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No recomendado para menores de 12 años 14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 20 - ver ahora
Transcripción completa

¡Era mi niña!

Su útero ha quedado muy dañado.

¿No puedo tener hijos?

Sí que puede,

pero corre el riesgo de morir durante el parto.

¿Estás embarazada?

Sí.

Llama al médico, por favor. ¿Qué?

¡Ludi, Ludi! ¿Qué tienes?

Perder ese bebé es lo mejor que podía pasarles.

Vas a ir a buscarla, ¿verdad?

Merezco algo más que ser la otra.

Supongo que fue una locura pensar que saldría bien.

"Espero que ese coronel te haga muy feliz".

Por favor, no juegues conmigo.

Voy a perder la cabeza por ti.

(PACO) "Me tienes loco, mosquita muerta".

Estas herramientas son mías. Mateo me enseña carpintería.

"No quiero servir toda mi vida".

¡Dame todo lo que tengas!

-"¿Siempre lleva pistola?". -"Cuando la ocasión lo pide".

Quiero invertir este dinero. ¿Puede ayudarme?

No ha sido fácil camelarme a Agustín, pero ha valido la pena.

Le tengo entregado.

Has desviado fondos de varias cuentas del banco

a cuentas de Renovación Española. ¿Cómo has podido?

Yo confié en ti.

Me han tendido una trampa.

Lo que más me preocupa es que, ahora,

de ti me puedo creer eso y cosas peores.

¿Y tus antiguos compañeros de armas?

Preparan algo, pero nadie suelta prenda.

Si sus armas hablan cuando llegue la ocasión...

Lo harán. Por el futuro.

Por España,

una... y libre.

Tengo un acuerdo ventajoso para usted.

Fernando de la Torre me hizo contratarte y ha pagado tu sueldo.

A saber los favores que le habrás hecho.

¡Hijo de puta! (GRITA)

(Música de Federico Jusid)

Tenías razón, hija.

Tu sistema de riego aprovecha mejor el agua.

Da gusto ver los campos.

Oye, otra cosa.

Hay que hablar de la escuela. Padre, mire.

La Guardia Civil nunca trae buenas noticias, hija.

María del Pilar.

Necesito que envíes estas cartas por correo.

Enseguida. ¿Le traigo su abrigo?

(Llaman a la puerta)

Buenos días.

Mi general,

¿ocurre algo?

No quiero verte más vestido de civil.

Vuelves al Ejército y con el grado de coronel.

(RÍE)

Hoy te llegará la notificación, pero quería decírtelo en persona.

Gracias, mi general.

Me siento con la emoción de un recluta.

Has aguantado como un jabato.

Ahora mereces un buen destino. ¿Alguna preferencia?

Sabes que todo lo que esté en mi mano...

No entiendo de política, pero, si la CEDA ha ganado las elecciones,

¿por qué no es presidente Gil Robles?

Eso pregúntaselo a Alcalá Zamora.

Nos van a costar caras sus maniobras

y también las de Lerroux.

Por no soltar el poder, hará lo que sea.

Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Y Lerroux es las dos cosas.

¿Qué ocurre?

Os presento al coronel Hugo de Viana, mi padrino.

(RÍE)

Acaban de notificármelo. Vuelvo al Ejército.

Buenos días. Buenos días.

¡Cuánto me alegro, Hugo! ¡Por fin se ha hecho justicia!

Y un ascenso.

Sí, así es.

Enhorabuena.

Si me disculpáis, debo hacer una llamada.

Me incorporo mañana mismo.

Estoy muy contento.

Alejandra, soy yo, Fernando.

Nos acabamos de enterar. No sabemos nada.

Ya les he dicho que mi hijo no vive aquí.

La Guardia Civil está aquí. Debo colgar.

¿Con quién habla? Identifíquese.

Está bien.

Fernando, sí, tengo que colgar.

Gracias.

¿Cuándo vio a su hermano por última vez?

Hará un par de días. Estaba muy contento en el trabajo.

¿Y usted?

Unas semanas.

Si le ven o contacta con ustedes, díganle que se entregue.

Se le tendrá en cuenta.

Padre, tranquilo.

Que lo acusen no significa que sea culpable.

No, si tienes razón, hija.

Hay que esperar.

(Puerta abriéndose)

(Pasos acercándose)

Jesús, sal. Soy yo, Paco.

¿Cómo estás?

¿Has dormido algo? Poco.

Tendrás hambre. Toma.

Gracias.

Ha salido ya la noticia.

"D. I. P., de 53 años, fue encontrado muerto ayer

en su almacén de leña con un fuerte golpe en la cabeza".

"J. P. G., exempleado del fallecido

y simpatizante anarquista,

es el principal sospechoso".

¡Anarquista!

¡No me jodas!

Jesús, yo quiero ayudarte,

pero necesito que me digas la verdad.

Como me mientas, te llevo al cuartelillo.

Te juro por la vida de mi familia que fue un accidente.

Al día siguiente de venir aquí, tuvimos una bronca.

Le... Le empujé y se cayó y se dio en la cabeza.

Y se murió de lo que viene siendo muerte natural, ¿no?

No quería matarle, sino que me pagara lo que me debía.

Ya, y, si eres inocente, ¿por qué no te entregas?

¿Quién va a creerme?

Ni tú te lo crees.

Además, a mí ya me han sentenciado.

Señora, ha llegado el señor Caneda.

Buenas tardes, León. ¿Ha venido a ver a Beatriz?

Porque ha salido a comer con su padrino.

Buenas tardes, señora.

No. En realidad, he quedado con don Agustín.

Vaya, todavía no ha llegado.

-Café para dos, por favor. -Muy bien.

