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No recomendado para menores de 12 años 14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 22 - ver ahora
Transcripción completa

"Ayúdame a encontrar a esos asesinos".

Está bien, yo me encargo.

¿Te gustan las armas?

He encontrado al asesino del padre de Jesús.

¡Eh! ¡Eh! ¡Chist!

-"Será mejor que no mencionemos el asunto".

Algún día te recordaré lo que he hecho por ti.

Sé bien lo que te debo.

En una semana, tiene usted que presentarse en Villa Cisneros,

el Sáhara.

¿Hasta cuándo va a durar esto, Hugo?

Mientras que me quede aliento.

¿Quieres casarte conmigo?

La Falange de la Sangre contará con jóvenes dispuestos a todo.

Podemos acabar con el régimen.

Para eso, se necesitan armas.

Y hombres dispuestos a usarlas.

De la Torre se me resiste.

Es codicioso, pero no es tonto.

Voy a exprimirle

hasta que no le quede una sola peseta.

Luego desapareceré...

y tú me vas a ayudar.

Le presento a mi amigo Íñigo Ugarte.

Señor, es un placer conocerle. -Encantado.

Así que este es el precontrato de Ugarte con los alemanes.

Prometedor.

Tenemos un buen negocio a la vista que no deberíamos dejar pasar.

Ese no es mi mundo.

Nunca voy a formar parte de él.

Tengo el placer de anunciar

que acepto el compromiso de mi hija Beatriz

con mi socio, el señor Caneda.

Estás utilizando a mi hija para tus negocios.

La estoy entregando al hombre que le conviene a ella...

y a nosotros también.

Tengo a Ugarte al límite de su paciencia.

Necesito dinero para la compra de la fábrica de armas

y Leocadia se opone a la venta de la finca.

El banco de Mercedes nos prestará el dinero para comprar la fábrica,

pero debemos usar la finca como aval.

Voy a dejar que hipoteques la finca siempre que retrases esta boda.

Creo que no deberíais precipitaros, tú aún eres muy joven para casarte.

Señores, la fábrica es nuestra.

"Podemos fugarnos, nos casaremos mucho antes de lo previsto".

La señorita Beatriz no está en su cuarto.

Deberías llamar al banco.

Han cobrado el pagaré.

¡Mmm!

Así no, así no.

Tranquila.

¡Ah!

(B.S.O de la serie)

(Llanto de bebé)

¡Por favor!

Déjeme verlo por última vez.

(Pasos)

(EMOCIONADA) Es precioso.

Mamá.

Lléveselo cuanto antes, por favor.

Será mejor para todos.

Ya ha pasado todo, hija mía.

¿Sabéis por qué la CEDA ganó las elecciones?

Porque unió a las derechas

y mientras, nosotros, los trabajadores,

solamente pensamos en lo que nos separa.

¿Adónde quieres llegar?

A que la CNT tiene que formar parte de las Alianzas Obreras.

Hay que constituir un frente único contra la derecha.

Eso dice Moscú

y para una cosa que dice bien,

te empeñas tú en llevarles la contraria.

Mira Alemania,

mira Italia

y yo aquí cada vez veo más camisas azules.

Estamos a un paso de la España fascista,

¿es eso lo que quieres?

-No, claro que no, antes muerto, pero tampoco quiero...

¿Puedo ayudarte? ¿Aquí dais de comer?

No me fío de los comunistas.

A veces no hay que luchar por lo que se quiere.

Ya veo, así que os estáis metiendo todas esas palabras

con la tripa vacía.

Se alimentan otras cosas, el espíritu ese.

Si buscas una casa de comida, hay una más abajo.

No, no, las comidas las quiero dar yo.

En este local, para la gente que pasa hambre.

Pero aquí no hay dinero para eso.

Yo sé cómo llenar la despensa

y cómo conseguir vajilla, no es la primera vez que lo hago.

¿De parte de quién vienes?

¿Estás sindicada?

El único carné que tengo es el de llevar coches.

¿Vais a pedírselo también a la gente que venga a comer?

Porque entonces prefiero montar el comedor en otra parte.

Nadie te ha pedido el favor.

No te preocupes, podrá venir quien quiera siempre y cuando lo necesite

y nadie hará preguntas.

Es solo cosa de la Iglesia, la caridad.

Aquí sí nos preocupamos por la gente

y no les pedimos que vayan a misa.

Es una buena forma de demostrarlo.

Empezaré mañana.

¿Qué es, sábado?

Buenos días, señor. -Buenos días, Alfonso.

A ver qué encontramos.

Anoche seguí al camarero del alemán como me pidió.

¿Y?

Le vi vender dos pistolas a un tipo.

¿Cómo era?

Era un rojo, señor.

Le seguí para estar seguro

y le vi entrar en una casa del pueblo.

¡Maldito!

A lo mejor, el único que trafica es él.

Hoy día, en Madrid, el que no busca un arma, la vende.

Paco es la voz de su amo.

Sé distinguir a un oficial de un soldado

cuando lo tengo delante.

No venden armas por dinero.

Saben que nosotros pagaríamos mejor que nadie.

Y nunca nos las han ofrecido.

Son marxistas.

No vamos a levantar la liebre.

Esperaremos a que tengan algo importante entre manos.

¡Aquí!

Mitin de la UGT en la calle Toledo.

Mire.

Ajá.

¡Alfonso!

¿Cómo te encuentras?

Muy bien, señor, gracias.

¿Qué tal está su hija? ¿Sigue en París?

Sí, pronto volverá.

Cuando la escriba,

le diré que su salvador se ha interesado por ella.

-Bien. ¿Nos disculpas, Agustín? Tenemos cosas que hacer.

Esto es una república de...

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

-Claro.

Contra el gobierno de Lerroux,

vendido a las fuerzas filofascistas.

