Desde el infiernoRasputín23/10/2011
Antes de los primeros tiempos de la revolución, un hombre con poderes de sanación se presentó en Palacio para salvar al hijo del zar Nicolás II. El extraño mesías evocaba al Espíritu Santo en ceremonias sabáticas y danzas salvajes para manifestar una nueva exaltación del pecado. Las planicies rusas conocieron a una bestia implacable, que iluminó la vida del príncipe Alexis.