Manuel Rivas critica a las personas que abuchearon al presidente Zapatero en el Desfile Militar de la Fiesta Nacional. "Para ellos es el día de la producción de odio, el día de la bilis nacional", asegura el escritor gallego (14/10/09).
No sé si quienes abuchearon al Presidente del Gobierno lo hicieron como consecuencia o a consecuencia del odio o de la bilis nacional: habría que concerlos a todos y cada uno de ellos. A pesar de su melosa tesitura y de la soberbia actitud de quien se atreve a juzgar tan sosegadamente a personas que desconoce, el comentario del Sr. Rivas no deja de destilar un cierto tufillo totalitario. Silbidos y abucheos iban dirigidos a la desaprobación de una gestión política que nos empobrece en todos los sentidos: ¡ojala fuese sólo el económico! Hasta el momento, la gobernanza del Sr. Rodríguez ha sido tan zafia como incompetente sembrada de ignorancia o falsedades... y en esto sí que se puede generalizar en cuanto que la generalización va avalada por la observancia inductiva de sus decisiones. Además, ¿cómo podemos los ciudadanos de a pie expresar ciertas desprobaciones ante personajes que jamás bajan a la arena ciudadana real y que el único albero que pisan es el de las moquetas de sus incondi
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No sé si quienes abuchearon al Presidente del Gobierno lo hicieron como consecuencia o a consecuencia del odio o de la bilis nacional: habría que concerlos a todos y cada uno de ellos. A pesar de su melosa tesitura y de la soberbia actitud de quien se atreve a juzgar tan sosegadamente a personas que desconoce, el comentario del Sr. Rivas no deja de destilar un cierto tufillo totalitario. Silbidos y abucheos iban dirigidos a la desaprobación de una gestión política que nos empobrece en todos los sentidos: ¡ojala fuese sólo el económico! Hasta el momento, la gobernanza del Sr. Rodríguez ha sido tan zafia como incompetente sembrada de ignorancia o falsedades... y en esto sí que se puede generalizar en cuanto que la generalización va avalada por la observancia inductiva de sus decisiones. Además, ¿cómo podemos los ciudadanos de a pie expresar ciertas desprobaciones ante personajes que jamás bajan a la arena ciudadana real y que el único albero que pisan es el de las moquetas de sus incondi