Como pasaba cerca del monasterio de Santa Brígida,

me dejé tentar por las yemas de las hermanas.

Son deliciosas.

Gracias, no debió molestarse.

Pasemos al salón.

Agustín estará al llegar.

Bonito gabán. ¿Es nuevo?

Lo compré en París.

Si se fija en el tejido, verá que es de una calidad

que no se encuentra aquí.

Señora,

aquí está el café.

Gracias, María del Pilar.

Llévate el gabán del señor.

Y no lo arrugues, que viene directamente de París.

No, señora.

Doña Leocadia...

Espero que sabrá disculpar mi atrevimiento.

¿Me permitiría dibujar sus manos?

-¿Cómo dice?

-Verá, soy un pintor aficionado

y me he fijado en que tiene unas manos muy bellas.

Si me permitiera dibujarlas,

le estaría agradecido.

No sé qué pueden tener de especial mis manos.

Sus manos son delicadas y elegantes,

como las manos que dibujaba el Greco. ¿Conoce usted al Greco?

Sí, aunque no es de mi agrado.

Buenas tardes, León.

Perdona el retraso.

No hay de qué. Su señora me ha acompañado.

Vayamos a mi despacho.

Cuéntame. ¿Qué es eso tan interesante y urgente?

Verá, mi amigo Íñigo Ugarte tiene buenas relaciones...,

no, gracias,

con un importante cargo del Ministerio de la Guerra alemán.

-¿Es militar tu amigo? -No.

Él es copropietario de la Fábrica de Armamento y Municiones de Éibar.

Gracias a sus contactos, está a punto de firmar

un contrato millonario con los alemanes.

Continúa.

Mi amigo tiene mala relación con su socio.

-¿Señor? -Gracias.

Quiere comprar su parte cuanto antes.

Porque su socio aún no sabe nada

del contrato que Ugarte negoció por su cuenta.

Exacto.

Ahora el precio de la fábrica es asequible

y lo convencería de que vendiera.

-Pero si descubre el contrato... -Pedirá más por su parte.

¿Quién no lo haría? Gracias.

Y Ugarte quiere que compres la parte de su socio, ¿me equivoco?

No, pero yo le propongo a usted que entre en el negocio conmigo

comprando un 25 % de la fábrica cada uno.

¿Cuánto cuesta?

En este precontrato, viene todo bien detallado.

Sabes que los alemanes tienen prohibido rearmarse

desde el Tratado de Versalles.

Lo sé, pero ya el Gobierno anterior no lo respetaba

y los nacionalsocialistas aún menos.

Es un capital considerable.

Entiendo que tu amigo tenga prisa, pero...

no entro en un negocio sin estudiarlo antes.

Por supuesto. No le entretengo más.

De todas formas, gracias por la oferta.

Te acompaño a la salida.

Ya conozco el camino, don Agustín. No hace falta, gracias.

¿Qué le pedirás a cambio?

Pronto nos hará falta gente y el chico puede venirnos bien.

Ya nos devolverá el favor.

Paco dice que necesitas estar fuera de la circulación.

De momento, puedes quedarte aquí.

Si necesitas que haga algo, que limpie, lo que sea...

Mejor que no salgas. No debe verte nadie,

porque, si viene la Policía, no daremos la cara por ti.

Me preocupa Jesús, pero mi padre...

Es como si le hubieran caído diez años de golpe.

A tu hermano le acusan de algo muy serio.

¿Tú qué crees?

Que no ha hecho nada.

No puedo creer otra cosa.

(Llaman a la puerta)

Debe de ser Fernando.

Hola. Hola.

Pasa.

Gracias por venir. Sé que estás muy ocupado.

Es lo mínimo que podía hacer.

¿Se sabe algo?

No. Hola.

Creen que mató a su patrón porque los vieron discutir. Solo eso.

Hay que encontrarle antes que la Guardia Civil

para demostrar su inocencia.

(Ladridos)

Vamos al almacén de leña, a ver qué averiguamos.

Voy contigo. No.

Te acompaño.

No creo que seas bien recibida.

Te espero fuera.

Alejandra.

Fernando.

Ludi, mira.

¿Qué?

¿Eh?

-¿A que es perfecta? -Que ni pintada.

Pero, bueno, que yo no soy ninguna vaca

para que me enseñes por ahí. -Que no, mujer, que no.

Estamos buscando una modelo para un cartel...

y tú nos vienes al pelo.

¿Yo en un cartel para la CNT?

Sí. Busco un rostro...

un rostro que exprese honestidad,

fortaleza,

trabajo,

y el tuyo tiene todo eso y mucho más.

Yo no quiero líos, Mateo. Mejor te buscas a otra, ¿eh?

Ludi.

Yo no quiero buscar a otra.

-¿Dónde encontraría una tan bonita? -Anda, zalamero.

Es un cartel, no una fotografía. No se te va a reconocer.

Me hace ilusión que seas tú.

Luego podrás enseñárselo a nuestros nietos.

Va, está bien, pero no me saques muy fea, ¿eh?

Contigo es imposible.

Hala, a ver si tienes tanta mano como labia.

A mi marido no me lo van a devolver,

pero quiero que ese anarquista malnacido...

pague por lo que ha hecho.

Pero que pague de verdad,

no que vaya a la cárcel cuatro o cinco años y luego a la calle.

Estamos a merced de los criminales.

La Policía no hace nada.

Pues lo haremos nosotros.

Esto me preocupa más que la Guardia Civil.

No quieren justicia.

No.

Quieren sangre.

Es verdad.

La plantilla vio cómo Jesús discutía con el patrón...

y, al día siguiente, lo encontraron muerto.

Y la cosa se complica un poco más.

La viuda y sus amigos quieren tomarse la justicia por su mano.