Luchemos por recuperar las conquistas

que la derecha nos está volviendo a arrebatar.

Esto es una República de trabajadores.

Sé que no teníais permiso de Gobernación

para dar este mitin

y también sé que ellos son muy poco severos

a la hora de castigar estos abusos.

¿Cómo vais a aprender lo que está bien y lo que está mal

si nadie os para los pies?

Tengan la bondad de salir.

-¡Falangistas de mierda!

(Ambiente de pelea)

Se casa la hija del marqués de Valderas

y no nos han invitado.

Tampoco tiene tanta importancia.

Madrid nos está dejando de lado.

Nos evitan por nuestra mala suerte.

No quieren contagiarse.

Necesito tu firma

para renovar el contrato de distribución de aceite.

Hemos tenido que depreciar el producto.

¿Tanto?

No está siendo un buen año.

Nadie resiste sin hacer rebajas.

Hay que ser competitivos.

Nuestro apellido asociado a un aceite de saldo.

Estoy pidiendo tu firma, no tu opinión.

Si firmases el poder notarial,

no tendríamos que pasar por esto una y otra vez.

No voy a dejar que me echéis a un lado como a un viejo inútil.

Lo que queréis tu madre y tú es manejarlo todo,

mangonearme.

¡En esta casa no ha habido mala suerte,

ha sido culpa tuya!

La codicia te ha llevado a entregar tu hija y tu dinero

a quien no debías.

No eres quién para criticar mis decisiones

cuando no sabes tomar las tuyas.

¿Cuándo vas a aceptar que ahora soy yo el cabeza de familia?

Gracias.

Mañana vamos a visitar a Beatriz.

Acaba de entregar al bebé.

¿No crees que es hora de que vayas a verla por fin?

Dale un beso de mi parte.

(Campanadas)

¡Alejandra!

(Canto de gallo)

Ahí tienes la corbata que me pediste.

Ah, gracias.

A ver.

Gracias.

¿Pasa algo?

Te vas a casar con mi hermana,

no es cualquier cosa.

Alejandra es una chica fuerte

y un poco cabezota,

pero todos somos débiles por dentro.

Tendrás que cuidar de ella, aunque no se deje.

Lo perdona todo,

incluso a mí,

pero no te aproveches de su buen corazón,

no voy a permitir que nadie le haga daño.

Yo tampoco.

He arriesgado la vida por cosas que me importan mucho menos.

Hazla feliz,

que no se arrepienta de este día.

Lo prometo.

(CARRASPEA)

Te digo estas cosas porque no está mi padre para decírtelas.

Gracias.

Gracias, Jesús.

¿Dónde está la novia?

(Música melancólica)

Estás preciosa.

Pensé que no vendrías.

Parece que te quema este sitio.

Estaba muy ocupado...

con...

con mis asuntos.

Yo también soy asunto tuyo.

¿Quieres que nos vea discutir?

Los tres juntos,

otra vez.

¿Puedo?

¿Me dejas que te lleve al altar?

¿O es una boda moderna sin altar?

Sin altares,

pero con padrino.

(Puerta abriéndose)

No sabía que habías llegado.

¿Qué tal en las cortes?

Como siempre.

¿Estás así por Beatriz?

Nunca más volverá a ser una niña.

Es muy injusto.

Lo sé.

No puedo dejar de pensar qué va a ser de este bebé.

No le faltará de nada.

Para alguien que ha perdido dos hijos

es muy duro ver cómo otros regalan los suyos a desconocidos.

Fernando, yo lo hubiera podido cuidar como si fuera mío.

Lleva la sangre de tu familia.

¡Y la de ese malnacido que abusó de mi hermana!

¡Sabes que es casi imposible que me quede embarazada!

¡Pues habrá que buscar otra manera y no se hable más del tema!

Lo siento.

Deseo con todo mi corazón que ese niño crezca sano

y que esa familia le dé lo mejor del mundo,

para ellos no va a ser el recuerdo de una tragedia.

(Música festiva)

Bailas bien.

Es el uniforme, hace que todo parezca más elegante.

No te lo he dicho,

pero vas a tener que llevarme todos los años de verbena.

¿Todos? Ajá.

Así que vamos a pasarnos la vida entera bailando.

Y esto solo es el principio.

¡Vivan los novios! ¡Vivan!

¡Quieta!

Falta pan y vino.

¡Ay!

No sé si estoy mareado de bailar tanto

o de haber brindado seis veces.

¿Estás bien? ¡Uf!

¡Ay! ¿Qué haces loco?

¡Eh!

Un respeto, que soy tu marido.

Mi marido. Ajá.

Es la primera vez que lo digo.

¿Y cómo te suena?

¿Cómo te suena?

Van a echar de menos el vino.

¿Sí? Sí.

¡Oh!

Que se fastidien,

que yo te llevo echando de menos todo el día.

Deberíamos meterlas debajo del escenario.

La Policía conoce ese escondite mejor que tú y que yo.

Trae esas mantas y el colchón.

No me acuesto yo en esta cama ni con Greta Garbo.

Da gracias,

solo estamos guardando parte del cargamento.

¿Hay mucho más?

Veinte veces lo que ves aquí.

El partido no podía arriesgarse

a que un registro tire abajo toda la operación,

lo ha repartido por todo Madrid.

A mí el partido...

me parece muy bien, Amparo,

pero cuanto antes nos quitemos esto de encima, mucho mejor.

Las mandaremos al norte en unos días.

Si no estalla Cataluña, estallará Asturias,

pero las enviaremos antes, no van a levantarse sin un arma en la mano.

Claro, claro.

(Pasos)

Nuestra acción de hoy contra los rojos...

ha llegado a oídos de José Antonio.

El cojo parece contento.

A partir de ahora, camaradas,

seré el nuevo instructor de la primera línea.

