Durante los primeros 150 años de la existencia del reloj, nadie esperaba que indicara la hora con total precisión. Dada su tecnología rudimentaria, su propósito era hacer alarde de prosperidad y de la elegancia de su propietario. Los relojeros eran orfebres y joyeros más que propiamente relojeros. Ginebra se convirtió en la capital mundial de la relojería gracias a Calvino.
Miniaturas - Relojes - 31/07/12