Entonces, habrá que encontrarle y convencerle de que se entregue.

Debemos buscar un buen abogado.

(TARTAMUDEA) Los abogados son muy caros.

¿Cómo vamos a pagarlo?

Si hace falta vender la tierra, la vendemos.

No se preocupe por eso.

Sin una buena defensa, lo harán pasar por un crimen político

y querrán que la condena sirva de ejemplo.

¿Qué voy a hacer con Jesús?

Padre, tranquilícese, por favor.

"Yo no creo que sea culpable".

Aun así, no sabemos nada.

Haber huido no dice mucho a su favor.

Sigue sin significar nada.

Pero, escondiéndose, ¿cómo va a demostrar su inocencia?

Si no se entrega, le ayudaré como amigo.

Y, si lo hace, lo haré como abogado.

¡Válgame Dios!

¿Quieres aparecer como el abogado de los anarquistas?

Se le acusa de matar a un hombre.

Sus ideas deberían ser irrelevantes.

No para un diputado de la CEDA.

Vas a arriesgar tu carrera por defender a un anarquista

con las manos manchadas de sangre.

-Es increíble que hables de Jesús. -Lee el periódico.

Para todos, Jesús Prado es exactamente eso

y tu hijo quiere defenderlo.

Tiene derecho a la presunción de inocencia.

Mercedes, dile algo. Quizá a ti te haga caso.

A mí no me va a escuchar.

Fernando sabe lo que hace.

Si su corazón le pide ayudar a Jesús, no voy a oponerme.

Esto es una locura, una locura inútil.

Flaco favor le hará un licenciado sin experiencia judicial.

Si me veo incapaz, buscaré ayuda.

Ahora, si me disculpáis, voy a salir. Llegaré tarde.

¿A estas horas, adónde vas?

A hacer lo que me dicta mi corazón.

Buenas noches.

Buenas noches. Buenas noches.

(Canción en inglés en el gramófono)

Amparo, ¿y esta?

¿Elodie?

Acaba de llegar de Marsella.

-Es preciosa, ¿verdad? -Muy guapa.

Y con mucho arte.

Tú siempre has tenido ojo para las bailarinas.

Hugo ha sido amnistiado. Ahora es coronel.

Así que apostaste a caballo ganador.

Un caballo cojo...

y, encima, fanático, indiscreto y rencoroso.

Pero es uno de los niños mimados de la nueva cúpula militar.

No solo tengo buen ojo con las bailarinas.

Buenas noches, Paco.

Don Fernando.

Tengo un "bourbon"...

que hace milagros.

Por favor.

¿Has visto a Jesús últimamente?

Hace un par de días, estuvo aquí,

con su patrón, de juega.

También sé que otra gente lo anda buscando.

Sí, anda metido en un buen lío.

(Canción en inglés en el gramófono)

(Pasos acercándose)

Ha venido Fernando de la Torre preguntando por ti.

¿Qué quería?

Pues ¿qué va a querer?

Lo que quiere todo el mundo,

que des señales de vida.

(Aplausos)

Tu familia está preocupada y él también.

¿Eso te ha dicho?

(Aplausos)

¿Qué pasa? ¿No te fías de él?

Ya no me fío de nadie, Paco.

Pues a mí me parecía sincero.

Si piensa que estoy aquí, lo pensará cualquiera.

Marcho mañana.

Este lugar es seguro. La Policía no aparecerá por sorpresa.

Conozco a uno de la CNT que me puede ayudar.

Iré allí, igual puedo quedarme.

"Conozco a uno de la CNT".

¿Tú eres tonto?

Te acusan de anarquista, dices que eres inocente

y te vas al ateneo de la CNT. ¿A qué?

¿A afiliarte?

¿No ves que así les das la razón?

¿Y qué hago?

Si voy a pagar por lo que hacen, que me ayuden.

Tú no sabes dónde te metes.

Pero por mí que no quede. Ya te he avisado.

¡"Conozco a uno de la CNT", dice!

-Mateo. -¿Eh?

No puedo más. Se me cansa el brazo.

-Menuda anarquista te has buscado.

-Es más como Juana de Arco. -Menos guasa.

Vale ya con la gracieta, que se me enfada.

-Bueno, cierras tú entonces. -Sí.

-Hasta luego. Buenas noches. -Buenas noches.

-¿Puedo verlo ya? -No.

Hasta que no esté acabado, no se puede ver.

¡Qué pesado es esto de posar! Prefiero servir mil veces.

¿Salgo guapa?

¡Ya quisiera Greta Garbo!

Me tengo que ir ya, Mateo. Se me ha hecho tarde.

¡Uf!

-¿Te duele? -Un poco.

A ver...

-¿Y ahora? -Un poco menos.

Mejor.

Ahora me duele aquí.

Buenos días.

-Buenos días. -¿Le preparo el desayuno?

-Solo tomaré café. Quiero llegar pronto al despacho.

Entiendo.

En cuanto sepas algo, llámame. ¿De acuerdo?

Gracias, nos vemos.

¿Era Gil Robles? Sí.

La izquierda presiona para que el presidente

no nos convoque a formar gobierno.

¿Cuántas veces te lo he dicho?

La república es un instrumento de los rojos.

Deben claudicar. Hemos ganado las elecciones.

Hay que obligarles a que respeten la voluntad del pueblo

de una manera o de otra.

El Ejército está dispuesto.

Con la república debilitada,

las fuerzas afines al régimen no se opondrían.

Tú siempre hablas de legitimidad. Pues la tenemos.

No pueden impedir que gobernemos.

No.

Usar las armas sería un error.

Y no usarlas, un suicidio político.

No voy a apoyar semejante despropósito.

Perdonadme.