(TODOS) ¡Viva la Falange de la Sangre!

(HUGO) Querían hechos, los han tenido.

Los que se queden en palabras pueden ir dando por perdida España.

O pacifismo...

o victoria.

Voy a invitaros a unas copas.

Acompáñame a por la bebida.

Sí, señor.

Gracias.

Dos botellas de bourbon.

Eres un buen elemento.

Lo sé desde hace tiempo,

pero hoy, en caliente, he visto que también te desenvuelves bien.

Tenía que vigilar la entrada, tampoco he podido participar mucho.

A partir de ahora, voy a tener más responsabilidades

y necesito a alguien a mi lado.

Vas a ser tú.

Lo tenías ganado de antemano.

Ninguno de ellos ha salvado a Beatriz.

Tómatelo como una recompensa,

pero también como un reto.

Claro.

Gracias, señor.

Anda, ve con los chicos.

Hacía mucho que no te veíamos por aquí.

No tengo mucho tiempo para divertirme.

Parecéis cansados.

Sedientos.

-Claro.

Os traeré champán...

y les diré a las chicas que se pasen por aquí.

Tenéis pinta de haber ganado una batalla

y querer celebrarlo como reyes.

Ha dicho la señora que preparemos la habitación de Beatriz.

Viene esta tarde.

Hay que comprar flores para ponérselas en la mesilla.

Sí, bueno, a ver cómo vuelve.

Pues hablando francés seguro. -Y dale.

Ludi, pero ¿no te das cuenta que eso de las clases en París

es una milonga que nos han contado?

¿Tú te crees que si mandas a una hija a estudiar fuera

lo haces de un día para otro?

Mucha postal de Francia no ha llegado.

Hombre, y cada vez que les preguntan por la niña

se les pone cara de velatorio.

Te digo yo que aquí ha habido un disgusto.

Para mí que León se fue con otra.

Hombre, que se fue es lo único de lo que estamos seguras.

Ahora, para mí,

que a Beatriz no la dejó sola.

¿Qué quieres decir?

Pues, hija, que eches cuentas. Ven.

Mira.

Antes de servir aquí,

trabajé en casa de unos marqueses, muy estirados ellos,

y vamos, estos eran de misa diaria,

pues tenían una hija que era un poquito más mayor que Beatriz,

Gloria se llamaba, más maja que era,

pues de buenas a primeras,

la mandaron a Inglaterra a aprender el idioma.

¿Y?

Pues qué casualidad que el cursillo de esta dura también nueve meses.

Volvió que no sabía ni pizca de inglés

y con toda la tripa cosida.

¿Qué dices?

(Llaman a la puerta)

Cariño, ¿no te han avisado de que veníamos a recogerte?

Algo me dijo la hermana.

Me he debido distraer leyendo.

Mira, te hemos traído de trufa, tus favoritos.

Sor Teresa dice que estás algo cansada,

pero que te recuperas rápidamente.

Si no hablo de eso, me recuperaré mejor.

Eso también lo dice.

Bueno, puede que tenga razón.

Lo importante es que todo se ha solucionado

y que hoy mismo vas a volver a casa.

Otra vez, cielo.

Todos juntos, como antes.

Que no hable de lo que ha pasado no significa que lo haya olvidado.

Mamá no ha querido decir eso.

Todos sabemos lo que has sufrido,

pero quizás, en casa, las heridas se curen más rápido.

Venga, vamos a recoger tus cosas. No.

No puedo ver a papá.

Ya me cuesta miraros a vosotros a los ojos.

Cariño, papá está deseando verte.

De verdad, nunca le he visto tan triste

como desde que te tiene lejos.

Está triste porque se avergüenza de mí.

No digas eso.

Eres nuestra hija

y aún te queremos más después de este calvario.

Llevo nueve meses aquí.

Soy una apestada.

Papá no piensa eso de ti.

Ni él ni nadie.

Antes o después, tendrás que volver a casa.

Sor Teresa dice que puedo quedarme aquí.

-¿Qué quieres decir?

Que quizá la orden sea mi sitio.

Pero ¿qué locura es esta, Beatriz?

Eres una niña, tienes toda la vida por delante.

Para entregársela a Dios

y que mi pecado sea perdonado.

Llevaos los bombones.

(Bullicio)

¿Está bueno? Muy bueno, muchas gracias.

¿Puedo echar una mano?

Corta el pan y repártelo en las mesas.

¿Cómo te has apañado para tenerlo todo listo en un día?

Me sobra el tiempo

y yo no lo pierdo hablando de cómo cambiar el mundo.

-Ya se me podía haber ocurrido a mí antes.

Mira la falta que hacía.

Hay pocos imposibles,

solo hay que decidirse.

¿Te apetece tomar algo esta noche?

Llevo en pie desde las seis de la mañana.

Poner en marcha el comedor ha sido agotador.

¿Y mañana?

Ya habrás descansado.

Claro, mujer, que te mereces una alegría.

Mira, mientras nos sea con ese de ahí,

que es cosa mía...

¿Qué dices?

Venga, no seas mojigata.

Está bien,

pero solo si te lavas las manos antes de seguir cortando pan.

María del Pilar, sobra un comensal.

Beatriz tiene gripe y se quedará unos días más en París.

-Sí, señora.

Ya me ha comentado Fernando.

Pobrecita.

Hay que sacarla de allí.

No sé qué le habrán dicho para que se sienta así.

Quiero pensar que es la tristeza de después del parto.

Pasa a veces...

y más si no hay bebé que la compense.

Quizá no es el mejor momento para deciros esto,

pero el banco me ha alertado

de vuestro retraso en el pago del crédito.

Solo ha sido este mes.

Te dije que en septiembre

tendríamos que invertir en la nueva cosecha.

No podemos dejar de hacer los pagos si queremos que la tierra rente.

