, luego te daré patatas si quieres.

-Hijo de mi alma, ven, ven...

Ven, rico. Ven, no tengas miedo, ven.

Hijo de mi alma.

Qué guapo eres.

Tesoro, da un beso a la abuelita. ¿Se parece?

-¿Que si se parece? Clavado, hija.

Clavado.

¿Qué duda cabe?

Me parece que estoy mirando a Juan cuando tenía cuatro años.

Por lo que hace esa mujer...

Bien se conoce en este espejo que es guapa.

Bien, hija...

A casa con él. No hay que precipitarse,...

...primero tienes que hablar con tu marido.

Yo tantearé al abuelo.

Es clavado... clavado. Y usted que dudaba.

-Qué quieres, hija, había que dudar.

La cosa... era muy delicada.

Yo sabía que en cuanto usted le viera...

Te voy a comprar un traje de marinero, con una gorrita...

...que diga Numancia; ¡pero no te escapes, hijo!

-El director del Tesoro acepta el préstamo consolidado...

...que está a trece y extiende el pagaré por el valor nominal,...

...al interés del 12%. Usted vaya atando cabos.

-Es escandaloso, pobre país.

-Hija, Baldomero no se nos muestra muy favorable.

Dice que es necesario probarlo, ya sabes, probarlo.

Y que lo del parecido será ilusión nuestra.

Veremos lo que dice Juan. ¿Van a tardar mucho en irse?

-No lo sé, intentaré echarles enseguida.

¿Hace mucho que se han ido? Sí.

Pero papá quería hablar conmigo, me ha pedido media hora.

¿Sabes de qué? Sí, sé de qué habéis hablado.

Tienes que decirme... Decirte.

Decirte que tus sentimientos son de ángel...

Pero tu razón allá por las nubes se deja alucinar.

Alma mía, te han dado un soberano timo.

Por Dios, no me digas eso. Te timaron de la manera más chusca.

Sólo tú que eres la misma inocencia puede caer en redes mal urdidas.

Si hubieras hablado conmigo...

No creo que el bruto de Izquierdo pueda ser capaz de...

O mucho me engaño y esto es cosa de...

El pobre Ido es incapaz. Ido cayó...

...en cuenta del negocio que podían hacer.

Juanín es tu hijo, no me lo niegues.

Te juro que no, ¿cómo quieres que te lo diga?

No, ese niño es hijo de Nicolasa.

La hijastra de Izquierdo.

Se murió de sobreparto.

Su hijo... ha de tener la misma edad que el mío...

Si viviese.

¿Si viviese? Ya ves que te hablo claro,...

...quiere decir que no vive.

No me has hablado nunca de eso.

Lo último que me dijiste fue que...

Qué sé yo, no me gusta recordar esas cosas.

"Pero se me viene al pensamiento sin querer", dijiste.

"No la dimos, intenté socorrerla pero no la pude encontrar".

Y era verdad... la pura verdad.

Pero más adelante, cuando llevábamos casados...

Un año, ocurrió algo que pensé que no debía contarte.

Hazlo.

Sólo recordarlo me pone los pelos de punta, pero voy a hacerlo.

Íbamos a la ópera y trajeron una carta para mí, tú me la diste.

Te escribía...

Hizo que me escribieran porque ella no sabe.

Yo pensé que, de fijo, había un muchacho por medio y acudí.

Te llamé porque no tenía a quien acudir.

Hiciste bien.

¿Puedo hacer algo por ti? ¿Llamar a un médico?

Ya no.

¡Se está yendo!

Jamás en mi vida he sentido como en aquella noche...

...la tristeza agarrada al alma.

Le compré la caja más bonita que pude encontrar...

...e hice que llevaran al cementerio en un carro de lujo.

Con dos caballos empenachados.

Iba con él el hombre de Fortunata nada más.

Yo le vi pasar por la red de San Luis,...

...calle Montera abajo...

...hasta que desapareció.

¿Qué pasó después?

Mientras el hombre iba al cementerio,...

...volví con ella.

¿Cómo es que vives con ese tipo y lo aguantas?

No tengo más amparo que él. Le estoy agradecida.

Por qué no me miras. No quiere que mire a nadie.

Y menos a ti.

Dime, ¿te pega?

Le estoy agradecida.

(NARRANDO) Se había desmejorado.

Está flaca, sucia.

Vestía de pingos que olían mal.

Y la pobreza, la vida de perros y la compañía de aquel salvaje...

...le habían quitado parte de sus atractivos.

Esperé a que volviera el hombre.

Y dejé que me diera un buen sablazo.

Aflojé los cuartos a condición de que se fuera.

Nada he vuelto a saber.

¡Pobre Juanín!

Tu madre también le encontró parecido.

Es un problema de imaginación. Además, tú le calentaste la cabeza.

No lo pienso abandonar, lo mande quien lo mande, es mío.

Claro, tu dinero te ha costado.

Debes dormir. Déjame.

-Hola, tocaya, buenos días. ¿Cómo están por aquí?

Y el monstruo, ¿se ha levantado? Sí, papá ha salido.

Sentirá no verle.

¿Tuvo usted mucho miedo? Dice Juan que se metió bajo un banco.

-¿Ha salido tan bien? No, se está vistiendo. Pase.

Ah, te esperaba.

Siéntate y cuéntame.

Ahora vuelvo. Tengo ganas de saber lo ocurrido.

-Antes de contarte lo de las Cortes,...

...te traigo un notición, ¡un auténtico notición!

-Pues que he visto a quien menos puedes figurarte.

Está aquí. Quién.