Me alegra mucho verte otra vez de uniforme, coronel.

Gracias.

He oído que Alemania está rearmándose.

¿Es cierto o es solo propaganda comunista?

Los camaradas que están allí...

dicen que la revancha es solo cuestión de tiempo.

Ya, pero resulta extraño que Francia e Inglaterra lo permitan.

El pueblo alemán no se rinde fácilmente.

Deberías saberlo. ¿Por qué tanta pregunta?

Quizá haya posibilidades de hacer negocios con Alemania...

y quiero conocer la realidad de cerca.

Ayer me tenías preocupada. Cuando me acosté, no habías vuelto.

Sí, me entretuve con Mateo.

Ah, ¿sí? ¿Haciendo manitas?

¿Te pregunto yo lo que haces tú con el del cabaret?

Y no van por ahí los tiros.

¿No? ¿Por dónde van?

Pues es personal.

Ya, y tan personal.

Te lo voy a contar,

pero no se lo digas a nadie. Júramelo.

¿Yo? Por estas.

He sido modelo para un cartel de la CNT.

¿Estás loca?

Mateo dice que no se me va a reconocer. No me asustes.

¿Y para qué quiere una modelo? Tienes muy poca cabeza.

Reza para que los señores no lo vean, porque te echan.

Muy bien, tú ayúdame.

Eso si no acabas presa.

¡De verdad! ¡No sé para qué te cuento nada!

-Buenas. -Buenos días.

Quería ver al señor.

¿Le espera?

No, pero es muy importante.

El señor ahora está ocupado.

¿Qué ocurre?

Eh... Quiere ver al señor, pero no tiene cita.

No le molestaría si no fuera tan urgente.

Pregúntale si puede recibirle, María del Pilar.

Muchas gracias, señorita.

Por favor, todos estamos preocupados por Jesús.

Si puedo hacer algo, lo que esté en mi mano...

Muchas gracias.

Ojalá don Agustín pueda ayudarnos.

Eso espero.

Le he dicho que está ocupado, señor, pero insiste.

Dice que es urgente.

Que pase.

¿Da su permiso?

Gracias por recibirme, señor.

Sé que está usted muy ocupado.

Tú dirás.

Supongo que sabe lo de mi hijo Jesús.

Estoy al tanto.

Vengo a pedirle...,

perdone, a rogarle que le ayude.

Ya no trabajáis para mí.

¿Qué puedo hacer yo?

Solo recomendarte un buen abogado.

Pero va a necesitar más que un buen abogado.

La maldita política lo ha emponzoñado todo.

-Si usted pudiera... -Que se entregue, si es inocente,

para que la justicia aclare el asunto.

Pero usted sabe que la justicia

es diferente para los ricos que para los pobres.

-Es mi único hijo. -¡Basta, Antonio!

Habéis enredado a Fernando contra mi criterio.

No me enredarás a mí.

¡Se lo suplico, ayúdele!

Jesús ha ido por mal camino. Está condenado...

y yo no defiendo causas perdidas.

¡Señor!

¡Su alma podrida sí que está condenada!

¿Así está bien?

Coloque las manos un poco más arriba.

Con permiso.

Así es perfecto.

-¿Está cómoda? -Sí, sí, muy bien.

-¿León?

No sabía que estabas en casa.

Tu madre ha accedido

muy amablemente a que dibuje sus manos.

Ya le dije que las tuyas eran más bonitas, pero...

Este joven es muy persuasivo.

Lo sé. ¿A ver?

No, hasta que esté terminado.

Permiso.

¿Vienes a buscar esto?

Gracias.

Veo que no has perdido el tiempo.

Coronel.

Su destino no se ha decidido aún.

Me han pedido opinión y están valorándola.

Ya.

Entonces, debería esperar uno realmente envidiable, ¿no?

No hay malos ni buenos destinos.

En todas partes, se sirve a la patria igual.

Hugo,

¿mandándome al fin del mundo dejará de consumirte el rencor?

Porque yo creo que no.

Por cierto,

¿qué tal con Alejandra?

¿Hay planes de boda o es solo otro divertimento?

Disculpe, doña Leocadia.

Coloque la mano derecha más abajo, por favor.

Mamá,

si no paras de moverte, le saldrán 11 dedos.

Las mueva o no las mueva, no debéis esperar una gran obra.

-¿Qué libro estás leyendo? -"Madame Bovary".

¡Ah! Y yo que pensaba que ya lo habías terminado.

Con permiso.

Sí, pero me gustó tanto que he vuelto a empezar.

¿Y qué cuenta el libro?

Es la historia de la mujer de un médico.

Está aburrida y decepcionada con su matrimonio

y se enamora de su vecino.

No me gusta que leas cosas de ese tipo.

Ella quiere fugarse con su amante, pero, al final, él se va sin ella.

Le está bien empleado.

Pero, después, conoce a un joven que, casualmente, se llama León...

y se hacen amantes.

(RÍE)

¿Otro? Pero ¿qué libro es ese?

Me temo que no estoy siendo una buena influencia para su hija.

Es mi culpa. Yo se lo presté.

Tendrá que disculparme. Tengo cosas que hacer.

Otro día seguimos.

¡Por fin!

Tu madre es... encantadora,

pero...

pero me muero por dar un paseo contigo.

A veces, tengo la impresión

de que a tu madre no le agrada que estemos juntos.

Todo lo contrario.

Te la has ganado con tus atenciones,

pero sigue pensando que soy una niña.

Sentémonos. Quiero decirte algo.

¿Temes que me desmaye?

Quiero pedir permiso a tu padre para formalizar nuestra relación.

Si estás de acuerdo, claro.

¡Cómo no voy a estarlo!

Y, si pasa el tiempo y sigues soportándome,

casarme contigo algún día.