Lo sé, cariño, pero el Consejo maneja cifras, no razones.

La única inversión que les importa es la que han hecho en vosotros.

Diles que no se volverá a repetir.

Ya no podemos asegurar eso.

Ya no.

¿Qué consecuencias traería un nuevo retraso?

Mucho me temo que los intereses aumentarían.

Eso como mínimo.

¿La solución para quien no puede pagar

es ponerle más difícil el pago?

Lo siento, Leocadia,

mis influencias en el banco no están por encima de sus normas.

Ojalá fuera de otro modo.

No nos podemos permitir que suban los intereses.

Alguna solución encontraremos.

¿Ah, sí? Dime cuál.

¿Vender más propiedades?

No lo sé, Fernando,

quizá eso sería mejor que incumplir el pago

y dejar que el banco se quedara con vuestras tierras.

(Música ambiental)

Me alegra que hayas venido.

Ayer me quedé con ganas de hablar contigo.

¿Es verdad eso que dicen...

que va a haber levantamientos?

Eso me temo.

Lo que ellos llaman Alianza Obrera en realidad es un ejército rojo.

¿Qué esperaba?

¿Que el nuevo gobierno iba a mantener sus leyes estalinistas?

¿Y qué será de nosotros si la revolución triunfa?

No va a triunfar.

¿Crees que esos desarrapados van a desestabilizar España?

Ya nos encargaremos nosotros de mantener el orden.

Ya, pero los periódicos dicen que se están armando...

y yo no veo que nadie haga nada para evitarlo.

La Guardia Civil ya ha interceptado ametralladoras

y munición que iban camino de Asturias

y nosotros tampoco vamos a quedarnos con los brazos cruzados.

De Madrid...

se espera que salgan varios cargamentos hacia el norte.

Todas las vías de salida están vigiladas.

Todas menos el Escorial y Colmenar.

Hemos dejado esos caminos descuidados aparentemente.

Para que se confíen.

-Ajá.

Y detenerlos cuando no lo esperen.

Por desgracia,

todos nuestros efectivos están movilizados

y solo podemos cubrir una de las rutas.

Todos los soplos apuntan al Escorial.

Ahí les esperaremos.

El Escorial.

¿Quieres sacar las armas por el camino que van a vigilar?

Ya no sé si lo que me dice es la verdad o no.

Está claro que desconfía de mí.

Para desconfiar de ti, últimamente viene mucho por aquí.

Yo le trato como a mi mejor cliente.

Sospechamos el uno del otro, eso nos obliga a ser educados.

¿Y no sería más fácil desviar el cargamento?

Meterlo por otra provincia.

Si están esperando y ven un convoy sospechoso, tirarán a matar,

pero no será a nosotros a quienes disparen.

Renovación Española y Falange Española de las JONS

buscan con este pacto

recuperar las dos capacidades más elevadas

que el marxismo ha arrebatado al hombre,

el patriotismo

y la religión.

Con este fin,

Renovación Española desea el mayor incremento posible

de las milicias de combate falangista

que con sus acciones levantarán la tónica espiritual del país.

Las milicias suplirán la función combativa

abandonada de manera vergonzosa por el Estado republicano.

Habría que dejar claro que nuestras acciones

serían una respuesta a la provocación izquierdista.

Sí, bien.

Hay que añadir una cláusula sobre vuestras obligaciones.

Está en el texto.

Respetaremos la figura del rey.

Y el compromiso de que la mitad del dinero que os entreguemos

se destine a las milicias.

Agustín,

te das cuenta de que estamos pactando

la salvación de España, ¿verdad?

(Llaman a la puerta)

Hugo.

¿Seríais tan amables de dejarme a solas con mi marido?

Será solo un momento.

Faltaría más.

No era una reunión cualquiera.

Lo siento, pero vengo del notario

y quería contártelo yo misma antes de que te enteraras por Fernando.

Agustín, he vendido el olivar.

Pero ¿qué estás diciendo?

¿Sin consultármelo?

Sabes que estaba a mi nombre. -Da igual.

Estoy harto de que en esta casa solo me lleguen hechos consumados.

Hay prisa, tenemos que cubrir la deuda del banco

si no queremos que se disparen los intereses.

Perder el olivar para poner un parche...

¿Crees que a mí no me duele?

Pero Mercedes está ahí,

esperando como un buitre para embargarnos las tierras.

Algo tenía que hacer.

A ti parece que te da igual todo lo que pase en esta casa,

que perdamos las tierras,

Beatriz...

¿Qué tiene que ver ella?

Quiere encerrarse en ese sanatorio para siempre,

coger los hábitos.

Se echa la culpa de todo.

Quizás si te hubieras dignado a visitarla algún día,

tendría claro que no la juzgas por lo que pasó.

Sabes que pienso en mi hija día y noche.

Tenerla presente no basta.

Estar presente es mucho mejor.

# Tengo un hormigueo, no sé lo que será,

# que cuando veo un buen mozo..., # ¿Te pido un vino?

# ...no me deja de picar. # -Mejor algo más fuerte.

Mira, de las mías.

# Me pica de madrugada,

# pero por más que me rasco,

# no me deja de picar.

# Rasque usted, ay, señor,

# hágalo con suavidad.

# Rasque usted con amor,

# líbreme de este ardor. #

Ya sé,

eres feminista.

¿De las antifascistas del PCE o de las Mujeres Libres de la CNT?

Ya te dije que no usaba carnés.

Pues debes ser la única

y la verdad es que se agradece.

Tú no eres del sindicato.

Qué va, yo soy de salir adelante más bien.

# No me deja de picar.

# Rasque usted, ay, señor,

# hágalo con suavidad.

# Rasque usted con amor,

# líbreme de este ardor. #

Perdona, a lo mejor no tendría que haberte traído aquí.