-Fortunata. ¡Fortunata!

-Y no tienes idea de cómo ha cambiado.

Está guapísima, elegante, transformada.

La sesión empezó por la tarde y se suspendió a las ocho.

Yo me acercaba a todos los grupos para oler aquel guisado.

El ministerio palanca se iba cociendo.

A todas estas, fuera de las Cortes se conspiraba.

Zalamero y yo salíamos por turno a dar noticia a Serrano,...

...a Topete y a otros de un piso de la calle de La Greda.

Le decíamos: "Mi general, no se entienden.

Aquello parece una balsa de aceite. Hirviendo".

Tumban a Castelar. Nos preguntaba: "¿Habrá votación?

¿Nos traerá el resultado?".

El resultado fue contrario. ¿Y si hubiera sido favorable?

-Bah, no se habría hecho nada, Después habló Castelar...

...y dijo... -Señorita. Perdón.

¿Dónde la viste? -En el café Prada.

Estaba con un hombre elegante.

Yo, hasta pasado un tiempo, no la conocí.

Fijo que ha estado en París.

Sin estar allí no se pueden hacer tales transformaciones.

Es fácil que no haya aprendido a leer, pero tiene un cuerpo único.

Y un busto de estatua. Sedas, terciopelos, sombrero...

¿Sombrebro? -Sí, nada de pañuelito a la cabeza.

Sombrero, y no sabes cómo le sienta.

Yo estaba pasmado mirándola.

Me acerqué con disimulo.

Comprendí que me conoció y que estaba cohibida.

El discurso de Salmerón fue admirable.

Y luego el de Castelar.

Parece que estoy viendo aquella cara de hijo del desierto.

Y aquel movimiento de los ojos y la gallardía de sus gestos.

Yo pensaba: en buena le han metido.

Y ya verás la que te tenemos armada.

Deja eso. -¿Nos oirá tu mujer?

Pierde cuidado. -Pues tenías que haberla visto.

Yo estaba pasmado. ¡Te la hubieras comido!

Toda la gente del café la miraba.

Abrigo de terciopelo, pendientes de turquesa...

-Cuéntemelo todo Jacinto. -Enseguida termino y comienzo.

Pavía había puesto cañones descargados en las bocacalles.

Dos disparos al aire y lo mismo que se desbandan los pájaros...

...de un árbol cuando se da una palmada,...

...así se desbandó la asamblea republicana. Así de sencillo.

-Venga a contármelo, mientras Juan se viste.

-Sí, con muchísimo gusto, enseguida voy.

Abrigo de terciopelo, pendientes de turquesa...

Sí, ya me lo has contado. -Bien, sigo.

Cuando salieron, yo salí tras ellos y los seguí.

Calle de Alcalá, Peligros,...

...Caballero de Gracia hasta la esquina de Colmillo.

Allí llamaron al sereno, les abrió y desaparecieron.

-¿Pero viene o no? -Sí. Enseguida voy.

-¡Indecente, cafre! ¡Te voy a matar!

¡Ay! Bueno, no alborotes. Es poca cosa.

-Llévate a este cachorro de tigre.

Llévatelo o acabará conmigo. Cómo te has puesto.

-Pues ya puedes lavarlo y limpia las cortinas.

No te apures, lo haré.

-Y ocúpate de él, que bastante tengo con los míos.

-Estuvieron dos días nada más.

El hombre se largó primero.

La individua no creo que haya salido de Madrid, seguro.

Gracias.

Perdón, la he confundido con otra persona.

-Me dijo Bárbara que estás confusa...

...por no saber qué hacer con ese chico.

Lo entiendo.

Yo mismo veo que lo estás pasando muy mal.

No quiero que te preocupes.

Todo se arreglará.

Nadie le echará a la calle.

Dice Juan que los procedimientos angelicales trastornan la sociedad.

Por eso te ha ocurrido esto, por ser tan buena.

Como nos empeñemos en ser perfectos terminamos todos a bofetadas.

Yo sólo quiero hacerte saber que el niño queda bajo mi amparo.

No vendrá a esta casa ni a ninguna de la familia...

...porque es indecoroso, pero yo le protegeré.

Sí. Yo también le tengo cariño a ese muñeco.

Me hice ilusiones, pero debía exigir las pruebas.

No podía dejarme arrastrar.

Pensando en ello, te lo digo en confianza,...

...salí un día a la calle.

Me reía solo.

Sin saber qué hacer, entré en el bazar de la Unión...

...y le compré esto.

Pensaba dárselo...

...cuando se confirmase que era mi nieto...

...y entrara en esta casa.

(TOCA EL ACORDEÓN)

Gente charlando.

-¡Juan! Sube.

¿Sigues buscándola? Por todas partes.

Seguramente, cuando la vea, me quedaré igual, pero quiero verla.

-Escúchame. Aquel hombre era un estafador,...

...pero ya no está en Madrid.

¿Y ella? -La vio anoche Joaquinito Pez.

Ha vuelto al pañuelo y al mantón negro.

-Llevaba un lío de ropa en la mano.

Y entró en una casa de préstamos. -Sí. Tienes talento.

Pero ¿no la siguió luego? -Eso te toca a ti.

Él tenía una reunión muy importante.

Bueno, me voy. -No, no, no.

No pienses que ahora te voy a dejar solo. Te quedas.

-Sí, Juan, siéntate con nosotros.

Campanadas.

-Venga, sube. No, yo me quedo.

-¿No? Como quieras.

Niños gritando.

-¡Arre!

Fortunata y Jacinta - Capítulo 3

22 ago 2017

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