Sé que debemos ir despacio,

pero quiero que conozcas mis intenciones.

Muy bien.

León.

Está bien, Beatriz.

Ya veo que te incomoda que nos vean juntos.

Eso no... no... no es verdad.

¡Tenía tantas ganas de enseñarte...

tantas cosas!

París,

Roma,

Viena...

Podríamos haber vivido en una casa grande y luminosa...

y haber celebrado grandes fiestas.

Me encantaría.

Me muero por conocer lo que he visto en los libros.

A veces, me siento...

un poco prisionera en casa.

Como "madame" Bovary.

Espero no ser tan aburrido como su marido.

(Trueno)

Vaya, parece que va a haber tormenta.

(HABLA EN FRANCÉS)

(Canción en inglés en el gramófono)

"Jesús se pasará por el ateneo".

"Calle Madera, 23".

"No lo sabes por mí". Buenas tardes.

Buenas tardes, señor.

Llegó esta nota para usted.

Gracias.

(Puerta abriéndose)

Hola.

Pareces agotado.

La cena en Aranjuez es a las ocho. No tenemos mucho tiempo.

Te he preparado el esmoquin. Gracias.

Habrá gente muy influyente.

¿Y esa carta?

La había olvidado.

¿De quién es?

No podré ir a la cena.

Pero ¿qué les vamos a decir?

No lo sé.

Diles que estoy indispuesto. Ve tú. Lo que se te ocurra.

La cena del Patronato es muy importante.

Lo sé, pero me tengo que ir.

(Trueno)

¡Huy!

-¿Te has divertido? -Sí.

Lástima de lluvia.

Tengo un regalito para ti.

-¿Un regalo? -Ajá.

Toma.

-¿Qué es? -Es una crema.

Me han dicho que es buenísima para las manos.

¿Y este regalo tan repentino?

Tengo que contarte algo.

Sobre ese chico. No hay más que mirarte.

León y yo queremos prometernos.

¿A que es maravilloso?

Hija, no tengo nada contra León, pero...

pero ¿no eres muy joven para atarte a un hombre?

Tú te casaste a mi edad.

Sí, pero eran otros tiempos.

Claro que eran otros tiempos.

Yo soy una mujer del siglo XX.

Hija, yo tuve que casarme muy joven y no pude ser independiente.

No quiero que te ocurra lo mismo.

Si quieres ser una mujer del siglo XX,

no debes tener prisa.

Mamá,

es mi vida...

y es el hombre que quiero.

Voy a ser feliz con él y no lo impedirás.

No ha quedado mal, ¿verdad?

Muy sugerente.

Buenas tardes.

Estoy buscando a un amigo.

Aquí no lo va a encontrar.

-La parroquia está dos calles más abajo.

¿Conocéis a Jesús Prado?

-No conocemos a nadie.

-Compañeros, guardad los fusiles. Ah, y liberad a las monjas.

No, si este no es policía.

Es demasiado fino. Este viene a provocar.

Se equivoca.

Mi nombre es Fernando de la Torre y estoy buscando a Jesús Prado,

mi amigo, nada más.

Perdón.

Ha venido a visitarnos todo un señor diputado.

¿Qué quiere? ¿Afiliarse? ¿Dónde?

¿En la Federación de Canallas Explotadores?

-Es el señorito de Ludi. -¿En serio?

Bonito traje, señor diputado.

Muy elegante.

No sé cuánto cuesta,

pero seguro que lo pagó con el sudor de sus jornaleros.

¡Vaya, qué mala suerte!

He venido buscando a un amigo y aquí me voy a quedar

le guste o no.

Pues no, no me gusta.

¡Vale ya, vale ya!

Váyase, aquí no queremos líos.

¡Alto a la autoridad!

Documentación.

¿Es usted diputado? Así es.

Me he equivocado de sitio.

¿Le han hecho algo, señor?

No, no se preocupe. Está bien, muchas gracias.

Vamos a echar un vistazo.

Con todo esto, no te he preguntado.

¿Sabes ya dónde te van a destinar?

Aún no.

Lo están valorando.

¿Qué están valorando?

Pues no lo sé,

pero seguro que iré a un buen sitio.

(Puerta abriéndose)

¡Padre! Me tenía preocupada. ¿Dónde estaba?

He... He ido a hacer unos recados.

¿Hay alguna novedad?

No. Siéntese, le pongo de comer. No, gracias.

Es que no tengo hambre. Voy a acostarme ya.

Pues le ayudo.

Ha venido Salvador.

Preguntaba por usted, por algo de la escuela.

Ah, sí, es verdad.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Dígame?

¿Es la casa de Alejandra Prado?

"Sí, aquí es. ¿Quién llama?".

Soy Mercedes León.

¿Podría hablar con Fernando de la Torre, mi marido?

El señor Fernando de la Torre no está aquí.

Soy el teniente coronel Alcázar. ¿Puedo ayudarla?

¿Podría pasarme con Alejandra, por favor?

Es la mujer de Fernando.

Pregunta por él.

¿Mercedes?

Alejandra.

Quería decirte que siento mucho por lo que estáis pasando.

Gracias.

"Fernando está muy afectado".

"Hará todo lo que pueda por ayudar a Jesús".

Pero si hay algo que yo pueda hacer...

"Lo que sea".

No hace falta.

"Fernando no es el abogado que necesitáis".

Si hace falta dinero para contratar a otro,

me tenéis a vuestra disposición.

Te lo agradezco.

No hace falta.

Me siento avergonzada por cómo Agustín ha tratado hoy a tu padre.

¿A qué te refieres?

¿No lo sabes?

Antonio vino a verle para pedirle ayuda.

"Pero no se fue muy contento".