No, tranquilo,

en el barrio donde vivía de pequeña había más burdeles que panaderías.

¿Dónde era?

¿Para ir?

En Barcelona.

¿Y qué viniste a Madrid a estudiar?

¿Tú no me habías traído aquí para que me relajara?

Pues con tanta pregunta, me estás poniendo nerviosa.

Perdona, si lo que quieres es que no hablemos...

(RÍEN)

Ya, con salir adelante, ya veo a lo que te refieres.

Amparo, de verdad, ¿quieres hacerle eso a este pobre chico?

Jesús, ¿tienes un momento?

Quiero que las lleves a Asturias.

Estás loca.

La Guardia Civil y el Ejército

están capturando barcos y camiones con cargamentos.

No dejan pasar ni una.

¿Dónde has oído eso, en tu ateneo?

En mi ateneo se leen periódicos.

Sabemos lo que está pasando.

¿No ves que eso es lo que quieren?

Que creamos que tienen todo bajo control

para que paralicemos los envíos.

Es solo propaganda del Gobierno para impedir la revolución.

Y que el levantamiento solo va a servir a los rojos

también es una mentira.

Lo dices como si eso fuese un problema.

Jesús,

yo pertenezco al Partido Comunista

y tú deberías afiliarte.

El tonteo con el anarquismo no te va a servir de nada, es una utopía.

¿Sabes qué es eso?

Algo he oído.

Una fantasía, nada más.

Y mientras tanto, el enemigo avanza.

La derecha se ha hecho con el poder

y está a punto de reventar la República desde dentro.

¿Y eso lo va a evitar el comunismo?

El anarquismo no sé, pero el comunismo sí.

Por supuesto.

No dejamos...

que los saboteadores se instalen...

en el sistema.

Si no, estamos condenados a que esto se repita.

Que la izquierda construya

para que sus enemigos regresen y tiren todo por tierra.

Que sí, Amparo, que todo eso está muy bien,

pero me estás pidiendo que me la juegue.

Tú has sufrido muchas injusticias, ¿verdad?

Tienes mil razones para unirte a la revolución.

¿Acaso crees que yo no me arriesgo?

Amparo.

He hecho muchas cosas por ti desde que nos conocemos.

¿No crees que me debes una?

¿Mucho suspenso?

No.

Son buenos alumnos.

Parece interesante.

Podrías enseñarme.

¿Estrategia militar?

Ni que te hiciera falta.

Tú ya consigues de mí todo lo que quieres.

Represión huelguista.

¿Qué es esto?

Es una circular,

viene de arriba,

por si los disturbios van a más,

me han obligado a leerlo en la clase.

¿Crees que las cosas van a empeorar?

Tampoco sé mucho.

Los nuevos mandos no me ven de confianza.

Yo tampoco a ellos, la verdad.

Lo único cierto es que el norte es un polvorín, así que...

es una suerte que yo esté donde estoy.

Deberíamos irnos de luna de miel de una vez.

¿Dónde quieres ir?

Mmm...

A Francia.

¡Oh! Sí, este país me cansa.

Puestos a soñar despiertos,

yo casi prefiero Nueva York.

¿No te dan ganas de ir cuando lo ves en las películas?

Muchas.

(Llaman a la puerta)

¿Coronel Fernando Alcázar?

Soy yo.

¿Pasa algo?

Es requerido oficialmente

para la defensa de la región asturiana.

¿Qué dicen?

¿Quién lo ordena?

El general Francisco Franco, él está al mando de la operación.

Ha cursado la orden el coronel Hugo de Viana.

Debería dormir ya,

tengo que levantarme a las 5.

(SUSPIRA)

¿Crees que a mí me gusta dejarte sola con el país así de revuelto?

Me pongo enfermo solo de pensarlo.

Pues quédate conmigo.

Hace una hora, todo era perfecto.

Alejandra, te has casado con un coronel.

Sabías que esto iba a pasar tarde o temprano.

Con Hugo de Viana de por medio,

lo que temo es que vaya a pasar siempre.

Algún día se cansará de odiarme.

Esperas demasiado de la gente.

Eres demasiado bueno para este mundo.

No te imaginas lo que voy a sufrir sabiendo que estás en el frente.

Estoy harta de perder a la gente que quiero.

Te quiero.

Y yo a ti.

"¡Camaradas!".

¡Compañeros!

¡Ha llegado nuestro octubre!

¡La amenaza fascista era el aguijón que necesitábamos

para proclamar la nueva realidad,

para proclamar la República Socialista Asturiana!

-¡Viva! -¡Bien!

-¡Hemos visto cómo estos meses

los oligarcas se servían del poder para echar atarás

todo avance progresista,

la reforma agraria,

el bienestar obrero,

el derecho a un país laico,

incluso se han permitido amnistiar a Sanjurjo!

(Abucheos)

¡El enemigo del pueblo!

-¡Sí!

La República está amenazada de muerte.

¿Qué será lo siguiente?

¡Yo os lo digo,

lo siguiente seremos nosotros!

(TODOS) ¡No!

¿Y quieren que esperemos a ganar nuestro derecho en las urnas?

¡Y nuestro derecho, compañeros, nació con nosotros

y es la libertad!

¡Defendámoslo!

¡A las armas! -¡A las armas!

(Vítores)

Pido la palabra.

¿Cómo está Beatriz?

Sigue queriendo quedare allí.

Yo ya no sé qué decirle.

¿Quieres oír una buena noticia?

Por favor.

El partido de Fernando ha entrado en el Gobierno.

Lo acabo de escuchar en la radio.

Lerroux le ha dado tres ministerios a la CDA.

Fernando estará contentísimo. Sí.

Después de tanto trabajo...

(Puerta)

Ay, hijo, felicidades.

Ya era hora de que esta familia se llevara una alegría.

