Lunes a Viernes a las 14.00 horas
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Los libreros visitan de nuevo la carnicería, pero esta vez muerden más que nunca. Ahora se hacen llamar velociraptores y dicen que todo es culpa de la impertinencia de algunos clientes empeñados en inventar títulos y hacer preguntas absurdas. Eso sí, son libreros-dinosaurios que ríen y que se apoyan sobre el mostrador para soltarnos unas cuantas anécdotas. Además, nos hacen ojear una novedad: el cuento ilustrado Al Final , de Silvia Nanclares y Miguel Brieva. Periodista y dibujante se unen para crear una historia que se nutre de los cuentos más clásicos, desde Alicia en el País de las Maravillas hasta Pinocho (15/06/10).
Carne cruda - Libreros velociraptores - 15/06/10
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Vaya,yo iba a escribir algo parecido a lo de Bloompatí pero una vez lo he leído... quizás sea un poco radical,no?En fin, que solo hay que tomárselo con humor,que además no tienen malicia al hacer los comentarios,creo yo.Yo creo que ellos en realidad simplemente se aburren mucho,no es una labor muy distraída y justamente lo único que hace la profesión un poco interesante, al parecer,son los clientes.Seamos felices por poder hacer que la vida de los libreros tenga algo interesante.De hecho,yo a partir de ahora voy a ir por todas las librerías preguntando cosas absurdas,porque mi vida tb es muy aburrida. Así pasamos un buen rato,los libreros riéndose de mi y yo riéndome de ellos. Todos felices.Creo que empezaré preguntando por libros para quitarle la cojera a la mesa del salón.Y por cierto,en referencia al correo anterior,cómo distinguirá el fontanero si soy librero o no?a mi me caen peor los inspectores de hacienda...
Gracias, muchas y quemadas gracias. Gracias por mostrar vuestras actitudes clasistas, vuestro proselitismo y vuestra actitud snob para reiros de los ignorantes, de los vagos, de los que no huelen a magdalenas de Proust y a los que no son tan leídos como vosotros. Mañana tocará ponerse intenso con los periodistas que utilizan mendigos para hacer su crónica, eh, crudito. Vale Gracias por confirmar que las bibliotecas están ahí para salvarnos y no piden una pasta para los que condescendientemente te venden a un hijo de Guttenberg y se les perfila la sonrisa de autosuficiencia. Os esperamos en el taller cuando pregunteis por el coche, el ordenador, por la declaración de la renta, cómo se poda un cerezo o cómo se da silicona en el baño. Decid que sois libreros o coríferos de sus esgrimas verbales. Os haremos un precio ""ajustado"". Como bautizó Julio Verne a su barco: Nihil deus, Nihil dominus.
Lo he sintonizado de casualidad al volver del trabajo y me lo he pasado en grande, que libreros más divertidos por favor (el de mi barrio es un sieso, el hombre), como me he reído con lo del ¿Shakira¿de Hesse y con lo del ¿¿está abierto?¿...con todo. Enhorabuena.