Pero ya sabes cómo es Agustín.

Como si no hubiera sido bastante injusto despedirlo.

Tengo que colgar. Gracias.

Vamos a buscar a Jesús.

¿Lo puedes hacer mejor?

Toma.

Ponle un marco bonito

y envíalo a esta dirección a nombre de Leocadia.

Bueno, ¿qué? ¿Cómo vas con la niña?

Bien, muy bien.

De paso, me he camelado a la madre.

Eso no cuenta. Una vieja más o menos...

En cambio, De la Torre se me resiste.

Es codicioso, pero no es tonto.

Pero, si te casas con la niña,

¿qué harás cuando descubra el fiasco de la fábrica?

Eso no va a pasar mañana. Esto es un negocio a largo plazo.

Voy a exprimirle hasta que no le quede una sola peseta.

Luego, desapareceré.

Y tú me vas a ayudar.

Tú dirás.

La cena estará enseguida.

Me ha gustado mucho la crema que me has regalado.

Beatriz, no te enfades.

-Solo quiero lo mejor para ti. -Ya lo sé.

Siempre dices lo mismo.

Lo más importante para mí es la felicidad de mis hijos.

Pero tú decides dónde, cuándo y con quién, ¿verdad?

Si eso fuera así, ser madre sería mucho más fácil.

Algún día, lo comprobarás.

Sé que estás muy enamorada.

Y, si él siente lo mismo, sabrá esperar.

León es todo lo que he soñado.

¿Por qué esperar?

Bajo a cenar. Estoy hambrienta.

(Jazz)

¿Llevo a Elodie a la pensión?

No, no hace falta. Esta noche, dormirá en mi casa.

"Bonsoir", Paco.

-"Bonsoir", Elodie.

Está cerrado.

-Siéntate, ya pregunto yo.

Ponme una.

¿De dónde vienen?

De los peores rincones de Madrid.

Tú conoces a Jesús Prado, ¿no?

¿Le has visto por aquí últimamente?

Señorita, su hermano ha estado aquí.

¿Está bien?

Está asustado, pero está bien.

¿Le darías una nota si vuelves a verlo?

Gracias.

(Puerta abriéndose)

Pasa.

Tenías razón. El ateneo no es seguro.

¿Puedo... quedarme?

Claro.

Gracias.

Tu hermana me ha dado esto para ti.

-Ave María Purísima. -Sin pecado concebida.

¿Cuánto hace que no te confiesas?

-Una semana, padre.

-Adelante, Dios nos escucha.

-Padre,

confieso...

confieso que he tenido pensamientos impuros con un hombre.

Un hombre que no es mi marido.

¿Ha ocurrido algo?

No, no, padre, y no va a ocurrir jamás,

pero me siento sucia ante los ojos de Dios por...

por desear a un hombre que podría ser mi hijo.

Entiendo.

No sufras, hija, si no pasa a mayores...

Padre, no entiendo por qué me ocurre esto.

A mi edad, yo que nunca... nunca he cedido a las pasiones.

-¡Ay, la edad!

La edad no nos libra del pecado.

Tienes que ser fuerte...

para afrontar con valentía las tentaciones del maligno.

Soy fuerte, padre,

pero me desconcierta.

Me angustia lo que me pasa.

Para apartar de ti estos pensamientos,

debes refugiarte en la oración.

Sí, padre.

-El Señor está contigo. Él te dará fuerzas.

-Sí, padre.

-"Ego te absolvo in nomine Patris et Filii et Spiritu Sancti. Amen".

(HABLA EN LATÍN)

Le presento a mi amigo Íñigo Ugarte.

-Es un placer conocerle. -Encantado.

Por favor.

Como ya le había comentado,

Íñigo no está en buenas relaciones con su socio.

Pero le he convencido de que venda su parte.

¿Por el precio del contrato?

-Así es.

Caballeros,

la oferta es muy tentadora,

pero se trata de mucho dinero.

Los beneficios triplicarán la inversión.

Sí, el negocio está claro.

Por favor.

-Lo malo es que el tiempo corre contra nosotros.

-Por desgracia, mi situación económica...

no está para urgencias.

Le agradezco su sinceridad.

Tengo otra oferta, pero, en atención a León, le he esperado.

Antes de descartar al Sr. De la Torre, haré una propuesta.

Don Agustín puede adquirir una parte según sus recursos.

Yo adelantaré el resto.

Es mucho dinero, León.

Lo sé, señor,

pero yo no tengo tanta prisa como Ugarte

y usted tendrá tiempo para completar el pago.

Si la cosecha estuviera próxima,

esté seguro... -El Sr. De la Torre

es un importante terrateniente.

Tengo que pensarlo detenidamente.

¿Cuánto puede esperar?

Lamentablemente, no mucho más.

Comprenda que debo mirar por mis intereses.

Ha sido un honor que nos haya recibido.

Íñigo, es normal que don Agustín quiera pensarlo.

¿Podrías darnos unos días más?

Un día, León, ni uno más.

Gracias por su paciencia.

Estaría encantado de participar en su empresa,

pero debo hacer algunas consultas.

Tendrá mi respuesta.

Leocadia, ven.

Te presento al señor Ugarte.

-Mi señora. -Un placer.

-Encantada. -Doña Leocadia.

Les he invitado a comer, pero el Sr. Ugarte no puede.

Entonces, otro día será.

León, espere. Voy a buscar su gabán.

Muy amable.

Se lo presté a Beatriz para que se protegiera de la lluvia.

Tengo que preguntárselo.

¿Cómo consiguió el contrato con los alemanes?

Digamos que...

la oportunidad vino a mí. No fui a buscarla.

Un diplomático destinado en Alemania

me dio cierta información exclusiva.