Aunque me he quedado con ganas de verte de ministro.

Gracias, Ludi.

¿Reservo en un buen restaurante para celebrarlo?

Mejor no, nos quedamos en casa,

por unos días.

¿Pasa algo?

La decisión de Lerroux no ha caído muy bien en la izquierda.

Era de esperar, pero ¿qué van a hacer? Aguantarse.

O levantarse.

Se habla de represalias,

de huelgas generales en las principales capitales.

El ambiente lleva mucho tiempo cargado.

Esta es la excusa perfecta.

Será solo un rumor.

Ya sabes cómo es España.

Falta sangre fría.

Todo se lleva a la tremenda.

He escuchado al compañero y le doy la razón en muchas cosas,

yo también tengo miedo de los fascistas.

¡También me duele ver cómo las reformas

por las que tanto hemos luchado se liquidan de un día para otro!

Sé que la República está en peligro

y haré todo lo que esté en mi mano para protegerla.

¡Bien!

Pero ¡no por la fuerza!

No podemos volver al poder como golpistas.

¡Pues bien que ellos lo intentaron! -Efectivamente.

Pero yo no quiero ser como los fascistas,

aunque sea por una buena causa.

¿Qué pasará si esto fracasa?

¿Lo habéis pensado?

Se endurecerán las leyes,

la represión será terrible, compañeros.

La República la salvaremos en las urnas,

no mediante la violencia.

¿Y quién quiere elecciones cuando podemos tener revolución?

-¡Así se habla! -¡Sí!

-¡Revolución!

Armas.

-Vamos.

-Vamos.

Hola.

¿Me recuerdas? Soy Jesús, el hermano de Alejandra Prado.

Claro, sí, ¿cómo está tu hermana?

Bien. Se que se casó con un amigo mío.

Ah, ¿conoces a Fernando Alcázar?

Sí, somos viejos amigos.

Así que tú eres el famoso Jesús Prado,

que trajo un cargamento él solo desde Madrid.

Todos hablan de ti.

Espero que no te arrepientas de haberlo hecho.

Desde que volví de Madrid, todo ha ido de mal en peor.

Esto no es una revolución, esto es un error que vamos a pagar muy caro.

Mira.

Han caído esta noche desde un avión.

Nos las enseñan para que no decaiga el ánimo.

Han enviado al Ejército contra nosotros.

¿Qué vas a hacer?

Quedarme.

Alguien tendrá que poner algo de cordura en todo esto,

aunque no quieran escucharme.

¡Los camaradas están tomando el Banco de España en Oviedo!

¡Necesitan refuerzos!

¡Fuerza y revolución!

(TODOS) ¡Sí!

-¡Viva la revolución! -¡Vamos!

-¡Vamos!

-¡Vamos!

-Cargad las armas.

-Las armas.

(Timbre)

Buenas tardes, Ludi.

Buenas tardes, pase.

He venido a hablar con Hugo de Viana.

Enseguida le aviso, señorita.

Señora.

Perdón.

Alejandra.

Hola.

¿Pasa algo?

Hugo ha enviado a Fernando a Asturias.

Necesito que lo traiga de vuelta...

o al menos, que sepa que lo odio con todas mis fuerzas.

No tenía ni idea. De haberlo sabido, podría haber intentado...

No sé qué quiere de nosotros.

No le hacemos mal a nadie, solo queremos vivir en paz.

Disculpen.

El señor de Viana dice no estar para recibir a nadie.

Gracias, Ludi, yo me encargo.

Cobarde.

Mejor así, Alejandra,

encarándote con él

solo conseguirías perjudicar a tu marido.

Dile de mi parte que le deseo la mitad de mi sufrimiento.

¿Sabes a qué zona le han destinado? No sé nada.

Los periódicos dicen una cosa y la contraria.

Tú eres diputado, debes saber algo.

¿Es tan horrible como parece?

No, no.

Es una revuelta sin importancia.

Verás como pronto está en casa y sin ningún rasguño.

Gracias.

Dicen que estamos aquí para defender la República,

pero, sobre todo, estamos aquí para defender España.

Asturias ha sido tomada por los enemigos de la patria,

marxistas e independentistas

que al fin han mostrado su verdadera cara.

Están sedientos de sangre

y no les busquéis valores cristianos.

Acuchillan a vuestros párrocos,

violan a vuestras mujeres.

Cuantos menos queden en pie,

mejor.

¿Cómo has podido?

¡Le has enviado a Asturias!

¿Qué pasa?

¡Te pedí que le buscaras un destino mejor

y lo envías a morir!

En Asturias, se ha declarado el estado de guerra...

y no voy a desatender mi responsabilidad militar

por hacerte un favor.

Hugo, se acaba de casar.

¿Y?

No me esperaba esto de ti.

Fernando, ya está bien.

No deberías ponerte así.

Lo que sea de él a ti no te incumbe.

¿Y estos?

Los han arrestado en el banco.

Estaban sacando dinero para huir de Oviedo.

De poco os va a servir el dinero ahora.

Deberían dejarles marchar.

¿Qué falta le hace a la revolución que estén aquí atados?

Hemos vuelto la mitad.

A este le han rajado después de muerto.

Ponedlo por allí.

Ese Franco nos envía a los regulares

porque son crueles sin necesidad de que se lo ordenen.

¡Hijo de puta!

¡Cabrón! ¡Te voy a matar! -Pero ¿qué haces?

-¡Hijo de puta! -¿Se puede saber qué te ha hecho?

Camarada, déjala, acaba de ver morir a su padre y a su hermano,

déjala que se desahogue.

(LLORA)

"Querida Alejandra,

te escribo con más miedo del que me gusta tener".

"Llegué a Asturias por razones que no vienen al caso,

ahora estoy orgulloso de luchar por algo justo".

"Es una forma noble de irse de este mundo,

pero antes quiero despedirme de ti".

"Hoy he visto luchar de verdad

y me he dado cuenta de cuánto hemos peleado por tonterías".

"Siempre os quise,

a ti y a padre,

por encima de todo".

¿Se guardaba información?

Son objetos personales.

Solo quería saber algo más de él antes de enterrarle.

Fernando Alcázar.

¡Jesús!

Este pobre soldado tenía permiso para volver a casa.

Alcázar firmó la orden, está en Asturias.

Fernández, Emilio, soldado raso, baja.

Rodríguez, Carlos, alférez, baja.

-Mi coronel.

Disculpe.

Un hombre desarmado insiste en verle,

dice llamarse Jesús Prado.

Que pase.

Volveré a llamar.

Pero ¿qué demonios haces tú aquí?

¿Y tú? ¿No eras profesor?

Me destinaron, no me quedó otra.

¿Has hablado con tu hermana? No, tienes que irte.

Jesús, mi deber es estar aquí.

Si me dan una orden, la cumplo.

No lo entiendes, sois carne de cañón.

La revolución va a triunfar,

los obreros no están dispuestos a perder esta oportunidad.

He visto dinamita para reventar tres ejércitos.

¿Estás con ellos?

Jesús, las armas que tengáis, nosotros las tenemos 100 veces.

No tienes ni idea de la represión que se está organizando,

os quedan horas.

¿Qué quieres decir?

Que no solamente vamos contra vosotros,

Jesús, están cayendo muchos inocentes,

familias enteras que no tienen nada que ver con esto.

¿Y no puedes hacer nada por evitarlo?

Yo no puedo decidir mi destino, Jesús,

mucho menos el de otros.

-Coronel, han llegado más hombres desde Marruecos.

-Ahora me encargo.

Escolte a este civil hasta la salida del campamento.

A sus órdenes.

Cuídese.

Usted también.

En Madrid, toda callada era una huelga y a medio gas,

pero Asturias resiste, hay 30 000 obreros con armas.

Si la revolución triunfase, el contagio sería inevitable.

Franco tiene fama de contundente. -Y lo es.

No podemos permitir

que una situación así se nos vaya de las manos.

Sentaría un precedente terrible.

Hay que aplastarles sin piedad.

No es solo la revolución,

es la matanza de lo más sagrado,

es como una inquisición, pero marxista.

¿Están quemando conventos, como en el 31?

Mucho peor, entonces solo hubo incendios,

ahora también matan a los religiosos.

Dicen que en Mieres echaron a los novicios al río

después de pegarles un tiro en la frente.

-En Valencia, en Cataluña también ha pasado

y aquí es solo cuestión de tiempo que los anticlericales se animen.

Disculpadme.

Tenemos que dejar este sitio,

hay que salir y preparar la defensa.

¿A qué tanta prisa?

Poco a poco, estamos esperando a que llegue más munición.

Y mientras esperamos, se están llevando por delante a los vecinos,

gente que no tiene nada que ver con esto.

No sabes la que se está preparando. ¿Y tú sí?

Mi cuñado es militar, me lo ha contado él.

Será tu cuñado, pero, ante todo, es militar, un represor.

Conozco a ese hombre.

Un poco de respeto, por favor,

estamos hablando de un héroe de Jaca.

Jesús tiene razón.

Si está muriendo civiles por nuestra culpa, hay que salir a su encuentro.

Si estamos luchando por el pueblo,

lo primero será proteger sus vidas, ¿no?

(Pasos)

Don Agustín, ¿va todo bien?

Beatriz está en peligro.

¿Pasa algo en París?

No está en París, está en un sanatorio cerca de Aranjuez.

Mi hija sufrió una enfermedad nerviosa,

por eso la encontraste así.

¿Te imaginas lo que diría la gente si se enterara?

Yo habría hecho lo mismo, señor,

pero discúlpeme, no entiendo...

El sanatorio lo llevan carmelitas.

Quiero sacarla de allí ahora mismo.

Es muy probable que los atentados contra los religiosos

se extiendan a Madrid.

Siento haber contado... -Has hecho bien.

Me hacía falta sentir miedo.

No he sabido cuidar de ella,

pero no pienso cometer el mismo error.

Deje que le acompañe.

Son gente de bien, empresarios, sus señoras y algún religioso.

Ya han matado a sus conocidos y están asustados.

Dicen que Dios les protegerá aquí.

Les protegerá mucho más una escolta.

Reúne a varios hombres y apóstalos en las entradas.

Coronel.

-Hola.

¿Cómo estás?

¿Y tú?

Ya era hora.

No me he dado prisa precisamente.

Ha sido hace un mes.

¿La conozco?

Alejandra Prado.

Espero que tengáis una vida estupenda juntos.

¿Cómo es la tuya aquí?

Mi hijo es mi única ilusión.

¿Dónde está?

Le mandé con sus abuelos en cuanto estalló todo.

Está fuera de Asturias, a salvo.

Aparte de él, no hay mucho más que contar.

Llevo la vida de una vieja solterona.

Me temo que los buenos momentos ya han pasado.

Qué tontería, Isabel,

eres muy joven.

Los jóvenes no miran tanto al pasado como lo hago yo, Fernando.

Me arrepiento de demasiadas cosas,

sobre todo, de las que no hice.

Hay algo que nunca te dije

y me alegro de que estés aquí para escucharlo.

Isabel, no... -Fernando,

nunca he querido a nadie como te he querido a ti.

Lo que habría dado por escuchar esas palabras hace tiempo.

Sé que ahora no sirven de nada,

pero al menos no viviré con el dolor de habérmelas guardado.

Lo que tú has sido siempre para mí, Isabel,

lo sabes muy bien.

¿Tú crees que Dios perdonará a los casados

por decirse estas cosas en un lugar sagrado?