A partir de ahí,

viajes, contactos, regalos...

Entiendo.

Os acompaño a la salida.

Por aquí.

León.

-Por favor. -Me olvidaba.

-Gracias. -Debo hablar con usted.

¿Podría estar aquí, en este café, dentro de media hora?

Por supuesto. Allí estaré.

Gracias. Buenos días.

La señorita Beatriz se nos casa.

Mujer, no corras tanto.

-Ella está loca por él. -Ya.

Y se nota que este joven quiere entrar en la familia.

Y debe de ser rico. Mala pinta no tiene.

Sí, es guapísimo.

¡Ludi!

¡Hombre, Mujer, guapo es! No tanto como mi Mateo.

Mi Mateo, María del Pilar, aparte de guapo,

es un hombre de verdad. -Sí.

Y no como esos lechuguinos.

¡Virgen Santa!

¡Madre del amor hermoso!

Pero ¿cómo has podido, Ludi?

Pero ¿tú me ves capaz? ¡Que ese pecho no es mío!

No lo sé, pero, vamos, la cara se te reconoce a la legua.

Si me tuvo a mí posando con un martillo,

tendría a otra con la teta.

Las tetas se parecen bastante a las tuyas.

Voy a hablar con él. ¡A ver si se piensa que soy tonta!

¡Madre mía! Clavadita, ¿eh?

Vamos, la cara es clavadita.

¡Jesús! ¡En menudo problema te has metido!

(Llaman a la puerta)

Adelante.

¡Qué sorpresa!

Me he alegrado tanto al enterarme que he venido a molestarte un poco.

Bien hecho.

Ahora me reprocharás no haberte visitado últimamente.

No, no vengo a regañarte, sino a celebrarlo.

La ocasión lo merece y he preparado algo especial.

Un café con leche, por favor.

Espero no haberle asustado.

En absoluto,

aunque reconozco que me ha sorprendido.

He preferido hablar aquí porque no quería hacerlo con Beatriz en casa.

Verá, es evidente que Beatriz y usted se quieren.

Y yo me alegro mucho de ver a mi hija tan feliz,

pero creo que van demasiado deprisa.

¿He hecho algo inadecuado, doña Leocadia?

No, no, usted es un caballero.

Pero Beatriz es frágil y muy sensible.

Ha pasado mucho tiempo en casa debido a su mala salud y...

tanta lectura...

tanta lectura le ha llenado la cabeza de ideas románticas.

Gracias.

¿No son de su agrado las ideas románticas?

Al contrario.

No crea que soy tan mojigata, se lo aseguro.

Pero quiero que Beatriz viva su juventud en todo su esplendor.

Lo que yo no pude hacer.

Va a pedirme que deje de verla, ¿verdad?

No.

Al menos, no totalmente,

pero sí le pido que vayan más despacio.

Su petición es especialmente dolorosa para mí.

Precisamente ayer, hablamos de casarnos algún día.

Y aunque, como es normal, no fijamos fecha,

sinceramente, no pensamos que ese día estuviera tan lejos.

Solo Dios sabe lo que puede ocurrir en un futuro,

pero, por el momento, no puedo consentir un compromiso formal.

Temo no ser el marido que usted desea para su hija.

No, no, no se confunda.

Quizás si usted me conociera mejor...

¿Está loco?

No entiendo.

Ahora sé exactamente qué tipo de persona es usted.

La dimisión del Sr. De la Torre

no justifica que actúen por su cuenta.

Los créditos importantes debían decidirse en comisión.

Eso puede esperar a la reunión del consejo.

De acuerdo.

Mañana entonces.

Gracias.

Con permiso. Unos señores quieren hablar con don Agustín.

El señor ha salido.

Se lo he dicho, pero insisten en ser recibidos.

Hazles pasar al despacho.

Disculpe las molestias.

¿En qué puedo ayudarles?

Es un asunto... delicado.

Un antiguo empleado suyo, Jesús Prado,

ha asesinado a un empresario amigo nuestro.

Estoy al corriente.

Al parecer, el individuo tiene bastante amistad

con don Fernando de la Torre.

Le ruego que vaya al grano.

Ese malnacido merece un escarmiento,

pero no queremos líos con don Agustín,

a quien apreciamos como hombre de bien,

ni tampoco con su hijo.

A la familia De la Torre no le une ningún vínculo con Jesús Prado.

Pueden estar tranquilos.

Nos apena que un antiguo empleado haya hecho algo tan horrible,

pero no podemos ni pretendemos librarle de la justicia.

Entonces, no hay nada más que hablar.

Alejandra.

¡Jesús, por fin!

Te juro que yo no maté a ese hombre. Fue un accidente.

Lo sé, pero tienes que entregarte.

¿Cómo ésta padre? Mal.

Esto le está destrozando.

Quiere verte y ayudarte, como todos.

Si me entrego, me encarcelan.

Entrégate, Jesús.

En la calle no estás seguro. Hay gente que busca venganza.

Antes quiero ver a padre.

Llamémoslo...

desde el café, ¿de acuerdo?

Mira, Ludi.

-¿Has visto el cartel? -Como para no verlo.

¡Está Madrid lleno y el ateneo también!

Yo, mejor, os dejo solos.

-Sí, mejor. -Ya.

¿Cómo has podido hacerme esto?

-¿A qué te refieres? -¿A qué me voy a referir?

¡A ese pecho!

Bueno...

Mujer, es... es simbólico.

¡Lo será, pero a mí me parece un pecho!

No, no, si...

tienes toda la razón.

Debí preguntarte antes. Lo siento, perdóname.

¿De quién es?

De nadie en particular.

Yo lo dibujé de memoria.

¡Ah!