Yo creo que le gustará saber que alguien habla de amor

a pesar de todo.

(SUSPIRA)

Debo... debo seguir la ruta.

Me pasaré luego para ver cómo estás.

No lo olvides.

¿Dónde está Beatriz de la Torre?

¡Beatriz!

Cariño, soy yo.

-¿Papá?

He venido a buscarte.

Aquí no estás segura.

No voy a permitir que te hagan daño.

Nunca me perdonaré haberte dejado en manos de esa bestia.

Eres lo que más quiero en este mundo

y lo daría todo por evitarte el sufrimiento, daría mi vida.

Siempre tendré que vivir con esta culpa,

pero haré todo lo posible para que seas feliz.

Sé que lamentándome no te he ayudado en nada.

Dicen que estoy en pecado.

¡No! No, no, no.

Él pecó...

y yo por no haberlo impedido.

Pensé que... pensé que me echabas la culpa de todo.

No, cariño, lo siento.

Perdóname.

¿Por qué no has venido a verme?

Me daba vergüenza mirarte a los ojos.

Quiero que vuelvas a casa,

que recuperes tu vida.

Don Agustín, tenemos que irnos.

¿Es quien me encontró? -Sí.

Le debemos mucho,

los dos.

Recoge tus cosas.

(Pasos)

(Disparos)

¡Vamos, vamos, vamos!

Estos están bien muertos.

¿Y los demás?

No deben andar muy lejos.

Manuel ha visto movimiento haciendo la ronda esta mañana.

(Disparos)

¿Oyes algo?

(Disparo)

¡Vamos, vamos!

¡Somos nosotros!

Vamos, vamos.

(FERNANDO) Se han encontrado con un grupo de civiles.

Habrá que esperar.

Traiga.

Voy a llevarles a una granja a las afueras, necesitamos escolta.

No podemos perder ni un solo hombre.

La mejor manera de defenderlos es atacar,

iremos cuando esto termine.

¿Y hasta entonces?

Carguen los morteros.

Con el debido respeto, mi general,

habrá visto que el objetivo no es distinguible de los vecinos.

Se escudan en ellos para protegerse de nosotros, los muy cobardes.

Disculpe, pero veo más probable que no sepan que estamos aquí.

¿No ve que podemos acabar con ellos de un plumazo?

¿A costa de cuántas vidas inocentes?

Apunten al objetivo.

¡No! No disparen.

Hay mujeres y niños, ¡no disparen!

¿Se atreve a cuestionar mis órdenes?

Si así evito una carnicería, sí.

(Disparo)

(Disparo)

-¡Fuego!

¡No! ¡No, no, no!

¡Al suelo!

¡Al suelo!

¡A cubierto! -¡A cubierto!

¡Alejaos! ¡Idos de aquí, llévatelos!

¡Llévatelos!

-¡Corred!

¡Venga!

¡Al suelo!

(Disparos)

(Disparo)

(Disparo)

(Disparos)

(Disparo)

(Disparos)

-¡A la iglesia!

¡A la iglesia!

¡Vamos!

(Disparos)

(Disparo)

(Disparos)

(Disparos)

¡Vamos, vamos!

(Disparos)

¡Vamos!

¡Reza ahora, hijo de puta!

(GRITAN)

(Gritos)

(Disparos)

(Disparos)

Muy amable.

En la sede del partido tampoco está.

¿Dónde puede haber ido?

Lleva casi seis horas fuera.

Hugo, ¿sabes si Agustín tenía algún asunto pendiente?

No.

Fue como te lo he contado,

como si de repente recordase algo con urgencia.

Estábamos charlando y se fue.

¿De qué estabais hablando cuando se fue?

De Asturias, cómo no.

De la quema de conventos de los malditos rojos.

Ha llegado Agustín.

¡Beatriz!

Siento no haberos avisado, pero tenía prisa.

Gracias, papá.

(Música melancólica)

De haber obedecido a tiempo la orden del general,

esos rojos no se habrían metido aquí.

Esto es lo que ocurre cuando se perdona.

(LLORA)

¡No! ¡No!

¡No! -Tengo orden de detenerle.

¡No! ¡No! ¡Soltadme!

¡Soltadme!

¡Soltadme!

¡No! ¡No! ¡No!

¡No!

¡No!

¡Soltadme!

¡Soltadme!

¡No!

¡Soltadme!

"¡Soltadme! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No!".

"¡Soltadme, por favor!".

Qué horror.

Lo siento mucho, Hugo.

¿Sabes si tu hijo está bien?

Está con la familia de Isabel.

No sabe nada.

La queríamos mucho.

Para Beatriz, va a ser terrible cuando se entere mañana.

Puedes contar con nosotros para lo que sea.

¿Hay algo que podamos hacer?

¿Sabes los nombres de las bestias que la mataron?

Los asesinos ya están muertos...

y el que desobedeció la orden pronto lo estará también.

Juro por mi honor...

que Fernando Alcázar va a pagarlo con su vida.

(RADIO) "Nuevos enfrentamientos en el frente asturiano

han dejado una cifra de 84 víctimas,

aunque la cifra es provisional".

"Confiemos en la eficiente actuación de nuestro Ejército

para que una situación semejante

no vuelva a producirse en nuestro país".

(Llaman a la puerta)

Fernando. Buenos días.

¿Puedo pasar?

Claro.

Tengo algo que decirte.

Ha ocurrido algo horrible.

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  • T 2 - Capítulo 22

14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 22

22 dic 2018

La familia De la Torre trata de recuperarse de la terrible traición sufrida a manos de León, quien se llevó consigo la mitad del patrimonio familiar y toda la inocencia de Beatriz. La joven, avergonzada por ocurrido, tomará una decisión radical que afectará a todos a su alrededor.

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