O sea, que yo poso para que dibujes mi cara,

pero la teta la tienes tan vista que no necesitas modelo.

Es de una compañera que se prestó por la causa.

¿Qué compañera?

Pues una.

Se llama Adelaida y está casada.

-¿Encima está casada? -Sí.

¿Qué tipo de mujer, estando casada, posa desnuda?

Una que quiso colaborar.

Ludi, que no hay nada entre esa mujer y yo.

No, claro.

Solo...

nudismo.

-Ludi, por favor. -¡Quita!

Que tú serás muy anarquista, pero el amor libre conmigo no va.

¿Te enteras? Pues ya lo sabes.

Hola.

¿Tú qué hacías en el ateneo con dos guardias?

Fui a buscarte.

A los guardias me los encontré en la puerta.

¿Qué pasa? ¿No te fías de mí?

¿Ni aunque arriesgue mi carrera por ti?

La gente como tú siempre cae de pie.

¿Me deja el teléfono?

¡Jesús!

¿Dónde estás?

En Madrid, con Alejandra.

(BALBUCEA)

Pensaba que no volvería a verte.

"No se preocupe, padre. Vamos ahora para allá".

¿Qué hora es?

Ocho y veinte.

Llegaremos sobre las diez.

(LLORA) Bueno, aquí estaré.

¿Quiénes son? ¿Qué hacen aquí?

Padre, ¿qué pasa?

¿Dónde está?

"¿Padre?".

¿Qué pasa? Algo pasa. Vamos.

¿Qué pasa? No sé. Tenemos que ir ya.

¿Dónde está tu hijo?

No tienen ningún derecho a entrar en esta casa.

Ahora mismo llamo a la Guardia Civil.

¡Me lo dices por las buenas o por las malas!

¡Matón de poca monta!

No sé dónde está y, aunque lo supiera, no te lo diría.

¡Ay!

¡Dios!

Vamos, valiente.

¿A qué esperas?

¡Vamos, pégame otra vez! ¿A qué esperas?

Tú te quedas aquí...

y nosotros también.

¿Fernando viene a cenar?

No lo sé, no me ha dicho nada.

-María del Pilar. -¿Sí?

-Cinco cubiertos. Hugo no está. -Muy bien.

Seis.

Papá ha invitado a León.

Por cierto,

¿habéis visto el cartel de la chica con el pecho fuera?

-Sí, una vergüenza.

-¿No os recuerda a nadie?

-No lo he mirado.

-¿No os recuerda a Ludi?

Ahora que lo dices, sí que se parece.

-Ludi, ¿lo has visto? -No, señorita.

Pues fíjate, porque se parce mucho a ti.

No tendrás una hermana anarquista, ¿no?

No, no, señorita.

(Timbre)

Voy yo.

Si me lo permite, señorita, yo sí lo he visto

y no veo el parecido. Es mucho más guapa Ludi.

Eso es verdad.

Señora, ha llegado este paquete para usted.

¡La obra maestra de León!

Es bonito.

Sí, muy bonito.

¿Dónde lo vas a poner?

Ya veremos.

Nosotros no tenemos prisa.

-Ya os he dicho que no sé dónde está.

(GIME)

¡Jesús!

Sí.

Lo hice yo.

Yo maté a ese asqueroso burgués.

¿Tú?

¿Y por qué?

¡Por canalla y explotador!

Mi hijo no merecía que le echara.

Y me alegro de haberlo hecho.

¡Uno menos!

¡Hay que joderse con el viejo!

Los tiene bien puestos.

Y vosotros más vale que me matéis,

porque, si no, iré a por vosotros,

a por vuestras mujeres y, después, a por vuestras hijas.

Así hasta que no quede ni uno.

-Buenas noches. -Llegas tarde.

Papá, ¿vamos a empezar?

-Un momento,

que necesito hablar con León.

Creo que puedes decirle a tu amigo Ugarte

que ya tiene nuevos socios.

Me alegra mucho oír eso, señor.

No podemos dejar escapar los beneficios

del contrato con los alemanes.

¿Qué tramáis?

¿Dos socios no pueden hablar de negocios?

¿Socios de qué?

Bueno, aún es pronto,

pero tenemos un proyecto común...

muy interesante.

Vamos a cenar.

Los negocios, en el café.

Estaba convencida de que volverías al Ejército.

Vamos, ¿cuánto tiempo vas a seguir torturándome?

Elodie.

(Música romántica)

Te presento a Hugo,

el amigo tan especial del que te hablé.

(Canción en inglés en el gramófono)

Tenías razón.

Una sorpresa muy hermosa.

Ya te dije que mi amigo era un caballero.

Pero, hoy, vamos a jugar a las damas.

¡Te vamos a romper todos los huesos, cabrón!

(GIME)

(Música romántica)

(GIME)

(Canción en inglés)

(Golpes)

(Canción en inglés en el gramófono)

(Canción en inglés)

(Canción en inglés)

Eres una degenerada, Amparo.

Deberías aprender a comportarte.

En la España que está a punto de nacer,

tus juegos no serán bien vistos.

Perdón, señorita.

Vámonos.

Esperad.

(GIME) ¡Padre!

(GIME) ¡Padre!

Padre, perdóneme.

¡Asesinos!

¿Adónde vas? ¡Quita, quita!

¡Jesús, no seas loco!

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  • T2 - Capítulo 20

14 de abril. La República - Temporada 2 - Capítulo 20

15 dic 2018

La prensa airea la muerte accidental del patrón de Jesús, tomándola por un crimen a manos de "un peligroso anarquista". Jesús se ve perseguido y busca refugio en el Alemán. León ofrece un suculento negocio a Agustín. Beatriz ya sueña con verse casada con el joven y viajando por el extranjero.

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